Desde hace unas temporadas, la
cascada de adaptaciones
al cine de viejas series de televisión fluye de forma caudalosa. En
el decadente universo creativo de Hollywood, la revisión de
viejas series televisivas se erige como una fórmula de eficacia
incontestable: por una parte, se atrapa a los nostálgicos incurables, y
además, como en estas películas no suele aparecer (a no ser que sea en
un cameo) ninguna cara visible de la serie original, los jóvenes
espectadores pueden recibirla como algo nuevo, fresco.
La última noticia al respecto es la de que la industria quiere adaptar la serie El hombre de los 6 millones de dólares, que dirigiría Bryan Singer (director, entre otras muchas, de 'Valkiria') y estaría protagonizada por Leonardo DiCaprio. Aún no hay nada cerrado, porque el actor no quiere comprometerse hasta que no haya un guión escrito. Universal Pictures y The Weinstein Companyserían las productoras encargadas de su desarrollo y producción.
La historia de la serie estaba centrada en Steve Austin, un piloto que tras sufrir un accidente de vuelo perdía varias extremidades y un ojo. Sin embargo, una agencia del gobierno le implantaba nuevos miembros cibernéticos, lo que le daba una fuerza y velocidad descomunales.
No sabemos si llegará a rodarse, ni si tendrá éxito. Sin embargo, a
pesar del hechizo de la fórmula, la experiencia anterior de muchas de estas adaptaciones
es que son absorbidas por la mediocridad que impera en un amplio sector de la
meca del cine. Para demostrarlo, os presentamos, de la mano de la
web Listverse, una lista con diez de las peores
adaptaciones de series de TV.
10. Los pitufos (2011). En la serie de animación original,
los pitufos formaban una comunidad de pequeñas criaturas azules que
residían plácidamente en un bucólico pueblecito donde se dedicaban a dar
rienda suelta a sus irrisorios conflictos y a su lenguaje
auto-referencial. En la olvidable película de Hollywood, en la que se
mezcla animación y acción real, los pitufos deben lidiar con una
sociedad mucho más salvaje que la suya: la humana. Un choque
intercultural en el que nuestros queridos amigos azules pierden gran
parte de su encanto idílico.
9. El oso Yogui (2010). He aquí otro engendro de ese invento
nefasto que es la conjunción de animación digital e imagen real. En
este caso, las víctimas de la fusión (además de los espectadores, claro)
son los míticos Yogui
y Bubu, que
tienen que enfrentarse a auténticos humanos en su búsqueda de comida. La
película no es más que un anodino carrusel de poco inspiradas escenas
de acción y comedia. Eso sí, escuchar a Dan Aykroyd (el mítico
cazafantasma regordete) poner voz a Yogui en la versión
original es un auténtico placer.
8. The Honeymooners (2005). Un
caso curioso, casi extraño. Los
más veteranos del lugar recordarán una serie americana de los años
cincuenta llamada aquí Los recién casados: una comedia familiar
en la que se satirizaba el estilo de vida de la clase media yanqui. Pues
bien, hace unos años, a John Schultz, el director de La chica de al lado, se le
ocurrió que sería interesante llevar la serie al cine con una nómina de
actores negros, y por lo tanto, trasladando todo el dispositivo
analítico de la trama al marco de la comunidad afroamericana. De hecho,
lo más curioso del caso es que decidieran mantener el nombre de la serie
original cuando, después de los cambios, no quedaba prácticamente nada
de ella en la película.
7. Embrujada (2005). Esta película propone un
acercamiento metalingüístico a la serie original, ya que sus
protagonistas se supone que son actores que protagonizan el remake de
Embrujada, todo un hito televisivo de los años sesenta. De partida,
podría parece una vuelta de tuerca interesante a la idea del remake, sin
embargo, los problemas no están tanto en el planteamiento como en la
ejecución. La pareja que forman Will Ferrell y Nicole Kidman es toda una
oda a la falta de química, mientras que los supuestos gags del filme
naufragan uno tras otro ante la resignación del espectador, que después
de diez minutos de bochorno ya sabe lo que le espera.
6. El mundo de los
perdidos (2009). Esta
adaptación con visos de comedia de la mítica serie de aventuras fracasó
en todos los flancos. Como comedia, la película no consiguió sacar
partido de dos de los humoristas más talentosos del cine actual (Will Ferrell y Danny McBride),
abatidos por la mediocridad del guión. Y como película de aventuras, el
festín digital no llegó al estimable nivel medio del que hace gala Hollywood en este
terreno. Para olvidar.
5. Alvin y las ardillas (2007). Sí, nos referimos a la versión
fílmica de nuestros roedores cantarines favoritos, con esas
(inconfundibles) voces que parecen sacadas de viejas cintas de audio con
el fast-forward activado. Pues bien, la película se limita a seguir las
normas básicas de la adaptación fílmica de series de TV, según Hollywood,
incluida una de las reglas de oro, que aquí tiene un peso específico
importante: en lugar de cantar viejos temas de doo-wop y canciones de Elvis, las
ardillas la emprenden con canciones de artistas pop como Train, Katy Perry y Beyonce.
4. Superagente 86: la
película (2008). Hasta cierto
punto, el género de la parodia de las películas de espías está bastante
agotado. Aunque siguen apareciendo nuevas películas (como la reciente Johnny English
returns), no ofrecen ninguna novedad. Eso es lo que sucedió con la
mediocre adaptación a la gran pantalla del mítico Superagente 86. En
realidad, la película es ante todo un vehículo para el lucimiento de Steve Carell, que
debía sacar rendimiento fílmico de su gran éxito televisivo en la serie
The Office.
Acompañado por la siempre llamativa Anne Hathaway, Carell culminó un par de
buenos gags y poca cosa más.
3. El equipo A (2010). El ejemplo perfecto de cómo
vampirizar las señas de identidad básicas de una serie y reconvertirla
en un pasatiempo efímero de multisalas. Sí, los personajes se llaman
igual que en la serie original, la camioneta es la misca y la sintonía
musical rompe todas las defensas contra la nostalgia de aquellos que
crecieron en los 80. Pero poco más. El resto es un festival de
bombásticas escenas de acción, encadenadas para aniquilar cualquier
atisbo de sentido crítico que pueda nacer en la mente del espectador.
2. Dos chalados y
muchas curvas (2005).
Adaptación de la serie El sheriff chiflado, esta película se
dedica a reírse de la América profunda y paleta, retratada como un
sumidero de inútiles reaccionarios, liderados por Johnny Knoxville, de Jackass, y Seann William Scott,
el Stiffler
de American Pie.
En realidad, hay que rendirse ante la evidencia: el único interés real
de la película es poder ver a la despampanante Jessica Simpson lucir unos
mini-tejanos de vértigo.
1. Scooby-Doo (2002). Quizás es incidir demasiado en un
único argumento, pero es necesario volver a la cuestión de las películas
de acción real vitaminizadas con personajes de animación digital. Más
aún cuando hablamos de una de las películas fundacionales de este
subgénero. ¿Os acordáis de películas como Quién engañó a Roger Rabbit
o Space Jam?
Sin ser grandes maravillas, al menos planteaban un suculento juego entre
dos mundos regidos por leyes físicas y expresivas diferentes. En la
nueva tendencia de Hollywood,
no hay juego alguno, sino simplemente una manera fácil (dados los
adelantos técnicos) y barata de construir un espectáculo vistoso. Y si
se hace a expensas de una de las series de animación más míticas de
nuestra infancia, pues mejor que mejor (para ellos).