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Artículos - noviembre 2006

# miércoles, 29 de noviembre de 2006 22:52

Famosas: cuánto se gastan en estar guapas

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El otro día leí en una revista un artículo acerca del dinero que les cuesta a las celebrities estar estupendas, esto es, delgadas, en forma, jóvenes y bellas. Aluciné. Tengo claro que si tienes dinero pueden hacer maravillas contigo, pero no sé si me gastaría tantísimo dinero en mi imagen. Os cuento cuál es el coste de la belleza para algunas famosas y juzgáis vosotr@s mism@s.

Cameron Díaz. A la actriz le encanta hacer deporte al aire libre, como el surf, lo que, sin duda, le ahorra muchos gastos. Sumemos. Ejercicio, material y cuidados. 2.559 € mensuales en un entrenador personal, cinco días a la semana + 1.152 € en una semana de clases de surf en la Escuela Hans Ademán de Hawai + 436 € en un pase de acceso de una semana para las pistas de Telluride Ski + 451 € en un tabla de show. Total. 32.751 €, sin contar los tratamientos de estética.

Madonna. Uno de mis primeros post fue sobre lo que le cuesta a la diva -en tiempo y esfuerzo- tener el cuerpazo que tiene pasados los 40. Pero lo que entonces no sabía era cuánto le costaba económicamente. Ejercicio, material y cuidados. 405 € semanales en clases de Gyrotonic (una especie de Pilates tridimensional) impartidas por James D’Silva (me imagino que será el gurú del asunto) + 2.966 € gastados en la compra de una máquina Power Plate (la tenéis aquí en muchos gimnasios, sirve para hacer ejercicio aeróbico a la vez que trabajas el culo, las piernas y los abdominales) + 7.905 mensuales en un chef privado que la ayuda a mantener la línea + 34 € al mes en vitaminas + 42 € al mes en agua de Kabbalah (¿qué propiedades tendrá?). Total. 134.445 €. Y creo que la revista se quedaba muy corta, habría que sumar lo que se gasta en su entrenador personal, en todos los masajes semanales que se da y en los tratamientos de belleza que se hace.


Jennifer Aniston. Hace todo tipo de ejercicio para estar en forma y cuida mucho su alimentación. Ejercicio, material y cuidados. 5.691 € al mes en su chef personal, Jewels Emore Noyes + 3.158 en la compra de una máquina elíptica de Precor + 5.123 euros al mes en clases de Budokon (la última moda, mezcla de yoga, artes marciales, meditación y buena alimentación) en su propia casa con Cameron Shayne (otra gurú del tema) + 555 € mensuales en clases privadas de Pilates. Total. 139.582 €. ¡Más que Madonna, y sin contar los tratamientos de belleza!

¿Cómo se os ha quedado el cuerpo? Sólo del susto económico ya adelgazas. Mi pregunta es: ¿aunque tuviérais mucho dinero, os gastaríais tanto en ejercicios y dieta? ¿Cuánto invertís vosotros en cuidaros y en qué?



# lunes, 27 de noviembre de 2006 23:17

No sé si quiero ser una súper mamá

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Mi novio dice que se va a hacer una camiseta que ponga "quiero ser padre". Dice que no le importa dejar de salir, renunciar a viajes, dormir poco y asumir la tremenda responsabilidad que supone tener un hijo. Yo no sé si puedo, por ahora. Todavía no tengo instinto maternal (él me dice que eso sale luego, cuando me quede embarazada), pero la verdad es que tampoco sé si estaría preparada para sobrellevar todo lo que se te viene encima cuando eres una mujer independiente, que trabaja fuera de casa y no quiere renunciar a tener una vida propia. Sé que quiero tener hijos en el futuro pero no sé si quiero convertirme en una súper mamá. Y tengo todas las papeletas porque, como ya conté en un post, padezco el “gen femenino del pluriempleo” ...  

Mi cuñada, que ha sido mamá hace dos meses, con 35 años, me dice que no tenga prisa, que la vida te cambia de verdad cuando tienes un hijo, sobre todo a nosotras. Y eso que mi hermano ejerce plenamente de padre, amo de casa y ejecutivo (un auténtico súperman el tío). Mi otra cuñada tiene ya dos niñas, una de dos añitos y otra de cuatro, y dice que desde que las tuvo no sabe lo que es dormir una noche seguida. Ídem dice mi otro hermano. Ambos trabajan fuera de casa y hacen malabares para llevar a las niñas al cole y a la guarde, para recogerlas, educarlas, cuidarlas cuando están malas (ahí suele ejercer la abuela, mi madre). Por supuesto, las compensaciones son infinitas y no conozco a nadie que se haya arrepentido de ser padre o madre. Pero no sé si las mujeres, o incluso las parejas, deberíamos replantearnos la historia para no acabar convertidos en ruinas humanas que tratan de compaginar hijos, casa, trabajo, relación sentimental, ocio, inquitudes personales y encima sacar buena nota en todas estas facetas.

Tengo otra amiga que no ha conseguido quitarse las ojeras de oso panda desde que nació su segundo hijo, un niño precioso que no duerme ni aunque le den un biberón de dormidina. Ella trabaja fuera de casa, se ocupa de sus hijos e intenta tener un mínimo de vida social, lo que le cuesta un esfuerzo enorme. Ella, como mis cuñadas y el resto de mamás que conozco, intentan, además, mantenerse medianamente guapas, en forma y al tanto de lo que ocurre a su alrededor. Creo que yo haré lo mismo cuando sea mamá, me daría mucha pena renunciar a mi vida laboral y tampoco creo que trabajar fuera de casa sea el problema, sino el nivel de exigencia tan alto que las mujeres nos autoimponemos.

Dicho todo esto, y valorando mi propia vida profesional, sujeta a horarios infernales y consistente en larguísimas jornadas de trabajo, no sé si me veo capaz de ejercer de súper mamá, necesito tiempo para prepararme psicológicamente. Me resulta muy duro pensar que el poco tiempo que me queda libre, los pequeños caprichos que me permito, las escapadas que intento hacer, la vida social que tengo, tendrían que desaperecer. ¿Cómo lo hacen estas súper mamás para poder con todo y encima hacerlo bien? Sé que ser madres les compensa todo, pero ¿no disfrutaríamos más relajándonos respecto a nuestra vida laboral y social? ¿No nos exigimos demasiado? Por favor súper mamás, contadme cómo os organizáis para poder con todo. ¿Tenéis también a vuestro lado un súper papá?

# domingo, 26 de noviembre de 2006 16:05

¿Tienes un prototipo de hombre?

¿Creéis que es cierto que siempre nos enamoramos del mismo tipo de hombre? Me refiero incluso a su aspecto físico. Pensando en mis amigas y el tipo de hombre que le gusta a cada una de ellas, he llegado a la conclusión de que todas tenemos un prototipo de hombre que nos atrae y que incluso elimina de nuestro campo de visión a otros hombres, seguramente guapos e interantes, que no se corresponden con nuestro arquetipo mental. ¿Prejuicios? No lo dudo, pero creo que detrás de los prototipos de personas por las que nos sentimos atraídos existe una sabia razón que, en la mayoría de los casos, determina el éxito de la posible relación: las afinidades socio-culturales.

