Me encantan los helados. No lo puedo remediar. En invierno, con el frío, me apetece menos tomarlos, pero cuando llega el verano me convierto en el auténtico monstruo del cucurucho. Por eso estoy encantada con la Heladería Bajo Cero, una feliz idea apadrinada por la modelo Nieves Álvarez y el modisto Roberto Torreta. Me encanta esta iniciativa por parte de Nieves, que muestra de este modo su negativa a dejar de disfrutar de uno de los mayores placeres de la vida: comer. Pero con cabeza y de forma sana, ya que los increíbles helados, pasteles y chocolates de Bajo Cero están hechos con ingredientes naturales que ellos mismos procesan, artesanales y libres de grasas. Es decir, que son ¡bajos en calorías!
Como quería hablar con conocimiento de causa de los helados de Bajo Cero, ayer me acerqué al local que hay en la Glorieta de Quevedo, 6, en Madrid. No pude salir más encantada de allí. Cuando les dije que quería hablar de ellos en Cuerpo de Diosa, me ofrecieron una degustación de ¡TODOS LOS HELADOS! Fresa con pétalos de rosa, chocolate 1001 noches con crujiente, mascarpone con higos macerados, almendras crudas de Tahití... No podría decidirme por uno sólo, todos están deliciosos. Y, efectivamente, me resultaron artesanales y ligeros, con unos sabores muy conseguidos y diferentes a los que había probado hasta entonces.
Pero no acaban ahí las exquisiteces de esta heladería, que además parece un restaurante de diseño. Tienen una pastelería exquisita, artesanal y que entra por lo ojos por sus formas y texturas. Tienen también una carta de chocolates calientes que invita a largas charlas frente a una amiga (con canela, con menta, con cobertura de chocolate...), y otra de tés elaborados expresamente para Bajo Cero que además pueden comprarse. Desayunos, meriendas y postres especiales completan la oferta de tentaciones sanas que ofrece este vanguardista local. Ni qué decir que me fui encantada y reafirmada en mi idea de que los helados son un alimento excelente y un placer al que no hay por qué renunciar.
www.bajocero.es