
¿
Os acordáis de “Waterworld”, aquella película de Kevin Costner que fue un fracaso de taquilla? A mí ahora me parece premonitoria. El evidente cambio climático puede convertir, en este mismo siglo, el agua en el bien más preciado, moneda de cambio y motivo de guerras. Los
informes sobre los cambios que está experimentando el planeta, producidos por el progresivo aumento de la temperatura global, me llevan a pensar que
nosotros mismos viviremos ese anunciado cambio climático. Lo que no sé es cómo será el mundo en el que vivirán nuestros hijos.

No quiero convertir este post en un decálogo de premoniciones sobre catástrofes,
hay cientos de informes sobre el cambio climático que podéis leer para haceros vosotros mismos una idea; cada día se publican también cientos de noticias y artículos sobre este fenómeno. Lo que me llama la atención es la
falta de reacción de los grandes actores internacionales, sobre todo EE.UU, el país más contaminante del mundo (también ideológicamente, en mi opinión). Los intereses económicos pesan más que la vida, vivimos con la divisa de que el fin justifica todos los medios, aunque en este caso tanto los medios como el fin pueden dar como resultado la aniquilación de un planeta.

Cierto es que el ser humano tiene una poderosa capacidad de adaptación, y a medida que se vayan sucediendo los cambios irá ideando formas de vida para superarlos.
Es posible que en este mismo siglo, por ejemplo, ir a la playa sea algo del pasado, porque el calor y las radiaciones serán demasiado peligrosos. Puede que acabemos viviendo bajo tierra o permanentemente protegidos de la atmósfera. Seguramente
millones de personas tendrán que emigrar desde el hemisferio sur al norte huyendo del calor. Cuando oigo que alguien se queja de la cantidad de emigrantes que hay en España siempre le digo que tal vez en el futuro sus hijos o sus nietos tengan que emigrar a países como Suecia o Noruega para poder sobrevivir.

Todos hablábamos del cambio climático, pero en el fondo pensábamos que era algo muy lejano. Y creo que, pese a las evidencias, aún lo seguimos pensando.
Creo que no se tomarán medidas reales y efectivas hasta que el mar se empiece a tragar países (como España, por ejemplo) o los desiertos empiecen a convertirse en las afueras de las ciudades. De hecho, nuestro gobierno cuenta con un
Plan de Adaptación al Cambio Climático.
La primera conclusión del
Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático tras la presentación de su segundo informe, es que
el cambio climático va a ser más letal y rápido de lo que se pensaba.
Entre las consecuencias que incluyen los expertos destaca el aumento de las
olas de calor en Europa y en América, que podrían causar un elevado número de muertos. Además,
el deshielo y las sequías dejarán sin agua dulce a unas 1.000 millones de personas.
Greenpeace España asegura que el cambio climático ya se está produciendo y que algunos daños son irreversibles pero aún se pueden evitar las peores consecuencias.
¿Qué podemos hacer nosotros, al margen de quienes nos gobiernan, para evitar que el planeta se vaya al garete? Creo que dos claves importantes son el consumo y el reciclado.
Ser menos consumistas y tratar de reciclar todo eso que no podemos evitar consumir puede ayudar a disminuir las emisiones nocivas que se lanzan a la atmósfera.
¿Creéis que el cambio climático puede frenarse? ¿Pensáis que vuestros hijos vivirán en un mundo muy diferente al actual?