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Artículos - noviembre 2011

# martes, 29 de noviembre de 2011 11:23

Retoños ejemplares

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Los hijos de las grandes estrellas de Hollywood suelen ser conocidos por su condición de niños ricos y consentidos, cuyos apellidos les abren puertas que otros tardarán toda una vida de esfuerzo en atravesar. Muchos de ellos (William Baldwin, Jaden Smith, Tori Spelling) son la encarnación misma del oportunismo o la mediocridad. Sin embargo, aquí queremos hacernos eco de otra estirpe de retoños: aquellos que han hecho justicia a sus ilustres apellidos, aquellos que han sabido cargar con la herencia familiar, darle continuidad, incluso engrandecerla. El caso de la hija de Phil Collins, Lily, que protagoniza una de las dos películas sobre Blancanieves, es un ejemplo más de vástagos que hacen sentirse orgullosos a sus famosos progenitores. Como demostración, os presentamos aquí, de la mano de la web Spike, ocho casos de retoños ejemplares, miembros de grandes sagas de la meca del cine.

8. Kiefer Sutherland. Hijo de los actores canadienses Donald Sutherland y Shirley Douglas, Kiefer Sutherland no lo tenía fácil a la hora de luchar contra la alargada sombra paterna. Sin embargo, desde sus inicios en el mundo de la interpretación, allá por 1983, el pequeño Sutherland demostró que tenía madera de gran actor. Primero se forjó una poderosa imagen de actor juvenil gracias a éxitos para adolescentes como Cuenta conmigo o Jóvenes ocultos, a los que seguirían otras bombas populares como Arma joven o Línea mortal. Luego llegarían los noventa, una época oscura para Kiefer, cuya imagen se vio debilitada por sus problemas con el alcohol. Sin embargo, el actor supo renacer de sus cenizas gracias a Jack Bauer, el protagonista de la serie 24, uno de los grandes personajes del nuevo siglo.

7. Jamie Lee Curtis. Hija del enorme Tony Curtis y de la gran Janet Leigh, es una de las mejores intérpretes de su generación. Debutó en el cine con 20 añitos, en la película de terror 'Hallowen'; y fue conocida como la reina del grito porque participó en todas las secuelas de esta saga de culto. Tras esa etapa, se pasó a la comedia, participando en títulos míticos como 'Un pez llamado Wanda', que le valió un BAFTA a la mejor actriz de reparto, y 'Entre pillos anda el juego', que le supuso una nominación al Globo de Oro y otra al BAFTA a la mejor actriz. 'Mentiras arriesgadas', junto a Arnold Schwarzenegger, le hizo ganar un Globo de Oro como mejor actriz de comedia. Lleva tiempo alejada de la gran pantalla, y también ha escrito varios libros infantiles junto a la ilustradora Laura Cornell.

6. Charlie Sheen y Emilio Estevez. De partida, una advertencia. Con esta inclusión no queremos dar a entender, en ningún caso, que Charlie o Emilio hayan superado (ni siquiera alcanzado) el nivel de talento y carisma interpretativo de papá Martin Sheen. Sin embargo, es innegable que los dos hermanos protagonizaron varios de los pilares cinematográficos de la década de los ochenta. Sheen trabajó en Platoon y la primera parte de Wall Street, dos hitos de la década; mientras que Emilio se dejaba ver en éxitos juveniles como Repo Man, Rebeldes o la gran El club de los cinco. Puede que sus carreras se devaluaran en los noventa, pero sus glorias pasadas permanecen intactas (aunque los escándalos judiciales y juerguísticos de Charlie están empezando a dejar una huella igual de imborrable).

5. Drew Barrymore. Formar parte de una dinastía multi-generacional de grandes actores no puede ser cosa fácil. Sí, ser la nieta del gran John Barrymore te puede abrir muchas puertas, pero luego la carga de responsabilidad puede ser brutal. Pues bien, Drew Barrymore, con sus altos y sus bajos, ha hecho justicia a su apellido. Primero fue la gloria infantil, gracias a su encantadora interpretación en E.T. el extraterrestre. Luego vendrían los problemas con las drogas. Y, cuando todo parecía perdido, la gran resurrección. Una larga lista de éxitos actorales, desde 'Scream' hasta sus colaboraciones con Adam Sandler (El cantante de boda o 50 primeras citas), otros bombazos como productora (de la película de culto Donnie Darko al super-éxito de Los ángeles de Charlie), y para terminar, una gran joya como directora, la imperdible Whip It.

4. Jane y Peter Fonda. He aquí a dos verdaderas leyendas de Hollywood, hijos del colosal Henry Fonda, probablemente uno de los diez mejores actores de la historia del cine. Por un lado, Peter tomó el riesgo de hacer una película tan contestataria como Easy Rider en una época particularmente turbulenta de la historia de Norteamérica. Una prueba innegable de su estatura y compromiso artístico. Por su parte, ¿qué puede decirse de Jane Fonda? Otro icono imborrable del Hollywood de los sesenta y los setenta. La eterna Barbarella, la Gloria de Danzad, Danzad, Malditos, doble ganadora del Oscar por Kulte y El regreso, infatigable opositora de la Guerra de Vietnam. Peter y Jane, Jane y Peter, estrellas a la altura de papá Henry.

3. Brandon Lee. De todos los actores de la lista, Brandon Lee es seguramente el que lo tuvo más difícil para luchar contra el recuerdo de su padre. El pronto fallecimiento del gran Bruce Lee lo convirtió en una figura mítica, de estatura infinita, la mayor estrella del cine de acción de todos los tiempos. Por su parte, Brandon siguió los pasos de su padre con paciencia y mesura. De hecho, sus primeras películas no lograron calar en el gran público, pero cuando llegó Rapid Fire, quedó claro que Brandon poseía las dotes de un gran intérprete. Por desgracia, la cumbre de su carrera marcó también su final. Su fallecimiento en el rodaje de El cuervo queda como una de las grandes tragedias del cine moderno. ¿Quién sabe hasta dónde podría haber llegado Brandon? Lo tenía todo para triunfar.

2. Michael Douglas. Todo empezó con su trabajo como productor de la multigalardonada Alguien voló sobre el nido del cuco. Corría el año 1975 y todos veían a Michael como “el hijo de Kirk Douglas”. Sin embargo, aquel éxito empresarial demostró a muchos que poseía un talento particular para saber moverse dentro de la industria. Luego llegarían sus apariciones en películas como En busca del corazón verde o Atracción fatal. Para cuando ganó el Oscar por su memorable papel de Gordon Gekko en Wall Street, todos sabían que Michael también poseía un talento actoral particular. A lo largo de su carrera, Michael se ha ganado el respeto y la adoración de fans de todo el mundo. Y muchos de los más jóvenes descubren a Kirk como “el padre de Michael Douglas”.

1. Jeff Bridges. De partida, cabe aclarar que Jeff Bridges es el mejor actor de esta lista (sólo le podría hacer sombra la Curtis). Su currículum habla por sí mismo: Fat City, ciudad dorada, Tron, Starman, Tucker, el hombre y su sueño, El rey pescador, El gran Lebowski. Su padre, Lloyd Bridges, apareció en películas como Solo ante el peligro y Aterriza como puedas y dedicó toda su vida a entretener al gran público. Jeff decidió seguir su estela y en su tercera película, la memorable La última película, ya logró una nominación al Oscar como mejor actor secundario. Con el tiempo, quedó claro que aquel primer brillo no iba a resultar efímero, y que Bridges Jr. había llegado para quedarse en la gran pantalla y en nuestros corazones. En 2010, finalmente, recibió un merecido Oscar por su papel en Corazón rebelde. El tiempo ha hecho justicia con este gran actor.

# lunes, 28 de noviembre de 2011 11:02

Horrores reales que inspiraron películas de terror

El término “cine de terror” apareció por primera vez en las críticas de dos películas de la Universal: Drácula (1931) y Frankenstein (1931). Desde entonces, el término se ha utilizado para describir todo tipo de películas encaminadas a despertar el horror, el miedo, el asco o el shock. De entre la larga colección de clásicos del cine de terror, hay un buen número de filmes que están basados en historias reales. De hecho, muchos de los asesinos en serie del género se han inspirado en personajes de carne y hueso. En este post, y de la mano de la web Toptenz.net, examinamos los acontecimientos que dieron pie a algunas de nuestras películas de terror favoritas.

10. Sawney Bean (Las colinas tienen ojos). Sawney Bean fue el líder de un clan de 48 miembros que vivió en Escocia en el siglo XV o XVI. Según diferentes informes, el clan fue responsable del asesinato y canibalización de más de ¡1000 personas! Cuenta la leyenda que el clan estaba formado por 8 hijos, 6 hijas, 18 nietos y 14 bisnietos. Una tarde, el grupo intentó capturar a un matrimonio, pero el marido, armado, pudo combatir al clan. El hombre avisó a las autoridades, que apresaron a la familia, que fue luego ejecutada en Glasgow. En 1977 Wes Craven decidió inspirarse en esta historia para crear Las colinas tienen ojos. La película cuenta la historia de una familia que, mientras está de vacaciones, queda atascada en mitad del desierto de Nevada, Estados Unidos. Allí se verán atacados por un clan de caníbales deformados.

9. Charles Starkweather y Caril Ann Fugate (Asesinos natos). Charles tenía 18 años cuando conoció a Caril. Ella sólo tenía 13. El año siguiente, Charles entró a robar a una gasolinera y se llevó al dependiente de rehén. Lo ejecutó a las afueras de Nebraska. En enero de 1958, Starkweather asesinó a la madre, al padrastro y a la hermana menor de Fugate. Después de esconderse durante una semana, el dúo inició una cruzada de asesinatos que se llevó la vida de once personas. Fueron capturados en Douglas, Wyoming. Él fue condenado a muerte y ella, a cadena perpetua. Dichos acontecimientos inspiraron la película Badlands, de Terrence Malick, y más tarde el filme Asesinos Natos, de Oliver Stone, protagonizado por Woody Harrelson y Juliette Lewis y fue famosa por su violencia extrema. De hecho, la película fue considerada por la revista Entertainment Weekly como la octava más controvertida de la historia.

8. Gelatina de estrellas (La masa devoradora). La conocida como “gelatina de estrellas” es una sustancia gelatinosa que, según varios informes, cae en la Tierra durante lluvias de meteoritos. Existen diferentes explicaciones para el fenómeno, desde las científicas hasta las puramente paranormales. Desde el siglo XIV, la gelatina de estrellas ha sido (supuestamente) vista en varios lugares del mundo. Se cuenta incluso que las civilizaciones antiguas la utilizaban como medicina. En todo caso, en 1958, la historia inspiró el desarrollo de una película titulada La masa devoradora, un cruce de terror y ciencia ficción que tiene como protagonista a una gran masa viscosa y alienígena que aterroriza a la pequeña comunidad de Phoenixville, Pennsylvania. La película significó el debut como protagonista de Steve McQueen y fue objeto de un remake titulado El terror no tiene forma (1988).

7. El muñeco Robert (Muñeco diabólico). El primer dueño del muñeco Robert fue el pintor y escritor Eugene Otto. En 1904, se lo entregó una enfermera jamaicana que tenía conocimientos de vudú y estaba disgustada con la familia. Según diferentes fuentes, Robert solía tener conversaciones con el muñeco y los vecinos afirmaban verlo pasearse por las ventanas cuando la familia estaba de viaje. También se cuenta que Eugene solía despertarse a medianoche pidiendo ayuda. Cuando los padres llegaban a su habitación, encontraban el mobiliario fuera de lugar y al muñeco sentado en mitad de la habitación. En 1988, se estrenó la memorable Muñeco diabólico, donde se representaba en clave ochentena, con mucho humor negro, la leyenda del muñeco Robert, aunque aquí el muñeco respondía al nombre de Chuky.

6. Los ataques de tiburón en la bahía de New Jersey de 1916 (Tiburón). La mítica película de Steven Spielberg está basada en una novela escrita por Peter Benchley en 1974 e inspirada por dos historias reales. La primera tiene como protagonista al pescador Frank Mundos, que en 1964 pescó un tiburón de dos toneladas al este de Long Island, Nueva York. Por su parte, en 1916, se notificaron una serie de ataques de tiburón en la costa de Nueva Jersey entre el 1 y el 12 de julio. Aquel año estuvo marcado por una terrible ola de calor, así como por una devastadora epidemia de polio. El resultado final fue de 4 muertos por los ataques de los tiburones. La película de Spielberg fue estrenada en junio de 1975 y se convirtió rápidamente en la más taquillera de la historia. En su momento, el filme provocó una ola de pánico entre los veraneantes americanos. Los datos corroboran que aquel verano hubo una disminución en la asistencia a las playas en Estados Unidos.

5. El síndrome de la muerte súbita (Pesadilla en Elm Street). En las Filipinas, la muerte súbita de una persona durante el sueño es conocida como “bangungot”. En Japón recibe otro nombre: “pokkuri”. En otras zonas del mundo se lo conoce simplemente como “muerte súbita”. Este extraño desorden es particularmente común en Filipinas, donde se da en 43 de cada 100.000 jóvenes. La mayoría de las víctimas son hombres. En este sentido, las culturas asiáticas son ricas en figuras monstruosas o demoníacas que, supuestamente, atacan a los humanos durante sus sueños. Estas historias alcanzaron una cierta popularidad en Estados Unidos a principios de los ochenta, adonde llegaron noticias de jóvenes asiáticos que se negaban a dormir porque pensaban que sus sueños estaban poseídos por demonios asesinos. Dichas noticias llegaron a los oídos de un joven Wes Craven que pensó que podían formar la premisa perfecta para una película de terror. Así nació Freddy Krueger y la saga de Pesadilla en Elm Street.

