Espacio publicitario
terra.es Blogs Oficiales

Artículos - junio 2007

# sábado, 30 de junio de 2007 13:18

¿Cómo te puedes comer eso?

 Hormigas fritas, helados picantes, gambas crudas, caracoles de campo, entresijos, frutas fermentadas malolientes, piruletas de tequila con gusano incluido... Las costumbres gastronómicas de cada país sorprenden unas veces y asquean otras. Si a un español le puede parecer repugnante comer escarabajos o gusanos, a un indio cherokee no le parece menos repulsivo quitarle la cáscara a un langostino y engullirlo. Una amiga mexicana me contaba que en su país las golosinas -lo que aquí serían las gominolas- se hacen con chile picante. Aquí, más de un atrevido heladero se ha atrevido con sabores tan autóctonos como las lentejas o el chorizo. Otros amigos que estuvieron el verano pasado en China me dijeron que allí son normalísimos los helados de judías pintas. Cuando estuve en Bali puede comprobar, a unos tres metros de distancia, el olor nauseabundo de una fruta con forma de calabaza, que a ellos les parecía exquisita.

Pero no puede uno escandalizarse ante los gustos culinarios ajenos, basta pensar un poco en las preferencias y excentricidades propias para tener que callarse la boca. Os cuento, sin ir más lejos, las cosas raras que he visto comer a mis amigos...

 No quiero ser "acusica", así que empezaré por mí misma. Creo que ya lo he contado alguna vez: para desayunar me gusta mojar las tostada, rezumantes de aceite, más una capa de mermelada de fresa, en el té. Más de uno me ha mirado con asquillo en un bar, sobre todo cuando me ha visto beberme después el té con una sólida capa de aceite por encima. A mí me encanta, y eso que soy bastante escrupulosa con la comida.

  Una amiga mía hace algo que sólo he visto en las típicas series americanas de adolescentes: comer helado con palomitas de maíz. Es decir, agarra una tarrina de Häagen Dasz, una bolsa de palomitas, y las va echando en el helado. Mientras se lo come disfruta como una enana, pero luego siempre se le pone una "piedra" en el estómago que se muero. Pero al mes se le olvida y se vuelve a dar el homenaje.

Mi novio, que come como una lima y está flaco como un alhambre, también hace algunas combinaciones gastronómicas reseñables. De vez en cuando se coge un paquete de galletas María, las unta con una capa de medio centímetro de mantequilla, otra capa generosa de nocilla, otra de mermelada de fresa y luego, como no le parece los suficientemente dulce, le echa azúcar. Mira que yo soy golosa, pero la mezcla me parece excesiva. Esto de las galletas yo creo que lo hace mucha gente, pero él es el único al que he visto comerse un bocadillo de tortilla de medio metro relleno también con filetes de lomo. Verle comérselo era realmente amenizante: imagináos al morder la tortilla y el filete a la vez... En Cerdeña, en la isla de la Magdalena, se comió una pizzaa atroz de salchichas y patatas fritas, algo que le debe venir de familia, porque me ha contado que su madre de pequeña se hacía bocadillos de patatas fritas.

 Cuando estuve hace poco en Vejer, Cádiz, también me sorprendí bastante de la capacidad de mis amigos para adaptarse a una de las costumbres culinarias del lugar: comer caracoles de campo. Esto es muy normal en España, pero yo soy incapaz, sobre todo si antes de llevártelos a la boca les ves los cuernecillos y los ojos. En mi vida he podido comerme uno; lo intenté con los bígaros, que a mi madre le encantan, y tampoco pude. Lo que sí comía de pequeña, y me encantaban, eran las ancas de rana...

Una amiga mía de Salamanca desayuna una cosa muy típica en Castilla y Extremadura: el pan "migao". Esto es: la noche antes cortas trozos de pan, los echas en café con leche (o la misma mañana), lo dejas reblandeciéndose, y te lo desayunas tan ricamente. A mí, que el pan mojado me da muchísimo asco (las tostadas las mojo lo justo), me da mucha "fatiguita" verlo.

Uno de mis hermanos, poseedor de pequeño de un apetito voraz, se hacía bocadillos de todo lo imaginable. Abría una barra de pan y le metía dentro hasta a mi madre si pasaba por allí. Durante una época en que le apetecía comer más ligero le dio por hacerse bocadillos de manzana...

Pero no sólo en casa se comen cosas raras, yo, por ejemplo, en los restaurantes mexicanos alucino. Estoy segura de que en México se debe comer mejor, porque lo que es aquí yo veo platos que me parecen una auténtica guarrería, como el guacamole (que me perdonen sus fans). En la mayoría de los sitios es una mezcla atroz de aguacate, cebolla y queso fundido en la que se mojan ¿doritos? Y en gerenal, todas las comidas consisten en "lo que sea cubierto de muchísimo queso fundido".

Otra cosa que me parece tremenda es la bollería industrial made in USA, como los "dunkin donutus" o los "cinammon rolls". ¿Cómo puede tener un bollo hecho como Dios manda esos colores fosforitos, esas texturas y esos sabores que, encima, son adictivos? Me parecen totalmente sintéticos, como si te comieras una bolsa de plástico o una rueda.

Un programa de Carlos Herrera con el que me reí especialmente era precisamente uno en el que preguntaban a los oyentes sobre "Comida fusión con las sobras de la nevera, o comidas raras". Las respuestas de los oyentes no tenían desperdicio: croissant relleno de morro frito, foie ras de colacao, pimientos del piquillo rellenos de nata, bocadillo de novilla con chorizo, baguettes rellenas de plátanos y anchoas, bocadillo de tomate con aceite, sal y chocolate negro, sesos fritso rebozados con azúcar... Sin comentarios.

Si os animáis a probar cosas raras, os recomiendo "El Jerezano", en San Sebastián de los Reyes, Madrid, donde podréis probar platos tan ¿deliciosos? como escorpión con guacamole, hormigas colombianas con nachos o grillos salteados con brotes de bambú. Yo ni he ido, ni creo que vaya.

Confesadme, ¿qué mezclas estrambóticas o guarrerías gastronómicas os encantan?

 

# miércoles, 27 de junio de 2007 20:41

El famoso más sexy en bañador

Después de tanta dieta, cuidados y operación biquini ante las inminentes vacaciones, nos toca relajarnos un poco. Hace muy poco os propuse elegir a la famosa que mejor lucía biquini, así que, si queremos ser justos, les toca el turno a ellos. Os propongo amenizarnos un poco la vista con unos cuantos hombres que parecen haberse cuidado mucho, porque tienen unos cuerpos por los que más de una haría una locura. Hay para todos los gustos...

En la ardua tarea de confeccionar una lista de tíos buenos en bañador, he pedido ayuda a algunas amigas porque no me veía con las fuerzas suficientes. El resultado incluye, como en la película de Woody Allen, "Acordes y desacuerdos", pero en conjunto creo que todos están de muy buen ver en traje de baño... o sin él.

Brad Pitt. Imposible no incluirle en cualquier lista sobre hombres guapos o sexys. De joven era tan guapo y perfecto que no me gustaba, pero con la edad y el giro que le ha dado a su vida ha ganando atractivo. De hecho, "Ocean's Thirteen" merece la pena por verle a él y a su colega Clooney. Como podéis observar en la foto, Brad está tan estupendo que no necesita ni ponerse el bañador.

