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Artículos - diciembre 2011

# domingo, 25 de diciembre de 2011 10:31

Las mejores películas de 2011

Con el balance de fin de año, proliferan todo tipo de listas. Y parece que, en un esfuerzo de originalidad, cada año nos esforzamos por conformar ránkings más excéntricos (este años hemos dedicado un post a los momentos más “frikis” del año). Sin embargo, hay una lista cinéfila que, por muy excéntricos que queramos ser, no puede faltar en nuestro balance. Es la hora de revisar las mejores películas del año. Una selección de diez títulos donde intentamos reunir inteligencia y entretenimiento, grandes producciones y cine más independiente, cine de estudio y cine de autor. Estas son para nosotros, las joyas fílmicas de 2011.

La boda de mi mejor amiga. Tomando su conocida formula del niño grande que se ve forzado a madurar (Virgen a los 40, Lío embarazoso), y trasportándola al universo femenino, Judd Apatow, el genio de la comedia moderna (aquí en tareas de productor), se sacó de la manga la mejor comedia del año. Capitaneando un grupo de mujeres comediantes en la cima de su arte, Kristen Wiig se reveló como la reina de la comedia americana actual. La película es un festival inagotable de gags memorables: estallidos neuróticos, golpes maestros de comedia física, situaciones hilarantemente incómodas y chorros de competitividad pasiva-agresiva. Para rematar el combo, su éxito comercial certificó la validez popular de la fórmula.

Capitán América. Thor satisfizo a más de un fan del cine de superhéroes del cómic y X-Men: Primera generación tenía más de un punto de interés, pero para la mayoría Capitán América fue la verdadera revelación de la temporada. Con un guión sólido, respetuoso con los hechos históricos relatados, la película desplegaba un interesante equilibrio de escenas de acción y desarrollo de personajes. Además, el armazón dramático se sostenía en la sorprendentemente solvente interpretación de Chris Evan, un actor por el que no dábamos un duro pero que supo echarse a las espaldas una película que además de entretener, hacía pensar acerca de las contradicciones de la cultura norteamericana.

El topo. Algunos espectadores quedaron un poco desconcertados por la compleja trama de la nueva película de Tomas Alfredson (Déjame entrar), pero todo el mundo supo admirar aquello que se debía admirar: en primer lugar, la soberbia interpretación de Gary Oldman, en la piel del impertérrito, sibilino y atormentado George Smiley. Y luego, en segundo lugar, el abatimiento general de una galería de personajes condenados al ostracismo por la soterrada batalla política de la Guerra Fría. Una película dedicada al sufrimiento de los despojos humanos del cine de espionaje.

Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2. Fin. Finito. Finished. Se acabó lo que se daba. Las reliquias de la muerte fue el canto del cisne de una saga que nos ha mantenido pegados a la literatura (juvenil) y al cine por más de una década. Y qué mejor manera de poner el punto final que con una montaña rusa de muerte, destrucción, amor y redención. La interpretación de Alan Rickman como Snape merecería un Oscar y la apoteósica batalla final quedará grabada en nuestra memoria para siempre. Un final glorioso para una saga cuyo lugar en la historia todavía es pronto para dilucidar.

Las aventuras de Tintín. Cuando se trata de entretener al espectador, muy pocos pueden hacerle la competencia al gran Steven Spielberg. Además, el coloso del cine popular debía zafarse del mal regusto dejado por la olvidable última entrega de Indiana Jones. Era la hora de innovar y con la ayuda técnica de James Cameron y la colaboración de Peter Jackson, en tareas de productor, Spielberg se sacó de la manga un nuevo y reluciente producto para las masas. Entretenimiento puro. Puede que alguna escena de acción se extendiera demasiado, y en más de una ocasión, el espectador podía sentir que, más que una película, Las aventuras de Tintín parecía la promo de un videojuego. Aun así, Spielberg nos regaló un torrencial viaje nostálgico al mundo de Tintín, uno de nuestros personajes favoritos.

Super 8. Y ya que hablábamos de entretenimiento y de Spielberg, qué nos decís de la entrañable y nostálgica Super 8. Para todos aquellos que crecimos viendo aventuras infantiles-juveniles como Los goonies, Cuenta conmigo, E.T. el extraterrestre o Encuentros en la tercera fase, este fue un verdadero bálsamo para la memoria. Aunque, a pesar de su juego referencial, hay que decir que la película se sostenía por sí sola, todo lucía perfectamente afinado: las interpretaciones, el drama, las escenas de acción, la historia de amor y amistad… Un nuevo regalo de parte de J.J. Abrams, el creador de series míticas como Lost o Alias.

Melancolía. Pongámonos serios por un momento: hablamos del fin del mundo. Y no lo hacemos de una manera frívola y pirotécnica, sino con el más absoluto abatimiento y resignación. Más allá de sus inoportunos chistes a propósito de Hitler en una fatídica rueda de prensa en Cannes, Lars von Trier no entregó una nueva muestra de su genio para la representación de los males que atormentan el espíritu humano. La soledad y la desesperanza, la depresión y la congoja… el sinsentido de la existencia. Dudas presentadas en un díptico abocado a la autodestrucción, pero también un escenario para la conciliación de dos hermanas (Kirsten Dunst y Charlotte Gainsbourg) enfrentadas en su visión del mundo.

El árbol de la vida. Los críticos lo tienen claro: la película del año es esta (supuesta) obra maestra de Terrence Malick. En un panorama fílmico marcado por los carruseles de acción, los remakes y las secuelas, esta plegaria fílmica que se interroga sobre el sentido de la vida fue una de las alegrías de la temporada. Eso sí, la nueva película del director de Malas tierras, La delgada línea roja y El nuevo mundo no es un plato para todos los gustos. Su propuesta es radical: un torbellino de poesía visual que se libera de los yugos de la narración para hablar de tú a tú a Dios. Ahí es nada. Como placeres colaterales, se cuentan las magníficas interpretaciones de Brad Pitt y Jessica Chastain, la gran revelación actoral del año.

El origen del planeta de los simios. Cuando empezamos a oír hablar de este proyecto, nos asaltaron todas las dudas imaginables. Después del lamentable remake dirigido por Tim Burton en 2001, la perspectiva de un regreso de la saga parecía un error insalvable. Sin embargo, el resultó final resultó simplemente deslumbrante. La odisea de Cesar, el encargado de poner en pie de guerra a los simios contra los hombres, se reveló como el drama y la aventura más entrañable, emocionante y “humana” del año fílmico. Con un guión lleno de suculentos interrogantes sobre la condición humana (la resistencia al sometimiento, el deseo de libertad, la amistad y la venganza), la película alcanzaba la gloria gracias a la impresionante interpretación de Andy Serkis como el simio Cesar.

Drive. El año se cerrará con el estreno de esta maravilla protagonizada por Ryan Gosling, el rostro del fulgor interior en el Hollywood actual, y dirigido por el genial y muy reivindicable Nicolas Winding Refn (director de la trilogía de Pusher y la película de vikingos Valhalla Rising). La historia es simple, el logro máximo. Un conductor especialista en escenas de acción (Gosling), que en sus ratos libres se dedica a participar en atracos, se enamora de su vecina (Carey Mulligan) y decide jugárselo el todo por el todo para asegurarse el bienestar de ella. La película es un vendaval de citas cinéfilas (del cine negro americano de los setenta al noir europeo, pasando por el spaghetti western), y también un sinuoso viaje sensorial por los hipnóticos ritmos del electropop. La película más sexy del año.

# sábado, 24 de diciembre de 2011 15:46

Los momentos más frikis del cine de 2011

Antes de nada, el título de este post requiere de una cierta explicación. El “friki” al que nos referimos no tiene tanto de persona extravagante o rarita, como de fan obsesivo. Es lo que los americanos llaman el “geek”, que según el tópico suele ser un friki-fan de las sagas fantásticas y de los cómics de superhéroes. Según esta definición, podría decirse que, hoy en día, el cine pertenece a los geeks, ¿de qué otra manera sino se explica el dominio sobre la taquilla de las películas de Harry Potter, de Transformers o de la mayoría de superhéroes? Los frikis reclaman que sus personajes favoritos hagan una de estas tres cosas: hacer volar algo por los aires, comportarse de forma tronchante o liarse con alguna chica super-hot (puntos extra para los personajes que reúnan las tras condiciones). Con todo esto en mente, os presentamos, de la mano de la web Screenjunkies, una lista con lo más friki del cine de 2011.

9. El cameo de lobezno en X-Men: Primera generación. De partida, ignoremos el hecho de que la sola existencia de esta escena echa por tierra la continuidad narrativa entre X-Men: Primera generación y X-Men orígenes: Lobezno. Pero qué más da. El momento es tan hilarante que merece ocupar unos instantes de esta notable precuela de la saga de los X-Men. Los fans quedaron contentos con la química entre los dos magníficos protagonistas, Michael Fassbender y James McAvoy como Magneto y el Profesor Xavier, que en esta escena se topaban con el nunca apocado Lobezno.

8. La frente de Peter Sarsgaard en Green Lantern. El adjetivo “ridícula” se queda corto a la hora de definir la absurda y protuberante frente del villano de Green Lantern. ¿De verdad pensaba Warner Bros que podría reeditar el éxito de El caballero oscuro con esto? ¿Y a quién se le ocurrió caracterizar a Sarsgaard de esta manera? Analizada objetivamente, Green Lantern es una de las peores películas de superhéroes de la era moderna; pero si uno se la toma un poco a cachondeo puede convertirse en una de las grandes comedias involuntarias de nuestro tiempo: la interpretación de Sarsgaard, pasadísima de vueltas, competiría con los momentos más excesivos y gloriosos de la carrera de Nicolas Cage.

7. La reunión de friki-talentos de Las aventuras de Tintín. Si hablamos de cine para frikis, esta película se lleva todas las papeletas para ser encumbrada al panteón. Sólo hay que echar un vistazo a la lista de personas involucradas en su realización. El director es Steven Spielberg, el rey del cine popular de las pasadas década. La película está producida por Peter Jackson, seguramente el rey de los frikis. Uno de los guionistas es Edgar Wright, director de Zombies Party y Scott Pilgrim contra el mundo. Y para rematar el asunto, entre el casting encontramos a gente como Andy Serkis (Gollum) y la pareja cómica formada por Simon Pegg y Nick Frost (los protagonista de Zombies Party). ¿Se puede pedir más?

6. Todas las escenas de Asgard de Thor. Los fans se mostraban escépticos ante el potencial de una película de superhéroes dirigida por Keneth Branagh, el rey de las adaptaciones de Shakespeare. El resultado final fue mejor de lo esperado. Las escenas ambientadas en la Tierra, protagonizadas por Thor y la científica Natalie Portman dejaron bastante que desear (más de uno apuntó que parecían sacadas de la saga Crepúsculo), pero la parte ambientada en Asgard no dejó a nadie descontento. Puentes hechos de arco iris, dioses embaucadores, tipos barbudos adeptos a los cálices de fuerza y las batallas épicas… ¡Bien por Thor!

5. Moses contra los Monstruos en Attack the Block. Todo adolescente sueña con ser una estrella de acción de armas tomar y Attack the Block permite a sus protagonistas (y al espectador) vivir la fantasía. La película nos presenta a un grupo de jóvenes delincuentes de los barrios marginales de Londres que deberán pararles los pies a un grupo de alienígenas que amenazan con invadir la Tierra. Por suerte los chavales tienen mucho ingenio y valor; sobre todo el líder del grupo, el valeroso Moses, que en la recta final del filme se marca un torrencial cara a cara con los mortíferos aliens. Ver para creer.

