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Artículos - mayo 2007

# miércoles, 30 de mayo de 2007 12:12

¿Quiénes podrían ser LAS 300?

  Ayer volví a ver la impactante película de Zack Snyder basada en el cómic de Frank Miller. La pirmera vez la vi en el cine con un grupo de amigos, que salieron del cine diciendo que se querían poner tan fuertes como " "Los 300" " (yo también lo pensé). Después de verla por segunda vez, y de volver a querer ponerme tan cachas como los aguerridos espartanos, empecé a pensar si sería posible hacer la misma película en versión femenina, con tías fuertes y "buenorras", de cuerpos musculados, atléticos y poderosos. La verdad, creo que pocas actrices darían la talla.

   Porque Nicole Kidman es una fantástica actriz, pero la veo demasiado flaca como para hacer de espartana. Scarlett Johansson es la más sexy del momento, pero me parece muy bajita y poco musculosa como para que le siente bien la armadura. Eva Longoria, otra de las mujeres más deseadas, la veo demasiado "canija" como para meter miedo a nadie. Julia Roberts me resulta muy dulce como para dar el tipo de salvaje. A Cate Blanchett, que me parece una divinidad de mujer, tampoco la veo en plan ageresivo. Y a Penélope no puedo ni imaginármela blandiendo la espada... La mayoría de las actrices de Hollywood tendrían que engordar unos veinte kilos para pder participar en esta película.

¿Quiénes, entonces, podrían ser "Las 300"?

Eva Mendes. Una latina de cuerpo y cara impresionantes. Con curvas pero bien tonificada, y una expresión felina en la cara que encajaría bien con la versión femenina de Leónidas, el rey de Esparta. De origen cubano, Eva dice que nunca imaginó que sería actriz. Me nos aún se imaginaría que en un blog la iban a proponer para "Las 300".  

 

 

 

 Cindy Crowford. La mítica modelo, top entre las tops, se hizo famosa por su cuerpo atlético y sus vídeos de ejercicio. No sé si daría la talla como actriz, pero por su físico sí la veo como una guerrera espartana. Incluso me encajaría también el el papel de  Leónidas (en versión femenina, claro está). En los cuarenta, sigue teniendo una forma física estupenda y una muscultura nada despreciable.

 

 

 

Nicolette Sheridan. ¿Habéis visto "Mujeres desesperadas"? En esta serie es la sexy Edi Britt, a la que todas odian por su falta de escrúpulos. Yo aluciné cuando ví a esta mujer, con cuarenta años largos que debe tener, súper cachas en plan culturista. Si no fuera porque la cara le delata la edad, tiene un cuerpazo de escándalo que, seguro consigue entrenando duro y a diario. Theri Hatcher parece un pajarillo a su lado. Estaría muy creíble como guerrera espartana.

 

 

Beyoncé. No tiene un cuerpo excesivamente atlético pero sí hay mucha materia prima para desarrollarlo. Las mujeres negras tienen más masa muscular que las blancas, y con un buen entrenamiento la cantante podría convertirse en una auténtica "máquina de matar" persas (ficticiamente, claro, pobres persas). Lo que no sé es si a los persas les daría un infarto simplemente con verla con tan poca vestimente como llevaban los espartanos. La verdad es que también estaría muy bien como Leónidas...

 

 

 

Naomi Campbell. Se lo ha ganado a pulso por su mal carácter y su enorme ego: yo la propondría para encarnar al rey Jerjes. Estaría divina adornada con los lujosos y numerosos abalorias que el rey persa luce en la película.Su cuerpo, musculado y atlético resultaría tan impactante como el de Rodrigo Santoro, el actor que encarna a Jerjes.

Heidi Klum, a la que he sacado junto a Leónidas, también me parece una estupenda candidata a guerrera espartana; desde luego, vikinga sí parece.

Creo que todas estas mujeres podrían dar el tipo en la versión femenina de "Los 300". Lo que no sé es si resistirían el durísimo entrenamiento al que se sometieron los actores del filme para poder lucir semejantes abdominales y torsos, y hacer creíbles las coreografías de lucha.

¿Qué famosas pensáis que podrían participar en la versión femenina de "Los 300"?

# lunes, 28 de mayo de 2007 14:07

Eso de ir al ginecólogo

 Extraído de un artículo que describía una visita ginecológica: "El doctor chequea tu aparato genital externo para observar posibles anomalías (...). Luego, con un guante, introducirá uno o dos dedos en tu vagina y ejercerá presión sobre el abdomen con la otra mano para sentir tus órganos internos (...). Después, con la ayuda de un espéculo que mantendrá la vagina abierta, podrá examinar la cerviz, el tipo de flujo y otros detalles. Normalmente aprovechará para realizarte una citología (...). Para ello, extraerá células del cuello uterino con la finalidad de detectar algún tipo de cáncer. Después del examen pélvico te hará un chequeo y palpación de senos...

Ufffff. Eso de ir al ginecóloo a mí me da "yuyu", y corte, y un poco de miedito. 

 Que hay que ir al ginecólogo, al menos anualmente, lo sabemos todas. De ello depende que, en caso de haber algún problema, pueda detectarse de forma precoz. Según la OMS, en los países desarrollados ha descendido considerablemente la mortalidad de enfermedades como el cáncer de pecho o de útero gracias al diagnóstico prematuro. Necesaria es la visita, sin duda, cuando detectamos cualquier problema, ya sea relacionado con molestias como con métodos anticonceptivos o deseos de concepción. Obligada en caso de sospecha de algo importante. Pero... ¿cuánto retrasamos esta visita aunque sepamos que la necesitamos?

Con el ginecólogo una se aguanta hasta el último momento porque, sinceramente, hay que echarle valor y ganas. Luego no suele ser para tanto, pero te pasa como con el dentista: te vas sugestionando desde el día antes hasta que consigues ponerte de los mismísimos nervios imaginándote todo tipo de torturas y nefastos diagnósticos.  

Es incómodo y desagradable aunque quien te atienda sea una ginecóloga, aunque menos, la verdad; por lo menos sabes que la que está mirando tiene lo mismo que tú, sabe bien de lo le hablas y no te hace sentir tan violenta cuando hurga o toca en tus partes íntimas. Porque vaya trago cuando te abres de patas en el potro y cuando, todavía muerta de verguenza por la visita a tu más recóndito interior, aún te queda el tocamiento de pechos. Tremendo, de verdad; por lo menos en el dentista nadie te va a ver las partes nobles.

