Las últimas imágenes de la bella Elsa Pataky transformada en la Bruja del Norte en 'Copito de Nieve', que se estrenará estas navidades (23 de diciembre), nos recuerda que esto de afearse,
cambiarse el color de pelo, modificar la indumentaria, tranformarse a
base de maquillaje... fascina al espectador. El propio cine, de hecho, está fascinado por los cambios de look
de sus estrellas cuando trabajan para la gran pantalla.
Dichas
transformaciones parecen incrementar el mito de la estrella dedicada,
que entrega su vida (y su imagen) en favor del arte. Aunque hay que
admitir que los que mayor partido sacan de todo esto son los propios
actores, que saben muy bien que estos cambios de look les pueden acercar
con cierta facilidad a una de esas ansiadas nominaciones a los premios
más prestigiosos del cine (aunque dudamos de que este sea el caso de la guapa Pataky).Los cambios basados en el maquillaje son espectaculares y normalmente es imposible reconocer al actor (recordemos al pingüino Danny De Vito, a la niñera Emma Thompson, o a la citada Pataky, sin ir más lejos).
Pero las tr
ansformaciones que más suelen llamar nuestra atención son
las que implican un aumento (o perdida) extrema de peso. Una cuestión de
kilos. La verdad es que hay casos realmente escandalosos que le hacen a
uno preguntarse si realmente era necesario llevar tan al límite la
salud de un actor. El último caso que recordamos es el de Antonio de
la Torre,
que engordó drásticamente para protagonizar Gordos, el
segundo largometraje de Daniel Sánchez Arévalo.
Otro ejemplo es
el caso de Jared Leto (El club de la lucha, Requiem por
un sueño), que también se sumó al club de los nuevos gordos. El
chico tuvo que ganar la friolera de 27 kilos para interpretar el
papel de Mark David Chapman, asesino de John Lennon, en el
filme Chapter 27. 
Al parecer, Leto tuvo que prepararse para el
papel con una dieta alta en calorías con varios de meses de
anticipación, ya que si hubiera subido ese peso repentinamente hubiera
comprometido su salud.
¡Eso es dedicación! Y rebuscando un poco más en nuestra memoria
cinéfila,
os presentamos algunos otros ejemplos de espectaculares
transformaciones físicas:
Robert de Niro (Toro Salvaje): Hay ocasiones en que un
actor parece tocado por el signo de la genialidad. En esos momentos,
todo puede suceder, ya que la línea que separa al actor del personaje
puede volverse casi invisible. Entonces, el actor, persiguiendo dar la
máxima credibilidad a su creación, poseído por ella, puede internarse en
un viaje trepidante a los límites de la transformación. Este fue el
caso de Robert de Niro en Toro Salvaje, en la que engordó
más de 30 kilos para hacer creíble el declive físico y moral del
mítico Jake La Motta. De ahí surgió una de las más míticas
interpretaciones de todos los tiempos y probablemente el récord absoluto
de aumento de peso para un papel. Memorable también su creación de Al Capone en 'Los intocables de Elliot Ness'.
Renne Zellwegger (El
diario de Bridget Jones). En su momento, antes de que descubriéramos
la facilidad con la que la Zellwegger subía y bajaba de peso,
todos quedamos alucinados con el sorprendente cambio de imagen que
realizó la actriz para protagonizar esta comedia simpática y algo
neurotizante. La chica pasó en pocos meses a pesar casi 14 kg más
de su peso habitual, algo que le permitió saltar a la primera línea de Hollywood.
No hay duda que en su caso valió la pena, ya que le sirvió de tarjeta
de presentación y a partir de ese momento le llovieron papeles. Esta
hija de ingeniero suizo y enfermera noruega, firmó más tarde y gracias a
este sacrificio físico, actuaciones en grandes producciones de
Hollywood como Chicago o Cold Mountain.
Christian Bale (El
maquinista). Si lo más habitual es ver a un actor ganar peso para
dar vida a su encarnación sobre la pantalla, también hay casos de
intérpretes que se la han jugado bajando súbitamente de peso. El caso
más extremo (y angustioso) que recordamos es el de el magnífico Chrstian
Bale, que para El maquinista bajó alrededor de 30 kilos.
El tipo quería bajar todavía más de peso, pero los médicos asociados a
la producción se lo prohibieron por miedo a dañar su integridad física.
Encima, cabe recordar que Bale, corpulento donde los haya, estaba de
nuevo magnífico en Batman Begins. El Maquinista se estrenó en
2004 y Batman Begins en 2005, así que hagan cuentas.
Tom Hanks (Náufrago). Este fue otro caso notable de
reducción drástica de peso. De hecho, la mayor anécdota aquí es que la
producción del filme debió detenerse un año para que Hanks pudiese
perder los más de veinte kilos que lo llevaron de hombre de
negocios a aprendiz de Robinson Crusoe. En ese tiempo, el director de la
película, Robert Zemekis, rodó la película Lo que la verdad
esconde con el mismo equipo de 'Náufrago'. Todo ello mientras Hanks
sufría de lo lindo en manos de una estricta dieta.
Luego encontramos otros casos notables, como el de Benicio del
Toro, que para dar vida al drogadicto Dr. Gonzo de Miedo y
asco en Las Vegas subió la friolera de 18 kilos. Otro actor
entregado.