 

También creo que es lógico tener prototipos de hombres preferidos, pues éstos no son sino nuestro propio reflejo masculino respecto a nuestro aspecto, aficiones, educación y bagaje cultural. Lo que digo seguramente es muy obvio, pero suele estar en la raíz de todas nuestras relaciones fracasadas prematuramente: yo, por ejemplo, he fracasado con los novios demasiado pijos que tuve, con los demasiado hippies, con los demasiado alternativos, con los que tenían un poder adquisitivo demasiado elevado al mío o ningún interés cultural. Aunque resulte vano, creo que la forma de vestir y el aspecto físico de una persona es un buen reflejo de su personalidad. Recuerdo que hace años me escandalizaba porque una de mis amigas jamás le daba una oportunidad a un chico que no fuera vestido con marcas pijas y que no tuviera una buena posición social. Ahora pienso que era sincera y realista (excepto en el tema económico), porque todas las relaciones que tuve con chicos que se salían de mi prototipo fueron un auténtico desastre: salí con un chico de muy buena familia con el que me sentía incómoda porque no podía mantener su ritmo de vida; salí con otro chico de muy buena posición económica pero pocos estudios con el que me aburría como una ostra; salí con un surfero juvenil con el que me sentía ridícula porque su plan preferido era ir en monopatín por la ciudad; me fue fatal con un tío súper intelectual que era incapaz de soltarse la melena de vez en cuando... Si lo pienso, todos ellos tenían un patrón de aspecto que no se correspondía con el que yo empatizaba mentalmente.

¿Cuál es mi prototipo de hombre? Exactamente con el que estoy. Moreno -siempre me atraen mucho más los latinos-, de cuerpo atlético pero estilizado -no soporto los cuerpos vigoréxicos- sonrisa fácil -denota un carácter alegre, afable y sentido del humor- y un estilo de vestir muy personal y ecléctico que le permite ir un día como un auténtico lord, y otro, con un arriesgado look de vaqueros, vans y polo setentero. Socioculturalmente también es mi prototipo: estudios similares, posición económica similar e inquietudes culturales y opciones de ocio parecidas. Por supuesto, tenemos rasgos de carácter totalmente opuestos y, por ello, complementarios, pero "nos movemos en el mismo ambiente", nos sentimos cómodos con la misma gente y en los mismos lugares.

Con todo esto no digo que haya que someterse a una especie de sistema de castas, nada más lejos de mi intención. Es absurdo, ridículo y patético rechazar a una persona porque no tenga dinero o estudios, la escuela de la vida que tiene mucha gente es mucho más potente que una carrera universitaria o una herencia familiar. Además, como mujer independiente económicamente, no aspiro a que nadie me mantenga, me basto yo sola. Pero sí creo que es lógico y razonable que nos atraigan personas similares a nosotros mismos. Por supuesto, todos sentimos atracción por nuestros polos opuestos: gente atrevida y que pasa de las normas sociales si nosotros somos muy estrictos; gente súper refinada si nosotros no lo somos; gente aventurera si nosotros somos somos del tipo miedoso... Pero aún dentro de estas diferencias de caracteres puede existir una proyección de lo que nos gustaría ser y no somos, o una afinidad sociocultural.

Siendo sincera, creo que ellos se fijan mucho menos en este tipo de diferencias, las mujeres solemos ejercer muchas veces de forma inconsciente una especie de selección natural sobre los hombres: buscamosr aquellos que pueden ser mejores parejas y padres. Aunque las cosas están cambiando tanto para nosotras -nuestra independencia nos ha liberado mucho de este tipo de selección-, que cada vez nos fijamos menos en este tipo de cuestiones para primar aspectos como la simple diversión o el sexo.

Con esta disertación no he pretendido sentar cátedra en ningún sentido, no se trata más que de una reflexión de sobremesa tras una charla con mis amigas en la que cada una declaraba sentise atraída claramente por un tipo determinado de hombre, que no era sino el reflejo de ellas mismas. ¿Tenéis vosotras un prototipo de hombre? ¿Os ha ido peor cuando habéis salido con alguien que era demasiado diferente a vosotras en su aspecto, forma de vestir o formación? ¿Creéis que todo esto son prejuicios femeninos? ¿Os importa mucho el físico?

# viernes, 24 de noviembre de 2006 10:45

Mis recuerdos de una mujer maltratada

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Mi tía Elena vive en un pueblito muy pequeño de Extremadura, en una casa enorme donde las puertas están siempre abiertas a todo el mundo. Al fondo de la casa, en una enorme nave llena de grasa, polvo y chatarra, mi tío tiene un taller. Un taller por el que todos mis primos han pasado para ayudar a su padre -sin cobrar nunca- y cuyos monos de faena, llenos de perennes manchas de grasa, lavaba mi tía a mano con un cepillo y una tabla.

 

A mí, de pequeña, aquel trabajo me parecía titánico, igual que todas las faenas que hacía mi tía en aquella inmensa casa que siempre estaba llena de gente. Porque mi tía Elena no paraba de trabajar, pero siempre tenía sitio en la mesa para alguno más, cama de sobra para quien se quisiera quedar a dormir, silla en el patio para quien fuera a contarle sus cosas. Y es que mi tía Elena, que no ha pasado del bachiller, siempre ha sido una mujer llena de sabiduría, capaz de ponerse en la piel de los demás como nadie, con una capacidad inmensa para escuchar sin juzgar, para comprender más allá de la propia comprensión de aquel que le contaba su problema, para aconsejar sin necesidad de dar consejos. Mi tía vive en un pueblo muy pequeño, pero nunca ha sido cotilla, nunca ha querido saber más de lo que le contaban, ni siquiera ser testigo de todo lo que le confesaban. Y es que ella, que era quien más necesitaba contar, nunca cargaba a nadie con sus problemas, los aceptaba no sólo con resignación sino con alegría. Nunca he conocido a nadie tan optimista y lleno de vida como mi tía Elena.

Cuando éramos pequeños, mis padres se llevaban muchas veces con nosotros a alguno de los cinco hijos de mi tía Elena, sobre todo a mi prima, que es como mi hermana. Ahora sí me extraña y me indigna, pero entonces no reparaba en lo extraño que era que mi tío nunca llevase a mi tía y a mis primos de vacaciones; que nunca se ocupara de darles de comer, lavarles o vestirles, como hacía mi padre; que nunca les acompañase al colegio, al médico o a Sevilla a comprarse ropa o material para el colegio; que nunca les comprase regalos de Reyes; que nunca jugase con ellos. Mis primos también parecían aceptarlo como algo normal; mi tío nunca estaba o desaparecía cuando cualquier familiar o visita llegaba. Siempre tenía que ir a llevar o a recoger un coche a Sevilla justo cuando íbamos todos a comer o a cenar, y mi tía siempre nos pedía le esperásemos porque no podía tardar mucho, y siempre acabábamos comiéndonos a las cinco de la tarde uno de sus rotundos cocidos extremeños. Porque a él le daba igual que le estuvieses esperando. Le daba igual levantar a mi tía a mi tía a las cuatro de la madrugada para que le pusiera de comer porque él prefería trabajar de noche. Le daba igual sacarla de la cama a empujones a las seis de la mañana porque era incapaz de calentarse él solo el café. Le daba igual que sus hijos fueran pequeños, hubieran venido a pasar el día con nosotros al pueblo de al lado y estuvieran esperándole dormidos en el sofá hasta la hora de la madrugada en la que él se dignara ir a recogerlos. Le daba igual que ella estuviera de parto y necesitaba que alguien la llevase al hiospital... Porque, ahora lo entiendo, él no quería enfrentarse a la mirada de los demás, de quienes sabían loq ue estaba pasando.