 

  Recuerdo con horror la primera vez que fui a un ginecólogo. Era un amujer, pero me dio lo mismo porque era "más seca que una "mojama. En esa primera visita no hubo exploración porque en realidad yo iba por un problema de caíad de pelo para que comprobase el estado de mis hormonas; en este caso vía analítica y no palpacional. El trauma vino más porque yo en esos momentos no me llevaba muy bien con mi madre y no quería ni a tiros que entrase conmigo a la consulta. No tenía con ella confinaza y me daba una verguenza horrorosa pensar que la ginecóloga me podría hacer preguntas indiscretas que yo no querría responder delante de nadie. Nerviosa y sudorosa, cuando vino a llamarme la enfermera me metí como un rayo en la consulta, pero antes de que pudiera cerrar la puerta, mi madre la sujetó bien fuerte para dejar claro que ella también entraba. Luego no fue para tanto pero ambas lo pasamos fatal por la indinación que nos corroía; yo porque consideraba que mi madre no tenía derecho a entrar si yo no quería; y ella porque sentía que yo la había ofendido delante de todo el mundo por no querer dejarla entrar.

Nunca más volví a ir al ginecólogo con mi madre, considero que es un acto demasiado privado como para tener que compartirlo con nadie, aunque curiosamente, ahora ya no me importaría. Pero volvamos al tema. En mi segunda visita al ginecólogo, esta vez un chico joven muy simpático, no me libré del examen táctil, que fue, palabra más palabra menos, cómo he escrito al principio del post. Aunque apentaba normalidad y distendimiento, si hubiera podido hubiera salido corriendo y me hubiera puesto unas bragas de hierro para que nadie pudiera volver a mirar ahí dentro en una década.

En la tercera visita me hicieron una ecografía normal y otra vaginal. ¿Os habéis hecho mucho pis alguna vez  y habéis tenido que esperar mucho para ir la baño? Pues eso no es nada en comparación con lo que te espera cuando te hacen una ecografía (aunque no es la que normalmente te hará el ginecólogo). Te tienes que beber varios litros de agua y esperar al menos dos horas hasta que te la hacen, con lo cual tú estás en la sala de espera con las piernas retorcidas, la cara descompuesta y quieta como una estatua porque como te muevas se te escapa allí mismo. Para hacerte una ecografía vaginal te meten una especie de vibrador con un preservativo gigante. Una experiencia extrasensorial.

Bromas aparte y aunque sea incómoda, hay que ir al ginécologo chicas. Como dice el refrán, "una vez al año no hace daño". No sé vosotras, pero yo tengo amigas que no van jamás o que lo retrasan hasta que ya están de cuatro meses o con unos picores horrorosos ahí mismito. No lo hagáis, a la cuarta o quinta visita ya ni te inmutas cuando el ginecólogo se pone el guante, y pueden ser muchos los problemas de salud que os ahorréis. Además, el ginecólogol no está sólo para explorarte sino para informarte sobre cualquier duda que tengas acerca de tu sexualidad (métodos anticonceptivos, falta de deseo, relaciones dolorosas, etc.).

¿Cómo lleváis vosotras lo de ir al ginecólogo? ¿Tenéis alguna anécdota para contarme? 

 

# sábado, 26 de mayo de 2007 9:06

¿Gazpacho o salmorejo?

Si hay algo que caracteriza, gastronómicamente hablando, la llegada del buen tiempo, es que en las cartas y menús de los restaurantes empiezan a aparecer el gazpacho y el salmorejo. Delicias líquidas ambas que coronan la mesa de los españoles sin distinción de clase, poder adquisitivo o tendencia política. El gazpacho es, sin duda, el caldo rey del verano, pero el salmorejo no se queda a la zaga. Veamos las recetas de ambos entrantes y sus posibles combinaciones culinarias y hasta espacio-temporales.

 Siempre me ha gustado el gazpacho, eso sí, con poco ajo, que luego se repite cosa mala. Recomendable es no tomar gazpacho antes de una cita amorosa o una importante reunión de trabajo so riesgo de amenizar olorosamente al personal. En mi casa se toma en verano de acompañamiento, no de entrante, ya que mi madre lo hace muy clarito, más bien a modo de bebida refrescante. A este gazpacho, que le sale más bien de color naranja, a mí me gusta a veces picarle luchuguita muy fina y echarle unos hielitos.

Pese a lo rico que está el gazpacho de mi madre, de aires extremeños, a mí siempre me ha gustado un poquito más espeso, para tomarlo de primer plato. Lo que no soporto es echarle cebolla cruda ni pan; lo primero por el aliento y lo segundo por las fatiguitas que me dan los tropezones. En verano, es la mejor opción cuando se sale a comer fuera: hidratante, sabroso, ligero y bajo en calorías. Muy socorridos son los gazpachos de tetrabrick, como el famoso Alvalle , que dicen que es el mejor gazpacho envasado.

 Ignorante de mí, pensaba que no había mejor preparación veraniega del tomate que el gazpacho, cuando descubrí el salmorejo. Córdoba fue la cuna de mi descubrimiento, donde lo ponen con berengenas fritas que uno moja con deleite en las deliciosa crema. Sabedora de un gran descubrimiento, tras mi visita a la bella ciudad me dediqué a ir probando todos los salmorejos que se ponían a mi alcance. Creo que no me falta un restaurante de mi barrio por catar. De todos ellos, me quedo con el de El Albur, donde  sólo lo hacen a partir de mayo.


Cuando me ponen delante un plato de salmorejo, reconozco avergonzada, me vuelvo ansiosa y avariciosa; lo quiero todo para mí. El huevo y el jamoncito picado dentro, y unas berenjenas fuera, son todo lo que necesito para ser feliz. Habiendo gazpacho y salmorejo en la carta, me quedo siempre con el segundo, aunque reconozco que el gazpacho es más versátil porque puede llevarse a la playa, al campo o de pic nic urbano; por su alto contenido en agua -en vitaminas prácticamente empatan- es más apetecible cuando el calor aprieta y uno pierde líquidos. ¡Qué bien sienta un gazpacho fresquito cuando uno busca refugio, abrasado y dehidratado, en el chiringuito playero!

Aunque le pongo empeño, no soy buena cocinera y no puedo daros el secreto de un buen gazpacho y un buen salmorejo. Éste útlimo me resulta más difícil, tiene su arte  cogerle el punto. Una amiga de Granada. saladísima ella, me dijo su secreto para el salmorejo: no remojar el pan con agua sino con el propio tomate, rallándoselo por encima.

 Hay quien no le echa pepino al gazpacho, hay quien le echa uvas o comino (mi hermano Julio le echa tortilla); hay quien lo hace anaranjado y a quien le sale colorao como el propio tomate. Hay quien hace el salmorejo fuertecito de ajo; hay quien lo acompaña de berenjenas y quien lo unta en el pan. Y hay, como yo, que mayoremente se lo come, sea como sea, con gusto y disfrute.

¿De qué sois más, de salmorejo o de gazpacho? ¿Me daríais vuestras recetas y vuestros trucos para hacerlo "rico rico"?

