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# viernes, 24 de noviembre de 2006 10:45

Mis recuerdos de una mujer maltratada

Archivado en:
Mi tía Elena vive en un pueblito muy pequeño de Extremadura, en una casa enorme donde las puertas están siempre abiertas a todo el mundo. Al fondo de la casa, en una enorme nave llena de grasa, polvo y chatarra, mi tío tiene un taller. Un taller por el que todos mis primos han pasado para ayudar a su padre -sin cobrar nunca- y cuyos monos de faena, llenos de perennes manchas de grasa, lavaba mi tía a mano con un cepillo y una tabla.

 

A mí, de pequeña, aquel trabajo me parecía titánico, igual que todas las faenas que hacía mi tía en aquella inmensa casa que siempre estaba llena de gente. Porque mi tía Elena no paraba de trabajar, pero siempre tenía sitio en la mesa para alguno más, cama de sobra para quien se quisiera quedar a dormir, silla en el patio para quien fuera a contarle sus cosas. Y es que mi tía Elena, que no ha pasado del bachiller, siempre ha sido una mujer llena de sabiduría, capaz de ponerse en la piel de los demás como nadie, con una capacidad inmensa para escuchar sin juzgar, para comprender más allá de la propia comprensión de aquel que le contaba su problema, para aconsejar sin necesidad de dar consejos. Mi tía vive en un pueblo muy pequeño, pero nunca ha sido cotilla, nunca ha querido saber más de lo que le contaban, ni siquiera ser testigo de todo lo que le confesaban. Y es que ella, que era quien más necesitaba contar, nunca cargaba a nadie con sus problemas, los aceptaba no sólo con resignación sino con alegría. Nunca he conocido a nadie tan optimista y lleno de vida como mi tía Elena.

Cuando éramos pequeños, mis padres se llevaban muchas veces con nosotros a alguno de los cinco hijos de mi tía Elena, sobre todo a mi prima, que es como mi hermana. Ahora sí me extraña y me indigna, pero entonces no reparaba en lo extraño que era que mi tío nunca llevase a mi tía y a mis primos de vacaciones; que nunca se ocupara de darles de comer, lavarles o vestirles, como hacía mi padre; que nunca les acompañase al colegio, al médico o a Sevilla a comprarse ropa o material para el colegio; que nunca les comprase regalos de Reyes; que nunca jugase con ellos. Mis primos también parecían aceptarlo como algo normal; mi tío nunca estaba o desaparecía cuando cualquier familiar o visita llegaba. Siempre tenía que ir a llevar o a recoger un coche a Sevilla justo cuando íbamos todos a comer o a cenar, y mi tía siempre nos pedía le esperásemos porque no podía tardar mucho, y siempre acabábamos comiéndonos a las cinco de la tarde uno de sus rotundos cocidos extremeños. Porque a él le daba igual que le estuvieses esperando. Le daba igual levantar a mi tía a mi tía a las cuatro de la madrugada para que le pusiera de comer porque él prefería trabajar de noche. Le daba igual sacarla de la cama a empujones a las seis de la mañana porque era incapaz de calentarse él solo el café. Le daba igual que sus hijos fueran pequeños, hubieran venido a pasar el día con nosotros al pueblo de al lado y estuvieran esperándole dormidos en el sofá hasta la hora de la madrugada en la que él se dignara ir a recogerlos. Le daba igual que ella estuviera de parto y necesitaba que alguien la llevase al hiospital... Porque, ahora lo entiendo, él no quería enfrentarse a la mirada de los demás, de quienes sabían loq ue estaba pasando.