4. El taladro perforador de Transformers 3: El lado oscuro de la Luna. Parece imposible destacar una única escena de esa orgía de acción metálica que es la saga de Transformers. Pero si tuviéramos que descantarnos por una seguramente sería aquella en la que el “Taladro” (una monstruosidad subterránea y con tentáculos que es conducida como un carro por los Decepticons) se enfrenta a la resistencia humana y termina demoliendo toda la zona de rascacielos de Chicago. Los fans del cine de acción pura tienen a un héroe indiscutible: Michael Bay, un hombre aficionado a fabricar juguetitos pirotécnicos de 200 millones de dólares. Digan lo que digan, el tipo sabe lo que hace.

3. El beso final de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2. La saga entera de Harry Potter no es más que una extensísima cadena de momentos mega-frikis, algo que los fans de la saga de libros y películas disfrutaron por más de una década. La lista sería inacabable, de los partidos de Quidditch a las batallas entre magos; sin embargo, el momento más celebrado de la última película de la saga fue una sencilla escena de amor adolescente. Los fans de Potter llevaban lustros esperando ver besarse a Hermione y Ross, y cuando finalmente sucedió, el público ascendió a un edén de realización friki.

2. Andy Serkis como Cesar en El origen del planeta de los simios. Andy Serkis nos maravilló por primera vez hace cosa de una década de la mano de su genial creación de Gollum, el primer gran personaje creado a través de la animación por captura de movimiento. Serkis fue el pionero y también se ha convertido en el gran genio de este arte interpretativo. Con la precuela de la saga del Planeta de los simios, Serkis se convirtió en el protagonista de la película y no dejó pasar la oportunidad de maravillar al mundo entero. Para muchos, el simio Cesar es el personaje más sensible, conmovedor y “humano” del cine de 2011. Serkis se merece que le entreguen un Oscar ya.

1. La película The Case dentro de Super 8. El cine de 2011 estuvo lleno de robots, monstruos y superhéroes, la mayoría enmarcados en películas de más de cien millones de dólares. Por su parte, los chavales de Super 8 hicieron su entrañable película de zombis, titulada The Case, con apenas dos rollos de película y un buen puñado de maquillaje. Por el camino, se rompieron corazones, se afianzaron amistades y se vivieron las más fantásticas aventuras imaginables. Así, además de retratar la América de los setenta, aquella en la que transcurrían las primeras películas de Steven Spielberg, Super 8 supo capturar la emoción de ser joven, estar dispuesto a todo y vivir los mejores momentos de tu vida. 

# sábado, 24 de diciembre de 2011 10:58

Nominaciones garantizadas

La veda está abierta, la carrera lanzada: los Oscar buscan candidatos y la fecha definitiva del 26 de febrero, cuando se entregarán las estatuillas, ya no parece tan lejana. Con la llegada del fin de año, el límite para estrenar películas candidatas a la contienda, van tomando forma los nombres de los más claros favoritos a liderar la aclamada carrera por el Oscar. Como todo el mundo sabe, los premios de la Academia de Hollywood tienen sus reglas de oro; sus filias y fobias. Ya sabéis: suelen triunfar las historias basadas en hechos reales y las transformaciones físicas suelen partir con ventaja. Sin embargo, las comedias suelen tenerlo más difícil. Con todo, ya empieza a perfilarse la primera lista de favoritos, películas y actores que parecen contar con una nominación asegurada. Aquí os presentamos a diez de ellos/as.

Meryl Streep por La dama de hierro. ¿Retrato de un personaje histórico icónico? Afirmativo. ¿Transformación física dramática? Afirmativo. ¿Llamarse Meryl Streep, una de las actrices más queridas por los académicos de Hollywood? Afirmativo. Un cúmulo de factores que parecen garantizar una nominación que se veía segura desde que empezó a circular la primera imagen de Streep caracterizada como Margaret Thatcher, la temible primera ministra británica. Lo único que queda por ver es si, finalmente, Streep se alzará con el que sería su tercer Oscar (por diecisiete nominaciones).

Michelle Williams por My Week With Marilyn. Otro papel que parecía predestinado a figurar entre las candidaturas. Carnaza pura para los académicos: la historia de una atormentada joven que se convirtió en una de las mujeres más famosas del siglo XX. Además del talento de Williams, la película ha contado con una difusión mediática extraordinaria, un respaldo necesario para poder encaramarse a los hombros del tío Oscar.

Glenn Close por Albert Nobbs. He aquí otro papel histórico con cambio físico radical, quizás el más radical de todos si se tiene en cuenta que Close da vida a una mujer que decide hacerse pasar por hombre para prosperar y realizarse en la Irlanda del siglo XIX. Y el cambio no sólo afecta a la apariencia más superficial, sino también a la voz, los manierismos… Además, por si fuera poco, la película es una adaptación de una reputada y multi-premiada obra teatral. Que Close no fuera nominada sería una sorpresa mayúscula.

The Artist. Cada día que pasa resulta más evidente que The Artist es la gran favorita para alzarse con los premios mayores de la próxima edición de los Oscar. La propuesta tenía sus riesgos (no olvidemos que The Artist es una película muda), pero parece haber conquistado a la crítica y al público americano con sus calculadas dosis de nostalgia y sentido del humor. Todos los participantes en la producción son potenciales nominados y Jean Dujardin tiene todas las papeletas para llevarse el Oscar al mejor actor, aunque nuestro sueño sería que el perro Uggie se llevara una merecidísima estatuilla al mejor perro-actor de nuestra era.

Un dios salvaje. ¿Cómo podría un reparto como este no cosechar alguna nominación? Estamos hablando de cuatro actores en la cima de sus trayectorias: Jodie Foster, Kate Winslet, John C. Reilly y Christoph Waltz. Además, la película tiene casi garantizada una nominación al mejor guión adaptado por su fiel relectura de la célebre obra teatral de Yasmina Reza. Puede que la película no haya cosechado el éxito crítico esperado, pero su afilada radiografía social (crítica con la hipocresía y neurosis del mundo burgués) podría conquistar el intelecto de los académicos.

Leonardo DiCaprio por J. Edgar. ¿Cómo podría Leo no ser nominado? Su trabajo en la nueva película de Clint Eastwood parece cumplir todos los preceptos del bueno nominado: interpreta a un personaje real e icónico, que además tuvo una vida plagada de complejas batallas personales. Se trata de una película histórica y tuvo que transformar su apariencia para dar credibilidad al personaje en su vejez. Lo único que parece tener en contra el bueno de Leo es su relación histórica con la Academia, que se ha empeñado en ignorarle incluso cuando ha trabajado en películas multi-oscarizadas: Titanic e Infiltrados serían los casos más flagrantes.

Tan fuerte, tan cerca. Otra película que lleva escrita la palabra Oscar por todos lados. No sólo está protagonizada por Tom Hanks y Sandra Bullock (dos ganadores de estatuillas), y dirigida por Stephen Daldry (responsable de Las horas), sino que encima tiene una trama perpetrada para entumecer los corazones del personal: la historia de un chico de nueve años que, entre otras cosas, es inventor, diseñador de joyas, astrofísico, tamborilero y pacifista. Cuando encuentra dentro de un cofre una misteriosa llave escondida por su padre antes de fallecer en los ataques del 11 de septiembre, iniciará una búsqueda por toda la ciudad de Nueva York con el fin de encontrar qué abre dicha llave...

Brad Pitt por Moneyball: Rompiendo las reglas. También basada en “hechos reales”, Pitt interpreta a Billy Beane, el “manager general” del equipo de baseball que revolucionó/modernizó dicho deporte a principios del siglo XXI. Su trabajo en la película ha sido alabado de forma unánime por la crítica y la historia de los Oscars con la épica deportiva siempre ha sido fructífera: recordemos los casos de Toro salvaje, Rocky o El luchador. Y además, nominar a Pitt garantizaría contar con la siempre glamourosa presencia de Brangelina (Brad + Angelina) en la gala del próximo mes de febrero. 

George Clooney por The Descendants. A la Academia de Hollywood le suele gustar incluir entre sus nominaciones a películas críticas con el “estado actual de la sociedad norteamericana” (el mejor ejemplo lo representa los triunfos de American Beauty o Crash). The Descendants, lo nuevo de Alexander Payne, podría ser esa película y George Clooney, que interpreta a un padre en apuros, su mejor portavoz en la ceremonia.

# viernes, 23 de diciembre de 2011 10:00

Las películas más esperadas de 2012

Con la llegada del fin de año, al cinéfilo se le presentan dos opciones. La primera consiste en echar la vista atrás y entretenerse repasando los mejores y peores momentos de una temporada en que la diversión cinéfila ha mitigado el abatimiento general provocado por la crisis. La otra opción es de por sí más optimista y sugerente: consiste en mirar hacia delante, hacia el futuro, a los estrenos que marcarán nuestra agenda durante el año 2012. Con esta idea en mente, os presentamos diez esperadísimos estrenos de 2012. El año se presenta calentito, con mucho superhéroe, aventuras, acción y entretenimiento a raudales.

1. The Hobbit: An Unexpected Journey. Esto sí que es echar la vista adelante. La esperadísima versión de El Hobbit que prepara Peter Jackson estará dividida en dos partes (como el último episodio de la saga de Harry Potter) y la primera llegará a las pantallas de todo el mundo en 14 de diciembre de 2012. Casi un año de espera que se nos hará muy largo. Los fans de la saga de El señor de los anillos llevan tiempo mordiéndose las uñas con este proyecto, que funciona como una suerte de precuela. Ya se ha anunciado que varios de los personajes de la trilogía reaparecerán en el nuevo díptico: Ian McKellan como Gandalf, Elijah Wood como Frodo, Orlando Bloom como Legolas y Andy Serkis como Gollum. ¡Fantasía, épica y hobbits! ¿Se puede pedir más?

2. The Avengers. Después de mucho tiempo calentando motores, llega la que debe ser “la película de superhéroes más grande jamás filmada”. La receta es sencilla y consiste en juntar en una única película al grueso de los héroes de la factoría Marvel. Personajes que llevan años reventando la taquilla mundial con sus incursiones en la gran pantalla. El elenco de la película deja patidifuso: Robert Downey Jr. como Tony Stark/Iron Man, Jeremy Renner como Hawkeye, Scarlett Johansson la Viuda Negra, Chris Hemsworth como Thor, Chris Evans como el Capitán América y Samuel L. Jackson como Nick Fury. Además, Mark Ruffalo sustituye a Edward Norton en la piel de Hulk. Los fans del cómic ya se frotan las manos. Estreno en Estados Unidos: 4 de mayo.

3. The Dark Knight Rises. Y, como no, más carnaza para los adeptos al cine/viñeta. En este caso, la película trae el inconfundible sello de calidad de Christopher Nolan. Después de hacer renacer de sus cenizas a Batman y de firmar la gran película de superhéroe moderna (El caballero oscuro), Nolan nos trae las nuevas aventuras del hombre murciélago, esta vez enfrentado a una sexy Catwoman encarnada por Anne Hathaway y un villano de altura: Bane, al que da vida el siempre imponente Tom Hardy (Bronson, Inception, El topo). Estreno: 20 de julio.

4. The Amazing Spider-Man. Con esta cuarta entrada en la lista uno ya no sabe si está ante una gran pantalla o las páginas de un cómic gigante. El hombre araña vuelve al cine y lo hace dejando atrás la estela de las tres películas que protagonizó Tobey Maguire y dirigió el gran Sam Raimi. Es la hora de la precuela de rigor. Los expertos dicen que esta nueva película será más fiel al arco narrativo de los cómics originales, con Peter Parker metido en el instituto, con el rostro de Andrew Garfield (La red social) y acompañado por una deliciosa Gwen Stacy a la que dará vida Emma Stone (nuestra preferida de las jóvenes actrices de Hollywood). Esperemos que el director Marc Webb (500 días juntos) esté a la altura de las circunstancias. Estreno: 3 de julio.