# miércoles, 23 de mayo de 2007 9:31

Second Life

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Decía Borges que el mayor pecado que puede cometer un hombre es llegar al final de su vida es no haber sido feliz. No es tarea fácil. Second Life, el nuevo fenómeno de Internet me parece precisamente un reflejo virtual de muchas infelicidades. Aunque también puede contemplarse como un espacio sin límites donde dar rienda suelta a las fantasías, inquietudes, ideas o deseos que la falta de tiempo y las circunstancias sociales o personales no nos permiten realizar. ¿Qué es Second Life? Se trata de un mundo virtual en el que puedes vivir una segunda vida -virtual, claro- siendo quien tú quieras: actor, médico, bailarina, explorador, director de cine, condesa... Tú eliges tu personalidad virtual y diseñas tu "avatar" o aspecto cibernético. ¿Una segunda oportunidad? Este mundo virtual se inspira en la novela de ciencia ficción ciberpunk Snow Crash. Casas, calles, gente, negocios, porpiedad privado, mercado y mundo laboral. El programa proporciona a los "residentes" herramientas (como volar) para interaccionar, jugar, hacer negocios o comunicarse. En Second Life puedes montar un negocio, comprarte un terreno para construir, organizar una exposición o una manifestación. Hace poco leí  un artículo sobre gente que tenía avatares en Second Life: uno de ellos era un empresario de Ibiza que a través de esta hiperrealidad había conseguido promocionar y ataer gente a la isla. Y aquí está uno de los grandes atractivos de este mundo virtual: lo que hagas en él puede tener reflejo en la realidad. En marzo de 2007, Paloma Sainz, candidata del PSOE a la Alcaldía de Oviedo abrió la primera sede virtual de un partido político en España. Desde entponces ha habido hasta una manifestación en contra de la excarcelación de De Juana Chaos. En Second Life también existe una agitada vida cultural. Es normal que se organicen conciertos y exposiciones. U2 o Suzanne Vega ya han actuado en este universo virtual. Esmusseim ha sido el primer grupo español en actuar en esta segunda realidad.

Para entrar en Second Life basta con bajarse el software de Internet. Esto es gratuito. Ahora, si quieres empezar a hacer negocios, comprar terreno o tener, por ejemplo, una isla, tienes que empezar a pagar. Como la vida misma... Aunque hay más de seis millones de usuarios, dicen las estadísticas que no son muchos los que se quedan una vez entran en Second Life. Y es que dicen que es un pelín aburrido. No es mi intención animaros a vivir una vida paralela en Second LIfe. A mí personalmente no me atrae demasiado; tal vez como espectadora, no siento la necesidad de ser otra persona diferente a la que soy. Pero este universo paralelo sí me ha hecho reflexionar acerca de la cantidad de gente a que le gustaría tener una segunda oportunidad, cambiar der vida o de trabajo o poder vivir una vida diferente.

¿Qué os gustaría ser o hacer si os dieran una segunda oportunidad? A mí me hubiera gustado dedicarme al cine, haberme ido de casa a los 20 años en lugar de a los 30 y haber vivido algunos años en el extranjero...
# lunes, 21 de mayo de 2007 14:35

Contaminación acústica personalizada

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 Según la Organización Mundial de la Salud y las legislaciones europeas, el nivel admisible de ruido no debería superar los 65 decibelios. El mes pasado los vecinos de la Avenida de Portugal, en Madrid, soportaron niveles supereriores a 80, lo que llevó a la imputación de tres concejales del Ayuntamiento de Madrid. En diversas zonas de Madrid se resgistran habitualmente niveles superiores a los 75 decibelios. El tráfico, las obras o la fiesta nocturna son los principales causantes de este tipo de contaminación. Sin ir más lejos, yo ahora escribo el post con unos cascos mientras escucho a Carla Bruni, ya que el sonido ambiental que hay en la calle e inunda mi casa es el de una persistente taladradora.

Desasosiego y malestar. Éstas son las principales consecuencias del ruido por encima de 50 decibelios, niveles que se superan con creces en la mayoría de las ciudades españolas, sobre todo en la capital, sometida al eterno trance de las obras. Malestar y desasosiego que llevan a la pérdida de concentración y a la bajada del rendimiento en cualquier actividad que se esté realizando. Por la noche, el sueño de quienes soportan tales niveles de ruido se ve literalmente machacado. Las personas sometidas durante períodos prolongados a ruidos que alteran su tranquilidad y capacidad de concentración, descanso o sueño, pueden desarrollar cansancio crónico y tendencia al insomnio.

El ruido puede llegar a enloquecer, pero no sólo el ruido ambiental sino el que yo llamo personalizado...

 Tras una larga jornada de trabajo escuchando a clientes, hablando por teléfono, soportando la cháchara de la gente en los restaurantes o amenizándose con el sonido del tráfico, uno lo que necesita es un poco de silencio para recuperar la calma y el dominio de sí mismo. Pero si al llegar a casa te encuentras con que las voces de los vecinos traspasan las paredes, los conductores pitan como locos porque algo les impide avanzar y los adolescentes de turno han decidido hacer una tamborada con los cubos de basura, te quieres directamente morir.

  A mí me ocurre esto ál final de cada día y los fines de semana, cuando ordas de adolescentes, pijísimos ellos, salen borrachuzos de la discotecas que hay en mi calle y se lían a gritos unos con otros o la emprenden con los cubos de basura. Y es que la moda para ellos es empujar calle abajo todos los cubos de basura que se encuentran para luego dedicarse a aporrearlos, cual tarzanes en celo, durante algo así como una hora y a altas horas de la madrugada. Insufrible y, para mí patético. No le encuentro el riesgo o el morbo a andar manoseando infectos cubos de basura, me parece una hazaña cutrísima. Y os puedo asegurar que son niños megapijos... Un día les tiré un cubo de agua, pero luepo les tuve que aguantar otra hora más gritándo insultos e improperios a pleno pulmón. La policía pasa olímpicamente de estas minucias que, sin embargo, le rompen los nervios a los pobres que intentamos pacíficamente dormir a las 5 o 6 de la madrugada.

Tanto me cansa a veces el ruido diario y el trajín con la gente, que me voy sola al cine para escuchar el sonido limpio y estéreo de las películas y, sobre todo, para no tener que hablar con nadie al menos durante un par de horas. Y es que hay gente que te taladra el oído con sólo abrir la boca. Lamentablemente, hablar alto es una cualidad muy mediterránea y que sorprende muchos a los extranjeros: tengo un primo francés que cuando venía a España de pequeño se pasaba el día llorando porque pensaba que todo el mundo le regañaba cuando le hablaba; tales eran las voces que le daban al pobre.

 

Me enerva especialmente la gente que grita al hablar, o que habla tan alto que todo el mundo se entera de la conversación que están manteniendo. No he pasado tanta vergüenza en mi vida como un día que fui a cenar con unas conocidas a un sitio muy elegante y las susodichas se liaron a contar a voces y con pelos y señales sus más recientes hazañas sexuales. Al salir del restaurante tuve la desagradable impresión de que los camareros pensaban de nosotras que éramos chicas de vida alegre. Y es que entre los buenos modales está el saber hablar con el tono adecuado, por no aludir al contenido...