Pero yo entonces no sabía nada de eso. Lo fui descubriendo con los años, cuando mi prima, que siempre había sido testigo silencioso de todo lo que ocurría entre sus padres y había visto mucho más de lo que un niño debe ver, arrancaba a llorar sin motivo o tenía fuertes depresiones. Ella no entendía por qué no podía tener un padre como el de sus primos de Madrid. Empecé a entender cuando fui consciente de que si mis primos estudiaban, era porque su madre movía Roma con Santiago para conseguirles colegio, libros, estudios, residencias y lo que hiciera falta; por suerte, mi tía contaba con la ayuda de sus hermanos y con una voluntad de hierro capaz de mover montañas de su sitio. Entendí muchas cosas también cuando mi tía se fue por primera vez de casa. Por primera vez habló de separarse, algo que mis padres y mis tíos la habían animado siempre a hacer. Pero entonces él comenzaba con su arrepentimiento, sus lágrimas, su teatro, y la convencía para volver. Igual que cuando ella tuvo cáncer y él se cagó de miedo pensando que se podía morir, igual que cuando ella se fue andando a media noche por la carretera porque él la había querido ahogar, igual que cuando mis primos se hicieron mayores y empezaron a enfrentarse a su padre... Siempre lloraba y le suplicaba. Porque es verdad que él no podía vivir sin ella. Sin su madre, su esclava.

¿Por qué no le dejaba si contaba con el apoyo de sus hermanos, de todo el pueblo de toda la gente que les conocía, incluso de la familia de él, que sabía la mala vida que le daba? Es algo que muchas veces me pregunté y que compredí cuando empecé a oír hablar de maltrato en los medios de comunicación. Es cierto, ellas son las primeras en ocultarlo. Es cierto también que se crea una especie de vínculo difícil de romper en el que confluyen la verguenza, la dependencia y el miedo. Y los hijos, esos hijos por los que casi todas aguantan cuando no tienen independencia económica. Pero ahora sé que, en el caso de mi tía, había una razón más: la pena. Ella sentía y siente pena por él, porque es un desgraciado cuya única fuerza reside en dominar a su mujer. Porque no puede con nadie más, porque es un mierda que no tiene ni medio guantazo.

Sus hijos, que la adoran por encima de todas las cosas, son hoy cinco magníficas personas bien situadas en la vida, nobles, buenas, cariñosas y tan queridas por todo el mundo como su madre. Mi tía no se ha separado. Ahora que sus hijos son mayores y la traen y la llevan, la miman y la protegen, ya no quiere hacerlo. Él sigue viendo en la gran casa cuyas puertas siguen abiertas a todo el mundo, pero todo el mundo le ha dado la espalda. Hasta sus hijos.

* Elena no es el nombre de mi tía. Con este post quiero decirle que la admiro y que la quiero como a una madre. Porque es la mujer más valiente que conozco. Sé que entre vosotros también hay muchas mujeres y hombres valientes. Me encantaría que vuestra experiencia pudiera ayudar a otras personas -hombres y mujeres- que viven situaciones de maltrato de las que no son capaces de salir.

Comentarios

# Anonymous ha opinado el viernes, 24 de noviembre de 2006 11:30
lamamma

Yo tampoco puedo comprenderlo, como mujeres estupendas como la que describes siguen aguantando día tras día que un hombre que no les llega ni a la suela del zapato las maltraten. Pero es tan común que alguna explicación tiene que tener, aunque yo no la encuentre...

Por cierto, me ha gustado mucho cómo lo has contado, y me parece un bonito homenaje a esa mujer tan fuerte.

# Anonymous ha opinado el viernes, 24 de noviembre de 2006 12:53
Isabel

Precioso relato, espero que abra los ojos a muchas mujeres.

# Anonymous ha opinado el viernes, 24 de noviembre de 2006 12:57
MOMO

Puff! se me ha encogido el corazón, cuando escucho o leo este tipo de historias me veo incapaz de entender como estas mujeres continuan ahi, dandolo todo, como nadie se enfrenta al maltratador y le da de su propia medicina y como es posible que nosotros, como sociedad, apenas podamos hacer nada.... es indignante, me queda un sabor agrio, es inevitable, pero al mismo tiempo estoy satisfecha de que por fin, la traten como una reina y le den el cariño q en muchos años de sacrificio no ha recibido.

