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# lunes, 14 de mayo de 2012 15:20

Los peores canguros y niñeras del cine

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Ante el inminente estreno de El canguro, la película en la que Jonah Hill pierde el control de tres renacuajos de cuidado, hemos pensado que sería buen momento para echar la vista atrás y rememorar a aquellos personajes de la ficción fílmica que jamás deberían haberse hecho cargo de niños y niñas. Suponemos que hacer de canguro es algo sencillo (de hecho, cedemos dicha tarea a pre-adolescentes), sin embargo hay un sinfín de cosas que pueden salir mal cuando se trata de mantener controlados a unos chavales que suelen crecerse ante la ausencia de los padres. Los personajes de esta lista se vieron claramente superados por la tarea que debían cumplir. Así, os presentamos, de la mano de la web UGO.com, a los peores canguros y niñeras del cine.

10. Alan Garner. Una regla general a la hora de escoger a un buen canguro debería consistir en comprobar que la persona no es proclive a los excesos con el alcohol y las drogas. En Resacón en Las Vegas, la película arranca con Alan Garner (interpretado por el poco fiable Zach Galifianakis) descubriendo a un niño en la habitación de su hotel tras una noche loca en Las Vegas. Y también hay un tigre por ahí. Alan intenta hacerse cargo del niño, y de hecho termina encontrando a su mamá; aunque ni siquiera eso le esgrime de ser uno de los peores canguros del cine.

9. Sra. Sturak. Otra cuestión que valdría la pena evitar sería la muerte del canguro/niñera durante su jornada laboral. Observemos el caso de la Sra. Sturak (Eda Reiss Merin) de Don't Tell Mom The Babysitter's Dead. Cuando estaba viva, la mujer era un espécimen desagradable; aunque cualquier cosa es mejor que tener un cadáver en casa. Aunque lo más inverosímil de esta película no es tanto el fallecimiento de la anciana niñera, sino la “responsable” reacción de los chavales, que intentan seguir adelante con sus vidas en lugar de irse de viaje con la tarjeta de crédito de la niñera.

8. Peyton Flanders. He aquí otra regla a tener en cuenta cuando se va en busca de niñera: ¿arruinó vuestra familia la vida de la niñera? De ser así, recomendamos no contratarla. Esa es la lección a aprender de La mano que mece la cuna, el thriller de 1992 protagonizado por Rebecca de Mornay en la piel de una viuda homicida que culpa a una familia de la muerte de su marido. Su venganza es delirante: su objetivo es suplantar a la matriarca del clan. Llega incluso a amamantar al bebé de la casa para que no beba la leche de su propia madre.

7. Nanny. En A merced del odio, el clásico de terror dirigido por Seth Holt en 1965, la niñera protagonista nunca recibe un nombre de pila: es simplemente la Nanny. En la película, cuando el joven Joel Fane regresa a casa después de pasar un tiempo en un internado (recuperándose del fallecimiento de su hermana), descubre que su niñera (interpretada brillantemente por Bette Davis) ha desplegado un peligroso juego de manipulación y asesinato en el domicilio familiar. Ser una despiadada asesina da bastantes puntos para ser considerada una de las peores niñeras de la historia del cine.

6. Sra. Baylock. En algunos casos, el niño al que cuidar puede tratarse del Anticristo. En esa tesitura, es una buena idea contratar a una niñera que pueda estimular la cara “buena” del chaval. En La profecía, ocurre justo lo contrario: la niñera, la Sra. Baylock (Billie Whitelaw) es una devota de Satán que recibe la misión de ayudar al pequeño Damián a alcanzar todo su potencial. Y lo consigue asesinando a su madre, entre otras tareas de dudosa moralidad.

5. El primo Kevin. Cabría pensar que un miembro de la familia podría ser una buena elección como canguro, pero lo cierto es que el tiro puede salir por la culata. En Tommy, la mítica opera-rock de los Who, el chaval sordo-ciego-mudo que da título al filme queda bajo el cuidado del primo Kevin (Paul Nicholas), que aprovecha cualquier oportunidad para golpear, abusar y ensañarse con el desvalido Tommy.    

4. Buck Russell. Solos con nuestro tío no es una de la mejores películas de John Candy, pero no hay duda de que nos presenta a un canguro desastroso. Cuando Cindy y Bob Russell deben abandonar corriendo su pueblo para cuidar del padre de ella, dejan a sus tres hijos al cuidado de tío Buck (Candy), un alcohólico desempleado que pasa el tiempo apostando en carreras de caballos. No hace falta decir que las cosas se van de madre: una espiral catastrófica que pondrá a prueba el poder de liderazgo y el instinto de supervivencia de Buck.

4. Nell Forbes. En el clásico de Marilyn Monroe Niebla en el alma, la sex symbol interpreta a uno de sus personajes más atribulados y problemáticos. Nell Forbes, la sobrina de un operador de ascensores, trabaja como niñera en un hotel. Sin embargo, la pequeña Nell está un poco trastornada como para cuidar de pequeños: para intentar conquistar a un piloto de aviones se hace pasar por una ricachona utilizando las lujosas vestiduras de la madre de un niño al que está cuidando. Y cuando el pequeño aparece en escena dinamitando el engaño, empieza el verdadero lío.

2. Sarah Williams. Que el niño que estás cuidando sea secuestrado por David Bowie debería valer para demostrar que eres una mala canguro. Interpretada por una joven Jennifer Connelly, la Sarah Williams de Dentro del laberinto no cumple sus deberes cuando su hermanastro Toby es secuestrado por Jareth, el Rey de los Goblins. En su favor, cabe decir que ella se sumerge en un tenebroso mundo de fantasía para intentar rescatar al chaval.

1. Debbie Jelinsky. Hay que estar un poco trastornado/a para aceptar la tarea de cuidar de los pequeños de la familia Addams. Y eso es justamente lo que ocurre con Debbie Jelinsky, a la que da vida Joan Cusack en La familia Addams: la tradición continúa. En realidad, ella es una asesina en serie conocida como la Viuda Negra y su objetivo es intentar conquistar el corazón de tío Fétido para luego matarlo y cobrar un cuantioso seguro. Por supuesto, matar a un Addams no es una tarea fácil, pero cabe decir que Debbie pone toda la carne en el asador.

# lunes, 14 de mayo de 2012 11:24

Películas para levantar el ánimo

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Cuando estamos teniendo un mal día, no hay nada mejor que una película capaz de borrar de tu mente aquello que te está consumiendo. Cada uno tiene sus películas “antidepresivas”, pero todas tienen un rasgo en común: poseen la habilidad de capturar tu atención, liberarte de la trsieza y llevarte a unas vacaciones de dos horas lejos de toda preocupación. Sobre la lista particular de películas que os presentamos, cortesía de Top10films.co.uk, Daniel Stephens comenta lo siguiente: “Cuando necesito que una película me levante el ánimo, suelo viajar hacia el cine de los 80. Quizás lo que busco es un regreso a la infancia, el regreso a una época de inocencia, cuando la mayor de las preocupaciones era entregar los deberes a tiempo o impresionar a la chica que te gustaba. No parece sorprendente que las comedias ocupen una parte importante de la lista; como suele decirse, la risa es la mejor medicina”. Si bien en la lista también figuran películas de terror y aventuras. Y bueno, sin más dilación, os dejamos con diez perlas del cine antidepresivo.  

10. The Italian Job (Peter Collinson, 1969). Hay dos razones principales que hacen de The Italian Job una gran película. La primera es Michael Caine. La segunda es toda la persecución protagonizada por esos tres Mini Coopers que se mueven como felinos por las calles de Turín al ritmo del Get A Bloomin Move On. Dicha secuencia nunca deja de provocarnos una sonrisa.

9. Contact (Robert Zemeckis, 1997). Zemeckis tiene el poder de hacer volar nuestra imaginación (al menos cuando no se empantana con su obsesión por la animación por captura de movimiento). Por suerte, antes de caer en esa trampa, nos dejó algunas de las películas más emblemáticas de las últimas décadas: de la trilogía de Regreso al futuro a La muerte os sienta tan bien, ¿Quién engañó a Roger Rabbit? o Náufrago. Y lo cierto es que, aunque cualquiera de sus películas podría entrara en esta lista, Contact destaca por su ingenua y luminosa combinación de ciencia-ficción, filosofía y entretenimiento. Parece la película perfecta para los que crecimos de la mano de Steven Spielberg y George Lucas.

8. Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1993). Bill Murray interpreta a un hombre del tiempo cínico y malhumorado que odia a todo el mundo menos a sí mismo. Este misántropo deberá enfrentarse al mayor de los retos: vivir una y otra vez el mismo día, cual Sísifo moderno, hasta dar con la solución al problema. La película parece una combinación de Los fantasmas atacan al jefe y ¡Qué bello es vivir!, y funciona gracias a un guión bien engrasado y unas interpretaciones simplemente icónicas.

7. Aliens (James Cameron, 1986). He aquí una perfecta no-comedia para uno de esos días grises en los que te asalta la melancolia. Aliens es puro entretenimiento; una aventura que te transporta por un amplio espectro de emociones. Hay aventura, terror puro (de la mano de un ejército de Aliens), ternura, toques de humor y acción salvaje, orquestada por un James Cameron en plena forma y una Sigourney Weaver inspirada.

6. Un pez llamado Wanda (Charles Crichton, 1988). Aquí, como en otros casos, es la suma de ingredientes la que garantiza el éxito final. El guión de esta comedia alocada fluye como el agua. Y qué decir del reparto, en el que se mezcla lo mejor del humor británico (John Cleese y Michael Palin de los Monty Python) y algunas perlas del humor yanqui (Kevin Kline y Jaime Lee Curtis). En conjunto, una de las comedias más afinadas, absurdas y antidepresivas de los 80.

5. Los Goonies (Richard Donner, 1985). Unos chavales que viven la gran aventura de sus vidas. No es difícil ver porqué esta película es perfecta para un día gris. Aquí confluyen grandes escenas de acción, el sexto sentido de Richard Donner (el director) para el humor y un plantel de personajes simplemente memorables. Además, en el trasfondo, resplandece una deliciosa combinación de elementos modernos y retazos del viejo cine de piratas. Puro goce.

4. Las vacaciones de una chiflada familia americana (Harold Ramis, 1983). Familias felices: una utopía. Suponemos que esa debe ser la razón central por la que esta comedia ochentena nos enganche tanto. Clark W Griswold (un inolvidable Chevy Chase) ve como todo el mundo que le rodea se va cayendo a pedazos, pero él jamás se rinde: las vacaciones de su familia deben ser perfectas y para ello afilará su hilarante optimismo crónico. Dirigida por Harold Ramis (Atrapado en el tiempo) y con guión de John Hughes (El club de los cinco) está película alegraría a un muerto.

3. Un par de seductores (Frank Oz, 1988). Siempre nos provoca una sonrisa recordar la razón por la que Michael Caine decidió participar en Tiburón 4: La venganza. Preguntado al respecto, Caine admitió nunca haber leído el guión: aceptó el trabajo porque en la primera página decía que la historia estaba ambientada en el Caribe. ¡Grande Caine! Por suerte, el actor británico no aceptó participar en Un par de seductores por su localización (la Riviera francesa), sino por un magnífico guión y un reparto espectacular. Los engaños y golpes bajos que intercambian Caine y Steve Martin (ladrones de guante blanco sin par) cuentan como una de las joyas a reivindicar de la comedia ochentera.

