A las compras, a la comida, a las series, a la coca, al sexo... Tal vez en futuros libros de historia o sociología se defina al siglo XXI como el de las adicciones. ¿Fruto del extraordinario estado de bienestar del que medio mundo disfruta a costa de la extraordinaria pobreza del otro medio?
¿Qué no os reconócéis en la sociedad de las adicciones? Vamos, rascad un poco...Recordemos juntos algunas de las mil y unas adicciones que nos acechan; banales y divertidas unas; lamentables y peligrosas otras.
Adict@s a la moda. El universo fashion ha creado legiones de seguidor@s de las tendencias que marcan los medios de comunicación y de las que son ejemplo las celebrities. Somos capaces de gastarnos más de lo que ganamos en ropa, accesorios, tecnología, objetos de decoración… con tal de tener lo que marca la moda. Nuestra forma de vestir, por ejemplo, es una declaración de principios y una forma de expresarnos e incluso diferenciarnos. El problema llega cuando vamos de compras de forma compulsiva porque estamos depres o tenemos algún problema, cuando en unos pocos minutos somos capaces de gastarnos en sueldo del mes. Contestadme. ¿Alguna vez habéis tenido ropa en el armario con las etiquetas puestas durante mucho tiempo?
Adict@s a la telebasura. Decía Enrique Rojas (el psiquiatra) que la televisión actual acentúa la depresión porque nos ofrece modelos de vidas rotas. Rotos perdidos me parecen a mí los participantes de programas como Gran Hermano, La casa de tu vida o las decenas de programas de corazón que introducen sibilinamente en nuestras casas dramas, vulgaridades, incultura, palabras malsonantes o intimidades ajenas que rozan la escatología. Pero… ¿quién no ha visto alguna vez Gran Hermano o un programa rosa?
Adict@s a las drogas. Uff, habría tanto que decir sobre este tema que me da pereza sólo pensarlo. Media España se pone hasta arriba de coca. Somos el mayor consumidor de Europa, y la cosa va en aumento. Y tal vez la otra media España se pone hasta arriba de antidepresivos, ansiolíticos o pastillas para dormir. La paradoja de “Réquiem por un sueño” (vedla, es buenísima). En este tema no soy extremista, no considero que alguien tenga una adicción por fumarse de vez en cuando un canuto de marihuana o ponerse un tiro, pero ¿cuánta gente se mete de todo, sistemáticamente, cada fin de semana?
Adict@s a la juventud/delgadez. Cito ambas cosas juntas porque no creo que haya existido una sociedad tan obsesionada con su aspecto físico como la de finales del siglo XX y principios del XXI. Lógicamente, el progreso hace avanzar a la ciencia, que cada vez consigue alargar más la esperanza de vida y mejorar su calidad. Estoy totalmente a favor de la medicina “antiaging”. Pero este interés se ha convertido, sobre todo, en una doble obsesión: por parecer jóvenes a cualquier edad y por estar delgados a toda costa. ¿Quién no se preocupa por su peso? ¿Quien, pasados los 40, no se plantea la opción de pasar por quirófano?
Ojalá las generaciones venideras consigan superar todas estas adicciones absurdas y peligrosas y formen parte de sociedades sanas física y mentalmente, equitativas con la riqueza del Planeta y amantes de los bienes espirituales y culturales tanto o más que de los materiales.
¿Pensáis que vivimos en una sociedad que crea adicciones?