 

 

  

Matthew Mcconaughey. En opinión de todas, tiene uno de los mejores cuerpos de Hollywood. Y se esfuerza por mantenerlo, ya que casi siempre aparece en la playa haciendo deporte, corriendo, o corriéndose alguna juerga (uy, perdón). Aquí le veis en la playa con Pe durante su sonado romance. Aunque tal vez tenía más atractivo físico que intelectual, porque a Penélope no le duró mucho.

  Tyson Beckford. Lo descubrí haciendo el post de " "La boca más sexy" ;, y curiosamente fue mi novio quien me dijo, ante mis inistentes preguntas, que había un modelo muy cachas que a lo mejor tenía una buena boca. Y una cara increíble, y una sonrisa espectacular, y un cuerpazo de miedo... Padres jamaicanos, abuela china y abuelo panameño: puro exotismo. En EEUU también es conocido como actor. 

 

 

 

David Beckham. Te guste o no te guste su estilo, tiene un cuerpo increíble. No como el de su mujer, por cierto, que parece un pajarito al lado suyo. La verdad es que ambos deberían replantearse sus estilismos, porque siempre resultan exagerados y poco naturales. Lo que no son exagerados son los músculos del muchacho.

 

 

 

 

 Justin Timberlake. No es una de mis elecciones, me resulta demasiado aniñado, pero a alunas de mis amigas les parece muy sexy su cuerpo lleno de tatuajes. Con Cameron se le vio mucho por la playa, y la verdad es que en bañador ana bastante.

Daniel Craig. Esta es un candidatura que yo defiendo tras haber visto la última entrega de James Bond. Sin duda, es el Agente 007 más en forma que ha habido, tanto, que se preparó a conciencia para poder hacer las escenas de riesgo sin ser doblado (durante el rodaje perdió incluso un diente). El resultado, francamente, muy bueno, el tío está tan espectacular en bañador como las típicas "chicas Bond".

 Josh Holloway. Ésta ha sido una petición expresa de mi cuñada, que siempre me dice que saque a este "pedazo de hombre" en mi blog. Pues por fin tengo ocasión, ya que el protagonista de "Perdidos" está tan estupendo que incluso ha hecho de modelo para los míticos anuncios de Cool Water (yo uso la versión femenina desde hace años). He visto estos anuncios desde que era jovencita y los hombres que salían en ellos me parecían de sueño, así que apoyo la elección.

George Clooney. El soltero de oro de Hollywood sigue estando estupendo a sus 46 años. En la foto no se le ve de cuerpo entero, pero creo que muchas se tirarían de cabeza a la piscina con él y a por él. En "Ocean's Thirteen", se le ve fantástico, muy capaz de seguir luciendo cuerpoi en bañador.  

  Rodrigo Santoro. ¿Quién esta belleza? Pues el mismísimo rey Jerjes de "300", además del guapísimo galán del que se enamora Nicole Kidman en el famoso anuncio de Chanel nº5, y uno de los guapos de "Lost". Este guapísimo actor brasileño también ha actuado en pelícuulas como "Love Actually" o "Los Ángeles de Charlie". Juzgad por vosotras mismas.

# lunes, 25 de junio de 2007 20:44

Las musas de Woody Allen

Archivado en:
 Cuando la película que este mítico director rueda en Barcelona se estrene, todo el mundo hablará, aún más, de Penélope Cruz. En Hollywood, la consagración definitiva de un actor pasa por trabajar con el gran Woody Allen. Tanto prestigio proporciona aparecer en una de sus películas que, como rara excepción, los actores se olvidan de su caché para amoldarse a los discretos sueldos de Woody. Muchos incluso pagarían por aparecer en una de sus películas; muchos sueñan en secreto con esa oportunidad que sólo le llegará a unos pocos. Como Penélope y Javier Bardem. ¿Quién les iba a decir que años después de la polémica "Jamón Jamón" volverían a trabajar juntos a las órdenes de uno de los directores más respetadosd del mundo?

Pero volvamos al tema del titular: las musas de Woody Allen. La elección de Penélope confirma lo que a muchos les da rabia reconocer: Pe enamora, tiene algo especial. Tiene glamour y cada día demuestra tener más talento. Pero veamos quiénes han sido las musas de Allen antes que ella. 

 Scarlett Johansson. No uno, sino dos películas ha protagonozado con Woody Allen, un mérito que excepto sus primeras musas pocas pueden atribuirse. En "Match Point" (2005), única película que no parece de Woody Allen, estaba sensacional, puro erotismo y sensualidad. En "Scoop" (2006) estaba graciosa estilo años 40, pero me gustó menos, de hecho, me parece una de las películas más flojas del director neoyorkino.

 "Melinda y Melinda". En esta película de 2004 Woody reúne a tres mujeres muy interesantes: Radha Mitchell, la protagonista, Amanda Peet y Cloe Sevigny, un icono de la moda actual. Radha me encantó; tan neoyorkina, elegante, culta e interesante. En la película se desdobla para hacer dos personajes radicalmente distintos, uno protagonista de una historia de comedia y otro, de tragedia, para demostrar cómo "la vida puede ser tragedia o comedia según como se mire".

 

 

Christina Ricci fue su musa en 2003 con "Todo lo demás", una película de la que no puedo opinar porque no la he visto. Christina no es de las actrices más guapas pero sí talentosas y diferentes. En 2002 "Un final made in Hollywwod" tuvo como protagonista, entre otras mujeres, a Debra Messing (en la imagen), una actriz conocida sobre todo en la pequeña pantalla por series de televisión. Ya había trabajado con Allen en "Celebriti" (1998).

 


 

Helen Hunt. Una veterana ya en Hollywood, Helen protagonizó en 2001 una de las películas más divertidas de Woody Allen: "La maldición del escorpión de Jade". Como muchas de las musas de Allen, no es la más guapa, pero tiene algo especial, clase e  inteligencia diría yo. Para guapas ya estaba Charlize Theron, que actuaba por segunda vez en una película de Woody Allen.

 

 

 

Sharon Stone también tuvo su momento de gloria en "Cachitos picantes" (2000), una película que no tuvo demasiado éxito en taquilla. De ese año también es "Granujas de medio pelo", una de mis películas preferidas de Woody Allen y tal vez la más divertida. Su protagonista femenina, poco conocida, fue Elayne Mai. De 1999 es "Acordes y desacuerdos", donde Sean Penn hace una actuación magistral junto a Gretchen Mol, Uma Thurman y Samantha Morton.  

 

 

 

En 1998 "Celebrity" reúne A Famke Jamssen, Charlize Theron, Melanie Griffith, Winona Ryder o Judy Daves. en "Desmontando a Harry" (1997) Allen recuperaba a Kirstie Allie. En "Todos dicen I love you" (1996) encontramos a una adorable Drew Barrymore. La divertidísima "Poderosa Afrodita" (1995) contó con Mira Sorvino...

A película y diva por año (cuando no son varias) enumerar a todas las actrices que han trabajado para Woody Allen es difícil, pero hay dos que destacan por encima de todas ellas:

 

 

Diane Keaton. Su estilo masculino ha pasado a la historia del celuloide gracias a títulos como "Misterioso asesinato en Manhattan" (1993), mi preferida, "Manhattan" (1979) o "Annie Hall" (1977), dos de esas películas que uno no puede perderse. Pocas como Diane encarnan el espíritu neoyorkino de los 70. Completamente diferente al prototipo de diva. Woody Allen buscó precisamente a Diane por todo aquello que la hacía diferente. También fue musa y compañera de reparto de Woody Allen en "El dormilón" o Interiores". 