Pero yo entonces no sabía nada de eso. Lo fui descubriendo con los años, cuando mi prima, que siempre había sido testigo silencioso de todo lo que ocurría entre sus padres y había visto mucho más de lo que un niño debe ver, arrancaba a llorar sin motivo o tenía fuertes depresiones. Ella no entendía por qué no podía tener un padre como el de sus primos de Madrid. Empecé a entender cuando fui consciente de que si mis primos estudiaban, era porque su madre movía Roma con Santiago para conseguirles colegio, libros, estudios, residencias y lo que hiciera falta; por suerte, mi tía contaba con la ayuda de sus hermanos y con una voluntad de hierro capaz de mover montañas de su sitio. Entendí muchas cosas también cuando mi tía se fue por primera vez de casa. Por primera vez habló de separarse, algo que mis padres y mis tíos la habían animado siempre a hacer. Pero entonces él comenzaba con su arrepentimiento, sus lágrimas, su teatro, y la convencía para volver. Igual que cuando ella tuvo cáncer y él se cagó de miedo pensando que se podía morir, igual que cuando ella se fue andando a media noche por la carretera porque él la había querido ahogar, igual que cuando mis primos se hicieron mayores y empezaron a enfrentarse a su padre... Siempre lloraba y le suplicaba. Porque es verdad que él no podía vivir sin ella. Sin su madre, su esclava.

¿Por qué no le dejaba si contaba con el apoyo de sus hermanos, de todo el pueblo de toda la gente que les conocía, incluso de la familia de él, que sabía la mala vida que le daba? Es algo que muchas veces me pregunté y que compredí cuando empecé a oír hablar de maltrato en los medios de comunicación. Es cierto, ellas son las primeras en ocultarlo. Es cierto también que se crea una especie de vínculo difícil de romper en el que confluyen la verguenza, la dependencia y el miedo. Y los hijos, esos hijos por los que casi todas aguantan cuando no tienen independencia económica. Pero ahora sé que, en el caso de mi tía, había una razón más: la pena. Ella sentía y siente pena por él, porque es un desgraciado cuya única fuerza reside en dominar a su mujer. Porque no puede con nadie más, porque es un mierda que no tiene ni medio guantazo.

Sus hijos, que la adoran por encima de todas las cosas, son hoy cinco magníficas personas bien situadas en la vida, nobles, buenas, cariñosas y tan queridas por todo el mundo como su madre. Mi tía no se ha separado. Ahora que sus hijos son mayores y la traen y la llevan, la miman y la protegen, ya no quiere hacerlo. Él sigue viendo en la gran casa cuyas puertas siguen abiertas a todo el mundo, pero todo el mundo le ha dado la espalda. Hasta sus hijos.

* Elena no es el nombre de mi tía. Con este post quiero decirle que la admiro y que la quiero como a una madre. Porque es la mujer más valiente que conozco. Sé que entre vosotros también hay muchas mujeres y hombres valientes. Me encantaría que vuestra experiencia pudiera ayudar a otras personas -hombres y mujeres- que viven situaciones de maltrato de las que no son capaces de salir.

# martes, 21 de noviembre de 2006 22:51

Cate Blanchett: retrato de una dama

Elegante, delicada, refinada, discreta, culta y poseedora de una belleza y un talento excepcionales. esa es mi visión de kate Blanchett, una de mis actrices preferidas. Cate me recuerda mucho a Catherine Hepburn, a quien interpetó magistralmente en "El Aviador", papel por el que obtuvo un Oscar a la mejor actriz secundaria. Y ciertamente me recuerda mucho a ella: una actriz al margen de los cánones de belleza, con un estilo propio, un magnetismo especial y una capacidad interpretativa capaz de materializarse en todo tipo de matices y registros. Poseedora de algunos de los premios más prestigiosos de la industria cinematográfica, Cate mantiene una vida discreta desde la que emite la luz que sólo las verdaderas divas poseen.

 

Nacida en Melbourne hace 37 años, su 1,74 de altura y su estilizado cuerpo bien le podrían haber hecho triunfar como modelo (fue imagen de Donna Karan). Sin embargo, Cate abandonó pronto sus estudios de Economía y Arte para ingresar en la Escuela Nacional de Arte Dramático de Australia. La vocación la llamó al hacer de extra de forma fortuita en una película que se rodaba en Egipto cuando ella viajaba por el país como turista. Tras su graduación se unió a la Sidney Theatre's Company, donde tuvo gran éxito con diversas obras. Su primera incursión en el cine fue en un filme australiano, "Police Rescue", pero pronto dio el salto a Hollywood para rodar "Camino al paraíso", protagonizada por Glenn Close. Tras intervenir en "Thank God he met me Lizzie" -durante el rodaje conoció al escritor y montador Andrew Upton, su marido-, le llegó el reconocimiento internacional con "Elisabeth", por la que ganó el Globo de Oro y fue nominada al Óscar. Volvió a ser nominada al Globo de Oro por "Bandits" y "Verónica Guerin".

"Óscar y Lucinda", "Un marido ideal", "Fuera de Control", "El talento de Mr. Ripley", "Vidas furtivas", "Atando cabos", "Little fish"... son algunas de las películas que rodó hasta ser elegida para interpretar a la maravillosa Galadriel de "El Señor de los Anillos", por la que Frodo casi pierde la cabeza. A mí me fascinó en esta película; nadie mejor que ella -junto con la bella Liv Tailer- para encarnar a una criatura tan hermosa y delicada, tan mágica y luminosa. Mi admiración aumentó cuando, al verla en las fotografías de sus estrenos o apariciones públicas, no perdía ni un sólo destello de luz y esplendor. Siempre femenina, siempre elegante, siempre resplandeciente, como aquellas actrices de los años 40 que siempre iban vestidas de damas y se comportaban como tal. En "Life Aquatic", una de sus últimas cintas, hace un papel súper divertido, a tono con la peli. Estoy deseando ver Babel, su última película, en la que comparte cartel con Brad Pitt y Gael García Bernal.

Su deslumbrante piel de porcelana y sus ojos azules completan un camaleónico conjunto: Cate está guapa con el pelo, rubio, castaño o pelirrojo; bella en papeles de hada o de resuelta mujer del siglo XXI. Siempre radiante y perfecta, Cate dice que su maravillosa piel traslúcida es efecto del maquillaje, que le encanta desayunar bien y que el mejor tratamiento de belleza es ¡quedarse embarazada¡ Y es que cate dice no haber estado nunca tan guapa como durante el embarazo de sus dos hijos, ambos de Andrew Upton, con quien sigue casada.

Su belleza, su imagen, su talento, su personalidad, todo ello produce un efecto mágico sobre los personajes que interpreta. Un efecto único y maravilloso que tiene el poder de hacerme soñar. ¿Os gusta Cate Blanchett tanto como a mí?

