Reírse de lo absurdas que pueden llegar a ser las películas es uno de los deportes favoritos del cinéfilo. En su afán por maximizar la fantasía, el cine (sobre todo de Hollywood) despliega sus tentáculos hacia situaciones que bordean lo risible. Sin embargo, hay ocasiones en que lo absurdo del cine termina dejando en evidencia el absurdo de la realidad, del mundo real. Y es que el tópico de que “la realidad supera a la ficción” existe por algo. De la mano de la página Cracked.com, os proponemos un viaje por algunas escenas memorables del cine que, para vuestra probable sorpresa, no pertenecen sólo al universo de la ficción. ¡Pasaron de verdad! Algunas fueron directamente inspiradas por los hechos reales y otras puede que ocurrieran después de que alguien viera la película y se dijera: “¡Ei, hagamos eso!”.
6. Cara a cara – Los policías detienen un avión interponiéndose en su despegue.
La escena absurda: Esta es conocida como una de las películas más excesivas e hiperbólicas de la historia del cine; con lo cual, no es extraño que contenga una escena tan absurda como la siguiente: hacia el principio de la película, antes de que Travolta (el policía) y Cage (el caco) intercambien sus rostros, Cage intenta escapar de la policía en un avión, pero Travolta lo evita interponiéndose en su camino con ¡un helicóptero! Al final, el avión de Cage termina estrellándose contra un hangar ¡repleto de fuegos artificiales!
La realidad: En 2009, una persecución policial en Sao Paulo (Brasil) terminó convertida en la película de John Woo. Unos policías, montados en un coche, intentaban detener a unos traficantes que pretendían hacer despegar un avión lleno de mercancía ilícita. Después de un tiroteo, el conductor del coche decidió cortar por lo sano y ¡estrellarse contra una de las alas del avión! Tan absurdo y delirante como expeditivo y eficaz.
5. Mission: Impossible – Un robo haciendo rappel desde el techo.
La escena absurda: En la primera entrega de Mission: Impossible, Ethan Hunt (Tom Cruise) se marca una de las sobradas más importantes del cine moderno penetrando en los cuarteles centrales de la CIA y robando información de su ordenador central después de acceder hasta él bajando del techo haciendo rappel. Que Hunt pudiera llegar hasta ese techo ya tiene tela, pero que además pudiera pasear su cuerpo colgante por la habitación tiene delito.
La realidad: En marzo de 2010, un grupo de ladrones profesionales utilizaron la misma técnica que Ethan Hunt para robar en una tienda Best Buy (una cadena de electrónica) en Nueva Jersey. Evitando un sensor que sólo detectaba movimientos a ras de suelo, estos ladrones de guante blanco (y seguramente fans de Mission: Impossible) se agenciaron 20 MacBooks, tasados en unos 26.000 dólares, descolgándose del techo de la tienda y paseándose por ella con el tino y la elegancia de la Catherine Zeta-Jones de La trampa. Sencillamente genial.
4. Abyss - Ed Harris respira líquido.
La escena absurda: Todo aquel que haya visto esta mítica película de James Cameron, recordará esta secuencia. Ed Harris interpreta al jefe de una expedición que trabaja en una plataforma sumergida. En un momento del filme, debe sumergirse hasta una profundidad absurda para desactivar un dispositivo explosivo. Para ello, debe ponerse un traje de submarinismo que insufla oxígeno al cuerpo mediante un líquido cargado con oxígeno. Las escena en la que Harris se mete en el traje (y aquella en la que se lo quita) son simplemente traumáticas: la sensación de ahogo, hasta que el personaje empieza a respirar el líquido, es puro desasosiego.
La realidad: Si recordáis la película, antes de ponerse el traje de oxígeno líquido, uno de los técnicos le demuestra a Harris su funcionamiento sometiendo a una pobre rata a dicho líquido. Lo extraordinario del caso es que esa escena no es un truco: ¡el líquido oxigenado es real y la rata, después de las debidas convulsiones, termina respirándolo! Este hecho sorprendente no fue demasiado publicitado en su momento porque numerosas asociaciones protectoras de animales denunciaron la crueldad del procedimiento. De hecho, la escena llegó a ser censurada en algunos países, como Inglaterra. Pobre rata.
3. El código Da Vinci – Un hombre agonizante escribe un mensaje con su propia sangre.
La escena absurda: El mensaje escrito con sangre en los momentos previos a la muerte es un “truco” bastante agotado. Lo hemos visto en un sinfín de película. Y cada vez que lo vemos nos sigue llamando la atención por absurdo: Si la víctima tuvo tiempo de escribir un mensaje con su propia sangre, ¿por qué no utilizar ese preciado tiempo buscando ayuda?
La realidad: Después de ser acuchillado la friolera de 86 veces, un estudiante en Inglaterra utilizó su último impulso vital para escribir en su ordenador las letras “DAV”; y no lo hizo tecleándolas, sino escribiendo sobre la pantalla con su propia sangre. Poco tiempo después, un hombre llamado David Heiss fue arrestado y terminó confesando el crimen. Sí, como en las películas, la víctima escribió el nombre de su asesino.
2. Sweeney Todd, el barbero diabólico de la calle Fleet – El pastel de carne humana.
La escena absurda: Sweeney Todd, el musical de Stephen Sondheim y la película de Tim Burton, está protagonizada por dos personajes memorables: un siniestro barbero con tendencias homicidas y una encantadora pastelera que decide incorporar a su repertorio culinario un nuevo plato estrella: el pastel de carne humana (cocinado con las víctimas del buen barbero).
La realidad: Sin lugar a dudas, este es el caso más escabroso de la lista. Entre 1939 y 1940, Leonarda Cianciulli, una ama de casa italiana, asesinó a tres mujeres, troceó sus cadáveres en pequeñas piezas y los convirtió en pasteles para la hora del te; pasteles que fueron saboreados por sus amigas y familiares. Eso sí, los pasteles no estaban hechos con la carne de las víctimas, sino con su sangre. Con la carne, Cianciulli hizo jabón. Las herramientas que utilizó esta asesina psicópata están expuestas en el Museo de Criminología de Roma.
1. James Bond contra Goldfinger – James Bond lleva un esmoquin debajo del traje de submarinismo.
La escena absurda: El arranque de esta película condensa a la perfección todas las virtudes y potencial del personaje de James Bond: empieza con 007 saliendo del agua en un traje de neopreno; luego, después de noquear a un guarda y colocar un dispositivo explosivo, Bond se saca el traje de buzo y exhibe un impecable esmoquin; entonces, 007 se enciende un cigarrillo, espera calmadamente a que la bomba explote, se carga a un asesino mexicano y se agencia a una chica tan escultural como dispuesta. Así es Bond, James Bond.
La realidad:… supera a la ficción. Durante la Segunda Guerra Mundial, Pieter Tazelaar, un agente secreto holandés que trabajaba para el MI6, el servicio secreto británico, fue enviado (por orden de su reina, por aquel entonces escondida en Gran Bretaña) a la costa holandesa. Allí, se sumergió y nadó hasta llegar a una isla en la que, en el interior de un casino, se hallaban presos dos compañeros del servicio secreto. Al emerger a la superficie, Tazelaar se sacó el traje de neopreno y reveló un perfecto esmoquin que le permitió entrar en el casino. Y misión cumplida: leyenda forjada.