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Artículos - junio 2006

# viernes, 30 de junio de 2006 11:56

Simply Fabulous: ¿no os lo comeríais todo?

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No he podido resistirme a compartir mi último hallazgo, aunque no sé si me lo agradeceréis o me maldeciréis por ello. Se trata de un catering “simplemente fabuloso”, como diría Sarah Jessica Parker en Sex&The City (me encanta cuando dice: “cielo, es fabuloso”). Pero volviendo a mi descubrimiento: se trata del catering más chic, original, exquisito, elegante, innovador, estético e ¡increíblemente apetecible¡

En Simply Fabulous  (http://www.simplyfabulous.biz) oranizan desde un curso de cocina hasta un evento único en el que, según el tema, te hacen una propuesta a medida que incluye menú de diseño, ambiente y menaje. Pero lo mejor, sin duda, son los deliciosos bocados de cóctel dulces y salados que preparan y parecen sacados de un cuento de hadas o un banquete celestial. Colores, texturas, formas y orginalísimas presentación llegan directamente a los cinco sentidos del comensal. Si sois de las que sólo coméis lo que os entra por los ojos, os aseguro que estáis totalmente perdidas ante estas delicias personalizadas.

   


La artífice y el alma de este taller gastronómico es la francesa Veronique Gladstone, que tiene su centro de operaciones en el conocido barrio de Chueca, en Madrid  (Campoamor, 9). En su alegre y divertida cocina-laboratorio, en la que el equipo está formado por encantadoras mujeres, investiga las propuestas gastronómicas que luego sorprenderán en eventos de todo tipo, siempre refinados, elegantes y chic. Entre sus clientes se encuentran Chanel, Loewe, Louis Vuitton, L’Oréal, Ralph Lauren o Bulgari. Pero también organizan la fiesta de tus sueños e incluso puedes alquilar su maravilloso local para celebrarla: cenas, cócteles, desayunos, celebraciones.... de cuento.    

 

 

Foto a foto: tartita de chocolate y frutos rojos, bebidas coloridas para desayuno y albóndigas de cordero con caramelo de soja… ¿No os parecen absolutamente irresistibles sus bocaditos? ¿No os encantaría dar una fiesta con un cóctel tan increíble?

# miércoles, 28 de junio de 2006 11:11

Sí, “existen los masajes celestiales”

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Con esta frase comenzaba una conversación telefónica una de mis amigas. “Lula, tienes que contarlo en tu blog, no he probado una cosa igual en mi vida, y mira que me han dado masajes...”. Entre exaltada y emocionada, mi amiga me contó su celestial experiencia, ya que, según sus palabras, el masaje que le habían dado era “algo de otro mundo”. Mi interés fue en aumento cuando me contó que Shakira se había dado uno de estos masajes antes y después del concierto que dio hace unos días en Madrid. “¿Dónde hay que ir para que te den una dosis de eso?”, le pregunté yo, deseosa de conseguir tal estado de felicidad.

El sublime masaje que recibió mi amiga es obra de un terapeuta filipino del centro de estética, estilismo y peluquería de Lorena Morlote (www.lorenamorlote.es). Según me explicó, el masaje es de cuerpo entero: el terapeuta empieza por los brazos, pasa a la espalda y las piernas y acaba con el cuello y la cabeza. Al principio, ella se sintió un poco rara, sobre todo porque la técnica del masajista le pareció totalmente diferente; a medida que avanzaba el masaje se sintió flotar, entró en un profundo estado de relajación, ligereza y bienestar; al terminar no se lo podía creer: había desaparecido su permanente dolor de espalda, sus millones de contracturas y tensiones, y se sentía feliz y llena de energía.


Las sensaciones celestiales que proporciona este masaje, que Lorena Morlote recomienda a sus mejores clientas y tras el cual, todas sin excepción acuden a darle las gracias, se ven sublimadas por el propio centro. Estética zen, detalles cuidados al máximo, exquisita decoración y trato. Y lo mejor, el precio del masaje no me parece excesivo si de verdad es tan increíble el resultado: 65 €. Un capricho que, yo, por lo menos, voy a condecerme.

¿Conocéis algún masaje tan celestial como éste?