4. El Hotel Stanley (El resplandor). Situado cerca del parque nacional de las Montañas Rocosas, el Hotel Stanley es legendario por su pasado de sucesos paranormales, históricamente concentrados en su gran salón. Atraídos por su leyenda, Stephen King y su mujer Lalitha visitaron el hotel durante el Halloween de 1974. Sea alojaron en la habitación 217, supuestamente poseída, y cenaron, totalmente solos, en el famoso salón. Después de la cena, Lalitha se retiró a la habitación, mientras King paseaba por los pasillos del hotel y se servía una copa en el solitario bar. Aquella experiencia fue crucial en la escritura de su novela El resplandor, que sería adaptada en 1980 por el británico Stanley Kubrick. Al principio, King se molestó con Kubrick por su negativa a filmar la película en el Hotel Stanley; aunque con lo años King ha acabado admitiendo que el filme de Kubrick es una obra maestra.

3. Vlad el empalador (Drácula). Vlad III, Príncipe de Wallachia (nombrado póstumamente Vlad, el empalador) pasó casi toda su vida luchando contra los deseos imperialistas del Imperio Otomano. Durante la batalla, se cuenta que Vlad tenía la costumbre de empalar a los prisioneros enemigos, una técnica brutalmente inhumana. El total de víctimas asesinadas bajo el designio de Vlad se cuenta por decenas de miles. En 1897 el escritor irlandés Bram Stoker publicó la novela Drácula y utilizó a Vlad como referente para la creación del famoso vampiro. Numerosas películas han utilizado de forma explícita la figura de Vlad para referirse al pasado del personaje. La más conocida es seguramente la versión de 1992, dirigida por Francis Ford Coppola y protagonizada por Gary Oldman.

2. El caso de la posesión demoníaca de 1949 (El exorcista). El 20 de agosto de 1949, el Washington Post publicó un artículo en el que se relataba la historia de un cura que había liberado a un chico de catorce años de las garras de Satanás utilizando el viejo procedimiento del exorcismo. En 1971, un hombre llamado William Peter Blatty utilizó dichos acontecimientos como el esqueleto de la novela 'El exorcista', que dos años después se convertiría en una de las películas más impactantes e icónicas del cine americano de los años setenta. La película de William Friedkin retrató de forma explícita todo el proceso del exorcismo, alcanzando unas cotas de violencia física y psicológica poco habituales en el cine popular de la época. El filme fue un rotundo éxito de taquilla.

1. Ed Gein (Psicosis, La matanza de Texas, El silencio de los corderos). De alguna manera, Ed Gein es el rey de los psicópatas americanos. En su historia, es posible rastrear los vicios y neurosis de los más célebres psicópatas de la ficción fílmica yanqui. Gein cometió sus crímenes en Plainfield, Wisconsin. En 1957, la policía descubrió que Gein había estado exhumando un largo número de cadáveres procedentes de diferentes cementerios de la región. En su casa se encontraron cuatro narices, nueve máscaras de piel humana, garras hechas de cráneos humanos y numerosos órganos en el congelador. Se descubrió que, tras la muerte de su madre, Gein había empezado a fantasear con la posibilidad de cambiar de sexo, para lo cual había diseñado un traje de mujer hecho enteramente de piel humana. Por último, Gein decidió asesinar a dos mujeres. Crímenes por los que fue finalmente apresado y que lo llevaron a pasar el resto de su vida en un hospital psiquiátrico.

# viernes, 25 de noviembre de 2011 10:08

Descubiertos en la tele, consagrados en el cine

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La historia se repite. Si hacemos un repaso a las mega-estrellas de Hollywood de los últimos años, podemos comprobar cómo muchos de ellos empezaron fogueándose o incluso triunfando en la pequeña pantalla. Los casos más conocidos son seguramente los de George Clooney, que empezó luciendo bata en la serie Urgencias, y Johnny Depp, que se convirtió en estrella juvenil gracias a su papel de policía infiltrado en Jóvenes policías. Y como decíamos: la historia se repite. Echando un vistazo a las jóvenes estrellas del presente, las figuras emergentes, los nuevos galanes de Hollywood, comprobamos que la mayoría forjaron sus carreras en la televisión. Os presentamos a continuación una lista de estrellas descubiertas en a tele y consagradas en el cine.

Ryan Gosling. Para muchos, Ryan Gosling es la estrella emergente con más futuro de Hollywood. Y lo curioso del caso es que el chico no es un asiduo de los taquillazos; prefiere los pequeños proyectos, de modestos (aunque exitosos) dramas románticos como El diario de Noa, a proyectos indie como Half Nelson o Lars y una chica de verdad. Pronto le veremos en lo nuevo de George Clooney, Los idus de marzo, y en la sublime Drive. Pero si rebuscamos en el baúl de los recuerdos de Gosling, veremos que su gestación como estrella ocurrió en The Mickey Mouse Club, la versión americana del Club Disney, donde triunfó con sólo 12 añitos.

James Franco. ¿Qué cabe decir de James Franco? Es el hombre versátil por antonomasia: ahora te lo encuentras en un filme revienta-taquillas (estilo Come, reza, ama), luego en una comedia lisérgica (Superfumados) y más tarde en un proyecto indie con acento intelectual (como Howl). Además, el tipo es capaz de estudiar en la universidad de Columbia, presentar los Oscar y estar nominado a uno por 127 horas. ¿De donde sale toda esta energía? Pues bien, todo empezó en una serie de culto que aterrizó en la pequeña pantalla a finales de los 90: Freeks and Geeks. Pura comedia adolescente con un punto corrosivo, pero también muy humano. Franco interpretaba al chico malo del instituto: fumeta, mal estudiante y, claro, eternamente enfundado en una chaqueta de cuero.

Bradley Cooper. El protagonista de el nuevo Equipo A vive un momento dulce. Acaba de ser elegido el hombre más sexy del planeta de 2011 por la revista People y sus películas se cuentan por éxitos, sobre todo si nos referimos a la delirante saga de Resacón en Las Vegas. Por su parte, los adictos a la televisión ya veteranos, quizás recordarán que Cooper hizo sus primeros pinitos apareciendo de forma puntual en series como Sexo en Nueva York o Nip/Tuck; aunque el papel catódico que lo proyectó a la fama fue el Will Tippin de la serie Alias, donde interpretaba al colega bonachón e ingenuo de la agente secreto a la que daba vida Jennifer Garner.

Leonardo DiCaprio. ¿Existe otra estrella igual en el panorama actual? Puede que Johnny Depp o Brad Pitt se lleven algunos partidos, pero la liga parece cosa de DiCaprio, cuya alianza con el director Martin Scorsese ha consagrado una carrera que se inició en la pequeña pantalla. Al principio, obtuvo papeles pequeños en series como La nueva Lassie o Roseanne, así como un en Santa Barbara, interpretando al joven Mason Capwell. Aunque su primer papel de peso fue como el amigo pillo de Mike Seaver en Los problemas crecen.

Mark Wahlberg. El camino de Wahlberg a la gloria fílmica es diferente al de la mayoría de los otros personajes de esta lista. Él no triunfó en ninguna serie. Sus inicios pasaron por el mundo de la publicidad. Su imagen se hizo célebre gracias a una campaña de calzoncillos de la marca Calvin Klein. Además, también tuvo su cuota de éxito como cantante, como el líder de Marky Mark & the Funky Bunch. Debutó en el cine en 1994 en la película Un poeta entre reclutas, pero fue con Boogie Nights que Wahlberg convenció a los críticos de que poseía talento para la interpretación. Con Infiltrados, consiguió una nominación al Oscar.

Justin Timberlake. Como en el caso de Ryan Gosling, Timberlake también empezó como uno de los pequeños presentadores del Club Disney americano. De hecho, aquel programa fue una auténtica factoría de estrellas para el mundo del entertainment: de allí también surgió gente como Christina Aguilera o Britney Spears. Después de aquello, Timberlake decidió explotar sus dotes de cantante y bailarín en las filas de N’Sync, para luego destacarse en solitario. Su salto a la gran pantalla ha sido desigual. Le vimos triunfar en el jugoso papel secundario de La Red Social, pero en el terreno de la comedia (donde ha dado muestras de gran genio en el programa Saturday Night Live) no ha acabado de cuajar: recordemos El gurú del sexo o Con derecho a roce.

Joseph Gordon-Levitt. Le vimos de jovencito risueño y con melenas en la sitcom Cosas de Marcianos, pero poco a poco se ha ido convirtiendo en un imprescindible de Hollywood. Le vimos debatiéndose sentimentalmente con Zoey Deschanel en 500 días juntos, aunque su gran papel hasta la fecha es el de aliado de Leonardo DiCaprio en la onírica y fascinante Origen. 

Will Smith. Para los que crecimos en los ochenta, Smith nunca dejará de ser el príncipe de Bel Air. En aquella sitcom afroamericana, Will dejó claro que lo suyo era la comedia de altos vuelos: su carisma y su aire gamberro era un aliciente que Hollywood no dejó pasar. Después de salvar al mundo en Independence Day, Smith estaba preparado para demostrar que no sólo podía ser un buen gancho de taquilla, sino que encime tenía talento: vale la pena recordar películas como Ali o En busca de la felicidad.

Zac Efron. Por el momento, la figura y el éxito de Efron están enteramente ligados al personaje de Troy Bolton, el líder de la tropa juvenil de High School Musical. El problema es que resulta notorio que el chico quiere dar un paso adelante y desligarse de un papel que empieza a ser una losa. El actor lo ha intentado con dramas más bien lacrimógenos como Charlie St. Cloud. De momento, no parece haberlo conseguido.

# jueves, 24 de noviembre de 2011 15:48

Cómicos que hace tiempo que perdieron la gracia

John Landis, que dirigió a Eddie Murphy en Entre pillos anda el juego y El príncipe de Zamunda, ha sorprendido con unas declaraciones sobre el actor, asegurando que en el período que va entre esas dos películas (1983 y 1988), Murphy se convirtió en una "especie de gilipollas", haciéndole pensar al propio Landis que Murphy no quería ser gracioso nunca más ya desde entonces, y que quizá tampoco lo quiere ser ahora.

La filmografía de Eddie Murphy le da la razón a John Landis, que no ha tenido éxito como cómico desde 1992, con 'Su distinguida señoría', es decir, hace 19 años. Es cierto que tan sólo es la opinión de una sola persona, pero esa persona sabe algo de comedia y conoce bien al cómico. Además, la taquilla sigue sin respaldar a Murphy, ni siquiera cuando acompaña a Ben Stiller, ya que la última película protagonizada por ambos, 'Un golpe de suerte', no ha ido del todo mal, pero tampoco ha sido un bombazo.

¿Qué ocurre con algunos cómicos estrella de hace unos años? Porque la verdad es que Eddie Murphy -quien había sido elegido para presentar la gala de los Oscar 2012 y que, tras aceptarlo en un principio, ha rechazado el trabajo por desavenencias con los organizadores- no es ni mucho menos el único actor de comedia al que el público ha dado la espalda.

Jim Carrey, sin ir más lejos.  'Los pingüinos del Señor Poper', una nueva incursión del actor en lo que se supone que mejor sabe hacer, ha sido un auténtico fracaso. Carrey es uno de esos intérpretes cómicos que parecen haber perdido la gracia.

No hemos hecho ningún análisis en profundidad, pero después de observar durante un tiempo prudencial, hemos llegado a la siguiente conclusión: la carrera de una superestrella de comedia en realidad dura unos 10 años, incluso menos. El motivo no está muy claro, pero nos hemos dado cuenta de que para alguien que ha sido 'gracioso' durante mucho tiempo, es difícil mantener esa 'chispa'. Los factores, variados y diferentes. En primer lugar, está la edad. Estos chicos se hacen mayores y simplemente dejan de importar al resto del mundo. En segundo, el dinero. Cuando estás haciendo 20 millones de dólares por película a veces te vendes un poquito sin importar que el guión sea bueno o no. Y en tercero, la paternidad. Convertirse en padre definitivamente cambia a un hombre.


Y por si esto os parece poco, os pasamos a ejemplificar todo esto que decimos analizando a cinco actores que antes eran divertidos, hacían las mejores comedias, bla bla bla... y ahora... Empezamos con el actor que ha dado pie a esta reflexión:

Eddie Murphy

Para nosotros, su última película divertida fue la ya mencionada 'Su distinguida señoría', en 1992. Queremos decir que su mejor época fueron los 80: '48 horas' o 'Superdetective en Hollywood' eran grandes películas y con un gran sentido del humor. Sin embargo, su carrera dio un giro y se dedicó a cosas como 'El profesor chiflado' que, en un principio, podrían no estar del todo mal, pero revisándolas ahora, son películas para niños, nada que ver con sus trabajos de los 80.

Jim Carrey

Hay que reconocer que su última película legítimamente graciosa fue 'Mentiroso compulsivo', y se estrenó en 1997, así que no ha llovido ni nada. 'Como Dios'  no era mala, pero sí demasiado comercial, se le veía mucho el plumero. Y 'Dí que sí', podría considerarse una buena película, pero nada que ver con el humor que Carrey destilaba a mediados de los 90: 'Ace Ventura' y 'Dos tontos muy tontos' son dos de las películas más divertidas que hemos visto nunca. Pero ahí queda todo. Carrey no es mal actor y, de hecho, lo demostró y nos sorprendió a todos con su faceta dramática en 'Olvídate de mí', pero es de humor de lo que hablamos, y pensamos que ya no da más de sí. Sin ir más lejos, ¡Philip Morris, ¡te quiero!' ni siquiera se ha estrenado comercialmente en Estados Unidos. Como ya hemos comentado al principio de este post, estrena 'Los pingüinos del Señor Poper', una nueva comedia; veremos si es capaz de remontar el vuelo.

