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Artículos - diciembre 2006

# viernes, 29 de diciembre de 2006 10:33

Heidi Klum y Seal: cuando las diferencias unen

Pocas parejas he visto tan opuestas y, sin embargo, tan armoniosas como la que forman la modelo y el cantante. Ella, una hermosa "valquiria" rubia de piel blanca como la nácar; él, una escultura de ébano com un oscuro rostro surcado de profundas cicatrices. Ella, alemana; él, nigeriano. Aparentemente, pocas cosas les unían excepto la fama y, sin embargo, sus vidas han encajado a la perfección. Hoy son una pareja enamorada y unos padres exultantes.

Ella tiene uno de los cuerpos más impresionantes que he visto (más que enviadiable a sus 33 años y después de tres partos). Para muchos es la perfecta sucesora de Elle McPherson al título "el cuerpo". Se dio a conocer como modelo de Victoria's Secret y, tras sus apariciones en la revista Sport Illustrated, saltó al podium de las top models. Su carrera profesional se vio enriwuecida por trabajos televisivos (Sex & The City, CSI Miami o el reality Proyect Miami) e incursiones en el cine (Blow Dry, Ella Enchanted o The Life and de Death of Peter Sellers, en la que encarnaba a Ursula Andress). Vende su propia línea de ropa por catálogo (Otto), ha diseñado joyas y bañadores. Además, pinta: sus cuadros han aparecido en prestigiosas revistas de arte. Perfil. Deslumbrantemente guapa, inteligente y creativa, y una de las mujeres más deseadas del Planeta.

 

Él, 44 años, nigeriano de nacimiento y británico de adopción (sus padres le enviaron allí al nacer), se dio a conocer con la canción Killer (¿os acordáis del vídeo?) y ha vendido millones de copias de sus discos: "Seal", de nuevo "Seal", "Human Being" y "Seal IV". Pero Seal no sólo es cantante y compositor: antes de lanzarse al mundo de la música tuvo tiempo de estudiar ¡Arquitectura! Las terribles cicatrices que marcan su cara y su cuerpo fueron debidas al Lupus, enfermedad que contrajo a los 23 años durante un viaje en solitario a la India. Nunca se había casado antes de contraer matrimonio con Heidi ni habìa sido padre, pero se le atribuye un romance con Tyra Banks.

 

Buscando información acerca de ambos encontré un blog en el que decían lo que muchos pensamos sobre esta pareja pero no nos atrevemos a decir por lo deplorable que es: ¿Cómo puede estar una mujer tan guapa como Heidi con un tío tan feo como Seal? Flavio Briatore, el padre de su hita, tampoco se queda corto en "feísmo". Ése es un primer pesamiento que enseguida se disipa cuando te paras a pensar un poco y les miras mejor. En realidad, me encanta que haya mestizaje en las parejas porque eso implica una superación de prejuicios. Respecto a la belleza, está claro que ella, como la mayoría de las mujeres, es capaz de ver más allá.

 

Mi pregunta es: ¿Estaría un tío impresionantemente guapo con una mujer con la cara llena de cicatrices? ¿Os gusta la pareja que forman? A ambos se les ve realmente felices en las fotos. Tras el nacimiento de su tercer hijo y segundo con Seal, Heidi decía: "nuestro sueño era llenar una casa con las risas de los niños".

 

 

# martes, 26 de diciembre de 2006 23:04

Jolie Pitt ¿la familia perfecta?

Su romance fue de uno de los más sonados de Hollywood: él casado, ella separada y con hijos, ambos guapos, ricos y famosos. Miles de portadas de la pareja y de la ex, Jennifer Aniston, y de ambos en los comienzo de su affaire. La cosa sonó fuerte y nadie sabía bien en qué iba a quedar: pasión y sexo pasajeros, relación tormentosa, compromiso a largo plazo... Confieso estar entre los muchos sorprendidos ante la evoluión de esta espectacular pareja. Un reportaje que leí en el Hola a propósito del nombramiento de los Jolie-Pitt como "Familia del año", me hizo cambiar definitivamente de opinión.

En este reportaje toda la familia posaba al completo durante su primera visita juntos a Camboya, el país de donde procede Madox, el primer hijo adoptado de Angelina. Dos padres jóvenes y guapos junto a sus tres hijos, con la pequeña peculiaridad de que cada uno de una raza y nacionalidad: Madox, Zahara (adoptada en Etiopía) y Siloh Nouvel, la hija natural de ambos, nacida en Namibia.

Dos de las celebridades más famosas del mundo que, en lugar de vivir la cómoda y glamourosa vida a la que parecían destinados, han decidido vivir una vida real, llena de responsabilidades y compromisos, implicándose no sólo en la edicación de sus hijos sino en causas solidarias.

Ella, que parecía una tigresa ávida de conquistar hombres; él, que parecía el típico guaperas con casa, novia y vida perfectas, se han convertido en dos personas solidarias, responsables, naturales, cercanas y comprometidas. Dos personas que han decidido formar una familia y aprovechar la fama para ayudar a otros en lugar de a sí mismos. Un hombre y una mujer inteligentes y reales, que no buscaron una relación (Angelina dice que nunca pretendió quitarle el marido a Jennifer) pero se encontraron con su media naranja (para mí, sobre todo Brad, que parece haber encontrado su lugar en el mundo junto a Angelina).

En las fotos posan con ropa normal, sin maquillar ni peinar, rodeados de su hijos, y a mí me parecen mucho más espectaculares y dignos de imitación que otros famosos que son inacapaces de salir a la puerta de la calle sin llevar el modelito, el maquillaje o el peinado adecuados (léase Victoria Adams). Angelina habla de cómo son sus hijos, y dice una cosa que me encantó: que su hija Zahara es la persona más divertida que conoce.

Me parece muy merecido el nombramiento de "Familia del Año" por parte de la revista People para los Jolie.Pitt. ¿Estáis de acuerdo?

