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Después de veintidós años de espera, después del Pibe de Oro, Diego Armando Maradona, el Nápoles volvió a levantar un trofeo.



En el estadio Olimpico de Roma, el equipo de Walter Mazzarri, protagonista de una gran temporada, donde superó sus límites, llegando también a los octavos de final de la Champions League, cayendo eliminado por los campeones del Chelsea, ganó de forma contundente la Copa Italia contra los campeones de la Serie A de la Juventus. El primer trofeo de la época De Laurentiis llegó tras una merecida victoria por 2-0 con los goles de dos de sus mejores hombres, Edinson Cavani y del ídolo de la grada, Marek Hamsik.

Nada pudo el equipo de Antonio Conte, invicto durante toda la temporada, en el día de la despedida oficial de Alessandro Del Piero, que aún no ha desvelado los planes de su futuro. Los azules, sucedieron en el palmarés al Inter, este año eliminado por los actuales campeones en los cuartos de final de la competición. El Nápoles dominó todo el encuentro aprovechando de la ausencia del lesionado Chiellini para crear el pánico en la defensa bianconera.

Storari, sustituto de Buffon en la Copa, hizo lo que pudo para detener los ataques de los napolitanos, que querían saciar su hambre que duraba desde 1987. En la segunda parte el partido se arruinó por culpa de algunas decisiones polémicas del árbitro Brighi, aunque entre ellas, no está la del penalti concretado por Cavani y pitado justamente al Pocho, tras un contacto con el portero. Lavezzi contribuyó con su jugada a regalar un título a los azules en lo que podría haber sido su último partido con los partenopeos antes de marcharse al Paris Sain-Germain.

El momento más emocionante del partido fue la ovación a Alex Del Piero a su salida del campo tras una carrera extraordinaria y 705 partidos con la camiseta de la Vecchia Signora. La salida de Vucinic no cambió el equilibrio del encuentro con la Juve que intentó atacar y se dejó ganar por la mejor arma de los de Mazzarri, el contragolpe, con Hamsik a cerrar una temporada inconstante, y el partido, con un gol, antes de la expulsión de Quagliarella.

Hace tan solo cinco años tanto la Juventus como el Nápoles volvían juntos a la máxima categoría tras el purgatorio de la Serie B. Después de una temporada que ha regalado a ambos equipos grandes satisfacciones después de tantos problemas – Calciopoli por unos y el infierno de la Serie C por otros – el campo ha vuelto a poner en el sitio que merecen a estos dos grandes del calcio.

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Siempre es difícil despedirse. La sensación que queda es de vacío, a veces enorme, que no tiene consuelo. Despedirse tras una trayectoria gloriosa, en una temporada que ha regalado otro triunfo, de equipo o personal, es algo que supera los límites del deporte y va más allá, mezclándose con la vida.



Además, si te llamas Alessandro Del Piero o Filippo Pippo Inzaghi y dejas otra vez a tu público con la boca abierta por el enésimo gol con esos colores, el último de una carrera que parecía no tener un final, todo se hace más triste, dejando sitio a las lágrimas. Pero es para seguir persiguiendo el fin último de un delantero, ese momento de éxtasis completa, es para seguir viviendo de esos fragmentos de adrenalina, que se abandona hasta el amor más grande.

El Juventus Stadium de Turín despidió a su campeón, a su capitán más grande, a Pinturicchio, el ídolo del abogado Agnelli, con un aplauso que no quería terminar. Y Alex, para compensar, resistió al dolor por un golpe en la rodilla y regaló otra perla, la última en bianconero tras 19 años de amor y 704 partidos con la Vecchia Signora, antes de levantar el vigésimo octavo Scudetto, el sexto (u octavo) personal.



En el día de los adiós, en San Siro Pippo Inzaghi se despidió de la misma manera de su familia rossonera, a partir de hoy huérfana también de otros campeones capaces de ganarlo todo con Carlo Ancelotti. A las lágrimas de Superpippo, se juntaron las de Rino Gattuso, Alessandro Nesta, Clarence Seedorf y Gianluca Zambrotta, y pocos se acordaron que también Mark Van Bommel abandonará el club. Los ídolos de una generación son otra cosa. En el Milán eso se percibe y tras saborear otra vez el calor de su público, cuesta aún más, como demostró al final del partido la inesperada marcha atrás de Inzaghi que titubeó sobre su futuro.

“Cuando tienes 39 años y las ganas de un joven que está empezando es difícil quedarse mirando en el banquillo”, dijo Superpippo, y lo mismo debe haber pensado Del Piero que intentará buscar a otro equipo que le dé la posibilidad de seguir ampliando su leyenda, como hizo Raúl.

En un día como éste, en el que el fútbol italiano, sea que se trate de admiradores o de adversarios, pone fin con elogios y aplausos a la historia de unos campeones, no pasa en segundo plano la increíble temporada del Udinese, que tras la victoria contra el Catania consiguió meterse por segundo año consecutivo en el preliminar de la Champions, con Di Natale que celebró por todo lo alto y con otro golazo la convocatoria en la selección de Prandelli.



