Salí a toda prisa del gimnasio porque había quedado con mi novio para cenar y llegaba tarde. Cogí el autobús por los pelos y, por fin instalada en el asiento delantero, me dispuse a arreglarme. Me di crema hidratante facial, un poco de corporal en brazos -sobre todo codos- y parte visible de las piernas; saqué el cepillo que siempre llevo en el bolso y me atusé bien el pelo; me puse perfume en muñecas y puntos estratégicos; saqué mi "set" de maquillaje de urgencia y me di color en las mejillas y gloss en los labios; me puse los abalorios y el foulard que había metido por la mañana en el bolso y que en el trabajo hubieran sido demasiado "fashion". Cuando saqué el espejito para comporbar el resultado de mis arreglos, vi reflejadas las caras estupefactas de los viajeros que iban sentados detrás de mí; y al levantar la vista, pillé al conductor mirándome curioso por el espejo retrovisor. De repente fui consciente de todo el público que había asistido a mi proceso de arreglamiento, sentí que me subía un rubor auténtico por las mejillas, lo guardé todo corriendo, saqué el libro de Paul Auster que acabab de empezar y me puse a leerlo con fruición para disimular. Cuando me bajé del autobús, entre las miradas divertidas de los pasajeros, empecé a plantearme lo que éramos capaces de hacer las mujeres por estar guapas.
Lo de pintarse en el coche es algo que hace toda mujer que se levanta con el tiempo justo y tiene que hacer 7.000 cosas antes de salir de casa -vestir a los niños y darles de desayunar, arreglarse el pelo, elegir modelito para ella, dejar puesta la lavadora, terminar un informe...-. Pero lo de mi amiga Rocío era sensacional. Tenía el coche lleno de "sets" para todo: set de maquillaje, set de manicura, set de peluquería, set de ropa interior "por si acaso", set íntimo, set de aperitivos por si le pillaba un atasco y se moría de hambre, set de juergas improvisadas (mini botellitas de licor y un par de latas de cocacola), set de zapatos (tacones por si había que impresionar y chanclas para conducir cómoda). Mi amiga Rocío era una auténtica cachonda; una vez, con una sed tremenda tras haberse tomado gran número de copas, a falta de un "24 Horas" que echarse al cuerpo, se bebió el agua del radiador del coche...
Siguiendo con los trucos y recursos que las mujeres desarrollamos para estar guapas, tengo otra amiga muy pija que se cuida muchísimo porque considera que las mujeres tienen que estar siempre guapas para mantener la atención de sus parejas. Como al vivir en pareja resulta más complicado mantener el misterio o sacar tiempo para hacer todas esas cosas que las mujeres necesitamos (depilaciones, mascarillas, cremas, rulos, pedicuras...), ella ha desarrollado una táctica muy sagaz pero muy sacrificada. Siempre llega a casa perfecta (se retoca en el coche, por supuesto) y cuando llega ni se desmaquilla ni se desviste a no ser que sea para ponerse algún conjuntito ideal tipo chándal Adidas by Stella McCartney o salto de cama de La Perla. Charla, cena, distiende con su marido y se va a la cama totalmente divina. Después de los arrumacos e interactuaciones varias, cuando él cae rendido y empiezan a sonar los primeros ronquidos, ella se levanta sigilosamente, se encierra en el cuarto de baño y, literalmente, se recauchuta para estar perfecta al día siguiente: limpieza de cara, cremas, depilaciones, uñas, todo lo que sea necesario y él no deba ver so pena de pérdida de glamour. Pero el sacrificio no acaba ahí: antes de volver a la cama se embadurna los pies con Nivea, se los envuelve en papel transparente y se enfunda unos calcetines. Luego se pone el despertador quince minutos antes que su marido para poder quitarse los envolvimientos antes de que él se despierte y empiece a hacer "piececitos". No sé que va a ser de ella el día que a este buen hombre le dé una mala digestión o un ardor sexual nocturno, se despierte y vea el cuadro con el que duerme cada noche.
Otra de mis amigas está feliz porque acaba de descubrir el mundo de las fajas. Desde que vio las que usaba la abuela de su novio no paró hasta encontrar una tipo corsé de abuela total con la que se embute en los vestidos más ceñidos que os podáis imaginar. Ahora puede presumir de cintura de avispa como las actrices de antes, eso sí, respirar o comer cuando la lleva puesta, no puede mucho. Meter la cara en agua con cubitos de hielo, hacer muecas faciales para quitarse la mala cara, tener algo de ropa en trabajo por si surge una cita inesperad, no comer ajo ni cebolla crudas si vas quedar con alguien... cada una tiene sus secretos para estar mona en poco tiempo.
Sin llegar tan lejos como mis amigas, estoy segura de que todas tenéis vuestros trucos y recursos para estar guapas en poco tiempo o en momentos de emergencia. ¿Me contáis alguno gracioso?