 

 

 

# lunes, 25 de diciembre de 2006 18:46

La mala racha de Britney Spears

Desde que se separó, a la pobre Britney le sale todo regular tirando a mal. La eligen como la peor vestida, nombran a su perro el más feo y encima su ex, al que por fin se había quitado de encima, la quiere chantajear con un vídeo comprometido...

Britney Spears nunca me ha gustado como artista, ni me va su música ni sus performance ni sus estilismos. Pero no me cae mal. Como me contó una vez un dependiente de Miss Sixty -no sé "a santo de qué" salió el tema y resultó que la conocía porque había sido vecina de su primo-, Britney era una chica absolutamente normal que, de repente, se había convertido en una súper estrella. Y se le nota, porque la diferencia entre la Britney arreglada por los estilistas y la que sale a comerse una hamburguesa vestida de "sport", es abismal. Quizá por eso me cae bien y la veo muy cercana, como cualquier otra chica de su edad que ha hecho locuras de juventud (como su boda en Las Vegas), se ha enamorado del típico chico fiestero (Kevin), no pudo evitar engordar un montón durante sus embarazos, echó de casa a su pareja y le perdonó unas cuantas veces, adelgazó, se armó de valor, dejó a su marido y, por qué no, salió a divertirse un poco con sus amigas.

Y ahí está Britney, como tantas otras chicas separadas, un poco perdida y  descentrada. Se va a tener que espabilar un poco para:

Poner en su sitio a su ex marido. Kevin Federline no parece dispuesto a dejar de disfrutar los privilegios que tenía al estar casado con una estrella y ya se ha pasado al bando de los "ex que quieren chupar del bote todo lo que puedan". Y para dejar claras sus intenciones, y pensando poco o nada en los hijos que tienen en común, se ha decantado por un feísimo chantaje: publicar en Internet un vídeo en el que salía en la cama con la artista para así sacar más partido del divorcio. ¿Cuál ha sido la respuesta de Britney? Dice que es capaz de colgar ella misma el vídeo en la red con tal de que su ex no consiga ni un duro de su fortuna. ¡Olé! 

Mejorar su look. Yo que ella cambiaría de estilista porque va siempre demasiado ceñida, demasiado escotada y demasiado hortera. A mí me parece la versión americana  de "Yo soy la Juani". Por algo la han elegido como "Estrella peor vestida" -y no es la primera vez-. Cambiar de perro o dejar de hacer apariciones públicas con su caniche en miniatura (parece reducido por los jíbaros). Lo vi en una foto y es francamente horroroso, da auténtica grima. Y también se lo pareció a los editores de "The New York Dog" y "The Hollywood Dog", que la eligieron peor celebridad propietaria de un perro (no tengo claro si la descalifica a ella o a ambos).

¿Os gusta a vosotros Britney Spears? ¿Qué os parecen su ex, su look y su perro?

 

# jueves, 21 de diciembre de 2006 13:07

Formas reales y sugestivas de cuidarse

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Me gusta cuidarme, pero me cansa un poco tener que estar siempre mirando lo que como, lo que hago y hasta lo que pienso (por aquello de la negatividad). A veces, para relajarse, ser feliz y sentir que estás viviendo la vida, hay que hacer como dice el título de una película: "Comer, beber, amar"... Y mucho más: todo lo que te apetezca. Pasarse la vida controlando lo que comes, haciendo ejercicio por obligación, evitando trasnochar y controlando tus actos y tus emociones, puede ser mucho más contraproducente que "pecar" un poquito. ¿Te has sentido alguna vez más viv@ y feliz que cuando conociste a alguien especial por quien rompiste todas las reglas, cuando salías hasta las tantas, bailabas como un loc@, comías lo que te pedía el cuerpo y te dejabas llevar? Os voy a contar lo que yo hago cuando necesito cuidarme de verdad.

Todos los miércoles quedo a cenar con mis amigas. Es nuestro día. Normalmente como sano, ligero y como mandan los cánones. Pero ese día bebo y como lo que me apetece. Por supuesto, siempre me pido postre, el más apeteceible y prohibido que haya. Hablamos de nuestras cosas, nos reímos, lloramos (según la temática del día), y me voy a mi casa más a gusto que un arbusto, con cero remordiemientos dietéticos.

Pero mis homenajes gastronómicos no quedan ahí. Aparte del chocolate, al que ya le dediqué un post entero, de vez en cuando me encanta hacer "degustaciones monotemáticas" de las cosas que más me gustan: sepia con mayonesa, morcilla de cebolla, palmeras de chocolate, patatas fritas al jamón, pan solo, rosquillas. ¿Que me apetece mucho alguna de estas cosas? Pues como todo lo que quiero de esa cosa (sólo de una) y os juro que se me quitan todas las ansiedades por la comida.

Gastarme un pastón... en mí. Sin llegar a fundirme la tarjeta, hacerse regalos a uno mismo es algo muy, muy saludable. Y, como Audrey Hepburn en Desayuno con Diamantes, ir siempre divina aunque sea para mí misma. Cuando estoy con la moral baja, lo que mejor me sienta es darme algún capricho de ropa, de belleza (peluquería, manicura) y comprarme un par de libros.

Dormir poco. De vez en cuando, salir entre semana a tomarse unas copas por ahí, relajarte y reírte con los amigos, te hace levantarte al día siguiente con las pilas cargadas. Yo tengo mejor cara cuando hago eso que cuando duermo ocho horas pero me he quedado en casa aburrida. Ayer precisamente lo hice: me fui con mis amigas, me tomé una copa, me eché dos bailes, cuando llegué a casa me echeé otro con mi novio y hoy estoy fenómena pese a que he dormido cinco horas.

Días de tele y sofá. Ya sé que esta combinación suele ser igual a "echar culo", pero de vez en cuando me produce un placer inmenso pasar de ir al gimnasio y quedarme en casa adobada en mi colchoneta balinesa viendo películas (dos seguidas por lo menos) y capítulos de "Sexo en Nueva York" o "Me llamo Earl", la mejor serie que he visto en mucho tiempo (mi novio me la baja de Internet). 