2. Jumpin’ Jack Flash (Penny Marshall, 1986). Esta película fue despreciada por los críticos e ignorada por el público cuando se estrenó a mediados de los ochenta, pero su encanto frívolo y ligero sigue alegrando nuestras tardes más aciagas. Whoopi Goldberg interpreta a una cajera de banco alegre, pero aburrida que se ve atrapada en una rocambolesca trama de espionaje internacional. La película garantiza diversión desde el minuto uno y la imagen de Goldberg dando tumbos al son de la clásica canción de los Rolling Stones que da título a la película es simplemente inolvidable.

1. No matarás... al vecino (Joe Dante, 1989). Sentimos una devoción especial por esta película. Todavía recordamos haberla visto varias veces seguidas en una sesión continua de barrio. La película combina a la perfección elementos de terror y comedia: el Tom Hanks pre-Philadelphia se enfrenta a unos vecinos muy macabros. Hay humor negro, cinismo a raudales, una banda sonora envolvente, grandes personajes y una gran trama de misterio. ¿Se puede pedir más para combatir a la tristeza?

# sábado, 12 de mayo de 2012 11:10

Cuando la película es mejor que el libro

“Me gustó más el libro”. Lo escuchamos todo el tiempo. De hecho, es probable que todos la hayáis pronunciado en alguna ocasión. No es de extrañar, si tenemos en cuenta lo difícil que debe resultar trasladar un libro a la gran pantalla. Si algo debería sorprendernos, es que algunas de esas adaptaciones salgan bien. La realidad es que, cada cierto tiempo, nos topamos con una película que consigue capturar la esencia de una novela e incluso consigue mejorarla a su manera, sobre todo transformándola en una experiencia cinematográfica nueva. Puede que lo consiga añadiendo algún giro en la trama, eliminando algún personaje o transfigurando por completo el material. Todo un arte. Para demostrar que esto es posible, os presentamos, de la mano de la web Unreality, una lista con seis películas que consideramos que consiguieron trascender el original literario.

20.000 leguas de viaje submarino (1954). Julio Verne es una leyenda por derecho propio, aunque eso no significa que todas sus novelas fueran obras maestras. Tenía una cierta tendencia a perderse en los mundos imaginarios que creaba, en ocasiones alejándose temerariamente del núcleo de sus historias. Este rasgo distintivo se acentúa peligrosamente en 20.000 leguas de viaje submarino, una entretenida aventura en la que confluyen submarinos, marineros vengativos, expediciones submarinas y muchos, muchos pescados. El problema es que la narración queda suspendida en numerosas ocasiones por culpa de unas extensísimas descripciones de la vida submarina. En este sentido, la película de 1954 hace un gran trabajo al convertir la novela en una obra fílmica accesible y dinámica: no tanto una adaptación estricta, sino más bien una sensacional pieza de acompañamiento. James Mason realiza una memorable interpretación del personaje de Nemo. Puede que la película pierda algo de la malicia del original, pero la sustituye con infecciosas oleadas de pura aventura.  

La red social (2010). Accidental Billionaires es un libro curioso: es una obra de no ficción, pero que se desarrolla siguiendo los mecanismos de una novela. El autor plantea una crónica de hechos, pero también nos sumerge en el interior de la mente de los personajes. El efecto es extraño: una mezcla de especulación e intimidad. Con La red social, el guionista Aaron Sorkin mejoró sin lugar a dudas la novela. La película es más entretenida, chispeante, corrosiva e incisiva que el original. Además, al contar con (buenos) actores en la piel de los fundadores de Facebook, Sorkin y David Fincher (el director de la película) pudieron esquivar los comentarios especulativos de la novela: los “quizás pensó” o “debía saber”. Al constituirse como una ficción con todas las de la ley, La red social se erige en una película redonda, casi magistral.

Harry Potter y el cáliz de fuego (2005). Aunque las novelas de Harry Potter suelen ser entretenidas, la saga adolece de problemas de peso. El más obvio es la tendencia de J.K. Rowling a distraerse con historias secundarias y olvidar la columna vertebral del relato. Algo que se hace casi insufrible en El cáliz de fuego, donde una buena parte de las más de 700 páginas se dedica a historias tangenciales e insustanciales. Un buen ejemplo de ello sería el torneo mundial de Quidditch. Para la película, el guionista Steve Kloves y el director Mike Newell utilizaron el escalpelo para extraer del libro su esencia, dejando a un lado las distracciones. Aún puede rastrearse el disperso colorido de la novela, pero sobre todo se resalta la creciente sensación de amenaza, aquello realmente crucial.

Orgullo y prejuicio (2005). La célebre novela de Jane Austen es un buen ejemplo de la ligereza y sofisticación literaria de su autora. Sin embargo, hay algo excesivamente plano en la caracterización de los personajes y en el desarrollo de sus dramas; cuestiones que han hecho de la obra un testimonio envejecido de otro tiempo. La versión fílmica de 2005, protagonizada por Keira Knightley, consigue dinamizar la historia original y la convierte en una romance vibrante y enérgico. Todavía conserva el aire frívolo de la novela de Austen, pero lo canaliza a través de un humor que funciona: como demuestran los chispeantes y algo exagerados personajes secundarios. Además, el director Joe Wright consigue que los bailes y fiestas de la película parezcan realmente divertidos, lo que permite entender porqué tanta gente acudía a dichas celebraciones.

Troya (2004). Como advertencia inicial, digamos que casi no tiene ningún sentido comparar Troya con La Iliada, la obra de Homero en la que se basa. La realidad es que ambas obras persiguen objetivos completamente diferentes. Dicho esto, cabe decir que el gran poema épico de Homero cuenta con algún que otro elemento extraño: por ejemplo, el papel que juegan los dioses en la guerra entre los hombres, limitándose a “eliminar” de la acción algunas piezas clave de la batalla. En La Odisea, Homero consiguió integrar mucho mejor en la acción a los dioses y a otras criaturas fantásticas. De hecho, La Odisea relataba los conflictos entre hombres y dioses. La Iliada, por su parte, se centra en los conflictos entre hombres; dos naciones en guerra. En la película Troya, los dioses son prácticamente eliminados del relato, permitiendo que la historia se centre completamente en las traiciones y venganzas que proliferan entre los hombres. 

La guerra de los mundos (2005). Esta inclusión también puede escandalizar a más de uno. De partida, digamos que la gran novela de H.G. Wells nos parece el ejemplo perfecto de obra literaria que puede ganar gracias a la adaptación/actualización fílmica. De hecho, a la largo de la historia, el cine se ha apropiado de este clásico de la ciencia-ficción para hablar del presente: de la Guerra Fría (en los años 50) o, como en el caso de la adaptación de Spielberg, de la América marcada por los atentados ocurridos en Nueva York aquel fatídico 11 de septiembre de 2001. Las imágenes de la película protagonizada por Tom Cruise se levantan como espectros de un trauma todavía supurante: pósteres de personas desaparecidas, víctimas cubiertas de polvo, militares intentando mantener el orden… Spielberg y el guionista David Koepp supieron sumergirnos en la paranoia de una América que había sufrido en sus carnes una suerte de Apocalipsis simbólico. Una película incisivamente contemporánea.

# viernes, 11 de mayo de 2012 19:42

Héroes fuera de la pantalla

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Nos enteramos, a través de la web Moviefone.com, de que la semana pasada el actor Dustin Hoffman salvó la vida de un hombre que hacía footing en una zona pública. Hoffman apareció en escena cuando el hombre estaba sufriendo un ataque al corazón, llamó a un número de atención ciudadana y se quedó con el enfermo hasta que llegó la ambulancia. Tras recuperarse, el hombre contó lo siguiente al periódico The Sun: “No recuerdo nada de lo ocurrido. Los paramédicos me dijeron que me había salvado Dustin Hoffman. Es increíble”. En fin, que no está mal recordar de tanto en cuando que las estrellas de cine también son seres humanos. Así, como homenaje a los más recientes actores/salvadores, os presentamos, de la mano de Moviefone, una lista de celebridades que han venido al rescate.

Patrick Dempsey. El pasado abril, un conductor adolescente tuvo un accidente que termino con el automóvil “estacionado” en el patio delantero de la casa que tiene Patrick Dempsey en Malibú. Los desperfectos en el coche fueron tan severos que el actor tuvo que aparecer con una palanca para ayudar al conductor a salir del vehículo. Por suerte, el hombre no sufrió lesiones de consideración.

Tom Cruise. El protagonista de Top Gun ha actuado como “salvador” hasta en tres ocasiones. En 1996, fue testigo de cómo un coche arrollaba a una mujer. Después de llamar para pedir ayuda, acompañó a la lesionada hasta el hotel y cuando supo que la mujer no tenía seguro médico, pagó él mismo la factura. Más adelante, ese mismo año, Cruise y su entonces esposa Nicole Kidman salieron con su yate por el Mediterráneo, donde salvaron a cinco individuos cuyo bote se había incendiado. Y para terminar, en la premiere londinense de la primera entrega de Mission: Impossible, el actor salvó a dos chicos que estaban a punto de ser arrollados por una jauría de fans.  

Sofia Vergara. Una noticia del pasado enero se hizo eco de que Sofia Vergara había salvado la vida de una mujer en un club de Las Vegas la noche de fin de año. Sin embargo, Vergara explicó más tarde que no la había salvado: “Estaba en el Hyde, un club de Las Vegas, y cuando nos estábamos yendo vimos a una mujer desmayarse. Fue horrible; se desplomó… Mi prima y yo nos dimos cuenta de que sólo estaba borracha. Nos quedamos con ella hasta que llegaron los paramédicos”. Puede que Vergara no sea una “salva-vidas”, pero no hay duda que es una persona compasiva.

Kate Winslett. Esta es seguramente la historia más impresionante de la lista. En agosto de 2011, se inició un incendio en una casa propiedad de Richard Branson, situada en una isla privada. Winslet, que estaba pasando unos días en dicha casa, terminó acudiendo al rescate y salvando de las llamas a la madre del célebre millonario. Como más tarde contaría Branson a CBS News, “Mi madre tiene 90 años y, como no puede caminar, Kate la tomó en brazos y la sacó de la casa. Kate rescató a mi madre”. 

Mila Kunis. El pasado sábado, Kunis salió al rescate de un hombre que estaba trabajando en su casa. Según cuenta TMZ, el hombre empezó a sufrir un ataque, causándole vómitos y haciendo que se mordiera la lengua. En ese momento apareció la actriz, que pidió a una amiga que llamara a una ambulancia y luego puso de lado al hombre para evitar que pudiera ahogarse. Poco después llegó una ambulancia. Se espera que el hombre se recupere por completo.

Harrison Ford. Según esta historia, podríamos decir que Ford es Indiana Jones en la vida real. El actor, que es un experto piloto de helicópteros, ha salvado a montañistas perdidos en un par de ocasiones. La última vez, Ford salvó a un Boy Scout de 13 años que se había perdido en el Parque Nacional de Yellowstone. Ford tiene un rancho cerca del parque y se sumó a la búsqueda cuando se dio por desaparecido al chaval.