 

 

 Mia Farrow. Su musa indiscutible, la mujer con la que no se llegó a casar pero con quien formó una familia numerosa. Ha sido la actriz que más películas de Woody Allen ha protagionizado, por supuesto, compartiendo resparto con é.. Con ella hizo algunas de sus mejores películas, como "Hanna y sus hermanas", "Historias de Nueva York", "Maridos y mujeres" o "La rosa púrpura de El Cairo". Frágil, menuda, dulce, tímida, Mia era una mujer muy diferente a las que hoy en día protagonizan las películas de su ex pareja.

 ¿Cuál de sus musas os ha gustado más? ¿Creéis que Penélope estará a la altura de estas maravillosas actrices?

# jueves, 21 de junio de 2007 11:22

¡Qué caída más tonta!

Qué gracia nos hacen a todos los vídeos caseros con las típicas caídas o porrazos (la de la foto es de la pobre Beyonce). Todavía lloro de la risa con "Humor amarillo", un clásico en lo que a trompazos se refiere, o con las películas de El Gordo y el Flaco" y Buster Keaton, unos maestros en el arte del caer . Ver caerse o tropezar a alguien de forma natural provoca una de las risas más espontáneas e inevitables que conozco. Pero ¡ay¡ cuando nos toca a nosotros ser los protagonistas del "gag", no hay nada más embarazoso que caerse públicamente y que encima la gente se empiece a reír. Como aquella vez en que, cegada por el amor, y levitando como iba, obvié unas escaleras del metro y me pegué unos de los mayores castañazos que habrá grabado nunca una cámara de seguridad...

 Porque encima eso, me caí delante de unas de las ´"cámaras que velan por tu seguridad" en el metro. Aquel día se debió reír hasta el ministro de fomento. Menos yo, que casi me muero de la vergüenza, sobre todo por el motivo de mi caída, que no fue otro que el puro obnubilamiento amoroso. Y no es que sea yo muy enamoradiza, más bien lo contrario, pero fue de esas pocas veces en la vida en que te quedas completamente colgado de alguien, que no eres capaz de pensar en otra cosa, y cuando tienes delante de ti al objeto de tus desos no eres capaz más que de balbucear estupideces.

 Pues bien, al objeto de mis desvelos le había conocido en el gimnasio, pero no sabía nada de él, ni dónde vivía ni a qué se dedicaba; ni tan siquiera cómo era vestido de calle, sólo le había visto en chándal. Por esas increíbles casualidades del azar, andaba yo en mi trabajo pensando en el interfecto en cuestión -por aquel entonces yo estaba en una productora de tv y publicidad- cuando así, como por arte de magia, me lo cruzo en las escaleras. No daba crédito. Ambos nos quedamos como paralizados, ya que nos conocíamos perfectamente del gimnasio, pero no nos hacíamos en ese lugar y en esa situación. "¿Pero que haces tú aquí?", "¡Qué casualidad!", "Así que trabajas para la productora", bla, bla bla. Resultó que el "maromo" en cuestión era realizador y de vez en cuando colaboraba con mi productora, además de hacer reportajes para National Geographic, viajar por todo el mundo y tener una vida interesantísima. Y encima, vestido, deslumbraba, tenía un estilo impresionante y olía de maravilla. Como os decía, con el shok que me produjo el encuentro, no era capaz ni siquiera de balbucear, de hecho, creo que le dije algo tan interesante y seductor como "hala, como hueles a colonia". Y encima iba horrorosa, con el típico modelito "nada atractivo para ir a trabajar". 

Espoleada por la oportunidad que el azar me brindaba, al día siguiente -y todos los sucesivos- salí de casa arreglada como para ir a una fiesta: minifalda, tacones, top, abalorios, rimmel, gloss, pelo liso hipersedoso... Lo que así, a primera hora de la mañana en el metro, no pega mucho... El caso es que a ese primer encuentro con el transporte público sobreviví, y encima ÉL se pasó a verme ese mismo día por mi oficina. Lo primero que me preguntó era por qué me había vestido así... Qué tonta me sentí, y encima, de nuevo, los balbuceos y las incongruencias. Cuando se fue no cabía en mí, entusiasmada además pensando que luego le vería en el gimnasio. Tanta suerte no era posible. Así que salí de la oficina ligera cual gacela, ignorando los tacones y las estrecheces de la falda, más corriendo que andando,  intuyendo el camino más que fijándome por dónde iba. Así entre en el  metro, con una cara de imbécil que ya llamaba la atención, toda chancleteante y erguida por los pasillos, todo caras de seducción y ojos entornados. Tan entornados que no vi las escaleras que me llevaban hasta el andén... Me salté como cuatro escalones de golpe, me caí para atrás, me salieron volando los zapatos, se me subió la falta y me quedé completamente espatarrada en medio de un montón de gente que, primero se asustó y vino a socorrerme, y luego se empezó a mear de risa delante de mí. ¡Qué bochorno¡ Yo me intentaba reír también para quitarle hierro al asunto, y decía todo el rato que no había sido nada mientras buscaba mis zapatos y me aguantaba las lágrimas aferrándome las costillas para que no se me cayeran.

El costalazo del metro fue de los peores, porque además, el golpe se llevó por delante todo mi ensimismamiento amoroso. Pero no ha sido el único. Con mi actual novio también me he dado unos cuantos buenos. Os juro que normalmente no soy tan torpe ni he vuelto a ir por ahí embebida en mis sueños de amor, pero sí es verdad que cuando voy con mi novio me relajo y me distraigo más, voy pendiente de la conversación, mirándole, y así me pasa... Mi primera "caidita de Roma" con él fue precisamente en esa ciudad, donde fuimos a pasar un fin de semana al poco de conocernos. íbamos habllando por la calle, extasiada yo ante la belleza circundante, cuando de repente sentí como que me hacía pequeña, que me iba para abajo: había metido la pierna, hasta la rodilla, en una alcantarilla que había en el borde de la acera. Sin inmutarse, mi novio tiró de mi y seguimos hablando como tal cosa. ¿Por qué una reacción tan natural? Se me ha olvidado contar que el día que le conocí, primero se me salió una chancla y di dos o tres ropezones, y luego casi me dejo la cara en una farola.

Otro de los trompazos memorables que he vivido con mi novio y que mis amigos recuedan mucho, fue en Sierra Nevada. Pero no esquiando, sino en le garaje. Iba yo toda peripuesta con el equipo, las botas y los esquís en mano, cuando me resbalé y me caí no una, sino dos veces entre las sonoras risas del personal. Después, ya envalentonada con el "calentamiento", y muy digna con los esquís en la mano todavía, me escurrí justo cuando un amigo daba marcha atrás con la furgo que llevaba. Literalmente, me metí debajo del coche y, literalemente también, en una fracción de segundo mi novio me agarró del anorak, tiró de mí, y me dejó otra vez de pie a su lado como si allí no hubiera pasado nada.