Adam Sandler

Bueno, este es un caso aparte. No es que ya no le importe a nadie. Tuvo su momento, pero ahora se ha convertido en un hombre de familia que sabe que puede hacer una película 40 ó 50 millones por película sin siquiera parpadear. Pero es una pena, porque los 90 fueron sus mejores años. 'El chico ideal', con Drew Barrymore, nos encantó. Incluso 'Un papá ideal' nos enterneció y nos hizo reír. Pero entonces, llegó 'Little Nicky' y todo comenzó a ir cuesta abajo. Pasó de ser un buen actor a... no sabemos qué... Su próximo trabajo, 'Jack & Jill', no promete nada bueno.

Chevy Chase

Hay que remontarse muy muy atrás para recordar la última vez Chase fue gracioso en una película. Siendo benevolentes, podríamos decir que 'El gran lío' (1991) era decente, pero creo que la última realmente divertida fue '¡Socorro!, ya es Navidad' (1989), con guión de John Hughes. Pero después de esa es como si alguien hubiera apagado la luz y todo se hubiera quedado a oscuras.

David Spade

¿Que fué lo que le pasó a este chico? Todavía estamos tratando de averiguar cuándo se fue todo al garete. No es que fuera una gran estrella al nivel de los que hemos comentado, pero hay que reconocer que tuvo momentos graciosos, como su participación en 'Los Caraconos'. Pero tal vez fuera eso: no estaba al nivel de los demás y enseguida pinchó. La última película en la que le recordamos, 'Niños grandes', con un Adam Sandler cuesta abajo y sin frenos, corroboró el mal momento que viven ambos.

Estos son los 5 que más nos han llamado la atención a nosotros, pero sabemos que hay muchos más. ¿Quién creéis vosotros que debería estar incluido en esta lista y quién no? ¿A quién quitaríais? ¿Creéis que Jim Carrey triunfará con su nueva película?

# jueves, 24 de noviembre de 2011 10:33

Las peores adaptaciones de series de TV al cine

Desde hace unas temporadas, la cascada de adaptaciones al cine de viejas series de televisión fluye de forma caudalosa. En el decadente universo creativo de Hollywood, la revisión de viejas series televisivas se erige como una fórmula de eficacia incontestable: por una parte, se atrapa a los nostálgicos incurables, y además, como en estas películas no suele aparecer (a no ser que sea en un cameo) ninguna cara visible de la serie original, los jóvenes espectadores pueden recibirla como algo nuevo, fresco.

La última noticia al respecto es la de que la industria quiere adaptar la serie El hombre de los 6 millones de dólares, que dirigiría Bryan Singer (director, entre otras muchas, de 'Valkiria') y estaría protagonizada por Leonardo DiCaprio. Aún no hay nada cerrado, porque el actor no quiere comprometerse hasta que no haya un guión escrito. Universal Pictures y The Weinstein Companyserían las productoras encargadas de su desarrollo y producción.

La historia de la serie estaba centrada en Steve Austin, un piloto que tras sufrir un accidente de vuelo perdía varias extremidades y un ojo. Sin embargo, una agencia del gobierno le implantaba nuevos miembros cibernéticos, lo que le daba una fuerza y velocidad descomunales.

No sabemos si llegará a rodarse, ni si tendrá éxito. Sin embargo, a pesar del hechizo de la fórmula, la experiencia anterior de muchas de estas adaptaciones es que son absorbidas por la mediocridad que impera en un amplio sector de la meca del cine. Para demostrarlo, os presentamos, de la mano de la web Listverse, una lista con diez de las peores adaptaciones de series de TV.

10. Los pitufos (2011). En la serie de animación original, los pitufos formaban una comunidad de pequeñas criaturas azules que residían plácidamente en un bucólico pueblecito donde se dedicaban a dar rienda suelta a sus irrisorios conflictos y a su lenguaje auto-referencial. En la olvidable película de Hollywood, en la que se mezcla animación y acción real, los pitufos deben lidiar con una sociedad mucho más salvaje que la suya: la humana. Un choque intercultural en el que nuestros queridos amigos azules pierden gran parte de su encanto idílico.

9. El oso Yogui (2010). He aquí otro engendro de ese invento nefasto que es la conjunción de animación digital e imagen real. En este caso, las víctimas de la fusión (además de los espectadores, claro) son los míticos Yogui y Bubu, que tienen que enfrentarse a auténticos humanos en su búsqueda de comida. La película no es más que un anodino carrusel de poco inspiradas escenas de acción y comedia. Eso sí, escuchar a Dan Aykroyd (el mítico cazafantasma regordete) poner voz a Yogui en la versión original es un auténtico placer.

8. The Honeymooners (2005). Un caso curioso, casi extraño. Los más veteranos del lugar recordarán una serie americana de los años cincuenta llamada aquí Los recién casados: una comedia familiar en la que se satirizaba el estilo de vida de la clase media yanqui. Pues bien, hace unos años, a John Schultz, el director de La chica de al lado, se le ocurrió que sería interesante llevar la serie al cine con una nómina de actores negros, y por lo tanto, trasladando todo el dispositivo analítico de la trama al marco de la comunidad afroamericana. De hecho, lo más curioso del caso es que decidieran mantener el nombre de la serie original cuando, después de los cambios, no quedaba prácticamente nada de ella en la película.

7. Embrujada (2005). Esta película propone un acercamiento metalingüístico a la serie original, ya que sus protagonistas se supone que son actores que protagonizan el remake de Embrujada, todo un hito televisivo de los años sesenta. De partida, podría parece una vuelta de tuerca interesante a la idea del remake, sin embargo, los problemas no están tanto en el planteamiento como en la ejecución. La pareja que forman Will Ferrell y Nicole Kidman es toda una oda a la falta de química, mientras que los supuestos gags del filme naufragan uno tras otro ante la resignación del espectador, que después de diez minutos de bochorno ya sabe lo que le espera.

6. El mundo de los perdidos (2009). Esta adaptación con visos de comedia de la mítica serie de aventuras fracasó en todos los flancos. Como comedia, la película no consiguió sacar partido de dos de los humoristas más talentosos del cine actual (Will Ferrell y Danny McBride), abatidos por la mediocridad del guión. Y como película de aventuras, el festín digital no llegó al estimable nivel medio del que hace gala Hollywood en este terreno. Para olvidar.

5. Alvin y las ardillas (2007). Sí, nos referimos a la versión fílmica de nuestros roedores cantarines favoritos, con esas (inconfundibles) voces que parecen sacadas de viejas cintas de audio con el fast-forward activado. Pues bien, la película se limita a seguir las normas básicas de la adaptación fílmica de series de TV, según Hollywood, incluida una de las reglas de oro, que aquí tiene un peso específico importante: en lugar de cantar viejos temas de doo-wop y canciones de Elvis, las ardillas la emprenden con canciones de artistas pop como Train, Katy Perry y Beyonce.

4. Superagente 86: la película (2008). Hasta cierto punto, el género de la parodia de las películas de espías está bastante agotado. Aunque siguen apareciendo nuevas películas (como la reciente Johnny English returns), no ofrecen ninguna novedad. Eso es lo que sucedió con la mediocre adaptación a la gran pantalla del mítico Superagente 86. En realidad, la película es ante todo un vehículo para el lucimiento de Steve Carell, que debía sacar rendimiento fílmico de su gran éxito televisivo en la serie The Office. Acompañado por la siempre llamativa Anne Hathaway, Carell culminó un par de buenos gags y poca cosa más.

3. El equipo A (2010). El ejemplo perfecto de cómo vampirizar las señas de identidad básicas de una serie y reconvertirla en un pasatiempo efímero de multisalas. Sí, los personajes se llaman igual que en la serie original, la camioneta es la misca y la sintonía musical rompe todas las defensas contra la nostalgia de aquellos que crecieron en los 80. Pero poco más. El resto es un festival de bombásticas escenas de acción, encadenadas para aniquilar cualquier atisbo de sentido crítico que pueda nacer en la mente del espectador.

2. Dos chalados y muchas curvas (2005). Adaptación de la serie El sheriff chiflado, esta película se dedica a reírse de la América profunda y paleta, retratada como un sumidero de inútiles reaccionarios, liderados por Johnny Knoxville, de Jackass, y Seann William Scott, el Stiffler de American Pie. En realidad, hay que rendirse ante la evidencia: el único interés real de la película es poder ver a la despampanante Jessica Simpson lucir unos mini-tejanos de vértigo.

1. Scooby-Doo (2002). Quizás es incidir demasiado en un único argumento, pero es necesario volver a la cuestión de las películas de acción real vitaminizadas con personajes de animación digital. Más aún cuando hablamos de una de las películas fundacionales de este subgénero. ¿Os acordáis de películas como Quién engañó a Roger Rabbit o Space Jam? Sin ser grandes maravillas, al menos planteaban un suculento juego entre dos mundos regidos por leyes físicas y expresivas diferentes. En la nueva tendencia de Hollywood, no hay juego alguno, sino simplemente una manera fácil (dados los adelantos técnicos) y barata de construir un espectáculo vistoso. Y si se hace a expensas de una de las series de animación más míticas de nuestra infancia, pues mejor que mejor (para ellos).

# martes, 22 de noviembre de 2011 9:54

Jóvenes a la conquista de Hollywood

La que fuese Hermione en la saga 'Harry Potter', sigue su carrera y lo hace apuntando bien alto, hacia el estrellato de Hollywood. La actriz que alcanzó su fama a los once años de edad, se compara con la mismísima ambición rubia. Emma Watson ha declarado que ella se siente identificada con la también actriz Marilyn Monroe. La razón alegada es que ambas se han dedicado en algún momento de sus vidas a la búsqueda del equilibrio personal y profesional.

   A sus 21 años, Emma sabe muy bien lo que cuesta la fama y a todo lo que se debe renunciar por ella. Famosa desde los 11 años, la actriz ha comprendido desde muy joven lo que supone ser un icono del cine y tener que enfrentarse a la atención recibida por ello y la ausencia de privacidad.

   Crecer, en este sentido, rodeada de fans siendo una niña, no ha debido ser fácil para Emma. En la premiere de su nueva película, 'My Week with Marilyn', cuyo papel es el de Lucy, la asistente de vestuario de Marilyn, Emma declaró: "Me siento muy cercana a Marilyn, comprendo y siento mucho todo lo que pasó. Creo que ella sólo intentaba encontrar su lugar dentro del circo en el que vivía y que la rodeaba. Intentaba encontrar equilibrio, algo de normalidad en su vida y por eso puedo identificarme perfectamente con ella", declaraba Emma.

En el seno de Hollywood, las carreras de los actores y actrices son totalmente imprevisibles. Como montañas rusas desbocadas, el mayor de los éxitos puede desembocar en el fracaso y el olvido, aunque siempre hay tiempo para una posible resurrección. Ante este escenario, siempre es difícil pronosticar cuales de los jóvenes rostros del presente terminarán marcando el futuro de la meca del cine. Cada año parece surgir una nueva ola de figuras emergentes, chicos y chicas que se asoman a la galaxia de Hollywood. Sin embargo, serán muy pocos los que perduren. Muchos terminarán protagonizando reality shows de segunda y su mayor ambición será la de ser perseguidos por los paparazzis. Con todo, queremos centrarnos en aquellas actrices que, habiendo despuntado en filmes de éxito, parecen tenerlo todo para ser las herederas de Julia Roberts, Angelina Jolie, Scarlett Johansson o Natalie Portman. Os presentamos a diez jóvenes dispuestas a conquistar Hollywood.

Jennifer Lawrence. A una edad a la que la mayoría de jóvenes tiene problemas para conseguir una nominación para cualquier cosa, Lawrence (con solo 20 años) se alzó con una nominación al Oscar por su extraordinario trabajo en la turbia y sombría Winter’s Bone. Además, la chica parece dispuesta a aprovechar su fulgurante aparición en la escena de Hollywood. Ya la hemos visto protagonizando 'El castor' junto a Mel Gibson y Jodie Foster, ha sido la joven Mística de X-Men: First Class, y será una de las estrellas de The Hunger Games, uno de los proyectos más esperados para 2012. ¿Quién detiene a Jennifer Lawrence?

Rooney Mara. Hasta el momento, Mara se ha dejado ver como secundaria en algunas películas de éxito, como la memorable La red social (en la que daba vida a la despechada novia ex de Mark Zuckerberg) o el olvidable remake de Pesadilla en Elm Street. Sin embargo, su gran oportunidad le ha llegado como la protagonista de la versión americana de la saga Millenium. Con toda probabilidad, su encarnación de Lisbeth Salander la llevará a lo más alto del escalafón mediático.

Amanda Seyfried. Cuando la descubrimos como la arpía rubia de Chicas malas, poco podíamos imaginar que esta belleza despampanante se convertiría en uno de los rostros más encantadores y fascinantes de Hollywood. La chica ha demostrado que tiene buen ojo para los taquillazos (saltó a la fama gracias a Mamma Mia!), se ha fogueado en las comedias románticas de rigor (Cartas a Juliet, Querido John) y ha dejado huellas de su talento interpretativo como la pérfida femme fatale de Chloe. Su próximo trabajo se estrena dentro de nada en España, 'In Time', junto a Justin Timberlake. Visto lo visto, Seyfried lo tiene todo para dejar una huella imborrable en la meca del cine.