# lunes, 20 de noviembre de 2006 11:16

Chocolate mon amour

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Cuando era pequeña no comía casi nada. No me gustaban los bollos, ni las tartas, ni los refrescos, ni los gusanitos, ni el chocolate… Ahora tengo 33 años y no puedo vivir sin él. Me gusta negro, con leche, con naranja, con menta; en tableta, en tartas, en bollos, en galletas, en bombones. Es rara la semana, casi el día, que no tomo, al menos, una onza de chocolate, a ser posible negro. ¿Por qué nos gusta tanto? ¿Por qué nos hace relamernos con tan sólo pensar en él? ¿Por qué comerlo es un acto tan íntimo y satisfactorio? Enhorabuena a l@s que amáis el chocolate tanto como yo, hay muchas y muy buenas razones para que el amor dure toda la vida.

La del chocolate es una de las pocas adicciones confesables que puede tener una persona, y en la que, creo, nosotras les superamos a ellos. Los aztecas lo consideraban un alimento sobrenatural y, por los efectos que causa en quienes lo comen, a mí también me lo parece:

Medicina natural. Numerosos estudios demuestran que tomar cacao de forma habitual disminuye el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, cáncer o enfermedades de tipo autoinmune y degenerativo. Tomarlo no sólo es placentero sino necesario, ya que contiene abundantes antioxidantes (sobre todo polifenoles), el elixir contra el envejecimiento y unas sustancias que el organismo no genera por sí mismo.

Relajante y antidepresivo. Comer chocolate nos hace producir las preciadas endorfinas, esas sustancias que nos hacen sentir bien inmediatamente, que nos elevan el ánimo, nos proporcionan sensación de felicidad y nos quitan hasta el estrés. Este barato placer también nos hace producir serotonina, una sustancia del cerebro que mitiga los efectos de la depresión y nos calma.

Energizante y alimenticio. El chocolate no es sólo una golosina, se trata de un alimento con un alto valor nutritivo: contiene magnesio (mantiene la salud de los músculos, ayuda a formar células nuevas y calma la ansiedad), fósforo (previene la caries), agentes antibacterianos (protegen el sistema inmune), hierro y zinc (previenen la anemia), antioxidantes (disminuyen la formación de radicales libres, causantes del cáncer y el envejecimeinto prematuro) y fibra (previene el cáncer de colon y combate el colesterol). Comer un par de onzas de chocolate proporciona energía inmediata, sobre todo en situaciones de desgaste físico y mental.

No engorda. El chocolate no es una alimento a eliminar de la dieta, aunque queramos adelgazar no tenemos por qué prescindir de él, más aún cuando tiene un efecto saciante y relajante. A no ser que te comas cada día media tableta de chocolate, una o dos onzas, o una cucharada de cacao soluble, no afectarán a tu peso. Eso sí, el negro (al 70, 80 o 90%) es el más saludable y menos calórico. Además, la grasa que contiene el chocolate es vegetal y no aumenta ni el colesterol ni los triglicéricos.

¿Sustituto del sexo? Pocos alimentos pueden hacer gala de semejante virtud aunque no se trate exactamente de un sustitutivo sino más bien de un paliativo en caso de carencia y de un potenciador en caso de existencia. Las endorfinas que producimos al comer chocolate nos proporcionan una placentera sensación similar a la de estar enamorad@, además de calmar la tristeza. Teniendo pareja -y bien cerca- no hay nada más sensual que comer chocolate antes, durante y después de hacer el amor: incita antes, vigoriza durante y relaja después.

Direcciones imprescindibles. Si sois tan amantes del chocolate como yo, no os perdáis Cacao Sampaka, además de tienda de chocolate y todo tipo de accesorios, tienen restaurante donde desayunar, merendar o tomar un menú con todo tipo de exquisiteces de chocolate. En Barcelona, Xocoa es un lujo para los sentidos; en su web tienen una serie de recomendaciones muy acertadas sobre el chocolate, por ejemplo: “consumir preferentemente antes de que se acabe”...

Yo me declaro amante fiel del chocolate. ¿Suscribís mi pasión? ¿Qué tipo de chocolate os gusta más? ¿Os gusta compartirlo o preferís comerlo a solas? Habladme de vuestros “momentos chocolate”...

# viernes, 17 de noviembre de 2006 10:18

¿Tú también tienes problemas de tiroides?

Hasta que a mi amiga le descubrieron que tenía problemas de tiroides, tuvo que pasar por un montón de médicos, especialistas, tratamientos y diagnósticos. Como le dolía todo, le dijeron que tenía un problema muscular; como se encontraba nerviosa, que padecía ansiedad; como se sentía triste, que podía estar pasando por una depresión; como estaba siempre cansada y dolorida, le llegaron a diagnosticar fibromialgia. Todos ellos le mandaban medicinas, tratamientos y le daban consejos de todo tipo. Desesperada, cada mes se dejaba medio sueldo en fisioterapeutas y masajistas para poder tirar de su cuerpo. Pero los síntomas evidenciaban algo más: había engordado, estaba hinchada, nerviosa y echa un asco emocionalmente… no parecía ella. Hasta que por fin un endocrino le hizo las pruebas del tiroides y “destapó el pastel”.

Para entender qué le pasaba a mi amiga y saber cómo ayudarla (se desesperaba porque decía que no entendíamos por lo que estaba pasando), me puse a leer cosas sobre esta glándula tan importante. Os hago un resumen. El  tiroides es una glándula endocrina en forma de mariposa que se alberga en el cuello. Los compuestos hormonales que segrega (tiroxina y triyodotironina) contienen yodo, un elemento indispensable para el organismo (abundante en una dieta normal, sobre todo si se emplea sal yodada). El tiroides es, a su vez, regulado por otra glándula, la hipófisis. Las hormonas que produce el tiroides tienen efectos sobre el desarrollo, el metabolismo e incluso el sistema nervioso. Hablamos de hipotiroidismo cuando la producción de estas hormonas es escasa (el organismo va “bajo de revoluciones”), y de hipertorioidismo cuando es excesiva (el cuerpo “se acelera”).

¿Por qué engorda o adelgaza la gente cuando tiene problemas de tiroides? La explicación está en que las hormonas tiroideas influyen en el metabolismo de las proteínas, hidratos de carbono y vitaminas. Grosso modo, cuando su producción desciende (hipo), se engorda aunque no se coma mucho; y cuando se acelera (hiper), la persona adelgaza de forma inexplicable aunque siga comiendo lo mismo o más.

Pero no todo el que engorda o adelgaza tiene problemas de tiroides. Éstos van asociados a otros síntomas significativos. En el caso de hipertiroidismo (que puede ser causado por la aparición de nódulos) los síntomas son: nerviosismo o irritabilidad, pérdida de peso, intolerancia al calor, sudoración aumentada, insomnio, ansiedad, fatiga, temblor de manos, palpitaciones y cambios de carácter, Mientras que en caso de hipotiroidismo se experimenta: cansancio o fatiga, aumento de peso, intolerancia al frío, piel reseca, somnolencia, lentitud al hablar, cara y párpados hinchados, calambres en músculos, caída del cabello, pérdida de memoria, estreñimiento...