Gwyneth Paltrow. Aparentemente, Paltrow salvó la vida de una mujer en los atentados del 11 de Septiembre de Nueva York. Durante una entrevista para la película Contagion, contó la historia de una mujer de 24 años con la que se cruzó la mañana de aquel fatídico día: “Estaba conduciendo hacia casa y me detuve al ver que una chica iba a cruzar la calle. Las dos nos paramos y nos quedamos esperando que la otra tomara la iniciativa de avanzar. Diez años después, recibí una carta de aquella mujer diciéndome que, debido a nuestro “encuentro”, había llegado tarde al tren que la debía llevar al World Trade Center, donde trabajaba en el piso 77 de la Torre Sur… Según ella, si no nos hubiésemos cruzado, su vida hubiese tomado un curso muy diferente”.

Ryan Gosling. El mes pasado, el actor Ryan Gosling salvó a las escritora británica Laura Pennie de ser embestida por un coche en la ciudad de Nueva York. En un tweet, la escritora escribió: “Literalmente, acabo de ser salvada de un atropello por Ryan Gosling. Literalmente. Ha ocurrido”. En otro tweet, apunto: “Estaba cruzando la 6ª Avenida con una nueva peluca rosa. No miré hacia la derecha porque soy de Londres. Ryan Gosling me tomó del brazo y evitó que me atropellara un taxi”.

# viernes, 11 de mayo de 2012 10:49

¿Por qué Underworld es mejor que Crepúsculo?

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Como habréis advertido en alguna ocasión, en este blog aprovechamos la menor oportunidad para hablar de vampiros. Es una de nuestras debilidades. Y ahora que se estrena Sombras tenebrosas, lo nuevo de Tim Burton, con Johnny Depp como un vampiro del pasado que aterriza en el presente, volvemos a adentrarnos en el universo de los chupa-sangre. Y esta vez lo hacemos de la mano de la web ScreenJunkies, que nos propone una jugosa comparativa entre dos sagas fílmicas de vampiros que siguen en pie: Underworld y Crepúsculo. Como podréis advertir, y como también nos ocurre a nosotros, los redactores de ScreenJunkies tienen una clara preferencia por la saga protagonizada por la incomparable Kate Beckinsale. De hecho, los chavales de Crepúsculo salen bastante mal parados en este cara a cara vampírico. Y bueno, sin más dilación, pasamos a detallaros los motivos por los cuales la saga de Underworld es mejor que la de Crepúsculo.

Beckinsale le gana la partida a Stewart por varios cuerpos. Además de ser más atractiva y mucho más sexy, Beckinsale sabe que “actuar” consiste en algo más que poner cara de corderito degollado y morderse el labio. En realidad, puede que Kirsten Stewart no sea una mala actriz (tiene una buena posibilidad para demostrarlo en On the Road, la adaptación de la novela de Jack Kerouac), pero su encarnación de Bella es una de las más anodinas y planas del cine reciente. En cuanto a Beckinsale, poco más se puede añadir, más allá de que nos parece una de las diosas incuestionables de la belleza fílmica de nuestros tiempos.

Underworld empezó como una historia de venganza, no como una historia de amor. Supuestamente, la saga Crepúsculo tiene en su núcleo una gran historia de amor, aunque en ScreenJunkies apuntan que “esos chicos no parecen amar otra cosa que no sean ellos mismos y sus cuerpos estilizados”. Por su parte, Underworld arrancó con Selene (Beckinsale) persiguiendo a los Lycans que supuestamente asesinaron a su familia. Os dejamos con otra perla de ScreenJunkies: “Si lo que quieres es ver un thriller sobrenatural, ¿prefieres una trama a lo Kill Bill o una historia a lo Pretty Woman? Si tu respuesta es Pretty Woman, casi mejor olvídalo”.

Underworld, después de cuatro películas, sigue librándose de la presencia de Taylor Lautner. Este apartado brilla por su subjetividad. Y es que el problema con Lautner es tanto sexual como de tono erótico. Digamos que, mientras Crepúsculo aviva las hormonas del personal adolescente con chavalines musculados y abdominales infladas, Underworld prefiere apostar por una sensualidad femenina hecha de puro látex. No cabe decir que en nos quedamos con la segunda opción.

Beckinsale se mofó públicamente de la saga Crepúsculo, y eso mola. Ocurrió durante una entrevista de promoción de una entrega de Underworld. Beckinsale afirmó que la obsesión de su hija Lily por los libros de la saga Crepúsculo casi le arruinó las navidades. Aquellas inocentes declaraciones levantaron ampollas entre los susceptibles fans de las novelas de Stephenie Meyer. Y la cosa fue todavía a más cuando Beckinsale comentó en tono de broma que Selene, su personaje, destruiría a Edward Cullen de un plumazo en un hipotético cara a cara. ¿Alguien lo duda?

Underworld no ha generado una subcultura un tanto fastidiosa. ¿Películas o fenómenos? Esa es la cuestión. Hay que admitir que Underworld tiene su parte de “fenómeno”, pero también hay que reconocer que la cultura “fanboy” tiene una larga tradición con orígenes muy claros. Por su parte, el fenómeno Crepúsculo se limita a desvirtuar los arquetipos clásicos del terror convirtiéndolos en carne de cañón para el público de masas adolescente. Como apuntan en ScreenJunkies, “Los vampiros y los hombres lobo no nos atraen por sus dotes románticas, sino por su temperamento aguerrido y su afición a morder cuellos”. 

El título es mejor, así de simple. En cuestión de gustos, los de ScreenJunkies lo tienen claro: “Underworld es muuucho mejor que Crepúsculo. El título de Underworld nos hace pensar en sórdidas criaturas que no sólo intentarían matarnos, sino que aprovecharían la ocasión para robarnos el reloj y la pasta. Por su parte, el título de Crepúsculo nos invita a imaginar a gente mayor cenando a las 5:30 en una tarde de otoño”. En fin, que estos símiles no dejan lugar para la duda. Y la cosa sigue con las secuelas, en las que ambas sagas nos entregan más de lo mismo. Con Underworld, tenemos “La rebelión de los licántropos”, “El despertar”, “Evolución”. Mientras que Crepúsculo nos desencanta con “Luna nueva”, “Eclipse” y “Amanecer”: parece un pronóstico climatológico. 

# miércoles, 09 de mayo de 2012 19:46

El mejor cine indie para el verano 2012

Según el calendario que manejan los ejecutivos de Hollywood, ya estamos en plena temporada de verano, una estación que, a nivel fílmico, viene capitaneada por una temible legión de blockbusters: ya sabéis, esas millonarias superproducciones con las que la meca del cine llena sus arcas gracias al dinero de los espectadores de medio mundo. De hecho, las cifras procedentes del estreno de Los Vengadores, el primer “tanque” del verano, son simplemente obscenas. Y no tengáis duda alguna de que títulos como Bourne Legacy, The Dark Knight Rises (la nueva entrega de Batman), Brave, Blancanieves y la leyenda del cazador, o Prometheus repetirán la jugada. De hecho, resulta casi imposible no caer en las redes de estas películas: sus campañas de marketing son auténticos bombardeos mediáticos. Pues bien, para compensar un poco la balanza, en este post queremos atender a otro tipo de películas. Nos referimos a las pequeñas producciones independientes que suelen quedar ensombrecidas por los grandes títulos. Filmes que nos ofrecen tramas intimistas, realistas y cercanas, lejos de la rimbombante pirotecnia que acompaña a la mayoría de blockbusters veraniegos. Así, de la mano de la web Pajiba, os presentamos el mejor cine indie del verano 2012.

Moonrise Kingdom. Esta es la primera película de acción real que dirige Wes Anderson desde 2007, cuando se sacó de la chistera la genial Viaje a Darjeeling. En su nuevo filme, el director de joyas como Academia Rushmore o Los Tenenbaum vuelve a contar con algunos de sus actores fetiche —Bill Murray, Jason Schwartzman—, y además incorpora a nuevos talentos, como Bruce Willis, Frances McDormand, Tilda Swinton y Ed Norton. La historia sigue la pista de dos jóvenes amantes que se escapan de un campamento de verano, lo que desata una curiosa búsqueda. Estamos ante lo nuevo de Wes Anderson; con lo cual cabe esperar mucha ironía, humor distanciado, barroquismo visual y excentricidades a discreción.

Lola Versus. El director Daryl Wein, que nos dejó buen sabor de boca con Breaking Upwards, regresa con Lola Versus, película protagonizada por Greta Gerwig, la nueva musa del cine independiente americano (para muchos, la reencarnación de Parker Posey). El filme resigue las desventuras del personaje de Gerwig, que se acerca a los 30 justo después de ser dejada por su novio. Las críticas procedentes del Festival de Tribeca (en Nueva York) apuntan a que Gerwig consigue dar vida a una comedia romántica que consigue trascender los tópicos del género.

Safety Not Guaranteed. Para los que están al día de lo que se cuece en la sitcom americana, esta película presenta varias atracciones. De hecho, el filme junta al Jake Jonson de la serie New Girl y a la Autrey Plaza de Parks and Recreation. El dúo interpreta a dos periodistas que investigan la historia de un hombre (Mark Duplas) que puso un anuncio en Internet pidiendo compañía para un viaje en el tiempo. El reparto es más que prometedor y la película fue recibida con entusiasmo en su paso por el pasado Festival de Sundance.

Beasts of the Southern Wild. ¡Ojo con esta película! La mayoría de críticos que la vieron en el pasado Festival de Sundance apuntan a que será firme candidata a “mejor película del año”. De hecho, se llevó el Gran Premio del Jurado del festival norteamericano. Según apuntan los comentarios críticos y su enigmático trailer, la película se sumerge en el realismo mágico para relatar la historia de una niña, residente en Nueva Orleáns, que intenta lidiar con la delicada salud de su padre mientras se desata el Huracán Katrina.  

Hysteria. Hace tiempo que no teníamos noticias de Maggie Gylenhaal. Aquí, la vemos cara a cara junto a Hugh Dancy en una comedia histórica que ilustra la invención del vibrador. La premisa tiene su punto y el trailer de la película (cargadito de orgasmos de toda clase y color) promete emociones fuertes; aunque también mucho saber estar británico. Los informes procedentes de diferentes festivales de cine, apuntan a un entretenimiento ligero y placentero. Una receta idónea para sobrellevar una asfixiante tarde de verano.  

Your Sister’s Sister. He aquí la nueva película de otro de los talentos emergentes del panorama indie yanqui: Lynne Shelton, la directora de Humpday. La película está protagonizada por Mark Duplas, cuyo personaje es invitado por Emily Blunt a pasar unos días en la cabaña familiar de ella. Allí, terminará enamorándose de la hermana de Blunt, a la que da vida Rosemarie Dewitt. Hasta el momento, las críticas recibidas por la película son extraordinarias. Habrá que estar atento.