5. The Lorax. De las películas de animación de 2012, tenemos una especial curiosidad por esta producción de Illumination Entertainment, el estudio detrás de Gru: Mi villano favorito. El filme es una adaptación de un cuento clásico de Dr. Seuss, donde una pequeña criatura llamada Lorax nos acerca, mediante una fábula entrañable, a la tormentosa relación entre la pacífica naturaleza y el canibalismo del mundo industrializado. Danny DeVito pone su voz al bicho protagonista. La película promete y su mensaje parece más oportuno todavía que cuando fue escrito el relato, allá por 1971. Estreno: 2 de marzo.

6. Brave. Muchos quedaron un tanto decepcionados por el resultado de Cars 2, pero vale la pena no olvidar la lista de grandes películas que nos ha entregado Pixar a lo largo de los años. En esta ocasión, estamos ante el primer cuento de hadas que decide producir la factoría que nos regalo Toy Story o Wall-E. Una historia protagonizada por una jovencita valiente y descarada que decide enfrentarse a las tradiciones, el destino y las fieras bestias de su mundo seudo-medieval (la acción se sitúa en Escocia). Según sus creadores, este es un cuento de hadas oscuro y maduro. Veremos qué sale de esta nueva colaboración entre Pixar y Disney. Estreno: 22 de junio.

7. The Woman in Black. Una para los fans de Daniel Radcliffe, que en este thriller oscuro y cargado de suspense debe demostrar que hay vida para él después de Harry Potter. Basada en la novela homónima de Susan Hill, Radcliffe dará vida a un joven abogado que viaja hasta un remoto pueblo para organizar los papeles de un cliente recientemente fallecido. Una vez allí conoce al fantasma de una mujer despreciada que busca venganza... Emoción y exigencia dramática para un actor que busca renovarse y crecer. Estreno: 3 de febrero.

8. Men In Black III. Por mucho que despotriquemos de ellas, las secuelas siguen marcando a fuego nuestra agenda cinéfila, como bien demuestra esta lista de películas. Aquí nos reencontramos, ¡diez años después!, con una de las sagas que nos acompañó en el cambio de milenio. No cabe duda de que la segunda parte de Men in Black nos dejó un cierto mal sabor de boca. La química entre Will Smith y Tommy Lee Jones seguía viva, pero la historia no acompañaba. Veremos cómo funciona el toma y daca entre Smith y Josh Brolin, que interpreta a un joven K, el personaje de Jones. De hecho, la trama del filme nos presenta a J (Smith) viajando en el tiempo hasta 1969 para encontrar al joven K y poder así salvar el mundo. Estreno: 25 de mayo.

9. The Bourne Legacy. Se supone que es la cuarta entrega de la saga de Jason Bourne, pero en ella no aparece Bourne, tampoco Matt Damon (obviamente) y no está dirigida por Paul Grengrass, el realizador de las tres primeras películas de la franquicia. Eso sí, se sabe que la acción arranca poco después de los acontecimientos de El ultimátum de Bourne, con un nuevo grupo de personajes lidiando con las consecuencias de las acciones del célebre espía. Jeremy Renner, Rachel Weisz y Edward Norton tendrán la responsabilidad de hacernos olvidar que Damon no está ahí.

10. Ghost Rider: Spirit of Vengeance. Cerramos esta lista con una aparición que puede sorprender, dado que Nicolas Cage no está entre nuestros actores de cabecera (de hecho, nos parece uno de los peores, aunque su delirante carrera se presta a chistes suculentos). De hecho, esta elección tiene algo de gamberrismo: ¿podríamos estar ante una de las peores películas de todos los tiempos? Una pregunta con mucho morbo. Sin embargo, los ingredientes necesarios para obrar el milagro están ahí. 1) Nicolas Cage. 2) Una saga penosa: Ghost Rider. 3) Unos directores de pocas garantías: Mark Neveldine y Brian Taylor, que aunque dirigieron la muy punky Crank, luego demostraron no tener buena mano para las superproducciones con la lamentable Jonah Hex. Veremos. Estreno: 17 de febrero.

# miércoles, 21 de diciembre de 2011 10:44

Las peores películas del cine navideño

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Un año más, ya estamos metidos de pleno en las Navidades y todo lo que conllevan. La Navidad es una fiesta que de niños todos hemos disfrutado mucho, pero con la que dejamos de simpatizar llegado el punto cuando dejamos de recibir regalos, y tenemos que empezar a comprarlos nosotros. Si sobrevivir a las infinitas reuniones familiares ya es harto difícil, resistir además al cine navideño es una tarea apta solo para los más valientes. ¿Alguien recuerda alguna buena película de temática navideña?

Como casi todos los años, se estrenan un par de películas de temática navideña (ampliando el término a todas las fiestas, es decir, Navidad y Año Nuevo): una europea con espíritu de culto o 'underground', Rare Exports, un cuento gamberro de Navidad, coproducción franco-escandinava, y una más clásica, de Hollywood, repleta de estrellas, que sitúa la acción en la última noche del año, llamada a la sazón Noche de Fin de Año.

De cualquier forma, el 99% de los filmes de género Santa Claus y sucedáneos son para tirar directamente a la basura, así que configurar esta lista es un trabajo hercúleo: hay que seleccionar las más horrendas dentro de las malas. Ahí van los ganadores:

1. Sobreviviendo la Navidad (2004)
El ofensor en serie Ben Affleck se nos presenta en su versión más engreída para decidir pasar las fiestas en la casa de su infancia, sin tener en cuenta que sus necesidades de niñato pueden incordiar a la familiar que vive allí ahora.

2. Ocho noches locas (2002)
¿Alguien se acuerda de esta cosa de animación 2D? Adam Sandler, en su papel habitual de niño-hombre (aquí también gamberro borracho), arruina la Navidad y la Janucá a todo su pueblo. Y eso tan solo durante el número musical que abre la película…

3. Menudo Santa Claus (1996)
El mítico luchador Hulk Hogan encarna a un fugitivo que se viste de Santa Claus, se golpea la cabeza, y se despierta pensando que es el verdadero Santa… y se pone a hacer el bien. Por suerte, el estreno de Un padre en apuros de Schwarzenegger ese mismo año relevó su estreno al vídeo.

4. Santa Claus conquista a los marcianos (1964)
He aquí la cosa más friki de la lista, que en España se vio tan solo en el Festival de Cine Fantástico de Sitges. Una de las peores películas hechas jamás, aunque disfrutable si uno se propone verla como una película de Ed Wood: de tan malas que son, resultan buenas.

5. Una navidad de locos (2004)
La lista no podía estar completa sin la estrella-franquicia de filmes de Santa Claus, Tim Allen (voz del Buzz Lightyear de Toy Story). Tim y su mujer (Jamie Lee Curtis) tienen la idea de pasar de toda la alegría forzada y decoración navideña. Por desgracia, sus fascistas vecinos, encabezados por Dan Aykroyd, no van a dejarles.

6. El Grinch (2000)
Toda moraleja de la historia del Dr. Seuss (antimaterialismo, simplicidad) es automáticamente negada por la forma chillona, vulgar y ruidosa de la película, que no hace otra cosa que mostrarnos la enorme cantidad de dinero que se ha gastado en su producción. Incluye a Jim Carrey en una de sus actuaciones desenfrenadas habituales.

7. Un cuento de Navidad (2001)
Obra del cineasta de culto Abel Ferrara, que en otras ocasiones ha trabajado con estrellas del talante de Christopher Walken, Harvey Keitel, Claudia Schiffer, Madonna, Asia Argento o Juliette Binoche, nos trae a Ice-T, conocido por lo nefastas que son siempre las películas en las que aparece. Al menos se puede ver la belleza de Drea de Matteo, que salió en la serie Los Soprano.

8. Operación Reno (2000)
El odioso Ben Affleck (segunda aparición en la lista) es un ex convicto que se mete en un lío con una mujer fatal interpretada por Charlize Theron y un Gary Sinise en el papel de matón. Horas mejores han disfrutado tanto estos actores como el director John Frankenheimer (El mensajero del miedo, Ronin).

9. Un padre en apuros (1996)
Otra de las legendarias, con Arnold Schwarzenegger haciendo de padre que no puede comprar a su hijo el juguete que éste quiere. Le pasa lo mismo que a El Grinch, que su caro espectáculo deja por los suelos su mensaje. Carbón extra por poner a Jake Lloyd (que luego ayudaría a arruinar la franquicia Star Wars con su mini Darth Vader) en el papel del niño.

10. Fin de año maldito (1980)
Durante la retransmisión de un concierto de punk-rock en la noche de año nuevo, una presentadora recibe una misteriosa llamada que anuncia el asesinato de una persona cada vez que toquen las campanadas en alguna zona horaria el mundo. La falta de creatividad se sustituye con una fiesta gore de sangre y cuchilladas. Se nota que corrían los ochenta…

A partir de aquí la lista sigue con diez títulos más que incluyen las recientes chorradas de Vince Vaughn en Fred Claus (2007), así como las de Matthew Broderick y Danny DeVito en Un vecino con pocas luces (2006). También hay espacio para grandes éxitos de los noventa como Toys (1992), con Robin Williams, o la secuela Solo en casa 2: perdido en Nueva York (1992) con el odioso, hoy acabadísimo Macaulay Culkin… pero nosotros ya tenemos suficiente con esto, así que os cedemos la palabra: ¿Os gusta la Navidad? ¿Estáis de acuerdo en que las películas navideñas son un fraude? ¿Qué títulos escogeríais vosotros como los peores? ¡Que disfruten de una Navidad de poco cine navideño!

# miércoles, 21 de diciembre de 2011 10:21

Los mayores fracasos de 2011

Con el fin de año, llega la hora de los balances. Una mirada retrospectiva que, por lo general, suele venir acompañada de elogiosos repasos a “lo mejor” y “más exitoso” del año. Sin embargo, hoy queremos poner el foco en aquellas películas (la mayoría grandes producciones de Hollywood) que han fracasado estrepitosamente en la taquilla. Y debemos reconocer que lo hacemos con un regusto de placer culpable. En el fondo, este post tiene algo de denuncia o reprobación contra la tendencia de los estudios a gastar millonadas en películas que, en el mejor de los casos, son simplemente olvidables. Se impone la ley del “cuanto más grande, caro y bombástico, mejor”; una estrategia que, como demuestran los siguientes ejemplos, no es una garantía de éxito. Os dejamos con los mayores fracasos comerciales del cine de 2011.

Conan, el Bárbaro. A veces, las películas de acción estúpidas son demasiado estúpidas. Hollywood invirtió 90 millones de dólares en esta mega-producción de acción épica, de los cuales sólo recuperó 29 en la taquilla americana. No hace falta decir que la película pasó sin pena ni gloria por los medios; ni siquiera creó indignación: fue recibida con absoluta indiferencia. Jason Mamoa había despertado una cierta expectación a partir de su trabajo en la exitosa serie Juego de tronos; pero a la hora de echarse encima el peso de un largometraje (tarea que exige unas dotes mínimas de interpretación) el castillo de arena se derrumbó.

Cowboys & Aliens. Uno de los fiascos más sonados de la temporada. Quizás los datos no son tan elocuentes (la película terminó recaudando 114 millones de dólares en USA, con un presupuesto de 163 millones), pero las noticias sobre este fracaso se extendieron como la pólvora. En el fondo, la película cayó víctima de la fascinación natural que sentimos por la idea de ver fracasar al poderoso, en este caso Hollywood y sus super-estrellas: Daniel Craig, Olivia Wilde y un Harrison Ford cuyo idilio con la taquilla parece definitivamente acabado.

Marte necesita madres. Alguien debería encerrarse en una habitación con Robert Zemeckis y no salir de ella hasta convencer al director de Regreso al futuro de que no vale la pena seguir haciendo películas con la tecnología de “animación por captura de movimiento”. Después de bodrios aburridos y espeluznantes como Polar Express o Cuento de Navidad, llegó 'Marte necesita madres', un nuevo paso hacia la defenestración del director que nos regaló maravillas como ¿Quién engañó a Roger Rabbit? o Forrest Gump.  Según datos extraoficiales, esta película costó 150 millones y sólo recaudó 21 en la taquilla americana. El público la ignoró y los críticos la machacaron. ¿Lo pillas, Robert?