Estar sola. Para mí es una necesidad, lo único que me relaja y me calma cuando estoy muy estresada o muy cansada. Mi afición por mis momentos de soledad roza lo antisocial y podría calificárseme hasta de mala novia. Por suerte, mi pareja lo entiende. Me encantan los días en los que él sale con sus amigos y la casa para mí sola durante unas horas; no le cojo el teléfono ni a mi madre. Cuando tengo necesidad de escapar y no puedo, me voy sola al cine, la mejor sala d erelajación que conozco.

Sol, sol y más sol, ahí estoy con Julio Iglesias. Ya sé que es lo peor para la piel, pero a mí el sol me da la vida. No hay nada que me guste más en el mundo que estar en la playa en verano. Me lo cura todo, me llena de energía y me veo más guapa que nunca.

Amar. Dice Cameron Díaz que a ella el sexo le cura todos los males. Yo le añadiría el amor, pero no en plan romántico, sino el amor egocéntrico, el que a veces se nos olvida practicar: hacia nosotros mismos. Mámás, dejad a vuestros hijos con los abuelos y salid de marcha; chicas, pasad un poco de vuestros novios e iros de viaje con vuestras amigas; chic@s, decid que no a los compromisos que no os apetezcan e  iros a tumbar al sol de la playa más cercana; amas de casa, no va a pasar nada si en vez de pasar la aspiradora os vais a daros un masaje...

Decidme, ¿Cuáles son vuestras formas particulares de cuidaros?

 

# miércoles, 20 de diciembre de 2006 0:14

Trucos para sobrevivir a las Navidades

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Años de empachos, kilos de más y un alto grado de inquina acumulada contra la Navidad, me han hecho desarrollar una serie de tácticas y estrategias para poder superarla sin demasiados traumas. Os los cuento por si sois de los que aún caéis en todas sus trampas, esto es: comer sin parar, engordar varios kilos, gastarte la paga extra en material navideño diverso, aguantar a gente o familiares insufribles...

Si quieres salir airos@ de las Navidades, lo primero es aceptar que ya no no te gustan. No pasa nada, no te sientas culpable. Piensa en las cosas que sì te gustan de la Navidad, disfrútalas e intenta prescindir del resto. Este primer paso te puede llevar a dar los siguientes, que justamente coincidirán con mis estrategias para sobrevivir a la Navidad:

Di que NO a todo lo que no te apetezca y esté dentro de lo razonable (no le digas a tu jefe que NO trabajas la mañana de Nochebuena porque probablemente te despida). Pero niégate a ir a todas las cenas que tienes estos días. Aunque te supliquen y te digan que todo el mundo tiene muchas ganas de verte... Mantente firme y MIENTE: di que tienes otro compromiso ineludible ese mismo día. No sabes el dineral que te vas a ahorrar...

Regalos... Para mí, lo peor y lo más estresante. Lo ideal sería comprarlos un mes antes, cuando no hay nadie en las tiendas y puedes pensar con claridad. Si en tu familia sois muchos, lo mejor es hacer un "amigo invisible": sólo tendrás que comprar UN regalo. Otra opción razonable en familia es dar "vales regalo" para gastar en rebajas, cuando todo vale la mitad. Otra posibilidad muy acertada es negarse en redondo a hacer regalos a quienes no sea estrictamente necesario.

Comer, beber, amar (¿habéis visto la peli?). Este punto seguramente sea el más delicado para muchos de vosotr@s. A mí me agobia bastante ver tanta comida, una no es de piedra... En este caso tengo varias tácticas:

- el día de las grandes comidas Nochebuena, Navidad, etc, intento comer lo menos posible antes y hacer ejercicio para no sentirme tan mal cuando me meta entre pecho y espalda todo lo que sé que me voy a acabar comiendo. Éstos son grandes días para ir al gimnasio y hacer sesión doble o darse un paseo de dos horas y media (si puedes repítelo después del susodicho banquete). Yo este año me he sacado un bono para hacer yoga Bikram (yoga a 40º), que te deja relajada para enfrentarte a cualquier evento navideño y te ayuda a eliminar a base de sudarlas bien, todas las toxinas festivas.

 - compra los dulces justos, no te dejes llevar por las luces de neón de los supermercados iluminando mágicamente las cajas de polvorones. Si no los tienes en casa, no podrás comértelos.

- en caso de ir a pasar las Navidades a un pueblo, hay que desarrollar destrezas especiales. Siempre se va de visita, y en cada una de las casas a las que vas te espera inexorablemente la bandeja de turrones. Te la vas a encontrar hasta en los bares. Quienes tienen pueblo saben lo difícil que es decirle que no quieres un polvorón a tu tía abuela... Mi solución: pedir siempre un poleo o una copita de vino (sólo le doy unos sorbos) y coger un polvorón, estrujarlo, sacar con el dedo unos trocitos y dejar el resto (se nota menos). 

- no mezclar. Y no me refiero a licores, que también, sino a alimentos.  Ante una comida navideña hay que "ir siempre del mismo palo", es decir, o comes carne o comes pescado, pero no las dos cosas. Y mejor que mejor, todo acompañado de ensalada. Tírate a lo verde con efusión y dale al marisco cocido, si puedes, sin mayonesa.

- cuando tengo una comida de compromiso y no quiero comer mucho, me sirvo unas cuantas gambas o langostinos (siempre hay) y me pongo a pelarlos con cuchillo y tenedor (tardas un montón y puedes tirar con ellos hasta el siguiente plato).

- El día siguiente a una comilona navideña hay que pasárselo a caldos, frutas y verduritas, los turrones ni tocarlos. Y a ser posible, otro poquito de ejercicio, sobre todo para quitarse los remordimientos por haber comido tanto.

De fiesta. Aquí también hay que tenerlo muy claro: el peor día del año para salir es Nochevieja. Lo mejor es quedarse en casa con amigos o, como mucho, ir a una fiesta a la que puedas ir andando. Coger el coche esa noche es una locura: te van a quietar mil puntos y puedes tener un accidente. También hay que contemplar la idea de no salir ese día y aprovechar para ¡dormir¡ Yo este año voy a salir el día 30, que además es sábado.