Anna Kendrick. Con elegancia y distinción, Kendrick se ha ido haciendo un lugar entre los nombres que más suenan en los despachos de Hollywood. Dio el campanazo como la sufrida ayudante de George Clooney en Up in the Air, por la que logró una nominación a la mejor actriz secundaria, y luego la vimos como la hermana querida y odiada de Scott Pilgrim. Además, no podemos olvidar su aparición en la saga Crepúsculo, en la piel de Jessica Stanley.

Mia Wasikowska. Pocos habían escuchado hablar de ella cuando se anunció que iba a protagonizar la adaptación de Tim Burton de Alicia en el país de las maravillas. A partir de ese momento, y gracias a su notable interpretación, se convirtió directamente en uno de los jóvenes talentos más reputados de la industria. Brilló por todo lo alto en el filme independiente Los chicos están bien y fue una de las sensaciones del festival de Cannes gracias a su aparición en Restless, la nueva película de Gus Van Sant. Su sensibilidad y delicadeza no tienen parangón en el panorama actual. Mia es única.

Emma Stone. Con su carisma desbordante, su sonrisa desarmante y su frescura contagiosa Emma Stone se ha convertido en una de las reinas de la gran pantalla. Después de enamorarnos con sus papeles en Supersalidos y Rumores y mentiras, la chica ha decidido tomar la senda definitiva del estrellato con papeles en varios de los proyectos más esperados del futuro próximo: empezando por la nueva película de Spider-man, donde dará vida a la atractiva Gwen Stacy, y siguiendo con la muy comentada Crazy Stupid Love, donde compartió cartel con Ryan Gosling, Kevin Bacon, Steve Carell y Julianne Moore, entre otros.

Kristen Stewart. La situación de Stewart es un tanto delicada. Por una parte, la chica ha demostrado en más de una ocasión que su talento interpretativo no se puede poner en duda. Películas como The Runaways o Adventureland lo avalan. Sin embargo, su rostro está marcado con fuego por su papel de Bella en la Saga Crepúsculo. Llegado el momento, ¿conseguirá Kristen desembarazarse de esta pesada losa? Por el momento, la joven actriz parece dispuesta a mirar más allá y seguir reivindicándose como intérprete en proyectos como On the Road, la esperada adaptación de la novela de Jack Kerouak.

Abbie Cornish. Esta joven y talentosa actriz también se encuentra en la cuerda floja del estrellato. Sus dos estrenos en lo que llevamos de 2011 (la película de misterio y ciencia-ficción Sin límites y el filme de acción Sucker Punch) no han logrado el esperado éxito de taquilla. Sin embargo, Abbie siempre reluce aun cuando el envoltorio no es el más idóneo. Habiendo demostrado todo su potencial en una película independiente como Bright Star, sólo es cuestión de tiempo que la actriz de en la diana y protagonice la película que la propulse al super-estrellato.

Emma Roberts. Después de atravesar una convulsa adolescencia en la gran pantalla, de la mano de películas como Megapetarda o Nico, el reno que quería volar, Roberts parece haber encarrilado una nueva etapa en su carrera, especializándose en papeles de chica conflictiva, con un lado oscuro. Después de protagonizar Historias de San Valentín y It’s Kina of a Funny Story, el éxito popular le ha llegado de la mano de Scream 4, en la que ha sido coronada como la heredera de la gran Neve Campbell.

Amber Heard. He aquí uno de los casos más curiosos de la lista. Después de enamorarnos como la Angie Anderson de Superfumados y demostrar que se las puede con el temible Nicolas Cage en Drive Angry, Amber Heard parece dispuesta a seguir sorprendiéndonos. Primero la veremos como la partenaire de Johnny Depp en la excéntrica Rum Diary, adaptación de la novela de Hunter S. Thompson, y más tarde será una de las conejitas originales en Playboy. ¿Se puede pedir más?

# lunes, 21 de noviembre de 2011 10:42

Los misterios no resueltos de Hollywood

¿Qué sería de Hollywood sin su crónica negra? Crímenes de toda clase; envidias, traiciones, recelos; y sobre todo misterios sin resolver. El último de esos misterios es la muerte por ahogo, en 1981, de Natalie Wood, que ahora ha vuelto a la primera plana informativa gracias a la publicación de un libro que aporta nuevas evidencias respecto a dicho fallecimiento y que ha desembocado en la reapertura del caso. La protagonista de Esplendor en la hierba y West Side Story murió al caer de un barco, en la costa de California, mientras navegaba con su marido Robert Wagner y su amigo Christopher Walken. Según la versión oficial, Wood murió al caer accidentalmente del barco y hundirse por el peso del chaquetón que recubría su cuerpo.

Sin embargo, en el libro Goodbye Natalie, Goodbye Splendour, el capitán de la embarcación, Dennos Davern, ofrece una nueva revelación: al parecer, escuchó una fuerte discusión entre Wood y su marido, y luego silencio. Luego, Wagner no habría dejado que el capitán llamara de inmediato a los Guardacostas. Además, el coautor del libro, Marti Rulli, afirma haber hecho numerosos experimentos que le llevan a concluir que es ilógico que Wood se hundiera por culpa de su chaqueta. Según él, la enorme chaqueta debería haber funcionado como flotador. Y así, treinta años después del trágico suceso, este dramático enigma vuelve a ver la luz y nos retrotrae hasta otros grandes misterios sin resolver de la historia negra de Hollywood. Auí os presentamos una suculenta lista de la mano de la web MovieFone.

Fatty' Arbuckle. La estrella del cine mudo americano, Roscoe "Fatty" Arbuckle era uno de los hombres más famosos de Norteamérica a principios del siglo XX. En 1921, Arbuckle firmó un contrato millonario con la Paramount que lo convertía en la estrella más rutilante del momento. Para celebrar la firma, el actor organizó una gran fiesta en el Hotel St. Francis de San Francisco. Una actriz llamada Virginia Rappe se sintió indispuesta durante la fiesta; murió cuatro días después y Arbuckle fue acusado de violar y asesinar accidentalmente a la actriz. Después de tres juicios, el actor fue absuelto, pero el daño estaba hecho: las películas de Arbuckle fueron prohibidas por un tiempo y su carrera totalmente defenestrada.

Thelma Todd. Entre 1926 y 1935, Thelma Todd participó en más de 120 películas. El 16 de diciembre de 1935, Todd fue hallada muerta en el garaje de la actriz Jewell Carmen, que también era la antigua mujer del amante de Todd, así como su socia en varios negocios. Se diagnosticó que la causa de la muerte había sido “intoxicación por monóxido de carbono”. La policía descubrió que, la noche anterior a su muerte, Todd había discutido acaloradamente con su ex-marido en un restaurante de Hollywood. Algunas teorías apuntan a que Todd estaba siendo extorsionada. Otras afirman que la actriz fue encerrada en el garaje donde encontró la muerte. Y, aunque su cadáver fue calcinado, algunas fuentes afirman que su cadáver contenía manchas de sangre, lo que probaría que fue golpeada antes de su fallecimiento.

George Reeves. En 1951, Reeves se convirtió en el Superman más mítico de la televisión. Fue el mayor papel de su carrera y también el que lo hundió para siempre. El actor nunca pudo escapar de la sombra del superhéroe: se cuenta que fue echado del rodaje de De aquí a la eternidad cuando en una prueba con público la gente empezó a gritar “¡Mirad, es Superman!”. El 16 de junio de 1959, Reeves se quitó la vida después de una larga depresión. ¿O quizás no? Reeves fue encontrado tumbado boca arriba en su cama con una pistola a sus pies, en el suelo. Se rumorea que una antigua novia del actor, Toni Mannix, ordenó el asesinato de Reeves por despecho.

Elizabeth Short (la Dalia Negra). El 15 de enero de 1947, Elizabeth Short, una camarera de Los Angeles, fue hallada muerta en un solar abandonado. El crimen fue de una brutalidad sin paliativos, lo que animó a la prensa a sensacionalizar el caso. Se describió a Short como una mujer promiscua que había flirteado con la cara más siniestra de Hollywood y su industria. Para animar más el asunto, se le puso el mote de la Dalia Negra. El tiempo, la literatura y el cine convertirían a la víctima en leyenda. La última vez que apareció en la gran pantalla fue de la mano de Brian de Palma en la película que protagonizaron Scarlett Johansson y Hilary Swank.

Marilyn Monroe. El 5 de agosto de 1962, Marilyn, de 36 años, fue encontrada muerta en su casa por culpa de una supuesta sobredosis de barbitúricos. Aunque la versión oficial apunta al suicidio, muchos defienden que Monroe fue asesinada. Al parecer, no había rastro de droga en el estómago de la actriz, con lo cual se descarta la ingesta de medicamentos, mientras que su cuerpo apareció recubierto de arañazos. El toxicólogo del caso solicitó examinar los órganos y la sangre de la actriz, con la intención de investigar cómo habían llegado los barbitúricos a su cuerpo, pero después de un examen inicial, los órganos fueron destruidos. En el momento de su muerte, se rumorea que Marilyn mantenía un affair con John F. Kennedy. Documentos del FBI desclasificados en 2006, demuestran que la actriz era considerada un peligro debido al contacto establecido con una serie de comunistas durante unas vacaciones en México.

O.J. Simpson. El 12 de junio de 1994, la ex-mujer de Simpson, Nicole Brown, y su amigo Ronald Goldman fueron hallados muertos a las afueras de la propiedad de la primera. Simpson fue pronto acusado del asesinato. Después de una de las detenciones y juicios más ampliamente publicitados por la prensa, el 3 de octubre de 1995 fue declarado no culpable de ambos asesinatos. Ha habido muchas críticas sobre el procesamiento y la actuación policial, y muchos afirman que Simpson hubiese sido declarado culpable de no haber sido por los fallos e irregularidades durante el proceso. A pesar de ser declarado inocente, la imagen pública de Simpson quedó muy dañada, y su carrera como actor, arruinada. Años después, en 2008, Simpson fue sentenciado a un mínimo de 9 años en prisión y un máximo de 33 años por el robo y secuestro en un hotel de Las Vegas.

Bruce Lee. El 23 de Julio de 1973, Bruce Lee, de 32 años apareció muerto debido, supuestamente, a una reacción alérgica al calmante Equagesic. Según el informe oficial, el mito del cine de acción murió “accidentalmente”; sin embargo, las leyendas urbanas apuntan a otra serie de causas. Primero, una conspiración planeada y ejecutada por las triadas (grupos mafiosos chinos); luego, una posible maldición sobre la familia Lee (que más tarde acabaría también con la vida de su hijo, Jason); y por último, la más delirante de todas: el asesinato mediante unos golpes de Dim Mark (un técnica marcial que, al parecer, provoca la muerte mediante la pulsación de una serie de puntos clave del cuerpo).

Tupac Shakur. El afamado rapero y actor fue asesinado de un disparo el 7 de septiembre de 1996. Murió cuatro días más tarde por culpa de la herida. La teoría más generalizada al respecto de este crimen apunta a una guerra de bandas entre Shakur y el rapero Christopher "Notorious B.I.G." Wallace, una batalla real que perpetuaba la violencia que contenían las canciones del dúo. En todo caso, esta teoría ha sido desmentida por numerosos amigos y conocidos de las víctimas.

# jueves, 17 de noviembre de 2011 14:33

Viejos prejuicios que siguen imperando en Hollywood

Cuando se habla de “la política de Hollywood”, se suele hacer referencia a las tendencias izquierdistas y progresistas de la meca del cine. La idea imperante es que Hollywood es una tierra de benefactores con conciencia social, en la que abundan las campañas benéficas y en la que se premian películas que ayudan a acabar con la intolerancia. Sin embargo, cuando se rasca sobre la superficie higienizada de la industria del cine, es fácil descubrir que en el cine de Hollywood siguen imperando muchos viejos prejuicios, sobre todo sexuales y raciales. En un magnífico artículo, la página web Cracked.com, saca a la luz cinco de estos prejuicios. Son estos:

5. Todavía impera el tabú de la relación entre un hombre negro y una mujer blanca (a no ser que toda la película verse sobre este tema). La idea es sencilla: intentad recordar una película de gran presupuesto en la que se retrate una relación entre un hombre negro y una mujer blanca (y en la que dicha relación se presente como algo normal, cotidiano; lo que descarta filmes como 'Adivina quién viene a cenar esta noche' o 'Lejos del cielo'). La lista es exigua: La boda de Rachel y Love Actually son los únicos títulos que recordamos. Sin embargo, si pensamos en lo contrario, películas centradas en la relación entre un hombre blanco y una mujer negra, la lista se alarga: El guardaespaldas, Muere otro día, The Score, Misión Imposible II, Austin Powers 3, Tiana y el sapo… ¿Cómo se explica esto? Pues bien, según explican en el artículo de Cracked.com, los directivos de Hollywood consideran que el público no quiere ver como un hombre negro “posee” a una mujer blanca. De hecho, Will Smith explica que Cameron Diaz perdió el papel protagonista de 'Hitch' porque a los productores les preocupaba “el problema de los americanos con las relaciones íntimas entre hombres negros y mujeres blancas”. Al final, fue Eva Mendes, una actriz cubano-americana la que se llevó el papel.

4. Sólo las chicas guapas pueden sobrevivir. Por un lado, parecería que Hollywood había progresado en su sexismo: hoy en día, parecen proliferar las heroínas de acción; el público no parece tener problemas con ver a mujeres repartir estopa contra ejércitos de hombres. Sin embargo, una observación detallada revela mensajes ocultos. Por ejemplo: en una película como Aliens, vemos que hay dos personajes femeninos fuertes: la teniente Vázquez, una versión femenina de Rambo, y Ripley, una científica que se ve envuelta accidentalmente en un escenario bélico. En este contexto, ¿Cuál de las dos muere? Está claro. Hay más ejemplos. En The Descent, la menos femenina de las chicas es la primera en morir, mientras que la madre sufridora es la que sobrevive. En Matrix es la andrógina Switch la que perece, mientras la atractiva Trinity sobrevive a situaciones imposibles. Y, finalmente, llegamos al increíble caso de la actriz Michelle Rodríguez, que ha construido su carrera a base de papeles de “tipa dura” que muere heroicamente en el campo de batalla (Resident Evil, Avatar, Lost…), dejando sitio para que la guapita de turno triunfe. Al parecer, en el Hollywood actual, una actriz interesada en brillar en el cine de acción está destinada a morir en escena, a no ser que sea una belleza escultural del tipo Angelina Jolie, Charlize Theron, Uma Thurman o Milla Jovovich.

