
Acabo de descubrir el aquaspinning, es decir,
¡spinning en el agua!, una forma genial de hacer ejercicio y quemar calorías que me ha convencido por un muchos motivos. Para las que no hacéis spinning: se trata de pedalear en una bici estática especial a las órdenes de un entusiasta instructor y al ritmo de una música súper cañera. El aquaspinning se lleva las bicis a la piscina -bien ancladas al borde, por supuesto- para seguir pedaleando con todos los ingredientes anteriores más el extra del agua, que aporta un montón de beneficios casi, casi, celestiales. Vayamos con ellos.
Primero, porque puedes entrenar cuando hace
calor sin asfixiarte dando saltos o levantando pesas. Haciendo aquaspinning ni te enteras de que sudas porque lo haces dentro de una piscina, lo cual lo convierte en un ejercicio ideal en verano, cuando lo único que apetece es ponerse “en remojo”.
Segunda razón, porque media hora de aquacycling equivale a una hora de ciclo indoor en tierra o de cualquier actividad aeróbica. Esto me parece una razón de peso para la mayoría de las mujeres, que necesitamos siempre conseguir muchos resultados en
poco tiempo.

La
tercera razón es la explicación de la segunda: que sea necesario menos tiempo se debe a que el agua multiplica la
intensidad del ejercicio y, en consecuencia, de los beneficios. Estos beneficios afectan especialmente a una parte del cuerpo:
¡el trasero!, la cuarta razón para practicar aquaspinning. Ahora os interesa más ¿verdad?... Resulta que al pedalear con la resistencia del agua, ésta proporciona un masaje permanente en todo el cuerpo y especialmente en las piernas, lo que las moldea. Además, este masaje y el tipo de ejercicio -aeróbico sin impacto- son muy efectivos para combatir
¡LA CELULITIS!, esa gran indeseable, infumable, inadecuada, infecta, y todos los ‘in’ que existen.
La
quinta razón es que el ciclo indoor acuático es una buena forma de ponerse, precisamente,
en forma: se trabaja de forma intensa la capacidad cardiovascular y la fuerza, lo cual es muy interesante para cuidar el corazón, sentirse ágil y combatir el maldito sedentarismo. ¡Ah! y las
piernas se ponen tan fuertes que tendrías la fuerza suficiente para practicar surf, flysurf, esquí acuático y todo lo que se te ocurra sin sufrir un intenso ataque de agujetas después.

La
sexta razón es a la que quería yo llegar: haciendo aquaspinning se queman muchísimas
calorías, hasta 600 me han dicho. Esto tiene su explicación lógica: el ejercicio aeróbico es el que más energía consume, y si se le suman la resistencia del agua y el esfuerzo del cuerpo para mantener la temperatura, el resultado se multiplica.
La
septa y última, pero no menos importante razón, es que se trata de un tipo de ejercicio
seguro y relajante. Seguro porque al no tener que soportar el peso del cuerpo, no existe riesgo de lesión y resulta perfecto para quienes tienen problemas de rodillas o exceso de peso. Y relajante porque hagas lo que hagas dentro de una piscina, sales suave como la seda.
Como en mi gimnasio no hay aquaspinning, he pensado “cambiarme de chaqueta” durante el verano y apuntarme a un club donde sí lo hay (
http://www.zagrossports.com, ¿Os apuntáis conmigo? ¿Conocéis otros clubes con aquaspinning?