Obras, vecinos ruidoso, niños berreantes, móviles que no dejan de sonar, aviones, coches, discotecas atronadoras, parejas chillonas... ¿Qué tipo de ruidos soportáis vosotros?

Más sobre contaminación acústica
Hace poco leí un artículo que me encantó. Eran unas páginas de moda de una  conocida revista en las que echaban por tierra los tópicos de estilo que se supone debe seguir una mujer cumplidos los cuarenta. Ilustraba cada mito desterrado con la foto de una estupenda famosa que se lo saltaba a la torera. No sé si habréis cumplidos los 40, pero tarde o temprano todas tendremos esas edad y tal vez nos gustaría saber lo joven que se puede seguir siendo. Aquí va el decálogo de todas las normas que podéis trasgredir sin ningún complejo pese a que siempre hayáis oído lo contrario.

 Llevar el pelo largo. ¿Quién ha dicho que las melenas son sólo para las jovencitas? Si la llevas cuidada, sin canas a la vista y con un buen corte, te hará parecer más joven y sexy. Como os decía en un post antiguo, creo que el día en que te cortas la media melena y te pones mechas, te conviertes en tu madre. Ejemplos a seguir: Demi Moore, Elle McPherson, Halle Berry, Nicole Kidman, Ana García Siñériz o Lolita.

Llevar pitillos. No sé por qué, pero creo que Kate Moss seguirá llevándolos hasta que sea una viejecita. Seamos realistas: para ponerse unos pantalones pitillos no hay que tener veinte años, hay que tener unas piernas delgadas y, a ser posible, bonitas. Elle Mc Pherson las tiene y no duda en llevar vaqueros súper estrechos que le quedan genial. 

 

 Ir sin maquillar. Os juro que prefiero una mujer de cuarenta con la cara lavada que una pintada como una puerta, me parece mucho más natural. Otra cosa es que te levantes a las 6 de la mañana y tengas un careto de espanto, en cuyo caso aconsejo buenas dosis de antiojeras y un poco de colorete. Mujeres como Linda Evangelista o Bjôrk no tienen problema en aparecer sin pintar y, en mi opinión, les hace parecer más jóvenes.

 

Enseñar ombligo. Cierto que es una costumbre de la que las jonevitas abusan, pero si te has currado un vientre plano pasados los cuarenta, no creo que quede mal enseñarlo discretamente (prohibido ir con top y vaqueros) con una camiseta o, por supuesto, un biquini. Kim Katrall enseñaba muchas veces ombligo en Sex & The City y estaba increíble, lo mismo que Halle Berry con jeans y t-shirt.

 Enseñar rodillas. Otro topicazo que hay que desterrar. Una cosa -deplorable, por cierto- es llevar una minifalda elástica a los 40, y otra, una falda o un vestido evasé. En absoluto resulta vulgar si tienes unas piernas bonitas y el modelito es elegante. ¿Por qué no unas bermudas en verano e incluso una mini vaquera en la playa? Sarah Jessica Parker enseña mucho sus piernas -son uno de sus puntos fuertes- y no creo que a nadie le resulta vulgar.

Llevar escote. Otro súper mito. Si tienes el pecho bien puesto (o un buen sostén a mano) y el vestido lo merece, lúcete un poco. ¿Os parece que Sharon Stone está fuera de lugar con los escotazos que luce? Ni siquiera me atrevería a decir que Sophia Loren tendría que taparse un poco más por el simple hecho de haberr cumplido los... 70.

Enseñar brazos. La cara interna del brazo es una de las partes del cuerpo que antes revelan la edad. Su descolgamiento hace que haya que ser prudente con los tirantes. Pero si los musculas con ejercicio y tienen un aspecto tan estupendo como los de Cindy Crawford, serías tonta si no los enseñases.  Marcar curvas. Ídemo de ídem. Todo depende de si una se lo puede permitir, el modelito no resulta vulgar y la ocasión es adecuada. Pero si tienes un cuerpo parecido al de todas las mujeres que he citado, me parece fantástico insinuar un poco. ¿Qué hay de malo en seguir resultando sexy, comoThery Hatcher o Cindy?

  Evidentemente, no todo lo que he dicho puede tomarse al pie de la letra y hay que tener cuidado de no disfrazarse de adolescente cuando tienes cierta edad. Pero tampoco creo que pasados los cuarente de repente tengas que dejar de comprarte un montón de prendas que te gustan, todo es cuestión de aprovechar tus posibilidades físicas con el estilismo adecuado. 

 

¿Ha cambiado mucho vuestra forma de vestir a los 40? ¿Sois de las que siguen usando mini y "a quien no le guste que se aguante"? ¿Cómo te ves a los 40?

# miércoles, 16 de mayo de 2007 13:30

El camaleón Milla

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Milla Jovovich es una de las celebrities más interesantes del panorama internacional. Con una personalidad ecléctica, cambiante, turbadora, Milla resulta soberbia en las todas las facetas artísticas que alterna con la mayor naturalidad: actriz, modelo, diseñadora, cantante y empresaria. Ella, que nos deslumbró encarnando a la extraordinaria mujer de "El quinto elemento", también nos ha impactado esta temporada con su línea de vestidos para la conocida firma Mango.  Pero Milla es una mil, musa y creadora; siempre, inagotable fuente de inspiración.

 

 

 ¿A quién no le impactó esa mujer sagrada vestida solamente con unas tiras de esparadrapo estragéticamente compuestas? Desde que luciera ese pelo entre naranja y fucsia, Milla ha cambiado de peinado y de look casi cada para una de sus apariciones públicas. Cualquier look le sienta bien, pero Milla siempre ha estado al margen de las modas para marcar su propio estilo, siempre con un regusto Vintage. Su versatilidad me recuerda a la gran Linda Evangelista.

 Soy poco mitómana, pero reconozco que Milla es una de las famosas que más despiertan mi interés y que más inspiración me transmiten. Pocas como ella pueden permitirse un look tan ecléctico y personal. Me gusta apartes iguales como actriz, como modelo y como diseñadora. Hay en ella algo salvaje y trasgresor que produce una poderosa atracción.

 

 

 

 

Como toda celebritie, Milla tiene sus trucos de belleza, que ella resume en: dormir las horas suficientes, agua y jabón, y una buena crema hidratante. Como imagen de L'Oréal durante 10 años, siempre que se le pregunta por sus productos fectiche contesta con productos de esta casa. Para sus constantes cambios de color y peinado, recurre al estilista Christopher Robin. Fiel a su carácter, es una mujer de acción y rueda ella misma sus escenas de acción. Para mantener la forma practica karate, monta a cabllo y hace Pilates. Respecto a la alimentación, dice no privarse de nada y comer hamburgesas que ella misma prepara en la barbacoa de su jardín... Respecto a la cirugía, se declara en contra y dice que cada edad tiene sus encantos. Estoy de acuerdo.

