Cuando escribí el post "¿Comemos veneno?", algun@s me preguntásteis qué podíamos hacer para evitarlo, por qué no era más explícita con los alimentos contaminados o nocivos. El informe de la organización WWF/Adena, "Alimentos", revelaba haber encontrado restos de productos tóxicos en alimentos provenientes de distintos países europeos. Decir qué frutas, carne, verduras, pescados o aceites tienen sustancias químicas sintéticas es como querer buscar una aguja en un pajar; habría que analizar en laboratorio todo lo que comemeos. Pero reflexionando al respecto se me ocurrió contaros qué productos alimenticios podemos rechazar, o al menos reducir en nuestra dieta, identificándolos a través de sus etiquetas de ingredientes. Las primeras sustancias que yo voy a intentar esquivar son las grasas trans. ¿Qué son? ¿Qué efecto tienen en el organismo? ¿Bajo qué nombre se ocultan en lo que comemos?
Aunque fueron creadas a partir de aceites vegetales como sustitutivos sanos de las grasas saturadas (mantequilla o manteca), resultaron ser peores que aquéllas de las que nos venían a "salvar". Hasta el punto de que han sido calificadas por expertos de la Universidad de Harvard como "el mayor desastre de la industria alimentaria de la historia". Estas grasas se emplean en panadería y bollería industrial y artesanal, galletas dulces y saladas, patatas congeladas listas para freír, aperitivos industriales o platos preparados.
Estas grasas no sólo aumentan los niveles de colesterol "malo" y triglicéridos, sino que encima reducen el colesterol "bueno" y pueden ser desencadenantes o colaboradores en casos de muerte prematura por enfermedad cardíaca. Con que nuestra dieta incluya solamente un 2% de este tipo de grasas, el riesgo de padecer patologías cardíacas aumenta un 23%, según un estudio publicado en la revista Jama. Mientras que sustituir estas grasas por aceite de oliva reduce este riesgo en un 60%.
¿Cómo identificarlas? En los productos etiquetados no es difícil, ya que aparecen bajo el nombre "aceites parcialmente hidrogenados". Sin embargo, el pan o los bollos que compras en una panadería o pastelería no llevan "credenciales", así que lo mejor es no abusar de la bollería industrial y comprar el pan en un sitio de confianza, etiquetado, en una tienda de productos ecológicos o integral de verdad.
Sin obsesionarme, yo voy a intentar echar de mi vida a las grasas trans. Lo que me preocupa un poco es la cuestión del pan, un alimento de consumo diario y que compras en las panaderías sin que se te ocurra preguntar con qué lo hacen. ¿Sabíais lo de las grasas trans? ¿Creéis que en las panaderías las emplean para hacer el pan?