Me encanta ese tipo de artículos en los que le preguntan a personajes famosos o relevantes las cosas sin las que no pueden vivir. Me gusta comprobar qué es lo que emociona, relaja, tienta e incluso pierde a escritores, actores, políticos o grandes hombres y mujeres de negocios.
Porque, en suma, esas pequeñas cosas son las que conforman la felicidad. Dicen los psicólogos que, tras las necesidades fisiológicas, sociales, laborales y familiares, están los placeres y los vicios. Igual de necesarios los unos que los otros para escapar de las alienantes cargas laborales y las responsabilidades laborales, por encima incluso de las satisfacciones amorosas. Podríamos tal vez prescindir de todo ello, pero no de esos pequeños momentos privados, de esas cosas que pertenecen sólo a nuestra personal jurisdicción, de esas sensaciones y satisfacciones que nos hacen ver, por unos instantes, la vida como algo hermoso y lleno de sentido. Decía Jorge Luis Borges en el prólogo de uno de sus libros de poesía que "no hay un sólo día en el que no estemos, por un momento, en el paraíso"...
Leyendo un interesante artículo sobre cosas sin las que no podrían vivir algunas personalidades famosas, encontré algunas curiosas y otras con las que me identifico plenamente. Teresa Nieto, Premio Nacional de Danza, decía: "no puedo vivir sin mi sofá azul, el refugio donde busco el equilibrio, la calma, donde me encuentro conmigo misma, donde me repongo de la locura de Madrid". Para el escritor Javier Cercás, "vivir sin libros es de idiotas". La presentadora Francine Gálvez no podría vivir sin un buen vino en su bodega. Alejandra Vallejo Nájera no podría prescindir de su casa, "pobre en muebles pero generosa en luz, palabras y música". Rosario Flores y Antonio Carmona no pueden vivir sin las playas de Cádiz. Cameron Díaz no puede vivir sin sexo...
Éstas son algunas de las cosas de las que yo no puedo prescindir:
- Leer. Para mí es una necesidad vital, me aporta paz, calma y serenidad por una parte; por otra, todas las sensaciones, emociones, conocimientos, ideas, reflexiones y aproximaciones a la belleza a las que no puedo acceder por las obvias limitaciones espacio temporales que implica no ser inmortal. A través de los libros puedo vivir otras vidas, saber qué pensaban grandes personajes que ya están muertos, ponerle nombre a los sentimientos que me invaden. "En busca del tiempo perdido", de Proust representa, para mí, el puro placer de la lectura; la obra de Borges me es imprescindible; leo con avidez las novelas de Auster; "Pedro Páramo", de Juan Rulfo, es el único libro que releo...
- El cine. De él obtengo de forma visual todas las sensaciones que he descrito antes con los libros. Me fascinan las películas con una buena fotografía; las comedias americanas de los años 50 y 60; los grandes peliculones como "El padrino"; el cine de Wong Kar-Wai; el de Woody Allen... todo lo que pueda aportarme algo intelectual o emocionalmente. Me encanta trabajar al ordenador con una película de fondo, me ayuda a concentrarme. Pero no soporto las típicas "americanadas", las películas de miedo y, por supuesto, el cine gore.
- La luz. Siempre ha sido determinante en la elección de la casas donde he vivido, icnluso en las calles y los barrios. Necesito tener un balcón al que poder salir y una ventana en mi habitación desde donde ver el cielo y recibir, cada mañana, los redimidores rayos de luz que me hacen sentir viva. Madrid, con su cielo azul y luminoso incluso en invierno, es una maravilla para quienes amamos la luz.
- El verano y la playa. Ambas cosas están relacionadas con mi necesidad de luz. Y de calor. Para mí, la imagen de la felicidad absoluta es un dia de verano, recibiendo el sol y la brisa marinas; descansando después en una estancia fresca llena de luz, pensando en todo lo que puede ocurrir, en todo lo que aún me queda por vivir. Recuerdo vivamente la imagen con la que empieza la película "El gatopardo": una amplia habitación en una casa italiana donde unas grandes cortinas se mueven mecidas por la brisa de un día de verano. Eso me hace sentir viva.
- Estar sola. Lo he repetido variuas veces en mis post. Soledad escogida, por supuesto, con mi pareja, mi familia y mis amigas cerca. Pero soledad. Para ver películas sola, para leer sola, para pasear sola, para no tener que hablar, para recuperar la calma, para revivir y reflexionar acerca de todo lo que ocurre a mi alrededor, de las emociones que experimento, para evocar recuerdos, para saborear el presente e imaginar el futuro.
- El té, el chocolate, el pan en todas sus variantes, la fruta, mis amigas, el deporte, la depilación láser, los chicles, mi portátil, el aceite de oliva o la música son otras cosas sin Ias que viviría mucho peor.
Y algo sin lo que podría vivir perfectamente es... sin madrugar. No lo soporto, me quita el sueño por las noches y la vitalidad por el día. Prefiero trabajar hasta tarde, incluso por la noche, a levantarme pronto. Para mí es un placer -y no podría vivir sin ello aunque sea de vez en cuando-, levantarme sin despertador.
Hay muchas más cosas sin las que no puedo vivir, pero prefiero que me contéis las vuestras. Y también alguna de la que podríais prescindir sin problemas.