Que en Hollywood no se respeta nada es
público y notorio. A dentellada de remakes, precuelas y secuelas los
tiburones de industria van devorando clásicos del Séptimo Arte con más o
menos solera. Ahora parece que los escualos cinematográficos han puesto
sus ojos en Blade Runner. Una pena.
Ha sido Alcon Entertainment, productora responsable de logros tan
dudosos como 'The Blind Side (Un sueño posible)' o 'El libro de Eli',
la que ha anunciado su intención de lanzar una saga basada en el clásico
de ciencia ficción que en 1982 dirigió Ridley Scott. En su comunicado, la productora anuncia que está ultimando las
negociaciones para hacerse con los derechos de la historia y crear una
franquicia. No se sabe si en forma de precuela, secuela o incluso podría
ser una serie de televisión. Lo que de momento parece descartado
-gracias a Dios- es un remake de la cinta de Scott.
Reconozcámoslo. En este
blog, llevamos años despotricando de la ola de secuelas, precuelas y remakes
que asola Hollywood.
En cierta manera, esta moda nos parece un indicio claro de la decadencia de la
meca del cine, marcada por la falta de originalidad y
creatividad. Sin embargo, hay ocasiones en las que no queda otra
alternativa que aceptar
la derrota e intentar pactar las mejores condiciones de rendición.
En este caso, nuestra bandera blanca conlleva una lista de deseos que
nos gustaría ver cumplidos: películas cuyas secuelas soñamos con ver algún día en la gran
pantalla. Algunas son recientes, otras más antiguas. La mayoría de
ellas, clásicos populares o filmes de culto. En fin, una lista para
dignificar el aluvión de secuelas en el que nos encontramos sumergidos.
El protegido
(2000). Durante la promoción de esta interesante relectura del universo
de los superhéroes, su director (M. Night Shyamalan) gastó
ríos de saliva parloteando sobre la trilogía que deseaba realizar con
los personajes del filme. Al final, la cosa quedó en el aire, aunque
cada cierto tiempo regresan los rumores sobre una posible secuela (menos
interesante a día de hoy, cuando Shyamalan ha perdido gran
parte de su reputación). Lo cierto es que El protegido puso en escena
una mitología que se prestaba a una continuación; pero lo cierto es que
vale más un buen recuerdo que uno arruinado por una mala secuela.
Master and commander: Al
otro lado del mundo (2003).
Estamos entre aquellos que piensan que esta colosal epopeya dirigida por
Peter Weir
debe ser una de las mejores películas de la década pasada. Basada en una
de las populares novelas de Patrick O'Brian, la
película se estrenó envuelta de rumores sobre una posible (y soñada)
secuela. El problema es que la producción fue tan costosa que Fox valoró
como no rendible una segunda parte. Lo que daríamos por volver a ver
juntos en pantalla a Russell Crowe y Paul Bettany, enfundados
en la piel de marinero y científico. Una fuente de conocimiento
inagotable. Una química inolvidable.
Golpe en la pequeña
China (1986). Cualquier
excusa sería válida para reunir a John Carpenter (director) y
Kurt Russell
(actor), el dúo que nos regaló 1997: Rescate en Nueva York.
Y la mejor de ellas sería una secuela de ese mega-clásico de culto
ochenteno titulado Golpe
en la pequeña China. Chulería a raudales, romanticismo descarado,
fantasía, aventuras a cascoporro… ¿se puede pedir más? El único miedo en
este caso es que la nueva película pudiera adolecer de un exceso de
nostalgia, cosa que podría percudir a la frescura del producto. En
cualquier caso, nuestra fe en Carpenter es inagotable.
¿Quién engañó a Roger
Rabbit? (1988). Como suele
decirse, el mayor peligro que esconden los deseos es que se pueden hacer
realidad. Aquí dejamos escrito uno de nuestros grandes anhelos: una
secuela de la mítica película de Robert Zemeckis en la que
se mezclaba animación con acción real. Por aquellos tiempos, en 1988, la
mezcla de ambos universos resultaba sobrecogedora en la gran pantalla.
Hoy en día, aquellos efectos se pueden emular en un PC casero. Sin
embargo, lo difícil sería reeditar la química entre Eddie Valiant (Bob Hoskins) y el animado
Roger. Una
cuestión de corazón, de espíritu, de creatividad, que tiene mucho más
que ver con el talento que con la tecnología.