Pero no he sido yo siempre la protagonista de las caídas. La mejor que he visto en mi vida fue en el Budha Bar que hay en la carretera de la Coruña, en Madrid. Estaba en un reservado con mis amigas tomando unas copas y echando unos "dancings". Yo estaba de pie, frente al sillón que teníamos y enfrente también de la entrada a la disco. Dos chicas se acercaban charlando hacia el sillón, de espaldas a ellas. Tan distrída iba una de ellas que no vio lo que tenía por delante, se chocó con el sillón, hizo un perfecto mortal hacia delante y se quedó sentada al lado de una de mis amigas con cara de no saber qué carajo había pasado. Os juro que no me he reído tanto en mi vida. Ella también, pobre, pero es que yo me tuve que esconder con el guardia de seguridad, atacado de la risa como yo, y que en toda la noche no fue capaz de hacer bien su trabajo de los accesos de carcajadas que le daban. Después, me pasé varios días riéndome a lágrima viva cada vez que me acordaba de la chica volando y cayendo sentada en el sofá.

Ahora que os habéis reído conmigo -espero-, ¡por favor, contadme vuestras caídas más graciosas¡

# miércoles, 20 de junio de 2007 13:51

Alli: la viagra de la dieta

 Quedáos con este nombre porque pronto oiréis hablar mucho de él. EEUU ha dado vía libre a Alli, la primera pastilla adelgazante sin receta médica. El hecho tiene doble lectura. Por un parte, muchas personas obesas o con sobrepeso real se verán beneficiadas por un medicamento que les permitirá reducir su volumen de grasa corporal sin tener que pasar penurias en la mesa y en el gimnasio. Por otra, se abre una peligrosa puerta a todas aquellas otras personas dispuestas a cualquier cosa con tal de adelgazar y que, ni de lejos, entrarían dentro del perfil al que está destinado este medicamento. Ah¡ Se me olvidaba comentar la cantidad de miles de millones de dólares que la farmacéutica creadora de esta milagrosa pastilla, conocida ya como "viagra diet", se embolsará a costa de las grasas reales o imaginarias de los consumidores.

 Hay que reconocer que los efectos de Alli son muy tentadores: bloquea la absorción de un 25% de las grasas ingeridas. La pastilla está recomendada para personas con sobrepeso y en su web informativa explica que no se trata sólo de una pastilla sino de todo un plan de vida ("myalliplan") que requiere una actitud responsable pero... ¿cuántos estaremos tentados de utilizarla pensando en una boda, un banquete, una temporada de excesos o, simplemente, para ir al McDonalds sin remordiemientos? Ser mayor de 18 años es el único requisito para poder comprarla; eso, y el sentido común del farmacéutico al dispensarla. Pero hay mil formas de conseguirla: mandar a un amigo, a tu hermana mayor, aprovechar que tienes sobrepeso para comprar varios botes y revenderlos... (es broma, no creais que frivolizo). La cosa se me antoja difícil.

 Tranquilos, por el momento no tenéis que preocuparos por el tema, ya que la famosa pastilla no está aprobada en España y tardará aún tiempo en llegar. Los responsables de la empresa farmacéutica que la comercializa, GlaxoSmithKline, recomiendan utilizar Alli en combinación de un programa de dieta y ejercicio. Pero ¿serán las personas que la utilicen lo suficientemente tresponsables con su uso? No sé por qué, pero me da la impresión de que Alli será objeto de tantos abusos y usos absurdos como la Viagra, con quien la comparan pensando en el éxito que tendrá entre los consumidores. Y no van mal encaminados, ya que mucha gente puede utilizar ambos medicamentos para disfrutar tanto de una buena comida como de una buen sesión de sexo (no quiero dar ideas, pero ¡madre mía! qué "heavy" la combinación de ambos).

  Pero veamos como funciona este milagro farmacéutico, cuyo nombre genérico es "orlistat".  Como os decía, tomarse la pastillita después de comer bloquea un 25% de las grasas consumidas. Esta grasa, el equivalente a 150-200 calorías, es expulsado después mediante las heces... lo que da lugar a uno de los efectos secundarios más desagradables de Alli: los problemas gástricos, sobre todo diarrea. Uf, empiezo a pensarme si su uso compensará tanto... ¿Os imagináis, toda finas, sacando la pastillita después de una cena romántica y corriendo al poco, aguantando la sonrisa, al baño?

  Alli puede ser consumida ¡hasta tres veces al día!, una con cada comida, pero está contraindicada para personas trasplantadas, para quienes tienen dificultades para absorber los alimentos, para quienes tienen problemas de tiroides, quienes toman medicamentos que debilitan la sangre y, por supuesto, para quienes NO tienen sobrepeso.

Qué miedo me da pensar que esta pastilla pueda caer en manos de personas, sobre todo adolescentes, con problemas de alimentación. Desde aquí pido al Ministerio de Sanidad que, si llega el momento de su aprobación en nuestro país, y tras observar su funcionamiento en EEUU, se plantee la posibilidad de hacerlo sólo si es prescrita por un profesional. Como en el caso del Xenical, de la que es una versión más suave pero, en mi opinión, más peligrosa si no requiriese receta.

¿Permitiríais la comercialización de Alli en España sin receta? Confieso que me sentiría tentada a utilizarla aún si padecer sobrepeso. ¿Y vosotros?

 Si queréis más información para poder opinar, visitad la web de Alli , donde explica qué es, cómo funciona y en qué consiste el "Plan Ally".

# lunes, 18 de junio de 2007 14:03

El amor platónico de las famosas

Archivado en:
Tras escribir numeroso post sobre las famosas más guapas, con mejor cuerpo, con más encanto o estilo, me paré a pensar a quiénes considerarían guapos estas mismas famosas. ¿Quiénes habían conseguido enamorarlas, sobre todo, cuando no eran tan famosas? Una conocida revista de moda vino a leer mis pensamientos con un curioso artículo sobre celebrities y sus mitos de juventud. No os perdáis quiénes enloquecieron a aquellas que un día llegarían a ser tan famosas -o más- como sus propios ídolos.

 Kirsten Dunst y Jessica Alba se enamoraron de... Johnny Depp. Y como ellas, millones de adolescentes que suspiraron por aquel chico dulce y sensible que aparecía en "A quién ama Gilbert Grape". A mí también me encantó esa película y me gusta Johnny, un actor tan diferente al prototipo de celebritie "made in Hollywood". Excéntrico, alternativo, comprometido, inteligente... hace una pareja perfecta con  su actual mujer, Vanessa Paradis.

 

 

  Rosario Dawson soñaba con... Antonio Banderas. Nuestro Antonio ha roto corazones dentro y fuera de España. Su belleza latina ha conquistado a mujeres tan hermosas y famosas como Melanie Griffith, que de jovencita se dejó impresionar por el guaperas tipo Don Johnson, pero de mayor recapacitó y se lanzó al prototipo latino, más apasionado y familiar. A Rosario Dawson, una de sus fans más conocidas, le volvía loca con 15 años. Tanto, que se pasaba el día escribiendo "Rosario Bandereras" (no se enteró bien del nombre) por todas partes. Por si no es suena, Rosario es una de las guapas de películas como Clerks, Sin City, Men in Black II, La últila noche o Alejandro Magno.

¡Reese Witherspoon y... A-Ha! ¿Os acordáis de este grupo noruego y de lo guapo que era el cantante? A mí de pequeña también me encantaban y me emocionaba viendo el vídeo de "Take on me", su tema más conocido, aquel como de cómic en el que él -Morten Harket- sufría muchísimo por una chica con unas pintas tremendas típicas de los 80. Pues a la oscarizada Reese le pasaba lo mismo, no se perdía una actuación de este grupo.