Masajes. Creedme, Navidad es la mejor época para darse un masaje , una sesión spa y todo tipo de tratamientos de belleza o relajación que se os ocurran. Yo ya tengo pedida hora para los Baños Árabes este viernes, justo antes de que empiece el sarao.

Irse lejos. Ésta es la madre de todas las estrategias. Yo todavía no he podido ponerla en práctica por falta de días de vacaciones y de dinero, pero tengo clarísimo que unas Navidades en el Caribe tienen que llevarse muy, muy bien. 

Un beso y, "pese a todo", ¡Feliz Navidad¡ ¿Me contáis vuestras técnicas para esquivar los golpes de la Navidad?

 

# lunes, 18 de diciembre de 2006 13:27

¿Triunfan más las famosas con mucho pecho?

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Dado el éxito que tuvo el post que hice sobre las famosas que se habían puesto pecho, me paré a reflexionar un poco más sobre este tema. Si casi todas las celebrities se acaban poniendo más pecho ¿será porque trabajan más así? Seguramente muchas sí, pero "ésas dos" no pueden ser las únicas razones. El físico, sin talento, no se sostiene, y tengo un magnífico ejemplo para apoyar esta afirmación: dos actrices jóvenes, guapas y talentosas, una con mucho pecho y otra con un pecho normal. ¿Cuál triunfa más?

Para poder valorar la cuestión de si una mujer tiene más posibilidades de tener éxito si su imagen presenta un busto generoso, he buscado a dos mujeres que compartieran profesión, tuvieran una edad similar y un talento equiparable. Mis dos candidatas me parecen inmejorables ejemplos: Scarlett Johansson y Natalie Portman. Ambas son actrices, jóvenes, famosas, adoradas por el público y con fulgurantes carreas. Comparémoslas.

Scarlett. La diva del momento. Sensual y curvilínea, con un pecho imponente. Tiene en cartel "La Dhalia Negra" y "Scoop", y próximamente estrenará "The prestige". Ha trabajado con directores como Robert Redford, Sofía Coppola, Brian de Palma o Woody Allen, y su carrera es una de las más prometedoras de Hollywood. Dicen que su espectacular físico es una mezcla de Marilyn Monroe y Lauren Bacall. Como ellas, tiene madera y, además, se preparó en el prestigioso Lee Strasberg Theatre Institute. Dos nominaciones a los Globos de Oro por "Lost in traslation" y "La joven de la perla" a valan su talento. Actualmente sale con otra joven promesa, Josh Hartnett. Scarlett lo tiene todo pero... ¿Sería su carrera igual de potente si no se hubiera puesto más pecho? ¿La hubiera llamado Woody Allen para protaginizar Match Point si hubiera tenido una 85 de pecho?

Natalie Portman. Poseedora de una de las caras más bonitas del cine. Una mujer al margen de la belleza que impera en Hollywood: pequeña, menuda, con medidas casi de niña, pelo y ojos castaños... y asombrosamente hermosa. Saltó a la fama por su papel de Reina Amidala en la segunda entrega "La guerra de las galaxias", pero ya había deslumbrado en "León, el profesional" (una de mis películas preferidas). Natalie tiene una carrera tan impresionante como la de Scarlett: "Cold Mountain", "Algo en cómún", "Mars Attacs", "V de Vendetta" o "Closer", por la que obtuvo un Globo de Oro ala mejor actriz secundaria. Ella también ha grabado con Woody Allen: "Todos dicen I Love You". Mientras rodaba películas estudiaba Psicología. Durante el rodaje de "Los fantasmas de Goya" pudo vérsela por Madrid en sitios como Chicote acompañada por Javier Bardem, su cicerone; siempre natural y sdin maquillar. Un detalle: sus padres no le dejaron nunca grabar películas de alto contenido sexual o desnudos al comienzo de su carrera. Enter sus próximos estrenos está "The Other Boleyn Girl", que, casualmente, ha rodado con Scarlett. Y entre sus próximos proyectos está rodar con Wong Kar Wai, el maravilloso director de "Deseando amar" y "2046". Natalie no ha necesitado tener mucho pecho para triunfar...

Para mí, la conclusión está clara. El físico está muy bien, pero el intelecto más. Se puede triunfar perfectamente con o sin pecho si existe talento. Nicole Kidman, Julianne Moore, Cate Blanchet, Susan Sarandon, Meryl Streep y muchas más han conseguido triunfar sin pasar por el quirófano. ¿Seguís pensando que tener mucho pecho ayuda? ¿QUién os gusta más, Scarlett o Natalie? A mí me encantan las dos.

 

 

# jueves, 14 de diciembre de 2006 21:40

El siglo en que fuimos adictos

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A las compras, a la comida, a las series, a la coca, al sexo... Tal vez en futuros libros de historia o sociología se defina al siglo XXI como el de las adicciones. ¿Fruto del extraordinario estado de bienestar del que medio mundo disfruta a costa de la extraordinaria pobreza del otro medio? ¿Qué no os reconócéis en la sociedad de las adicciones? Vamos, rascad un poco...

Recordemos juntos algunas de las mil y unas adicciones que nos acechan; banales y divertidas unas; lamentables y peligrosas otras.

Adict@s a la moda. El universo fashion ha creado legiones de seguidor@s de las tendencias que marcan los medios de comunicación y de las que son ejemplo las celebrities. Somos capaces de gastarnos más de lo que ganamos en ropa, accesorios, tecnología, objetos de decoración… con tal de tener lo que marca la moda. Nuestra forma de vestir, por ejemplo, es una declaración de principios y una forma de expresarnos e incluso diferenciarnos. El problema llega cuando vamos de compras de forma compulsiva porque estamos depres o tenemos algún problema, cuando en unos pocos minutos somos capaces de gastarnos en sueldo del mes. Contestadme. ¿Alguna vez habéis tenido ropa en el armario con las etiquetas puestas durante mucho tiempo?

