Yo creo que tod@ nos quedamos con la boca abierta cuando vimos a Madonna con ese maillot lila bailando como una breaker en el vídeo de Hang Up, el single de su último disco, Confessions on a Dance Floor. Con las fauces abiertas ellos porque las babas les desbordaban; abierta nosotras la boca de admiración y, seamos sinceras, de envidia. ¡Qué pedazo de cuerpo, qué piernas, qué brazos, qué tripa, qué todo¡ Y lo más alucinante: ¡con 47 años!
Cerca de los 50 cincuenta, cuando la mayoría de las mujeres empiezan a preocuparse por la menopausia, Madonna dice que le gustaría ser madre de nuevo -ya tiene dos retoños-, se embarca en una gira maratoniana por medio mundo (http://www.madonna.com/), presenta un documental sobre su vida –“I’m gonna tell you a secret”-, hace de modelo para marcas como Versace, firma un contrato estelar con H&M (http://www.hm.com) y encima baila kramp, una modalidad de hip-hop que descoyuntaría a cualquier adolescente. Tiene el cuerpo de una bailarina de treinta años y la energía que no tenía yo a los veinte... ¿Cómo lo hace? ¿Dónde está el Diablo, que yo también quiero hacer negocios con él? Ahhhhh¡ ¡Quiero ser como Madonna¡
Tras el ataque de envidia sufrido en el párrafo anterior viendo las fotos que acompañan el blog, algunas de ellas pertenecientes al mega reportaje fotográfico que Steven Klein hizo sobre ella en la revista “W” (www.style.com), conseguí calmarme y reflexionar sobre la conjunción de factores que hacen que esta mujer pueda tener el cuerpo, la cara y la piel que tiene, con los años que tiene. Investigando en la Red me enteré de que Madonna tiene un secreto que nunca ha ocultado: se cuida las 24 horas del día, los 365 días del año. ¡Si ya lo sabía yo: ese cuerpazo no podía ser sólo fruto de la cirugía y la genética¡ Éstas son las claves de su deseado body:
1. Dieta estrictísima. Madonna sigue a rajatabla la dieta macrobiótica, compuesta de arroz integral, granos, verduras cocidas, pescados y frutas. El trigo, la carne, el azúcar y el alcohol están prohibidos. A tal punto llega su fanatismo por la dieta, que la estrella no sale de gira ni viaja sin su cocinero personal, un experto en platos japoneses, la comida macrobiótica por excelencia. La propia Madonna ha confesado que no prueba jamás una hamburguesa ni un postre, y que en caso de tener un ataque incontrolable de dulce, se toma una tostada con mermelada (y yo que me las como a pares...).
2. Más ejercicio que un deportista olímpico. Éste es el verdadero secreto del monumental cuerpo de Madonna. Desde que descubrió los beneficios del fitness, Madonna se volvió adicta a él, tanto, que tuvo a su hija Dolores con su ex entrenador personal y ex marido. Desde entonces, la estrella dedica muchas horas al día a hacer ejercicio: musculación, yoga, Pilates, baile, jogging, break, equitación..., siempre supervisada por su entrenador personal. Está clarísimo que esos músculos que luce en piernas, brazos y espalda, o bien son postizos, o bien se machaca a conciencia en el gimnasio y en la pista de baile. Para aprender los pasos del krump, una baile nacido en la calle que tiene elementos de las danzas africanas, Madonna llegó a entrenar trece horas al día. Y que quede claro que los movimientos son imposibles de seguir para alguien que no tenga una forma física de atleta, la elasticidad de una bailarina y la agilidad de un adolescente. Según publicaba un diario británico, un día típico de Madonna incluye: yoga por la mañana en el gimnasio de su casa y pilates; después de una comida a base de ensaladas, pescados y jugos de frutas, elige entre natación, footing, karate, bicicleta y equitación; y luego, ensayos de las canciones y coreografías de su gira. Me quito el sombrero...
3. Chutes de oxígeno y masajes. Aparte de sus agotadoras sesiones de ejercicio, Madonna conserva una piel sueva y tersa gracias a sofisticadas terapias como injertar oxígeno en su piel, un tratamiento que hace furor entre las celebrities. Tampoco tiene ningún reparo en gastarse miles de dólares en masajes y todo tipo de tratamientos de estética. Y aunque no aparezca publicado, me imagino que algo de botox o algún pequeño arreglillo se habrá dejado caer por la cara, eso sí, muy bien hecho.
Después de descubrir el secreto de Madonna no sé si alegrarme o deprimirme. SÍ, se puede tener un cuerpo espectacular después de los cuarenta (Sharon Stone o Demi Moore también son prueba de ello). Pero ¿de dónde saca una fuerzas físicas, morales y espirituales para tanto fitness?; ¿de dónde el tiempo y el dinero para el entrenador personal y los tratamientos varios? Y una última cuestión: ¿cuándo ve una a los hijos, amigos y pareja de turno?
Dejando a un lado estas digresiones, no puedo más que declarar mi admiración hacia Madonna, una auténtica superwoman, y afirmar con más fuerza: ¡Quiero ser como Madonna¡ ¿Tú también quieres ser como ella?