
Esto
me lo decía hace poco una amiga que se había apuntado con mucho ímpetu a un gimnasio después de Navidad, por fin decidida a quitarse esos kilos de más acumulados tras años de ferviente sedentarismo y ansiosa por recuperar la forma física perdida.
Cuando me la encontré la semana pasada
no la vi tan esbelta como me imaginaba sino tan curvilínea como siempre. Prudentemente no le pregunté si es que al final no se había apuntado a hacer todas esas clases de spinning, aeróbic y yoga que me había enumerado tan convencida; enseguida me sacó de mi duda diciéndome que, efectivamente,
iba tres veces en semana a su "club" y que había hecho muchas relaciones sociales interesantes, pero de adelgazar, nada. Y es que son muchas las razones que pueden hacer que uno ni pierda peso ni gane mucha forma aún yendo regularmente al gimnasio.
"Cómo es posible que haciendo una hora de ejercicio intenso cada vez que vas al gimnasio no hayas bajado de peso?", le pregunté. "Pues yo creo que es, primero porque me he tomado muy en serio lo de comer bien para hacer deporte, así que al medio día me como todos los platos de pasta que antes no me permitía; luego, hacer ejercicio me da tanta hambre, que cuando llego a casa 'me como hasta a mi madre por los pies'; y para más 'inri', me he hecho un grupito de amigos con los que casi todos los días me voy a tomar unas cañas para relajarnos del esfuerzo", me dijo sincera y hasta contenta. Adelgazar no había adelgazado, pero se había echado un ligue...
Lo que me dijo mi amiga me hizo reflexionar sobre por qué la gente va a los gimnasios y sobre el papel social que actualmente juegan. Me explico, los "clubes de fitness", como ahora los llaman, se han convertido en auténticos centros de ocio, donde la ente no sólo va a hacer ejercicio sino a desconectar de su trabajo y hasta de su vida, a relacionarse con otras personas -muchos con el objetivo incluso de encontrar pareja-, otros tantos a machacarse conscientemente para conseguir el cuerpo con el que sueñan, otros porque están enganchados a las endorfinas que produce hacer deporte, y algunos incluso porque se lo ha mandado el médico -"está usted un poco deprimido/a, vaya usted a un gimnasio". Si sois socios de algún "club" entenderéis perfectamente lo que digo.
Llevo más de doce años yendo regularmente al mismo gimnasio, y os puedo asegurar que he visto de todo. Recuerdo a una chica con la que coincidía en clase de aeróbic -hará diez años- que siempre venía pintada como una puerta y peinada de peluquería. Yo, que sudaba bien la camiseta y terminaba con el pelo mojado, no concebía ir pintada a hacer deporte. Ella salía intacta, no se le corría ni el rimmel. ¿Cómo lo conseguía? Moviéndose en plan teleñeco, es decir, menos que una fotografía. Por supuesto, ésta era una de las que decía que por mucho que iba al gimnasio no conseguía quitarse la tripa. Y así muchas. Luego está el "rollo" de la sala de fitness, que es cosa más bien de hombres. Tengo un grupo de amigos que van TODOS los días una media de tres horas al gimnasio -os lo juro- y no están ni mucho menos espectaculares. La razón es que del tiempo que se pasan en la sala la mitad lo gastan hablando con la excusa de que entrenan juntos para ayudarse con las pesas. Fijáos el día que vayáis a hacer máquinas; hay quien le da más a la lengua que a las pesas. A éstos, por supuesto, tampoco les cunde mucho el gimnasio.

También hay mucha
gente en los gimnasios
que no tiene ni idea de lo que tiene que hacer si quiere adelgazar (sobre todo, ejercicio aeróbico). Puedes ir al gym todos los días de tu vida y lucir la misma tripa con la que entraste si no haces ejercicio que implique moverse, y además te recuperas del esfuerzo
comiendo el doble que el día que no vas. Las máquinas y los programas de ejercicio se han modernizado mucho, e incluso hay algunas que lo hacen todo por ti; pero los que vamos a un gimnasio normal, sin maquinaria vanguardista,
todavía tenemos que sudar la camiseta para mantener el tipo. ¡Y cuánto cuesta a medida que te vas haciendo mayor! A mí ahora me ha dado por el
yoga, que te endurece el cuerpo y te deja muy relajada, pero claro, por sí solo tampoco adelgaza...
¿A vosotros el gimnasio os adelgaza, os engorda u os deja indiferentes?