Nada pudo el Nápoles, que hizo lo suyo ganando contra el Siena y ni siquiera lo consiguió la Lazio que acabó cuarta y en la Europa League junto con uno de sus directos adversarios para esa plaza, el Inter de Stramaccioni, a su segunda derrota en tres partidos. En el día del adiós de Ivan Ramiro Córdoba, sin Wesley Sneijder y con Pazzini que lleva tres meses sin marcar un gol y que verá la Eurocopa desde casa, el único en salvarse del desastre fue el Principe Milito, que igualó su récord italiano de 24 goles en una temporada.

Los neroazzurri cerraron su pésima campaña tal y como la habían empezado, con una derrota, y tuvieron el premio del doble preliminar europeo no por méritos propios sino por deméritos de los demás equipos, entre todos, la Roma de Luis Enrique que se rindió en el final.  

El técnico español anunció su adiós con antelación declarando que este año fue agotador y admitiendo el fracaso de su proyecto al estilo Barça, probablemente impracticable en un campeonato como el calcio. Y si en la Roma los únicos en salvarse fueron Francesco Totti y el joven Borini, premiado por Prandelli con el azzurro, la buena noticia es que Vincenzo Montella podría volver al banquillo, a demostración que - para decirlo con una de las canciones del cantautor romano y autor del imno de los giallorossi, Antonello Venditti – “Algunos amores nunca se acaban, dan una vuelta inmensa y luego vuelven…”.

En el descenso, el Lecce es el tercer equipo que se marcha a la Serie B y hace compañía a Novara y Cesena. Con la victoria por 2-0 del Génoa frente al Palermo, el grifone consiguió mantener la categoría aunque el juicio sobre las apuestas y las escuchas en el calcio podría aún reservar sorpresas. Esto se ha terminado pero en los tribunales no hace nada más que empezar y con la final de la Copa Italia entre Nápoles y Juventus aún por jugar, la mente ya vuela hacia la Eurocopa, pensando que el escándalo de 2006 contribuyó  a su manera a levantar la Copa del Mundo en Berlín…

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La Juventus se corona justo campeón de la Serie A con una jornada de antelación y quedándose invicta después de 37 jornadas. En el estadio Nereo Rocco de Trieste, nombre desde siempre amado por el Milan, los bianconeri hicieron lo suyo ganando al Cagliari por 0-2 y esperando el regalo del gran enemigo. Y el Inter no defraudó.



La Vecchia Signora, tras seis años de infierno entre Calciopoli, la Serie B y un año lejos de las competiciones europeas, ahora puede incluso optar al doblete, ganando la final de la Copa Italia en el choque contra el Nápoles. Pero sin duda, ahora quiere disfrutar al máximo de su vigésimo octavo Scudetto, aunque para los hinchas bianconeri las victorias serían treinta y le darían derecho a la tercera estrella, el símbolo de Italia que marca los equipos cada diez campeonatos ganados.

Sin embargo, dejando atrás las polémicas, éste ha sido el Scudetto de Antonio Conte y su proyecto, del redivivo Andrea Pirlo y de un trozo de la Roma ganadora de Spalletti e Ranieri, con Vucinic y Borriello a marcar la diferencia, también en la encuentro contra el Cagliari. También es el Scudetto de Buffon y sobre todo de Alessandro Del Piero, una leyenda, que tras no abandonar el barco después del naufragio, devolvió a la Juventus el título antes de despedirse, sin hacer ruido.

Ironía de la suerte, la celebración bianconera se hubiera retrasado aún más si el Inter no hubiese ganado el derbi, un partido fascinante y  apasionante donde la supremacía de los neroazzurri fue aplastante. En San Siro, el técnico Stramaccioni, confirmado por el presidente Moratti para la próxima temporada, se jugó todas sus cartas, apostando por un equipo motivado y que saltó al campo enchufado.



El gol de Milito
abrió la lata y sentenció el dominio absoluto del Inter, que marcó con un golazo de Lucio anulado justamente por fuera de juego. El mismo trato hubiera merecido el falso penalti que realizó Ibrahimovic tras una presunta falta de Julio César. En la segunda parte el sueco replicó marcando su doblete personal y dando la vuelta al resultado. Pero el Inter, que no muere nunca no se rindió y tras un chute de ensueño de Sneijder, que desde lejos le dio al travesaño y un penalti no pitado a Samuel, se volvió a adelantar, con dos penaltis justos realizado por el Principe Milito, que marcó su personalísimo triplete.

A completar la fiesta, una carrera interminable a romper todo el campo del eterno capitán Zanetti, 39 años en agosto, el segundo golazo de la temporada para Maicon y la despedida de Ivan Ramiro Córdoba, tras 14 años en la plantilla neroazzurra. Con un 4-2 espectacular, el Inter honoró el campeonato, con Ibrahimovic que se quedó sin Scudetto después de ganarlo por cinco temporadas consecutivas, siete si no fuera por Calciopoli.

Tras los resultados de la jornada, con el empate de la Roma que se auto eliminó definitivamente de la lucha por Europa en el día de los 500 partidos en la Serie A de Francesco Totti con la camiseta giallorossa y su doblete inútil que le lleva a la cifra récord de 215 goles en la historia de la competición, la derrota del Nápoles y las victorias de Lazio e Udinese, ahora tercero, el Inter mantiene vivas las esperanzas para el tercer puesto que se decidirá en el último minuto. Para quien diga que el calcio es aburrido.

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Cuando solo faltan 180 minutos por jugar, el Milan recortó distancias con la Juventus y se pone a tan solo un punto de los líderes en la semana que precede el derbi contra el Inter.