Jennifer López y... Ricky Martin. No es raro que a la actriz portorriqueña le gustara otro portorriqueño, ya que cuando era jovencita el grupo Menudo -del que formaba parte Rocky- era súper famoso. Jennifer ha confesado que se sabía todas las canciones del grupo de memoria, para ella eran sus ídolos. Y los superó con creces...

 

 

 Mariah Carey, loca de amor por Matt Dillon. Por una vez comparto el gusto de esta esta mujer, porque en cuestión de estilo no hay manera... María se enamoró profundamente de Matt tras ver "Rebeldes", le gustaba hasata su forma de fumar. Confieso que a mí me pasó algo parecido, me encanta Matt Dillon y creo que he visto todas sus películas. Es mi prototipo de hombre, duro, seguro de sí mismo, rebelde... aunque sólo sea en la ficción.

 

 

  Uma Thurman... fiel a la saga Bond. No podía ser de otra manera. Una mujer con tanta clase y diva de Tarantino sólo podía perder la cabeza por un galán como James Bond. Uma ha confesado que le gustaban todos los Bonds por ser sexys, fuertes, interesantes... "alguien que podía defenderte y protegerte de todo". "Por mí podía remover o agitar la bebida o lo que él quisiera", dice Uma.

 

 


 Charlize Theron y... ¿qué?... MacGyver. Yo tampoco doy crédito. Incluso de pequeña, este hombre me parecía menos sexy que una llave inglesa. Sorprendentemente, para Charlize, según sus propias palabras, "desde mi  punto de vista, estaba como un tren". Hasta jugando, Charlize firmaba como Charlize Macgyver. En fin, todas tenemos algo oscuro en nuestro pasado.

 

 

 

 Nicole Ritchie y... Luck Perry. Cómo no, le pega todo quedar con su amiga Paris Hilton para ver "Sensación de vivir" en su mansión, se identificarían perfectamente con los personajes. Además, en la serie Luck era como el rebelde, el James Dean incomprendido en Beverly Hills. Nicole ha confesado que cuando le conoció se puso a llorar como una niña roja como un tomate porque su madre sde lo había contado todo. Eso no se hace señora...

¿Quién os volvía loc@s de pequeños? Además de la de Matt Dillon, os haré otra confesión; mi amor platónico era Conan el Bárbaro. Me pasaba la vida leyendo sus cómics y me imaginaba blandiendo la espada y luchando como un guerrero. No sólo me gustaba, sino quería ser cómo él; creo que de pequeña me costó asumir que era una niña...

# viernes, 15 de junio de 2007 17:18

Nosotras las que bebemos

Este post no puedo escribirlo en tercera persona. No sería justo. Prefiero hacerlo en el plural de la primera persona. Porque puede pasarme a mí también; porque puede pasarnos a todas.

Como le ocurrió a Ildefonso, un hombre que bebe "porque me da miedo vivir". Todo el mundo conoce y aprecia a Ildefonso en Vejer de la Frontera. Dicen de él que es un hombre culto, educado, con clase; que habla varios idiomas. Cuando no bebe. Pero bebe la mayor parte del día, del tiempo, de su vida. Si vas Vejer y recorres sus tabernas, tarde o temprano te lo acabarás encontrando.

  Ildefonso no es el típico borracho que quieres quitarte de encima cuanto antes. Ildefonso te dice "sangre mía" y te habla de cuando él era alguien importante, con clase, fino, elegante, y "tenía duros para ir a los toros, para pasearse por ahí con muchachas, para viajar, para ir a los mejores sitios". Pero "sangre mía, yo tuve miedo a vivir", te dice mirándote a los ojos y, pese a que se tambalea, con unos modales exquisitos que insinúan un pasado de buenas escuelas y ambientes refinados. Y tú quieres seguir hablando con él, saber cómo un hombre que, pese a haber perdido casi todos los dientes y aparentar mucha mása edad de la que tiene, sigue siendo elegante y va perfectamente vestido y aseado, elegante incluso; quieres saber por qué bebe, cómo ha podido acabar así. "Sangre mía", te dice, y te coge la mano para sentir el contacto de otro ser humano aunque sea por unos segundos. Porque Ildefonso vive solo, está "solito en el mundo" como él dice, aunque tiene una hermana y unas sobrinas de las que habla enjugándose las lágrimas, pero vieven lejos.

 Había tanto de cierto en lo que Ildefonso decía, tanta emoción en sus palabras, que pasé mucho tiempo escuchándole mientras me cogía, desesperado, la mano, y me decía "qué bonita eres, sangre mía", con la sonrisa más tierna que he visto en mi vida. Cuando se alejaba tembloroso, con una copa de vino en la mesa, y alguno le preguntaba divertido e ignorante "¿con quién hablas, Ildefonso", éel respondía con rabia: "Le hablo a mi soledad". A su soledad...

Soledad. Ésa es una de las razones que empujan a beber a muchas mujeres. Aunque estén rodeadas de gente, aunque tengan marido e hijos, aunque tengan amigas o compañeros de trabajo, se sienten solas. Porque es muy fácil sentirse sólo aún estando acompañados, sentir que nos derrumbamos y no podemos contarlo, sentirnos poca cosa aunque aparentemos una apabullante seguridad en nosotros mismos, sentir una dolorosa tristeza aunque riamos como locos; tener miedo a vivir.

Tener miedo a vivir. Pero no a la vida que soñábamos para nosotras, sino a la que nos imponen o nos imponemos nosotras mismas. No tener las fuerzas suficientes para decir no, para saber parar, para alejarnos. Sentir una insoportable presión por no poder ser aquello que esperan de nosotros. Por no poder ser todo lo felices que deberíamos. Por traicionarnos a nosotras mismas. Por querer triunfar aunque cada vez que subamos un peldaño hacia el éxito estemos alejándonos otro de la verdadera felicidad.

El acohol. Esa droga dura que mata a tanta gente en vida. A tantos hombres y cada vez a más mujeres. En nuestro país es la sustancia adictiva más consumida. Y no hay que ser un alcohólico declarado para tener un problema. Comidas o cenas de trabajo, fiestas, reuniones familiares o de amigos.... beber nos ayuda a sentirnos más seguras, deshinibidas y simpáticas. Pero, sobre todo, a soportar situaciones que nos hacen sentir infelices, vacías, poca cosa, o que, simplemente, no queremos soportar. Puede tratarse de un consumo excesivo y perjudicial  que puedes disimular o, directamente, de no poder parar de beber, de caer inevitablemente, en la borrechera.

 Relaciones sociales, personales y hasta sexuales rotas, conflictos de pareja, accidentes de tráfico, pérdida del empleo, agresividad, violencia, soledad... Hipertensión, arritmias, hemorragia cerebral, cirrosis, dolor de cabeza, daños irreversibles en el feto... Mal aliento, balbuceo al hablar, reflejos ralentizados, capilares rotos y rojeces en el rostro, sobrepeso, visión  borrosa, poco equilibrio...

 ¿Alguna vez has sentido que, de verdad, te estabas tomando una copa de más?

# martes, 12 de junio de 2007 21:55

¿Quién tiene mejor cuerpo en biquini?