# Anonymous ha opinado el sábado, 25 de noviembre de 2006 9:24
madreluchadora

Estoy contra toda clase de violencia,empezando por la psicólógica que es la que mata primero tu mente y el miedo que se te impone no te deja actuár.esto va como aclaración para Momo.Ese es el principio de todo,te anulan como persona y tú no solo no te defiendes sino que hasta les das la razón.Son auténticos asesinospsicológicos.Pero lo peor de esto es que no solo pasa en la familia sino tambien en el trabajo lo que ahora se llama "Mobbing" y las mujeres que tienenla desgracia de tropezarse un "canalla" de estos sufre lo que nadie se puede imaginar, yo tengo una hija en esta circunstancia y ha intentado quitarse la vida cuando quien no tiene derecho a vivir es el asesinopsicológico que la ha matado psíquicamente.Ayer hubo una manifestación en mi pueblo como homenaje a una chica que mató un canalla machista hace un año y yo estuve pero pienso que tendríamos que salir luchando contra todo tipo de violencia.¡Ah!se me olvidaba,la psicológica en el trabajo está hecha por supuestos "señores de traje y camisa con corbata"aparecen como muy dignos pero no conocen el verdadero significado de esa palabra .

# Anonymous ha opinado el sábado, 25 de noviembre de 2006 9:58
joan

Qué dulce final al sacrificio de tantos años. Tantos años de miedo, de prudencia, de protección. Qué admirable mujer, a quien, como tantas otras, sí que se les debería hacer monumentos en las plazas de todos sus pueblos y ciudades.MONUMENTO AL VALOR, A LA NOBLEZA, AL SACRIFICIO HUMANO.

# Anonymous ha opinado el domingo, 26 de noviembre de 2006 12:42
Tiara

Precioso homenaje a una de tantas mujeres bellas por dentro y tristes por fuera por culpa de un individuo que se cruza en sus vidas.
Una ovación a esas heroinas, luchadoras en silencio por la paz de su familia.
Es dificil de entender por qué aguantan, pero es que están anuladas. Para una mujer independiente y segura es fácil meter un grito a un hombre que te ha faltado el respeto, irte, dejarlo con la palabra en la boca con toda tu estima. Pero no lo es así para una mujer que han anulado a base de pequeños pero malignos comentarios hacia su persona "no te pongas eso que a ti no te pega... " "no me interrumpas nunca cuando yo hablo...", "que sea la ultima vez que me llevas la contraria con gente delante"... estos comentarios son los más dulces para gente de esa calaña, los hay mucho peores, empiezan por ahí en el primer año de noviazgo y la mujer decide hacerle caso para "evitar la discusión" pero cuando han pasado 10 años la situación se ha vuelto pues prácticamente como la de Elena, la protagonista de la historia. Entonces su autoestima está destrozada, ya está anulada (se encargó él de conseguirlo), ahora ¿cómo hace frente a ese personaje, si no tiene fuerzas, valor, no se siente persona??

Nunca dejéis que os maltraten, los indicios de celos, mandatos a destiempo, que no te valoren, ... todo esto en los primeros meses de noviazgo ya os está diciendo que ¡dejéis a esa persona muy lejos de vosotras!

También sería muy útil marginar a esas personas que hacen eso con sus mujeres, no tenemos por qué aguantarlos nosotros.

Cuida a tu tia Elena y dale ahora todo el amor que ella ha dado siempre a los demás.

# Anonymous ha opinado el domingo, 26 de noviembre de 2006 16:24
marian

me resulta escalofriante el relato que nos has contado y sigo pensando que hay muchas personas en esa situación y encima nunca han tenido el apoyo que habeis dado a tu tia. un beso y animo pero todavia es tiempo de vivir tranquila, aunque la casa sea grande nunca se encontrará sola.