Los rossoneri hicieron lo suyo ganando en San Siro por 2-0 ante una Atalanta desmotivada y tranquila en su posición de media tabla. Otra vez, el Scudetto pasó por las botas (o la cabeza) del exinterista Sulley Muntari, que marcó su segundo gol con la camiseta del Milan que hubiera podido ser el tercero si le hubiesen convalidado el tanto contra la Juventus, que de momento, está haciendo la diferencia en la tabla. En los minutos finales, el gol de Robinho cerró el encuentro y abrió la fiesta por las noticias que llegaron desde Turín, donde el Lecce con diez hombres consiguió bloquear a la Juve.

En el Juventus Stadium todo empezó bien por los de Antonio Conte que se adelantaron gracias a otro gol de su mediana, con Marchisio que aprovechó de un pase de Pirlo para marcar su noveno tanto, que le convirtió en el segundo marcador de la temporada de la Vecchia Signora. Las cosas incluso mejoraron cuando Cuadrado tuvo que abandonar el campo por doble amarilla dejando a su equipo con diez hombres. Sin embargo, el conjunto de Serse Cosmi, que hizo un trabajo impresionante con la plantilla del Lecce, no se rindió y plantó cara al líder.

Aprovechando de un error de control de Buffon tras un pase hacia atrás, Giacomazzi robó el balón al portero de la selección, que al final del partido se disculpó con la afición por su fallo, para marcar el definitivo empate a uno que da vida al Milan.

Tras la victoria del Nápoles, nadie podía distraerse por la lucha para la Champions. El Udinese hizo lo suyo ganando en el sintético de Cesena contra un equipo ya descendido con un gol del joven Fabbrini que remató un tiro de Di Natale. Sorprendente fue la caída del Inter en Parma que probablemente aleja definitivamente a los neroazzurri de la lucha. Los de Stramaccioni, a la primera derrota de su aventura, empezaron bien con un golazo de Wesley Sneijder pero luego se perdieron por el camino, cómplice la lesión de Nagatomo y el debut con el nuevo técnico de Jonathan. El brasileño fue protagonista de un auténtico desastre aunque los goles llegaron por la derecha con un espectacular Giovinco.



La Hormiga atómica desafió a Lucio robándole el balón y concediendo la oportunidad al español Márquez para que marcara su primer gol en la Serie A. El exjuventino tres minutos después se repitió dando la vuelta al marcador, sentenciado por el tercer gol de Biabiany que cumplió la venganza contra el equipo que no supo esperarle. Malas noticias también para la Lazio que empezó perdiendo contra el Siena pero por lo menos consiguió empatar y agarrarse con fuerza a la esperanza de la tercera plaza.

Increíble lo que pasó en Florencia con el Novara, al final del partido matemáticamente descendido, que se aventajó 0-2 sobre la Fiorentina. El técnico viola, Delio Rossi, entonces decidió sustituir en el minuto 31 a Ljajic, según él uno de los culpables de la opaca actuación del equipo. Pero la situación se le escapó de las manos y tras la mala cara de su jugador al salir del césped reaccionó golpeándole en la cara con un puñetazo.



De momento, los directivos de la Fiorentina están reunidos en el estadio Franchi para decidir sobre el futuro de su técnico. La viola consiguió marcar dos goles con Montolivo y empatar el partido aunque aún no puede considerarse segura de su permanencia, cómplice la victoria después de tres meses del Génoa, que superó por 2-1 al Cagliari en el Rigamonti de Brescia.

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No se para la cabalgata triunfal hacia la próxima Champions League del Nápoles de Walter Mazzarri que contra el Palermo conquistó tres puntos fundamentales para seguir soñando.



En el San Paolo, el fatídico gol del ex, Edinson Cavani por penalti y otra perla de Marek Hamsik dieron la victoria a los azules, que por una jornada más, y a falta de dos para el final, se aseguran la tercera posición de la tabla. Todo empezó bien para el Nápoles que benefició de un penalti dudoso que el uruguayo Cavani tiró con prepotencia en la escuadra a la derecha de Viviano.

El ‘9’ de los azules, pese a la importancia del resultado, decidió no celebrar su gol número 23 de esta temporada en la Serie A para respetar a su exequipo, el que por primera vez creyó en él dándole una oportunidad. El Palermo sin embargo, sin particulares ambiciones en esta campaña, se dejó llevar y no reaccionó permitiendo que Hamsik realizara el tanto del definitivo 2-0.

En el otro partido de la tarde, transformado por la lluvia en un encuentro de waterpolo más que de fútbol, la Roma consiguió un empate a cero y un punto inútil contra el Chivo Verona. Los giallorossi de Luis Enrique, que fueron peligrosos solo en una ocasión con un tiro del capitán Francesco Totti, demostraron no tener los papeles suficientes para luchar por las zonas europeas.



Tras haber recuperado bastante puntos entre Navidades y marzo, los del español perdieron rapidez y con ella, la capacidad de jugar la pelota. Algunos fallos de atención y la mala racha goleadora de Fabio Borini tras la convocatoria con la selección de Prandelli, hicieron el resto. Con este empate, la Roma dice adiós definitivamente a la lucha por la tercera plaza y se aleja también de la posibilidad de participar en la próxima edición de la Europa League.