Vestida, con un poco de maña y el vestuario adecuado, cualquier mujer puede parecer tener el cuerpo que no tiene. Y si no que se lo digan a ellos: ¿cuántos habéis conquistado a una dama a la que presumíais un magnífico cuerpo y os habéis llevado casi un susto al ver que aquello no estaba tan bien puesto ni tan bien formado ni tan esbelto como parecía. Lo mismo pasa con las famosas, no os creáis; vestidas y con unos buenos taconazos pueden deslumbrarnos y aparentar tener cuerpos perfectos. Pero el biquini no perdona. Y eso lo sabemos bien todas, que temblamos cada año al probárnoslo de nuevo frente al espejo con más miedo que vergüenza. Qué gratificante resulta entonces ver a aquellas a las que envidiábamos en biquini con cuerpos mucho más normales de lo que aparentaban. En ropa de baño es cómo se puede juzgar realmente quién tiene un buen cuerpo. Os invito a hacerlo conmigo.

Las mejores:

Cameron Díaz. En "La Máscara" tenía un cuerpo increíble y, aunque está musculada, para mí le falta algo de forma. Pero pasa la prueba con nota gracias a su buena genética y a su afición al surf. Además, está delgada sin resultar esquelética.

 

 

 

 Halle Berry. Para mí, un 10 en biquini, como pudimos comprobar todos en "Muere otro día", de la saga Bond y con Pierce Brosnan en la piel del famoso Agente 007. Su salida del mar enfundada en un dos piezas naranja ha pasado a la historia del cine. Una de las mejores "chicas Bond" de la historia. Cuerpo atlético y esbelto pero con curvas, la mejor combinación. Un entrenador personal ayuda a Halle a seguir estando estupenda cerca de los 40.

 

 

 

  Gisele Bundchen. Imposible no citarla si hablamos de mujeres con buen cuerpo en biquini. Pocas como esta modelo brasileña - y a diferencia de la mayoría de escuálidas modelos- pueden presumir de tener un cuerpo bonito tan ligeras de ropa. No le sobra un gramo y tiene una altura y unas medidas perfectas. Su tripa, lisa y tonificada me parece increíble. También es una chica deportista y sana, que se cuida por dentro y por fuera.

 

 

 

 

Elsa Pataky. Como demostró "Interviú", Elsa está tan estupenda en biquini como sin él. Y no creo que haya un sólo español que no sepa lo que digo. Su afición al deporte es la clave de un cuerpo tan bien formado a los 30, sobre todo de un trasero tan bien puesto. La elevación y firmeza del pecho ya es otro cantar, mérito más bien de la cirugía.

 

 

 

  Pamela Anderson. Me resistía a ponerla porque me resulta muy vulgar, pero mi novio me ha insistido diciendo que "si hablamos de tías buenas en biquini, Pamela Anderson la que más". Y me imagino que el sector masculino estará de acuerdo, porque además la tía, a sus 40 añitos, sigue teniendo un cuerpo atlético y esbelto pese a la abundancia pectoral.

No les sientan tan bien:

 

 

 

Beyoncé. Para mí es y siempre sera una diosa. Me encanta su exuberancia y sus curvas, pero en biquini sus piernas y su trasero resultan algo excesivos. Un poquillo de celulitis le afean un poco las nalgas. Aún así, sigo pensando que está estupenda y la prefiero a una escuchimizada tipo Nicole Ritchie, pero si hablamos de los mejores cuerpos, vestida voto por ella, en biquini no.

 

 

 

Nicole Ritchie. La alusión me obliga a sacarla. Es el mejor ejemplo de que estar delgada no significa tener un buen cuerpo. Es más, si te pasas, vestida puedes parecer estilizada, pero en biquini, un esqueleto, como bien puede apreciarse enla foto. Sin pecho, sin caderas, sin culo... no rellena ni la mini tela del biquini.

 

 

 

Jennifer López. Le pasa algo parecido a Beyoncé, vestida disimula genial sus sus curvas excesivas, en biquini su trasero resulta algo exgerado. De nuevo digo que me parece que está estupenda y que más vale el culo de Jennifer que el "no culo" de Nicole, pero lo que buscamos es proporción y equilibrio.

 

 

 

Teri Hatcher. Para mí esta "mujerer desesperada" tiene ese tipo de delgadez fea, que no favorece demasiado. Incluso vestida, aunque luce mejor, parece que está como una sílfide. En biquini tiene las piernas como un pajarito y los huesos demasiado marcados.

¿Cuál elegiríais como el mejor cuerpo en biquini y cuál el peor? Como siempre, se admiten sugerencias.

# lunes, 11 de junio de 2007 13:29

Mujeres como las de antes

Archivado en:

"Ya no hay mujeres como las de antes". El otro día le oí decir esta frase al padre de una amiga mía ante la visión de las desnutridas modelos y actrices que mostraba un programa de televisión. Su comentario me sonó muy cinematográfico y no pude evitar embargarme de la nostalgia que desprendían sus palabras. No sé por qué, me recordó a aquel abuelito tierno de "Cinema Paraíso" y me hizo pensar en todas aquellas grandes actrices de la época dorada de Hollywood. Porque esas, y lo digo hasta yo, sí que eran mujeres de verdad.

 

 

 Hace poco vi con mi novio "La Dolce Vita", esa quintaesencia del cine italiano firmada por Fellini, sobre todo por la presencia de Anita Ekberg, una mujer de infarto. No sé quien tenía la boca más abierta, si mi novio o yo, viendo a esa rubia despampanante, monumental y de una sensualidad arrebatadora bañándose en la Fontana di Trevi junto a un fascinado Marcelo Mastroiani. ¡Eso sí que era una mujer! ¡Eso sí que era un cuerpo, un busto, unas caderas y un culo de escándalo!

 Ava Gardner, "el animal más bello del mundo", Marilyn Monroe, "la tentación rubia", Rita Hayworth, Elisabeth Taylor, Sophia Loren, Lauren Bacall, Katharine Hepburn (¡ganó 4 Oscars), Anna Magnani... eran mujeres de rompe y rasga, con caras únicas en las que el botox y la cirugía no había hecho estragos, con cuerpos cuyas curvas no había exterminado la moda de la delgadez, con un glamour que pocas en Hollywood han conseguido heredar.  

 

 

¿No os gustan estas mujeres más que las de ahora? ¿No os parecen hermosas, hasta sublimes? La prensa ha anunciado que Nicole Kidman interpretará a la gran Marilyn en un "revival", y aunque la australiana pasará a la historia como una las grandes del cine, le falta cuerpo para encarnar a la mujer más sexy de todos los tiempos. Espero que el director de la película anime a Nicole a coger algunos kilos para intentar, al menos, insinuar alguna curva.

Esta segunda mitad de siglo también nos ha dado a grandes actrices como Susan Sarandon, Meryl Streep o Julianne Moore que, sin un físico espectacular, son auténticas "divas" de Hollywood por su talento, lo que me alegra profundamente. Pero también hay, por supuesto, actrices actuales que aúnan talento y belleza; algunas de ellas incluso me recuerdan a algunas glorias de Hollywood:

- Cate Blachett. Mi actriz preferida. Nadie como ella podía encarnar a Katharine Hepburn ("El aviador"), una mujer con una inteligencia, una clase, una elegancia y un sentido del humor excpecionales.

- Nicole Kidman. En palabras de Karl Lagerfeld, es la actriz con más glamour de Hollywood. Me resulta difícil encontrarle parecido con Marilyn Monroe, pero sí ciertas similitudes con  Rita Hayworth.

- Natalie Portman. Menuda, dulce, exquisita, su pelo a lo "garcon", su menuda figura y su elegancia natural me recuerdan ligeramente a Audry Hepburn.