 Debutó en el cine con la segunda parte de "El lago azul". En la filmografía de Milla, de origen ucraniano, hay algunos títulos que me encantan, como "El quinto elemento" (se casó con su director, Luc Besson), "Juana de Arco" o "Resident Evil". Llegó a formar parte de un grupo musical, Plastic has Memory, y ha sacado su propia línea de ropa - Jovovich-Hawk - junto a su mejor amiga. Además, es imagen de la última campaña de Mango , con quien ha sacado una serie limitada de vestidos, y ha sido modelo para firmas como Calvin Klein, L'Oréal o Revlon. El comienzo de su carrera como modelo se remonta a los once años, cuando fue fotografiada por Herb Ritts para la revista The Face; desde entonces, ha aparecido en 150 publicaciones.

No se parece en nada a la legión de famosas uniformadas por cuestionables estilistas y cirujanos plásticos. Figura por sus numerosas facetas artísticas y no por su vida. ¿Os gusta tanto Milla Jovovich como a mí?

# lunes, 14 de mayo de 2007 9:01

¿Alérgica yo?

Tengo una amiga que es una alérgica "de libro", como le dijo su alergólogo nada más contarle, escéptica ella, sus síntomas. No sabemos muy bien por qué, ella se negaba rotundamente a reconocer esa evidente posibilidad. Mi teoría es que al negar los síntomas negaba el problema y retrasaba lo máximo posible tener que ir al médico (cosa que odiaba), reconocer que tenía un leve problema de salud (era de las no se quejan a menos que se estén muriendo), tener que medicarse ("veneno para el cuerpo") y, sobre todo, tener que renunciar a algunas de las cosas que más le gustaban en la vida: su perro, ir a correr al retiro y hacer excursiones al campo cuando hace buen tiempo. Aunque en realidad no tenía que renunciar a tanto si aceptaba ir al alergólogo y tomar antihistamínicos.

 Finalmente tuvo que rendirse a la evidencia. Tras un ataque de asma y alergia en plena calle que le hicieron tener que refugiarse en el metro, la cara "como un cristo" tras pasarse un rato jugando con su perro y un salvaje ataque de estornudos en el trabajo, accedió a hacerse las pruebas de la alergia. El resultado, el que os he dicho: alérgica a todo. El perro se lo ha tenido que dar a su madre porque no es plan de estar todo día dopada para poder tocarle, pero con unos cuantos ebasteles y siguiendo los consejos de su médico, no ha tenido que renunciar a nada más.

 

 Mi caso es casi el contrario que el de mi amiga. De pequeñita era una alergia andante. Al polen, al polvo, al pelo de los animales y a un montón de alimentos. De ahí un trauma que hasta hace poco no conseguí superar: me encantaban los animales y me moría por tener un perrito, pero como me daban alergia, sólo podía tener animales sin pelo... Sí, yo era esa niña friki que sacaba a pasear a un galápago con una cuerda...

El caso es que estuve muchos años vacunándome y con la adolescencia la mayoría de mis alergias desaparecieron, excepto la de los animales. ¡Ya se me podía haber quedado la del chocolate, que durante años no pude probar!

Os cuento todas estas historias a propósito de las alergias porque estamos en pleno apogeo alergénico y no paro de ver a gente moquear, lloriquear y estornudar por las esquinas. La mayoría se ha hecho las pruebas pertinentes y sigue un tratamiento que les ahorra los peores ataques, como mi pobre hermano, que en primavera se pone como un "ecce homo". Pero todavía hay mucha gente que no ha acudido a un alergólogo en su vida y que, como mucho, se toma un ebastel de vez en cuando, que puede conseguir en la farmacia sin receta.

 

Lo pero es que cada vez hay más alérgicos y más tipos de alergias inclasificables. Cada vez son más las alergias alimentarias y cutáneas, como las que tiene otra amiga mía, que se gasta una barbaridad mensual en geles, champús, cremas y hasta ropa que no le dé alergia. Las intolerancias alimentarias son debidas, en su mayoría, a los aditivos y conservantes alimentarios que llevan dos terceras partes de los alimentos que consumimos (incluidos los frescos). En España, que ya está a la cabeza en el ranking de productos que generan intolerancias alimentarias, nunca se habían utilizado forma tan masiva y agresiva. Los que más reacciones acusan son los nitratos (quesos y embutidos), el monoglutamato de sodio (realza el sabor de los platos preparados) y los sulfitos (en cervezas, vino y zumos de frutas). ¿Los síntomas? Diarreas, eccemas, taquicardias, urticaria, asma... La contaminación también causa y potencia enormemente las alergias.

El "decálogo del buen alérgico" incluye medidas como seguir estrictamente la medicación prescrita, evitar estar al aire libre y mucho menos hacer deporte a primera y última hora del día, viajar con las ventanillas del coche cerradas, hacerse con una buena aspiradora, utilizar gafas de sol y hasta mascarilla si fuera necesario... En la web www.madrid.org/polen/ podéis encontrar información sobre los niveles de polen, consejos, información útil y enlaces a las webs de otras comunidades autónomas.

¿Sois alérgicos? ¿Cómo pasáis el trance de la primavera?

# sábado, 12 de mayo de 2007 10:38

Fanatismos religiosamente alimentarios

Hollywood. Un lugar donde adelgazar se ha convertido casi en una religión. Un lugar donde constantemente aparecen nuevas divinidades que adorar. Casi fanáticos y  sectarios me resultan los seguidores del movimientos vegetariano de comida cruda o "viva", y los kosher, que sólo consumen alimentos que hayan recibido el certificado de aptitud de un rabino o de una encia certificadora. ¿Están locos estos americanos?

Antes de jugzar, sepamos en qué consisten estos dos nuevos movimientos objeto de culto por los amantes de la comida sana y los cuerpos libres de grasa.

Crudistas son aquellos individuos que sólo comen alimenbtos provenientes del reino vegetal -fruta, verdura, frutos secos, algas, cereales, brotes y semillas- que, además, se niegan a cocinar. Su razonamiento es que por encima de 47º se destruyen minerales, vitaminas y enzimas, esenciales en el proceso de digestión y absorción de los principales nutrientes. Además, los alimentos deben ser orgánicos y naturales, cultivados sin pesticidas, herbicidas ni fertilizantes sintéticos y, por supuesto, sin procesar, es decir, sin conservantes, colorantes ni aditivos como sal o azúcar. Os podréis imaginar lo bajísima en calorías que resulta esta dieta, entre cuyas famosas seguidras se encuentra Demi Moore.