El padrino. Parte III (1990). En el momento del estreno de la tercera parte
de la saga de El padrino, volaron rumores sobre una posible cuarta
entrega protagonizada por Andy Garcia, el nuevo cabecilla del clan Corleone. Una vez se
consumó la decepción provocada por el bajo nivel del filme, los rumores
se disolvieron. Sin embargo, durante la última década, han ido
surgiendo, de forma esporádica, nuevas voces que apuntaban hacia una
posible secuela. El nombre de Leonardo DiCaprio sonó
como el protagonista de esta intentona. La propuesta tendría sus riesgos
(mayúsculos), pero tendría mucha gracia ver cómo los Corleone se adaptan a los
nuevos tiempos.
El profesional (Léon) (1994). Resulta un tanto difícil imaginar
cómo sería la secuela de El profesional. ¿Se convertiría Leon es una suerte de
amigo imaginario que acompañaría a Matilda el resto de su
vida? Lo que está claro es que la gracia sería volver a ver juntos en
pantalla a Natalie
Portman y Jean
Reno. De hecho, ver a la Portman retomar el papel
con el que llamó la atención del público mundial sería todo un
acontecimiento. Y en cuanto a la dirección, nos decantamos, claro está,
por repetir con Luc
Besson, el gran padrino del filme original.
District 9 (2009). Ahora que Neill Blomkamp se halla
sumergido en la producción de su nueva película de ciencia ficción,
titulada Elysium,
parece un buen momento para preguntarse acera de la viabilidad de una
secuela de District
9. Una parte de nuestro corazón, nos dice que sería mejor olvidar
dicha opción: el filme original era una pieza cerrada y autosuficiente.
Sin embargo, cabe recordar que el final dejaba abierta la posibilidad:
el regreso de los Skinnies a la Tierra, esta vez con la intención de no
dejarse amedrentar por la raza humana. Seguramente sería una película
muy diferente a District
9, pero valdría la pena ver el resultado.
Mentiras arriesgadas (1994). Un sueño largamente albergado.
Rastreando el cine de los noventa, encontramos pocos ejemplos de
diversión fílmica tan eficaces, trepidantes y cachondos como este. ¿Por
dónde empezar? La química entre Arnold Schwarzenegger y Jaime Lee Curtis,
las maravillosas escenas de acción, el desparpajo de los actores, el
striptease de Jaime
Lee… Un carrusel de recuerdos que estamos casi seguros de que
podrían tener una feliz continuidad en una secuela. De hecho, más que
los problemas de guión o con los actores, el mayor peligro sería que James Cameron
decidiera pasar el recuerdo del filme original por el filtro
grandilocuente, místico y tridimensional de Avatar.
El retorno del Jedi (1983). Ojo, que nos referimos, de forma
clara y explícita, a una secuela. Nada de precuelas, como la lamentable
nueva trilogía de la saga galáctica. Lo que nos gustaría retomar es la
historia de Luke,
Leya, Han Solo y el
resto de personajes originales. Y sí, cabría el riesgo de caer en el
cine de geriátrico, como le sucedió a la última entrega de la saga de Indiana Jones.
Pero visto lo visto, y teniendo en cuenta que Lucas no tiene reparos a
la hora de exprimir el fenómeno Star Wars hasta las
últimas consecuencias, qué mejor manera de rematar la jugada que volver a
reunir en la gran pantalla a Mark Hamill, Carrie Fisher y Harrison Ford.
Los increíbles (2004). Al final, la factoría Pixar, uno de los últimos
templos para la creatividad que quedaban en pie en Hollywood, ha sucumbido a
las secuelas. Las de Toy Story parece que convencieron incluso a los más
escépticos, pero con Cars 2 la cosa ha sido diferente. ¿Qué sucederá con la
anunciada Monsters
University? Con esta incertidumbre sobre nuestras cabezas,
planteamos la verdadera secuela que nos gustaría ver hecha realidad: una
continuación para Los increíbles. De momento, el director del filme
original, Brad
Bird, ha afirmado que no habrá secuela hasta que no haya una gran
historia. Estamos con él. Mejor la cautela que la
precipitación. No vaya a ser que la
familia Increíble se nos caiga del pedestal.