Los directores se la rifan, el público la adora, los críticos la alaban, los grandes diseñadores la idolatran y las firmas publicitarias la quieren para sus campañas. Charlize Theron se ha convertido en la nueva diva de Hollywood. Tiene un cuerpo privilegiado, ha sido elegida por la revista People como una de las 60 mujeres más bellas del mundo y, además,
tiene una de las cualidades por las que sólo unas pocas pueden ser calificadas de divas: glamour. Pocas llevan con tanta elegancia como ella las creaciones de los grandes diseñadores, sobre todo de Dior; muy pocas han conseguido dar el salto de la pasarela a la actuación con tan buen resultado.
Además de ser una mujer hermosa, Charlize ha demostrado ser una actriz no sólo competente sino brillante:
tiene en su haber un Oscar por su soberbia interpretación en Monster, un Globo de Oro y un Premio a la Mejor Actriz de la Berlinale 2004. ¿Sabías que fue chica Martini?
Nacida en Sudáfrica, Charlize iba para bailarina; de hecho, llegó a bailar con el ballet clásico Joffrey en Nueva York. Una lesión en la rodilla la obligó a pasarse al mundo de la moda y la publicidad. En sus comienzos, Charlize fue protagonista de uno de los famosos anuncios de Martini y trabajó para la revista Playboy. Sin embargo, y animada siempre por su madre, se decantó por la interpretación y a los 18 años se marcho sola a Los Ángeles para intentarlo. Sólo tardaron dos semanas en fijarse en ella: John Crosby, representante de René Russo, la vio por Hollywood Boulevard y le dio su tarjeta. Un comienzo absolutamente digno de una gran estrella.
Tras un par de títulos poco importantes, le llegó su oportunidad con “Pactar con el diablo”, junto a Al Pacino y Keanu Reeves. Woody Allen, que suele encumbrar a las actrices que escoge (la llamó “fuerza de la naturaleza”), no tardó mucho en ficharla para hacer un breve papelito en “Celebrity” y, más tarde, en “La maldición del escorpión de jade”. La película que mayor impulso dio a su carrera y llamó la atención sobre su talento interpretativo fue “Las normas de la casa de la sidra”. “Noviembre dulce”, “The Italian Job”, “MI garan amigo Joe”, “Atrapada” o “Aeon Flux” son otros títulos de su filmografía, entre los que destaca Monster, que le valió un Oscar por su sorprendente interpretación de una asesina en serie. Y es aquí donde precisamente Charlize marca, para mí, la diferencia: la belleza, sin contenido, sin un sustento intelectual, cultural e incluso ético, vale muy poco; se olvida, no enamora, no emociona. Pero Charlize sí convence: como han dicho de ella, su belleza emana del interior, y eso la convierte en única. Charlize no tiene miedo a parecer fea, a engordar o vestirse como una pordiosera para resultar convincente como actriz. Porque su belleza no se sustenta sólo en su físico, no necesita exhibirla permanentemente para sentirse aceptada.
Imagen de J’Adore y musa de Dior ("la señorita Theron fue escogida porque representa la feminidad moderna, es una belleza clásica”), de L'Oréal Color Vive y de la última campaña del Corte Inglés, la belleza física con la que ha sido dotada Charlize no puede de ninguna manera obviarse. Bien podría sustentar el calificativo de “el cuerpo”, que tanto tiempo ha ostentado Elle McPherson. Sus piernas, larguísimas y bien proporcionadas, fueron elegidas las mejores de Hollywood. Pero aun estando tan bien dotada, Charlize también procura cuidarse. Entre sus secretos de belleza confesables están: ejercicio y dieta (estricta para perder los kilos que tuvo que engordar en Monster). Para hacer el atlético papel de Aeon Flux combinó la gimnasia, el trampolín, el trabajo y baile acrobáticos, karate, judo, capoeira y krav maga, un estilo de lucha israelí. Tesón y voluntad no le faltan... Por supuesto, Charlize cuida su piel, su pelo y su cuerpo en los mejores centros de belleza, sobre todo antes de una gran cita cinematográfica.
¿A vosotr@s también os parece una diva?