 

   Los seguidores del crudismo cuentan con chefs, restaurantes, cáterins y montones de libros de recetas para hacer más fácil su adhesión al movimiento y, de paso, no morirse de hambre y poder comer cosas, aunque sea parecidas, a una pizza (hecha totalmenter en crudo remojando semillas y fabricando el queso a partir de nueces de macadamia...) Los médicos no caban de ver esta dieta tan saludable como predican sus seguidores: comer solamente vegetales crudos puede ocasionar desequilibrios gastrointestinales y, además, resulta extremadamente pobre en cuanto al aporte calórico, lo que puede llevar a un déficit de proteínas y minerales.

Los kosher. Este tipo de "creyentes" huye de la enfermedad de las vacas locas o la gripe aviar refugiándose en una alimentación estrictamente pura, propia de los judíos ortodoxos. Para recibir la aprobación de un rabino o de la agencia certificadora, los alimentos kosher deben estar preparados de acuerdo a las estrictas normas de higiene, pureza y seuridad que se establecen en la Torá. Entre los seguidores de esta creencia alimentaria sde encuentran no sólo judíos, musulmanes o adventistas del séptimo día, sino también gente con alergias alimentarias, vegetarianos y carnívoros preocupados por la contaminación bacteriana de los alimentos, e incluso intolerantes a la lactosa. Como podéis imaginar, las carnicerías, pollerías y establecimientos kosher han aumentado considerablemente sus ventas ante los miedos de muchos a comer carne infectada.

Igual que los crudívoros, los kosher cuentan con restaurantes certificados con la "K" que tanto adoran, muchos ellos de auténtico lujo y clientela selecta, como La Góndola en Los Ángeles o Le Marais en Nueva York.

¿Qué pensar de estas nuevas divinidades alimentarias? El interés (en algunos casos obsesión) por la salud y por estar delgados están detrás de ellas, lo que en principio me parece aceptable. Luego está el tema económico, ya que el precio de la comida orgánica y de este tipo de restaurantes convierten la creencia en elitista. Parafraseando a Obélix, decía yo al principio del post aquello de "están locos los americanos". Pero al final del mismo no puedo menos que reflexionar acerca de mis propias "creencias" alimentarias: La dieta mediterránea es mi objeto de culto; adoro los alimentos frescos como la fruta y la verdura; intento no pecar mezclando hidratos y proteínas en una misma comida; reniego de la lactosa y me arrepiento profundamente cuando como alimentos procesados y bollería industrial rica en grasas y azúcares...

¿Cuáles son vuestras creencias alimentarias?

# miércoles, 09 de mayo de 2007 14:02

Bali: el viaje de mi vida

Mi primera vez en Asia; la primera de las muchas veces que sé que iré a Bali. Verde. Un intenso y brillante verde domina la vegetación tropical de la isla, que llega tumultuosa y salvaje hasta el borde mismo del mar y lo inunda todo: paisaje, campos de arroz, carreteras, calles, casas. Exotismo, naturaleza virgen, fragantes flores, gente acogedora y sonriente; el lujo y la pobreza conviven en una extraña armonía. Bali está llena de encanto y de misterio; cada recodo que la vegetación deja libre esconde una casa, un hotel, un restaurante, un templo, una tienda que mercen ser descubiertos. Este ha sido el viaje de mi vida por muchos motivos.

 Siempre soñé con viajar a un lugar exótico, lejano y paradisíaco -¿quién no?-. Bali ha sido la materialización de todos mis deseos. El viaje ha superado con mucho mis expectativas y las de mi novio; sabíamos que íbamos a uno de los destinos más paradisíacos, pero no imainábamos que nos fascinaría tanto. Además de los innumerables encantos de la isla -con ciertas reminiscencias a Ibiza-, nuestro viaje ha sido especial porque no ha sido en absoluto turístico. Dos amigas nos esperaban allí, nos alojaron en su casa, nos presentaron a sus amigos, nos llevaron a los sitios a los que ellos van y nos incoporaron a la vida de Bali como auténticos habitantes de la isla. Me encantó no sentirme como una turista, poder saltarme los lugares más típicos -como Kuta-, e ir a los menos conocidos, como Tulamben, donde nos alojamos en increíbles cabañas y descubrimos buceando el asombroso fondo marino de la isla.

 La casa de nuestras amigas estaba en Umalas, cerca de Seminyak, en mi opinión el lugar perfecto para alojarse porque es la zona con mejores restaurantes, hoteles y tiendas (encontrarás increíbles cosas de los diseñadores y artistas internacionales que fabrican en Bali). Seminyak, parece una vibrante isla dentro de la propia Bali. Aquí hay restaurantes increíbles de comida internacional a un precio bajísimo, como La Trattoria, un italiano que siempre está lleno. La comida japonesa es excepcional y la típica balinesa, aunque especiada y picante, es muy rica. En Seminyak hay varios sitio que no puedes perderte: la puesta de sol en el impresionante KU DE TA (auténtico lujo asiático), los masajes de aromaterpia del conocido centro Body Works (tras una hora y media de masaje terminas en una bañera llena de flores), una cena de película en el impactante hotel Desa Seni (parece salido de una revista), tomar un cóctel en La Lucciola (frente a una espectacular playa) o desayunar en el Zanzi Bar (no te pierdas los pancakes de plátano). A mí me volvían loca los increíbales zumos de frutas que te podías tomar en todas partes, la presentación de los platos y la decoración de los sitios (si tienes una casa para amueblar, merece la pena pagar un container).

En Bali puedes ir a todos los sitios de lujo que os he dicho por muy poco dinero, lo que engancha a muchos de los extranjeros que van allí. Las oportunidades de hacer negocios son tantas, que muchos de los que van de visita se quedan a vivir. Pero no es el lujo lo único que atrae de Bali; su parte salvaje, la vida sencilla y natural que puedes hacer allí son igualmente atractivas. En Bali puedes comer por dos euros, alojarte en una cabaña exótica por unos diez, alquilar una moto por unos 60 euros al mes, una increíble casa con piscina por unos 600, y pasarte el día en chanclas, haciendo surf, despertándote y acostándote con un zumo en la mano, dormir y descansar adormecido por el lento ritmo de la isla, mirar y no ver más que el verde de la poderosa naturaleza que lo inunda todo.

Antes de ir a Bali varias personas me dijeron que las playas de Bali no merecían demasiado la pena. No estoy de acuerdo; a mí me han resultado fascinantes. No tienen nada que ver con las tranquilas aguas del Mediterráneo, todo lo contrario, son playas cuyas grandes olas atraen a los mejores surferos del mundo (allí viven muchos "pros"). Pero el agua es cálida, el entorno salvaje e increíble (en la bajada a una playa puedes encontrarte desde templos a monos) y el ambiente muy relajado ("cool", como dicen allí). Mi playa preferida y la que más os recomiendo es Padang Padang. Aquí podéis hacer surf o bodyboard, descansar a la sombra adormecidos por el sonido de los pájaros, bañaros largamente en sus cálidas aguas y comer un delicioso arroz con verduras hecho allí mismo por una balinesa. El ambiente es muy auténtico. Aunque con bastante oleaje, también está muy bien la playa de Dreamland y la del KU DE TA: después de darte un baño puedes subir a tumbarte en una hamaca mientras te tomas un delicioso watermelon cocktail.

