
Camper + real food = Camper Food Balls. Éste es el nombre con el que Camper ha bautizado su incursión en el mundo de la restauración. Se trata de originalísimos restaurantes en los que en lugar de mesas hay largos escalones con cojines en los que puedes sentarte con tus amigos, con tu mascota, con tu bici… Por el momento hay un Camper Food Ball en Barcelona (
http://www.camper.com ) y otro en Berlín.

Camper Food Falls es el exponente de toda una filosofía de vida acorde, por supuesto, con la cultura Camper. Su lema: “Comida para el cuerpo, para la mente y el espíritu”. Y lo cumplen ofreciendo “comida redonda”, elaborada con productos naturales para “respetar el medio ambiente y a nosotros mismos”. Su menú se compone de unas curiosas bolas de arroz y agua como base mezcladas con verduras frescas, grasas animales, harinas y azúcares saludables. El menú cuesta menos de 5 € y tienen siempre fruta fresca como postre.

Comida libre de manipulación genética, producida artesanalmente cada día con ingredientes de temporada, sin aditivos, abonos químicos, pesticidas y otras porquerías… Hasta ahí vamos bien pero ¿están ricas las food balls? Porque a mí la idea me encanta, los restaurantes me parecen geniales y el precio estupendo… pero las bolitas no me entran mucho por los ojos.
¿Puede decirme alguien de Barna, de Berlín, o que haya estado en un Food Ball, si las food balls están ricas?