# lunes, 26 de junio de 2006 10:05

¿Cuerpo 10 o Cuerpo Dove?

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 Con la llegada del verano todas las “operaciones biquini” habidas y por haber se ponen en marcha en los medios de comunicación, especialmente en las revistas femeninas. Y no me parece mal, ya que quien diga que no quiere verse bien en bañador, miente. Pero sí me parece excesivo y, sobre todo, inalcanzable. La mayoría de programas de entrenamiento son imposibles de hacer con los resultados esperados en tan poco tiempo; la mayoría de los tratamientos de belleza no tiene los resultados deseados; y, sobre todo, el compendio de cuidados, terapias, tratamiento estéticos y técnicas de cirugía plástica están fuera del alcance económico de la mayoría de las mujeres.

 

 

No reniego totalmente de la eficacia de todas estas propuestas, pero sí de la imposición, el agobio y el estrés que a la mayoría nos suponen. Ilustrando las páginas de estos artículos de “puesta a punto” aparecen fotos de cuerpos increíbles, casi imposibles diría yo. También mentiría si dijera que no me gusta ver esas fotos tan estéticas y glamourosas pero, desgraciadamente, la mayoría de las lectoras de esas revistas o medios no van a conseguir nunca un cuerpo así por mucho que se hagan 700 tratamientos seguidos de los recomendados. Ejercicio sí, pero con tiempo y constancia; tratamientos sí, pero con cabeza, mesura y buscando el lado placentero; cirugía bueno, pero con una justificación real y sin una distorsionada relación entre felicidad y aspecto físico. No olvidemos que en primavera y en verano aumentan alarmantemente los casos de anorexia.

Por eso me encantan los anuncios de Dove (http://www.dove.com.es/es_es/). Que no digo que no le estén sacando un increíble beneficio a su estrategia de marketing, pero al menos difunden una imagen sana y real de las mujeres. ¿Y lo mejor? Que las chicas y señoras que salen en sus anuncios son guapas, sexys y cercanas, transmiten la sensación de sentirse bien en su piel y en su cuerpo. Son hermosas por su actitud más que por su aspecto. ¿No os habéis fijado en que estas mujeres, a diferencia de las perfectas pero inexpresivas modelos delgadísimas se ríen en los anuncios? Un amigo muy, muy conquistador, me dijo una vez que las mujeres que de verdad gustan a los hombres son las que se ríen…

¿Con qué os quedáis vosotras, con los “cuerpos 10” o con los “cuerpos Dove”?

# viernes, 23 de junio de 2006 11:10

Cuerpo tonificado con vibra... ¿qué?

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Chicas, creo que por fin podemos desterrar la máxima “sin esfuerzo no hay recompensa”. O sea, que ya no tenemos que sufrir en el gimnasio para conseguir el cuerpo que queremos. Los artífices de este milagro son una nueva generación de aparatos con forma de plataforma que funcionan a base de vibraciones. Fue una amiga mía quien me informó del descubrimiento de las vibraciones mágicas, que yo en principio confundí con las de otro tipo de aparatología (que aunque no endurecen el cuerpo, también tonifican y reconfortan lo suyo).


Mi amiga, que siempre está a la última en todo tipo de tratamientos de fitness, wellness, estética y lo que haga falta (tiene una potente tarjeta de crédito, por supuesto) está entusiasmada con este nuevos sistema. Por lo visto, cinco minutos subida en una de estas plataformas vibratorias equivale a un partido de tenis de ¡dos horas de duración¡ Yo, que siempre he mantenido el tipo a base de esfuerzo y horas en el gimnasio, no daba crédito a semejante milagro, así que me fui directa a Internet y a comprarme las revistas femeninas (siempre al día en estos avatares) para buscar más información sobre estas máquinas celestiales.