Larry Crowne, nunca es tarde. ¿Recordáis aquellos tiempos en los que Tom Hanks y Julia Roberts eran una garantía de éxito incontestable? Pues bien, aquellos tiempos ya pasaron, aunque Hollywood no parece haberse percatado de ello. Larry Crowne, nunca es tarde, fue publicitada con un lema transparente: “Tenemos a Hanks y Roberts y tenéis que venir a ver esta película”. Sin embargo, el público decidió no responder en masa a la llamada. Aun así, la película recaudó 36 millones en USA y con un “mesurado” presupuesto de 30 millones la jugada no salió del todo mal. Es lo bueno de jugar en la liga media, cada día menos atendida por un Hollywood adepto a la súper-ultra-mega-producciones.

El cambiazo. La comedia es, en gran medida, una fórmula inagotable. Entre sus esquemas más repetidos está el del “cambio de cuerpos”. Películas como Vice Versa, De tal astilla, tal palo, o Ponte en mi lugar lo atestiguan. Así, la Nueva Comedia Americana (dominada por el ímpetu del productor-guionista-director Judd Apatow) necesitaba reescribir esta historia y decidió hacerlo con un dúo desigual: el siempre solvente Jason Bateman y el siempre soso Ryan Reynolds. La película no consiguió enganchar al gran público americano, (aquí se estrena en enero), un tanto perdido entre tanta comedia soez. ¿Quién será el valiente que devuelva la elegancia a la comedia americana?

Green Lantern (Linterna Verde). Sí, de nuevo Ryan Reynolds, aunque en esta ocasión el actor tiene poco que ver con el descalabro general de una película sin pies ni cabeza, perdida en un imposible laberinto de efectos digitales y acción a (desmesurados) raudales. Resulta extraño ver fracasar a una película de superhéroe pero, cuando sucede, es sonado. En este caso, el presupuesto ascendía vertiginosamente hasta los 200 millones de dólares y la recaudación se paró en los 116. No hay que ser un experto en finanzas para calibrar la magnitud del batacazo.

La invención de Hugo. Aunque todavía no se ha estrenado en España, la nueva película de Martin Scorsese, una nostálgica evocación en 3D de la magia del cine, ya acarrea con un sonoro fracaso en la taquilla americana. Aquí no podemos expresar nuestra opinión (no hemos visto la película), sólo podemos confiar en las críticas muy positivas que ha recibido el filme de parte de la crítica yanqui. Se comenta que la película tiene un aroma a cine europeo; nada nuevo en Scorsese, un gran fan del neorrealismo italiano. No nos dejamos amedrentar por los datos: nos morimos de ganas de ver La invención de Hugo.

# lunes, 19 de diciembre de 2011 10:33

Actrices desmaquilladas

De partida, se hace difícil imaginar a la siempre glamourosa Scarlett Johansson recogiendo heces de canguro, ¿verdad? Después de todo, estamos acostumbrados a verla dominando la escena enfundada con modelitos de alta costura y volviendo locos a sus partenaires con su voz susurrante. Sin embargo, en el filme We Bought a Zoo, dirigido por Cameron Crowe y co-protagonizado por Matt Damon, la actriz tiene que meterse en el barro para hacer creíble su papel de cuidadora de animales de un zoo. Y según se explica en la última edición de la revista Vanity Fair, Johansson estaba tan decidida a dar credibilidad a su personaje, y no parecer una estrella de cine disfrazada de currante, que optó por no utilizar maquillaje durante todo el rodaje. Un gesto valiente que habla del compromiso de la actriz con el proyecto… y también de su confianza en su belleza natural.

En cualquier caso, no es la primera vez que una actriz famosa decide desglamourizar su imagen. Tenemos por ejemplo el caso reciente de la guapísima Emma Stone, que optó por un look muy natural para su papel en la reciente Criadas y señoras. O, echando la vista más atrás, podemos recordar a la Halle Berry de Monter’s Ball, desmaquillada pero igualmente sensual y magnética. Para honrar a esta estirpe de valientes actrices, os presentamos una lista de estrellas que se han atrevido a pasearse por la gran pantalla sin el escudo protector de las barras de labios, los lápices de ojos, potes y demás ungüentos. Como apunte adicional, debemos decir que no hemos incluido en la lista a actrices exageradamente “afeadas” para la ocasión, como podrían ser la Nicole Kidman de Las horas o la Charlize Theron de Monster. Hemos permitido algún que otro retoque, pero poco más.

Angelina Jolie en Inocencia interrumpida. Esta película, por la que la hija de Jon Voight ganó un Oscar a la mejor actriz secundaria, es la demostración definitiva de que es imposible “afear” a la Jolie. Su estructura ósea es tan perfecta, sus labios tan expresivos y contundentes, que incluso ligeramente maquillada para parecer ojerosa y descuidada, su aura de elegancia y distinción sigue ahí.

Cameron Diaz en Cómo ser John Malkovich. El caso de Cameron Diaz es bastante diferente. La princesa de Algo pasa con Mary, la tipa dura de Los ángeles de Charlie, es famosa por la notoria desmejora que experimenta cuando se deja ver desmaquillada. De hecho, Internet está lleno de fotografías comprometedoras donde se hace evidente la dependencia que tiene Diaz de su kit de maquillaje. Aun así, la actriz se la jugó por aparecer “al natural” en Cómo ser John Malkovich (aunque su peinado es de todo menos natural).

Mariah Carey en Precious. Uno de los casos más sonados de las últimas temporadas. La Carey se la jugó el todo por el todo con su papel de asistenta social en este mega-melodrama ambientado en los rincones más míseros del Bronx. Adiós al maquillaje, adiós al estilismo: quizás por primera vez, una Mariah Carey de carne y hueso. Muchos espectadores alucinaban cuando, después de ver la película, alguien les advertía de la presencia de Carey: la cantante aparecía casi irreconocible. Con esta (estudiada y valiente) maniobra, la reina del glamour afroamericano esperaba sanear su frívola imagen. La jugada hubiese sido redonda si Carey hubiese conseguido una nominación al Oscar; pero la estatuilla se la terminó llevando su compañera de reparto: Mo'Nique.

Vanessa Hudgens en Gimme Shelter. Aquí nos saltamos un poco nuestras propias reglas. Y es que, como puede advertirse en la imagen adjunta, el look de Vanesa Hudgens en su próxima película es de todo menos natural. La reina del High School Musical ha decidido demostrar que no es sólo una cara bonita. Y qué mejor manera de hacerlo que afeando su imagen y diciéndole adiós a todo resquicio de glamour. En Gimme Shelter, Hudgens interpreta a una adolescente rebelde que debe enfrentar un embarazo no deseado. Y se ve que para decorar el drama, la actriz ha decidido esconderse tras un look dejado y ojeroso. Estaremos atentos al resultado final en la gran pantalla.

Robin Wright en La conspiración. Puede que algunos lectores no estén de acuerdo, pero para nosotros la aparición de Wright en La conspiración nos lleva a la misma conclusión que en el caso de la Jolie en Inocencia interrumpida: hay mujeres que, ni tan sólo en las peores circunstancias, pierden su porte y belleza. Desmaquillada en la piel de Mary Surratt, la única mujer acusada en el juicio por el asesinato de Abraham Lincoln, Wright aparece enfundada en unos ropajes nada favorecedores. Además, las huellas del tiempo empiezan a dejarse ver de forma locuaz en el rostro de la actriz. Sin embargo, el aura de “princesa prometida” sigue ahí: una cuestión de estilo, sensibilidad y autenticidad. O quizás es pura mitomanía.

# viernes, 16 de diciembre de 2011 11:25

Los peores actores con una estrella en el Paseo de la Fama

Esta semana, el actor Steve Guttenberg ha recibido su estrella en el célebre Paseo de la Fama de Hollywood. Para algunos, el premio viene a solucionar un olvido lamentable (mejor tarde que nunca), para otros es la enésima ocasión en la que la meca del cine rinde homenaje a un actor mediocre. Puede que a los lectores más jóvenes les sorprenda la beligerancia del debate, pero cabe destacar que Guttenberg fue uno de los rostros más populares del cine de los ochenta: su participación en la saga de Loca academia de policía, en Cocoon y en Tres hombres y un bebé (años más tarde, una pequeña dama) le convirtieron en una de las figuras más carismáticas de la gran pantalla. Luego, cayó en el olvido. Colateralmente, la noticia nos aporta un dato curioso: la de Guttenberg es la estrella número 2.455 del Paseo de la Fama. Y la pregunta que surge es evidente: ¿Existen tantos profesionales de Hollywood que merezcan esta distinción? Si nos ceñimos al gremio de actores, como ha hecho la gente de la página ScreenJunkies, encontramos un puñado de figuras que ponen en duda la credibilidad de dicha distinción. Para demostrarlo, os presentamos una lista de actores y actrices que no se merecen su estrella en el Paseo de la Fama.

David Spade. En los años noventa, Spade se convirtió en uno de los humoristas de cabecera de los telespectadores americanos. El tipo triunfaba en el Saturday Night Live junto a Adam Sandler y llegó a protagonizar una teleserie de éxito: Dame un respiro. Sin embargo, sus trabajos para cine son, en el mejor de los casos, decepcionantes. En el apogeo de su éxito protagonizó la olvidable comedia La sucia historia de Joe Guarro y luego se ha arrastrado como secundario en películas de sus colegas, sobre todo en las comedias de Sandler. Sea como sea, Spade no merece figurar en la lista de grandes “estrellas” de Hollywood.

Queen Latifah. Apaga y vámonos. ¿Qué sera lo siguiente? ¿Una estrella para Steven Seagal? ¿Otra para Sarah Jessica Parker? En el fondo, no es ninguna sorpresa: Chuck Norris ya tiene su estrella. ¿Qué es lo que valida a Latifah para merecer dicho galardón? ¿La película Taxi? ¿Esa infra-comedia titulada Se armó la gorda? No encontramos explicación alguna.

Harlem Globetrotters. Un caso bastante alucinante, uno de esos que te hace replantearte las cosas. El misterio se vuelve irresoluble: ¿cuáles son los criterios con los que se elige otorgar una estrella en el paseo de la fama? Los Globetrotters son unos tipos simpatiquísimos y nadie les niega su carisma circense, pero de ahí a ser considerados estrellas de Hollywood parece haber un océano. Sin embargo, unas cuantas apariciones animadas en la serie de Scooby-Doo y una aparición fugaz en Los Simpson parecen suficientes para ganarse la distinción.

John Stamos. Sí, queridos lectores. Lo crean o no, el tío Jesse de Padres forzosos tiene una estrella en el Paseo de la Fama. Y eso que su currículum cinematográfico es simplemente paupérrimo. Si el Paseo estuviera reservado para tipos chulos y atractivos no tenemos ninguna duda de que Stamos merecería estar en él. También valdría si se juzgara la capacidad para formar matrimonios espectaculares: Stamos estuvo casado con la curvilínea Rebeca Rojmin. Pero como lo que se supone que se evalúa aquí es el talento, pues tenemos muchas dudas.

Buzz Aldrin. Este legendario astronauta fue la segunda persona en pisar la Luna en la mítica misión del Apolo 11. Todo correcto. Estamos hablando de un hombre de leyenda que merece un sinfín de reconocimientos. ¿Pero una estrella en el Paseo de la Fama? ¿A qué viene eso? Según este baremo, cualquier político, deportista o figura pública tendría derecho a su estrella y el paseo debería extenderse desde California hasta la Costa Este de Estados Unidos para dar cabida a todo el mundo.