3. La sexualidad femenina y el aborto siguen siendo tabú. A más de uno le puede sorprender que denunciemos el puritanismo de Hollywood en lo referente a la expresión de la sexualidad femenina. La clave es que no nos referimos aquí a la exhibición del cuerpo femenino, que es casi una norma, sino a la exposición del placer femenino. Por ejemplo, la MPAA, la agencia de calificación por edades, consideró que Boys Don’t Cry debía recibir una NC-17 (en la práctica, una X) porque un orgasmo femenino “duraba demasiado”. En algunos casos, la hipocresía es manifiesta: el remake de La última casa a la izquierda, en la que se muestra una violación de forma explícita, recibió una moderada R, mientras que The Cooler fue considerada NC-17 (X) por mostrar brevemente el vello púbico de Maria Bello.

 Y en lo referente al aborto, Hollywood parece estar incluso dando marcha atrás. En 1980, en la película adolescente Aquel excitante curso, dos de los protagonistas discutían abiertamente sobre el aborto. Sin embargo, hoy en día, la cuestión ha desaparecido de escena. Y, cuando aparece, lo hace de la forma más eufemística posible. Una película como Lío embarazoso, cuya trama se centra en un embarazo no deseado, se las ingenia incluso para que la palabra “aborto” no sea pronunciada en ningún momento.

2. Si hablamos de grandes producciones, la estrella debe ser un blanco (o, en todo caso, Will Smith). De partida, ya resulta difícil encontrar películas de acción o terror en las que un personaje negro sea “de los buenos”. Hay algunos casos, como Danny Glover en Saw, Carl Weathers en Depredador o Lawrence Fishburne en la secuela de la propia Depredador. Sin embargo, ¿Cuántos de ellos sobreviven hasta el final de la película? Que los personajes negros suelen morir es un chiste muy desgastado, aunque la realidad sigue ofreciendo nuevos (y delirantes) argumentos: en Transformers, el que muere es un “robot negro” que habla el argot callejero de la gran ciudad. La excepción a la regla sería Will Smith, quizás el único actor negro capaz de hacerse con papeles no específicamente diseñados para el lucimiento de un actor negro. Pero incluso Smith no lo tuvo fácil: Roland Emerich tuvo que luchar de lo lindo para que fuera el protagonista de Independence Day. El estudio quería que el salvador de América fuese un blanco.

1. Hollywood parece desinteresado en abordar la historia desde la perspectiva de las minorías. Es curioso ver cómo ciertas películas que se supone que hablan del triunfo de las minorías terminan hablando de las bondades de la América negra. El caso más reciente y flagrante es seguramente el de The Blind Side (Un sueño posible), que se suponía que debía contar la épica historia de Michael Oher, un chico negro que, después de ser adoptado por una familia blanca, alcanza el éxito deportivo. La película termina centrándose totalmente en la familia, sobretodo en la madre-santa a la que da vida Sandra Bullock. Oher es un secundario silenciado y controlado como una marioneta por el personaje de Bullock. Más ejemplos: ¿Recordáis el grupo de abogados canadienses que, supuestamente, lideran la campaña para liberar a Rubin Carter en la película Huracán Carter? Pues bien, la realidad es que los canadienses sólo ofrecieron apoyo moral a Carter. Luego, el hecho de que Carter terminase casándose con una de las chicas blancas también queda sobreseído por el filme. Y, para terminar, ¿Qué hay de la lucha por los derechos raciales? Películas como Arde Mississippi o Paseando a Miss Daisy demuestran que incluso la liberación de los negros se cuenta desde el punto de vista de los blancos.

# jueves, 17 de noviembre de 2011 10:44

¿Por qué nos gustan tanto los biopics?

Hollywood ya está moviendo ficha para llevar a la gran pantalla la vida del fallecido 'rey del pop', Michael Jackson. El abogado John Branca, gestor de la herencia de Jackson tal y como fue designado por el propio cantante en su testamento, ha sido el encargado de contactar con la compañía Montecito Picture Company, de Ivan Reitman y Tom Pollock, que se encargaría de la producción y financiación del proyecto.

 

No es el único 'biopic' que está en marcha; otro de los más notorios es el de otro 'rey', esta vez el del rock, ya que también hemos sabido que Eric Bana encarnará a Elvis Presley en la pantalla. Y 'Brando Unauthorized' es el título de la película sobre Marlon Brando que el cineasta Damian Chapa rodó el pasado verano. El filme se centra más en la infancia del mítico actor y en la relación con su hijo Christian (que fue condenado por asesinato y terminó suicidándose) que en su carrera artística.

 

Estos 'biopics' se unen al que protagoniza Michelle Williams sobre Marilyn Monroe y al que Courtney Love está también preparando sobre su difunto marido, el líder de la banda Nirvana, Kurt Cobain. Robert Pattinson, el vampiro Edward Cullen de la saga Crepúsculo, se ha ofrecido, emocionado, para encarnar al músico en la gran pantalla, pero Courtney dice que eso sería una 'estupidez'.

 

Independientemente de esta trifulca que mantienen ambos, lo que está claro es que a los cinéfilos nos encantan los biopics o películas basadas, con más o menos fidelidad, en la vida de personajes relevantes. ¿Por qué? Intentamos dar respuesta a este enigma.

 

¿Qué tienen en común estas películas? Cyrano de Bergerac (1990); Cleopatra (1917); en los 60, Lawrence de Arabia (1962) y Bonnie and Clyde (1967); en los 70, Patton (1970), en los 80, Toro salvaje (1980), Gandhi (1982) y Amadeus (1984); en los 90, Malcolm X (1992) y Ed Wood (1994), y en nuestra década, Erin Brockovich (2000), Ray (2004) y Capote (2005), entre mucho otros. Está claro, no se trata únicamente de películas que optaran a uno o varios Oscar de Hollywood, sino que comparten su condición de biopics (del ingles biographical motion picture, biografía filmada). Son todas ellas películas que nos permiten acercarnos a la vida de un personaje más o menos célebre y que nos permiten abordar un contexto histórico, político o social determinado. ¿Pero porqué nos fascinan tanto estos filmes? ¿Se trata de nuestro instinto voyeur, que nos impulsa a cotillear en la vida de los otros? ¿Son nuestras ganas de aprender, de vivir otras vidas, de conocer otros tiempos y lugares? Sea por lo que sea, lo que está claro es que los biopics triunfan y, particularmente, de los años 80 a esta parte, las biografías filmadas no han hecho más que crecer y reproducirse a marchas forzadas. Sea por la proliferación de efectos especiales que permiten recrear otras épocas o por la seguridad de que este tipo de filmes llevan a cuestas un cierto “sello de calidad”, no hay día que no nos llegue la noticia de un nuevo biopic. En esta ocasión, uno sobre la vida de Ian Curtis, líder del grupo Joy Divisionque se ahorcó a los 23 años.

 

Basada en la biografía de su esposa, el año pasado se estrenó en nuestro país 'Control', película dirigida por el fotógrafo Anton Corbijn, famoso por sus retratos de grupos como U2, Coldplay o Depeche Mode, y protagonizada por el desconocido Sam Riley, que exhibe un sorprendente parecido con Curtis y cuya interpretación ha recibido el beneplácito de la crítica especializada en el Festival de Cannes.

 

En esta línea, otro proyecto importante que está tomando forma es el de sobre el astronauta Neil Amstrong. De este modo, la vida del hombre que pasó a la historia como el primero en pisar la Luna, será relatada en un filme que tomará como base el libro "First Man: The Life of Neil A. Armstrong", escrito por James R. Hansen, asesor de la NASA. La idea de los productores del proyecto consiste en adentrarse en el mundo personal del astronauta y narrar el modo en que su empresa por ser el primero en pisar la superficie lunar le alejó paulatinamente de su familia. Según explica la guionista del filme, Nicole Perlman, "cuanto más cerca se hallaba de la Luna, más se alejaba Amstrong de su familia. Sufrió una tragedia familiar antes de subir al Apollo y eso lo convirtió en astronauta...Se convirtió en un héroe perfecto hasta tal punto que la NASA decidió que él sería quien pisara la Luna en vez de Buzz Aldrin porque tenía un perfil más heroico". Se ve que el dramón está servido. Y es que esa es otra de las condiciones que deben cumplirse para hacer de un biopic un auténtico éxito. Debe hacerse especial hincapié en los episodios más traumáticos de la vida del personaje y, si es posible, mirar con lupa su cara más sórdida, aunque también ha habido ocasiones en las que se ha idealizado a los personajes para hacerlos más cercanos al espectador, como se comenta respecto a los casos de Ray o Huracán Carter (1999)

 

De hecho, algo que suele acompañar a este tipo de filmes es la controversia respecto al acercamiento que se realiza sobre la figura retratada. La verdad tiene muchas caras y los biopics no pueden abarcarlas todas. Siempre se sigue una versión de los hechos, que nunca deja contento a todo el mundo. Casos que sonaron más por la controversia que generaron que por la calidad del filme son el ya citado de Huracán Carter, Alexander (2004), en la que se trabajaba sobre la hipótesis de que Alejandro Magno era bisexual, Michael Collins (1996), a la que se acusó de imprecisión histórica, o Cinderella Man (2005), en la que el boxeador Max Baer era retratado como un auténtico villano, por no hablar de las múltiples y escandalosas versiones de la vida de Jesucristo.

 

En fin, que con escándalo o sin escándalo, otra característica de estos filmes es su condición apriorística de “candidatos al Oscar”, sobretodo si la película impone la transformación física de su protagonista. Robert de Niro (Toro Salvaje), Will Smith (Ali), Jamie Foxx (Ray), Phillip Seymour Hoffman (Capote) son algunos de los que han gozado de este reconocimiento.

 

Un género en alza que fascina a una gran mayoría de los espectadores. ¿Formáis parte de ese grupo de fans de los biopics? ¿Os molesta que se tergiversen las historia de los personajes retratados? ¿O pensáis que el drama es más importante que la fidelidad histórica? Y a todo esto ¿De qué personaje os gustaría que s hiciese un buen biopic?

# miércoles, 16 de noviembre de 2011 10:45

El nepotismo de Hollywood

Que nadie se lleve a engaño: Hollywood, se mire por donde se mire, es un negocio de familia. Otro motivo para considerarlo el Olimpo de los Dioses del séptimo arte. En ese sentido, las deidades de la gran pantalla se lo guisan y se lo comen: o, más bien, se lo dan de comer a sus retoños. También podemos llamarlo “enchufismo” del bueno. En fin, que para triunfar en la meca del cine no hay nada mejor que ser el retoño de una gran estrella. Las dinastías dominan el cotarro y los hijos de papá (y mamá) salen hasta por debajo de las piedras. Puro nepotismo. Hay muchos más de los que os imagináis. Para daros una idea, os presentamos, de la mano de la web ScreeJnukies, nueve jovencit@s en cuya carrera el apellido ha sido toda una ayuda.

Gwyneth Paltrow. Puede que el apellido no parezca tan legendario como el de Barrymore, Fonda o Douglas, pero la historia de Palthrow con el cine es una cuestión de familia. De hecho, Gwyneth es la hija del director Bruce Palthrow y la actriz Blythe Danner. Al terminar la educación secundaria, la chica decidió en principio que los suyo era la historia del arte, carrera que estudio en la Universidad de California. Pero entonces, se lo pensó mejor, dejó los estudios y probó con el cine. Su primer papel notable fue en Hook. Ya sabéis, la vieja historia de dejar los estudios y que te descubra Steven Spielberg

Sofia Coppola. Este sí que es una apellido de peso (y no haremos aquí una broma fácil a propósito del sobrepeso de papá Coppola). Aunque la historia (con final feliz) no es camino de rosas. Escuchamos hablar por primera vez de Sofia Coppola cuando su padre, Francis Ford, tomó la arriesgada decisión de elegirla para interpretar a la hija de Michael Corleone en El padrino III. El inventó salió mal. La chica era demasiado joven y no lo suficientemente talentosa. ¿El resultado? Una avalancha de malas críticas dirigidas en particular a ella. Por suerte, Sofia tenía un as bajo la manga: su gran cinefilia (herencia paterna) y una sensibilidad particular. Como directora, la pequeña Coppola ya tiene un Leon de Oro de Venecia (por Somwhere) y como guionista, un Oscar (por Lost in Translation).

Colin Hanks. Encontramos aquí otro caso bastante obvio, dado que el primer trabajo de Colin Hanks para la gran pantalla fue en The Wonders, una película dirigida por su padre, Tom. En aquel filme, Colin compartió cartel y escenas con Liv Tyler, que alcanzaría poco después el estrellato. Aquello debió servirle de ejemplo, porque desde entonces el chaval no ha dejado de trabajar en todo tipo de proyectos. Últimamente, se le ha visto repetidamente en la pequeña pantalla, en series como Numbers, The Good Guys o en la presente temporada de Dexter.