Efectivamente, varias revistas femeninas publicaban información sobre las vibraciones mágicas que, explicaban, tienen aplicación tanto en gimnasios como en centros de estética para combatir la flaccidez. Lo más alucinante es que estas máquinas, cuyo nombre de guerra es Galileo, Power Plate o Proellixie, se basan en la tecnología que la navegación espacial rusa utilizaba con sus astronautas. Como en el espacio perdían masa muscular a toda velocidad y era imposible entrenar con peso, desarrollaron un sistema a base de vibraciones para que sus astronautas no se quedaran como el espíritu de la golosina. Y este precisamente es el fundamento de estas máquinas: al vibrar, la plataforma activa todas las fibras musculares del cuerpo, por lo que la intensidad se concentra y se necesita muy poco tiempo para conseguir resultados. Entre sus beneficios: potencia el metabolismo, quema grasas, mejora la circulación, la condición física general y el control corporal, proporciona bienestar y relajación, y mejora el estado de la piel, sobre todo el tejido conjuntivo debilitado por la celulitis. ¿Se puede pedir más?

En resumen, que la máquina puede utilizarse en gimnasios para mejorar la forma física y el tono muscular, recuperar lesiones o prepararse para ciertos deportes (se pueden hacer todo tipo de ejercicios sobre la plataforma); o en centros de estética para combatir la flaccidez y la celulitis. La Power Plate (http://power-plate.us), que es el último modelo, ha ganado varios premios como mejor aparato de musculación porque además, permite tonificar cualquier parte del cuerpo sin impacto ni sobrecargas. No sé vosotras, pero yo voy a probar el invento, ya tengo dos direcciones donde la tienen (http://www.felicidadcarrera.com y www.mato-ansorena.com). Si de verdad funciona ¿os compraríais una para casa? Imagináos a vuestro maromo, cual el de la foto, musculando en casa mientras veis la tele...


# miércoles, 21 de junio de 2006 13:22

A dieta comiendo bocadillos

Os juró que ya no sé qué pensar y, mucho menos, qué comer. Ayer, en un vuelo a Ibiza (¡yuhuuuu!), leí en el periódico que la última dieta de moda era la del bocadillo. Dos nutricionistas de Madrid se están haciendo famosas por hacer adelgazar a la gente a base de bocatas. Por lo que leí, se trata de sustituir una comida al día por un bocadillo de cualquier tipo de pan, incluso de molde. La clave del éxito de esta dieta está en que el pan, en contra de lo que muchas veces se ha dicho, engorda muy poco porque apenas tiene grasa.

No sé a vosotras, pero a mí esta dieta me alegra y me descoloca a partes iguales. Me emociona porque siempre he sido fan del bocadillo de tortilla y, no digamos, el de jamón ibérico, que cura enfermedades y cuitas a la par. También porque me encanta el pan en todas sus variedades y me resulta imposible privarme de él; me lo como incluso ‘a palo seco’. Pero mi confusión nutricional renace con esta dieta, ya que el pan es lo que siempre te piden controlar, y todo el que se considera a régimen huye de cualquier tipo de bocadillo.

Esta dieta me ha hecho pensar varias cosas que la hacen atractiva e incluso llena de lógica. Primero, es perfecta para quienes tienen poco tiempo o comen fuera de casa, ya que uno puede llevarse un bocata al trabajo y luego prepararse algo más elaborado por la noche. Después está el aspecto psicológico: comer bocadillos no te da la sensación de estar a dieta. Por otra parte, comer pan te llena y te da energías, algo que se pierde bastante cuando uno está a dieta. Para terminar, comerte un bocadillo al día supongo que equivale a las pequeñas raciones de pan que te mandan en cualquier dieta, por lo que se trata de comer tu ración diaria de pan de una forma más apetecible.

Todos estos argumentos apoyan una vez más mi tesis de que la comida mediterránea es la mejor. Donde esté un buen bocadillo de jamón ibérico con un poquito de aceite de oliva virgen, que se quiten los sushis, los tofus, los pavos bajos en grasa y hasta las más hidrogenadas exquisiteces de la ‘haute cuisine’. Por el momento, y para celebrar mi adhesión a esta dieta, me voy a pasar por La Paninoteca D’E (http://www.elpaninode.com/), el restaurante de ‘fast food de lujo’ de Sergi Arola y el maestro pastelero Juan Torreblanca, a probar uno de sus exquisitos bocadillos gourmet: de torta del casar, aceite de trufa blanca y pimienta negra; de anguila ahumada, mascarpone, rucola y aceite de limón-pimienta...

