Quien nunca ha padecido una depresión no tiene idea del sufrimiento que conlleva y de lo difícil que es salir de ella. No basta con querer, no basta con buscar ayuda, no basta con tomar medicinas, hace falta todo eso más el apoyo de quienes te rodean y más una voluntad de hierro. Pero el camino es largo y duro, desesperante, tortuoso y triste, muy triste. Por eso
me alegró tanto leer una entrevista en la que el famoso psiquiatra Enrique Rojas decía emplear una máquina con la que puede actuar sobre el cerebro a través de ondas magnéticas para ayudarle a reequilibrarse. Me alegré no sólo por la existencia de un arma palpable con la que luchar contra este mal, sino porque e
sto prueba que se trata de un desorden real en el cerebro y no de un estado irreal o buscado por el paciente.
Digo buscado e irreal porque a quienes no han padecido nunca una depresión les cuesta muchísimo comprenderla. A algunos les parece que se trata de debilidad de carácter, tontería, vaguería, negatividad, ganas de recrearse en los problemas... Yo he tenido depresión y sé que es muy difícil entender y estar con alguien que la padece. Pero me curé porque busqué ayuda, le puse una férrea voluntad y, curiosamente, tuve la suerte de contar con un psicólogo que entonces (hace ya diez años), trabajaba con una máquina similar a la que emplea ahora el doctor Rojas. Porque el psicoanálisis -que probé antes- nunca me funcionó, me machacaba más aún ponerme a revolver mi pasado, hablar y analizar mis problemas. No me ayudaba, no veía salida, no avanzaba. Necesitaba otra cosa, algo que "me arreglase la cabeza", porque yo voluntad y ganas ya le ponía, pero no era suficiente.
El estimulador magnético transcraneal (EMT) que utiliza el doctor Rojas, "la máquina de la felicidad", como la llaman algunos, fue diseñada por unos médicos del hospital psiquiátrico de la Universidad de Bengurión, en Israel. Estos especialistas comprobaron que los estímulos magnéticos producían un cambio positivo en la conducta. Parecida a las máquinas de ultrasonidos que se emplean en fisioterapia, lleva una pala magnética que se aplica sobre el polo frontal y activa las neuronas. De 12 a 16 sesiones pueden curar una depresión que no responda a los fármacos convencionales. Se puede aplicar a todo el mundo, no tiene efectos secundarios y, según los estudios al respecto, funciona en un 70% de los pacientes.
Según el doctor Rojas, la felicidad es una ecuación justa entre lo que hemos deseado y lo que hemos conseguido. Y me aparece una definición realista y acertada. Por eso creo que las sociedades de consumo tienen parte de culpa en la proliferación de estados depresivos: tenemos tanto que dejamos de desear. Dice también este especialista que cree más en la voluntad que en la inteligencia. También de acuerdo; para mí, la voluntad es la artífice, el instrumento que materializa el deseo. De lograr, de conseguir, de disfrutar o, en el caso de la depresión, de superar.
Tres veces más. Es lo que afecta la depresión a las mujeres, más expuestas biológicamente a ella por cuestiones hormonales. Un porcentaje al que hay que sumarle las presiones a las que actualmente estamos sometidas por nuestra incorpración al mercado laboral y nuestro afán por conciliar todos los aspectos de nuestra vida. Pero ellos tampoco se libran de caer en la tristeza. Ciertos acontecimientos traumáticos pueden desencadenarla, pero la neurótica sociedad en la que vivimos también puede provocarla: dice Enrique Rojas que nos vendría mucho mejor que los medios de comunicación nos transmitieran ejemplos de vidas sanas en lugar de modelos de vidas rotas como las de los famosos.
Yo siempre he pensado que hay gente con una clara tendencia hacia los estados depresivos y otra que que no lo es, y para quienes estamos dentro del primer grupo es un alivio saber que existe una máquina que puede aliarse con nuestra voluntad para ayudarnos a superar la depresión. ¿Probaríais esta máquina? ¿Habéis pasado por el trance de una depresión? ¿Cómo la superásteis?
* Para quienes queráis saber más sobre este tema, Enrique Rojas ha publicado recientemente "Adiós depresión. En busca de la felicidad razonable" (Ed. Temas de Hoy).