Zooey Deschanel. Otra sorpresa relativa, dado el “desconocido” apellido de Zooey. Aunque la realidad es que la familia Deschanel lleva el cine (en realidad, el entertainment) en la sangre. Su padre, Caleb, es conocido por haber trabajado como director de fotografía en La pasión de Cristo, mientras que la madre, Mary Jo, apareció en la mítica serie de televisión, Twin Peaks. La jugada la remata la hermana de Zooey, Emily, que da vida a la Bones de la serie Bones.

Tori Spelling. Todos los que crecimos en los ochenta, recordamos una de las tonadillas de la década: “Sí, tío, la fea de ‘Sensación de vivir’ es la hija del productor de la serie. Eso lo explica todo”. Y sí, lo explicaba todo. No había otra manera de entender/procesar el personaje de Donna Martin. De hecho, esa no fue la única “serie de papá” (estaban producidas por Aaron Spelling) en la que Tori Spelling disfrutó de sus minutos de gloria. Antes vinieron Vacaciones en el mar, Vega$ y Matt Houston.   

Rumer Willis. Podría decirse que la hija de Demi Moore estaba destinada a acaparar la pantalla desde el momento de su nacimiento… literalmente. Se cuenta que Demi pidió que filmaran el parto, los primero momentos de vida de Rumer. Desde entonces, la chica se ha prodigado en papeles secundarios. El estrellato todavía le queda lejos a una actriz que hizo sus primeros pinitos cerca de sus progenitores: fue la hija de Demi Moore en Striptease y la de Bruce Willis en Hostage. Veremos qué futuro le depara a Rumer.

Los Arquette. Esta sí que es una saga de cuidado, a la manera de los Baldwin. Todo empezó con Rosanna, que protagonizó junto a Madonna la mítica Buscando a Susan desesperadamente. Luego llegaron Patricia (que deslumbró en Amor a quemarropa) y David (que saboreó las mieles del éxito gracias a la saga de Scream). Los otros dos hermanos, Alexis y Richmond, también se han dejado ver en la gran pantalla, aunque con menor suerte. En cualquier caso, Lewis Arquette y Brenda Denault, los patriarcas del clan, pueden estar contentos.

Jaden Smith. Para muchos, este es el caso más flagrante de todos. La única duda consiste en dilucidar si lo de Smith Jr. es un capricho del niño (mimado por los padres) o un capricho de los padres (bienvenido por el niño). En fin, que el resultado de la jugada fue la bochornosa nueva versión de Karate Kid (en la que al menos podíamos disfrutar de Jackie Chan en plan Sensei). Y la familia amenaza con nueva mini-estrellas. La siguiente en la lista es Willow, la pequeña cantarina del clan.

Bryce Dallas Howard. Hay veces en las que el nepotismo de Hollywood es bienvenido. Ese es el caso de Bryce Dallas Howard, una de las jóvenes perlas de la meca del cine, hija del director Ron Howard (Una mente maravillosa, Apollo XIII). Bryce empezó paseándose por los sets de papá Howard apareciendo como extra. Luego, decidió estudiar interpretación en Nueva York y, finalmente, de la mano de M. Night Shyamalan (con la película El bosque) tuvo la oportunidad de demostrar su talento. Para comprobar su sintonía con la cámara, es recomendable revisar su pequeño, pero descomunal papel en Más allá de la vida, la última película de Clint Eastwood.

# lunes, 14 de noviembre de 2011 10:45

Actores infantiles que perdieron su estrella

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Crecer no es fácil. Existen pocos lemas más universales, certeros e incuestionables. Hay momentos de la vida en los que el tiempo parece soplar a favor: los momentos de goce infantil, de sosegada maduración, de gloriosa plenitud adulta. Sin embargo, todo ser humano atraviesa, en su proceso de crecimiento, momentos difíciles; se encuentra con obstáculos a superar y debe lidiar con el desconcierto que provoca lo nuevo, la incertidumbre. Pues bien, imaginaos tener que vivir todo eso en uno de los lugares más delirantes del planeta: Hollywood, o desde una perspectiva más general, la industria del entretenimiento americana. La meca del cine adora a sus pequeñas estrellas. Los niños actores son nuestras mascotas favoritas y el cine estruja su imagen hasta la saciedad. En ese proceso, muchos chicos y chicas pierden el rumbo, desorientados en la vida de abundancia, frivolidad y exceso que les ofrece la sociedad. Para demostrar esta teoría, os presentamos una lista de actores infantiles que no supieron crecer fuera de la gran pantalla; desaparecieron del mapa y perdieron su estrella.

Lindsay Lohan (1986). Lohan saltó a la primera línea de Hollywood con once años, cuando protagonizó el remake de Tu a Londres y yo a California. A medida que la chica escalaba en la jerarquía del mundo del espectáculo, se fue convirtiendo en una adepta del fiesteo de Hollywood. Lo que era hace tiempo una bomba de relojería estalló en 2007 cuando la actriz casi fue despedida del rodaje de Georgia Rule. El productor llegó a emitir un comunicado donde apelaba directamente a Lohan: “Sabemos que tus noches de fiesta loca son la verdadera razón de tu agotamiento”. A partir de ese momento, la cosa se desmadró por completo: accidentes de coche, arrestos, procesos de rehabilitación, juicios y más juicios, más desacatos a la autoridad, violación de la libertad condicional… Un historial difícil de reconducir. Aunque en Hollywood nunca se sabe.

Brad Renfro (1982 – 2008). A los 10 años, Renfro fue descubierto por un director de casting y fue contratado para aparecer en la película El cliente. Su única experiencia previa como actor consistía en una obra teatral escolar organizada por la asociación anti-droga DARE, un dato que resulta irónico dados los repetidos arrestos que sufrió Renfro por posesión de drogas. En el año 2000, él y un amigo fueron acusados de robo al intentar apropiarse de un yate de 15 metros de eslora. Luego, Renfro fue detenido intentando comprar heroína durante una redada policial en Los Angeles. En 2006, pasó diez días en prisión por conducir bajo la influencia de narcóticos y, finalmente, murió por sobredosis de heroína a los 25 años de edad. 

Britney Spears (1981). Aunque es más conocida por su pasado como mini-reina del pop, Spears empezó como actriz infantil en el programa de televisión The New Mickey Mouse Club. Luego llegaron el Baby One More Time, la infumable película Crossroads y el pronosticable declive. En 2007, Britney armó un escándalo público delante de una despiadada tropa de paparazzi. Más tarde perdería la custodia de su retoño a manos de ex-marido, Kevin Federline, se vería involucrada en un atropello y pasaría por varias clínicas de rehabilitación. El 3 de enero de 2008, la policía tuvo que acudir a su casa cuando Spears se negó a entregar a su hijo al representante de Federline.

Edward Furlong (1977). Sin lugar a dudas, una de las grandes estrellas juveniles de los noventa: John Connor en la segunda entrega de la saga de Terminator y el hermano de Edward Norton en la temperamental American History X. Furlong lo tenía todo para asentarse como una duradera estrella de Hollywood, pero claro, la pubertad y el exceso de la meca del cine se encargaron de descarriar a la joven promesa. Adicto a la cocaína desde joven, Furlong se ha visto envuelto en varios conflictos con la ley. El problema es que dichos “incidentes” no se limitan al consumo de drogas sino que tienen que ver con denuncias de abusos domésticos contra su mujer. Un caso peliagudo.

Michael Oliver (1981). ¿Cómo olvidar al Junior de Este chico es un demonio? Metiendo en mil y un problemas al gran John Ritter, Junior era la quintaesencia del diablillo malcriado: toda la maldad del ser humano concentrada en un cuerpecillo y un rostro angelical. Pero, ¿qué fue de Michael Oliver, el chavalín que daba vida a Junior? Pues básicamente nada. Por suerte, no hay noticias de que el chico recayera en adicciones o problemas con la ley. Sin embargo, Oliver desapareció del mapa y no volvió a aparecer en la gran pantalla. Puede que los problemas que tuvo su madre (que también era su agente, como no) con el estudio Universal por el contrato de Michael durante el rodaje de este chico es un demonio ya traumatizaran lo suficiente al chico.

Natasha Lyonne (1979). El estrellato de Lyonne fue fulgurante, galáctico. De pequeña, ya alternaba con figuras como Jack Nicholson y Meryl Streep en la película Se acabó el pastel. Luego fue convocada por Woody Allen para ejercer como narradora en el musical europeo Todos dicen ‘I Love You’. Su último momento de gloria tuvo lugar en las dos primeras entregas de American Pie. Más tarde llegaría el desastre. En 2001, Natasha fue arrestada con cargos de posesión de drogas y conducción temeraria tras un aparatoso accidente de tráfico. Dos años después fue desahuciada por su casero, para después ingresar en una clínica debido a su adicción a la heroína.

Macaulay Culkin (1980). Si Furlong fue el joven prodigio de los noventa, Culkin fue la (insuperable) estrella infantil de aquella década. Las mamás de todo el mundo babeaban con el encanto pícaro de Culkin, mientras los niños se identificaban con desenfado. Solo en casa es un referente absoluto del cine infantil, Mi chica demostró que Culkin podía ser un buenazo y El buen hijo probó que también podía ser muy malo (algo que ratificaría en la vida real). Tras el fracaso de taquilla de Niño Rico y una rocambolesca y mediatizada demanda a sus padres por motivos económicos, Culkin cayó en el clásico pozo del actor infantil descarriado. Primero, el chico desapareció del mapa; luego aparecieron las noticias de sus altercados con la ley (por posesión de marihuana y tranquilizantes); y finalmente llegó su intento de resurrección en películas independientes e irreverentes (como Party Monster) que pasaron por la taquilla sin pena ni gloria. Cuenta su biografía que, en 2009, hizo un par de cameos en combates de pressing catch. En fin.

Bobby Driscoll (1937 – 1968). Aunque el de los niños actores descarriados parece un mal moderno, la historia nos demuestra que la epidemia viene de lejos. Bobby Driscoll era el “niño dorado” de Hollywood: a los 13 años ganó un Oscar en miniatura. Sin embargo, su carrera empezó a torcerse por culpa de un severo acné juvenil. Luego, a los 18 años, Driscoll fue arrestado por posesión de marihuana. Y de la marihuana a la heroína, lo que llevó a la joven estrella a una deriva insalvable: después de robar 450 dólares de una clínica de animales, fue enviado a un centro de rehabilitación por seis meses. En marzo de 1968, dos chicos que jugaban en un barrio marginal de Nueva York, encontraron el cadáver de Driscoll, fallecido por culpa de una afección pulmonar ocasionada por el consumo de drogas.

Haley Joel Osment. Ponemos el punto final a la lista con uno de los casos más recientes. Un actor que maravilló a propios y extraños con sus afligidos papeles de finales de los noventa y principios del nuevo siglo. Sufridor profesional, saltó al estrellato por “ver muertos” en El sexto sentido; más tarde fue un robot muy humano en Inteligencia artificial; y también participó en ese engendro exprime-lágrimas titulado Cadena de favores. Y allí terminó la historia, más o menos. La continuación es la misma de siempre. Algún que otro arresto por posesión de drogas y conducción temeraria y una retahíla de títulos olvidables en las que el joven actor intenta hacer valer su talento. ¿Una misión imposible?

# domingo, 13 de noviembre de 2011 14:58

Cuando la ciencia-ficción se convierte en realidad

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Parece innegable que la tecnología avanza cada día a mayor velocidad, y con ella nuestra manera de vivir, nuestra realidad más cotidiana. ¿Qué diría un habitante de los años ochenta ante nuestra manera de comunicarnos, de interactuar con nuestro entorno, de relacionarnos con la tecnología? Para él, nuestros pequeños móviles o nuestro uso habitual de Internet serían propios de la ciencia-ficción. De la misma manera, la ciencia-ficción de antaño es cada día una realidad más palpable. Para analizar esta transformación, de la fantasía en realidad, nos queremos hacer eco de un artículo publicado por la revista británica Empire donde se demuestra cómo el cine de ciencia-ficción del pasado (no tan lejano) es, a día de hoy, ya casi una realidad.

Vehículos flotante (vistos en las sagas de Regreso al futuro y Star Wars). Según el cine de ciencia-ficción y también según algunos científicos, en el futuro las ruedas serán para los perdedores. Todos recordamos con nostalgia cinéfila el mítico monopatín volador de Marty McFly en la saga de Regreso al futuro, el coche volador de Luke Skywalker en La guerra de las galaxias o las motos volantes de El retorno del Jedi. Pues bien, al parecer, un grupo de científicos se encuentra trabajando en el desarrollo y perfeccionamiento de “superconductores cuánticos levitacionales”, una técnica que permitiría a una tabla o vehículo desplazarse a cierta altura sobre unas vías magnéticas. Combinando esta tecnología con el anunciado DeLorean eléctrico, podrían regresar, definitivamente, al futuro.

Visualización del pensamiento (visto en Minority Report, entre otras). Utilizando un sistema conocido como “Creación de Imágenes por Resonancia Magnética Funcional”, una serie de investigadores ha conseguido “descodificar y reconstruir” imágenes capturadas por la mente de una persona. Las pruebas se han hecho con estas personas mirando videos de Youtube y el resultado han sido imágenes un tanto borrosas, pero reconocibles. Un gran paso para la representación visual de imágenes cerebrales. ¿El próximo paso? ¿Convertir un sueño o un pensamiento en imágenes?

Más rápido que la luz (visto en la mayoría de películas de ciencia-ficción). Según el bueno de Albert Einstein, la velocidad de la luz era una suerte de límite máximo imposible de rebasar. Debido a esta teoría, el conjunto de la ciencia-ficción moderna ha tenido que inventar mil y un dispositivos para trasladar a sus protagonistas al “hiper-espacio”, a través de agujeros negros o a la “velocidad absurda” (en La loca guerra de las galaxias). Pero la revolución puede estar cerca, ya que un grupo de científicos ha conseguido que una partícula (un neutrino) viajase, aparentemente, un poco más rápido que la luz. El experimento todavía debe repetirse y afianzarse a nivel teórico, pero puede que, en el futuro próximo, la relatividad, así como los límites de velocidad de las aeronaves del cine, sean cosa del pasado.