Luis Enrique afirmó que ya conoce su futuro al 100% y aunque todavía no lo haya desvelado públicamente, en Roma están seguros de que los destinos del equipo y de su técnico no se volverán a cruzar en la próxima temporada por el bien de todos.  

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Con lo difícil que es a veces dar la vuelta a la tortilla…Cuando solo faltan tres jornadas para que finalice el campeonato de Serie A, con Juventus y Milan que siguen con la misma distancia su marcha hacia el título, la lucha más interesante se ha trasladado a la tercera posición, con el Inter que ha conseguido igualar a puntos a sus rivales en una jornada extremamente favorable.



La cura Stramaccioni ha sido simplemente maravillosa, con el entrenador romano, sustituto de Ranieri, que consiguió recuperar diez puntos y aguantar la tercera plaza. Merito de todo esto, también el demerito de los otros adversarios que perdieron puntos en los choques directos. Ahora los neroazzurri, empatados a 55 puntos con Lazio, Udinese y Nápoles, solo tienen que superar a los azules para disfrutar del próximo doble preliminar de Champions. Una situación inesperada, que ahora propone tres finales, entre ellas el derbi contra el Milan y el choque mortal con la Lazio.

Al Inter solo le toca ganar y esperar. Empezó desde hoy en San Siro contra el Cesena, consiguiendo la victoria que valió el empate a puntos. El 2-1 contra el primer equipo del calcio ya descendido se desarrolló en la segunda parte después de un dominio absoluto. Pero como muchas veces pasó a lo largo de esta temporada, a la primera ocasión del rival, los neroazzurri se encontraron en desventaja. El mérito de Stramaccioni fue redibujar al equipo, que empezó con Giampaolo Pazzini, que lleva tres meses sin marcar un gol, por delante de los dos mediapuntas Sneyder y Álvarez y completó la remontada con el primer gol de la Serie A de Joel Obi y con Milito y Zarate en el campo, con el ex de la Lazio que marcó el tanto de la victoria.

Para no quedarse fuera de Europa, el Udinese tenía solamente un resultado útil contra la Lazio: la victoria. Los de Guidolin salieron enchufados en un partido donde se sentía la tensión ya que cada fallo podía ser definitivo, pero al final en el Friuli ganaron los bianconeri, con un golazo de Antonio Di Natale. En el final, tangana tras el 2-0 del Udinese, con los jugadores de la Lazio que ya iban hacia el centro del campo, convencidos de que el árbitro hubiese pitado el final del encuentro y no defendieron la jugada por la banda de Pereyra, que marcó a puerta vacía.




Entre Juventus y Milan, nada ha cambiado. Bajo la atenta mirada de Giampiero Boniperti y Michel Platini, dos viejos líderes bianconeri, los primeros de la clase mantuvieron los tres puntos de ventaja sobre los rossoneri tras la victoria contundente por 0-4 a domicilio ante el Novara. El equipo de Conte, un mecanismo de juego y goles perfecto donde Pirlo es el cerebro, Marchisio y Vidal los pulmones y todos trabajan para que los delanteros rematen a puerta con constancia, éste fue el día del primer doblete de Vucinic, de otro espectacular gol de Vidal – ya tiene siete- y del segundo tanto consecutivo de Borriello, que quitó de prepotencia la titularidad a Alessandro Matri, que sin embargo sigue siendo el pichichi del equipo.

En el Milan que superó por 1-4 al Siena y que sigue esperando en un fallo del rival para adelantarse en la tabla, la jornada deparó muy buenas noticias. La primera, y sin duda más esperada, fue la vuelta al gol de Antonio Cassano a seis meses de su operación por el fallo cardiaco. Con el doblete que le eleva a máximo pichichi de la temporada, Zlatan Ibrahimovic consiguió llegar a los 26 tantos en la misma campaña, mejorando su récord personal de los tiempos de oro en el Inter. Sin embargo, los aficionados del Milan también recordarán el décimo centro de la temporada de Antonio Nocerino, otro número 22 que como Ricardo Kaká hace soñar a los rossoneri y que igualó la marca del brasileño en su primera temporada milanista.

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Se esperaban goles y emociones en el Olimpico de Roma, con los giallorossi que se jugaban la última oportunidad útil para meterse de prepotencia en la lucha para las competiciones europeas.



El espectáculo no defraudó aunque Roma y Nápoles no pudieron conseguir más que un empate que sabe a derrota para ambos equipos. Los azules por lo menos pueden estar en parte satisfechos ya que consiguieron darle la vuelta al resultado tras el gol de Marquinho en la primera mitad y con el punto ganado igualaron Lazio e Udinese, que mañana se cruzarán para liderar la tercera plaza.

El equipo de Mazzarri se ilusionó con el golazo desde fuera de Zuniga y con el tanto de Edinson Cavani, que consiguió el 1-2 antes de que el recién entrado Simplicio marcara el gol del empate, celebrado con un paseo por la grada para besar a su familia.

Antes de ese momento, la grada había contestado de forma muy dura al equipo local, con una pitada muy dura, gritos y pancartas contra Luis Enrique, reservando aplausos solo al capitán, Francesco Totti. La Roma ahora, con 4 puntos de retraso – de momento- de la tercera plaza y con tan solo tres partidos por jugar es la más clara candidata para perderse las copas.

