¿Cuántas veces habéis querido dejarlo todo para iros lejos, a vivir cerca de la playa o el campo, o en una ciudad tranquila? Supongo que es una idea que nos ronda a todos por la cabeza pero que pocos se atreven a hacer realidad. El año pasado,
un amigo que estaba sometido a mucha tensión, tanto laboral sentimental, desapareció durante varios días sin decirle a nadie dónde estaba. Imagináos la preocupación de su novia, su familia y sus amigos. Cuando apareció dijo, simplemente, que había explotado, que no podía más, que se había tenido que ir lejos. Pero volvió a su trabajo, a su vida y a su relación.
A mí me ha ocurrido algo parecido.
Como algunos ya sabéis, alterno diferentes trabajos a lo largo del día, lo que habitualmente se convierte en duras jornadas de trabajo que me dejan rota física y mentalmente. A este desgaste habitual se le sumó hace un mes un lumbago que me dejó literalmente doblada. Me quedaba en casa, sí, pero no pude dejar de trabajar, me iba del sillón a la cama con el portátil a cuestas. Llegó un momento en que no sabía ni cómo ponerme, me faltó escribir mientras hacía el pino. Al cabo de dos semanas tenía los ánimos por los suelos, me dolía el cuerpo y el alma; lloraba cada día.
Estar enferma y no poder dejar de trabajar y de atender a mis obligaciones, me hizo replantearme mi vida. No me he liado la manta a la cabeza y lo he dejado todo, pero sí me he cogido 13 días de vacaciones para ¡irme a Bali! Me gasto el sueldo del mes en el billete y me voy en uno de los peores momentos de trabajo del año, pero eso, o hago como mi amigo y desaparezco por ahí, o lo que es peor, caigo enferma. Ir a Bali ha sido siempre uno de los sueños de mi vida y por fin voy a hacerlo realidad. El viaje también se lo debo a mi novio, que pacientemente aguanta mis largas jornadas de trabajo, mis cambios de humor y el escaso tiempo que a veces tengo para él (para mí misma ya ni hablamos). En este post publico fotos de Bali sacadas de Internet, pero cuando vuelva veréis las que habré hecho yo misma.
Este mes con lumbago me hizo pensar no sólo en todos los que estáis sometidos a una carga excersiva de trabajo y responsabilidades fuera y dentro de casa, sino también
en todas aquellas personas que se ven atrapadas en vidas en no quieren vivir. Aunque no me lo han dicho, sé que en mi círculo de amistades hay quien se ha conformado con una pareja de la que no está enamorada, quien se ha casado y ha tenido hijos porque "era lo que había que hacer", quien aguanta situaciones vitales que no desea, quien no se atreve a hacer lo que realmente desearía...
Estoy segura de que todos ellos sueñan secretamente con reunir un día la fuerza necesaria para dejarlo todo y empezar una nueva vida.
Tengo varias preguntas. ¿Alguna vez lo habéis dejado todo para empezar de nuevo? ¿Soñáis a menudo con hacerlo? ¿Dónde os iríais o qué haríais?