Take This Waltz. Primera película que dirige la actriz Sarah Polley desde su conmovedor acercamiento al drama del alzheimer en Lejos de ella (2006). Aquí, Polley sigue a una mujer felizmente casada (Michelle Williams) que engaña a su marido (Seth Rogen) con un vecino (Luke Kirby). El filme fue bien recibido en el Festival de Toronto, aplaudido por ser divertido, conmovedor, apasionado y erótico. Con Michelle Williams frente a la cámara y Sarah Polley detrás, la cosa promete.

Magic Mike. Steven Soderbergh es seguramente el director más atrevido y kamikaze de Hollywood. Después de intentar convertir en actriz a la luchadora Gina Carano (Haywire) y de hacer caja con una película sobre un virus que arrasa con casi todo el planeta (Contagion), Soderbergh se plantea un desafío aparentemente mayor. La idea es convencer al público con una comedia romántica acerca de un stripper masculino al que da vida Channing Tatum (conocido por haber trabajado como stripper antes de lograr el éxito como actor). Parece que Soderbergh tiene ganas de volver a reír, como hizo con la saga de Ocean’s Eleven.

Celeste and Jesse Forever. Otra película para fans de la comedia televisiva americana. Y es que esta dramedy romántica, tiene como protagonistas a Rashida Jones (vista en The Office y Parks and Recreations), también co-autora del guión, y a Andy Samberg, conocido por hacer el payaso en el mítico programa Saturday Night Live. El filme relata las vicisitudes de una pareja que intenta mantener viva su amistad mientras se divorcian e intentan conocer a otras personas.

# martes, 08 de mayo de 2012 20:18

El ridículo pasado de los Vengadores

Vivimos días de gloria para Los Vengadores. La película basada en la serie de cómics de la factoría Marvel es noticia por el triunfal estreno que ha tenido la cinta en Estados Unidos, la tierra de Los Vengadores. Según los datos emitidos por la productora del filme, la película ha recaudado en USA 200.3 millones de dólares en el primer fin de semana, convirtiéndose en el mayor estreno de la historia, que se dice rápido. Por su parte, en todo el mundo, la cinta lleva recaudados 648.1 millones de dólares. Para que os hagáis una idea, la recaudación mundial de Los Vengadores ya supera la recaudación total de títulos como Capitán América ($364M), Thor ($449M), Iron Man ($585M) o Iron Man 2 ($624M). En resumen, un taquillaza de cuidado. En todo caso, más que dejarnos cegar por el éxito, hoy queremos hacer hincapié en la parte menos glamourosa de Los Vengadores, o mejor dicho, de los actores que interpretan a los superhéroes del momento. Y es que, aunque algún listillo podría afirmar que lo de encarnar a tipos que llevan los calzones por encima del pantalón ya es lo suficientemente ridículo, lo cierto es que el pasado de estos actores, como nos demuestran en la web ScreenJunkies, esconde auténticas perlas ridículas.

Jeremy Renner (Ojo de Halcón) - Desmadre sobre ruedas (National Lampoon's Senior Trip) (1995). Antes de lucir como un soldado destacado en Irak en la escarizada En tierra hostil (The Hurt Locker), Jeremy Renner era un desconocido en busca de un papel estelar. Un papel que, sin lugar a duda, no llegó cuando se estrenó en la gran pantalla de la mano de la olvidable comedia Desmadre sobre ruedas, en la piel de Mark “Dags” D’agostino. En dicha película, Renner interpretaba a un chaval de peinado espantoso y pésimos hábitos de estudio que viajaba junto a toda su clase a Washington. El viaje formaba parte de una invitación del mismísimo Presidente, que había quedado impresionado por una carta de los chavales en la que se analizaban los despropósitos del sistema educativo yanki. Una premisa delirante para una comedia del montón. 

Mark Ruffalo (Hulk) – Ojalá fuera cierto (2005). En realidad, Mark Ruffalo tiene poco esqueletos en su armario. Y los que hay son posteriores a su eclosión en películas indie como Puedes contar conmigo (2000). En la comedia romántica titulada Ojalá fuera cierto, Ruffalo debía ayudar al espíritu de Reese Witherspoon a cerrar sus cuentas pendientes con el mundo de los vivos para poder descansar en paz en la otra vida. Esto requirió que Ruffalo hiciera sus (olvidables) pinitos en la comedia física al lado de Jon Heder.

Scarlett Johansson (La viuda negra) – Mi hermano el cerdito (1999). Hoy en día, Scarlett es una superestrella mundial, una diva de la belleza, un icono de la moda. Sin embargo, de más jovencita, ScarJo era una chica como todas las demás: en la gran pantalla, tenía que preocuparse por sus amigas, por su popularidad y, sobre todo, por el castigo que podía caerle si sus padres se enteraban de que había convertido a su hermano en un cerdito. Sí, tal como oís. Esa es la premisa argumental de una de las primeras cintas de La viuda negra. Y lo cierto es que, en su caso, la cosa tiene un pase: era sólo una niña que, suponemos, tenía poco poder de decisión sobre sus trabajos. Más grave es lo de Eva Mendes, que aparecía en la misma película y ya era mayorcita. 

Robert Downey Jr. (Iron Man) – Cariño, estoy hecho un perro (The Shaggy Dog) (2006). En este caso, no son necesarias demasiadas explicaciones. Basta con atender a la trama del filme: El invencible Asistente del Fiscal Dave Douglas (Tim Allen) asume un caso legal que involucra a un laboratorio animal sospechoso. Cuando Dave accidentalmente se infecta con un suero de mutación genética ultra-secreto que transforma su cuerpo en el de la nueva mascota de su familia, un perro de raza collie barbudo, todo lo que pensó que sabía acerca de sí mismo y de su relación familiar cambia. Deseoso de volver a ejercer de padre, Dave deberá detener al maligno genio (nuestro Robert Downey Jr.) que está detrás del suero. ¿Hace falta apuntar algo más?

Chris Hemsworth (Thor) – Dancing with the Stars. Este caso es de órdago. Algunos podrían pensar que es difícil hacer algo más ridículo que meterse en la piel de Thor, el superhéroe sacado de la mitología noruega, pero Hemsworth se marcó el gran patinazo cuando aceptó participar en la versión australiana del concurso Dancing with the Stars (cuya versión española fue el esperpéntico Mira quién baila). En el año 2006, Hemsworth había alcanzado cierta notoriedad gracias a su participación en la telenovela Home and Away, lo que le llevó hasta la sala de baile más televisiva de Australia.

Chris Evans (Capitán América) – Cellular (2004). Chris Evans es uno de esos actores que, seguramente, prefieren no mirar demasiado en el baúl de los recuerdos. El tipo ha aparecido en un buen número de títulos autocombustibles. Para ser justos, hay que decir que él suele ser lo mejor de estas patéticas películas, pero eso no evita el ridículo. El punto más bajo de su carrera lo encontramos en Cellular, en la que interpreta a un universitario atrapado en una espiral de acción cuando recibe una extraña llamada de móvil. Lo que sigue es un carnaval de histéricas carreras, ridículas persecuciones, sucias peleas y coreografías de tiros. Una oda a lo inverosímil.

La última cinta de Ben Stiller, que en un principio se iba a llamar 'Neighborhood Watch' (Vigilante de barrio), se promociona desde hoy con otro título, para evitar suspicacias en Estados Unidos, donde la muerte de un joven desarmado a manos de un vigilante voluntario ha generado una fuerte polémica.

"En la medida en que esta comedia sobre una invasión alienígena no tiene relación alguna con los recientes y trágicos acontecimientos de Florida, el estudio ha modificado el título para evitar cualquier mala interpretación", explica Twentieth Century Fox en un comunicado.

La cinta, en la que también participan Jonah Hill y Vince Vaughn, dejó de promocionarse en cuanto se desató la polémica por este caso, y desde este fin de semana ha vuelto a la escena pública bajo el título de 'The Watch' (El guarda). La película, dirigida por Akiva Schaffer, se estrenará el próximo 27 de julio en los cines de Estados Unidos.

A raíz de este asunto, retomamos un tema, con un toque más lúdico y divertido, que es especialmente singular en la industria: la modificación de los títulos de algunas películas americanas en el extranjero. Es verdaderamente increíble lo que los traductores y agentes de marketing pueden hacer con el título de una película para hacerla más vendible en su país.

Las traducciones de títulos pueden ir desde lo lógico (la adaptación de una palabra que pierde su sentido en un nuevo contexto cultural) hasta lo más absurdo y ridículo. Hoy queremos poner especial atención en el segundo caso. De la mano de la web Ranker.com, os proponemos un repaso a las traducciones más delirantes de títulos de películas norteamericanas. Entre las muchas sorpresas que encontraréis, cabe destacar el aluvión de spoilers (misterios de la trama revelados) que se amontonan en los títulos asiáticos o europeos de muchas de estas películas. ¿Qué título os parece más impresionante? ¿Cuál es vuestro favorito?

1. Batman y Robin (1997, Joel Schumacher) – “Ven a mi cueva y ponte este taparrabos de goma, guapito” (Hong Kong)

2. Psicosis (1960, Alfred Hitchcock) – “El hombre que mató a su propia madre” (Portugal) 

3. Boogie Nights (1997, Paul Thomas Anderson) – “Su aparato le hizo famoso” (China)

4. Leaving Las Vegas (1995, Mike Figgis) – “Soy un borracho y tú una prostituta” (Hong Kong)   

5. Risky Business (1983, Paul Brickman) – “Envíale a la Universidad con malas notas” (China) 

6. La boda de mi mejor amigo (1997 , P. J. Hogan) – “¡Socorro! Mi novio falso es gay” (Hong Kong)

7. Entrevista con el vampiro (1994, Neil Jordan) – “Así que… eres un abogado” (Hong Kong)

8. Mejor… imposible (1997, James L. Brooks) – “Sr. Caca de gato” (Japón)

9. Solo en casa (1990) – “Mi pobre angelito” (Latinoamérica)

10. Babe, el cerdito valiente (1995, Alex Beh) – “El futuro dumpling que habla y resuelve problemas agrícolas” (Hong Kong)

11. George de la jungla (1997, Sam Weisman) – “El hombre mono grandullón que no deja de golpearse los genitales con los árboles” (Hong Kong)

12. El ejército de las tinieblas (1992, Sam Raimi) – “Capitán Supermercado” (Japón)

13. Los productores (1968, Mel Brooks) – “Por favor, no toquen a la viejecita” (Italia).

14. Campo de sueños (1989, Phil Alden Robinson) – “Jugadores de baseball imaginarios viven en mi campo de maíz” (Hong Kong)

15. Billy Madison (1995, Tamra Davis) – “Tonto, pero no tanto” (Mexico)

16. Annie Hall (1977, Woody Allen) – “Urbanita neurótico” (Alemania)

17. Una chica de Jersey (2004, Kevin Smith) – “Quiero a mi padre, el mejor del mundo” (Japón) 

18. Algo pasa con Mary (1998, Peter Farrelly, Bobby Farrelly) – “Mi amor verdadero soportará todos los desastres” (Tailandia)

19. El profesional (Léon) (1994, Luc Besson) – “Este asesino a sueldo no es tan frío como él creía” (Hong Kong)

20. Inocencia interrumpida (1999, James Mangold) – “El informe médico de una chica de 17 años” (Japón)

21. La fiera de mi niña (1938, Howard Hawks) – “No deberías besar a leopardos” (Alemania)

22. En la cuerda floja (2005, James Mangold) – “Cuando el amor quema el alma” (Italia)

23. El hombre que susurraba a los caballos (1998, Robert Redford) – “Sostenido por el viento en Montana” (Japón)

24. El cazador (1978, Michael Cimino) – “Viaje al fondo del infierno” (Francia)

25. Cadena perpetua (1994, Frank Darabont) – “Rita Hayworth: La clave para escapar” (Finlandia)

# lunes, 07 de mayo de 2012 10:10

Los mejores monólogos del cine

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En los últimos tiempos, nos hemos encontrado con infinidad de listas que rebuscan entre las mejores citas de la historia del cine; listas que suelen estar trufadas de breves frases lapidarias que aspiran a convertirse en leyenda. Pero, en este contexto, ¿qué hay de los monólogos fílmicos? Nos referimos a esos largos discursos que quizás no recordemos de memoria, pero que, en su momento, sentados en la butaca, nos erizaron la piel, pronunciados con énfasis y convicción por actores de primera línea. En este post, queremos rememorar, de la mano de la web MovieMobsters.com, diez de los monólogos más célebres y sentidos de la historia del cine. Los hay de dramáticos, algunos son épicos y otros ridículos, pero no hay duda de que todos son memorables.