También los otros dos partidos del día se cerraron con dos empates, con el Palermo que cerró 1-1 con el gol de Miccoli tras el tanto de Legrottaglie el derbi contra el Catania de Montella y con Chievo y Cagliari que empataron a cero, consiguiendo un punto por parte que acerca la permanencia para ambos conjuntos.

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Todo invariado entre Juventus y Milan que ganaron sus respectivos partidos contra Cesena y Génoa y mantienen la distancia de tres puntos cuando faltan cuatro jornadas para la conclusión de la Serie A.



Los bianconeri tuvieron la posibilidad de adelantarse en la primera parte con un penalti inexistente que Pirlo falló tirándolo en la cara del portero. Sin embargo en el minuto ’80, el exmilanista Marco Borriello, que llegó a la Juve en enero procedente de la Roma, marcó su primer tanto con la camiseta de la Vecchia Signora, regalando oxigeno a su equipo y una ventaja sobre el Milan que parecía ya definitiva.

Cuatro minutos después en San Siro, Kevin Prince Boateng marcaba su cuarto gol de la temporada con los rossoneri que  aprovecharon de la mala semana del Génoa tras los hechos del domingo y sobre todo de la superioridad numérica tras la expulsión de Jankovic.  

En el día de la Liberación italiana, el Inter se liberó de sus fantasmas y en el estadio Friuli de Udine obtuvo un resultado inesperado  que le deja a tres puntos de la tercera plaza de la tabla, en un campo donde históricamente estaba acostumbrado a pasarlo mal y donde solo el Milan consiguió ganar en esta temporada.

El regalo más grande se lo hizo al mediodía el Novara, el colista que en esta campaña le quitó seis puntos a los neroazzurri pero que también consiguió parar a la Lazio, con un esplendido 2-1 y un golazo de Mascara en los minutos finales. A partir de ese momento, Udinese e Inter se jugaban la vida y la tensión produjo un partido espectacular que se abrió con un autentico golazo de Danilo, tras un pase magistral de Di Natale de rabona.





El Inter no se rindió y a los cuatro minutos encontró el gol gracias a Wesley Sneijder y la complicidad del portero rival, Handanovic. Stramaccioni, que renunció a Palombo y a Forlán por decisión técnica y apostó por Milito único delantero acompañado por Ricky Álvarez y la vuelta a la titularidad del holandés,  no fue traicionado por su mejor hombre, que asistido por el Principe marcó un golazo con una perfecta vaselina. Antes de final de la primera parte, golazo de Álvarez que cerró el partido y pone un candado al banquillo del joven entrenador, que conquistó su primera victoria lejos de San Siro y se acerca poco a poco a su objetivo.

Victoria importante también para el Nápoles que con el 2-0 ante el Lecce con las dos firmas de autor de Marek Hamsik y Edinson Cavani dio un paso importante hacia la tercera plaza. Cada vez peor la Roma de Luis Enrique que en el Olimpico se rindió a la Fiorentina que con Jovetic y Lazzari llegó a los 41 puntos, quitándose de la zona de descenso. De los giallorossi el único que sigue luchando es el capitán, Francesco Totti, que marcó el gol del momentáneo empate.

Ironia del destino, tras una temporada difícil y atormentada el Inter podría ser el equipo más beneficiado por los resultados de los rivales ya que en el próximo turno se cruzará con el Cesena mientras que el Udinese se la verá con la Lazio y la Roma con el Nápoles, con unos choques que de todas formas, eliminarán a algunos contendientes.

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Tras una semana pasada a interrogarse sobre la muerte de Piermario Morosini y el parón de la Serie A, en Génova el calcio se volvió a atascar en uno de sus problemas peores, el poder de los hinchas.


La batalla campal ocurrida en el estadio Luigi Ferraris, donde la parte más extremista de la grada consiguió parar el partido durante 45, larguísimos, minutos tirando lacrimógenos y petardos y obligó a los jugadores a quitarse la camiseta, demostró que los ultras comandan si no más, por lo menos de la misma forma que los organismos institucionales, que pararon la 33ª jornada en ocasión del jugador del Livorno fallecido en el césped.

Todo esto en un campo, el de Génova,  que en 2010 fue protagonista de otro episodio controvertido,  cuando durante un Italia-Serbia de la fase de clasificación a la próxima Eurocopa, los aficionados rivales interrumpieron el encuentro desatando la guerra. Y en una ciudad herida profundamente durante el G8 de 2001, que se llevó la vida del manifestante Carlo Giuliani.



No para salirse del tema, pero tal vez se trata más de una cuestión política que de una meramente deportiva, con la policía incapaz de hacer frente a la situación a pesar de conocer nombres y caras de los responsables.

El presidente del  club, Enrico Preziosi, invocó la cárcel para los sesenta, máximo cien culpables de la vergüenza de espectáculo ofrecida por su grada donde, mezclados a los hinchas había familias con niños que huyeron asustadas al ver los desordenes. Un 0-4 contra el Siena en la primera parte no puede justificar la rabia tan feroz que demostró una parte de los tifosi, ni puede desahogarse así la frustración por la peligrosa situación en la tabla, a un punto del descenso.