Pobre amiga mía. Recuerdo que cuando ella empezaba con los síntomas se moría de calor en pleno invierno, daba dos pasos y no podía más, se inflaba de Red Bulls para poder salir a dar una vuelta, no pegaba ojo por las noches, lloraba un día sí y otro también, tenía la moral por los suelos... Y los que estábamos a su alrededor pensábamos, unas veces, que era una quejica, otras, que era muy pesimista, otras que no podía ser para tanto, que eso no podía ser algo físico, que igual estaba deprimida... Lo único positivo que puedo decir es que actualmente los problemas de tiroides se disagnostican con gran precisión y se pueden controlar con una medicación adecuada y equilibrada prescrita por un buen especialista (no se te ocurra medicarte por tu cuenta o suspender el tratamiento sin control médico).

Si alguno de vosotr@s tiene hiper o hipotiroidismo, me gustaría pediros que me contéis vuestra experiencia para ayudar a otras personas (y a quienes les rodean) a entender y saber controlar este problema.

# miércoles, 15 de noviembre de 2006 9:49

El cuerpazo de Beyoncé

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La revista británica In Style eligió a Beyoncé como la poseedora de las mejores curvas de Hollywood. Pocas personas producen un efecto tan impactante tanto en hombres como en mujeres como Beyoncé: no conozco un sólo hombre al que no le parezca que “está buenísima”; entre las mujeres heterosexuales he llegado a escuchar frases como “hasta yo me liaba con ella”. Qué curioso... la mujer que tanto para ellos como para nosotras es un auténtico cañón, una diosa, una belleza, es la que menos delgada está de todas las celebrities. La evidencia es innegable, la ex Destiny Child tiene muslos grandes, caderas anchas, pecho abundante, curvas, contornos, voluptuosidad carnal, y ¡su cuerpo es un escándalo¡

¿Os acordáis de ella bailando en el vídeo de “Crazy in love” Medio mundo se quedó con la boca abierta al ver a esa mujer moviéndose. No había visto nada tan sexy, potente y sexual desde Marilyn Monroe. Además de tener un cuerpo espléndido, Beyoncé lo muestra con una seguridad en sí misma que apabulla. Creo que si yo fuera hombre me sentiría pequeño ante tanta mujer.

Grandes medidas. Dicen que muchas fotos de Beyoncé están retocadas con Photoshop para reducir el tamaño de sus muslos y su trasero. Puede ser, pero en los vídeos aparece tal cual y sus curvas no hacen sino añadirle sensualidad. Beyoncé tiene un cuerpo un cuerpo fuerte y atlético, moldeado por el baile (¡cómo baila esta mujer por Dios!) y el gimnasio, donde a diario hace pesas y ejercicio cardiovascular. Ella misma dice no hacer dieta pero sí cuidar lo que come para no engordar (le encanta el títpico pollo frito rebozado).

Una piel preciosa y un pelo divino completan un conjunto espectacular. Pero Beyoncé no es sólo una suma de atributos físicos; como cantante posee un gran talento y ha tenido un gran éxito con sus discos en solitario: “Dangerously in love” y “B’day”, en el que ha tenido el apoyo de su novio, con el que aparece bailando como un auténtico ciclón en el vídeo del tema “Deja vu”.

¿Qué opinión os merece el cuerpo de Beyoncé?

# domingo, 12 de noviembre de 2006 11:42

Mi lista de calorías ocultas

Antes me comía cualquier cosa envasada sin plantearme qué contenía además de los ingredientes más obvios (zumo, chocolate, carne, …). Hasta que empecé a leer artículos sobre los azúcares y grasas añadidas que tienen muchos de los productos que comemos. Sin saberlo, podemos estar añadiendo a nuestra dieta un montón de calorías innecesarias que pueden ser las culpables de esos dos o tres kilos de más que nunca conseguimos quitarnos. Os cuento las calorías ocultas que yo tengo identificadas, a cambio de que me digáis las vuestras.

Zumos envasados. Están riquísimos pero tienen un sospechoso efecto adictivo (yo no puedo tomarme sólo un vaso) debido a la cantidad de azúcares añadidos que tienen. Encima, no te quitan la sed sino que te dan más. Así que yo sólo tomo zumos naturales (en casa de naranja y fuera me encantan las zumerías) o alguno biológico que de verdad sólo lleve lo que dice.

Sándwiches envasados. Son una bomba. Llevan mantequillas, mayonesa u otras grasas para darles sabor. Los tipo wraps, burrito, kebab, etc. son tremendos. Excepto en casos de urgencia, no quiero ni verlos. Prefiero un bocadillo “hecho a mano”, con pan normal o de molde integral y un relleno que pueda identificar. Los cruasanes y las medias lunas con relleno salado también son un bombazo para el cuerpo.

Salchichas envasadas. Me encantaban unas blancas de tipo alemán que están súper jugosas, de las pocas que no saben a plástico. Mi novio y yo las tomábamos para cenar al menos una vez a la semana, hasta que hice el post de las grasas trans y me dio por mirar los ingredientes. Alucinad: “carne de cerdo y pavo, tocino, cortezas (de qué?), fécula, proteínas de leche, lactosa, proteína de soja, antioxidantes, estabilizador… En ningún lado especifica las calorías… En hamburguesas envasadas he llegado a ver en los ingredientes hasta cereales. Intento comer este tipo de cosas los menos posible.

Bollos. Si te quitas los bollos del desayuno, te estás quitando un montón de calorías y grasas poco recomendables. La bollería se suele hacer con manteca y otras grasas, lo que suma demasiadas calorías en un simple desayuno o una merienda. Yo prefiero desayunar tostadas y dejar los bollos para momentos de capricho.

Panecillos y tostaditas. Toda esa clase de tostadas para untar patés o hacer canapés suelen tener bastante azúcar y grasas entre sus ingredientes. Por no hablar de las galletitas saladas, que son “matadoras” si se emplean como base para canapés. Yo prefiero hacer mini bocadillitos de pan o buscar unas tostadas lo más simples posible.

Palomitas de cine o de microondas. Las palomitas hechas en casa con una gotita de aceite de oliva son súper sanas y engordan poquísimo, pero las de máquina o las que vienen en un paquete para hacer en el microondas son mortales, llevan mucha grasa o mantequilla. Ya decía yo que cuando me comía las del cine me sentía como si me hubiera comido un bloque de cemento…

Bolsitas de frutos secos. A mí los frutos secos me parecen el mejor tentempié entre horas. Un puñadito no supone muchas calorías, te quita el hambre y te da muchísima energía. Yo tomo nueces, almendras o avellanas casi todos lo días. Pero los prefiero naturales, porque los tostados (sobre todo las bolsitas tipo cóctel) a veces llevan aceites vegetales sin especificar que, además de engordar más, hacen que sean más pesados.

Galletas y dulces sin azúcar e integrales. Yo creo que este tipo de productos son los que más nos confunden a todos. Que no llevan azúcar no significa que no tengan calorías; todo lo contrario, llevan más grasa para darles sabor y otro tipo de edulcorantes calóricos. Suelen ser para diabéticos. En cuanto a los integrales, son súper sanos, pero tienen las mismas o más calorías que los productos normales. Es más, en teoría necesitarías comer menos si se trata de algo integral, ya que es más saciante.

Chicles y caramelos sin azúcar. Lo primero que le dijo el endocrino a mi amiga al ponerle una dieta, es que se olvidase de los chicles y caramelitos que estaba todo el día tomando. Aunque no tengan azúcar, llevan otro tipo de endulzantes que sí aportan calorías. Yo no he dejado de comer chicles y caramelos, pero sin pasarme.