Jon Cryer. Aquí se da una situación extraña, un tanto incómoda. A finales de los ochenta y principios de los noventa, Cryer encadenó algunos papeles memorables: sirvan de ejemplo el Duckie de La chica de rosa y el Jim Pfaffenbach de Hot Shots. Luego, este comediante de perenne sonrisa desapareció del mapa, se perdió entre películas y series olvidables. Pero entonces llegó la sobrevalorada serie Dos hombres y medio, que ha devuelto al actor a la gloria y le ha valido su “estrella”. No nos molesta que Cryer esté representado en el Paseo de la Fama, pero sí que el reconocimiento le llegara por una serie mediocre.

Tony Danza. No es el primer caso de estrella de la television en decadencia que encontramos en la lista. La época dorada de Danza cubrió desde finales de los setenta hasta principios de los noventa gracias a las sitcoms Taxi y ¿Quién es el jefe? Luego vino la travesía del desierto. El olvido y la incapacidad para brillar en la gran pantalla. Apareció en Crash, la película que ganó sorprendentemente el Oscar a la mejor película en 2005, pero nadie recuerda su papel.

Randy Quaid. No tenemos nada en contra de Randy Quaid. En su currículum incluso encontramos películas que nos divierten, como por ejemplo Vaya par de idiotas, una de las primeras comedias de los hermanos Farrelly. Sin embargo, Quaid es uno de esos actores que probablemente nadie recordará dentro de unos años. No hay nada glorioso en él, nada particularmente estelar. Es un buen ejemplo para explicar por qué hay tantas estrellas en el paseo de la fama: no se premia ser genial, sino simplemente estar ahí.

 

# miércoles, 14 de diciembre de 2011 10:22

Las malas películas de los grandes directores

En este post nos adentramos en un terreno pantanoso. Y es que siempre que hablamos de grandes directores surgen las grandes expectativas. Con lo cual, muchas de las “películas malas” de las que hablaremos son en realidad “grandes decepciones”. No encontraréis aquí filmes de Steven Seagal, Chuck Norris o Sarah Jessica Parker. No estamos antes bodrios infumables, sino ante películas en las que sus ilustres directores perdieron el norte y sucumbieron a una cierta mediocridad. No hace falta decir que se trata de una lista absolutamente subjetiva y por eso os invitamos a participar con vuestras impresiones (en la sección de comentarios). Y sin más dilación, os presentamos, de la mano de la web Screenjunkies, las peores películas de los grandes directores.

La guerra de los mundos (2005) – Steven Spielberg. Cuando tuvimos las primeras noticias de que Spielberg se disponía a dirigir una película pseudo-apocalíptica con invasión alienígena incluida, se nos erizaron todos los pelos del cuerpo. Meses más tarde, la decepción fue sonada. ¿En qué se diferencias películas como El día de mañana o 2012 de la nueva versión de La guerra de los mundos? Lo habéis adivinado, en nada. De hecho, en lugar de ahondar en la turbia relación del personaje de Tom Cruise con sus retoños, la película de Spielberg se deja llevar por la bombástica parafernalia digital (igual que la última de Indy y la reciente adaptación de Tintín… ¡Que alguien aleje a Steven de los ordenadores!).

Jack (1996) – Francis Ford Coppola. En este caso, no es necesario apelar a las expectativas para descubrir que Jack es una mala película. ¿En qué estaría pensando Francis Ford Coppola cuando decidió dirigir a Robin Williams en la piel de un niño de diez años? Williams tiene la tendencia a capitalizar toda la atención de las películas en las que aparece y en este caso tenía una buena excusa: todo el filme funcionaba a su alrededor. La historia ya era de por sí rocambolesca (un niño que crece demasiado rápido y está condenado a morir joven) y Coppola dejó que se le fuera de las manos permitiendo a Williams campar a sus anchas.

El principiante (1990) – Clint Eastwood. Situémonos cronológicamente. A principios de los noventa, Clint Eastwood ya se había ganado una cierta fama como director de westerns. Era la hora de dar el salto a nuevos territorios y una buddy movie (peli de colegas) con el joven Charlie Sheen parecía una apuesta interesante: la vieja historia del poli veterano y el novato que deben unir fuerzas para resolver un caso. El problema es que el guión no daba para mucho y Eastwood se limitó a facturar una película que no desentonaría en una sesión de tarde de fin de semana. Una de esas películas útiles para echarse una siesta.

Psycho (1998) – Gus Van Sant. Entramos en la zona de desastres garrafales. Parece mentira que, en la cadena de mandos de Hollywood, nadie se diera cuenta de lo absurdo que era hacer un remake de Psicosis plano a plano. Ningún creativo, agente o productor fue lo suficientemente sagaz como para pronosticar el desaguisado. Y, finalmente, el bueno de Gus Van Sant se comió el marrón de dirigir este proyecto sin pies ni cabeza. Plano a plano, pero sin ninguno de los encantos del original, el nuevo Psycho es la demostración definitiva de que los genios también se equivocan.

Un muchacho llamado Norte (1994) – Rob Reiner. Entre la crítica norteamericana, esta película es considerada uno de los grandes fracasos artísticos y financieros de las últimas décadas. La historia sigue a Norte (interpretado por el pequeño Elijah Wood), un chico que viaja por todo el mundo en busca de nuevos padres. La película es un desaguisado narrativo, totalmente incomprensible. Durante la década anterior, Rob Reiner había dirigido This is Spinal Tap, Cuenta conmigo, La princesa prometida, Cuando Harry encontró a Sally y Algunos hombres buenos. Motivos suficientes para generar grandes expectativas… que fueron cruelmente demolidas por esta olvidable película familiar.

El planeta de los simios (2001) – Tim Burton. Para muchos, Tim Burton ha perdido el norte. A día de hoy, queda muy poco de ese artista original y excéntrico que nos maravilló con la poética macabra de Bitelchús, Eduardo Manostijeras o Pesadilla antes de navidad. En la actualidad, Burton se pasea por superproducciones llenas de efectos especiales y carentes de personalidad. De hecho, se ha convertido en un cineasta de remakes: Charlie, Alicia, Sweeney Todd… Aunque todo empezó con el nefasto remake de El planeta de los simios. Resulta difícil entender cual era la intención de Burton. El nuevo filme no conservó ninguno de los encantos del original y sus nuevas propuestas (ese bochornoso final) no cuajaron en ningún sentido.

¡Qué dilema! (2011) – Ron Howard. En este caso, tenemos nuestras serias discrepancias con la gente de ScreenJunkies. Básicamente, nos negamos a defender que Ron Howard sea un gran director. Sí, tiene algunas películas dignas (Apollo XIII o El desafío - Frost contra Nixon). Sin embargo, no podemos olvidar que es el director de bodrios como El código Da Vinci, Ángeles y demonios o Rescate. Aun así, puestos a ser benevolentes, es cierto que ¡Qué dilema! Puntúa bastante por debajo de la media de sus películas. Aunque los mayores culpables de esta debacle son la insoportable pareja (anti)cómica que forman el digno Vince Vaughn y el nefasto Kevin James.

Viaje a Darjeeling (2007) – Wes Anderson. Al igual que la gente de Screenjunkies, a nosotros también nos parece que esta es la mejor película de la lista. Parece imposible pensar en una mala película de Wes Anderson, uno de los directores con más personalidad del panorama norteamericano actual. Sin embargo, sí es cierto que esta película adolece de una cierta opacidad. Parece demasiado esquemática, como hecha con desgana. La química entre Owen Wilson, Adrien Brody y Jason Schwartzman es notable, pero los distanciados gags de la película dejan de tener gracia a la media hora, cuando se hace evidente que la película no va a ninguna parte (aunque esa es también una de las gracias del filme).

# martes, 13 de diciembre de 2011 10:19

Las transformaciones físicas más radicales del cine

Las últimas imágenes de la bella Elsa Pataky transformada en la Bruja del Norte en 'Copito de Nieve', que se estrenará estas navidades (23 de diciembre), nos recuerda que esto de afearse, cambiarse el color de pelo, modificar la indumentaria, tranformarse a base de maquillaje... fascina al espectador.  El propio cine, de hecho, está fascinado por los cambios de look de sus estrellas cuando trabajan para la gran pantalla.

Dichas transformaciones parecen incrementar el mito de la estrella dedicada, que entrega su vida (y su imagen) en favor del arte. Aunque hay que admitir que los que mayor partido sacan de todo esto son los propios actores, que saben muy bien que estos cambios de look les pueden acercar con cierta facilidad a una de esas ansiadas nominaciones a los premios más prestigiosos del cine (aunque dudamos de que este sea el caso de la guapa Pataky).Los cambios basados en el maquillaje son espectaculares y normalmente es imposible reconocer al actor (recordemos al pingüino Danny De Vito, a la niñera Emma Thompson, o a la citada Pataky, sin ir más lejos).

Pero las transformaciones que más suelen llamar nuestra atención son las que implican un aumento (o perdida) extrema de peso. Una cuestión de kilos. La verdad es que hay casos realmente escandalosos que le hacen a uno preguntarse si realmente era necesario llevar tan al límite la salud de un actor. El último caso que recordamos es el de Antonio de la Torre, que engordó drásticamente para protagonizar Gordos, el segundo largometraje de Daniel Sánchez Arévalo.

 

Otro ejemplo es el caso de Jared Leto (El club de la lucha, Requiem por un sueño), que también se sumó al club de los nuevos gordos. El chico tuvo que ganar la friolera de 27 kilos para interpretar el papel de Mark David Chapman, asesino de John Lennon, en el filme Chapter 27.

Al parecer, Leto tuvo que prepararse para el papel con una dieta alta en calorías con varios de meses de anticipación, ya que si hubiera subido ese peso repentinamente hubiera comprometido su salud.

¡Eso es dedicación! Y rebuscando un poco más en nuestra memoria cinéfila, os presentamos algunos otros ejemplos de espectaculares transformaciones físicas:

Robert de Niro (Toro Salvaje): Hay ocasiones en que un actor parece tocado por el signo de la genialidad. En esos momentos, todo puede suceder, ya que la línea que separa al actor del personaje puede volverse casi invisible. Entonces, el actor, persiguiendo dar la máxima credibilidad a su creación, poseído por ella, puede internarse en un viaje trepidante a los límites de la transformación. Este fue el caso de Robert de Niro en Toro Salvaje, en la que engordó más de 30 kilos para hacer creíble el declive físico y moral del mítico Jake La Motta. De ahí surgió una de las más míticas interpretaciones de todos los tiempos y probablemente el récord absoluto de aumento de peso para un papel. Memorable también su creación de Al Capone en 'Los intocables de Elliot Ness'.

Renne Zellwegger (El diario de Bridget Jones). En su momento, antes de que descubriéramos la facilidad con la que la Zellwegger subía y bajaba de peso, todos quedamos alucinados con el sorprendente cambio de imagen que realizó la actriz para protagonizar esta comedia simpática y algo neurotizante. La chica pasó en pocos meses a pesar casi 14 kg más de su peso habitual, algo que le permitió saltar a la primera línea de Hollywood. No hay duda que en su caso valió la pena, ya que le sirvió de tarjeta de presentación y a partir de ese momento le llovieron papeles. Esta hija de ingeniero suizo y enfermera noruega, firmó más tarde y gracias a este sacrificio físico, actuaciones en grandes producciones de Hollywood como Chicago o Cold Mountain.

Christian Bale (El maquinista). Si lo más habitual es ver a un actor ganar peso para dar vida a su encarnación sobre la pantalla, también hay casos de intérpretes que se la han jugado bajando súbitamente de peso. El caso más extremo (y angustioso) que recordamos es el de el magnífico Chrstian Bale, que para El maquinista bajó alrededor de 30 kilos. El tipo quería bajar todavía más de peso, pero los médicos asociados a la producción se lo prohibieron por miedo a dañar su integridad física. Encima, cabe recordar que Bale, corpulento donde los haya, estaba de nuevo magnífico en Batman Begins. El Maquinista se estrenó en 2004 y Batman Begins en 2005, así que hagan cuentas.

