¿Qué mujer no ha estado alguna vez a dieta? Nosotras, tan razonables, respondables, prácticas y racionales en la mayoría de aspectos de nuestra vida, perdemos la cabeza con el tema del adelgazamiento.
Somos las mejores cuidando y alimentando a los demás pero nos maltratamos a nosotras mismas a costa de la dichosa línea. Veamos algunas de estas dietas desastrosas.
La dieta de la fruta. Un kilo y medio repartido en seis comidas, ésta es la cantidad de fruta (y sólo fruta) que te tienes que comer para que la cosa funcione. Esta dieta es una de las primeras que solemos hacer de jovencitas, porque es fácil y barata. ¡Anda que no he comido yo manzanas para matare el hambre! Aunque la reina de las frutas dietéticas es la piña: todo el mundo piensa que quema las grasas, pero sólo ayuda a digerirlas. Efectivamente, si te pasas dos días comiendo sólo piña adelgazas, pero pasas un hambre horrorosa y te entra una debilidad que para qué.
A base de verduras. Mi prima hizo una vez una dieta "vegetal" con la que adelgazó un montón. Eso sí, por perder, perdió hasta la regla. Se trataba de la genial idea de comer sólo acelgas: crudas, rehogadas o cocidas, pero acelgas. Del mismo "pelaje" es la dieta de la alcachofa, de alto poder diurético. Las verduras son un alimento imprescindible, aportan nutrientes esenciales, pero mejor de acompañamiento de un buen filete o un pescado.
Cuando una es jovencita lo único que te importa es adelgazar, eres capaz de comer hormigas fritas si tus amigas te dicen que funciona. Durante una temporada yo misma hice la dieta más absurda de todas: no comer. Quería meterme a toda costa en un vestido de una talla menos que la mía. El objetivo, la fiesta del instituto. Estuve una semana a fruta, hasta que conseguí meterme el vestido y poder respirar con él. Eso sí, el día siguiente a la fiesta engullí todo lo que no había comido esa semana, recuperando ipso facto todo lo que había perdido.
Mis amigas son unas verdaderas profesionales en esto de las dietas, yo creo que las han probado todas.
Una de ellas consiguió adelazar más de diez kilos gracias a unas pastillas milagrosas que te quitaban el hambre y te ponían como una moto. Cuando al supuesto doctor que se las recetó a ella y a medio Madrid le desmontaron el "chiringuito",
resultó que estaban hechas, básicamente, de anfetaminas. Otra de mis amigas ha probado el famoso
Plan 15 días Kellog's Special K y dice que no está mal, que bajas de peso, pero que al final le salían los cereales por las orejas.
¿Quién no ha intentado adelgazar a base de ensaladas? Tomar ensaladas como plato único es otro recurso para adelgazar. Pero comiendo a base de ensaladas pueden pasar dos cosas. 1. Que adelgaces a costa de pasar un hambre horrorosa si de verdad te limitas a la típica ensalada mixta. 2. Que seas de las que dicen que no entienden por qué no adelgazan si sólo comen ensaladas; y resulta que a la ensalada le añades queso, pasta, salmón, pollo, paté, frutos secos, huevos, salsas untuosas... Vamos, que coges tu comida habitual, la echas en un bol y le pones unas hojas de lechuga.
¿Y que hay de las barritas sustitutivas? No sé a vosotras, pero a mí los supuestos elementos probióticos que contienen
me producen un movimiento intestinal que me lleva inmediatamente al cuarto de baño. Hablando claro, me dan unmos retortijones que me mareo y todo. Así que lo de las barritas no me vale para nada.
Podría pasarme horas hablando de las dietas absurdas e imposibles con las que todos hemos picado alguna vez, pero me produce curiosidad saber cuál ha sido la peor dieta de vuestra vida.