Elegante, ésa es la palabra que define a Rania de Jordania;
en su forma de vestir, en su forma de actuar y hasta en su forma de pensar. Reina, mujer, madre y activista por la causa de sus homónimas en el mundo árabe, pocas mujeres encarnan como esta jordana de origen palestino el
ideal de la mujer del siglo XXI: independiente, cosmopolita, culta, tolerante, orgullosa de su feminidad y comprometida socialmente.
Nunca imaginó que se converetiría en un personaje tan popular como Jackie Kennedy, Diana de Gales o la mismísima Grace Kelly. Por suerte, Rania ejerce un papel mucho más activo en la vida política de su país y en el panorama internacional.
Tiene 36 años, es madre de cuatro hijos y, lejos de retirarse al cuidado de su familia, se ha convertido en el estandarte de las mujeres de Oriente Medio. Espectacularmente bella, su estilo inspira también a mujeres de todo el mundo, hasta el punto de ser considerada un icono de la moda. Viéndola, uno siempre piensa que no podría ir mejor vestida, mejor peinada; incluso que nadie podría superar su exquisita educación y saber estar.
El cine, la gimnasia, los restaurantes, eran sus aficiones en Kwait, la ciudad donde creció de forma totalmente anónima. De no haber conocido al rey Abdallah se habría convertido en una mujer de negocios. Aunque le costó acostumbrarse a la vida de palacio, un excepcional instinto y naturalidad le hicieron brillar pronto con luz propia. Su marido, con el que lleva casada trece años, tiene en sus manos el poder ejecutivo, político y económico, pero tiene en cuenta la opinión de su mujer.
La voz de Rania de Jordania se ha convertido en la de millones de mujeres del mundo árabe que reclaman mayor protagonismo y libertad en la vida pública y privada, y en la mejor interlocutora para desterrar mitos y prejuicios. Rania afirma que no llevar velo es una decisión personal, pero en mi opinión es un signo de apertura y modernidad, aunque ella dice que llevarlo nada tiene que ver con situaciones de opresión o sumisión, opinión de la que difiero pero que me aporta otro punto de vista. "Juzguemos a las mujeres por lo que tienen en la cabeza y no encima de la cabeza", ha dicho.
A través de su propia fundación, Rania promueve el acceso a la educación de las jóvenes y las alienta a acceder al mercado laboral. Según la reina jordana, Oriente atraviesa uan época de cambios importantes para la mujer, ya que sus propias familias empiezan a reconocer su productividad al trabajar fuera. Efectivamente, en Jordania las mujeres son tan cultas o más que los hombres, pero no se trata de algo extensivo a todo el mundo árabe. Respecto a las tradiciones y costumbres que frenan el desarrollo de la mujer, como los crímenes de honor, Rania reconoce que la solución es complicada y pasa necesariamente por la educación. Ante las duras preguntas a las que Rania se ve sometida algunas veces, contesta diciendo que "la violencia hacia la mujer no es un hecho aislado en el mundo árabe". Y tiene razón pero, como mujer, prefiero vivir en occidente.
A pesar de no tener ninún poder político,
Rania cuenta con uno tremendamente poderoso: el mediático, que emplea de forma justa y acertada para promover el acercamiento entre el mundo árabe y el occidental. Tras el fatídico
11 de septiembre, Rania dio una conferencia por voluntad propia en la Zona Cero. Volviendo a la situación de las mujeres en Oriente, Rania dice algo muy acertado y que también debe aplicarse en Occidente:
"la lucha por los derechos de la mujer es también cosa de hombres". Rania viaja por el mundo llevando luz sobre la situación de la mujer árabe y derribando falsos
mitos, como que ser feminista y musulmana es incompatible. La reina de Jordania pide a las mujeres de todo el mundo que se unan para aplacar el odio y disipar los miedos, que pongamos en práctica el
rol conciliador que siempre hemos ejercido.
La figura de Rania de Jordania no sólo provoca admiración, también es objeto de críticas hacia su excesivo interés por su aspecto, por la moda y por ciertas actitudes frívolas. En mi opinión, la belleza de Rania, su aspecto cuidado y moderno, su interés por cultivarse física e intelectualmente promueve una imagen fresca y actual de la mujer musulmana, un ideal de vida e independencia por el que muchas de ellas se atreven a reclamar en voz alta sus derechos.
¿Cuál es vuestra opinión sobre Rania de Jordania?
NOTA: Mucha de la información recogida en este post ha sido extraída de una entrevista publicada en el número de febrero de la revista ELLE.