Tom Hanks (Náufrago). Este fue otro caso notable de reducción drástica de peso. De hecho, la mayor anécdota aquí es que la producción del filme debió detenerse un año para que Hanks pudiese perder los más de veinte kilos que lo llevaron de hombre de negocios a aprendiz de Robinson Crusoe. En ese tiempo, el director de la película, Robert Zemekis, rodó la película Lo que la verdad esconde con el mismo equipo de 'Náufrago'. Todo ello mientras Hanks sufría de lo lindo en manos de una estricta dieta.

Luego encontramos otros casos notables, como el de Benicio del Toro, que para dar vida al drogadicto Dr. Gonzo de Miedo y asco en Las Vegas subió la friolera de 18 kilos. Otro actor entregado.

# lunes, 12 de diciembre de 2011 10:44

Las películas más olvidables de 2011

Año a año, tenemos la impresión de que las grandes superproducciones de Hollywood acaparan con mayor fuerza la atención de los medios de comunicación y del público. El monopolio es cada día más flagrante. En el 2011, dijimos adiós a la saga de Harry Potter y dimos la bienvenida a la neo-comedia femenina gracias a La boda de mi mejor amiga. Las secuelas y la aparición de nuevos superhéroes marcaron la tónica dominante en la taquilla, que volvió a certificar que la meca del cine atraviesa un periodo marcado por la falta de originalidad. Películas como El árbol de la vida, que enfrentó a cinéfilos y a espectadores aburridos, fueron la excepción que confirmó la regla. En este contexto, nos gustaría formular un ranking que pudiese englobar dos consideraciones: primero, listar las peores películas del año; pero también atender a aquellas películas que, por una razón u otra, pasaron inadvertidas en nuestras pantallas. Aquí, con la ayuda de la web Screenjunkies y la revista Time, os presentamos las películas más olvidables de 2011.

1. Sucker punch. En la revista Time lo tienen claro: “En 2011, Zack Snyder, el director de 300, entregó un carrusel de sexismo exploit disfrazado de girl power”. Con Sucker punch, se suponía que Snyder debía asentarse en Hollywood después del éxito de 300 y el relativo fracaso de Watchmen. Sin embargo, en su afán por “feminizar” su violenta poética visual, Snyder terminó forjando un indigesto cóctel de referentes: de Sin City a la poesía de Sylvia Plath, pasando por el compañerismo de las chicas de Los ángeles de Charlie.

2. Caperucita roja (Red Riding Hood). Que la mirada de Amanda Seyfried es una de las más magnéticas de Hollywood no es ninguna novedad (ardemos en ansias de verla en la piel de Linda Lovelace), cuestión que quedó bien corroborada en esta nueva versión del cuento de la Caperucita roja. El problema es que este ínfimo y sensual detalle fue lo único destacable de una película grotesca y olvidable. Al contratar a Catherine Hardwicke, la directora de la primera entrega de la saga Crepúsculo, el estudio apostó por un filme sombreado por el despertar sentimental y sexual de la protagonista, lo que llevó a una reedición de la ñoñería naïf de la saga vampírica.

3. Invasión a la Tierra (Battle: Los Angeles). Para empezar, la película sorprendió a propios y extraños al ser distribuida a bombo y platillo por todo el mundo. En realidad, la película había sido concebida como un entretenimiento de serie B para minorías. Sin embargo, el filme llegó justo en una época en la que Hollywood se desvive por los productos de ciencia ficción, sobre todo si contienen algún elemento apocalíptico. Con todo, esta no es una película totalmente mediocre (Michelle Rodríguez se las tiene, cuerpo a cuerpo, con un alien), pero la indiferencia del gran público la condenó al olvido.

4. Zooloco. Cada año, tenemos unas cuantas de estas mediocres comedias infantiles (este año, Los pitufos pusieron difícil la contienda) y en esta ocasión fue Kevin James y una fauna muy parlanchina la que se llevó el gato al agua. Los ingredientes que hacen de este edulcorado entretenimiento familiar un filme olvidable son incontables. Aquí, queremos hacer hincapié en el absurdo drama sentimental de la película, con el bueno de James perdiendo los estribos por la superficial Leslie Bibb. ¿Quién se fijaría en Bibb teniendo al lado a la esplendorosa Rosario Dawson? ¿Un fallo de guión garrafal? ¿O quizás un fallo de casting?

5. The Green Hornet. En Screenjunkies lo tiene muy claro: “Seth Rogen perdió todos esos kilos para nada”. Aparentemente, llevar The Green Hornet a la gran pantalla fue toda una odisea, con problemas en todas las fases de la producción. Finalmente, la película tuvo la mala suerte de coincidir en la cartelera con The Green Lantern, la película de superhéroes protagonizada por Ryan Reynolds. El parecido entre los títulos confundió a más de uno y la balanza terminó decantándose por la que en realidad era la peor de las dos.

6. El rito. Esta película llegó a las carteleras con más de una década de retraso. Y no es que el filme estuviera perdido en un limbo sin distribución. Es más bien que una película que enfrenta a Anthony Hopkins con una tropa de demonios parece más propia de los tiempos de El silencio de los corderos o Drácula de Bram Stoker. Hoy, el historial de Hopkins está demasiado poblado por proyectos olvidables, cuando no lamentables. Su estilo histriónico y sobreactuado ha dejado de despertar admiración y ha desembocado en el hastío generalizado entre el público.

7. La saga Crepúsculo: Amanecer - Parte 1. En este punto, debemos admitir que no sentimos una aversión especial por la saga vampírica. De hecho, hay elementos del conjunto que nos parecen interesantes. Por ejemplo, la presencia de Anna Kendrick o el papá bufonesco de Bella. De hecho, hubo un momento en la segunda entrega en la que emergió un entretenido sentido de la auto-parodia. Sin embargo, este capitulo alcanza de forma ineludible asombrosas cotas de ridícula solemnidad, con la eterna promesa de la consumación reconvertida en una versión teen de la viejos culebrones venezolanos de toda la vida.

8. Sin compromiso. Un caso verdaderamente curioso. Si atendemos a los números de la taquilla, se supone que esta comedia protagonizada por Ashton Kutcher y Natalie Portman fue un super-éxito mundial. Sin embargo, ¿conocéis a alguien que realmente fuese al cine a ver la película? O, en todo caso, ¿conocéis a alguien dispuesto a admitir que fue al cine a ver esta comedia romántica? En el fondo, tenemos la impresión de que, como en el caso de Armageddon y Deep Impact, esta película es más célebre por su “mano a mano” con la comedia Con derecho a roce que por sus cualidades fílmicas.

9. Con derecho a roce. Y hablando del Papa de Roma… Esta película es esencialmente la misma que Sin compromiso, aunque en este caso los protagonistas son Justin Timbarlake y Mila Kunis. Las dos películas son igual de olvidables. Nuestra recomendación es que paséis de ellas y reviséis la escena del beso entre Kunis y Portman en Cisne negro. Aquella sí que era una escena para no olvidar.

10. El santuario (Sanctum). Sí, James Cameron, ya lo sabemos: te encanta el agua y el 3D. Pero ya va siendo hora de mirara adelante, pasar página, ¿no? Cameron produjo este thriller subactuático en el que unos aficionados a los deportes extremos se adentraban en el entramado de cuevas más peligroso del planeta. Como no podía ser de otra manera, los valientes aventureros quedan atrapados en la cueva y deben batallar por la supervivencia. Quizás fue el reparto de caras desconocidas lo que propició el fracaso de la cinta… o quizás fue que la mayoría de espectadores pensó que se trataba de un documental para salas IMAX.

# viernes, 09 de diciembre de 2011 10:22

Las rabietas más sonadas de las estrellas de Hollywood

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¡Ah, la estrellas de Hollywood! Les adoramos por su personalidad, su seguridad y su carácter. Les ensalzamos por su temperamento y carisma, pero no somos conscientes de lo que eso supone para su ego. Cuando uno llega a creerse una gran estrella, el grado de arrogancia o intolerancia puede dispararse a cotas inaceptables. Cuando a uno lo tratan como a un semidiós, ¿cómo no llegar a sentirse por encima del resto de los mortales? Eso es lo que les sucede a algunos de nuestros actores favoritos, protagonistas de rabietas (públicas o privadas) que han terminado llenando las portadas de los tabloides y revistas del corazón. La última ha sido protagonizada por el bueno de Alec Baldwin, nuestro adorado protagonista de la serie 30 Rock/Rockefeller Plaza. ¿Qué ocurrió con Baldwin? Pues que fue expulsado de un avión después de protagonizar una tempestuosa rabieta. Según el actor, todo empezó cuando una azafata le pidió que apagara su iPad cuando todavía estaban en tierra, y mientras el actor jugaba a Words with Friend (una especie de Scrabble en línea). ¿Pero a quién se le ocurre pedirle a un pasajero como Baldwin que apague su iPad? En fin, egos por las nubes. Y para probar que este no es un caso aislado, os presentamos otras rabietas memorables protagonizadas por actoires.

Russell Crowe. Empezamos con uno de los reyes de las rabietas. Crowe cuenta con un larguísimo historial de brotes de agresividad y violencia. Como por ejemplo cuando supuestamente llamó a uno de los productores de Gladiator en mitad de la noche para decirle que iba “a matarlo con sus propias manos”. O cuando abandonó despotricando un estudio de la radio británica BBC simplemente porque le preguntaron por su acento. O, en la cumbre de su ira, cuando se enfrentó físicamente a un conserje de un hotel de Nueva York. El detalle más escabroso y delirante de esta última anécdota es que, al parecer, Crowe golpeó a dicho conserje con su teléfono móvil. Una reacción digna del Joe Pesci de Uno de los nuestros.

Christian Bale. El último Batman es seguramente el protagonista de la rabieta más sonada de los últimos años. En mitad del rodaje de Terminador Salvation, Bale protagonizó un cataclísmico estallido de furia cuando el director de fotografía de la película cruzó su línea de visión durante una escena. La rabieta es simplemente antológica: durante cuatro minutos, Bale la tomó con el pobre tipo a gritos, acusándolo de falta de profesionalidad y amenazándolo con exigir su despido, todo ello rociado por todas las variantes imaginables de la palabra “fuck” (joder). Imposible calmar a un actor que nos demuestra poseer tanto temperamento dentro como fuera de la gran pantalla. 

Mel Gibson. Entramos aquí en territorio escabrosamente rosa o amarillo. En un episodio digno de los programas del corazón que abarrotan nuestra parrilla televisiva, Mel Gibson protagonizó una terrible batalla dialéctica telefónica con la que fue su pareja, la música y compositora Oksana Griogorieva. El estallido de rabia de Gibson es simplemente aterrador: la violencia de sus palabras, sus amenazas y sus insultos dibujan a un hombre desquiciado y fuera de control. La grabación de dicha conversación salió a la luz pública durante el litigio de separación de la pareja, que vino acompañado de acusación de agresión y otras miserias. Un espectáculo lamentable.

Michael Richards. Allá por el año 2006, el actor Michael Richards (famoso por interpretar al personaje de Kramer en la sitcom Seinfeld) estaba representando uno de sus monólogos en el club The Laugh Factory cuando, molesto con un grupo de espectadores que lo distraían, estalló en un beligerante ataque verbal. El escándalo estalló por los insultos racistas que Richards profirió contra el espectador, de origen afroamericano. Otra vez, Richards empleó la palabra nigger, un término de connotaciones claramente racistas. El incidente fue grabado por otro espectador y, al saltar a la luz pública, provocó consternación en la opinión pública. Richards terminó acudiendo al programa de entrevistas de David Letterman para disculparse públicamente por lo ocurrido.