10. Robin Williams / El indomable Will Hunting (1997): “”Si te hiciera una pregunta sobre arte seguramente me contestarías con todo tipo de detalles sacados de libros de arte. Michelangelo. Seguro que sabes un montón de cosas sobre él. Su obra, sus aspiraciones políticas. Sus problemas con el Papa. Orientación sexual. Todo lo que hay que saber, ¿verdad? Pero apuesto a que no puedes decirme a qué huele la Capilla Sixtina. Nunca has estado allí y has mirado hacia el techo, ¿lo ves?”.

9. Ellen Burstyn / Requiem por un sueño (2000): “Pronto, millones de personas me verán y me adorarán. Les hablará de ti, de papá y de lo bueno que fue con nosotros. ¿Te acuerdas? Es una razón para levantarse por las mañanas. Es una razón para perder peso. Para que me quede bien un vestido rojo. Es una razón para sonreír. Hace que el mañana parezca algo bueno”.

8. Robert Duvall / Apocalypse Now (1979): “¿Hueles eso? ¿Lo hueles? Es Napalm, hijo. Nada en el mundo huele igual. Me encanta el olor del napalm por la mañana. Una vez bombardeamos una ladera durante doce horas, ¿sabes? Cuando todo hubo terminado, me paseé por allí. No encontramos a ni uno de ellos, ni un maldito cuerpo humeante. El olor, ese olor a gasolina por toda la ladera. Olía… a victoria. Algún día esta guerra terminará…”.

7. Michael Douglas / Wall Street (1987): “La cuestión, señores y señoras, es que la avaricia, a falta de una palabra mejor, es buena. La avaricia está bien, la avaricia funciona. La avaricia clarifica, corta por lo sano y captura la esencia del espíritu evolutivo. La avaricia, en todas sus formas; avaricia por la vida, por dinero, por amor. Y la avaricia, podéis enmarcar mis palabras, no sólo salvará la empresa Teldar Paper, sino también esa otra corporación disfuncional llamada USA”.

6. Christopher Walken / Pulp Fiction (1994): “Tu padre tenía una manera especial de mirar este reloj; este reloj era tuyo por derecho. Él no estaba dispuesto a que ninguno de esos tipos pusiera sus grasientas manos amarillas sobre algo que era para su hijo; así que lo escondió en el único lugar que sabía que podía esconderlo: en su culo. Cinco largos años llevó este reloj en el culo. Entonces, cuando murió de disentería, me dio el reloj. Yo escondí esta incómoda pieza de metal en mi culo durante dos años más. Entonces, después de siete años, fui enviado a casa con mi familia. Y ahora, pequeño, te entrego el reloj a ti”.  

5. Clint Eastwood / Harry, el sucio (1971): “Sé lo que estás pensando. ¿Ha disparado seis balas o solo cinco? Bien, para decirte la verdad, con toda la excitación, he perdido la cuenta. Pero teniendo presente que esta es una Mangnum del 44, la arma más poderosa del mundo, y que te bolaría la cabeza de cuajo, debes hacerte una pregunta: ‘¿Me siento con suerte?’ Y bien, ¿cómo te sientes, pringado?”.

4. Charlie Chaplin / El gran dictador (1940): “Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos; nuestra inteligencia, duros y desagradecidos. Pensamos demasiado y sentimos muy poco. Más que maquinaria, necesitamos humanidad. Más que inteligencia, necesitamos bondad y gentileza”.  

3. George C. Scott / Patton (1970): “Hombres, todas esas cosas que habéis oído sobre que América no quiere luchar, que quiere mantenerse fuera de la guerra, son un montón de mierda. Tradicionalmente, a los americanos nos encanta luchar. Todos los verdaderos americanos amamos el ardor de la batalla. Cuando erais niños, todos admirabais al rey de las canicas, al corredor más rápido, a los campeones de las grandes ligas, a los boxeadores más duros. Los americanos amamos al ganador y no toleraremos a un perdedor. Los americanos jugamos para ganar siempre. No daría un céntimo por un hombre capaz de perder y luego reír. Es por eso que los americanos nunca hemos perdido y nunca perderemos una guerra… porque la mera idea de perder a los americanos nos parece odiosa”.

2. Marlon Brando / La ley del silencio (1954): “¿Recuerdas aquella noche en el Madison Square Garden? Viniste a mi camerino y me dijiste ‘chico, esta no es tu noche. Hemos apostado por Wilson…’. Tú eras mi hermano, Charlie. Deberías haber cuidado de mí un poco; así no habría tenido que tirar la toalla por un poco de dinero rápido. Yo podría haber tenido clase. Podría haber sido un campeón. Podría haber sido alguien, en vez de un don nadie. Eso es lo que soy. Aceptémoslo”.

1. Jack Nicholson / Algunos hombres buenos (1991): “Hijo, vivimos en un mundo que tiene muros, y esos muros deben ser protegidos por hombres con armas. ¿Y quién va a hacerlo? ¿Tú? ¿Tú, Teniente Weinburg? Yo asumo una responsabilidad más grande de la que puedas imaginar. Lloras por Santiago y desprecias a los marines. Puedes permitirte ese lujo. Tienes el lujo de no saber lo que yo sé: que la muerte de Santiago, aunque trágica, probablemente salvó vidas. Y mi existencia, aunque grotesca e incomprensible para ti, salva vidas. Tú no quieres la verdad porque en tu interior, en lugares de los que no hablas en las fiestas, me quieres en ese muro, me necesitas en ese muro. Utilizamos palabras como honor, código, lealtad. Utilizamos esas palabras como la columna vertebral de una vida dedicada a defender algo. Tú las utilizas como una frase hecha. No tengo ni el tiempo ni las ganas de dar explicaciones a un hombre que se levanta y se va a dormir bajo el manto de libertad que yo le garantizo, y que luego cuestiona la manera en que yo le protejo. En tu lugar, me limitaría a darme las gracias y seguir tu camino. Sino, te sugiero que tomes un arma y ocupes un puesto de vigilancia. En cualquier caso, me importa un carajo lo que sientas que puedes recriminarme”.

Como explican en la web Cracked.com, es difícil encontrar una película infantil actual que no termine con un final feliz. Se ha convertido en parte de la fórmula, al lado de los animales parlanchines, las voces de actores famosos y el carrusel de referencias de la cultura popular. En resumen: ¿adónde ha ido a parar toda la tristeza y el terror que solía traumatizar a los niños y niñas de los ochenta? Afortunadamente, los momentos traumáticos del cine infantil siguen estando ahí, aunque ahora están mejor escondidos. Mientras los protagonistas aprenden lecciones importantes y viven felices para el resto de sus vidas, algunos personajes secundarios terminan sufriendo penurias peores que la muerte. Para demostrarlo, os presentamos, de la mano de la web Cracked, las seis preguntas sin respuesta más inquietantes del cine infantil.

6. Monstruos, S.A. (2001): ¿Pensaron los padres de la niña que la pequeña había sido secuestrada? Esta película de Pixar transcurre en un mundo, Monstropolis, que se alimenta energéticamente de los gritos que emiten los niños cuando descubren a un monstruo. El problema es que Monstropolis se está quedando sin reservas de energía, así que un malvado dirigente decide poner en práctica un malvado plan consistente en secuestrar a niños y someterlos a sesiones intensivas de terror y aullidos. La primera en ser secuestrada es la pequeña Boo, que encuentra por el camino a los bonachones de Sully y Mike. Tras un día de aventuras, la pequeña termina regresando a casa… pero, ¡alto ahí! ¿Un día fuera de casa? Pues sí, si se sigue con atención el relato, se llega a la conclusión de que Boo pasa aproximadamente 24 horas fuera de casa. Con lo cual, a no ser que sus padres fueran unos irresponsables patológicos, podemos imaginar el terrible sufrimiento de los papás. Es lo que tiene ser un personaje secundario en una película de animación.

5. Los increíbles (2004): ¿Por qué no avisó el gobierno a la familia de que estaban en peligro de muerte? Los increíbles transcurre en un mundo donde los superhéroes han sido obligados a permanecer retirados… hasta que una gran conspiración les obliga a volver a la acción. En la película, el gobierno mantiene a raya a los superhéroes a través de la Agencia Nacional de Supers, obligándoles a permanecer escondidos bajo mediocres identidades secretas. Sr. Increíble vive deprimido como agente de seguros… hasta que recibe la misión de viajar a una isla tropical con la misión de acabar con un poderoso robot. Al final, todo forma parte de un plan del maléfico Syndrome, que aspira a acabar con todos los superhéroes. La cuestión aquí es la siguiente: si la Agencia Nacional de Supers es tan buena manteniendo vigilados a los superhéroes, ¿cómo es posible que no advirtiera que estaban siendo aniquilados en masa? ¿No es ese su trabajo? Cuando el Sr. Increíble da con el escondite de Syndrome, nos enteramos de que el villano ya ha acabado con 15 superhéroes y hacia el final de la película la cifra podría alcanzar los 30. ¿Cómo es posible que el gobierno no advierta un desajuste tan rotundo en la contabilidad superheroica?

4. El gigante de hierro (1999): ¿Qué ocurre cuando el resto de Gigantes destructores hace acto de presencia? Esta película cuenta una historia de amistad entre un niño de diez años y un robot amnésico gigante que está siendo perseguido por agencias gubernamentales. En un momento del filme, se descubre que el robot gigante es en realidad una máquina de destrucción alienígena. Por suerte, la amistad supera al odio, y el robot acaba sacrificándose por el bien del niño y sus conciudadanos. Llegados a este punto, podríamos decir que la película acaba con un amargo final feliz; sin embargo, si imaginamos una secuela, vemos que el futuro del robot, el niño y el planeta Tierra es más bien aciago. La clave está en una escena que fue eliminada del montaje final de la película. En dicha escena se revelaba que el robot formaba parte de un gran ejército que se dedicaba a destruir planetas a discreción. Tras el fracaso de este robot, por culpa de su alma piadosa, ¿quién duda de que la raza alienígena creadora del robot no enviaría un escuadrón mortal de robots gigantes para acabar de una vez por todas con nuestro planeta?