Adict@s a la telebasura. Decía Enrique Rojas (el psiquiatra) que la televisión actual acentúa la depresión porque nos ofrece modelos de vidas rotas. Rotos perdidos me parecen a mí los participantes de programas como Gran Hermano, La casa de tu vida o las decenas de programas de corazón que introducen sibilinamente en nuestras casas dramas, vulgaridades, incultura, palabras malsonantes o intimidades ajenas que rozan la escatología. Pero… ¿quién no ha visto alguna vez Gran Hermano o un programa rosa?

Adict@s a las drogas. Uff, habría tanto que decir sobre este tema que me da pereza sólo pensarlo. Media España se pone hasta arriba de coca. Somos el mayor consumidor de Europa, y la cosa va en aumento. Y tal vez la otra media España se pone hasta arriba de antidepresivos, ansiolíticos o pastillas para dormir. La paradoja de “Réquiem por un sueño” (vedla, es buenísima). En este tema no soy extremista, no considero que alguien tenga una adicción por fumarse de vez en cuando un canuto de marihuana o ponerse un tiro, pero ¿cuánta gente se mete de todo, sistemáticamente, cada fin de semana?

Adict@s a la juventud/delgadez. Cito ambas cosas juntas porque no creo que haya existido una sociedad tan obsesionada con su aspecto físico como la de finales del siglo XX y principios del XXI. Lógicamente, el progreso hace avanzar a la ciencia, que cada vez consigue alargar más la esperanza de vida y mejorar su calidad. Estoy totalmente a favor de la medicina “antiaging”. Pero este interés se ha convertido, sobre todo, en una doble obsesión: por parecer jóvenes a cualquier edad y por estar delgados a toda costa. ¿Quién no se preocupa por su peso? ¿Quien, pasados los 40, no se plantea la opción de pasar por quirófano?

Ojalá las generaciones venideras consigan superar todas estas adicciones absurdas y peligrosas y formen parte de sociedades sanas física y mentalmente, equitativas con la riqueza del Planeta y amantes de los bienes espirituales y culturales tanto o más que de los materiales.

¿Pensáis que vivimos en una sociedad que crea adicciones?

# miércoles, 13 de diciembre de 2006 9:32

Dedicado a todos los que odian la Navidad

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O a los que les da pereza, o a los que les estresa, o a los que les pone tristes, o a los que les engorda, o a los que les da rabia tener que gastarse en unos pocos días lo que ganan en un mes… Si eres de los que adoran la Navidad, los villancicos, poner el Belén, guisar las típicas comidas navideñas, ir a comprar regalos… no leas este post.

Este post está dedicado a todos aquellos que, como yo, no pueden con la Navidad. No con toda ella, no soy tan extremista, sino con un montón de cosas que vienen con ella y que me sobran, me agobian, me revuelven, me hacen sentir consumista, rara y hasta falsa. Muchos pensaréis que exagero, que es una moda decir que odias la Navidad, que hay que ser inhumana para que no te guste la época más familiar y solidaria del año. Pero tengo mis razones.

Para salir de dudas sobre si me gusta o no la Navidad, he preparado una lista con lo que odio de ella, lo que simplemente me da pereza y lo que me gusta. A ver hacia dónde se inclina la balanza…

Cosas que odio

1. Tener un montón de cenas y comidas a las que no me apetece nada ir pero a las que quedaría muy mal que no fuera. Y encima te pegan unos palos de miedo por comer peor que nunca.

2. Tener siempre comida de por medio y compromisos en los que hay que comer y beber. En el trabajo, en el gimnasio, con los vecinos, con tu familia, con la familia de tu novio, con tus amigos… ¡Cómo vas a decir que no a una copita y a un dulcecito¡

3. LAS BANDEJAS DE DULCES NAVIDEÑOS. Léase, polvorones, turrones, mazapanes y peladillas mayormente. No puedo. De pequeña me encantaban pero ahora me empachan. Prefiero otro tipo de dulces más finos: bombones, galletas, pasteles, hojaldres... cualquier cosa que no esté hecha con manteca de cerdo. Pero lo peor no son los dulces, sino que a base de ponerte la bandeja por delante todo el rato, te los acabas comiendo.

4. Los villancicos. Me matan. No hay cosa que más odie que estar en un bar, en un restaurante o en una reunión y que pongan villancicos de fondo.

5. Las compras. Todos decimos lo mismo: "este año lo compro todo un mes antes". Pero lo compras todo en el último momento, de prisa y corriendo, asfixiándote entre marabuntas de gente igual de desesperadas que tú y gastándote el triple de lo que tenías previsto.

6. Las fiestas de Nochevieja. He ido a todo tipo de ellas: macrofiestas en discotecas, fiestas en mi pueblo, fiestones en mi casa y en las ajenas… y ya me aburren todas, sobre todo en Madrid, donde es una locura salir esa noche.

7. Las galas televisivas de Nochebuena y Nochevieja. ¿Por qué cada vez son tan malas? No hay quien se las trague, demasiados OT y actuaciones casposas.

8. Que la gente prepare tanta comida. Una sola cena podrían alimentarnos durante toda una semana y ¡hay que comérselo de una sola sentada!

9. Los buenos propósitos navideños. ¡Nadie los cumple¡ ¿Por qué los hacemos?

10. Los típicos mails y sms navideños con frases estándar, poesías o logotipos de árboles de Navidad.

Cosas que me dan pereza

1. Los maratones televisivos y todas las buenas acciones para recaudar fondos. Están bien, pero me da pereza que todo el mundo quiera ser tan bueno justo esos días del año.

2. Felicitar a todo el mundo las fiestas. La Nochebuena, la Navidad, el Año Nuevo… Feliz tal, feliz cual, feliz lo otro, feliz, feliz… uff¡

3. Comerme las 12 uvas. Llevo 33 años intentándolo y ¡no puedo! Me asfixio, me atraganto y no consigo comérmelas. Este año me tomo 12 sorbos de champán.