Sean Penn. El dos veces ganador de un Oscar tiene a sus espaldas un largo historial de brotes de violencia. Los más sonados ocurrieron hace años, en 1987, cuando, después de agredir a un paparazzi en un set de rodaje, el actor fue condenado a 60 días en prisión. A propósito de este incidente, salió a la luz otro choque anterior entre los mismos protagonistas: Penn y el paparazzi. El parecer, el actor había encontrado al fotógrafo escondido en su habitación de hotel. Al descubrirlo, la ira llevó a Penn a sacar al paparazzi al balcón de la habitación, que se encontraba en un noveno piso, y amenazarlo con lanzarlo al vacío. Lección: nunca meterse con Sean Penn.

Bjork. Junto a la rabieta de Michael Richards, la que protagonizó la cantante y actriz islandesa Bjork en un aeropuerto de Bangkok es probablemente la más espectacular de la lista. Es difícil encontrar una explicación al ataque físico que emprendió la modosita cantante contra una periodista que simplemente se limitó a decirle “Bienvenida a Bangkok”. Fue entonces cuando Bjork se abalanzó contra la periodista tirándole de los pelos y golpeándola mientras aquellos que la rodeaban intentaban separarla y contener su furia. Según explicaron los representantes de la artista, la periodista llevaba varios días persiguiendo a la estrella, aunque ni siquiera dicha persecución puede llegar a excusar una agresión tan brutal como esa.

Numerosas son las adaptaciones que Hansel y Gretel, el cuento de los hermanos Grimm, ha tenido en el cine. Sin embargo, desde que Hollywood anunciase una nueva película sobre el cuento, hemos estado esperando para disfrutar de las primeras imágenes del filme.

   Y por fin han llegado. Entertaiment Weekly ha sido la publicación encargada de hacer pública la imagen con Jeremy Renner -En tierra hostil, The Town, Los vengadores- y Gemma Arterton -Furia de titanes, Prince of Persia, Quantum of Solance-  como protagonistas. Caracterizados como los hermanos Hansel y Gretel pero ya creciditos.

   Y es que el filme no cuenta la infancia de los protagonistas, sino que está ambientada en los años adultos de Hansel y Gretel, que ahora se han convertido en cazadores de brujas.

   "Se verán flashbacks de su experiencia de matar a su primera bruja", comenta Arterton. "La idea es que los niños lleguen a convertirse en cazadores sedientos de sangre bruja. Hay mucha sangre y muchas maldiciones. Da un poco sensación de Tarantino", señala la protagonista. Hansel and Gretel: Witch Hunters está dirigida por Tommy Wirkola y se estrenará en marzo de 2012.

El fenómeno de las adaptaciones existe desde que el cine es cine. Algunas de las mejores cintas están basadas en libros u obras de teatro escritas anteriormente, con mejor o peor suerte, también es verdad. Hay textos que ya triunfaron antes de su adaptación, y otros que lo han hecho a raíz de ella.

 

Como ejemplo palpable, la última película de la exitosa saga de las aventuras del famoso mago 'Harry Potter y las Reliquias de la Muerte, parte 2', conocidísima adaptación al cine de los libros de su creadora, la escritora británica JK Rowling. Las películas han conseguido arrastrar también a las salas a todos aquellos que adoran en papel la lucha de Harry contra Voldemort, y todas y cada una de las películas han conseguido batir récords de taquilla, aunque a veces los fans de la saga no estén del todo contentos con la adaptación. En cualquier caso, el mundo de fantasía y magia creado por Rowling ha pasado ya a los anales de la historia cinematográfica.

 

Hace un par de años pudimos ver en nuestras pantallas 'A ciegas', adaptación cinematográfica del famoso 'Ensayo sobre la ceguera' del Nobel José Saramago, dirigida por Fernando Meirelles y protagonizada por Julianne Moore, Mark Rufallo y Gael García Bernal. El escritor se mostró muy satisfecho con la adaptación al cine de su novela, algo que no deja de ser sorprendente porque ¿cuántas veces se ha confirmado que se hará una adaptación literaria para el cine y os habéis echado a temblar? No es muy común que la adaptación en cuestión supere al libro pero, en ocasiones, este fenómeno casi paranormal ocurre. Lejos de ofrecer detalles y descripciones que sólo alcanzan un pleno sentido evocador a través de la pluma, algunas películas basadas en novelas nos han dejado escenas que ya forman parte de la historia del celuloide y que la celulosa no ha sido capaz de grabar en nuestro imaginario.

 

Os ofrecemos por eso una lista de las mejores adaptaciones litararias; y la empezamos con uno de los romances más deliciosos del cine, lo podemos ver en 'Desayuno con diamantes', la célebre película protagonizada por Audrey Hepburn y George Peppard y basada en la novela del mismo título de Truman Capote. Otro clásico, 'Casablanca' (1942), dirigido por Michael Curtiz y basado en la obra teatral de Murray Burnett 'Todos vienen al Café de Rick', nos ha dejado unos de los mejores diálogos del cine. Las novelas románticas también han dado grandes títulos: 'Lo que el viento se llevó' (Victor Fleming, 1939) 'Los puentes de Madison' (Clint Eastwood, 1995), 'Sentido y Sensibilidad' (Ang Lee, 1995) y 'Orgullo y Prejucio' (Joe Wright, 2005), son algunos de los filmes que nos han hecho soltar más de una lagrimita frente a la pantalla. En el terreno drámatico existen exitosas adaptaciones literarias, entre las que destacan: 'Anna Karenina' (Bernard Rose, 1997), 'Trainspotting' (Danny Boyle, 1996), 'Forrest Gump' (Robert Zemeckis, 1994) o la polémica, por sus detractores y defensores, 'Romeo + Julieta' (Baz Luhrmann, 1996).

 

Las novelas de terror han aportado al cine míticas escenas que más de uno escondemos en el último rincón de nuestra mente para no volver a sentir escalofríos de miedo. ¿Os acordáis de la famosa bajada por la escalera como una araña de la niña de 'El exorcista'? Esta cinta rompió los esquemas de todas las películas de terror que se habían hecho hasta entonces y sentó las nuevas por las que se rigieron las que se hicieron desde ese momento. Para muchos, 'El exorcista' (1973) una obra maestra que supera a la novela homónima de William Peter Blatty en la que se basa. Otra película de este género que ha dado mucho que hablar es 'American Psycho' (2000), dirigida por Mary Harron y protagonizada por Christian Bale. La historia, escrita en 1991 por Bret Easton Ellis, describe los sangrientos episodios de Patrick Bateman, un yuppie neoyorquino moralmente vacío que sólo siente algo cuando comete crueles asesinatos. Tampoco nos podemos olvidar de 'El silencio de los corderos' (1991), la cinta dirigida por Jonathan Demme cuyo guión se basó en la novela de Thomas Harris. Protagonizada por Anthony Hopkins en el papel del calculador asesino Hannibal Lecter y Jodie Foster, la cinta se hizo con cinco estatuillas. Las novelas del rey del misterio Stephen King, han servido de base para numerosas películas dignas de mención: 'Carrie', 'El resplandor', 'Los chicos del maíz', 'La milla verde'... son algunos de los títulos más memorables.

 

La trilogía de Bourne ha calado entre el público de tal forma que el personaje interpretado por Matt Damon se ha convertido en un mito del thriller. El novelista Robert Ludlum fue el que dio vida al famoso agente secreto amnésico en sus novelas de espionaje, conocidas como 'El caso Bourne', 'El mito de Bourne' y 'El últimátum de Bourne', que se adaptarían al cine con una aceptable fidelidad. Nos podemos olvidar de muchas adaptaciones, pero casi sería un pecado dejarnos 'Apocalypse Now' (1979), la obra maestra que llevó al cine Francis Ford Coppola y cuyo guión se basó en la novela 'El corazón de las tinieblas' de Joseph Conrad, con un ligero cambio en la historia: la acción se translado a la guerra de Vietnam.

 

¿Y qué decir de la fantasía y la ciencia ficción? La saga de 'El Señor de los Anillos' ha llevado a la gran pantalla el increíble mundo fantástico creado por JRR Tolkien, que para muchos fans supera al papel. Muchas novelas de ciencia ficción han servido de base para crear películas tan memorables como 'Parque Jurásico' (Steven Spielberg, 1993) o Blade Runner (Ridley Scott, 1982). Es fácil comprobar que las novelas han dado innumerables títulos de la historia del cine, algunos de ellos grandes clásicos.

 

Esta es nuestra lista de las inolvidables, ahora os toca a vosotros opinar. ¿Con cuál os quedáis? ¿Creéis que falta alguna adaptación literaria en la lista?

# viernes, 02 de diciembre de 2011 10:38

Películas de Hollywood en el limbo

No descubrimos nada nuevo al afirmar que el entorno de Hollywood se ha convertido en hervidero de cotilleos. Y no nos referimos únicamente a la información rosa, sino más bien a la avalancha informativa que genera la meca del cine en la era digital. Hace unos años (no hace tanto), en la era de las publicaciones mensuales, teníamos noticia de un proyecto cuando este se encontraba en la última fase de pre-producción o incluso en rodaje. Hoy en día, tenemos información casi directa de todo lo que se cuece en los despachos de los creativos y ejecutivos. El resultado de todo esto, además de un vaivén constante de anuncios y desmentidos, es la acumulación de proyectos de que, de repente, desaparecen del mapa y pasan a quedar suspendidos en un limbo inquietante. Este hecho es particularmente decepcionante cuando se trata de un proyecto que resulta a priori prometedor. Para ilustrar todo esto, os presentamos, de la mano de la web Film School Rejects, una lista de proyectos de Hollywood perdidos en el limbo de la industria.

8. BioShock, de Gore Verbinski. Allá por 2008, empezaron a circular rumores en torno a una possible adaptación del magistral videojuego Bioshock. Gore Verbinski (el responsable de la saga de Piratas del Caribe) anunció eufórico su adhesión al proyecto. La idea era dotar la adaptación de la pátina de brutalidad digital de 300. Sin embargo, los retrasos provocaron que Verbinski optara por limitarse a producir el filme, mientras que la dirección quedaba en manos del realizador español Juan Carlos Fresnadillo. Entonces surgieron ciertos problemas con un presupuesto demasiado abultado; aunque lo que tumbó finalmente el proyecto fue la determinación de Verbinski a no suavizar la estética original del videojuego, lo que implicaría con toda seguridad una calificación R (para mayores de 18), algo que disuadió al resto de productores.

7. Pierre Pierre, de Jason Reitman. La (prometedora) idea de Pierre Pierre era ver a Jim Carrey como un idiota integral que robaba y se llevaba a Estados Unidos la Mona Lisa. Jason Reitman, recién salido de la exitosa Juno, fue el elegido para encabezar el proyecto, pero poco tiempo después lo desestimó. Entonces, la productora Fox Atomic se fue al garete y todos los involucrados en el proyecto desaparecieron del mapa. En 2010, Pierre Pierre volvió a surgir de la nada, esta vez de la mano del interés del director Larry Charles. Sin embargo, actualmente, Charles está totalmente volcado con The Dictador, la nueva comedia de Sacha Baron Cohen. Cruzamos los dedos para que Pierre vea algún día la luz.

6. American McGee’s Alice, con Sarah Michelle Gellar. Otra adaptación de videojuego abandonada (temporalmente). Wes Craven fue el primer director en mostrar interés por el proyecto: una versión oscura y siniestra de la historia de Alicia en el país de las maravillas. Todo empezó en el año 2000 y después de dar unos cuantos tumbos por diferentes estudios, el proyecto terminó en manos de Sarah Michelle Gellar, que en 2008 declaró su interés en sacarlo adelante. “Este proyecto es una pasión personal mía”, declaró la actriz. “Es una historia que me encantaría ver en la gran pantalla; aunque a estas alturas empiezo a temer que me estoy haciendo demasiado mayor para interpretar a Alicia… quizás tendré que ser la Reina de corazones”. Hace años que no tenemos nuevas noticias del proyecto.