3. Madagascar (2005): ¿Qué le pasó a la tripulación del barco? En Madagascar, un grupo de animales parlantes vive cómodamente en el Zoo de Central Park (en Nueva York) hasta que, debido a las protestas de un grupo de activistas, son enviados a una reserva natural en Kenya. El problema es que, de camino a África, el barco en el que viaja la expedición es asaltado por un grupo de pingüinos sociópatas que toman el barco y emprenden camino a la Antártica. Entre la confusión, los protagonistas de la peli saltan de la embarcación y dan con sus huesos en Madagascar. En todo caso, queremos centrarnos en los pingüinos secuestradores, que reaparecen hacia el final de la película afirmando que la tripulación humana del barco va “de camino a China en bote”. ¿Hemos oído bien? ¿En bote hacia China? Según nuestros cálculos, la tripulación iba con los pingüinos psicópatas cuando estos llegaron a la Antártica, con lo cual es de suponer que las aves acuáticas se deshicieran de los humanos entre el polo sur y Madagascar, No hay que ser un lince para ver que la travesía desde cualquiera de esos puntos hasta China es imposible de hacer en bote. ¡Malditos pingüinos!

2. Aladdin (1992): ¿Creó el Genio un país entero para que Aladdin lo pudiera reinar? En este clásico moderno de Disney, el joven Aladdin haría lo que fuera por conquistar a la bella Yasmine, así que cuando se le aparece un Genio capaz de conceder deseos, le pide que lo convierta en príncipe. La formulación del deseo es clara y transparente: “Deseo que me conviertas en un príncipe” (no pide que le haga parecer un príncipe). Y, al parecer, el Genio cumple, aunque sus acciones pueden tener perturbadoras consecuencias. Para hacer realidad el deseo, el Genio debe inventar una nación entera de la nada: Aladdin tiene que se príncipe de algo. De hecho, en un espectacular número musical, Aladdin desfila por el poblado de Yasmine acompañado de una imponente tropa de sirvientes, guardias, cocineros, bailarines y demás. Para la gente de la web Cracked sólo existen dos opciones para explicar todo esto: 1) El Genio se apodera de gente inocente, les lava el cerebro y los convierte en súbditos de Aladdin. 2) El Genio crea vida de la nada. Lo cierto es que no sabemos cuál de las dos opciones es más inquietante.

1. Rio (2011): ¿Cómo se supone que una pareja va a repoblar toda una especie? Rio cuenta la historia de Blu, un guacamayo azul que reside cómodamente en una casa norteamericana pero que es llevado hasta Rio de Janeiro para intentar salvar su especie, que se encuentra en peligro de extinción. Como toda buena película infantil de animación, la cosa tiene final feliz: Blu aprende a vivir libre y da nueva vida a los guacamayos. Sin embargo, la realidad dista mucho de esta ficción. La película está basada en un caso real: un guacamayo azul fue encontrado en Colorado en 2002 y llevado hasta Brasil para intentar salvar su especie, de la que sólo quedan unos 80 ejemplares en todo el mundo. El problema es que los intentos de apareamiento del animal no dieron resultado; parece que el pájaro era estéril. Además de este problema, cabe decir que sería casi imposible repoblar toda una especie a partir de una única pareja. La reproducción a gran escala requiere de una cierta diversidad genética. Si no se da esta condición, los nuevos retoños suelen tener problemas de salud que desembocan en una más que probable extinción.

# viernes, 27 de abril de 2012 9:59

Espectadores quejicas

Cuando pensamos en los espectadores de cine solemos imaginar a gente cinéfila, amante del séptimo arte; o en todo caso, gente que se lo pasa bien viendo películas. Así, solemos olvidar que los espectadores de cine son ante todo consumidores con derechos, y como tales tienen derecho a reclamar el servicio por el que pagan. Eso sí, hay ocasiones en las que las reclamaciones de algunos espectadores bordean el absurdo. Sea por el precio de los snacks, por la calidad de una película o por los ruidos en la sala, los espectadores hacen bien de quejarse, aunque en ocasiones se les va la mano. A continuación os presentamos una lista con las quejas más ridículas planteadas por los espectadores de cine.

El árbol de la vida. Esta historia fue sonada y tuvo alcance mundial, dado que El árbol de la vida fue distribuida por todo el planeta gracias al gancho mediático de Brad Pitt y la Palma de oro lograda por Terrence Mallick en el pasado Festival de Cannes. Como es bien sabido, la película descolocó a muchos espectadores que quedaron desconcertados por el discurso abstracto y antinarrativo del filme: una meditación sobre el lugar del hombre en el curso de la vida desde el nacimiento de nuestra galaxia hasta la destrucción de la Tierra. Las quejas de algunos espectadores llevaron a algunos cines a tomar medidas. Por ejemplo, un cine de Connecticut, en Estados Unidos, puso un cartel en la entrada que indicaba lo siguiente: “El árbol de la vida es una película visionaria y profundamente filosófica dirigida por un artista”. El rótulo advertía, además, de que no se retornaría el precio de la entrada.

Disaster Movie. Más de un lector se va a sentir identificado con este caso. Todos hemos sufrido la agonía que significa tener que soportar durante casi dos horas una película insufriblemente mala. En esos casos, hubiésemos dado un riñón porque alguien nos hubiese advertido de que la película era un bodrio. Pues bien, un espectador inglés llevó este sentimiento hasta las autoridades. Después de salir indignado de una proyección de Disaster Movie, el hombre escribió una queja formal a la BBFC, la Asociación británica para la clasificación de películas, reclamando que tendrían que haberle advertido de que la película era mala.

El precio de los snacks. Hace unos meses, saltó la noticia de que Joshua Thompson, espectador asiduo de un cine de Detroit, Michigan, había demandado a la cadena de cines AMC por el alto precio de los snacks. Después de pagar 8 dólares por una Coca-cola y una barrita de chocolate, y después de que los empleados del establecimiento le prohibieran acceder al cine con productos adquiridos fuera del recinto, Thompson decidió querellarse legalmente contra la cadena de exhibición. “Es difícil justificar precios que están tres o cuatro veces por encima de lo que se encuentra en cualquier otra parte”, comentaba el abogado de Thompson. Creo que la mayoría de espectadores pueden identificarse con este espectador indignado.

The artist. Esta noticia también rondó las webs y periódicos de todo el mundo. Los hechos ocurrieron en Gran Bretaña y tuvieron su cenit en Liverpool, en los cines Odeon de la ciudad. Allí, un grupo de espectadores decidió reclamar que se les devolviera el dinero de la entrada al descubrir que la película era muda. Lo más asombroso del caso es que dichos espectadores se hubiesen mantenido ajenos a la fuerte campaña publicitaria que celebraba los logros artísticos del filme. Luego, resulta particularmente alarmante que los espectadores puedan ser tan poco receptivos ante películas que se salgan de la norma.

Niños ruidosos. Con el tiempo, nos hemos ido acostumbrando a los anuncios que, antes de cada proyección de cine, nos avisan de que debemos apagar el móvil. Nos parece una recomendación lógica. Pues bien, la pregunta es la siguiente: ¿por qué no aplicar la misma medida al ruido que hacen muchos niños durante las proyecciones de cine? La respuesta llegó hace poco desde un cine en Castleton, Estados Unidos, en el que antes de una proyección de una película infantil se emitió un aviso que instaba a los padres de niños de entre 4 y 11 años a responsabilizarse del comportamiento de sus pequeños. El comunicado respondía a las repetidas quejas de muchos espectadores. El aviso no quedó en simple amenaza, sino que fue ejecutado por los empleados del cine que invitaron a una madre de tres niños a abandonar la sala después de los repetidos avisos de silencio del resto de los espectadores de la sala.

Quantum of Solace. Cuando hablamos de un puritanismo excesivo, solemos pensar en los comunicados de las instituciones eclesiásticas o de grupos reaccionarios. Sin embargo, el moralismo puede surgir del más común de los espectadores. En Inglaterra, la ya mencionada BBFC recibió las quejas de un par de espectadores que reclamaban haber visto los genitales de una de las actrices de Quantum of Solace durante una escena. Pero tras verificarlo se descubrió que era una sombra en la pierna de la actriz. ¡Ay, esa susceptibilidad puritana!

Eden Lake. Si uno se desmaya en una sala de cine es comprensible que tenga la tentación de quejarse. Eso fue lo que le sucedió a una espectadora británica a la que le sobrepasaron las crueles escenas de la película Eden Lake, protagonizada por una pareja que se va de fin de semana a un lago idílico y se convierte en la víctima de un cruel grupo de chavales. Se entiende que, en casos extremos, los cines quizás deberían advertir de la “dureza” de una película.

El niño con el pijama de rayas. Hay temas que afilan (comprensiblemente) la susceptibilidad de los espectadores. Uno de esos temas es el nazismo y el holocausto. En 2008, llegó a los cines la adaptación de la novela El niño con el pijama de rayas, una dramática historia sobre el hijo de un comandante nazi que entabla una amistad con un niño judío retenido en un campo de concentración. Un espectador británico quedó "horrorizado" al ver que los pijamas (los uniformes de los presos) estaban "demasiado limpios y planchados" interpretándolo como un insulto para los supervivientes del Holocausto.

Tiana y el sapo. Terminamos con otro caso de espinosa susceptibilidad, en este caso decantado de nuevo hacia un cierto puritanismo cristiano. Al parecer, seis padres británicos enviaron sus quejas a la BBFC al sentir que la película de Disney Tiana y el sapo suponía un peligro para la educación y consciencia de sus niños. Estos espectadores reclamaban que la película enseñaba “magia negra a los niños”. Si bien es cierto que en la película aparecen ciertas prácticas de vudú, también lo es que los padres deberían ser capaces de explicar razonadamente una película a sus niños, más aún tratándose de una obra tan inofensiva como este filme infantil.

# jueves, 26 de abril de 2012 19:44

Muertes de risa

Poco se puede decir acerca de la muerte que no se haya dicho ya. Ella nos espera a todos al final del camino y su aparición (súbita o prevista) es probablemente la mayor de las desgracias imaginable. Poco podemos hacer contra ella, su llegada es innegociable. Sin embargo, por mi terrorífica que sea, la muerte no puede escapar a una de las mayores armas del ser humano: la risa. Por muy crudo que parezca, es posible reírse de la muerte y a veces el cine nos da sobrados argumentos para ello. Y es que la muerte puede ser ridícula, grotesca o simplemente payasa. Algunas de las películas de la siguiente listas no tienen la intención de resultar graciosas, sino más bien dramáticas, pero su presentación de la muerte es tan excesiva que roza lo caricaturesco. Así, de la mano de la web ScreenJunkies, os presentamos una lista con las muertes más involuntariamente risibles que hemos visto en la gran pantalla.