Ensaladas & salsas. Suele ser una mala combinación a no ser que la salsa la hagas tú. Cuando pides en un restaurante la típica ensalada con muchas verduras, fruta, pollo, etc. y viene aliñada con una salsa que no sea vinagreta o yogur, malo: lo que te ahorras con lo verde lo ganas con el aliño. Lo mejor es siempre aceite de oliva, vinagre, sal y, si quieres más sabor, una cucharadita de mostaza o hierbas aromáticas.

Refrescos, salsas, helados, platos precocinados… hay un montón de cosas ricas pero bastante mortíferas para la salud y el peso. ¿Qué calorías ocultas habéis desechado de vuestra dieta vosotr@s?

# jueves, 09 de noviembre de 2006 23:03

Hugo Silva, el español más deseado

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Por clamorosa mayoría, el “hombre de Paco” ha sido escogido, aplaudido, vitoreado, exaltado y designado como el famoso español más guapo y sexy. A considerable distancia le siguen Cayetano Rivera, que también ha levantado pasiones, y Jesús Vázquez, un guapo que parece gustar a todo el mundo. ¿Quieres saber qué han dicho de ellos?

 Hugo arrasa. De l@s 256 blognautas que han votado en el post, 100 señalan a Hugo Silva como el hombre de sus sueños. Algunos comentarios me han hecho mucha, mucha gracia: “está tremendísimo”, “le hacía más de un favor”, “no es el hombre de Paco, es el hombre”, “¿tiene este chico algo que no sea perfecto”, “tendrían que clonarlo”, “no es lo que es, sino lo que provoca en nosotras”, “tiene algo que le hace irresistible”, “es verle y perder el norte”, “una maravilla de la naturaleza”… Pero a sus admirador@s no sólo les parece atractivo sino buen actor: “actúa de miedo”, “le van a llover premios”, “es un pedazo de actor”. Me da la impresión de que la próxima temporada de “Los Hombres de Paco” va a tener mucho éxito…

Cayetano, el hombre por excelencia. Con 55 votos, Cayetano Rivera también ha suscitado emociones, alabanzas, piropos y cumplidos por parte del público del blog: “”el hombre por excelencia”, “eso sí que es un hombre”, “elegancia y saber estar”, “tiene belleza interior, valentía y profesionalidad”… Para muchas, Cayetano es más guapo que su hermano, que tampoco ha quedado mal parado en la votación (14 votos).  

Jesús Vázquez, el “guapo nacional”. No sé qué tiene Jesús, que gusta por igual a mujeres y a hombres, a gente joven o mayor. Los comentarios de sus 46 votantes ayudan a aclararlo: “el chico perfecto”, “buena gente”, “gana con los años”, “ojalá muchos chicos tuvieran su sensibilidad, sentido del humor y carisma”, “el mejor presentador”, “su imagen de normalidad es parte de su encanto”… bonitos comentarios.

  


Eduardo Noriega (20 votos), Unax Ugalde (16 votos) e Iván Sánchez (10 puntos) también han gustado bastante. Sin embargo, otros de los candidatos propuestos han recibido incluso críticas negativas, como Gonzalo Miró (no les perece ni guapo ni meritorio) o Javier Bardem (un gran actor pero nada guapo para algunas). Las blognautas también dijeron que en la lista faltaban algunos nombres: Iker Casillas, Alejandro Sanz, Miguel Bosé, Sergio Dalma, Rafa Nadal, Antonio Banderas, Manu Carrasco, Enrique Iglesias, Alejo Saura o Ernesto Alterio. Sorprendentes las que reclamaban en la lista a los hermanos Estopa, a Pau Gasol o a Bisbal.

Aquí va mi pregunta del post: ¿engañaríais a vuestras parejas con alguno de los elegidos?

# martes, 07 de noviembre de 2006 23:05

Aviso: Foto retocada con Photoshop

Si las chicas que suspiran por los delgados cuerpos de las modelos supieran; si las mujeres que envidian las pieles tersas y sin arrugas de los anuncios de cosméticos; si las que corremos a las tiendas a comprar anticelulíticos cuando vemos esos traseros perfectos en las revistas; si los hombres que convierten en mito erótico a las actrices que ven en la prensa supieran... Si todos supiéramos que la mayoría de las fotos publicitarias de moda y cosmética, y también las de muchos reportajes de famosas/os, están flagrantemente retocadas con photoshop, tal vez empezaríamos a pensar que no estamos tan mal y que los famosos no son tan bellos, perfectos y maravillosos como nos los presentan. Desde aquí lanzo una sugerencia: cada anuncio publicitario de moda y, sobre todo, de cosmética, debería incluir el aviso: “foto retocada con Photoshop”. ¿Queréis saber todo lo que se puede hacer con este mágico programa?

Con el Photoshop, un diseñador gráfico puede transformar completamente y sin que se note, la fotografía de cualquier persona. Ésta es una práctica que se emplea en los anuncios de cosmética y moda y es, precisamente, lo que les confiere ese aura de irrealidad, de magia, de glamour, de sobrenatural perfección, y no la belleza ni las medidas de la modelo. Con Photoshop se pueden reducir tallas como por arte de magia, borrar arrugas, unificar el tono de la piel, resaltar los pómulos, estrechar la cintura, afinar los muslos, agrandar la boca, rasgar los ojos, aumentar el pecho, etc. Con Photoshop es posible retocar todo, por eso, el mérito de quien lo maneja es, precisamente, que se note lo menos posible.

Yo no estoy en contra de emplear este programa (yo misma lo utilizo en mi trabajo), pero sí de que seamos más transparentes y honestos con su utilización. Tan poco ético me parece vender cremas anticelulíticas mostrando la pierna de una niña de 12 años, como dibujar un trasero perfecto sobre el de la modelo original a base de Photoshop. Tampoco me parece mal embellecer una foto, introducir efectos y acabados que sólo pueden conseguirse con el ordenador, en definitiva, crear a partir de la fotografía original. Igual que el pintor no puede dejar de imprimir su sello personal al retrato que pinta, la fotografía publicitaria añade su “retoque” personal. Pero, en mi opinión, debería saberse, cada una de estas fotos debería incluir un aviso que dijera: “foto retocada con Photoshop”. Para que los ciudadanos que, crédulamente, vemos esa imagen, no nos llevemos a engaño, no distorsionemos la visión de nosotros mismos y no nos llenemos de obsesiones y expectativas imposibles de cumplir. Porque sólo podremos ser como las modelos de los anuncios que admiramos ¡si nos retocan también a nosotros con Photoshop!

El Photoshop se utiliza mucho en las revistas para mejorar los reportajes fotográficos de los famosos (más de un posado de Interviú). También se emplea mucho para dulcificar los rostros y los cuerpos de famosas/os entrados en años, cosa que a mí, personalmente, no me parece mal; lo entiendo, seguramente yo haría lo mismo. Y si no teníamos suficiente con el Photoshop, ahora llega el Paintbox, un sistema de tratamiento de imagen con el que se retocó a Isabel Preysler en la alucinante portada del Hola en la que aparecía espectacularmente rejuvenecida (pecas y lunares borrados, arrugas borradas, dientes blanqueados...) junto a George Cloony. La verdad es que cuando la vi me pareció alucinante que Hola se atreviese a tanto porque se nota demasiado.