Ojos biónicos (vistos en Terminator y Star Trek: Generations). Un grupo de investigadores está trabajando en el diseño y fabricación de una lente de contacto que, mediante nano-tecnología, será capaz de transmitir al usuario información legible (la intención es que en el futuro, esa información pueda interaccionar con la realidad; de esta manera, el usuario podría utilizar la lentilla como el mando de un juego de ordenador). Los invetigadores ya han encontrado la manera colocar los nano-componentes en la lentilla. Ahora se está trabajando para lograr que las imágenes aparezcan lo suficientemente lejos del usuario, y así este las pueda enfocar, identificar y leer. En fin, que estamos a un paso de convertirnos en Terminators, aunque menos metálicos. 

Rayos de tracción (vistos en las sagas de Star Wars y Star Trek). La idea es simple: convertir en algo posible la mítica escena de la Guerra de las galaxias en la que El Halcón Milenario de Han Solo es atrapado y succionado por un “rayo de tracción” lanzado desde la Estrella de la muerte. Un grupo de la NASA ya trabaja en ello. La idea es utilizar la tecnología láser para atraer objetos suspendidos en el vacío espacial; una preocupación creciente dada la cantidad de basura espacial (satélites y sus residuos) que merodea por nuestra atmósfera. ¡El futuro está aquí!

Carne cosechada artificialmente (vista en Matrix). ¿Recordáis la escena de Matrix en la que Chypher (Joe Pantoliano) negocia con las “máquinas” su traición contra Neo y compañía? En un restaurante dentro de Matrix, el traidor saborea un bistec supuetamente cosechado artificialmente. Pues bien, el profesor Mark Post de la Universidad de Masstrich ha utilizado células madre de vacas para hacer crecer músculo esquelético (por ejemplo, carne) en condiciones de laboratorio. A primera vista, lo de comer carne “artificial” no parece muy sugerente, pero la idea sería recortar la ineficiencia del proceso productivo de la carne, así como mitigar el problema del calentamiento global del planeta.

# viernes, 11 de noviembre de 2011 9:48

Las películas más decepcionantes de la historia

Aviso para navegantes: esta no es una lista de las peores películas de la historia. No esperéis encontrar en este post películas como Double Team, Un chihuahua en Beverly Hills o Plan 9 from Outer Space. De lo que se trata es de dilucidar cuales fueron las películas que más os decepcionaron, aquellos que no cumplieron vuestras altísimas expectativas. La historia sería la siguiente: siguiendo el consejo de un buen amigo, por culpa de algún precedente o por la sabiduría popular, dais por supuesto que una película debe ser magnífica. Construís en vuestra imaginación una gran película, las expectativas están por las nubes… Y entonces: la decepción total. Vuestro gozo en un pozo. Y es que hay películas que han hecho historia gracias a su capacidad para decepcionar al público. Aquí os presentamos una lista confeccionada por los visitantes de la página The Top Tens. ¿Cuál de estas películas os parece peor?

1. Star Wars: Episodio I - La amenaza fantasma (1999). Pues sí, según los lectores de The Top Tens, la primera entrega de la nueva trilogía de Star Wars es la película más decepcionante de la historia del cine. No es de extrañar. Era una de las películas más esperadas de todos los tiempos. Tras 16 años de espera, los fans de la saga galáctica podían reencontrarse con el universo fantástico creado por Geogre Lucas. Pero el varapalo no pudo ser mayor. El sentimiento generalizado está bien capturado por la siguiente declaración de un fan: “La amenaza fantasma hace que El retorno del jedi parezca El imperio contrataca. Los efectos digitales son estúpidos. Jar Jar Binks es estúpido. Los diálogos son sosos. Y Lucas destruyó el misticismo de la fuerza al presentarla como si fuese una clase de biología. ¡Qué mala!”.

2. Crepúsculo (2008). Qué decir de Crepúsculo sin resultar ofensivo. Para muchos es simplemente una de las peores películas de la historia. Para otros, la infantilización definitiva de la fantasía vampírica. Romanticismo naïf para adolescentes necesitados de héroes y amores platónicos. Aunque lo peor de todo es, seguramente, su nulo sentido del humor. Como explica una fan de las novelas, “Soy fan de las novelas de Stephenie Meyer, creo que ella ha cambiado el futuro de las novelas para jóvenes-adultos. Pero la película de Crepúsculo es simplemente horrible. De hecho, me quedo con Híncame el diente, la parodia, que al menos tiene sentido del humor. Con Crepúsculo te ríes, pero de lo ridícula que es”.

3. Alejandro Magno (2004). Las expectativas eran altas: Oliver Stone había emprendido finalmente la esperada adaptación fílmica de la vida de Alejandro Magno, y lo hacía con uno de los actores del momento, Colin Farrel, a la cabeza de un reparto en el que también constaba la todopoderosa Angelina Jolie. El público esperaba épica y romance, lucha y emoción; y lo que se encontró fue un bodrio que carecía de rigor histórico y de tensión narrativa. Os dejamos aquí la opinión de uno de los lectores de The Top Tens: “Esperaba ver una película sobre el mayor general de todos los tiempos. Esperaba ver a Alejandro en el campo de batalla, poniendo en práctica tácticas que todavía son objeto de estudio a día de hoy. En ninguna parte del trailer constaba que tendría que soportar un plano del paquete de Alejandro”.

4. Eragon (2006). Las adaptaciones cinematográficas de las grandes novelas suelen generar grandes expectativas. Para muchos, la saga de novela fantástica de Christopher Paolini es una de las más notables dentro de la tradición de aventuras de corte medieval. Sin embaro, la película no convenció ni al gran público ni a los adeptos de la novela. Uno de ellos escribe en The Top Tens: “En justicia, con el estreno de Eragon, Christopher Paolini debería haberse convertido en una figura tan popular como JRR Tolkien. Pero ahora no es más que otro autor más de novela de fantasía. El director de la película, Stefen Fangmeier, arruinó su reputación para siempre”.

5. Spider-Man 3 (2007). Si, no podía tardar mucho en aparecer: el patito feo de la saga de Spider-man, que además nunca se convirtió en cisne. Una de las películas de superhéroes más vilipendiadas de la historia  y también uno de los casos más inexplicables. Y es que los protagonistas eran los mismos (Tobey Maguire y Kirsten Dunst), también el director (Sam Raimi). Sin embaro, la cosa salió torcida. Los múltiples villanos carecían de carisma. Ver a Spider-man haciendo el payaso y convirtiéndose en “malo” tenía muy poca gracias y los devaneos románticos dejaban mucho que desear. Una decepción sonada.

6. Harry Potter y el cáliz de fuego (2005). Ya empezamos a descubrir patrones que se van repitiendo en la lista. El de las adaptaciones de grandes novelas de fantasía es claramente uno de ellos. Para explicar el fracaso y mediocridad de esta película, muchos defendieron que toda gran saga tiene su patito feo. Un argumento que, por otra parte, no parece demasiado consistente. Alguno dirá que, quizás, la saga de Harry Potter al completo es el patito feo de las sagas de acción, aventura y fantasía. Aunque eso sería algo injusto.

7. Monstruoso (2008). En este caso, el quid de la cuestión está seguramente en la tremebunda campaña de marketing que acompañó al lanzamiento de la película. El bombardeo de noticias y spots que anunciaban que estábamos ante el gran advenimiento fílmico del año ya saturó a más de uno. La culpa es seguramente de J.J Abrams, productor de la película, creador de la serie Lost y experto en vender castillos de arena. Al final, la película, que tampoco estaba mal, se reveló simplemente como una correcta cinta de terror con monstruo. Nada revolucionario.  

8. Rocky V (1990). Sin rodeos: esta es la peli de Rocky que nadie recuerda. Todo el mundo se acuerda de Rocky IV, con la épica batalla del boxeador yanqui contra el rudo Ivan Drago (inolvidable e icónico Dolph Lundgren). Rocky Balboa, la sexta entrega de la saga, también tiene sus fans: ver a Rocky en plan abuelote con sed de épica tiene su encanto. Pero, ¿qué hay de la quinta? Pues Rocky V fue un fracaso de taquilla brutal (recaudó un tercio de lo que había logrado Rocky IV) y los críticos la masacraron. El hijo de Stallone, Sage, que aparecía en la película, todavía no se ha recuperado del trauma.

9. El código Da Vinci (2006). Y más adaptaciones de novelas. ¿Por dónde empezar con este engendro de película? ¿Por su interminable metraje? ¿Por sus inconsistentes interpretaciones? ¿Por la monótona dirección de Ron Howard? ¿Por el peinado de Tom Hanks? La película ni siquiera convenció a los fans de la novela de Dan Brown. En el fondo, eso es también un misterio.

10. Queen of the Damned. Y como no podía ser de otra manera, terminamos con otra adaptación fílmica de una novela; en este caso, la tercera de la saga de las Crónicas Vampíricas, escrita por Anne Rice y publicada en 1988. Tanto los fans de la novelas de Anne Rice como los de la película Entrevista con el vampiro, esperaban que esta película pudiera revivir con energía el mito del vampiro cruel y romántico. El fracaso es incuestionable, a la vista de un presente marcado por los vampiros de pacotilla de la saga Crepúsculo y la serie True Blood.

# lunes, 07 de noviembre de 2011 11:12

Los directores más tiranos y sus pobres actores

Si se atiende al grueso de la información periodística que nos llega de Hollywood, podemos llegar a imaginar que la meca del cine es un paraíso de grandes simpatías e irrompibles alianzas entre los directores y sus actores. Sí, me refiero a la vieja canción de “trabajar con este director ha sido maravilloso”, o “este/a actor/actriz es un/a gran profesional”. La realidad, en algunos casos, es bien diferente. Y aunque pocas veces llega a los medios, hay ocasiones en que las tensiones de los rodajes terminan filtrándose a la esfera pública. Los protagonistas de estas batallitas suelen ser directores ególatras o terriblemente perfeccionistas que terminan convertidos en tiranos. A todo esto, algunos actores y actrices se resisten a convertirse en esclavos del director y, de una u otra manera (en el plató o con sonoras declaraciones), terminan reclamando su razonable cuota de dignidad. Como demostración de todo esto os presentamos una lista de batallas memorables entre directores tiranos y sus “pobres” actores.

Michael Bay vs. Megan Fox. Después de años presentándose al mundo como “el maestro y su musa”, el director de la saga de Transformers y “la mujer más sexy del planeta” iniciaron una batalla dialéctica que hizo furor en la prensa rosa. De entre los muchos vituperios que se dedicaron, el más glorioso es seguramente esta declaración de Fox para la revista Wonderland Magazine: “Michael es como Napoleón, quiere fabricarse una reputación de genio loco. En los sets de rodaje, quiere comportarse como Hitler, y lo consigue. Lo cierto es que es una pesadilla trabajar con él, sin embargo, cuando está lejos de un set y no está en su “modo director”, me encanta su personalidad, es rarísima. No tiene la menor habilidad social. Es divertido mirarlo. Es vulnerable y frágil en la vida real, mientras que en el set es un tirano. Shia (Labeuf) y yo casi morimos durante el rodaje de Transformers. Te hace hacer cosas que las aseguradoras nunca permitirían”. Ahí queda eso.

Jake Gyllenhaal vs. David Fincher. ¿Es Gyllenhaal demasiado sensible para los métodos del perfeccionista Fincher? ¿O es que el sadismo de Fincher no tiene parangón? Esto es lo que tenía que decir Gyllenhaal del estilo de dirección, en formato digital, de Fincher en Zodiac: “Hacíamos un montón de tomas. Entonces, como tenía un ordenador en el que se grababan todas la tomas, se giraba hacia el técnico y le decía ‘borra las últimas diez tomas’. Para un actor, escuchar eso es terrible”. Y al parecer, con Fincher siempre hay un montón de tomas que borrar. Según el actor, “A veces hacíamos, cinco, diez, ¡hasta 90 tomas!”. Por su parte, la respuesta de Fincher no hizo mucho por calmar los ánimos: “Odio cuando los actores son demasiado conscientes de sí mismos. Y, normalmente, después de 17 tomas, esa auto-consciencia ha desaparecido”.

Alfred Hitchcock vs Tippi Hedren. Además de por ser el maestro del suspense, el gran Alfred Hitchcock era conocido por su tendencia a dominar, controlar y sobreproteger a sus actrices de un modo enfermizo. Definía su vestuario, controlaba su imagen y, si el guión de la película lo requería, sometía a sus actrices a auténticas a una verdadera tortura psicológica, cuando no física. Dicha tendencia alcanzó su cenit en el plató de Los pájaros. Allí, Hitchcock decidió utilizar aves de verdad. Muchos sufrieron por culpa de esa decisión, pero la que más fue sin duda la protagonista del filme, Tippi Hedren. No contento con atarle un pájaro al cuerpo para que sintiera el terror más de cerca, Hitchcock la hirió en la frente al lanzarle una gaviota falsa mediante unos cables. Si eso no es tiranía…

Edward Norton vs. Tony Kaye. El choque de trenes era previsible. De un lado, teníamos a Norton, un joven actor de fuerte personalidad que acababa de ser nominado a un Oscar. Del otro, Tony Kaye, un director que no se amedrentaba a la hora de definirse como “el cineasta inglés más grande desde Hitchcock”. Y claro, la producción de American History X fue como fue. Después del estreno de la película, Kaye declaró a la revista EW que consideraba a Norton un “narcisista diletante” que había “violado” la película, junto al estudio New Line. Lo cierto es que, al principio, todo parecía ir sobre ruedas, con Norton retocando el guión con el consentimiento de Kaye. Luego, de las 200 horas filmadas, se hizo un primer montaje que dejó contenta a la productora. Sin embargo, Kaye lo aborreció y lo recortó hasta dejarlo en 87 minutos. Fue entonces cuando Norton se metió en la sala de montaje y rehizo el filme. Entonces, Kaye pidió que se retirara su nombre del filme.     

