Mi novio dice que se va a hacer una camiseta que ponga "quiero ser padre". Dice que no le importa dejar de salir, renunciar a viajes, dormir poco y asumir la tremenda responsabilidad que supone tener un hijo. Yo no sé si puedo, por ahora. Todavía no tengo instinto maternal (él me dice que eso sale luego, cuando me quede embarazada), pero la verdad es que tampoco sé si estaría preparada para sobrellevar todo lo que se te viene encima cuando eres una mujer independiente, que trabaja fuera de casa y no quiere renunciar a tener una vida propia. Sé que quiero tener hijos en el futuro pero no sé si quiero convertirme en una súper mamá. Y tengo todas las papeletas porque, como ya conté en un post, padezco el “gen femenino del pluriempleo” ...
Mi cuñada, que ha sido mamá hace dos meses, con 35 años, me dice que no tenga prisa, que la vida te cambia de verdad cuando tienes un hijo, sobre todo a nosotras. Y eso que mi hermano ejerce plenamente de padre, amo de casa y ejecutivo (un auténtico súperman el tío). Mi otra cuñada tiene ya dos niñas, una de dos añitos y otra de cuatro, y dice que desde que las tuvo no sabe lo que es dormir una noche seguida. Ídem dice mi otro hermano. Ambos trabajan fuera de casa y hacen malabares para llevar a las niñas al cole y a la guarde, para recogerlas, educarlas, cuidarlas cuando están malas (ahí suele ejercer la abuela, mi madre). Por supuesto, las compensaciones son infinitas y no conozco a nadie que se haya arrepentido de ser padre o madre. Pero no sé si las mujeres, o incluso las parejas, deberíamos replantearnos la historia para no acabar convertidos en ruinas humanas que tratan de compaginar hijos, casa, trabajo, relación sentimental, ocio, inquitudes personales y encima sacar buena nota en todas estas facetas.
Tengo otra amiga que no ha conseguido quitarse las ojeras de oso panda desde que nació su segundo hijo, un niño precioso que no duerme ni aunque le den un biberón de dormidina. Ella trabaja fuera de casa, se ocupa de sus hijos e intenta tener un mínimo de vida social, lo que le cuesta un esfuerzo enorme. Ella, como mis cuñadas y el resto de mamás que conozco, intentan, además, mantenerse medianamente guapas, en forma y al tanto de lo que ocurre a su alrededor. Creo que yo haré lo mismo cuando sea mamá, me daría mucha pena renunciar a mi vida laboral y tampoco creo que trabajar fuera de casa sea el problema, sino el nivel de exigencia tan alto que las mujeres nos autoimponemos.
Dicho todo esto, y valorando mi propia vida profesional, sujeta a horarios infernales y consistente en larguísimas jornadas de trabajo, no sé si me veo capaz de ejercer de súper mamá, necesito tiempo para prepararme psicológicamente. Me resulta muy duro pensar que el poco tiempo que me queda libre, los pequeños caprichos que me permito, las escapadas que intento hacer, la vida social que tengo, tendrían que desaperecer. ¿Cómo lo hacen estas súper mamás para poder con todo y encima hacerlo bien? Sé que ser madres les compensa todo, pero ¿no disfrutaríamos más relajándonos respecto a nuestra vida laboral y social? ¿No nos exigimos demasiado? Por favor súper mamás, contadme cómo os organizáis para poder con todo. ¿Tenéis también a vuestro lado un súper papá?