Antes de despedirme, y como no me dio tiempo a leer todo el artículo, os dejo dos preguntas: ¿puede alguien contarme un poco más sobre la dieta del bocadillo y decirme quiénes son las nutricionistas que la han creado? Y segunda: ¿podríais recomendarme sitios para comer buenos bocadillos en cualquier lugar de España?
# viernes, 16 de junio de 2006 16:34

Party time: despedidas de soltera ¡con glamour!

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¡Por fin una forma digna y glamourosa de celebrar una despedida de soltera¡ Y no digo que todas sean nefastas, aburridas u horteras, pero sí la mayoría. Por lo menos las que he yo vivido y a las que, por autoprescripción, me he prohibido volver a ir. Éstos han sido grosso modo los ingredientes de las insufribles despedidas de soltera a las que me ha tocado ir: restaurante típico de celebraciones en grupo; mala comida y pésimo espectáculo; horrendo y absurdo disfraz con penes en la cabeza o donde sea; euforia desmedida por pasárselo bien a toda costa y emborracharse todo lo que se pueda... No sigo, me duele hasta recordarlo.

En noviembre se casa una de mis mejores amigas. Esta vez, la boda y hasta la despedida me hacen ilusión, pero me niego a caer en alguno de los dramas que he citado antes. Pensando estaba en este azaroso tema cuando cayó en mis manos un providencial catálogo: los tratamientos de The Lab Room (http://www.thelabroom.com). En la parte de atrás, a modo de revelación me encontré con las Party Time: sesiones en grupo para celebrar una despedida de soltera (o de casada, o un cumpleaños, o lo que surja) ¡en un spa¡ Te cierran el centro para ti y tus amigas, te ponen un dj, te plantan un catering y, mientras hablas de lo humano y lo divino con tus amigas, te solazas en jacuzzis, camas de agua o termas; te dan masajes; te hacen tratamientos faciales y corporales; y hasta te peinan y maquillan... ¿Es o no es celestial?

Qué diferencia tan abismal entre agarrarse una tremenda ‘cogorza’ que te deja jurando en arameo al día siguiente, y ponerte estupenda y divina para la boda a base de aguas, masajes y tratamientos. Con la falta que suelen hacernos este tipo de caprichos a las mujeres de hoy, estresadas, cansadas y angustiadas las más de las veces. ¡No hay color! La idea me vuelve loca, y aunque nos hagamos un viaje a Ibiza para celebrar por todo lo alto el abandono del estado de soltera de mi amiga, juro que habrá una sesión de party time de por medio. Ya me he informado y sé que en la increíble Hacienda ibicenca Na Ximena, hotel & spa (http://www.hotelhacienda-ibiza.com/) pueden hacerse realidad mis sueños... ¿Te apuntas?

# martes, 13 de junio de 2006 17:09

Helados ‘bajo cero’

Me encantan los helados. No lo puedo remediar. En invierno, con el frío, me apetece menos tomarlos, pero cuando llega el verano me convierto en el auténtico monstruo del cucurucho. Por eso estoy encantada con la Heladería Bajo Cero, una feliz idea apadrinada por la modelo Nieves Álvarez y el modisto Roberto Torreta. Me encanta esta iniciativa por parte de Nieves, que muestra de este modo su negativa a dejar de disfrutar de uno de los mayores placeres de la vida: comer. Pero con cabeza y de forma sana, ya que los increíbles helados, pasteles y chocolates de Bajo Cero están hechos con ingredientes naturales que ellos mismos procesan, artesanales y libres de grasas. Es decir, que son ¡bajos en calorías!

Como quería hablar con conocimiento de causa de los helados de Bajo Cero, ayer me acerqué al local que hay en la Glorieta de Quevedo, 6, en Madrid. No pude salir más encantada de allí. Cuando les dije que quería hablar de ellos en Cuerpo de Diosa, me ofrecieron una degustación de ¡TODOS LOS HELADOS! Fresa con pétalos de rosa, chocolate 1001 noches con crujiente, mascarpone con higos macerados, almendras crudas de Tahití... No podría decidirme por uno sólo, todos están deliciosos. Y, efectivamente, me resultaron artesanales y ligeros, con unos sabores muy conseguidos y diferentes a los que había probado hasta entonces.

