Esta semana, el actor Steve Guttenberg ha recibido su estrella en el célebre Paseo de la Fama de Hollywood. Para algunos, el premio viene a solucionar un olvido lamentable (mejor tarde que nunca), para otros es la enésima ocasión en la que la meca del cine rinde homenaje a un actor mediocre. Puede que a los lectores más jóvenes les sorprenda la beligerancia del debate, pero cabe destacar que Guttenberg fue uno de los rostros más populares del cine de los ochenta: su participación en la saga de Loca academia de policía, en Cocoon y en Tres hombres y un bebé (años más tarde, una pequeña dama) le convirtieron en una de las figuras más carismáticas de la gran pantalla. Luego, cayó en el olvido. Colateralmente, la noticia nos aporta un dato curioso: la de Guttenberg es la estrella número 2.455 del Paseo de la Fama. Y la pregunta que surge es evidente: ¿Existen tantos profesionales de Hollywood que merezcan esta distinción? Si nos ceñimos al gremio de actores, como ha hecho la gente de la página ScreenJunkies, encontramos un puñado de figuras que ponen en duda la credibilidad de dicha distinción. Para demostrarlo, os presentamos una lista de actores y actrices que no se merecen su estrella en el Paseo de la Fama.
David Spade. En los años noventa, Spade se convirtió en uno de los humoristas de cabecera de los telespectadores americanos. El tipo triunfaba en el Saturday Night Live junto a Adam Sandler y llegó a protagonizar una teleserie de éxito: Dame un respiro. Sin embargo, sus trabajos para cine son, en el mejor de los casos, decepcionantes. En el apogeo de su éxito protagonizó la olvidable comedia La sucia historia de Joe Guarro y luego se ha arrastrado como secundario en películas de sus colegas, sobre todo en las comedias de Sandler. Sea como sea, Spade no merece figurar en la lista de grandes “estrellas” de Hollywood.
Queen Latifah. Apaga y vámonos. ¿Qué sera lo siguiente? ¿Una estrella para Steven Seagal? ¿Otra para Sarah Jessica Parker? En el fondo, no es ninguna sorpresa: Chuck Norris ya tiene su estrella. ¿Qué es lo que valida a Latifah para merecer dicho galardón? ¿La película Taxi? ¿Esa infra-comedia titulada Se armó la gorda? No encontramos explicación alguna.
Harlem Globetrotters. Un caso bastante alucinante, uno de esos que te hace replantearte las cosas. El misterio se vuelve irresoluble: ¿cuáles son los criterios con los que se elige otorgar una estrella en el paseo de la fama? Los Globetrotters son unos tipos simpatiquísimos y nadie les niega su carisma circense, pero de ahí a ser considerados estrellas de Hollywood parece haber un océano. Sin embargo, unas cuantas apariciones animadas en la serie de Scooby-Doo y una aparición fugaz en Los Simpson parecen suficientes para ganarse la distinción.
John Stamos. Sí, queridos lectores. Lo crean o no, el tío Jesse de Padres forzosos tiene una estrella en el Paseo de la Fama. Y eso que su currículum cinematográfico es simplemente paupérrimo. Si el Paseo estuviera reservado para tipos chulos y atractivos no tenemos ninguna duda de que Stamos merecería estar en él. También valdría si se juzgara la capacidad para formar matrimonios espectaculares: Stamos estuvo casado con la curvilínea Rebeca Rojmin. Pero como lo que se supone que se evalúa aquí es el talento, pues tenemos muchas dudas.
Buzz Aldrin. Este legendario astronauta fue la segunda persona en pisar la Luna en la mítica misión del Apolo 11. Todo correcto. Estamos hablando de un hombre de leyenda que merece un sinfín de reconocimientos. ¿Pero una estrella en el Paseo de la Fama? ¿A qué viene eso? Según este baremo, cualquier político, deportista o figura pública tendría derecho a su estrella y el paseo debería extenderse desde California hasta la Costa Este de Estados Unidos para dar cabida a todo el mundo.
Jon Cryer. Aquí se da una situación extraña, un tanto incómoda. A finales de los ochenta y principios de los noventa, Cryer encadenó algunos papeles memorables: sirvan de ejemplo el Duckie de La chica de rosa y el Jim Pfaffenbach de Hot Shots. Luego, este comediante de perenne sonrisa desapareció del mapa, se perdió entre películas y series olvidables. Pero entonces llegó la sobrevalorada serie Dos hombres y medio, que ha devuelto al actor a la gloria y le ha valido su “estrella”. No nos molesta que Cryer esté representado en el Paseo de la Fama, pero sí que el reconocimiento le llegara por una serie mediocre.
Tony Danza. No es el primer caso de estrella de la television en decadencia que encontramos en la lista. La época dorada de Danza cubrió desde finales de los setenta hasta principios de los noventa gracias a las sitcoms Taxi y ¿Quién es el jefe? Luego vino la travesía del desierto. El olvido y la incapacidad para brillar en la gran pantalla. Apareció en Crash, la película que ganó sorprendentemente el Oscar a la mejor película en 2005, pero nadie recuerda su papel.
Randy Quaid. No tenemos nada en contra de Randy Quaid. En su currículum incluso encontramos películas que nos divierten, como por ejemplo Vaya par de idiotas, una de las primeras comedias de los hermanos Farrelly. Sin embargo, Quaid es uno de esos actores que probablemente nadie recordará dentro de unos años. No hay nada glorioso en él, nada particularmente estelar. Es un buen ejemplo para explicar por qué hay tantas estrellas en el paseo de la fama: no se premia ser genial, sino simplemente estar ahí.