Últimamente todo el mundo me dice que he adelgazado. Y es verdad, pero lo mejor es que
no he seguido ningún tipo de dieta ni he tenido ningún disgusto amoroso. Todo lo contrario, como bien y sano pero
en mi dieta no faltan caprichos de todo tipo: palmeras de chocolate, rosquillas, cervecitas con limón, pan, chocolate, helados...
¿Cómo lo haces?, me decía mi cuñada mientras yo me comía un trozo enorme de bizcocho de yogur. Su pregunta me dio la idea para este post:
contaros mis trucos, claves o estrategias para adelgazar a cambio de que me contéis las vuestras. Eso sí, siempre que no se trate de hacer cosas raras o poco saludables, entonces prefiero coger kilos en lugar de perderlos. Y, por supuesto, hablo de truquillos para mantenerse; para perder peso de verdad, hay que ir a un endocrino.
Lo que a mí me funciona muy bien para perder peso y mantenerme es:
¡Comer! Sí, habéis leído bien. No hay nada peor que dejar de comer para intentar adelgazar, ya que corres el riesgo de que tu metabolismo baje tanto que luego no te permita perder ni un gramo. Superadas las tonterías que todas hacemos en la adolescencia, lo que mejor me va es no saltarme ni una comida, incluido un tentempié a media mañana y otro por la tarde. Eso sí, comer sin ponerse morada. Y de todo, para que luego las carencias de un alimento no se conviertan en ataques desesperados a la nevera. Mi dieta diaria: tostadas con aceite de oliva, té y una fruta; a media mañana fruta, un aquarius o unos frutos secos; al medio día, pasta, arroz o legumbres con verduras y fruta de postre; por la tarde un par de onzas de chocolate o frutos secos; por la noche, pescado, carne, verduras, fruta. Para "cerrar" el día, una onza de chocolate negro y una infusión relajante de roi bos (sin teína) con sabor a caramelo o a frutas.
No tomo lácteos. Esto no es algo que podáis hacer alegremente, tiene que haber algún especialista que os aconseje dejarlos. En mi caso fue por intolerancia la lactosa. Yo tomaba muchísima leche y era adicta a los yogures, me tomaba tres diarios. Fue dejarlo y empezar a adelgazar. Y es que los lácteos tienen muchísima grasa, y no de la buena precisamente. De hecho, lo primero que hace un homeópata es quitarte los lácteos, porque suelen llevar demasiadas porquerías añadidas. En su lugar tomo té: english breakfast tea para desayunar, té verde y rojo de sabores durante el día, y roi bos por la noche (los del Tea Shop están riquísimos). Me costó mucho dejar la leche pero ahora no puedo ni probarla, mi cuerpo la rechaza. Eso sí, el queso no lo he sacado de la dieta.
Intento no mezclar alimentos. Sin ser radical, porque yo no me privo de un cocido o una buena paella, intento no mezclar muchos hidratos y proteínas en una comida. Si me como un plato de pasta o arroz con verduras, no me como luego un filete ni unas patatas fritas. Y al revés, la carne, el pescaso o los huevos los combino con verduras (con la irresistible combinación de un huevo frito con pan). El pan lo dejo para el desayuno y a lo mejor entre horas, pero no me como un plato de espaguetis con pan. Aunque todo esto es de lógica. Ah¡ También intento comer los hidratos el día que voy a ir por la tarde al gimnasio y casi nunca por la noche.
Ando muchísimo. Estoy convencida de que ésta es la clave de mi pérdida de peso y de que no haya vuelto a cogerlo. No tengo coche ni quiero, porque vivo en el centro y aquí es imposible. Esto quiere decir que voy a todas partes andando, en metro o en autobús: al trabajo, al súper, de tiendas, de cena, de marcha... Mi novio y yo vamos a patita a todas partes cuando salimos por el centro, sólo cogemos taxis si la distancia es muy larga o vamos mal de tiempo. Sumando todo esto yo creo que salen un montón de calorías quemadas y la explicación de que me pueda comer e incluso necesite meterme para el cuerpo de vez en cuando una palmera de chocolate.
Soy adicta a la fruta. Para mí cualquier momento es bueno para comer fruta, lo que me quita mucho de picar entre horas. Para mí es el mejor postre, lo que también me hace añadir muchas menos calorías a la comida que si me comiera un tarta. Además, te regula el tránsito intestinal y te aporta fructosa, un azúcar más sano y menos calórico. Por no hablar de lo buena que es para la piel, el pelo y el cuerpo en general. Siempre me llevo al trabajo una pieza de fruta para cuando te da ese hambre insoportable de media mañana. También va genial para refrescarse el aliento durante el día y no oler a vacío (¡odio los malos alientos de la gente!).
Voy al gym. Evidentemente, esto hace muchísimo, y eso que sólo puedo ir una horita tres veces a la semana (mis amigas del gym van todos los dias, a veces dos horas). Lo noto muchísimo en el peso, pero lo que más me beneficia es sentirme en forma y ágil, me anima a cuidarme más. En cuanro lo dejo, me empiezo a apoltronar en casa, cada vez me apetece menos moverme y cada vez comer más, y acabo hecha un asco. Además, el rato que estoy en el gimnasio no estoy de cañas con los compañeros de trabajo ni adobada en el sofá frente a la tele.
Trabajar mucho. A mí el estrés me hace adelgazar muchísimo, mi organismo se acelera y lo quema todo. Ya puedo comer seis veces al día, que lo fundo con tanta actividad. Aunque sé que a otras personas el estrés les hace engordar y que tampoco es plan de matarse a trabajar para mantener la línea. Pero sí tengo claro que cuando no estoy ocupada o estoy aburrida, engordo. Así que, antes de que el sofá me llame, cojo la puerta y me voy a la calle, aunque sea a ver escaparates; o me pongo a hacer las típicas cosas de la casa que te dan una pereza horrible, como clasificar los papeles, ordenar el trastero o el armario.
Soluciones rápidas. Cuando por lo que sea cojo algunos kilos de más (siempre me pasa en invierno), pongo en marcha algunas tácticas de emergencia: cortarme con la pasta, el arroz y el pan; olvidarme de las palmeras de chocolate por un tiempo; caminar todos los días un rato, si es posible después de las comidas; compensar; si he comido más en una comida, menos en la siguiente; no quedarme nunca un día entreo sin salir de casa; no tener tentaciones en la nevera; comer algún día sólo fruta para cenar; tomarme un caramelo cuando tengo un bajón, ya que tiene menos grasa que una galleta; sustituir el azúcar por sacarina; no tomar copas ni cervezas; salir por la noche, si es posible, a echarme unos bailes.
¿Cuáles son vuestros trucos para mantener el peso?