Hasta que a mi amiga le descubrieron que tenía problemas de tiroides, tuvo que pasar por un montón de médicos, especialistas, tratamientos y diagnósticos. Como le dolía todo,
le dijeron que tenía un problema muscular; como se encontraba nerviosa,
que padecía ansiedad; como se sentía triste, que podía estar pasando por una
depresión; como estaba siempre cansada y dolorida,
le llegaron a diagnosticar fibromialgia. Todos ellos le mandaban medicinas, tratamientos y le daban consejos de todo tipo. Desesperada, cada mes
se dejaba medio sueldo en fisioterapeutas y masajistas para poder tirar de su cuerpo. Pero los síntomas evidenciaban algo más:
había engordado, estaba hinchada, nerviosa y echa un asco emocionalmente… no parecía ella.
Hasta que por fin un endocrino le hizo las pruebas del tiroides y “destapó el pastel”.
Para entender qué le pasaba a mi amiga y saber cómo ayudarla (se desesperaba porque decía que no entendíamos por lo que estaba pasando), me puse a leer cosas sobre esta glándula tan importante. Os hago un resumen. El tiroides es una glándula endocrina en forma de mariposa que se alberga en el cuello. Los compuestos hormonales que segrega (tiroxina y triyodotironina) contienen yodo, un elemento indispensable para el organismo (abundante en una dieta normal, sobre todo si se emplea sal yodada). El tiroides es, a su vez, regulado por otra glándula, la hipófisis. Las hormonas que produce el tiroides tienen efectos sobre el desarrollo, el metabolismo e incluso el sistema nervioso. Hablamos de hipotiroidismo cuando la producción de estas hormonas es escasa (el organismo va “bajo de revoluciones”), y de hipertorioidismo cuando es excesiva (el cuerpo “se acelera”).
¿Por qué engorda o adelgaza la gente cuando tiene problemas de tiroides? La explicación está en que las hormonas tiroideas influyen en el metabolismo de las proteínas, hidratos de carbono y vitaminas. Grosso modo, cuando su producción desciende (hipo), se engorda aunque no se coma mucho; y cuando se acelera (hiper), la persona adelgaza de forma inexplicable aunque siga comiendo lo mismo o más.
Pero no todo el que engorda o adelgaza tiene problemas de tiroides. Éstos van asociados a otros síntomas significativos. En el caso de hipertiroidismo (que puede ser causado por la aparición de nódulos) los síntomas son: nerviosismo o irritabilidad, pérdida de peso, intolerancia al calor, sudoración aumentada, insomnio, ansiedad, fatiga, temblor de manos, palpitaciones y cambios de carácter, Mientras que en caso de hipotiroidismo se experimenta: cansancio o fatiga, aumento de peso, intolerancia al frío, piel reseca, somnolencia, lentitud al hablar, cara y párpados hinchados, calambres en músculos, caída del cabello, pérdida de memoria, estreñimiento...
Pobre amiga mía. Recuerdo que cuando ella empezaba con los síntomas se moría de calor en pleno invierno, daba dos pasos y no podía más, se inflaba de Red Bulls para poder salir a dar una vuelta, no pegaba ojo por las noches, lloraba un día sí y otro también, tenía la moral por los suelos... Y los que estábamos a su alrededor pensábamos, unas veces, que era una quejica, otras, que era muy pesimista, otras que no podía ser para tanto, que eso no podía ser algo físico, que igual estaba deprimida... Lo único positivo que puedo decir es que actualmente los problemas de tiroides se disagnostican con gran precisión y se pueden controlar con una medicación adecuada y equilibrada prescrita por un buen especialista (no se te ocurra medicarte por tu cuenta o suspender el tratamiento sin control médico).
Si alguno de vosotr@s tiene hiper o hipotiroidismo, me gustaría pediros que me contéis vuestra experiencia para ayudar a otras personas (y a quienes les rodean) a entender y saber controlar este problema.