Pero no acaban ahí las exquisiteces de esta heladería, que además parece un restaurante de diseño. Tienen una pastelería exquisita, artesanal y que entra por lo ojos por sus formas y texturas. Tienen también una carta de chocolates calientes que invita a largas charlas frente a una amiga (con canela, con menta, con cobertura de chocolate...), y otra de tés elaborados expresamente para Bajo Cero que además pueden comprarse. Desayunos, meriendas y postres especiales completan la oferta de tentaciones sanas que ofrece este vanguardista local. Ni qué decir que me fui encantada y reafirmada en mi idea de que los helados son un alimento excelente y un placer al que no hay por qué renunciar.
www.bajocero.es

# miércoles, 07 de junio de 2006 13:29

Calambres que endurecen el cuerpo

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La robótica y la tecnología se han aliado con la estética para crear auténticos monstruos. Los centros de belleza empiezan a parecer laboratorios espaciales y las esteticistas pronto van a tener que estudiar en Huston para poder hacer una limpieza de cutis. Pero yo creo que todos estos adelantos nos benefician: cada vez se consigue más con menos esfuerzo. Eso sí, el esfuerzo económico no te lo quita nadie. Y lo digo con todo el conocimiento de causa porque ayer mismo probé una de estas máquinas estético futuristas: la Futura Pro. El nombre ya lo dice todo...

Se trata de una versión ultramoderna de las antiguas máquinas de electroestimulación o ‘gimnasia pasiva’ que anuncian en el Teletienda. Pero la Futura Pro es la 'bomba'. Según me explicaron en Felicidad Carrera (http://www.felicidadcarrera.com/), esta máquina funciona a base de ondas biópticas, que emiten impulsos a las células y a los tejidos. Hablando claro: suelta descargas que hacen que tus músculos se contraigan de forma involuntaria. Según la intensidad puedes sentir un simpático cosquilleo, o empezar a dar saltos en la camilla como si estuvieras poseída.

Yo me había animado a probar la máquina porque siempre he creído que el ejercicio es lo que de verdad moldea el cuerpo. Como me había hecho un esguince y tenía para un mes, estaba un poco agobiada por mantener mi tripa a raya pensando en las vacaciones. Así que allí fui, con más miedo que vergüenza -los centros de estética me imponen-, a probar la Futura Pro. Antes de empezar, la experta te pregunta qué quieres conseguir y te explica que hay programas para todo: endurecer, adelgazar, celulitis, elevación del busto, del trasero, drenaje linfático... Y todo esto en el cuerpo e incluso en la cara. Yo le pedí endurecer todo el cuerpo, sobre todo la tripa.

Me puse un biquini que yo llevaba (había leído un articulito) y luego me tumbé en una camilla de cuero blanco en una sala circular de largas cortinas que caían del techo. Temperatura agradable, música japonesa de fondo... la cosa iba bien. Me empezaron a colocar electrodos por todo el cuerpo, especialmente en la tripa. “Tú vas al gimnasio ¿no?, entonces te pongo intensidad”, me dijo la chica con una inmensa sonrisa. “Pssii, bueno, a ver...”. Antes de que pudiera terminar la frase recibí una descarga en todo el cuerpo que me hizo ponerme tiesa y acto seguido encogerme sobre la tripa como si me estuviera partiendo de risa. La cara, donde también me había puesto electrodos, era un poema: tensa al máximo, no podía ni hablar. Hasta ella debió asustarse porque inmediatamente bajó la intensidad hasta que mi cuerpo dejó de botar y mi cara recobró un aspecto humano. “Ay perdona, pensé que estabas en forma, vamos a bajarlo”. Menos mal, suspiré aliviada, porque estoy dispuesta a sufrir algo por estar guapa, pero no a someterme a una sesión de entrenamiento para anguilas eléctricas.