Francis Ford Coppola vs. Martin Sheen. He aquí otro director famoso por su desproporcionada megalomanía, que estalló en mil pedazos durante el rodaje de la mítica Apocalipse Now. La cosa empezó con peculiares decisiones relacionadas con la producción, como por ejemplo pedir material bélico al Gobierno de Filipinas para ahorrar costes. Luego, sumido en una guerra civil, dicho gobierno reclamaría todo el arsenal. Pero el verdadero desaguisado lo sufrió el pobre Martin Sheen, que sufrió un infarto al escuchar explosiones reales en medio de la selva durante el rodaje. Estuvo un mes hospitalizado. Para colmo, en un principio, Coppola mintió a sus compañeros y les dijo que había sufrido un golpe de calor.

Faye Dunaway vs. Roman Polanski. El de Chinatown fue uno de los rodajes más tensamente legendarios de la historia del cine. La tensión entre la diva y el director se empezaron a manifestar desde buen principio. En el libro “Moteros tranquilos, toros salvajes”, Peter Biskind explica que, durante el rodaje de una escena, Dunaway le preguntó agresivamente al director cuál era la motivación de su personaje, a lo que Polanski respondió: “Di las jodidas palabras, tu salario es tu motivación”. Aunque la cima de la terrible disputa llegó cuando Polanski se negó a concederle a Dunaway un descanso durante una escena dentro de un coche, cuando la actriz necesitaba desesperadamente ir a mear. El resultado final: Dunaway tiró a la cara de Polanski una taza llena de orina. Insuperable.

Stanley Kubrick vs. Shelley Duvall. De entre todos los directores perfeccionistas de la historia del cine, Stanley Kubrick se lleva seguramente la palma. A su lado, el resto no son más que aprendices. Le leyenda del cruel tirano se escribió a fuego durante el rodaje de El resplandor. La escena en la que una aterrorizada Shelley Duvall intenta defenderse con un bate de un poseso Jack Nicholson se rodó un total de 127 veces. Para que Duvall se metiese en el papel de mujer aterrorizada por el tormento de su marido, Kubrick creó una atmósfera de opresión en el set casi insoportable para la frágil actriz. La actriz perdió pelo del estrés.

David O’Russell vs. George Clooney. Según varios de sus “empleados”, el director de Extrañas coincidencias y The Fighter posee un carácter realmente endemoniado. Hasta tal punto que, durante el rodaje de la comedia negra Tres Reyes, llegó a las manos con el bueno de George Clooney. Según cuentan varios testigos, Russell se pasó todo el rodaje agrediendo verbalmente a miembros de su equipo. En un momento de tensión, llegó a tirar al suelo de una patada a un extra. Cuando Clooney le pidió que se tranquilizara, el director empezó a ridiculizar al actor e incluso le agarró del cuello. Fue entonces cuando Clooney dijo “hasta aquí hemos llegado” y le propinó un puñetazo al director.

Billy Wilder vs Marilyn Monroe. En este caso, lo major que podemos hacer es escuchar las palabras del gran Wilder, que dirigió a Monroe en Con faldas y a lo loco y La tentación vive arriba. “Sobre la impuntualidad de Marilyn, debo decir que tengo una tía mayor en Viena que, con toda seguridad, sería capaz de llegar al plató cada mañana a las seis y recitar los diálogos incluso al revés. Pero, ¿quién querría verla? Al menos, mientras esperábamos a Marilyn, la gente del equipo y yo decidimos aprovechar un poco el tiempo. Sin ir más lejos, tuve la oportunidad de leer Guerra y Paz y Los miserables”. El ácido Billy Wilder en estado puro.

# lunes, 07 de noviembre de 2011 10:57

Los mejores tándems actor/director

"Un método peligroso", exhibida en el Festival de Venecia y que se estrenará en España el 25 de noviembre, tiene un factor común con otras cintas del director David Cronenberg: el actor Viggo Mortensen, que interpreta ahora al padre del psicoanálisis, Sigmund Freud. Una película en la que, sin embargo, Cronenberg da el protagonismo a su colega Carl Jung, interpretado por Michael Fassbender, y con quien compartió una paciente llamada Sabina Spielrein (interpretada por Keira Knightley), en lo que el realizador define como un "ménage à trois intelectual" en vísperas de la Primera Guerra Mundial.

Son las dos figuras más emblemáticas del séptimo arte. El director: el creador que moldea el mundo para imprimirlo sobre la gran pantalla. Y el actor/actriz: el/la artista que pone su cuerpo e identidad en manos del universo particular del director. Creador y criatura. Un nexo de unión esencial y sagrado que hace posible la magia del cine. A lo largo de la historia, muchos han sido los directores que han encontrado a un actor fetiche en el que volcar todo su imaginario personal.

Leonardo DiCaprio y Martin Scorsese también volverán a unir fuerzas de nuevo, en esta ocasión para el filme "The Wolf of Wall Street", que narrará la historia de Belfort, un ambicioso gestor de bolsa que pasó casi dos años en una prisión federal por delitos de manipulación de valores bursátiles en la década de 1990, y que vivió de forma frenética.

Esta supone la quinta colaboración entre el actor y el director, tras proyectos como "Gangs of New York" (2002), "El Aviador" (2004), "Infiltrados" (2006), y "Shutter Island" (2010). La de Cronenberg y Mrtense supone la tercera, tras "Una historia de violencia" y "Promesas del Este". Todos ellos afortunados encuentros que se unen a una larga lista de grandes colaboraciones entre directores y actores (o actrices). Como muestra, os presentamos aquí nuestros tándems favoritos. ¿Cuál es el vuestro? ¿Os parece que nos dejamos alguno fundamental?

Robert De Niro & Martin Scorsese (9 colaboraciones). Títulos destacados: Taxi Driver, Toro Salvaje, Uno de los nuestros. En las películas que realizaron juntos en la década de los 70, Scorsese y De Niro compartieron muchas cosas: un compromiso con el arte de la improvisación, un profundo interés en explorar los rincones más oscuros de la psique masculina y algún que otro exceso. Sus colaboraciones surgieron como si se tratara de catarsis personales, una energía (al mismo tiempo vital y kamikaze) que ha hecho de esas películas testimonios intemporales de la condición humana.

Jack Lemmon & Billy Wilder (7). Títulos destacados: Con faldas y a lo loco, El apartamento, Primera plana. Básicamente, podría decirse que fue Billy Wilder quien descubrió a Jack Lemon. Antes de su encuentro, Lemmon era un actor encasillado en papeles secundarios. Fue el director de El apartamento quién lo convirtió en improbable estrella. Lo gracioso es que Wilder solía quejarse de la tendencia de Lemon a la sobreactuación. En todo caso, el director supo moldear al actor a su gusto y extrajo de él algunas de las interpretaciones más contenidas, sutiles e icónicas de la historia del séptimo arte.

Johnny Depp & Tim Burton (7). Títulos destacados: Eduardo manostijeras, Ed Wood, Charlie y la fábrica de chocolate. He aquí a los dos “niños grandes” del Hollywood actual. Comparten un mismo punto de vista sobre el mundo, les gustan las misma películas y ambos tienen un sexto sentido para la excentricidad. Son amigos del alma y su química florece con cada nuevo proyecto. La combinación del talento visual de Burton y el derrochador carisma de Depp no tienen rival en el panorama contemporáneo.

Marcello Mastroianni & Federico Fellini (6). Títulos destacados: 8 ½, La Dolce Vita. Su primera colaboración fue en La Dolce Vita, para la cual Fellini se enfrentó a sus productores para poder contar con el entonces desconocido Mastroianni. El estudio quería a Paul Newman en el papel. Visto el resultado, la química entre director y actor era evidente. Así, el dúo pudo realizar cinco películas más, dejando para la posteridad un complejo y fascinante testimonio de la mente torturada del hombre moderno. 

Arnold Schwarzenegger & James Cameron (3). Títulos destacados: Terminator, Terminator 2: El día del juicio final, Mentiras arriesgadas. En un principio, James Cameron decidió que el Terminator T-800 debía ser encarnado por Lance Henriksen, que venía de interpretar a un Cyborg en Alien. Sin embargo, un breve encuentro con Arnold Scharzenegger lo cambió todo. El director dio marcha atrás en su elección y situó a Arnie en el centro de la escena, enfundado con la inolvidable chupa de cuero. La colaboración entre ambos, famosos por su obsesiva profesionalidad, marcó a fuego el cine de acción de los 80 y principios de los 90.

John Wayne & John Ford (21). Títulos destacados: La diligencia, Centauros del desierto, El hombre tranquilo. Seguramente, la pareja más icónica y legendaria que haya parido el cine. Dos maestros en su terreno, dos amigos del alma, dos inagotables exploradores de las posibilidades mitológicas del cine. Ford solía ser descrito como “un irlandés duro, agresivo, bebedor y cabrón”, mientras Wayne era famoso por su ambición. Su gran amistad sólo es concebible en el marco del Hollywood clásico. Sus 24 años de colaboraciones (21 películas en total) marcaron a fuego la historia en mayúsculas del séptimo arte.  

Penélope Cruz & Pedro Almodóvar (3). Títulos destacados: Volver, Los abrazos rotos, Todo sobre mi madre. Nuestro director más internacional (con el permiso del recordado Luis Buñuel) y nuestra primera gran estrella internacional (escarizada y todo). Pedro Almodóvar y Penélope Cruz se han ganado ya un lugar entre los grandes dúos del cine mundial. No es para menos. Pocos directores han sabido capturar la belleza, complejidad, elegancia y dramatismo de la condición femenina; una búsqueda que ha encontrado su “envase” ideal en el cuerpo, la gestualidad y el talento de Penélope. 

Clint Eastwood & Sergio Leone (3). Títulos: Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio, El bueno, el feo y el malo. Con solo tres películas, una trilogía inolvidable, Leone y Eastwood renovaron un género decrépito, el western. Se entendían a duras penas (Eastwood no dominaba el italiano y el inglés de Leone era muy básico), pero la ambición de ambos los llevó al estrellato mundial. Eastwood poseía todas las cualidades requeridas por el estilo visual de Leone, marcado por los primeros planos. Y Leone llegó a afirmar que adoraba a Clint porque este poseía sólo dos expresiones: “una con sombrero y la otra sin él”. Una combinación perfecta para la actitud del hombre sin nombre: “dispara primero, piensa después”.

Brad Pitt & David Fincher (3). Títulos: Seven, El club de la lucha, El curioso caso de Benjamin Button. Brad Pitt podría haber acabado como Matthew McConaughey, luciendo palmito en una lista sin fin de olvidables comedietas románticas. Sin embargo, a lo largo de su carrera, Pitt ha demostrado su interés por la cara más sombría de la existencia humana, explorada con siniestra agilidad, temperamento y explosividad por el siempre brillante David Fincher. Con Seven, el dúo marcó a fuego el cine de los 90 (que se llenó de inmeritorios sucedáneos) mientras El club de la lucha sembró la anarquía y el desconcierto en Hollywood. Tal para cual.

Uma Thurman & Quentin Tarantino (3). Títulos: Pulp Fiction, Kill Bill Volúmenes 1 & 2. Y si hablamos de grandes colaboraciones entre un director y su musa en el panorama actual, no podemos dejar de citar al dúo formado por Tarantino y Thurman. A algunos directores les gusta cuidar de su musa, tratarla con delicadeza y suavidad. Por su parte, el ideal de Tarantino es bien diferente: su musa debe ser capaz de masacrar (asesinar, desmembrar, degollar) a centenares de villanos en coreográficos baños de sangre. Pasarán los años y el director de Pulp Fiction nos seguirá regalando preciosos homenajes a la cinefilia más trash, pero La Novia, el personaje interpretado por Thurman en el díptico de Kill Bill, seguirá siendo con toda probabilidad su creación más salvaje, carismática y personal.

George Clooney & Steven Soderbergh (6). Títulos: Un romance muy peligroso, Ocean's Eleven, Solaris, Ocean's Twelve, El buen alemán, Ocean's Thirteen. La relación entre ambos no se ciñe solamente a la de cineasta y actor fetiche: Soderbergh también es el productor de otras películas del actor (Syriana, Michael Clayton) y de los proyectos del Clooney director (Confesiones de una mente peligrosa, Buenas noches y buena suerte). Entre los dos han creado varias de las mejores películas de la historia del cine, y lo curioso es que esa relación profesional comenzó con una cinta no especialmente brillante...

Mark Wahlberg & David O. Russell (3) Títulos: Tres Reyes, Extrañas coincidencias y The Fighter. Hasta la fecha, parece que Wahlberg era el único que aguantaba el difícil carácter que parece tener Russell, aunque si hacemos caso a los últimos rumores, ambos se han distanciado, ya que Russell se decanta por Bradely Cooper para su nuevo proyecto, "The Silver Linings Playbook". Lo que es un hecho es que las película que mark ha rodado con David son, probablemente, las mejores de su carrera. Nos gusta este Wahlberg, no el que habla con los árboles en "El incidente". Así que, por el bien del cine... ¡arreglad vuestras diferencias!

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