Lo ideal en Bali es alquilarse una moto o un coche y recorrerse la isla. Obligada es la visita a Ubud, donde no puedes perderte el increíble Monkey Forest. En la ciudad, literalmente achicharrados por el calor, buscamos refugio en un increíble hotel, el Ibah (la foto de portada), donde estuvimos refrescándonos y descansado en una piscina con cascada donde te ponían hasta toalla en la tumbona. Lo único que puede alterarte en la isla es lo pesada que puede ser la gente queriendo venderte cosas, pueden ser verdaderamente insistentes. También hay que tener cuidado con los precios, ya que siempre te van a decir mucho más y hay que regatear; no te sorprendas cuando te pidan dinero por todo. De la policía es mejor huir, ya que es terriblemente corrupta: te puede parar sin motivo alguno y pedirte dinero para dejarte ir (la táctica de la gente allí es no parar, rara vez te siguen).  

Además de estar en sitios alucinantes, hemos conocido a gente increíble: australianos (hay muchos en Bali), americanos, brasileños, franceses, neozelandeses, ingleses, japoneses. El intercambio de idiomas y culturas ha enriquecido infinitamente un viaje ya de por sí gratificante. Convivir con gente tan diferente abre tu mente y amplía tu visión del mundo, te hace relativizar los problemas y apreciar mucho más tu propio país.

Que este viaje haya sido tan maravilloso ha sido, sin duda, gracias a Katia y a Muriel, de Muka. , a Dallas, a Romin, y a Eliana y a Tim, que nos alojaron en su maravillosa casa de Ulu Watu

¿Cuál ha sido el viaje de tu vida?

# lunes, 07 de mayo de 2007 14:32

Pecar picando entre horas

A hacerse una concesión gastronómica entre horas no debería llamársele “pecar”. Qué bien saben los que están a dieta -l@s hay “condenados” de por vida- las hambres pantagruélicas que se pasan entre una comida y otra; más aún cuando esos esperados “ágapes” no llegan a dejarnos nunca satisfechos por su escasez o insípido sabor. Aunque no estemos a dieta, también suele usarse mucho el término “pecar” para referirse al placentero (qué pecado no lo es…) acto de picar o picotear entre horas.

Yo voy a hacer lo propio ahora mismo, tanto hablar de pecados y gastronomía ha despertado a mi ávido estómago. ¿Qué elegiré? ¿Seré buena y me calmaré esa desazón estomacal con algo sano y ligero como mandan los buenos cánones? ¿O seré perversa y pecaminosa y cederé a la tentación de las calorías vacías? Veamos qué hay en la nevera…

Papaya. ¡Menos mal que siempre tengo fruta en casa¡ Si no, andaría pecando por las esquinas y confesando después a mis amigas, también grandes pecadoras, mis faltas gastronómicas. La verdad es que me encanta la fruta, no es ni mucho menos un sacrificio comerla. Suelo comprar grandes cantidades en una tienda que hay justo enfrente de mi casa. La venden a precio de oro pero merece la pena, está buenísima y siempre tienen cosas especiales: mangos y papayas de Cuba, dátiles de Israel, cocos, fresones, uvas enormes... Cuanto más sugerente sea para la vista y el paladar, mejor, así me quito de otras cosas menos sanas y más “engordantes”.

Un momento, está pitando el microondas. Es el agua que he calentado para hacerme mi té preferido, perfecto para acabar de quitarme ese “no sé qué” (que no sabes si es hambre o ansiedad, o las dos cosas juntas). Es un té de coco que he descubierto en Amaté (Argensola, 6), una de mis tiendas de delicatessen preferidas. No sé que le echarán pero está impresionante y encima te pone energética perdida; os lo juro, te lo tomas y sales como un cohete donde quiera que sea.




Hablando de delicatessen, me encantan estas tiendas. En mi barrio hay un montón y a cada cual mejor: Isolé ( Isolée ), donde además puedes ver ropa, cenar, merendar… es uno de esos espacios “todo en uno” que tanto se llevan ahora; la Maison Blanche (Piamonte, 10), otro multiespacio con una tienda donde venden un montón de utensilios de cocina curiosísimos; La Lumachina (Travesía de Belén, 2), especializada en pastas y productos italianos;  Hespen & Suárez , una de mis preferidas, donde hay un poco de todo: panes, comida preparada, frutas, dulces, aceites… Xocoa (Gravina, 3): mi paraíso del chocolate, aquí me aprovisiono de bombones y otras exquisiteces. Todas están en Madrid, menos Xocoa, que es originaria de Barcelona.

Como os decía, el té de coco me ha salvado de pecar con las patatas fritas y las cookies de chocolate que le compré a mi novio en Hespen & Suárez. Como muchas de vosotras, pícara de mí, las compro con la excusa de traerle alguna sorpresita a él, pero me las acabo comiendo siempre yo. Ya que hablamos de pecados, me confesaré. No siempre pico tan sano como hoy; dependiendo de las emociones y la magnitud del hambre, suelo decantarme por diferentes “cosillas”: frutos secos cuando tengo hambre antes de ir al gimnasio y no quiero comer nada que me llene mucho; pan a palo seco cuando paso por una panadería olorosa y los efluvios me hacen imposible contenerme; chocolate o galletas con ídem cuando tengo ansiedad o estoy nerviosa; queso cuando tengo simplemente hambre; una gran palmera de chocolate cuando he hecho algún esfuerzo, estoy muy cansada, tengo un antojo incontrolable y estoy totalmente convencida de que “me ha le merecido”.

¿Cómo pecáis, entre horas y gastronómicamente hablando, vosotros?

# viernes, 04 de mayo de 2007 9:50

Cómo conseguir el cuerpo de Elsa Pataky

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Seguramente alguien que no tuviera tan buen cuerpo como ella se hubiera sentido muchísimo más molesto, por no decir avergonzado, que ella por las famosas fotos publicadas en Interviú. Entiendo perfectamente su disgusto, pero la verdad es que mostraba un cuerpo digno de ver que provocó envidia, deseo y admiración a partes iguales. Para tener un cuerpo así hace falta una buena base genética, eso es innegable, pero incluso ella tiene que trabajar duro para mantenerlo tan esbelto y tonificado. “Hacer ejercicio es mi mejor tratamiento de belleza”, dice Elsa. Pero ¿cómo hay que entrenar? Os lo cuento.