 A partir de ahí los calambres se convirtieron en un soportable cosquilleo que contraía mis músculos alternativamente, como siguiendo el compás de una melodía interna a golpe de contracción. Al poco empecé a sudar, y cuando terminé la media de hora sesión me sentía como si hubiera hecho una clase de aeróbic, una sesión de pesas y un montón de abdominales. Por la tarde tuve agujetas, así que me sentí contenta e impresionada por la sensación de haberme dado una paliza entrenando sin haberme movido de una camilla. Hasta que me cure el esguince seguiré con la Futura Pro, y tal vez me dé alguna que otra sesión de refuerzo antes de irme de vacaciones.

¿Has probado alguna de estas máquinas futuristas?

# martes, 06 de junio de 2006 17:00

Disociar con cabeza adelgaza

Entre las mil y una cosas que una lee sobre dietas, siempre me habían llamado la atención las dietas disociadas. Pero no me había decidido a probar porque, aunque dicen que adelgazan rápidamente, también dicen que pueden tener efectos perjudiciales sobre la salud. Hasta que leí un artículo muy interesante sobre la dieta de la Zona del doctor Barry Sears (todos sus libros en www.fnac.es), que llegó a crearla a través de sus investigaciones científicas sobre la obesidad. En realidad, lo que Sears defiende como dieta saludable y ligera, es una versión actualizada de la dieta mediterránea de toda la vida. Esto me empezaba a interesar.

Pero una cosa me llamaba la atención: en su dieta, Sears no elimina alimentos pero sí reduce mucho los hidratos de carbono de índice glucémico alto (¡ya hablo hasta en términos científicos!), o sea, pasta, patatas, arroz y pan básicamente. Frente a estos hidratos, a las legumbres y a las verduras les da un papel protagonista. Así, una comida “en zona” consiste en carne o pescado con verduras, o legumbres con verduras, y, por supuesto, fruta a todas horas. Aunque Sears dice que los hidratos deben tomarse con moderación, yo ni siquiera los veía en el ejemplo de dieta que mostraba la revista. Y esto me parecía parecido a una dieta disociada o, aún peor, a una dieta en la que tenían que desaparecer el pan o la pasta, alimentos de los que yo no puedo prescindir por mucho que lo intente, a favor de las proteínas.

Una amiga nutricionista me dijo que aunque esta dieta era muy sana, le parecía que reducía demasiado los hidratos de carbono, sanos y muy nutritivos. Así que seguí sin decidirme a probar. Hasta que, cosas de la vida, en la primera conversación que tuve con la ‘ex’ de mi novio, que tras los prejuicios normales resultó ser un encanto de mujer, hablamos precisamente de la dieta que ella estaba siguiendo y que le estaba yendo de maravilla: ¡una dieta disociada! “Cuéntamelo todo”, le pedí eufórica al poder hablar con alguien que parecía prudente, sana y, sobre todo, tenía un cuerpo espectacular”. A ella esta dieta se la había prescrito una nutricionista que, además, le había enseñado a comer bien. Básicamente consistía, y esto es lo que me convenció, en comer de todo pero no en la misma comida, es decir, se trataba de disociar los alimentos a lo largo del día, lo que no sólo te hace adelgazar sino que te facilita la digestión. Eso sí, “tienes que asegurarte de comer alimentos de todos los grupos durante el día para estar bien alimentada”, me dijo. Por ejemplo: si comes pasta, por la noche toma proteínas; y todo ello con verdura. “Puedes comer hasta dulces si los tomas entre horas (¡aleluya!). “Tampoco tienes que eliminar las grasas -sanas, claro-, pero no las mezcles con los hidratos”, añadió.

Todo lo que me explicó me pareció coherente y fácil de seguir. La primera máxima es que las verduras no pueden faltar. Vamos, que te puedes comer unas patatas fritas o un trozo de chorizo, pero con canónigos o judías verdes. Para que lo tengáis claro, os cuento qué he comido hoy: para desayunar, tostadas con aceite de oliva, mermelada, té y zumo de naranja; para comer, ensalada de pasta con brotes de soja, aceitunas y champiñones, y un melocotón; para merendar, un helado...; y para cenar, gazpacho y salmón a la plancha con ensalada, melón y un trozo de chocolate negro. Por supuesto, de vez en cuando me salto la dieta porque no puedo hacerla o porque, simplemente, me apetece comerme un cocido o una paella. Pero llevo casi tres meses siguiendo esta forma de comer y he adelgazado casi tres kilos y, lo mejor, veo que me mantengo en el peso. ¿Crees que es sano lo que hago?