- Mónica Bellucci. Como sus antecesoras italianas, levanta pasiones gracias a sus impactantes curvas y a su rostro felino. Sus labios, pintados de "rouge" por Dior, son la pura imagen de la sensualidad. Podría haber competido en su época con "la Loren" o "la Lollobrigida".

- Scarlett Johansson. Su cuerpo y su rostro me encajan más con los de Marilyn, aunque, a mi entender, le falta peso como actriz para poder encarnar a la diosa rubia. Pero Scarlett sí tiene mucho del glamour de las actrices de los años 50, sobre todo cuando le eligen estilismos tipo "pin up" (como en "La dalia negra").

  Si os ponéis, seguro que podéis establecer similitudes entre las actrices de antaño y las de ahora. Para mí, salen ganando las curvas de antes, cargadas de una sensualidad que la piel con huesos de muchas de las de ahora no consiguen transmitir. Si queréis comprobarlo, os invito a ver estas películas:

 - "La Tentación Vive Arriba". Para deleitaros con la famosa imagen de Marilyn con aquel espectacular vestido blanco volando ante la atónita mirada de Tom Ewell.

- "Gilda". La bofetada más famosa de la historia del cine. Rita Hayworth y Glenn Ford.

- "Mogambo". Ava Gardner. Toda una auténtica tigresa en África peleándose a brazo partido con un atractivo Clark Gable.

- "La fiera de mi niña". Una de mis películas preferidas y de las que más me hacen reír. Katerine Hepburn está sencillamente magnífica seduciendo a Cary Grant.

"La Gata Sobre el Tejado de Zinc". Liz Taylor y Paul Newman. Nunca he visto una pareja de actores tan guapos.

Y, por supuesto, "La Dolce Vita", "Desayuno en Tiffany's" (Audrey Hepburn), "Matrimonio a la Italiana (Sophia Loren), "Casablanca" (Ingrid Bergman), para empezar...

Decidme, ¿no os parecen estas actrices, mujeres en definitiva, mucho más de verdad que las de ahora? ¿Cuál es vuestra preferida?

 

# viernes, 08 de junio de 2007 10:50

¡No consigo hacer dieta!

Archivado en:
El otro día entré en Friday's Proyect, la nueva cadena multimarca que está arrasando en Madrid. Por hacer tiempo, pero acabé en el probador con un montón de cosas. Yo me venía notando algo más voluminosa por la zona abdominal y trasera, pero no sabía hasta qué punto. ¡Qué horror! Os juro que no reconocía a la tipa que me miraba en el espejo con cara de espanto ("más asustada estoy yo"), con la tripa sobresaliendo de un top y los hoyuelos de celulitis del divino biquini que me estaba intentando meter a presión. Me lo arranqué todo rápidamente y salí a toda pastilla de la tienda -a ver si de paso quemaba algunas calorías-. "No puede ser, no puede ser, tengo que ponerme a dieta, así no me puedo irme a Ibiza, que allí hay mucha tía buena", me decía a mí misma con tremenda convicción. "Eso es, hoy mismo me pongo a dieta". "Sí señor, a dieta estricta"... "Anda, han puesto aquí una heladería nueva... a ver, sólo por hacer tiempo mientras viene el bus...". Llegué a mi casa con unas 600 calorías más del tremendo helado que me había comido y el ánimo por los suelos, convenciéndome a mí misma de que tal vez me podía comprar un bañador mono que disimulara la tripa. ¿Es que existe mayor tortura que hacer dieta?

"Yo para hacer dieta necesitaría no ir nunca a mi casa, trabajar 16 horas diarias y llegar justo para dormir las ocho que le quedan al día". "A mí me tendrían que drogar con algo que me anulase la voluntad y la movilidad para no poder ir a la nevera". "Estoy por dejarlo con mi novio a ver si del disgusto me quito unos kilos". ¿Y si bebemos agua de la piscina para que nos entre un poco de gastroenteritis? "¿Y si me pongo un tapón en la boca?" Os juro que estas frases se las he oído decir a mis amigas... y alguna la he dicho yo misma. Porque para hacer dieta hace falta una fuerza de voluntad sobrehumana, una disciplina de hierro y una motivación extrasensorial" Lo ideal es echarse un "churri" nuevo o bien que te deje el que tenías -por tu mejor amiga o algo así, si puede ser- porque los disgustos son los mejores inhibidores del apetito, lo único que conseguire cerrarte de forma natural el estómago. Y el estrés, aunque también hay a quien le engorda por aquello de que los nervios piden mucho dulce para calmarse y normalmente son las malditas máquinas de snacks las que te lo proporcionan.

Supongo que los nutricionistas que lean esto tendrán muchos argumentos para rebatirme, como que si se hace una dieta seria, sana y equilibrada no se tiene por qué pasar hambre. Pero es que el hambre en las mujeres es, sobre todo, de origen emocional, y eso sólo puede calmarse con montones de onzas de chocolate, patatas fritas, bollos, chucherías, helados... Todo aquello que nos prohíben y que sabemos demasiado bien que nos cultiva las gorduras y las celulitis. El problema no es que vayas a comer menos y tengas que prescindir de ciertas cosas. Muchas veces, si estamos entretenidos, comemos poco sin darnos cuenta. El problema es el mismo hecho de pensar que estás a dieta; sólo imaginar que no puedes comer una cosa te hace desearla con toda tu alma. Como dice uno de los personajes de Lucía Etxebarria en su último libro, "Cosmofobia", "es como un monstruo que ruge y que, cuando se despierta, ya no se puede parar"

  Para hacer dieta yo necesitaría que me hipnotizasen o algo así, o bien que me tuvieran todo el día entretenida con millones de cosas fascinantes, divertidas, gratificantes y apetecibles. Pero las cosas no son así. Cada día me levanto haciéndome el propósito de no comer dulces y no me acuesto sin "darle un tiento" a la tableta de chocolate. ¿Que no la compre? da igual, me bajo al OpenCore y me compro una caja de donuts. Yo intento motivarme, me autocastigo viendo las fotos de las modelos con esos cuerpos delgados y bien proporcionados que me hacen babear de envidia (menos las esqueléticas, esas me dan pena), pero en vez de tomarme una "coca ligth" y una manzana, me acabo bebiendo un batido de chocolate acompañado por una caja de cookies también de chocolate.

Finalmente, y porque tengo ya una edad en la que me niego a sufrir por la estética, para mí el mejor consejo que dan los nutricionistas es: aplicar la "ley de la compensación". Es decir, no privarse de nada pero intentar compensar los excesos con otras comidas ligeras. Y funciona, porque así te quitas la ansiedad por lo prohibido y no acabas metiéndote dentro de la nevera para comerte, casi para echarte por encima, todo lo que encuentres.

 

¿Cómo lleváis vosotr@s esto de hacer dieta?
# miércoles, 06 de junio de 2007 23:35

Mónica Cruz: un poco de aire sobre la tierra

Archivado en:

Cada vez me gusta más esta chica. En una foto publicada en la revista Glamour, Mónica me recuerda a los modelos de los carteles publicitarios de Lacoste, en los que se sustentan, gráciles, en el aire. Así aparece Mónica en la fotografía que tanto me ha gustado, cual bailarina sin puntas suspendida en el aire y vestida tan sólo con un maillot de lentejuelas. La imagen me transmite frescura, delicadeza, feminidad y glamour, igual que Mónica Cruz, que cada día está más bella.