5. Dead Already, la comedia policíaca de Dane Cook. En el año 2008, parecía que Dane Cook iba a comerse el mundo. Aunque sus películas no tuvieron demasiado impacto en las pantallas españolas, títulos como Mr. Brooks, Good Luck Chuck o Como la vida misma parecían dibujar un horizonte de éxito para este comediante que parecía poseer una versatilidad notable. Por aquel entonces, Cook anunció que estaba preparando una comedia policial titulada Dead Already, que debía seguir la estela de sagas como Arma letal o Superdetective en Hollywood. Sin embargo, el proyecto se desintegró de una forma tan rotunda como la carrera de Cook.

4. Big Eyes, con Kate Hudson. La emocionante vida de la artista Margaret Keane (famosa por sus cuadros de niños con ojos gigantescos) debía ser llevada al cine con Kate Hudson en la piel de Keane y con un guión del dúo de escritores de 1408: Scott Alexander y Larry Karaszewski. Thomas Hayden Church se había sumado al proyecto para interpretar al marido de la pintora y dibujante (de la que se había divorciado después de una turbulenta ruptura), pero aunque la obra de Keane se ha infiltrado ampliamente en la cultura popular, parece que su vida no verá la luz en la gran pantalla. 

3. Yiddish Policeman’s Union, de los hermanos Coen. Hay ocasiones en las que los destinos de diferentes creadores confluyen para crear el híbrido perfecto: sería el caso de Inteligencia artificial, que fundió las sensibilidades de Stanley Kubrick y Steven Spielberg. Pues bien, un caso parecido debía llevar a la adaptación de la novela de Michael ChabonThe Yiddish Policeman’s Union” por parte de los hermanos Coen. La extravagante historia policíaca ambientada en un paisaje nevado y embriagada por la imaginería judía parecía el enclave perfecto para que los Coen desataran su talento visual y narrativo. El productor Scott Rudin había comprado los derechos de la novela y todo estaba listo para que los Coen dirigieran el filme justo después de A Serious Man… pero nunca más se supo de ello.  

2. El remake de Sympathy for Lady Vengeance, con Charlize Theron. Mientras no dejan de circular noticias sobre el posible remake de Old Boy (que podría protagonizar Will Smith), otro posible remake de una película del coreano Park Chan-wook ha desaparecido por completo del mapa. En el año 2008, la surafricana Charlize Theron escampó a bombo y platillo la noticia de que iba a producir el remake de Sympathy for Lady Vengeance, película en la que una mujer que sale de la cárcel decide vengarse del verdadero autor del crimen por el que fue encarcelada. Después de la efervescencia inicial que provocó la noticia, no se ha vuelto a saber más del proyecto.

1. Arrested Development. Entre las sitcoms americanas del siglo XXI, es probable que ninguna otra tenga una legión de fans tan acérrima, fiel y activa como Arrested Development. Cuando la serie fue cancelada después de tres temporadas (que se hicieron muy cortas), la esperanza llegó de la mano de la promesa de un largometraje para cine. A lo largo de un lustro, los rumores sobre la realización de dicha película no han dejado de circular. A principios de este mismo año, en una reunión nostálgica, los actores de la serie volvieron a confirmar su compromiso con el supuesto proyecto cinematográfico. La realidad es que, a medida que pasan los años, el recuerdo de Arrested… se va difuminando y la película parece cada día más un sueño imposible. Aunque muchos no perdemos la fe.

# jueves, 01 de diciembre de 2011 10:10

Los favoritos para los Oscar 2012

A medida que nos vamos acercando al final de año, la sombra de los Oscar, los premios más mediáticos del Planeta Cine, se extiende como un tsunami sobre la cartelera. Con la llegada del otoño, se dio (extraoficialmente) el disparo de salida a la denominada “carrera por el Oscar”, una competición en la que la calidad de las interpretaciones cuenta tanto como las campañas de marketing, las modas y las tendencias. Para ir abriendo boca de lo que será una larga travesía de premios (de todo tipo de asociaciones de críticos y academias), os presentamos a los actores y actrices que, de partida, parecen mejor situados para llevarse el gato al agua el próximo 26 de febrero de 2012.

Daniel Craig y Rooney Mara por El hombre que no amaba a las mujeres. Millones de lectores (y espectadores) no pueden estar equivocados. La historia del periodista Mikeal Blomkvist y de la hacker Lisbeth Salander es una de las más populares de los últimos tiempos. La trilogía de novelas fue un best-seller literario colosal, mientras la trilogía de películas llegó mucho más lejos de lo que sería normal para una producción sueca. Ahora, bajo el sello Hollywood, nos llega esta adaptación dirigida por David Fincher (Seven, El club de la lucha, La red social) y protagonizada por el último James Bond (Craig) y uno de los valores emergentes de la meca del cine (Mara). Para los que piensan que una película tan tétrica no tiene opciones en los Oscar, vale la pena recordar el caso de El silencio de los corderos, que arrasó en los premios de la Academia.

Michelle Williams por My Week with Marilyn. Interpretar a un icono del mundo del espectáculo suele dar resultado de cara al Oscar; si no, que se lo pregunten a Jamie Foxx (que venció por Ray), Marion Cotillard (La vie en rose) o Cate Blanchett (El aviador). Ahora, Michelle Williams, que ya tiene dos nominaciones por sus trabajos en Brokeback Mountain y Blue Valentine, se destapa dando vida a la gran Marilyn Monroe en My Week with Marilyn (Mi semana con Marilyn), que relata la tensa relación entre la bomba rubia y Laurence Olivier durante el rodaje de El príncipe y la corista. Por de pronto, la actriz ya ha ganado el premio en el festival de cine de Hollywood y en el festival de palm Springs.

Ralph Fiennes por Coriolanus. Además de protagonizar esta versión fílmica de la obra de Shakespeare, Fiennes se estrena aquí como director. Lo cierto es que, a no ser que seas el nuevo Orson Welles, es improbable que la Academia te nomine como director a las primeras de cambio. Sin embargo, como actor, Fiennes tiene una buena oportunidad para llevarse su primera estatuilla. La película sigue la historia de Coriolanus, un político de la antigua Roma que decide levantar un ejército contra la ciudad después de ser desterrado por la clase política dominante.

Jodie Foster, John C. Reilly, Cristoph Waltz y Kate Winslet por Un Dios salvaje. Cuando la obra de teatro de Yasmina Reza en la que se basa la nueva película de Roman Polanski se estrenó en Brodway en 2009, los cuatro protagonistas fueron nominados a los premios Tony (los Oscars de Broadway). La jugada podría repetirse y el cuarteto de estrellas podría acaparar cuatro nominaciones a los Oscar. Tres de ellos, Winslet, Waltz y Foster, ya han triunfado anteriormente en los premios de la Academia. Quizás sería hora para que el bueno de Reilly se llevara su merecido galardón.

Jeremy Irvine por Caballo de batalla. El más joven y desconocido actor de la lista tiene sus opciones gracias al poder mediático y artístico del gran Steven Spielberg que, al parecer, se ha propuesto arrasar en los Oscar de este año con este drama lacrimógeno ambientado en la Primera Guerra Mundial y protagonizado por un chico y su caballo. Es hora de que el director de E.T. se quite de encima la espina de Salvar al Soldado Ryan (perdió contra Shakespeare in love en el 98) y se reencuentre con el éxito de La lista de Shindler.

Brad Pitt y Jonah Hill por Moneyball. Aparte de Rocky, lo cierto es que las películas 'deportivas' no suelen tener demasiada fortuna de cara a los Oscar; sin embargo, Moneyball está siendo promocionada como algo más que una película sobre deportes. Centrada en el Manager General del equipo de Baseball de Oakland (al que da vida Pitt), el filme sigue la trayectoria de este pequeño equipo que revolucionó el deporte con la aplicación de la ciencia y la estadística al diseño de su equipo y de su estrategia. Por su parte, Hill se estrena en un papel dramático y no es descartable que pueda hacerse con una nominación como actor secundario.

Gary Oldman por El topo. Muchas miradas estarán puestas sobre Oldman cuando esta película del sueco Tomas Alfredson (el director de Déjame entrar) se presente en el Festival de Venecia. En el filme, una adaptación de la célebre novela de John LeCarré, Oldman da vida a George Smiley, un espía al que le encargan la misión de dar con un agente-doble ruso infiltrado en el MI6. Sería una buena oportunidad para que la Academia de Hollywood redimiera a un actor de gran talento, pero de trayectoria tremendamente irregular.

Meryl Streep por La Dama de Hierro. Desde que se anunció que la Streep iba a interpretar a Margaret Thatcher, la dama de hierro, en un biopic, la nominación al Oscar estaba adjudicada. De hecho, Meryl Streep es la actriz más nominada de la historia. 16 candidaturas certifican una trayectoria impecable. Sin embargo, hace ya 28 años que la gran dama de Hollywood no se lleva un Oscar a casa. Quizá es el momento de que Meryl se reencuentre con el sabor de la victoria.

Charlize Theron por Young Adult. Desde su Oscar por Monster, la carrera de Theron ha pasado por algún alto y numerosos bajos. Ahora, bajo la dirección de Jason Reitman, la suerte puede volverle a sonreír. De hecho, las dos anteriores películas de Reitman (Juno y Up in the Air) llevaron a sus protagonistas hasta las puertas del Oscar. Esta vez, Theron tendrá que ganárselo por el papel de una escritora que regresa a su pueblo natal para intentar recuperar a su ex (Patrick Wilson), que ahora vive felizmente casado. No parece un personaje particularmente simpático, pero Aileen Wuornos, la protagonista de Monster, tampoco lo era.

Michael Fassbender por Shame. Es uno de los actores de moda. Se dio a conocer al gran público con su papel del joven Magneto en X-Men: Primera generación, aunque ya había conseguido papeles menores en títulos como Malditos bastardos o Centurión. Pero fue tras la película sobre el origen de los mutantes cuando ha empezado a compartir cartel con actores de la talla de Viggo Mortensen y Keira Knightley (Un método peligroso) y estará en Prometheus, lo nuevo de Ridley Scott, junto a Charlize Theron. Su brillante y feroz interpretación de alguien que no puede controlar ni disfrutar su vida sexual en Shame, junto a Carey Mulligan, puede suponer su primera nominación (y, quién sabe) estatuilla dorada.

Ryan Gosling por Idus de Marzo. Otra de las nuevas estrellas de Hollywood. Fue un niño prodigio, como tantos otros, pero Ryan ha sabido reconducir su carrera hasta llegar cerca de la cima, donde se encuentra ahora. Es uno de los nuevos galanes de la industria. Ya ha compartido créditos con Steve Carell, Julianne Moore, Emma Stone, Kevin Bacon y Marisa Tomei (Crazy, Stupid, Love), con Carey Mulligan y Christina Hendricks (Drive) y con George Clooney, Paul Giamatti y Philip Seymour Hoffman en la película por la que le puede caer su primera asistencia al Kodak Theatre como nominado. Su composición de un joven e idealista asesor de campañas políticas es muy convincente.

Otros nombres que siempre hay que tener en cuenta, aunque ya no son ninguna sorpresa, son los de Leonardo DiCaprio por su increíble actuación en J. Edgar, de Clint Eastwood, y la del propio George Clooney en Los descendientes, de Alexander Payne. En cuanto a la mejor película, Terrence Malick podría repetir nominación (ya la consiguio con La delgada línea roja) con su alabada El árbol de la vida. Y la sorpresa podría venir con The artist, una película muda y en blanco y negro que ha cautivado a los críticos.

¿Cuáles son las películas que más te han gustado este año? ¿Crees que nos olvidamos a alguien? ¿Habrá sorpresas?

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