# martes, 06 de junio de 2006 10:43

Shusi con cuchillo y tenedor

Soy fan de la cocina japonesa desde que empezó a ponerse de moda. Yo, y casi todas las chicas que conozco: mis amigas, mis cuñadas, mis compañeras de trabajo... ¿Por qué? Creo que por varias razones. Primero, porque estéticamente la comida japonesa resulta muy atractiva: pequeños bocaditos de color en presentaciones minimalistas y elegantes. Segundo, porque los restaurantes japoneses también son muy atractivos: decorados con gusto y ambiente zen, resultan elegantes y modernos (www.19sushibar.com). Yendo a un japonés una tiene la sensación de ir a un sitio especial, con glamour, algo que, nos guste o no reconocer, a las mujeres nos atrae, más si lo hemos visto recomendado en alguna revista de moda. Pero sigamos con la lista de razones para adorar la comida japonesa. Tercero: quién no lo ha leído que la dieta oriental es, después de la mediterránea, la más saludable del mundo. Comer arroz hervido, pescado crudo, verduras, algo de carne, frutos secos, soja y otros ingredientes similares limita bastante la cantidad de grasa y, por ende, colesterol, ingerida. Se trata de una dieta cardiosaludable, ligera y muy digestiva.

 Hablar de grasas me lleva al cuarto punto, el que, aunque no lo confesemos, más nos atrae a las mujeres. Y lo digo con cierta tristeza porque no debería ser ésta la razón principal para convertirnos en amantes de la cocina japonesa. ¿Cuál es? La cuarta razón es que se trata de una comida ¡baja en calorías¡, vamos, que engorda poquísimo. Arroz hervido, pescado crudo, verduras... decoraciones aparte, es lo más parecido a una comida de régimen que conozco. Por no hablar de los increíbles efectos positivos que tiene el hecho de que en la carta de los restaurantes japoneses ¡no hay dulces¡ o se limitan a helado de té verde (bastante intragable), algunas frutas y té. No hay tartas ni monstruosas tentaciones a base de chocolate; nada de lo que a la mayoría de las mujeres nos hace echar a perder los buenos propósitos con los que nos sentamos a la mesa. Y lo cierto es que una vez que te haces a la idea resulta muy agradable terminar la comida simplemente con un delicioso té verde.

 La quinta razón para aficionarse a la cocina japonesa puede ser para algunos un motivo para detestarla, ya que su exótica mezcla de sabores, texturas y estado de la comida (¡cruda¡) no siempre convence a todo el mundo: el plato fuerte, el sushi y el sashimi, son pequeños bocaditos de algas, arroz y pescado crudo. Una auténtica delicia para algunos, y una asquerosidad inmunda para otros. Pero que no se asuste quien no lo haya probado nunca. El sabor del pescado está siempre matizado por salsas y marinados que hacen que prácticamente no se note el estado en cuestión. Confraternizando al 100% con todas las razones expuestas, me considero una amante de la comida japonesa. Me resulta chic, sana y riquísima. Después de un menú a base de makis, sushi y té me siento llena pero ligera; sé que he hecho una comida correcta nutricional y ‘estéticamente’ porque mi estómago y mi figura me lo agradecen siempre.

 Todo me gusta en la estética japonesa: la decoración, el exquisito servicio, la cultura del té, su pulcritud... No puedo sentirme más inspirada y a gusto. Excepto por una cosa: los maldito palillos. Lo intentado de mil maneras, he practicado en el restaurante y en casa, he pedido ayuda a amigos y hasta a auténticos japoneses. ¡Y nada¡ No lo consigo, soy incapaz de comerme todas esas delicias con palillos. Esperanzada, pensando que las cosas pueden cambiar de una vez para otra, cojo con convicción los palillos cuando todos los demás comensales lo hacen y siempre, ¡siempre!, soy la única que acaba comiendo shusi con cuchillo y tenedor. Adiós al chic, adiós al glamour, adiós a mis intentos de pasar por una verdadera entendida... Por favor, ¡decidme que no soy la única que come sushi con cuchillo y tenedor!