En una situación tan crítica, con algunos jugadores que rompieron a llorar por la impotencia, De Canio tendrá que levantar los ánimos y compactar al grupo en los últimos cinco partidos del torneo, tras la segunda despedida de la temporada de Alberto Malesani y el enésimo cambio en el banquillo. El castigo será ejemplar con el campo de Marassi que podría estar descalificado durante mucho tiempo.



Aunque no apetezca hablar de fútbol en estas circunstancias, ésta podría haber sido una jornada clave por la Juventus de Conte, que sigue su marcha triunfal hacia su vigesimoctavo Scudetto de su historia, el primero tras el escándalo de Calciopoli. Los bianconeri humillaron y arrollaron en su estadio a la Roma de Luis Enrique, ganando con un contundente 4-0 con el chileno Arturo Vidal como absoluto protagonista. El centrocampista marcó un doblete que abrió el partido antes de dejar la escena a sus compañeros de la mediana, Pirlo y Marchisio.

Y si Luis Enrique le hizo un favor a la Vecchia Signora dejando en el banquillo al capitán Francesco Totti durante todo el encuentro, el regalo más grande se lo hizo el Bolonia en Milán, empatando contra los rossoneri en San Siro, con Ibrahimovic que mantuvo vivas las esperanzas de los milanistas con un gol en el último minuto.

En la lucha para la tercera plaza, paso importante del Nápoles que ganó 2-0 contra el Novara gracias también a los pinchazos de Lazio e Udinese que empataron su partidos contra Lecce y Chievo. De la mala jornada de tercero y cuarto de la tabla se benefició también el Inter, que empató a cero a domicilio contra la Fiorentina, con Julio César que salvó el resultado parando un penalti y mantuvo vivos a los neroazzurri, que con tan solo seis punto de retraso siguen esperando en la clasificación a la próxima Champions.

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# sábado, 14 de abril de 2012 20:54

Una tragedia en la tragedia

Por una vez el fútbol se para, se encoje en los hombros y apaga las luces en una jornada que apagó en el campo otra vida, la de Piermario Morosini, centrocampista del Livorno.



Su corazón dejó de latir por un infarto, en el césped de Pescara, a los 25 años, tras una vida hecha de sufrimiento y sacrificio, para cumplir un sueño, lo que llenaba de orgullo a sus padres. Morosini miró en la cara a la muerte demasiado pronto, cuando tan solo tenía 15 años y su madre Camilla se fue por una enfermedad. Poco después, a los 17, el chico que mientras tanto se acercaba más a su futuro en el fútbol, sufrió la muerte de su padre Aldo, traicionado por su corazón, algo de familia.

Fue a partir de ese momento que Piermario empezó su aventura en los juveniles del Atalanta, acompañado por su hermano y su hermana, ambos discapacitados. Pero otra tragedia estaba a la espera y golpeó otra vez a su familia en 2004, cuando su hermano se suicidó. Morosini entonces se dedicó con todas sus fuerzas a cumplir el deseo de sus seres queridos, que querían verle debutar en el fútbol de alto nivel, que querían verle jugar en la Serie A.

La ocasión llegó gracias al Udinese, que decidió ficharle en 2005 y hacerle debutar en la máxima categoría en 2006 con tan solo 19 años. Para que el joven pudiera jugar más y seguir formándose, fue cedido al Bolonia y luego al Vicenza, equipo en el que se lució consiguiendo llegar a la selección sub-21, disputando el Europeo de Suecia. Tras pasar otra vez por Udine, Reggina y Padova fueron sus destinos en la segunda italiana, con la posibilidad de llegar al gran calcio que se esfumaba poco a poco.  Tras volver al Udinese y al Vicenza, en enero, después de otro paréntesis en Friuli, fue cedido al Livorno, el último equipo de su breve y desafortunada vida.



Y ahora se hace raro entrar en su cuenta de Twitter y ver su última foto junto a su novia, en la bella Toscana o leer su último mensaje en el que ya esperaba el fin de semana para poderse dedicar a la lectura de un libro. Nos hace pensar que la vida es flébil y nos quedamos mudos, impotentes delante de la muerte que nos arrastra.

Hubo alguien que vio un consuelo en la muerte porqué por lo menos así Piermario se reunirá con su familia. Nunca puede ser un consuelo morir con 25 años y aún menos fallecer jugando al fútbol, algo por lo menos extraño pero cada vez más frecuente, para deportistas que pasan millones de controles a diario. Pero hoy solo es el día del recuerdo, de la reflexión y del silencio. Ciao Moro.

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Todo en diez días. Tras el tropezón y la siguiente eliminación de la Champions League contra el Barça, el Milan volvió a pinchar, esta vez en la competición nacional, en el día de la vuelta al campo de Antonio Cassano.



Una derrota, la de San Siro contra la Fiorentina, que le costó también el liderato del campeonato ya que en el Renzo Barbera, la Juve hizo lo suyo ganando al Palermo y superando al rival por el título. Sin embargo, el equipo de Conte, le debe mucho a uno de sus descartes, el italo-brasileño Amauri, que marcó el gol de la victoria contra el equipo de Allegri, mermado y tocado anímicamente más que físicamente tras la debacle europea.

Ibrahimovic empezó bien, realizando un penalti concedido por un empujón a Maxi López. Luego los rossoneri desaparecieron del partido, concediendo el campo a la Viola, que empató con Jovetic antes del definitivo 1-2 de Amauri en los minutos finales. Única nota positiva fue la vuelta de Antonio Cassano, que disputó los últimos diez minutos del encuentro y estuvo a punto de bañar su debut de 2012 con el gol.