# Anonymous ha opinado el lunes, 27 de noviembre de 2006 9:08
MOMO

madreluchadora, estoy totalmente de acuerdo contigo, en una situación así es muy dificil actuar con el miedo que tienes dentro, pero sino lo haces, que te espera? tengo una amiga exactamente asi, a merced de su pareja, con 30 años y le prohibe ver a su familia, a sus amigos, vivir en su ciudad natal, le revisa el telefono, los contactos, mensajes, esta delante de todas las conversacione que mantiene,...., y podría seguir, ... Por otro lado, yo sufri una especie de acoso en el trabajo, fueron a por mi despues de 3 años en la misma empresa, estuve casi depresiva, durante meses llegaba todos los dias a mi casa llorando, con mi trabajo echado por tierras por estos cabrones y todo por llevarme bien con mis jefes y hacer bien mi trabajo, pero al final, saque fuerzas de donde pude, y luche por encontrar otro cosa. Cuando me fui de alli aclaré x que lo hacia y me enfrente a estas personas. Ahora dime, si el miedo no le deja actuar a mi amiga, que le espera? seguir asi por 20 años hasta q aparezca muerta en su casa? el miedo es muy jodido, psicologicamente estas enganchada y eres muy debil, pero si tienes apoyo de los demas y te abren los ojos creo que puedes intentar hacer algo, aunque todos somos conscientes de que es muy dificil.

# Anonymous ha opinado el martes, 28 de noviembre de 2006 0:32
Soraya

Lula Marvel, entiendo muy bien por lo que ha pasado tu tía. Sé muy bien cual es el verdadero perfil de ese tipo de hombres, cobardes hasta la médula, angelicales de fachada, auténticos manipuladores, tíos que como tú bien dices no tienen ni media torta, pero tiranos y posesivos como nadie.

Sé muy bien como son porque he vivido en mis propias carnes lo que es tener una relación con un maltratador. Lo que es la vergüenza de reconocer delante de tu familia que te han pegado, sé lo que es no poder hablar con tus amigos por posibles represalias, que te persigan hasta en el trabajo y todo tipo de humillaciones diarias. El problema es cortar de raíz con este tipo de personas que te anulan hasta dejar de ser persona.
Tu tía probablemente no le deje porque ya no sabe ver la vida de otra forma, porque esa enfermedad mental que él tiene en la cabeza haya contagiado la vida su vida. Las inseguridades y la falta de autoestima te hacen perder el rumbo, llega un momento que ya no sabes quien eres y pierdes el control.
A mi me costó mucho, muchísimo salir de ese pozo, porque él me chatajeaba con la pena y no me daba cuenta de que la que daba pena era yo.
Espero que la violencia de género sea tomada en serio no como un circo mediático porque personalmente a mi se me revuelve el cuerpo cada vez que veo en los periódicos que ha muerto una mujer más.
¡¡Contra la violencia, tolerancia 0!! BSS

# Anonymous ha opinado el martes, 28 de noviembre de 2006 0:34
Soraya

Lula Marvel, entiendo muy bien por lo que ha pasado tu tía. Sé muy bien cual es el verdadero perfil de ese tipo de hombres, cobardes hasta la médula, angelicales de fachada, auténticos manipuladores, tíos que como tú bien dices no tienen ni media torta, pero tiranos y posesivos como nadie.

Sé muy bien como son porque he vivido en mis propias carnes lo que es tener una relación con un maltratador. Lo que es la vergüenza de reconocer delante de tu familia que te han pegado, sé lo que es no poder hablar con tus amigos por posibles represalias, que te persigan hasta en el trabajo y todo tipo de humillaciones diarias. El problema es cortar de raíz con este tipo de personas que te anulan hasta dejar de ser persona.
Tu tía probablemente no le deje porque ya no sabe ver la vida de otra forma, porque esa enfermedad mental que él tiene en la cabeza haya contagiado la vida su vida. Las inseguridades y la falta de autoestima te hacen perder el rumbo, llega un momento que ya no sabes quien eres y pierdes el control.
A mi me costó mucho, muchísimo salir de ese pozo, porque él me chatajeaba con la pena y no me daba cuenta de que la que daba pena era yo.
Espero que la violencia de género sea tomada en serio no como un circo mediático porque personalmente a mi se me revuelve el cuerpo cada vez que veo en los periódicos que ha muerto una mujer más.
¡¡Contra la violencia, tolerancia 0!! BSS