# lunes, 05 de junio de 2006 13:49

En forma golpeando al 'ex'

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Nueva York no sólo exporta tendencias de moda a todo el planeta sino también de fitness. Un amigo que acaba de regresar de la ciudad de los rascacielos, dueño de un conocido gimnasio en Madrid, me contó que la última moda en los clubes de fitness de N. Y. son las clases de cardio box en las que las y los participantes descargan todas sus iras, además de sus golpes, contra la foto de sus ‘ex’. La terapia parece estar dando tan buenos resultados que incluso el día de San Valentín hacen promociones especiales que incluyen una sesión de boxeo intenso contra el ex, una botella de champán y una rosa para ayudarles a recuperarse del desplante sufrido. Por lo que me cuenta mi amigo, este tipo de sesiones están haciendo furor en N.Y., donde, me imagino, cada pocos minutos rompe una pareja y pone de nuevo en el ‘mercado’ a un soltero/a despechado que necesita desahogarse. 

No sé si en España, donde aún tenemos un gran sentido del ridículo, sobre todo en lugares como los gimnasios, llegará a haber alguna vez este tipo de sesiones de cardio box ‘tematizadas’. Pero sí tengo la absoluta certeza de que muchas de las mujeres que acuden a las clases de body combat -una de las modalidades de cardio box que yo practico en el gym- dan los puñetazos y patadas pensando en el ‘ex’, en su actual pareja o en su jefe, todos ellos, de cuando en cuando, bastante ‘puñeteros’. De hecho, en la clase de body combat que yo hago -boxeo y artes marciales con música- serían dignas de ver las caras de las participantes, a juzgar, sobre todo, por los gritos enfurecidos que más de una da cuando suelta un puñetazo o una patada. Estoy convencida de que mentalmente les están dando una paliza de muerte a cualquiera de los tres sujetos masculinos citados. Y lo digo con gran convencimiento porque yo misma lo he hecho...                                                                                                            

Empecé a hacer body combat (http://www.fitnesspain.org) al poco de dejarlo con un novio que me había dado, más que problemas, penurias, porque resultó ser el típico sinvergüenza que una vez en la vida nos engaña a todas. Las iras, odios y tristezas interiores que tenía me estaban consumiendo, y el ejercicio, que siempre había sido un gran alivio para mí, no era suficiente para descargar tanto volumen de ‘violencia mental’. Hasta que entre en una clase de body combat: aquello era intenso de verdad, se daban unos puñetazos y unas patadas tipo ‘Matrix’ y ‘Tigre y Dragón’ que te hacían escupir la adrenalina. Todo eso frente al espejo y con una música súper cañera de fondo. Yo me había puesto hasta guantillas para la ocasión, y la paliza ficticia que le di al desgraciado aquel le debe estar todavía doliendo en el karma.

¡Madre mía¡ Me volví una auténtica adicta al combat. Al principio por la descarga física y mental tan ‘heavy’ y gratificante que me proporcionaba. Pero después, porque descubrí que se me estaba quedando un cuerpo de lo más interesante para mis futuras conquistas: ¡por fin delgada, tonificada, con la tripa lisa y hasta los abdominales marcados¡ Incluso estaban empezando a salirme unos amagos de músculos en piernas y brazos. Y es que la clase, totalmente aeróbica, resultó ser el mejor quemacalorías que había probado en mucho tiempo; y a aquellas malditas flexiones del final que tanto me costaban le debían mucho mis nuevos y torneados brazos. El cambio físico me ayudó a recuperar bastante mi maltrecha autoestima e incluso, por primera vez en mi vida, me sentía de alguna forma más fuerte y hasta valiente. Confieso, aunque me muero de vergüenza, que de vez en cuando me imaginaba soltándole golpes y patadas de las que aprendíamos en clase a un supuesto atracador o violador -del impresentable ya me había olvidado-. Y la verdad es que, aunque no como yo había imaginado- llegó el día en que lo hice realidad, pero ésa es otra historia... ¿Han resultado para ti tan ‘reveladoras’ las clases de cardio-box o body combat?

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