Educar a un hijo es una de las tareas más difíciles que existen. Uno hace las cosas lo mejor posible y, aún así, a veces los hijos no se comportan como uno espera. Todos queremos darle a nuestros hijos todo lo que a nosotros nos ha faltado, pero algunas veces nos pasamos.
Darle a un niño todo lo que pida, evitarle cualquier esfuerzo o no ponerle límites puede inhibir en ellos algo fundamental para mí: la capacidad de desear. Algo que necesita de esfurzo, capacidad de superación e ilusión; que hace soñar; que facilita el hábito del trabajo. Poseer jamás será sinónimo de felicidad.
Esto precisamente le ocurre a algunos hijos de multimillonarios, de famosos e incluso de aristócratas que, habiendo tenido una vida en exceso regalada, hacen del hecho de vivir de sus herencias de fama o dinero su profesión. Tentador, no lo niego, pero engañoso: no producir, ni material ni intelectualmente nada, no enriquece, ni culturiza, ni enseña, ni satisface, ni nos hace dignos de admiración. Esto es lo que le ocurre a la "troupe" de famosillos y jóvenes herederos tipo Paris Hilton o Andrea Casiraghi, que matan su aburrimiento en fiestas, cócteles, presentaciones, pasarelas, shows y son bien conocidos en la noche de Nueva York, Londres, Milán o París.
Aunque de vez en cuando quisiera para mí la vida que llevan y todo lo que tienen sólo por el hecho de ser "hijos de", no me gustaría ser como ellos; mucho menos me gustaría que mis hijos lo fueran. Dedicar tu vida, simplemente, a divertirte puede acabar convirtiéndose en algo profundamente aburrido y llevar, casi inevitablemente, al exceso como forma de obtener satisfacción. Alcohol, drogas, inestabilidad emocional, incapacidad para interagrararse socialmente, anorexia... son algunos de los problemas que acaban teniendo muchos de ellos. Veamos a algunos de estos "jóvenes vividores":
Hermanas Hilton. Herededas del imperio hotelero Hilton, se dedican, básicamente, a pasárserlo bien. Paris incluso a desarrollado un extraordinario don para sacar dinero de sus tonterías, ocurrencias y tremendo exhibicionismo. Aunque no lo necesite, Paris ha hecho de vivir de su imagen la profesión más rentable. Pero qué imagen más hortera. Drogas, alcohol, adicción a las compras, escándalos sexuales... lo tiene todo y no hay amiga que se le acerque a la que no ponga del revés, como a la pobre Britney Spears, que acabó saliendo a la calle sin bragas y cogiéndose tales cogorzas que ha terminado en un centro de desintoxicación. Eso sí, hay que reconocer que París es una fiestera profesional sin rival.
Niciole Ritchie. Méritos personales y profesionales: ser hija adoptiva del gran músico Lyonel Ritchie y haber protragonizadio junto a su gran amiga Paris el reality "The simple life", en el que aparecían trabajando en una granja o como simples empleadas. Lamentable. A partir de ahí Nicole descubrió el poder de la fama y ha sabido explotar como nadie, gracias a su estilista Rachel Zoe (que me parece más bien hortera), el filón de las revistas femeninas cuando empiezan a considerarte icono de la moda. A mí personalmente me parece alucinante que dos chicas que se dedican básicamente a no hacer nada se hayan convertido en el modelo a seguir por millones de jóvencitas.
Allegra Beck Versace. "La piccola principessa", heredera del imperio Versace, va siempre acompañada por seis guardaespaldas y las fiestas que da en su casa del lago Como (es vecina de George Clooney) son conocidas por toda la "high society". Sin embargo, su madre reconocía públicamente esta misma semana que Allegra lleva años luchando contra la anorexia.
Andrea y Carlota Casiraghi. No tienen otra ocupación conocida que la de
ir de compras y asistir a fiestas. Ah no, perdón, Carlota es muy aficionada a la hípica. Andrea y su novia Tatiana no se pierden un sarao que se precie en cualquier parte del planeta.
Las jóvenes cuñadas comparten, por su puesto, su gran afición por la moda y por gastarse grandes cantidades de dinero, que ellas no ganan, en ir de compras.
Atina Rusel Onassis. Con tan sólo 21 años, la joven heredera del imperio Onassis ya está casada con un hombre 12 años mayor con ella. el jinete brasileño Doda Miranda. Igual que Carlota Casiragui, su mayor ocupación conocida es montar a caballo.
Bee Shaffer. La hija de la archiconoda editora de Vogue USA,
Anna Wintour, es casi tan polémica como su madre, de la que aprovecha bien su fama para vivir sin dar ni golpe.
No sé si consentiría demasiado a mis hijos si tuviera tanto dinero que no necesitara trabajar, probablemente el papel de los padres de estos famosos no sea tan fácil como pensamos. Ahora que las riquezas no nublan mi raciocinio, tengo claro que aunque pueda, no quiero malcriar a mis hijos. Intentaría no darles en exceso y que, desde pequeños, sepan ganarse las cosas y apreciarlas. Sé que podría ser tentador darles lo que yo no he tenido, pero tengo claro que les quitaría, como he dicho al principio, uno de los principales motores que el ser humano tiene en la vida: la capacidad de desear; unos de los grandes acicates de la felicidad.
¿Si vuestra familia fuera rica os daríais a la buena vida como estos jévencitos malcriados? ¿Cómo es la educación que queréis darle a vuestros hijos?