# Anonymous ha opinado el martes, 28 de noviembre de 2006 0:36
Soraya

Lula Marvel, entiendo muy bien por lo que ha pasado tu tía. Sé muy bien cual es el verdadero perfil de ese tipo de hombres, cobardes hasta la médula, angelicales de fachada, auténticos manipuladores, tíos que como tú bien dices no tienen ni media torta, pero tiranos y posesivos como nadie.

Sé muy bien como son porque he vivido en mis propias carnes lo que es tener una relación con un maltratador. Lo que es la vergüenza de reconocer delante de tu familia que te han pegado, sé lo que es no poder hablar con tus amigos por posibles represalias, que te persigan hasta en el trabajo y todo tipo de humillaciones diarias. El problema es cortar de raíz con este tipo de personas que te anulan hasta dejar de ser persona.
Tu tía probablemente no le deje porque ya no sabe ver la vida de otra forma, porque esa enfermedad mental que él tiene en la cabeza haya contagiado la vida su vida. Las inseguridades y la falta de autoestima te hacen perder el rumbo, llega un momento que ya no sabes quien eres y pierdes el control.
A mi me costó mucho, muchísimo salir de ese pozo, porque él me chatajeaba con la pena y no me daba cuenta de que la que daba pena era yo.
Espero que la violencia de género sea tomada en serio no como un circo mediático porque personalmente a mi se me revuelve el cuerpo cada vez que veo en los periódicos que ha muerto una mujer más.
¡¡Contra la violencia, tolerancia 0!! BSS

# Anonymous ha opinado el martes, 28 de noviembre de 2006 0:36
Soraya

Lula Marvel, entiendo muy bien por lo que ha pasado tu tía. Sé muy bien cual es el verdadero perfil de ese tipo de hombres, cobardes hasta la médula, angelicales de fachada, auténticos manipuladores, tíos que como tú bien dices no tienen ni media torta, pero tiranos y posesivos como nadie.

Sé muy bien como son porque he vivido en mis propias carnes lo que es tener una relación con un maltratador. Lo que es la vergüenza de reconocer delante de tu familia que te han pegado, sé lo que es no poder hablar con tus amigos por posibles represalias, que te persigan hasta en el trabajo y todo tipo de humillaciones diarias. El problema es cortar de raíz con este tipo de personas que te anulan hasta dejar de ser persona.
Tu tía probablemente no le deje porque ya no sabe ver la vida de otra forma, porque esa enfermedad mental que él tiene en la cabeza haya contagiado la vida su vida. Las inseguridades y la falta de autoestima te hacen perder el rumbo, llega un momento que ya no sabes quien eres y pierdes el control.
A mi me costó mucho, muchísimo salir de ese pozo, porque él me chatajeaba con la pena y no me daba cuenta de que la que daba pena era yo.
Espero que la violencia de género sea tomada en serio no como un circo mediático porque personalmente a mi se me revuelve el cuerpo cada vez que veo en los periódicos que ha muerto una mujer más.
¡¡Contra la violencia, tolerancia 0!! BSS

# Anonymous ha opinado el martes, 28 de noviembre de 2006 0:38
Aurora

Lula Marvel, entiendo muy bien por lo que ha pasado tu tía. Sé muy bien cual es el verdadero perfil de ese tipo de hombres, cobardes hasta la médula, angelicales de fachada, auténticos manipuladores, tíos que como tú bien dices no tienen ni media torta, pero tiranos y posesivos como nadie.