En uno de mis post post  ya os comentaba que en Madrid, Elsa Pataky ( Elsa Pataky ) va al gimnasio de mi novio, el club Metropolitan, donde incluso ha ido a entrenar con Adrien. Aparte del bisturí, ésa es la clave del escultural cuerpo de Elsa, libre de grasa pero musculado, lo que hace que todo se mantenga en su sitio y bien firme. Todos lo hemos leído y oído mil veces: no hay celebrity que se precie que no tenga su propio entrenador personal. Pero no hace falta arruinarse para lucir cuerpo, eso sí, se requieren buenas dosis de voluntad o bien autoconvencerte de que te encanta hacer ejercicio. Esto es lo que hay que hacer:

Moverse para quemar grasa. Es lo que más pereza da, pero es lo único efectivo para mantener el peso a raya y adelgazar. Pero no basta con 15 minutos en la bici estática, hay que sudar la camiseta (pensad en Madonna, siempre haciendo footing). A partir de los 40 minutos es cuando el cuerpo empieza a tirar de verdad de las reservas de grasa acumulada. Lo más importante es el tiempo que pases haciendo ejercicio, no la intensidad: es más efectivo estar dos horas andando mientras ves tiendas, que correr 15 minutos a toda velocidad. Como mínimo, hay que plantearse 30 minutos para quemar y mantenerse. Si esto lo puedes hacer todos los días, mejor. Si lo ves difícil, por lo menos tres veces a la semana. Lo ideal es apuntarse a un gimnasio y hacer una clase de spinning, de aeróbic, de body combat, de step o de algo que suponga movimiento (además, harás un buen calentamiento y luego abdominales). Si no tienes dinero para ir a un gym, a la calle a andar o a correr.

Tonificación. Es decir, ejercicio para desarrollar y endurecer los músculos. Las mujeres le tenemos mucho miedo a las “pesas” porque pensamos que nos vamos a poner como “Conan el Destructor”. Nada más lejos de la realidad; para una mujer, a no ser que tome anabolizantes, es muy difícil desarrollar mucha masa muscular. Todo lo contrario, lo que conseguimos es hacer que aparezca la poca que tenemos, darle forma y reafirmarla. Y además este tipo de ejercicio es muy agradecido, con poquito se ven resultados enseguida. El espléndido culo, los brazos torneados y la tripa plana de Elsa Patsaky son fruto de los ejercicios de musculación. Lo ideal es hacer una tabla con ejercicios para cada parte del cuerpo, o ir a clases de body pump, yoga o Pilates en un buen centro, que además nos arregla los problemas posturales..

Falsos mitos. Hacer 200 abdominales diarios no vale de mucho, al décimo ya estás “haciendo” cuello en vez de tripa. Mejor pocos y bien hecho; y ni siquiera todos los días, los abdominales, como cualquier músculos, necesitan recuperarse después de ser entrenados. Tampoco son la solución para quienes tienen tripa: los michelines se quitan moviéndose.

Todo suma. Lo que resta calorías al cuerpo y mejora su aspecto es la suma de todo lo que hacemos. Muscular no delgaza tanto como hacer ejercicio aeróbico, pero también nos ayuda a potenciar el metabolismo (el músculo quema más que la grasa). Todo lo que hagas suma: pasear, subir escaleras, bailar hacer estiramientos… Notarás muchísimo cualquier aumento de actividad en tu día a día.

Elsa entrena duro para poder lucir su cuerpo, combinando los dos tipos de ejercicio que os he contando y añadiendo otro tipo de actividades: practica yoga, juega al tenis, monta a caballo y en bici. Ella y Adrien lo tienen claro, la clave es ser constantes y tomárselo como un hábito, como algo que hay que hacer porque “está en el guión”.

¿Cómo es vuestro entrenamiento? ¿Os funciona?
# jueves, 03 de mayo de 2007 9:28

El mundo que heredarán nuestros hijos

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¿Os acordáis de “Waterworld”, aquella película de Kevin Costner que fue un fracaso de taquilla? A mí ahora me parece premonitoria. El evidente cambio climático puede convertir, en este mismo siglo, el agua en el bien más preciado, moneda de cambio y motivo de guerras. Los informes sobre los cambios que está experimentando el planeta, producidos por el progresivo aumento de la temperatura global, me llevan a pensar que nosotros mismos viviremos ese anunciado cambio climático. Lo que no sé es cómo será el mundo en el que vivirán nuestros hijos.No quiero convertir este post en un decálogo de premoniciones sobre catástrofes, hay cientos de informes sobre el cambio climático que podéis leer para haceros vosotros mismos una idea; cada día se publican también cientos de noticias y artículos sobre este fenómeno. Lo que me llama la atención es la falta de reacción de los grandes actores internacionales, sobre todo EE.UU, el país más contaminante del mundo (también ideológicamente, en mi opinión). Los intereses económicos pesan más que la vida, vivimos con la divisa de que el fin justifica todos los medios, aunque en este caso tanto los medios como el fin pueden dar como resultado la aniquilación de un planeta.

Cierto es que el ser humano tiene una poderosa capacidad de adaptación, y a medida que se vayan sucediendo los cambios irá ideando formas de vida para superarlos. Es posible que en este mismo siglo, por ejemplo, ir a la playa sea algo del pasado, porque el calor y las radiaciones serán demasiado peligrosos. Puede que acabemos viviendo bajo tierra o permanentemente protegidos de la atmósfera. Seguramente millones de personas tendrán que emigrar desde el hemisferio sur al norte huyendo del calor. Cuando oigo que alguien se queja de la cantidad de emigrantes que hay en España siempre le digo que tal vez en el futuro sus hijos o sus nietos tengan que emigrar a países como Suecia o Noruega para poder sobrevivir.

Todos hablábamos del cambio climático, pero en el fondo pensábamos que era algo muy lejano. Y creo que, pese a las evidencias, aún lo seguimos pensando. Creo que no se tomarán medidas reales y efectivas hasta que el mar se empiece a tragar países (como España, por ejemplo) o los desiertos empiecen a convertirse en las afueras de las ciudades. De hecho, nuestro gobierno cuenta con un Plan de Adaptación al Cambio Climático.

La primera conclusión del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático tras la presentación de su segundo informe, es que el cambio climático va a ser más letal y rápido de lo que se pensaba.

Entre las consecuencias que incluyen los expertos destaca el aumento de las olas de calor en Europa y en América, que podrían causar un elevado número de muertos. Además, el deshielo y las sequías dejarán sin agua dulce a unas 1.000 millones de personas.

Greenpeace España asegura que el cambio climático ya se está produciendo y que algunos daños son irreversibles pero aún se pueden evitar las peores consecuencias.

¿Qué podemos hacer nosotros, al margen de quienes nos gobiernan, para evitar que el planeta se vaya al garete? Creo que dos claves importantes son el consumo y el reciclado. Ser menos consumistas y tratar de reciclar todo eso que no podemos evitar consumir puede ayudar a disminuir las emisiones nocivas que se lanzan a la atmósfera.

¿Creéis que el cambio climático puede frenarse? ¿Pensáis que vuestros hijos vivirán en un mundo muy diferente al actual?

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