¿Conoces a Joe Black? (1998). Este es un caso tan mítico como asombroso. En el contexto de una de las películas más serias, solemnes y soporíferas que podemos recordar, nos encontramos de repente con una muerte que no desentonaría en un cortometraje de dibujos de la Warner Bros. La pregunta es simple: ¿Era realmente necesario que Brad Pitt fuese arrollado por tropecientos coches? Pasan los años y la gente va olvidando la película, pero lo que todo el mundo recuerda es la delirante escena de la muerte de Pitt. Cuesta entender porque el guionista o el director decidieron que Pitt muriera convertido en una pelota de tenis en un partido disputado entre varios automóviles. Podrían haberle hecho morir de un fallo cardíaco, de una apendicitis aguda o de un disparo recibido durante un atraco. En cualquier caso, no hubiera resultado tan divertido.

Depredador (1987). Es curioso como, en su momento, las híper-violentas películas de acción de los ochenta nos parecían genuinas, casi reales. Con la perspectiva del tiempo, es fácil advertir como muchas de aquellas películas jugueteaban con el más absoluto de los ridículos. Tenemos un gran ejemplo en Depredador, el clásico de acción dirigido por John McTiernan y protagonizado por Arnold Schwarzenegger. El momento en cuestión está protagonizado por Carl Weathers, uno de los mercenarios que forman la guerrilla que debe dar caza a un despiadado depredador alienígena. Mientras batalla, Weathers es interceptado por el rayo láser del Depredador, que cercena el brazo del soldado. El golpe maestro llega cuando la mano cortada se resiste a soltar la metralleta y sigue disparando a discreción. Al momento no le falta épica, aunque al mismo tiempo es absolutamente absurdo.

Pulp Fiction (1994). En este caso, no parece tan claro que el humor que emerge de la súbita muerte de Marvin en Pulp Fiction sea del todo involuntario. La escena parece milimetrada para generar un impacto sólo soportable a través de la risa. Vincent (John Travolta) y Jules (Samuel L. Jackson) charlan tranquilamente en los asientos delanteros de su coche acerca de la posibilidad de que hayan sido testigos de una intervención divina. En un momento determinado, Vincent se gira en dirección a Marvin, que está sentado en la parte central del sillón trasero. Un bache en la carretera y el revólver de Vincent se dispara sin querer. Y entonces, sangre… mucha sangre, sangre por todas partes: por todo el coche e incluso en el peinado afro de Jules. Es hora de llama al Lobo.

RoboCop (1987). En este caso, no hay mucho análisis que hacer. Uno de los tipos responsables de la muerte de Murphy, al que da vida Paul McCrane, recibe el impacto de una ola de material ácido y tóxico. Entonces, el pobre hombre se convierte en una masa progresivamente deformada de carne y piel. El hombre va apareciendo más “disuelto” escena a escena, hasta el punto que ni siquiera sus propios compinches lo reconocen. El toque final lleva de la mano de Clarence, el capo de los villanos, que atropella a McCrane y lo hace explosionar. Lo que queda es una auténtica masa humana, o más bíen habría que decir líquido humano.  

Titanic (1997). Esta elección tiene un punto de mala leche, sobre todo si atendemos a que el hundimiento del Titánic fue real y que las muertes que vemos en pantalla son la recreación de muertes reales. Sin embargo, la gente de la web Screenjunkies tienen su parte de razón en que hay algo de excesivo, casi ridículo, en la manera que tiene James Cameron de convertir en puro espectáculo la muerte de aquellos pasajeros que caen por la borda del barco cuando este se parte en dos. Después de una serie de planos encadenados en los que vemos a algunos pasajeros esperar pacíficamente su final (los abuelos que se toman la mano por última vez, unos padres que arropan a sus hijos en señal de despedida) tiene algo de grotesco cómo se nos presentan los “vuelos mortales” de los pasajeros que caen al vacío.

Deep Blue Sea (1999). Otro momento absolutamente mítico que ha quedado para la eternidad como un himno a la comedia involuntaria. Aquí, como en el caso de ¿Conoces a Joe Black?, resulta difícil entender porque los responsables de la película fueron tan lejos en su deseo de impactar con la muerte de uno de los personajes. La muerte de Russell, el personaje al que encarna Samuel L. Jackson, es simplemente hiperbólica: mientras recita uno de sus incendiarios monólogos es atacado por sorpresa por un tiburón que lo engulle de un bocado. La escena es tan grotesca que la película ha pasado a ser recordada como “la peli en la que aquel tiburón gigante se zampa al bueno de Samuel L. Jackson”. De risa.

The Wicker Man (2006). Otra de las grandes muertes ridículas del cine contemporáneo. Sí: “¡Las abejas, las abejas!”. El grito agónico que para muchos simboliza el summum de la excéntrica y delirante carrera de Nicolas Cage: un hombre que ha hecho del histrionismo su razón de ser, del exceso su gasolina actoral. Cage, ese gran adepto al aullido colérico, merecía morir en la ficción convertido en el mártir de una congregación de fanáticas que deciden ponerle una cesta en la cabeza y llenarla de aguerridas abejas. Un clásico.

Tiempo atrás, los créditos finales de las películas consistían en una lista inacabable de nombres, blanco sobre negro. En aquel tiempo, los únicos que se tragaban esos minutos de tedio eran los fanáticos y los completistas: ¿De quién es la canción que ha sonado en esa escena? ¿A ver quién aparece en los agradecimientos? Pura información para frikis. Sin embargo, en un momento dado, los cineastas tuvieron la brillante idea de recompensar a esos espectadores devotos, incluyendo entre los títulos de crédito, o al final, alguna escena extra, tomas falsas o una coda (término musical que hace referencia a un brillante final) del relato. Esta práctica se ha ido desarrollando durante años y finalmente se ha convertido en algo relativamente habitual en las grandes producciones de Hollywood. Ahí están por ejemplo los gags semi-improvisados de las películas de Judd Apatow, Will Ferrell o Jim Carrey; y luego, claro, no podemos olvidar las películas sobre héroes del cómic, cuyas codas suelen adelantar la trama de una posible secuela o certificar el final de algún personaje. Tampoco podemos olvidar las tomas falsas de las pelis de Jackie Chan. Para todos los amantes de las sorpresas de los títulos de crédito finales, os presentamos aquí, gracias a la ayuda de la gente de Empire, algunas de las más suculentas.

 

Aterriza como puedas (1980). He aquí una de las primeras codas finales de la historia. La maestría descacharrante del trío formado por Zucker, Abrahams y Zucker no se contentaba con llenar la película de delirantes gags y en Aterriza como puedas instauraron la magnífica práctica de intercalar, en los títulos de crédito, absurdas bromas. Además, tras la retahíla de créditos, guardaron un espacio para el gag final: estamos en el taxi que habían abandonado unos pasajeros con la promesa de regresar pronto. Se supone que ya han pasado horas y el taxímetro marca miles de dólares. Entonces, el conductor, Ted Striker, mira la cifra y comenta con toda tranquilidad, “Les daré un par de minutos más”.

 

Daredevil (2003). Esta olvidable película fue la primera de la factoría Marvel que utilizó los títulos de crédito para terminar de rematar la historia. En este caso, descubrimos que el asesino irlandés Bulleye (interpretado por Colin Farrell) no ha muerto al caer del edificio donde luchaba con el héroe. Se encuentra en la cama de un hospital, envuelto en vendajes, y agobiado por una mosca cojonera… hasta que consigue liberar dos de sus dedos y dar muerte al bicho con un palillo.

 

Amanecer de los muertos (2004). Con el final de su remake de la película de George A. Romero, Zach Snyder quiso subvertir las convenciones del happy end. Antes de los créditos finales, parece que los pocos supervivientes de la aventura zombie han conseguido escapar de la amenaza letal en un bote; sin embargo, después de los créditos, descubriremos que la isla a la que se dirigen está repleta de más muertos vivientes. Y así tenemos dos finales, el feliz, de los que se marcharon cuando los créditos empezaron a rodar, y el amargo, para los auténticos frikis de la peli.

 

Transformers (2007). He aquí un buen ejemplo de cómo convertir el final de una película en la introducción de una secuela. Y es que tras los títulos de crédito, Michael Bay, el nuevo rey midas de Hollywood, nos cuenta: a) Qué sucede con Starscream, que desaparece durante la batalla final, y b) De dónde salen todos esos Decepticons que atacarán en la segunda parte.  

 

Hermanos por pelotas (2008). Sin duda, una de las grandes secuencias de 2008. Terminan los créditos y parece que no hay lugar para más gamberrismo en esta película protagonizada por Will Ferell y John C. Reilly y dirigida por Adam McKay. Sin embargo, queda sitio para un último gag, quizás el más salvaje y políticamente incorrecto de toda la película: la revancha salvaje de los “hermanos por pelotas” contra los chavalines de diez años que, a mitad de película, les han obligado a lamer mierda. Es una escena total, una batalla que recuerda a la del Neo de Matrix contra los infinitos dobles del Agente Smith. Brutalidad liberadora, física y delirante en estado puro. Un final en el que la épica se curza con la sátira y la incorrección. Magistral.

 

Iron Man (2008). Aquí viene una de las grandes sorpresas finales de los últimos años. Iron Man llega a su final y todo el mundo se va a casa, incluso Tony Stark, que vuelve a su mansión… para encontrar que alguien ha burlado su sistema de seguridad. Se trata de un hombre enigmático, con un parche en el ojo, y que no deja de hablar sobre grandes universos y escudos protectores. Es Nick Fury… aunque también es mucho más: la primera piedra que pone Marvel en la construcción del más grande espectáculo jamás imaginado: Los Vengadores, la película en la que veremos unidos en combate a Iron Man, Fury, Hulk, Captitán America, Thor, Ojo de Halcón y La Viuda Negra.

  

El secreto de la pirámide (1985). Otro final mítico. En estas aventuras de un joven Sherlock Holmes, el aprendiz de detective debe enfrentarse a una secta liderada por un maléfico y poderoso villano. La función termina con la victoria del bien, pero claro, el malo escapa indemne. Al final de los créditos finales llegaremos a conocer la nueva identidad del villano: es Moriarty.

 

X-Men Origins: Wolverine (2009). La última vuelta de tuerca. Desesperados por la filtración en Internet de una copia no terminada de la película, la productora de la última entrega de la saga de X-Men anunció que las copias distribuidas a los cines contendrían varias codas diferentes (algunos dicen que seis, probablemente sólo dos). Una manera de cautivar el imaginario de los fans y de atraerlos a las salas. Una gran operación de marketing.

# martes, 24 de abril de 2012 10:54

Así en el espacio como en la Tierra

Lockout, la nueva película con Guy Pierce y Maggie Grace se estrena esta próxima semana en el Reino Unido, aunque no llegará a nuestras pantallas hasta el 8 de junio. La película guarda más de una semejanza con la mítica 1997: Rescate en Nueva York. Ambas nos presentan a un Presidente atrapado en una prisión futurista y anárquica, y a un hombre de acción muy listillo. Lo más curioso de todo es que no es la primera vez que una película ambientada en la Tierra es “reimaginada” en el espacio. Una interesante variante al cúmulo de remakes que llenan nuestras pantallas. No se trata de una moda reciente y pasajera. Como podéis comprobar en la lista que sigue, cortesía de la web de la revista británica Empire, algunos ejemplos datan de hace décadas. En adelante, películas que plantean variaciones “espaciales” de auténticos clásicos del cine.