Sé muy bien como son porque he vivido en mis propias carnes lo que es tener una relación con un maltratador. Lo que es la vergüenza de reconocer delante de tu familia que te han pegado, sé lo que es no poder hablar con tus amigos por posibles represalias, que te persigan hasta en el trabajo y todo tipo de humillaciones diarias. El problema es cortar de raíz con este tipo de personas que te anulan hasta dejar de ser persona.
Tu tía probablemente no le deje porque ya no sabe ver la vida de otra forma, porque esa enfermedad mental que él tiene en la cabeza haya contagiado la vida su vida. Las inseguridades y la falta de autoestima te hacen perder el rumbo, llega un momento que ya no sabes quien eres y pierdes el control.
A mi me costó mucho, muchísimo salir de ese pozo, porque él me chatajeaba con la pena y no me daba cuenta de que la que daba pena era yo.
Espero que la violencia de género sea tomada en serio no como un circo mediático porque personalmente a mi se me revuelve el cuerpo cada vez que veo en los periódicos que ha muerto una mujer más.
¡¡Contra la violencia, tolerancia 0!! BSS

# Anonymous ha opinado el martes, 28 de noviembre de 2006 17:37
x

La pena. Que terrorífico. Que terrorífico sertir compasión hacia su verdugo. Es realmente escalofriante y da miedo esa compasión, esa piedad hacia el hombre que te rebaja. Disculpadme pero yo no siento admiración por mujeres como ella. Siento una profunda desazón e inquietud. Una bofetada no merece la otra mejilla, merece una respuesta que sea la distancia y el olvido.

# Anonymous ha opinado el martes, 28 de noviembre de 2006 18:32
Maku

Tu tía es una gran mujer, es un bonito omenaje a todas/os aquellos que estan pasando por lo mismo. ÁNIMO!!!

# Anonymous ha opinado el jueves, 30 de noviembre de 2006 16:43
joana

Pena? Pena del hombre que te trata peor que al perro? Lo siento, no puedo sentir esa admiracion hacia tu tia, es ella la que me infunde una lastima inmensa.

# Anonymous ha opinado el viernes, 01 de diciembre de 2006 11:01
josefina

Se me ponen los pelos de punta al leerte.
Eso pasa en Extremadura, en Madrid, en París, en Buenos Aires, no depende del lugar, ni de la educación.
Él o ella (más raramente)puede haber estudiado en colegio público, privado..., llevar gomina y traje chaqueta o mono azulón... lo que son, son verdaderos cabrones que se merecen morir lentamente y solos.

# Anonymous ha opinado el martes, 05 de diciembre de 2006 11:25
Bululu99

Entiendo lo que dices Lula, y siento el que tu tía no haya tenido las fuerzas o la convicción para largarse bien lejos de él.

Yo he vivido una situación de malos tratos psicológicos hace 4 años, que gracias a mi mejor amiga y al apoyo de mi familal he logrado dejar atrás.
Estos individuos, por llamarlos de alguna manera, son tan cobardes y acomplejados que te hacen víctima de sus miserias hasta que no te queda fuerza para nada.

Es un proceso largo y complicado, en el que se mezlan muchos sentimientos, y logran convencerte de que tienes que dar gracias al cielo porque ellos esten a tu lado. Pero cada vez que dices de dejarlos, lloran , gritan se arrastran como lombrices y llegan a amenazarte con que se quitan la vida si te vas.
Y tu los crees... él es celoso, con el tiempo entenderá que lo quiero de verdad u confiará en mi... y así te vas metiendo cada vez más y más en una espiral de la que resulta muy dificil salir. A mi, casi me costó la vida.

Y luego está la verguenza de que tu familia lo sepa.. yo lo tapaba todo lo que podía, hasta el punto de que mi familia lo adoraba, era el novio perfecto, guapo, altisimo, con dos carreras, culto, idiomas.. de verdad que este chico lo tenia todo.. pero que equivocados estaban.