4. Los comentarios post Navidad, sobre todo relacionados con la necesidad de adelgazar los kilillos que hemos cogido y con el dineral que nos hemos gastado.

5. Comprar lotería de Navidad. Un decimito no me importa, pero no todos los que acabo comprando porque los venden en todos los lugares que frecuento y que me da cosa no comprar por si le toca a todo el mundo menos a mí.

6. El espumillón, las bolas de colores y los belenes, los típicos aderezos navideños. Me gustan más las lucecitas y la decoración minimalista.

8. Comprar los regalos de Reyes. Me encanta regalar pero odio tener que comprar las cosas justo cuando más caras están y más gente hay en las tiendas. Siempre acabo contagiándome del consumismo típico de la época y gastándome mucho más de lo que debo en cosas que no merecen la pena.

9. Las películas de Navidad tipo "para que los que odian la Navidad cambien de opinión".

Cosas que me gustan

1. Cenar con mi familia. Estar con mis padres, mis hermanos, mis cuñadas, mis sobrinas, aunque no puedo verles a todos juntos porque mis hermanos también tienen que ir a casa de sus familias políticas.

2. Disfrutar de las comidas de mis padres. Los dos cocinan de maravilla. En Navidad suelen hacer calamar relleno, albóndigas de cerdo y jamón ibérico (son extremeños), escabeche de pollo y acelgas, salpicón de marisco, pescado al horno, súper ensaladas, bandejas de fruta y muchas, muchas exquisiteces.

3. Ver a mis sobrinas disfrutar con el árbol de Navidad, la carta de los Reyes magos, al oír las doce campanadas, al abrir los regalos... todo lo que a mí me emocionaba cuando era niña (¿no será la Navidad un invento para los niños?).

4. Los regalos de Reyes y los del amigo invisible que hago con mis amigas. Quedaría mejor que dijera que prefiero no tener regalos porque es algo consumista, pero no me importa nada que mi madre me los compre en las rebajas o que se trate de un pequeño detalle buscado con cariño.

5. Los días de fiesta. Porque no trabajas y por lo menos puedes descansar un poco de los excesos cometidos cometidos entre semana y en días de trabajo.

6. Que a mi novio sí le guste la Navidad. Su ilusión me acaba contagiando e impide que me vuelva corrosiva con el tema.

7. Que sea día 7, por fin haya pasado la navidad, y ¡quede menos para el verano!

Parece que no me emociona mucho la Navidad ¿no? ¿Cómo me gustaría pasarla? En la playa, tomando al sol, con un daiquiri en la mano y esperando a que acabe el año para darme un baño en el mar. Este año no podrá ser, pero todo llegará…

¿Qué odiáis de la Navidad? ¿Qué os da pereza? ¿Qué os gusta? Y… ¿Cómo os gustaría pasarla?

# lunes, 11 de diciembre de 2006 12:20

La máquina que podría curar la depresión

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Quien nunca ha padecido una depresión no tiene idea del sufrimiento que conlleva y de lo difícil que es salir de ella. No basta con querer, no basta con buscar ayuda, no basta con tomar medicinas, hace falta todo eso más el apoyo de quienes te rodean y más una voluntad de hierro. Pero el camino es largo y duro, desesperante, tortuoso y triste, muy triste. Por eso me alegró tanto leer una entrevista en la que el famoso psiquiatra Enrique Rojas decía emplear una máquina con la que puede actuar sobre el cerebro a través de ondas magnéticas para ayudarle a reequilibrarse. Me alegré no sólo por la existencia de un arma palpable con la que luchar contra este mal, sino porque esto prueba que se trata de un desorden real en el cerebro y no de un estado irreal o buscado por el paciente.

Digo buscado e irreal porque a quienes no han padecido nunca una depresión les cuesta muchísimo comprenderla. A algunos les parece que se trata de debilidad de carácter, tontería, vaguería, negatividad, ganas de recrearse en los problemas... Yo he tenido depresión y sé que es muy difícil entender y estar con alguien que la padece. Pero me curé porque busqué ayuda, le puse una férrea voluntad y, curiosamente, tuve la suerte de contar con un psicólogo que entonces (hace ya diez años), trabajaba con una máquina similar a la que emplea ahora el doctor Rojas. Porque el psicoanálisis -que probé antes- nunca me funcionó, me machacaba más aún ponerme a revolver mi pasado, hablar y analizar mis problemas. No me ayudaba, no veía salida, no avanzaba. Necesitaba otra cosa, algo que "me arreglase la cabeza", porque yo voluntad y ganas ya le ponía, pero no era suficiente.

El estimulador magnético transcraneal (EMT) que utiliza el doctor Rojas, "la máquina de la felicidad", como la llaman algunos, fue diseñada por unos médicos del hospital psiquiátrico de la Universidad de Bengurión, en Israel. Estos especialistas comprobaron que los estímulos magnéticos producían un cambio positivo en la conducta. Parecida a las máquinas de ultrasonidos que se emplean en fisioterapia, lleva una pala magnética que se aplica sobre el polo frontal y activa las neuronas. De 12 a 16 sesiones pueden curar una depresión que no responda a los fármacos convencionales. Se puede aplicar a todo el mundo, no tiene efectos secundarios y, según los estudios al respecto, funciona en un 70% de los pacientes.

Según el doctor Rojas, la felicidad es una ecuación justa entre lo que hemos deseado y lo que hemos conseguido. Y me aparece una definición realista y acertada. Por eso creo que las sociedades de consumo tienen parte de culpa en la proliferación de estados depresivos: tenemos tanto que dejamos de desear. Dice también este especialista que cree más en la voluntad que en la inteligencia. También de acuerdo; para mí, la voluntad es la artífice, el instrumento que materializa el deseo. De lograr, de conseguir, de disfrutar o, en el caso de la depresión, de superar.