En Internet podéis ver montones de páginas que muestran los milagros que Photoshop hace por las famosas/os. La que a mí más me ha llamado la atención es la de “Campaña por la belleza real”, de Dove, donde podéis ver un  vídeo en el que se transforma completamente a una chica normal en una súper modelo gracias al maquillaje, la peluquería y una buena sesión de Photoshop. Merece la pena verlo porque no es un más ni menos que lo que podrían hacer por cualquiera de nosotros/as. Para mí, la belleza la belleza está, precisamente, en la diferencia y, sobre todo, en la inteligencia.

¿Os gustaría que en las fotos publicitarias pusieran un aviso diciendo si están o no retocadas con Photoshop?

# domingo, 05 de noviembre de 2006 18:22

“Me siento gorda y fea”

¿Quién no ha dicho alguna vez esta frase? ¿Quién no se siente así de vez en cuando? Cuando te pasa esto te pruebas mil veces el armario y no te ves bien con nada, piensas que deberías adelgazar pero lo único que te apetece es tumbarte en el sofá a comer chocolate y ver la tele, te sientes de todo menos atractiva y sexy, te ves poca cosa frente a las impresionantes mujeres que ves en la tele y en las revistas, te pones depre y no te apetece hacer nada… Esto suele pasarte cuando te vas a probar ropa y no te entra la talla que tu querrías, cuando te acaba de dejar un chico, cuando vas a ponerte tus vaqueros preferidos y compruebas que no te entran, cuando te pegas un atracón de revistas femeninas y ves que no pareces nada a las modelos que salen en ellas, cuando tienes las hormonas revueltas… Pero para algo tenían que servir los 30: por fin he conseguido desarrollar tácticas de defensa efectivas contra estos sentimientos tan típicamente femeninos. Os las cuento.

 Prohibido el "tumbing". No hay nada peor que quedarse en el sofá o la cama cuando lo que piensas es que deberías empezar a hacer ejercicio, cuando lo que no quieres de ninguna manera es asaltar la nevera y seguir comiendo. Cuando me siento gorda… ¡A la calle¡ Me obligo a salir a la calle a pasear para despejarme, para alejarme de la nevera y hacer algo de ejercicio. Una horita paseando -o hasta que llegue la hora de comer o de cenar- te deja como nueva, activa tu cuerpo, mejora el humor, entretiene la mente y encima, quema calorías.

Compensa comidas. Para no ponerme morada de porquerías cuando me entra la depre, intento no tener en casa muchas tentaciones -excepto chocolate, eso es sagrado-. Pero si me apetece muchísimo un bollo, un helado o cualquier otro capricho, me lo como sin problemas y lo compenso en la siguiente comida o incluso durante todo el día siguiente. Si algo he aprendido con los años, es que no merece la pena privarse de nada y menos aún pasar hambre pro estar delgada (la mejor forma de estar delgada es comer bien, de todo y sin obsesiones). Si te sientes gorda y fea, date un capricho si quieres pero llena tu nevera de fruta, pescado y verduras: un par de días comiendo bien y empezarás a sentirte mucho mejor.

No te quejes, actúa. Lamentarte no vale de nada ni te va a hacer sentir mejor. Si te sientes así, ponte manos a la obra para cambiarlo, pero ¡ya¡ Empieza con el paseo y sigue con el gimnasio (lo de hacer ejercicio por tu cuenta no funciona), por eliminar la comida basura de tu dieta y por ir a ver a un endocrino si de verdad necesitas adelgazar. En cuanto veo que me estoy pasando de comer o de vaga, me pongo manos a la obra antes de meterme en la famosa “pescadilla que se muerde la cola”: como te sientes gorda, te da pereza hacer ejercicio, y como no lo haces, cada vez te sientes más gorda y más perezosa. Otra cosa que hago es irme a todas partes andando; no hay nada como el transporte público para ejercitar el cuerpo.

 

Ponte guapa. No hay nada peor que sentirte fea y encima ponerte fea, con ropa vieja y oscura. Yo antes siempre iba al trabajo con la ropa más corriente que tenía, la de batalla, y reservaba las cosas bonitas para el fin de semana (a veces tardaba meses en estrenar las cosas). Tampoco le prestaba mucha atención a mi cara o a mi pelo, lo cual me hacía sentir realmente deplorable. Por no hablar de si, encima ese día te encuentras casualmente con el chico que te gusta (¿por quéeee?). Ahora siempre me pongo mona para ir a trabajar, meto todo el color y complementos que puedo en mis looks; me ducho todos los días (cuando estás depre te saltas alguno), me limpio bien la cara mañana y noche para que tenga buen aspecto; me pongo autobronceador facial, me arreglo el pelo y lo llevo bien limpio… Cuando me veo en el espejo del ascensor me siento mucho mejor, y si encima me dicen algún piropillo por la calle, empiezo a pensar que no estoy tan gorda ni tan fea.

Fuera revistas. Y todo tipo de malas influencias. Cuando me da por pensar la típica estupidez de que nunca tendré las increíbles piernas, la maravillosa piel, la bonita cara o la tripa lisa que tienen las chicas de las revistas, las mando todas a tomar por saco. Me gustan las revistas de moda, pero leer demasiadas, sobre todo en épocas bajas de tu vida, te puede envenenar un poco. Lo quer hago es intentar leer (literatura) más que nunca, disfrutar de hombres y mujeres interesantes intelectualmente, especiales y deseables sin tener ningún cuerpo estereotipado. Fuera todo tipo de “malas influencias”, de cosas que te hacen sentir poca cosa (a una amiga mía le pone fatal ver Sexo en Nueva York…).

Estos son algunos de losa trucos que yo utilizo cuando me siento gorda y fea. ¿Qué hacéis vosotras para quitaros de encima este tipo de días? ¿Os pasa muy a menudo? Chicos: ¿os pasa también a vosotros?

# jueves, 02 de noviembre de 2006 10:11

Gwyneth Paltrow, la estrella de Freixenet

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El anuncio de Freixenet, siempre protagonizado por estrellas, es de los más esperados de la Navidad y, para mi gusto, de los más glamourosos de una época excesiva en típicos y tópicos. Este año, Gwyneth Paltrow será la estrella invitada y la elección no puede parecerme mejor. Gwyneth no sólo es una mujer hermosa, elegante y glamourosa, sino que tiene luz, una especie de aura de dulzura, sencillez y serenidad que la hace muy especial. Gwyneth será también de las pocas celebrities que pronuncien de verdad bien el castellano al hacer el brindis, ya que durante su juventuda pasó varios veranos de intercambio en Talavera de la Reina (un 10 en discrección para su “familia española”, como ella los llama”). Su compañero de reparto es el bailarín español Ángel Corella. ¿Queréis saber algo curioso sobre el vestido que utilizó para rodar el anuncio?