Vivimos juntos por un año y medio y lo que al principio eran unos inofensivos y casi halagadores celos, se convirtieron en una obsesión cruel y desmedida, una constante justificación de lo que haces, lo que hablas, con quien vas o dejas de ir, porqué sonries a un camarero, porqué llegas tarde del trabajo a casa, había conseguido mi password de mis correos privados (aún me pregunto como), me controlaba el movil, todas mis amigas eran unas putas, y mis amigos... ni verlos!!

Me alejó absolutamente de todos, hasta de mi familia, y cuando mas baja de ánimos estaba y las fuerzas más me fallaban, quien estaba allí para reconfortarme? él; era mi verdugo y mi salvación a la vez.

Que dependencia más absurda e irreal que viví sin poder verla con claridad!... Solo ahora, con la distancia y lo que el tiempo ayuda (aunque no cura del todo) veo que estúpida fuí en no salir corriendo la primera vez que me insultó, o me gritó, o me llamó de madrugada al movil cuando yo iba de vacaciones con mi famila para controlar lo que hacía (de dia y de noche, aunque yo estuviera durmiendo tenía que contestar ), o me llamó puta sin justificación alguna..

Ahora comprendo mi error; cuando tienes al lado un hombre al que tienes que convencer a diario de que lo quieres, que no le eres infiel, y tienes que justificar cada minuto que pasas separada de él... vete, lo antes posible, y bien lejos de él, antes de que sea demasiado tarde y el daño sea mayor.
No intentes justificarlo, como hice yo por tanto tiempo, con argumentos sin valor (él es extranjero, y tiene un pasado muy traumático al haber vivido una guerra).

Ahora tengo otra pareja, que me cuida, me ama y me respeta.
Y no tengo que convencerlo a diario de lo mucho que lo quiero.

# Anonymous ha opinado el martes, 05 de diciembre de 2006 16:01
Lula Marvel

Quiero mandaros un abrazo fuerte a todas. Quiero desearos lo mejor a todas. Quiero deciros a todas que sois unas mujeres estupendas, Y valientes. Gracias por vuestros comentarios tan respetosos, acertados e íntimos en este post tan delicado. Ojalá todas las mujeres que estén en una situación similar puedan darse cuenta a tiempo: el maltrato no consiste solamente en pegar, hay mil formar silenciosas y discretas socialmente de destrozar a una persona. Creo que si algo no encaja en tu relación, si algo te hace sentir rara, confundida o insegura, no está bien y no debes aceptarlo.

# Anonymous ha opinado el miércoles, 06 de diciembre de 2006 18:04
Pilar

HOLA! Estaba buscando información sobre el acoso en casa porque hace algún tiempo tube depresión y mi psicóloga me dijo que estaba sufriendo una especie de moobing por parte del hijo de mi pareja que es solamente 7 años menor que yo, o que al menos así lo veía yo. Ella me estubo tratando de mi depresión y afortunamdamente salí pero ahora cada vez que recuerdo el tiempo que compartí con mi pareja y su hijo no puedo evitar llorar. Nuestra relación se rompió a causa de ello aunque yo sigo manteniendo buena relación con él pero a su hijo no puedo ni verlo porque cada vez que lo veo me derrumbo y me gustaría mucho saber como solucionar esto. Me parece muy bien que escriban opiniones y experiencias porque efectivamente nos ayuda mucho ponernos en la piel de los demás

