Es el ‘7’, debería estar en todas las listas de los equipos grandes. La temporada se acaba y los diferentes empiezan a ser portada en los medios. Salir a mandar, tener el balón es sinónimo de amplitud. Ataca y defiende, solidario y profundo, marca diferencias en una baldosa para ganar partidos con espacio para la contra. En defensa no huye de sus obligaciones, cierra atrás, ahoga al interior adversario siendo disciplinado en el 2x1 y va a la recuperación con intensidad. No es un presencial, sabe cual es su responsabilidad. El lateral debe aguantar, su primer objetivo es no ser superado, temporizar hasta la llegada de la ayuda. En esta, pueden llegar el mediocentro del doble pivote o el interior. Ahí empiezan los problemas, si viene el mediocentro, el equipo se descompensa pero Navas nunca abandona. Llega para recuperar y soltar, tiene capacidad anaeróbica y velocidad de traslación para ir y volver. Los esfuerzos de más de cuarenta metros demuestran que el volumen muscular en fútbol más que ayudar es una condena.
En ataque poco hay que decir. Necesita pulir su zurda. Conseguir intimidar en la diagonal interior le daría mucha ventaja por fuera. Ha metido algún gol pero necesita más, su fútbol va incorporando registros. Se va hacia dentro, y la pica para la asistencia en la ruptura del punta a la espalda del central. Tiene último pase. Por fuera, es sencillo, tiene calidad para más pero en lugar de sorprender con su desborde lo hace con su asistencia. Se va con un dentro fuera, hace magia en el centro, es un ‘toma y métela’.
Difícil encontrar zurdos, en la diestra existen buenas opciones de mercado. Hacer un ranking es complejo pero en la pole position, analizando el rendimiento de hoy, está Navas pero nunca por sus goles ni sus asistencias. Otros hacen buenos números pero ninguno llega a la capacidad del sevillista en ritmo de juego, intensidad ataque –defensa, productividad y partidos en los que marca la diferencia.
Al mejor Abidal le hizo un traje, al Madrid le volvió loco, en la Champions será el mejor banda derecha de la competición si los premios no fuesen algo reservado para los mediáticos o loa ganadores. Cuando sube el nivel, la mejor versión de Navas entra en juego.
Ahora lesionado, su futuro está en el Mundial. Superar una concentración larga, romper el modelo de juego de la Selección para hacerse referencia es la inercia que le abrirá las puertas de la élite. Le quiere el Madrid, el Barça necesita juego de banda, la Premier parece muy lejana. A día de hoy, ni Madrid ni Barcelona han movido ficha. La inversión es galáctica, Del Nido no vende barato, y no existen garantías de que Navas aguante la presión de un grande. Necesita más avales, uno de ellos Sudáfrica 2010.
Florentino, por más que se publique y que el equipo necesite un ‘7’, sabe que es una operación de máximo riesgo. No ha entrado, hay que darle tiempo. A nadie se le escapa que para hacer vibrar a la afición se necesita un mayor equilibrio dentro – fuera. Pagar sus 60 millones de cláusula, más una ficha acorde con su fútbol, costes exagerados para no despejar la incógnita. Florentino Pérez no contempla el fichaje a día de hoy, sabe que no hay prisa. Inglaterra está demasiado lejos. Si quieren ficharlo tendrán que estar cerca de la cláusula, no existe el momento oportuno, será caro.
El precio no es importante, Florentino quiere respuestas, una de ellas es saber si es el jugador indicado, otra si está preparado. No hablamos de fútbol sino de condición. En el Madrid la presión diferencia vencedores y vencidos. Florentino no le ve de blanco. No existen contactos, alguien está dispuesto a colocar a Navas cuando en realidad el fútbol de Don Jesús habla por si sólo. No es el momento, Sudáfrica dictará sentencia.