Con la tranquilidad de quien ya conoce el resultado del rival, la Juventus se presentó en Palermo con la intención de aprovecharse de la inesperada oportunidad de ponerse líder a siete jornadas por el final y seguir su racha de imbatibilidad. Los de Conte dominaron durante todo el encuentro pero consiguieron cerrar el resultado en la segunda parte, con un contundente 0-2 firmado por Bonucci y Quagliarella.

Tras la loca victoria de San Siro contra el Génoa en su debut, Andrea Stramaccioni conoció el gusto amargo del empate contra el Cagliari. Los de Ficcadenti, que jugaron en Trieste por la inhabilidad del estadio Sant’Elia, se adelantaron por dos veces, primero con Astori y  luego con Pinilla, que fue expulsado por exceso de euforia en su celebración, y por dos veces fueron recuperados por los tantos de Diego Milito y de Cambiasso.

El Inter demostró por lo menos ganas de correr y de recuperar el resultado y balones, aunque no fue capaz de ganar contra un equipo que se quedó injustamente con diez durante toda la segunda mitad. Sobre todo los neroazzurri perdieron una buena ocasión para acercarse a las zonas europea ya que la Roma cayó de estrepito contra el Lecce de Serse Cosmi, que está consiguiendo salvar al conjunto pugliese. Al final fue 4-2 para el conjunto de Luis Enrique, que perdía 4-0 contra el antepenúltimo de la tabla.

En el choque Champions entre Lazio y Nápoles, el conjunto romano consiguió llevarse la palma del mejor y la tercera plaza pese a la baja de Klose. Los de Reja se adelantaron  con Candreva pero los azules consiguieron empatar gracias a una jugada magistral de Lavezzi que asistió de tacón para el empate de Pandev. En la segunda parte, un gol estupendo de Mauri de chilena dio la ventaja a la Lazio que cerró el marcador con un penalti transformado por Ledesma. De momento, solo el Udinese sigue el paso, gracias al 3-1 contra el Parma, quedándose a tres puntos de la tercera posición y haciendo que la diferencia con los demás pretendientes sea inalcanzable.

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En el minuto 38 de la primera parte, Andrea Stramaccioni, 36 años y desde el lunes nuevo entrenador del Inter, seguramente habrá pensado que no iba a ser tan difícil y que había encontrado el antídoto para devolver la vida, o la Champions, a los neroazzurri.



El Inter de las 12 derrotas de la temporada, del octavo puesto en la tabla, había sido borrado por un esquema ofensivo, el 4-3-3 con Forlán, Zárate y Milito en la delantera, capaces de sentenciar el encuentro con un 3-0, gracias también a la ayuda de un gol de Samuel en colaboración con Lucio. El 3-1 afortunado de Moretti, que remató sin querer una chilena de Sculli, un simple fallo de un día cualquiera.

Pero el fútbol es loco y el Inter, como su himno, es “Pazza” y no se desmiente. El técnico romano, como el despedido Ranieri, vio como el conjunto local sufría tres penaltis en contra y la expulsión de Julio César y sin embargo no se rendía, volvía a levantarse y a marcar goles. Al final serán cinco, con el triplete del Principe argentino Diego Milito, que apuñaló al equipo que le acogió y por eso no celebró, y el primer tanto de la temporada en la Serie A con la camiseta neroazzurra de Mauro Zárate. 

El Inter está vivo, a siete puntos de la tercera plaza, gracias también a los regalos de Udinese y Nápoles, que perdieron sus partidos frente a Siena y Juventus, que apunta al Milan con tan solo dos puntos de desventaja. En el debut de Stramaccioni no faltaron las emociones y las novedades de la plantilla sorprendieron a Massimo Moratti, que disfrutó de su nuevo fichaje, Freddy Guarín en la mediana. Y si pensamos que con Ranieri el Inter había marcado cuatro goles en los últimos ocho partidos, los cinco contra el Génoa son un alivio.

Si los neroazzurri siguen aún entre los posibles candidatos a la tercera plaza, la Roma de Luis Enrique apunta fuerte a la Lazio, a tan solo cuatro puntos, tras la victoria contundente contra el Novara.  Con cinco marcadores distintos y un partido espectacular del italo-argentino Daniel Osvaldo, los giallorossi regalaron al público del Olimpico una manita tras la remontada al colista, cada día más condenado a la Serie B. Y ya que los conjuntos que ahora están delante aparentan cansancio y poca resistencia a los ataques, la Roma y el Inter, más preparados y motivados que Lazio, Udinese y Nápoles, serán otra vez adversarios para cumplir con el objetivo máximo que pueden conseguir en esta inconstante temporada.

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Tras el empate a uno contra el Catania, que podría reducir la ventaja del líder a tan solo dos puntos del segundo si la Juventus cumpliera contra el Nápoles, el Milan ha desatado la polémica por un posible gol no convalidado y unos fuera de juego pitados injustamente.



En la semana que lleva al choque decisivo de los cuartos de la Champions contra el Barcelona, el clima en el ambiente rossonero es muy tenso. Tras las declaraciones del presidente Silvio Berlusconi, que atacó públicamente el juego de su entrenador, Massimiliano Allegri, el técnico de los diablos ha salido al contraataque, justificando las malas actuaciones de los suyos con los errores arbitrales.