# Anonymous ha opinado el sábado, 30 de diciembre de 2006 12:54
Adrea

Creo que algo asi me ha psado a mi con mis padres,y con mis abuelos por parte de padre y madre.Lo malo esuqe en varios hijos(mis tíos) (y en mi misma tb) ha desombacado ese martirio en enfermedades psiquiatricas graves.Ahora más de la mitad d mi familia no puede llevar a cabo las areas más rudimetarías y basícas de la vida,como es ducharse,comer a la hora,sacarse unos estudios,hacer o tener amigos,relacionarse con extraños sin miedos o realizar un trabajo que les lleve a tener un remeración o posición independiente la pareja o los padres(mis abuelos)
Me duele en el alma que esto suceda y yo no puedo hacer nada,puesto que aparte del trabajo las demás areas de mi vida también son un desbarajuste total...
Es mi familia,convivo con ella en mi día a día y solo puedo resolver los problemas q me afectan a mi,poruqe los suyos solo les corresponde resoverlos a ellos,y por muho apoyo que les he intentado dar,ya no puedo más puesto que el rechazo cuando tiendo mi mano es constante.
Lo malo esque son seres muy cercanos a mi,y sufró a verlos asi,me cuesta comprender que no quieran mejorar(será que no admitén mi punto de vista),lo único que puedo hacer es predicar con el ejemplo.Nada más.
Un Abrazo
Me ha encantado tu relato.

# Anonymous ha opinado el martes, 20 de febrero de 2007 20:38
gara

Hasta que algunas mujeres no aprendan a matar si tienen que defenderse de quien sea no se va a acabar esta lacra.Yo estoy aburrida de oir siempre lo mismo en las noticias.La solución no está en las ayudas sois vosotras que teneis que espabilar.Como continúen con esa mentalidad no va a quedar nada de vosotras.Un saludo y espero que abrais los ojos.

# Anonymous ha opinado el lunes, 26 de marzo de 2007 20:24
Maratata

Para todas aquellas que en algun momento de su vida se han sentido que estaban con un violento perverso, que no han podido dejar a esa persona que las estaba matando en vida; a las que tenian un monstruo como pareja y aunque les decian que lo dejara.. no podian... os recomiendo este libro que os hara abrir los ojos; por que vereis reflejado la imagen de la persona con la que habeis estado..
Suerte, animo y coraje.. solo se vive una vez y la calidad de vida no te la da un acosador - manipulador.

El Acoso Moral - Marie France Hirigoyen
La posibilidad de destruir a alguien sólo con palabras, miradas o insinuaciones es lo que se llama violencia perversa o acoso moral. En este libro, que se alimenta de numerosos testimonios, la autora analiza la especificidad de la relación perversa y nos previene contra cualquier intento de trivialización. Y no sólo eso, sino que también analiza el mecanismo de funcionamiento de ese proceso en la pareja, la familia y la empresa: una especie de espiral depresiva, cuando no suicida, que arrastra irrevocablemente a las víctimas en su caída mortal. Estas insidiosas agresiones proceden de la voluntad de desembarazarse de alguien sin mancharse las manos. Porque avanzar enmascarado es lo propio del perverso. Ésta es la impostura que hay que desvelar para que la víctima pueda volver a encontrar sus puntos de referencia y sustraerse a la influencia de su agresor. Apoyándose en su experiencia clínica, la autora se sitúa del lado de los agredidos con el fin de que el acoso que sufren cotidianamente se considere como lo que es: un verdadero «asesinato psíquico». De cualquier forma, el asunto del acoso moral es todavía un tabú. Y de ahí el interés de este libro. Marie France Hirigoyen es psiquiatra, psicoanalista y terapeuta familiar. Su formación en Victimología, tanto en Francia como en Estados Unidos, la ha convertido en una de las grandes especialistas mundiales en acoso moral. Suele intervenir también en cursos de formación para médicos y directivos de empresas públicas y privadas

# tienes toda la razon ha opinado el sábado, 01 de marzo de 2008 19:32
re: Mis recuerdos de una mujer maltratada

gara

Hasta que algunas mujeres no aprendan a matar si tienen que defenderse de quien sea no se va a acabar esta lacra.Yo estoy aburrida de oir siempre lo mismo en las noticias.La solución no está en las ayudas sois vosotras que teneis que espabilar.Como continúen con esa mentalidad no va a quedar nada de vosotras.Un saludo y espero que abrais los ojos.

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