Atmósfera cero (1981) – Reinvención de Solo ante el peligro (1952). La trama de Atmósfera cero nos presenta a Sean Connery como el sheriff espacial de una colonia minera. Allí descubre que la causa de varios asesinatos, suicidios y comportamientos psicóticos radica en una droga creada por una corporación. Hasta el momento, la cosa no suena demasiado a Solo ante el peligro. Sin embargo, la segunda mitad, en la que Connery se descubre aislado y solo ante una tropa de matones que vienen a por él, es todo un homenaje al western clásico de Fred Zinnemann, en la que Gary Cooper interpretaba al estandarte solitario de la justicia. En Atmósfera cero, Connery incluso utiliza una escopeta: uno imagina que en el espacio usarían pistolas láser y sables de luz.

Avatar (2009) – Reinvención de Bailando con lobos (1991). Cuando Avatar irrumpió en escena en el año 2009, aquellos que no aprovecharon la ocasión para entablar conexiones con los pitufos se lanzaron a proclamar: “¡Es como Bailando con lobos pero con aliens!”. Y la verdad es que no les faltaba algo de razón. Esta es la historia de un hombre marcado por una experiencia traumática y abandonado por los suyos que encuentra una segunda oportunidad entre los habitantes de otro pueblo. Como él, este nueva gente tiene un temperamento guerrero, pero a diferencia de él, todavía conservan una conexión con la tierra que los sustenta. Y claro, él queda prendado de una mujer de la tribu.

El planeta del tesoro (2002) – Reinvención de La isla del tesoro (en las versiones de 1934, 1950, 1972 y 1996, esta última protagonizada por los Muppets). Todo apuntaba a que esta revisión espacial del clásico de Robert Louis Stevenson tenía que ser un exitazo. La idea era magnífica y la película contaba con el pedigrí de estar dirigida por los responsables de La sirenita y Aladdin. Sin embargo, la cosa no acabó de funcionar, a pesar de los magníficos buques voladores que engalanaban la película. Quizás a los creativos se les fue un poco la mano en el diseño del personaje del joven Jim Hawkins, a quien puso voz Joseph Gordon-Levitt y al que convirtieron en una suerte de skater con un punto de chulería. En fin, que recomendamos acudir a las anteriores películas… o mejor aún, a la novela de Stevenson.

Enemigo mío (1985) – Reinvención de Infierno en el Pacífico (1968). Esta es la historia de dos guerreros enemigos atrapados en un lejano puesto fronterizo que aprenden a dejar a un lado su antagonismo y apuestan por el respeto y la cooperación. Esta es la premisa tanto de Enemigo mío como de la película de John Boorman Infierno en el Pacífico. La premisa es similar, pero cabe decir que Enemigo mío la lleva a un extremo mayor: no es sólo que el humano Dennis Quaid y el alien “Drac” Jeriba (Louis Gosset Jr.) se conviertan en amigos, sino que terminan criando juntos al hijo (reproducido de forma asexual) de Jeriba, lo que proyecta su unión sobre una nueva generación. Esa es una gran diferencia respecto a la película de Lee Marvin y Toshiro Mifune.

Outlander (2008) – Reinvención de Beowulf (2007). Esta no era la primera vez que el relato mitológico de raíces escandinavas se situaba en un contexto de ciencia-ficción. La olvidable versión que protagonizó Christopher Lambert en 1999 ya situaba el relato en un universo post-apocalíptico y metalizado. En Outlander, los monstruos y sus perseguidores son convertidos en alienígenas que se estrellan en nuestro planeta. La película tiene sus buenas dosis de acción épica, pero deja bastante que desear en el apartado de los diálogos.

Los 7 magníficos del espacio (1980) – Reinvención de Los siete samuráis (1954) y Los siete magníficos (1960). El título original de esta cinta era “Battle Beyond the Stars” (Batalla más allá de las galaxias); sin embargo, los encargados de poner el título español decidieron sacar a relucir el claro homenaje que acomete esta película sobre dos clásicos del cine japonés y del oeste. ¿Y por qué no? Si una historia funcionó en el antiguo Japón feudal y el en Oeste Americano, ¿por que no lo va a hacer en el espacio exterior? En este caso, lo que tenemos es un planeta agrícola bajo la amenaza de destrucción. Para salvarlo, se envía a un emisario en busca de ayuda y, finalmente, se reúne a un grupo de “mercenarios” que tomarán las armas contra las fuerzas superiores que amenazan dicho planeta. Os suena, ¿verdad?

Perdidos en el espacio (1998) – Reinvención de Los robinsones de los mares del Sur (1960). Podría decirse que estas dos películas son primas hermanas. En realidad, Los robinsones… sirvió de inspiración a la mítica serie de televisión de Perdidos en el espacio. Sería décadas después cuando a algún productor de Hollywood se le ocurrió que Matt LeBlanc (el Joey de Friends) podía dar el pego como héroe de acción. Ninguna de las dos películas es particularmente memorable, pero quizás nos quedamos con la versión espacial, aunque sólo sea por el sibilino villano al que dio vida Gary Oldman

# lunes, 23 de abril de 2012 10:02

¿Quién es quién en Los Vengadores?

Como todo cinéfilo sabe, Los Vengadores, la tropa más estelar de superhéroes, está a punto de aterrizar en nuestras pantallas. Con Joss Whedon en la dirección y un espectacular plantel de actores, este equipo llega dispuesto a arrasar en taquilla. Aprovechando la ocasión y con ganas de calentar motores os proponemos un pequeño abordaje a las biografías de los miembros del equipo. De partida, cabe apuntar que Los Vengadores surgieron por vez primera en las páginas del sello Marvel en 1963. Tres años antes, DC comics había lanzado al primer equipo de superhéroes (la Justice League of America), y Marvel no quería quedarse atrás. La primera formación de Vengadores estuvo compuesta por Iron Man, el Hombre Hormiga, Wasp, Hulk, Thor, Ojo de Halcón y la Pantera Negra. Capitán América se unió al grupo poco tiempo después. Para la versión cinematográfica veremos que ha habido alguna incorporación y alguna baja. En cualquier caso, la unión de fuerzas no deja lugar a dudas: este equipo parece indestructible. Para que lleguéis a la cita con el filme en las mejores condiciones, os proponemos un “quién es quién” sobre Los Vengadores.

Iron Man (Robert Downey Jr.). Tony Stark, el hombre bajo el traje de hierro, es un playboy millonario con una mente privilegiada que descubre el sentido de su vida tras una vivencia traumática. Tras ser capturado por un grupo de terroristas, su corazón queda severamente dañado. Entonces utiliza toda la tecnología que tiene a su alcance para construir una armadura metálica que le permita seguir con vida. Tras escapar de sus cautivos, Tony atraviesa una toma de conciencia que le empuja a dar un giro radical a su vida y a la política de su empresa. Dejando atrás los proyectos armamentísticos de destrucción masiva, Tony apuesta por esfuerzos más humanitarios, al tiempo que decide utilizar su tiempo para coronarse como uno de los justicieros preferidos por la ciudadanía. El tipo tiene clase y genio incluso cuando está metido en su armadura de hierro.

Thor (Chris Hemsworth). Hijo de Odin, Thor es un diós de la mitología noruega. Como sucede con Iron Man, la historia de Thor cambia ligeramente según la saga de cómics de Marvel a la que nos refiramos. Originariamente, él fue enviado a la Tierra para recibir lecciones de humildad. Se le metió en el cuerpo de Don Blake y llevó una vida relativamente normal sin memoria alguna de su verdadera identidad… hasta que encontró a Mjolnir, el martillo de Thor, en una cueva. La versión fílmica formulaba un origen similar, donde Odin “castigaba” a Thor, pero este no se convertía en Don Blake (aunque sí llegaba a asumir el nombre, brevemente). En todas las versiones debe aprender a sur humilde y a preocuparse y cuidar de los mortales que habitan la Tierra.  

Capitán America (Chris Evans). El capitán nació como Steve Rodgers, un tipo que sólo deseaba ayudar a su país durante la mayor guerra de todos los tiempos: la Segunda Guerra Mundial. El problema es que el pobre hombre era un tirillas y se consideró que no contaba con los requisitos físicos mínimos para entrar en combate. Rechazado pero no abatido, Steve continúa en su empeño hasta que llama la atención de un científico que le propone participar en un esperanzador programa: el del Super Soldado. Así, mediante un proceso de transfusiones químicas, Steve se transforma en Capitán América, que batalla contra los Nazis hasta que se pierde en el Atlántico Norte y queda congelado en un bloque de hielo durante décadas. En el presente, convertido en un hombre fuera de su tiempo, debe reencontrar su lugar en el mundo, por ejemplo, junto a Los Vengadores.

Hulk (Mark Ruffalo). Bruce Banner, un talentoso científico, estudia los efectos de la radiación gamma y consigue crear una bomba para el ejército. Sin embargo, cuando se pone en peligro la vida de un inocente, Banner se lanza a salvarlo y se expone a dosis extremas de radicación. Esta exposición crea una suerte de criatura a lo Jekyll y Hyde: parte Banner y parte otra cosa, Hulk, una bestia verde que emerge cada vez que las emociones de Banner se desatan. Así, las dos personalidades comparten un mismo cuerpo y, en ocasiones, se produce una batalla interior entre ambas. Cabe apuntar que Mark Ruffalo será el tercer actor que se mete en la piel de Hulk en la gran pantalla. Esperemos que tenga más suerte que Eric Bana y Edward Norton.

Ojo de Halcón (Jeremy Renner). Clint Barton es un huérfano que creció entre circos. Su caso es realmente interesante en el contexto del universo Marvel. En un principio, se le tenía por un villano, pero con el tiempo se pasó al lado de los buenos y lideró durante bastante tiempo la tropa de Los Vengadores. Aunque es conocido como “El arquero más preciso del mundo”, Ojo de Halcón no posee ningún superpoder. En su lugar, utiliza flechas especialmente diseñadas para atrapar a los supercriminales a los que persigue. Al principio de su carrera, se le asoció sentimentalmente con la Viuda Negra, pero terminó casándose con la agente especial Barbara “Bobbi” Morse.

La Viuda Negra (Scarlett Johansson). Natasha Romanova es uno de los personajes más complejos del universo Marvel. Nacida en Rusia, inició su carrera como una espía y asesina para su madre patria. Más tarde, se entrega a las fuerzas americanas y pasa a formar junto al equipo conocido como SHIELD. Una extraña relación sentimental con Daredevil la lleva a convertirse en una superheroína, lo que la catapulta hasta la formación de Los Vengadores, aunque después regresa al cuerpo de agentes especiales de SHIELD. En ocasiones, la Viuda Negra trabaja como agente doble, infiltrándose en organizaciones rivales gracias a su incontestable atractivo. Al igual que Ojo de Halcón, ella no posee superpoderes, pero está muy, pero que muy bien entrenada. Como la única mujer en esta versión del equipo, la Viuda Negra, en su versión más guerrera y peligrosa, parece diseñada para demostrar que las mujeres también saben batallar.

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