
Leí una vez que
una famosísima modelo respondía, ante la pregunta que da título a este post,
"mis rodillas". Me quedé anonadada;
yo no tenía más de veinte años y quería cambiar por lo menos veinte cosas en mi cuerpo. ¿Las rodillas? Actualmente eso es algo que sólo puede contestar alguna de las excepcionales personas que, asombrosamente, están contentas con su cara, su cuerpo y su peso; o alguien que tiene, a diferencia de la mayoría de las mujeres, una autoestima en condiciones.
Según un estudio internacional de Dove, nueve de cada 10 mujeres cambiarían algo de su físico. Cuando era niña odiaba mi nariz, me ponía el dedo encima del ligero caballete para ver lo "guapa" que sería con la nariz recta. Cumplidos los treinta, jamás pasaría por un quirófano para operármela; de odiada ha pasado a ser aceptada y apreciada, creo que le da personalidad y fuerza a mi cara, me proporciona todo lo contrario a las operaciones de estéticas: ser diferente. Por supuesto, hay cosas que me gustaría mejorar en mi cuerpo, pero sin que ello supusiera sufrir, sacrificarse, obsesionarse o amargarse. Además, prefiero tener un cuerpo real a parecer una tía plastificada, de verdad, no me gusta el prototipo de mujeres operadas.
No quiero caer en la demagogia con este tema. Si pudiéramos elegir, ¿a quién no le gustaría ser estilizad@, guap@ y tener un cuerpo y una cara de escándalo? Es normal y desde luego sano y coherente querer vernos mejor, pero estoy segura de que no sería necesario cambiar tantas cosas como pensamos. Por suerte, con la madurez se suelen dimensionar adecuadamente los complejos que en la alolescencia se magnifican hasta el punto de resultar intolerables. Pensad si no en cuando os acomplejaba tener mucho pecho o ser demasiado altas.
Según el estudio de Dove , el 25% de las mujeres y el 24% de las adolescentes se someterían a una operación de estética. También, que el 14% de las mujeres y el 19% de las adolescentes tienen niveles bajos de autoestima. Y es ahí donde, para mí, está la clave de los mayores complejos. Crecer en una familia y en un entorno que te refuece la autoestima y la seguridad en ti mismo, protege en la adolescencia y la edada adulta de caer en una preocupación desmedida por los defectos físicos. Existen, sí, pero no merecen más tiempo que el necesario para valorar si pueden mejorarse y para hacer algo razonable para conseguirlo. Todo lo demás es tiempo que nos quitamos de disfrute. ¿No será tal vez que recrearse en los propios defectos esconde cierto miedo a vivir?
Digo todo esto por propia experiencia. Ahora que he pasado los treinta y tengo peor cuerpo que a los veinte, me por fin a gusto en mi piel. Me cuido porque he aprendido a disfrutarlo y he expulsado de mi vida todas aquellas cosas estúpidas que hacía para "luchar" contra mis defectos: no comer, matarme a hacer ejercicio, privarme de las cosas que más me gustaban, andar encorvada para disimular el pecho, darme treinta capas de "pote" para disimular imperfecciones, etc.
Leí ayer que lo primero que hizo Beyoncé tras frinalizar el rodaje de "Dreamgirls " fue irse a comer pollo frito para recuperar sus curvas y desquitarse dle hambre que había pasado. Por exisgencias del guión tuvo que adelgazar varias tallas a base de dieta y ejercicio, pero a ella no le compensaba tanto sufrimiento solo para conseguir estar algo más delgada. Y, lo mejor, es que a ella le gusta estar más llenita, que no gorda, sino en su peso.
Aunque se trate de "lugares comunes"´, me gustan las frases como "la belleza está en la diferencia" o "la imperfección es bella". Sé que tenéis cosas que os gustaría cambiar (la nariz, el pecho y el peso son las más comunes), pero me gustaría que me contáseis también qué no cambiaríais de vuestro cuerpo.