
Para mí la playa no sólo es un
placer sino una
necesidad. Cada año llego a las ansiadas vacaciones de color amarillo verdoso, estresada perdida y con las defensas bajo mínimos; y sólo la playa consigue devolverme la lozanía perdida y las ganas de enfrentarme a un nuevo año de trabajo dentro y fuera de casa. Pero como cada verano, he tenido que pactar las vacaciones con
mi chico para satisfacer las necesidades y demandas de los dos: un destino extranjero donde, a ser posible, no haga calor; y sol, arena y playa para mí. Como mi secreta intención era conseguir que el destino que él escogiese también tuviera playa, me preparé una lista con
razones de peso para convencerle. Os la paso por si vosotras/os también necesitáis convencer a vuestra pareja sobre las ventajas del ambiente marino. Una sugerencia: empieza preguntándole algo así como “por qué crees que todo el mundo se pone tan guapo, mejora su salud y se relaja tanto en la playa?”, y fulmínale con estos argumentos:
1. Talasoterapia natural. Los balnearios marinos ofrecen curas de salud a base de talasoterapia, pero nosotros las tendremos gratis simplemente con estar en la playa (comprueba los precios en
www.termasmarinas.com). El secreto no es más que el agua salada, las algas, el aire y el clima marítimo: el mar contiene sustancias biológicas muy beneficiosas para el funcionamiento del metabolismo; al bañarte, tu piel se renueva y se carga de yodo y sodio; las algas contienen casi todos los tipos de vitaminas, son antibióticas, antitumorales, antivirales y previenen el envejecimiento de la piel (¡hazte mascarillas con ellas!); el movimiento de las olas es como un hidromasaje natural que te tonifica y relaja; el aire es rico en microgotas de agua de mar, ozono, yodo e iones negativos que tienen propiedades antibióticas, calmantes del sistema nervioso y estimulantes de las defensas del organismo.
2. El moreno embellece y mejora la salud. “Si te pones protección, el sol no sólo broncea sino que mejora tu salud y te carga las pilas”: proporciona vitamina D, fundamental para tener unos huesos fuertes; estudios realizados en Noruega y Finlandia demuestran que el sol combate la irritalibilidad, la ansiedad y la depresión, y proporciona vitalidad y energía (sobre todo tras una noche de copas); la melatonina, la hormona que hace que te pongas moreno, regula muchas funciones básicas del organismo; los baños de sol también estimulan serotonina, una hormona que proporciona sensación de bienestar, buen humor y regula, entre otras, la actividad sexual y el apetito (esto les va a interesar...); el color azul del cielo es la mejor “colorterapia” que existe, ya que produce una relajación inmediata. Y, además, ¡estar morena/o te hace parecer más guapo y delgado!
3. Te pones en forma. La playa es el mejor gimnasio al aire libre que existe, no tienes por qué estar tumbado tomando el sol, hay muchas más opciones: jugar al voley playa y echar partidos de fútbol; hacer footing a la orilla del mar a primera hora de la mañana o por la noche y luego darte un baño; hacer un curso de surf, windsurf, flysurf o esquí acuático; hacer buceo; alquilar un moto acuática o un barco para buscar calas perdidas... Y aunque no hagas nada de esto, la playa se ocupa de ponerte en forma: caminar por la arena supone una resistencia extra que tonifica tus piernas; darte baños en el mar proporciona un masaje constante y se traduce en un elevado gasto calórico; hacer unos largos en el agua salada tonifica todo tu cuerpo y te relaja; y bañándote varias veces al día quemas las cervezas y los aperitivos que te tomas en el chuiringuito.
Conclusión. Tomar el sol, respirar el aire marino, bañarte, nadar, relajarte paseando
y hacer algo de ejercicio en la playa te cambia el humor, te hace dormir mejor, te pone más guapo, mejora tu forma física y tu salud... ¿Se puede pedir más?