Casualmente, tengo un amiga que conoce al diseñador que hizo el vestido que Gwyneth lució en el rodaje del espectacular anuncio dee Freixenet. Él le contó a mi amiga que el vestido de Gwyneth se hizo en una talla bastante superior a la 38 (no os la digo por discrección). Y no es porque Gwyneth nos haya engañado a todos con su talla o la retoquen con photoshop cada vez que salga una revista. Es que ha sido madre hacía unos meses y, siguiendo el sabio proceder de la naturaleza está recuperando su figura poco a poco y de forma natural, y no por ello tiene un cuerpo menos esbelto o espectacular (ya me diréis cuando veáis el anuncio). Para volver a su peso anterior, Gwyneth sigue fiel a la dieta macrobiótica (basada en el consumo de alimentos naturales y semillas, exenta de grasa y azúcares) y el yoga.

Precisamente, la estrella declaró haber aceptado el rodaje del anuncio porque no estaría tanto tiempo lejos de su bebé como durante el rodaje de una película. El anuncio, que se rodó en Cornellá, estuvo lleno de magia y glamour, y el bailarín Ángel Corella no tuvo más que buenas palabras hacia su compañera de reparto: “es un hada”, “es una gran persona y tiene una sonrisa maravillosa”, “el rodaje ha sido mágico”. Y eso es precisamente lo que creo que Gwyneth puede transmitir como pocas actrices: magia.

 

 

 

 Demi Moore y Gabino Diego, Kim Basinger, Pierce Brosnan, Sharon Stone, Alejandro Sanz, Penélope Cruz, Inés Sastre y Christopher Reeves... ¿Creéis que Gwyneth y Ángel Corella tienen más magia que sus predecesores? ¿Os gusta tanto como a mí el anuncio de Freixenet?

# miércoles, 01 de noviembre de 2006 10:38

Coca, alcohol, orfidales y depresión

El mundo del espectáculo es especialmente proclive al consumo de drogas. Fiestas frecuentes, horarios y tempos de trabajo irregulares, dinero para gastar… incluso la presión por estar delgad@s y la necesidad de encontrar la inspiración pueden empujar a consumir drogas. Sin llegar al caso extremo de Whitney Houston, muchos famosos han sido motivo de escándalo por sus escarceos con las drogas -Kate Moss y Pete Doherty, Naomi Campbell, Paris Hilton…- y otros han reconocido abiertamente consumirlas – Justin Timberlake, Fergie, Lindsay Lohan…-. En muchos casos, el consumo de drogas conduce a combinaciones explosivas de sustancias excitantes con relajantes para poder controlar los subidones y bajones post fiesta. A todos nos produce curiosidad saber que tal o cual famoso se droga o comete excesos pero, ¿no estamos siendo cínicos?

Cualquiera que esté mínimamente en este mundo o salga por la noche sabe lo que hay. Sí, me refiero, al impresionante consumo de drogas que existe entre los españoles. La única franja de edad que parece librarse es la tercera, porque lo que es la adolescencia, juventud, madurez y, sobre todo, la “comunidad” de treintañeros, se pone hasta arriba de coca. El consumo ha llegado a ser tan exagerado y común, que en ciertos ambientes incluso la gente se sorprende de que “no te pongas” (os juro que me ha pasado unas cuantas veces). Por eso me sorprende un poco cuando leo y veo airadas reacciones ante las debilidades, excesos, flaquezas, pecados o vicios ajenos. Los famosos no son más que una parte de la sociedad cuya vida privada se encuentra peligrosamente expuesta al escrutinio público. ¿No creéis que tal vez vemos la paja en el ojo ajeno y no la viga en el nuestro? Sin justificarlo de ninguna manera, porque yo soy antidrogas, decidme si lo que hacen estos famosos es algo tan anormal, raro, malvado o juzgable.

Kate Moss. Su “pillada” consumiendo cocaína fue una trampa, una vendetta. La verdad es que daba una imagen deplorable, pero seguramente todos aquellos que la traicionaron también eran tan aficionados como ella a la coca. Tras el escándalo, Kate declaró haber empezado a tomar drogas al comienzo de su carrera por el miedo a engordar (la cocaína te quita el hambre). Frente a muchos pronósticos y debido al mal ejemplo que Kate daba a la sociedad, sobre todo a las adolescentes, la carrera de la modelo no sólo no se hundió sino que le llueven los contratos (abrid cualquier revista femenina y la veréis en la mayoría de las publicidades). Pete Doherty, el novio que se ha echado (rehabilitándose de su adicción al crack y la heroína), no parece el mejor para una chica que también ha tenido que pasar por una clínica de rehabilitación.

Y este es otro tema donde quería yo llegar: las clínicas de rehabilitación. La gente que tiene dinero también puede permitirse llevar otro ritmo con las drogas (léase estupefacientes pero también alcohol y medicamentos). Cuando la cosa se les va de las manos, se ingresan en una carísima clínica de desintoxicación para limpiarse (se purifican la sangre con sueros). Pero no todos los consumidores de a pie pueden permitirse el lujo de irse a poner unos sueros de vez en cuando para renovarse por dentro. Naomi Campbell (drogas), Drew Barrymore (se empezó a rehabilitar a los ¡14 años!) o Melanie Griffith (alcohol y barbitúricos), han reconocido haber pasado por este tipo de clínicas para superar sus adicciones. Lamentablemente, yo también conozco a varias personas de a pie que han pasado por este tipo de centros, pero tienen la suerte de poder mantener el anonimato. Tiene mérito superar una adicción estando permanentemente bajo el objetivo público.

Entre las pequeñas flaquezas y las grandes adicciones puede encasillarse no sólo a la mayoría de los famosos sino a la mayor parte de la población mundial. George Michael confesaba públicamente fumar porros, algo que escandalizó a la farisea sociedad americana. En Holanda su consumo es legal y en España, aunque no lo sea, fuma muchísima gente (¿quién no le ha dado alguna vez unas caladas a un porro?). Pero coquetear con las drogas puede resultar nefasto, sobre todo si se convierten en el refugio de problemas e inseguridades. La bellísima Whitney Houston, poseedora de una de las mejores voces de la historia de la música, se ha convertido en una drogadicta y una enferma mental por culpa de las malditas drogas y los barbitúricos.  

Combinaciones explosivas. Otro tema que quería comentar y con el quiero invitar a la reflexión a todos los que leéis este post es el uso abusivo e incontrolado de barbitúricos: lexatin, tranxilium, orfidal, prozac..., sobre todo de medicamentos relajantes o que ayudan a dormir. ¿Habéis visto “Réquiem por un sueño”? A mí me impresionó muchísimo. Cuenta la historia paralela de una madre y un hijo: mientras él se hunde en el mundo de las drogas, su madre se vuelve completamente adicta a los barbitúricos y ambos acaban con un nivel de adicción y locura similar. Desgraciadamente, son las mujeres las que más se enganchan a los antidepresivos y somníferos. Pero lo peor, sin duda, es la combinación de ambas cosas, habituarse al cóctel que da título a este post. Aparte de los famosos, he conocido a muchas personas que lo hacían: coca a raudales para salir de fiesta; lexatines y orfidales para poder dormir cuando tu cuerpo está a mil. El resultado suelen ser días de auténtica depresión que, normalmente, se curan volviendo a salir de marcha y metiéndose de todo.

Este post no pretende quitarle importancia a los excesos de los famosos con las drogas o los medicamentos. Todo lo contrario. Pero sí quiere invitaros a reflexionar sobre la hipocresía de una sociedad que critica lo que ella hace. ¿No os parece que se consumen demasiadas drogas, con demasiada frecuencia y a edades cada vez más precoces?

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