Tres veces más. Es lo que afecta la depresión a las mujeres, más expuestas biológicamente a ella por cuestiones hormonales. Un porcentaje al que hay que sumarle las presiones a las que actualmente estamos sometidas por nuestra incorpración al mercado laboral y nuestro afán por conciliar todos los aspectos de nuestra vida. Pero ellos tampoco se libran de caer en la tristeza. Ciertos acontecimientos traumáticos pueden desencadenarla, pero la neurótica sociedad en la que vivimos también puede provocarla: dice Enrique Rojas que nos vendría mucho mejor que los medios de comunicación nos transmitieran ejemplos de vidas sanas en lugar de modelos de vidas rotas como las de los famosos.

Yo siempre he pensado que hay gente con una clara tendencia hacia los estados depresivos y otra que que no lo es, y para quienes estamos dentro del primer grupo es un alivio saber que existe una máquina que puede aliarse con nuestra voluntad para ayudarnos a superar la depresión. ¿Probaríais esta máquina? ¿Habéis pasado por el trance de una depresión? ¿Cómo la superásteis?

* Para quienes queráis saber más sobre este tema, Enrique Rojas ha publicado recientemente "Adiós depresión. En busca de la felicidad razonable" (Ed. Temas de Hoy).

# miércoles, 06 de diciembre de 2006 22:08

Uma Thurman: una belleza osada

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“Kill Bill” y “Pulp Fiction” son dos títulos míticos de mi generación que encumbraron a una ya especial, sorprendente, magnética y de una belleza deliciosamente diferente Uma Thurman. ¿Quién sino ella podía encarnar a la Mamba Negra?. Una mujer que se sale de los cánones establecidos, con un aura de misterio innata, una cara de rasgos asimétricos que dan un conjunto extrañamente armónico; un cuerpo largo y estilizado, algo desgarbado; una expresión que transmite dulzura y una mirada que proyecta cierta melancolía. Su padre, profesor de budismo en la universidad de Columbia, y su madre, psicoterapeuta y ex modelo, aportan la fusión de misticismo, intelectualidad y sofisticación que Uma transmite. Osada, a mi entender, su belleza y su trayectoria profesional.

La filmografía de Uma está plagada de títulos imprescindibles: “Las amistades peligrosas”, “Henry & June”, “Acordes y desacuerdos”, “Gattaca”, “La verdad sobre perros y gatos”, “Jennifer 8”… ¿Quién no ha visto alguna peli de Uma Thurman? Sus parejas sentimentales también dicen mucho de su gusto por lo bueno: el gran Gary Oldman, que fue su primer marido; Ethan Hawke, padre de sus dos hijos; y André Balasz, el empresario francés que comparte actualmente su vida.

Siempre me gustó Uma Thurman: desde que la descubrí, deliciosamente joven e inocente, en “Las amistades peligrosas”, hasta que me dejó con la boca a abierta por sus osadas interpretaciones en Pulp Fiction y Kill Bill, que relanzaron su carrera después de cumplir los treinta. No es la más guapa, no es la más explosiva, no es la más sexy, pero su belleza, extraña y diferente, acaba convenciendo y gustando a largo plazo, mucho más que la de las rubias siliconizadas que fabrica Hollywood.

Me gustó más aún cuando leí hace un par de años que Uma se sentía descontenta con su cuerpo, que sentía mucha presión por estar delgada e incluso había llegado a tener ciertos problemas con la alimentación. Uma -nombre que evoca a una diosa hindú- me resultó desde entonces frágil y delicada, accesible y cercana, bella e imperfecta, como todas las mujeres. Evidentemente, se cuida (alimentación equilibrada, yoga, pilates, spas…) está espléndida a sus 36 años e impresionante con su 1,83 de estatura cuando camina por la alfombra roja. Pero en Kill Bill tenía ojeras. Durante toda la película. Su entrenamiento físico debió ser muy duro y seguramente estaba muy cansada. Ni el maquillaje consiguió quitárselas. Pero la hacían atractiva, interesante y real. Y a mí eso me gustó, porque yo también tengo ojeras, todas nosotras tenemos ojeras, y somos imperfectas y diferentes, pero, cuando conseguimos proyectar, como Uma, nuestra fuerza interior, somos las mejores.

En su última película, “Mi súper ex novia”, Uma interpreta a una súper heroína despechada que se las hace pasar canutas a su ex. Creo que muchas vamos a disfrutar viéndola… ¿Os gusta Uma Thurman?

# martes, 05 de diciembre de 2006 17:01

Comida minimalista: ¿la pagas o la odias?

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Desde que El Bulli fuese elegido como el mejor restaurante del mundo, muchos han tenido que reconsiderar su aversión hacia la comida minimalista, esto es, muy rico, muy poquita cantidad, y muy caro. Esta es precisamente la firma del restaurante de Adriá, donde sirven un menú con más de 100 pequeños platos de exquisiteces que cuesta más de 150 €. Y sólo 3.000 afortunados pueden catarlo cada año. Y digo afortunados porque por comer en El Bulli yo sí pagaría gustosa ese dinero; me encantaría probar todas esas mezclas imposibles de sabores y texturas; todos esos platos que, de no ser “minimal”, no podrían comerse en un solo menú. Lo que me molesta es pagar mucho por poco, tanto en calidad como en calidad. He llegado hasta a decirle a la dueña de un restaurante si no le daba vergüenza poner una ensalada tan ridícula al precio que costaba... 

Esto me ocurrió hace poco en un restaurante de la calle Pelayo -no diré el nombre porque me caen bien-. El sitio es súper chulo y hay muy buen ambiente. Fui a cenar con unas amigas y, hasta que pedimos, estuvimos realmente encantadas con la decoración, el trato de las camareras y las delicias que prometía la carta. Éramos tres; para compartir pedimos una ensalada de escarola y beicon con una aliño especial. Cuando nos la trajo no dábamos crédito: un plato enorme (seña de identidad de los restaurantes que yo llamo minimalistas) en el que había un pequeño hueco en el centro con la ensalada, que consistía en unas tres hojas de escarola y unos trozos ridículos de jamón york. Flipamos, sobre todo porque el precio superaba los 10 euros. Haciendo un reparto justo tocamos a media hoja y un trozo de jamón york cada una. Rico sí, pero absurdo y abusivo. No suelo quejarme en los restaurantes, pero no pude evitar decírselo a la dueña. Le recomendé poner raciones más grandes si quería tener clientela (han abierto hace poco). No tuve ningún tipo de respuesta concreta, sólo algo como “la ensalada es así”.

