Tom Cruise se acercó en persona a casa de Broke Shields para pedirle perdón por haber criticado que hubiera tomado antidepresivos tras el nacimiento de su hija Roan. Una vez más, su afiliación a la Iglesia de la Cienciología es la causa de los despropósitos de Cruise. Brooke no sólo no se arrepiente de haber acudido a la terapia farmacológica tras sufrir una fuerte depresión post parto, sino que acaba de publicar su experiencia en un libro para que pueda servir de ayuda a otras mujeres.
La actitud de Brooke, reconociendo públicamente su depresión post parto y escribiendo un libro sobre ello tres años después, es no sólo valiente sino ejemplar, ya que son muchas las mujeres que padecen este problema y no se atreven a confesarlo por miedo a ser tachadas de malas madres. Y es que en torno al embarazo, el parto y la maternidad siguen existiendo muchos tabúes. Mi mejor amiga, que dará a luz a su primera hija en octubre, me contaba que para ella el embarazo no es ese estado de plena felicidad, realización absoluta y desarrollo espectacular del instinto maternal. Más bien lo contrario, se encontraba físicamente fatal, no se veía más guapa, sentía que su cuerpo se iba transformando en algo extraño e incómodo, y no sentía que lo único que daba sentido a su vida era ser madre. Su hija es una niña deseada y mantiene una excelente relación con sum pareja, pero tener que soportar un embarazo durante nada más y nada menos que nueve meses le parece demasiado.
Y no es la primera que me habla del embarazo, el parto y el post parto como una experiencia sobre todo física y bastante escatológica. Otra amiga que se pasó doce horas en la sala de dilatación me dijo que eso deberían verlo los hombres para que supieran lo que es parir y nos respetasen mucho más por dar a luz a sus hijos. Por no hablar de todas las mujeres que tras dar a luz se sienten vacías, agotadas y no experimentan un amor inmediato hacia sus bebés sino incluso rechazo. Según lo médicos es normal sufrir una leve y transitoria depresión post parto al tercer o cuarto día de dar a luz, y que dure una semana. Entre un 20 y un 30% de estas mujeres tiene síntomas graves que requieren ayuda. La causa de este problema son, como siempre, las malditas hormonas femeninas: durante el embarazo aumentan a lo bestia los niveles de estrógenos, y caen bruscamente tras el parto. Pero también hay importantes motivos psicológicos: tu bebé depende totalmente de ti, tienes que darle el pecho cada tres horas, duermes poquísimo, estás completamente agotada y encima tienes que parecer radiante de felicidad por haber sido madre.
Esto es lo que le pasó a Brooke Shields, que además sufrió un mayor desarreglo hormonal al haber sido inseminada. Brooke dice en Down Came The Rain: My Journey Through Postpartum Depressión (“Vino la lluvia: mi experiencia con la depresión postparto”) que se sintió totalmente desbordada tras el nacimiento de su hija, ya que se obsesionó con que pareciera que todo era perfecto, con estar tan guapa como antes, con ocuparse absolutamente de todo. Y lo cierto es que Brooke estaba exhausta, los primeros días sentía que no podía querer a su niña porque no la conocía, deseaba volver a trabajar... Hasta que se hundió y tuvo que marcharse seis meses a casa de su madre. Finalmente la actriz superó su profunda depresión gracias a una terapia farmaciologíca y psicológica. A sus 41 años ha sido madre de su segunda hija, con la que no ha vuelto a sufrir esta traumática experiencia.
¿Te ocurrió a ti también? ¿Se lo contaste a tu familia o a tus amigos? ¿Cómo lo superaste?