Esta vez, tras el tanto de Robinho con otro pase mágico del sueco Zlatan Ibrahimovic, los de Montella confirmaron su condición de aspirante a las próximas competiciones europeas encontrando el gol con Spolli. Sin embargo el Milan recriminó por otro remate del brasileño bloqueado en la línea de puerta por los jugadores del Catania, con el árbitro que no convalidó la jugada.

Al final del partido tanto Allegri como el director general del club, Adriano Galliani, explotaron delante de las cámaras, denunciando que en esta temporada el Milan ha sufrido muchas decisiones en contra que le han perjudicado, alimentando la polémica a distancia con el director técnico de la Juventus, Giuseppe Marotta.

En el otro partido del día, nuevo pinchazo de la Lazio de Reja que en Parma se dejó tres puntos vitales que podrían permitir a Nápoles y Udinese arrebatarle la tercera plaza. Los de Donadoni ganaron 3-1 en casa y se alejaron momentáneamente de la zona peligrosa de la clasificación gracias al doblete del exlaziale envenenado, Sergio Floccari y a un tanto de Mariga. Una derrota que anima aún más la lucha para la Champions, con seis equipos que podrían estar en ocho puntos  al final de esta jornada. Siempre que el nuevo Inter de Stamaccioni gane en su debut en San Siro contra el Génoa…

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La ida de los cuartos de final de la Champions dejaron al Milan de Allegri con buenas posibiliades para clasificarse a la siguiente ronda, tras un empate a cero en San Siro que supo a victoria.



Contra el Barça de los récords, de Lionel Messi, Xavi, Iniesta y compa
ñía, los rossoneri hicieron el mejor catenaccio a la italiana para bloquear los ataques blaugrana, con los de Pep que reclamaron un penalti con Aléxis en la primera parte. El exdelantero del Udinese probablemente buscó el contacto con el perfecto Christian Abbiati, que durante el partido, negó el gol a los extraterrestres del Barça en muchas ocasiones.

En el día en que Messi, rodeado de jugadores en camiseta blanca, no estuvo fino como otras veces, la ocasión mejor del partido la tuvo Zlatan Ibrahimovic, que tiró a los brazos de Valdés cuando estaba solo delante de la portería. El Milan se defendió con las uñas y con los dientes con Ambrosini y Nesta que usaron las buenas y las malas maneras para bloquear a los jugadores de Guardiola, que en el Camp Nou tendrán que pensar a la manera para superar la presión de los rivales y marcar cuanto antes para quitarse de problemas.

Messi demostró sufrir demasiado contra una defensa cerrada y que cubría todo los espacios como la del Milan, a la misma manera que Ibrahimovic confirmó su mala racha en las competiciones europeas, que nunca le vieron protagonista.

El desenlace, la próxima semana en Barcelona, con la sensación que el Milan haya obtenido el resultado que esperaba para no hundirse y poder recuperar jugadores importantes como Boateng y Pato para jugársela en la vuelta. Aunque ganar en el Camp Nou parece algo casi imposible...

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Claudio Ranieri ya no es el entrenador del Inter. Era inevitable después de la última debacle en el campo de la Juventus, donde los neroazzurri se rindieron por 2-0 a Caceres y Del Piero que celebró con un gol su último derbi de Italia.



Moratti, tras haber confirmado al técnico de Testaccio después de la reuni
ón con Marco Branca, reculó y contrató al nuevo ídolo neroazzurro, Andrea Stramaccioni, entrenador que llevó la Primavera, la cantera del Inter, a ganar contra el Ajax la primera edición de la Next Generation Series, la Champions de los jóvenes.

El trabajo del extécnico de Valencia, Chelsea, Juventus y Roma entre otros, duró solamente seis meses. Entre medias, el traguardo de las siete victorias consecutivas que habían devuelto la sorsisa y la esperanza a un equipo mermado tras el principio de temporada sin conocer los tres puntos bajo la guía de Giampiero Gasperini.

Tras el Triplete de Mourinho, que había conseguido formar un grupo sólido y unido en tan solo dos años, bastaron quince meses para derrumbar todo y cambiar a cinco entrenadores – los varios Benítez, Leonardo, Gasperini y Ranieri; Stramaccioni es solo el último de la lista - para intentar salvar una temporada que ha amplificado una decadencia empezada el año pasado y que los directivos no supieron parar, fichando a caso y privándose de hombres importantes como Eto’o, Pandev o Thiago Motta, protagonistas de las victorias de 2010.

Ahora el Inter es octavo en la tabla, superado también por el óptimo Catania de Vincenzo Montella y con casi ninguna posibilidad de apuntarse a las próximas competiciones europeas. Con nueve jornadas aún por delante, casi mejor mirar hacia abajo y preocuparse más de evitar el descenso, que tras el horror de las doce derrotas en una temporada – trece es el récord negativo de toda la historia del club – es la única infamia que este año aún podría hundir al Inter, único equipo italiano que nunca conoció en infierno de la Serie B.

La esperanza es terminar como sea este campeonato y concentrarse en la refundación ya que cuando se cae tan abajo, lo único que queda es trabajar para volver a levantarse.

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