Pero esto mismo me ha pasado, e imagino que a vosotros también, en muchos otros sitios. Como decía al principio, no me importa pagar por una buena comida, me encanta comer bien y probar cosas nuevas, pero me molesta infinitamente que me tomen el pelo. Y encima, que me sirvan mal. Porque ésa es otra. No sé qué pasa ahora pero es difícil encontrar buenos camareros, que conozcan el oficio y sepan cómo servir la comida y cómo atender bien al cliente. En el centro de Madrid, en las zonas de moda (sobre todo La Latina) hay un montón de sitios en los que he alucinado con el servicio. En muchos de ellos los camareros son tip@ vestidos de los más cool, que te sirven con el ritmo del que se ha fumado unos cuantos canutos, te hablan como si te estuvieran haciendo un favor por atenderte y encima te traen las cosas como el que está llevando la bandeja de la cena al sofá de su casa. Tremendo.

En el tema de La Latina (esa pasarela fashion) sí que no me resisto a dar el nombre del máximo tonteridismo, modernismo y absurdismo: La Ene. De antemano digo que hace mucho que no voy y puede que las cosas hayan cambiado, pero creo que nunca en mi vida me han atendido tan mal y me han cobrado tanto. Para los que no conozcáis el sitio, se trata de un local súper moderno -muy bonito- en el que puedes tomarte desde una copa a una cena ligera en unas camas de cuero muy chulas; en la planta de arriba tienen el típico restaurante minimalista. Hay música en directo, buen ambiente, gente cool -como se dice ahora- y ¡mucha tontería! Yo iba con mis amigas porque cuando abrieron no era muy conocido y suponía una buena alternativa a la masificación de La Latina. Vimos de todo: gente pasadísima que el domingo seguía de marcha, muchas caras famosas, mucho dj del momento... y mucha tontería. Aquí los camareros -cuando yo iba- eran de los que os he descrito: súper modernitos, pero encima chulitos y bordes. Te recibían y te atendían como si te estuvieran haciendo un favor; tardaban siglos en servirte y encima, cuando te traían las cosas, te exigían que les pagases en el momento (y bastante caro). Dos veces hablamos con el encargado (también muy moderno) para quejarnos de la lentitud y el mal servicio; jocoso él, le quitó hierro al asunto y se hizo el sueco; ni una disculpa. Una de las veces, la única, fui con mi novio a cenar al restaurante de arriba (unos 40 € cada uno): cómo nos sirvió aquella criatura fashion no tiene nombre, hasta nos tiró la bandeja de los platos por encima... Por supuesto, dejamos de ir todos. Hace poco hicimos un intento de volver y tal como nos recibieron, cogimos la puerta y nos fuimos.

Podría contaros muchas más anécdotas, pero lo que quiero es que me las contéis vosotros a mí. Y, sobre todo, que me digáis que pensáis de la cocina minimalista. ¿Os gusta, pagáis convencidos por ella, o donde esté un plato abundante que se quiten las delicatessen miniaturizadas?
# lunes, 04 de diciembre de 2006 12:15

Bravo por Antonio Banderas

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Con Banderas me quito el sombrero. No sólo ha triunfado en Hollywood sino que es, como suele decirse, profeta en su tierra. Aquel joven actor guapo y carismático que pronto se convirtió en “chico Almodóvar”, no sólo dio el salto a las Américas con éxito, sino que se casó con una de las grandes divas de Hollywood y se hizo un nombre propio en la industria cinematográfica mundial. Todo esto sin olvidarse nunca de su tierra y de su gente. De hecho, Antonio Benderas se ha convertido en uno de los mejores embajadores de España en el extranjero.

Almodóvar y Saura, Jonathan Demme y Fernando Trueba, Neil Jordan y Alan Parker, Robert Rodríguez y Martin Campbell... Banderas ha trabajado con algunos de los mejores directores del mundo y ha sido el intérprte más carismático de El Zorro. Premios Goya, los Óscars, Venecia, Cannes... Antonio ha estado nominado a infinidad de premios y ha recibido otros tantos. Tras algún escarceo como “Locos en Alabama” (protagonizada por Melanie), el malagueño ha decidido pasarse al otro lado de la cámara.  “El camino de los inlgeses, una película ambientada en Málaga y precedidad de una potente campaña de márketing, es el resultado. Humildad es la palabra con la que él mismo define esta vez su acercamiento al cine, por el respeto que siente por los cineastas y el cine español.

A sus 46 años Antonio Banderas conserva el atractivo que tantas veces le ha hecho merecer el calificativo de sex symbol latino. Pero sigue casado con Melanie, de la que dice, orgulloso, seguir profundamente enamorado. Como enamorado está de su Málaga natal, donde vuelve cada vez que puede con su familia y con la niña de sus ojos, que es tan enmaorada de Málaga como él. Antonio Banderasa tiene esa capacidad que sólo los grandes tienen para poder convivir con la fama sin que se olviden de quienes son y de dónde vienen, para seguir siendo cercano y simpático

Siempre amable, divertido y accesible con la prensa, Antonio transmite cercanía, serenidad y naturalidad; pero también fuerza, seguridad y vehemencia. Hombre, esposo, padre, hijo; actor, realizador, ¿poeta frustrado? Es un hombre que se siente a gusto en su piel, en su madurez, que disfruta con sabiduría y pasión de todo lo que ha conseguido en la vida y de todo lo que la vida le ha regalado. Como decía Jorge Luis Borges, el mayor pecado que puede cometer un hombre es no haber sido feliz, un pecado que difícilmente podrá atribírsele a Banderas. Y como dice el propio Banderas: “Yo lo que tengo es un agradecimiento a la vida tremendo”.

¿Cuál es vuestra opinión de Antonio Banderas?

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