Chicos, ya tenéis un motivo más para hacer ejercicio: lo que es bueno para el corazón es bueno para el sexo. Chicas, ya sabéis que regalarle por su cumpleaños: una suscripción a un gimnasio, ya que cuanto más ejercicio haga él, mejor será vuestra vida sexual. Todo esto tiene una explicación científica que además es muy lógica: todo lo que mejora el flujo sanguíneo mejora la función eréctil. O sea, que hacer ejercicio es una buena medicina para quienes tienen problemas de erección y una excelente terapia preventiva para quienes no los tienen ni quieren tenerlos en el futuro.
Ésta ha sido la conclusión de un estudio publicado en la revista Journal of Urology (www.jurology.com), que afirma que el estilo de vida determina la posibilidad de padecer disfunción eréctil. Para poder hacer esta afirmación se realizó un seguimiento a 22.000 hombres estadounidenses desde los 14 años. De todos ellos, los que más ejercicio practicaban tenían un 30% menos de posibilidades de padecer disfunción eréctil.
Pero no sólo el sedentarismo pueden ser el causante de este problema, ya que como dice la revista, aunque tradicionalmente se pensaba que la causa de la disfunción eréctil era sobre todo psicológica, existen otros factores de riesgo. Todo lo que afecta al flujo sanguíneo afecta a las erecciones: tensión alta, obesidad y diabetes pueden llevar a una enfermedad cardiovascular y, en consecuencia, a una disfunción eréctil. Es decir, que además de hacer ejercicio, si ellos quieren evitar los temidos “gatillazos”, tienen que dejar de fumar y comer sano.
Si tu chico es de los que llega del trabajo, enciende la tele y se tumba en el sillón durante horas armado con cervezas, patatas fritas y embutidos varios, dile que se le puede quedar “la cosa” más floja que un globo desinflado. Y si los problemas de erección ya han hecho aparición en vuestras vidas, apúntale a un gimnasio, a un curso de pádel o a una escuela de sevillanas, lo que sea con tal de que se mueva.
¿Crees que tu chico debería hacer más ejercicio...?