 

 

 

 Aunque se había hecho un nombre en el mundo de la danza -ha bailado con Joaquín Cortés-, profesión en la que llevaba desde los cuatro años, Mónica empezó siendo "la hermana de Pe". Retirada de la danza, "Un paso adelante" la hizo famosa en la pequeña pantalla y conocida dentro y fuera de nuestro país, ya que la serie tuvo mucho éxito en Europa. Aunque su talento interpretativo estaba aún muy verde, insinuaba un "no se qué" como el que ha hecho única a su hermana. Me explico: Penélope Cruz no es la mejor actriz, ni la más bella, ni la más talentosa, pero tiene algo que la hace terriblemente especial. En mi opinión, Mónica también tiene ese algo, que tiene mucho que ver con sus rasgos, su forma de hablar y de moverse, y su estilo. Una especie de aura. Con la ayuda de estilistas, peluqueros y maquilladores, pero con una base sustentada por un cuerpo modelado por la danza y ese "no sé qué", ha sido pulida hasta conseguir una imagen tan especial como la de su hermana pero con su propia personalidad.   

  A Mónica le va bien en el mundo del cine, poco a poco va subiendo peldaños y ganando fuerza como actriz. Ha rodado cuatro películas en tres idiomas diferentes -la última, "La tumba de Cristo"- y compartido cartel con actores como Gérard Depardieu ("Astérix en los Juegos Olímpicos"). Próximamente rodará la película chilena "All Inclusive".

 

 

 

 

 

Acaba de cumplir 30 años y tiene muy claro que debe cuidarse para mantener su cuerpo y su imagen. Con Joaquín Cortés aprendió lo importante que es ser disciplinado en el trabajo, algo que ella aplica también a su propia vida. Igual que su hermana, es una persona de hábitos saludables y vida tranquila. Ella misma dice lo dice: "pienso que hay que cuidarse por dentro, llevar una alimentación equilibrada, pero no hay que estar todo el día pensando en ello. Lo extremo no es bueno". Para conseguirlo, Mónica toma vitaminas, procura dormir bien, beber agua y hacer deporte, "que es muy importante". De hecho, Mónica tiene una entrenadora personal, hace yoga y de vez en cuando toma clases de ballet.  

 

Ahora que Mónica empieza a competir en fama y méritos con su hermana -figuradamente, puesto que se llevan de maravilla- la industria de la moda se ha fijado en el buen tándem que hacen. Su primer trabajo juntas será una colección de ropa y accesorios para la firma Mango, cuya imagen será Penélope en la próxima camapaña de invierno.

Como Penélope, Mónica tiene una maravillosa melena que cuida mucho. Su piel morena, sus ojos oscuros, su sornrisa y sus curvas le añaden encanto. Como su hermana, resulta sexy sin parecer vulgar. Si sigue los consejos de su hermana, que ya es una estrella en Hollywood, pero sabe mantener su propia personalidad, creo que lo mejor de Mónica Cruz está aún por llegar.

 ¿Quién os gusta más, Mónica O Penélope Cruz?

# lunes, 04 de junio de 2007 22:01

La boca más sexy

 "Bésame, bésame mucho" parecen querer decir algunas bocas que, insolentes, parecer pedir ser besadas y hasta mordidas. La boca es el mayor objeto de deseo; no hay nada más erótico y sensual que un beso en la boca, bien dado, por supuesto. En una mujer, no hay nada más sexy que unos labios pintados de rojo. En un hombre, es irresistible una boca de labios carnosos que dibujen una perfecta sonrisa de dientes blancos.

Como la boca de Sophia Loren, ninguna. Desmesurada y espléndida, como ella misma. Una boca que la actriz italiana se pintaba siempre con el mismo tono labial rosado, del que había comprado todas las existencias. Una boca que aún sigue desafiando a todas las que lucen, inflamadas a base de silicona, muchas famosas.  

 La boca más grande no es siempre la más deseable, carnosos pero no gigantes es lo ideal para unos labios. La silicona ha hecho estragos en muchas bocas finas, pero no por ello menos atractivas, que acaban como butifarras difíciles de encajar en sus caras originales. Esther Cañadas es un ejemplo de lo que digo.

Hay otras bocas, sabiamente retocadas, que sí agradecen los efectos de algún que otro pinchacito bien puesto si así consiguen aumentar discretamente unos labios demasiado finos, alguna asimetría entre uno y otro, o una forma insulsa. Penélope Cruz, Heidi Klum o Isabel Preisler han "ganado en boca" con el cambio.

Lo más trayente, para mí, son las bocas naturales, cuya belleza es, por definición subjetiva. Hay bocas pequeñas pero perfectas que embellecen rostros, hay bocas de labios finos que dan personalidad y atractivo, hay bocas pequeñas y aniñadas que producen morbo, hay bocas grandes de sonrisa fácil que conquistan por su simpatía, hay bocas voluptuosas que incitan al pecado. Bocas especiales por un detalle que las hace únicas: como las de Marilyn o Cindy Crawford, adornadas por un lunar. Cada boca tiene personalidad y hasta color propio: hay interesantes labios pálidos, y labios de un natural color sonrosado. Cualquier boca mejora si el aspecto de sus dientes es sano y, sobre todo, blanco. 

 Cuando alguien te gusta, cuando sientes deseo, no puedes evitar mirarle a la boca, la conquista más ansiada. Pero a todo el mundo miramos a la boca, es inevitable. Hablando, comiendo, riendo, bostezando, gesticulando, jadeando... Las mujeres, sabedoras de su poder erótico, la pintamos, la perfilamos y la resaltamos; rara es la mujer que no lleva un gloss encima.

 

 

 

 Angelina Jolie o Scarlett Johansson tienen dos de las bocas más sensuales del panorama cinematográfico femenino.  Cameron, el modelo, o Brad Pitt también tienen bocas de anuncio. Pero hay mcuhas más bocas deseables, ¿me ayudáis a elegir la más sexy? Os propongo una pequeña lista:

 

  Ellas. 1. Angelina Jolie. 2. Scarlett Johansson. 3. Mónica Bellucci. 4. Beyonce. 5. Jessica Alba.

Ellos. 1. Cameron. 2. Andrés Valencoso. 3. Brad Pitt. 4. Tyson Beckford, del que dicen es el mejor modelo del mundo (juzgad vosotras mismas, es el de la foto). 5. Cayetano Martínez de Irujo

 Se admiten sugerencias...

# domingo, 03 de junio de 2007 10:43

Esos tacones lejanos

 Y tan lejanos. Hace tiempo que no me pongo unos buenos taconazos, ya no los resisto. Y eso que alargan y estilizan la pierna, te levantan el culo, te hacen medir lo que no mides, y te hacen sentir y parecer sexy y glamourosa. Los zapatos son mi debilidad, tengo muchos más pares de lo razonable, pero cada vez estoy menos dispuesta a sufrir y la mayoría descansa plácidamente en sus cajas a la espera de la ocasión ideal.  Cuando veo las fotos de las actrices sobre la alfombra roja o a las modelos en las revistas, inmediatamente me fijo en sus zapatos; sin llegar a gastarme lo que Carry Bradshow se deja en "manolos" y "Jimmy Choos", comparto con ella su afición por los tacones.

Pero ¡ay!, cuántas ampollas, inflamaciones y hasta parálisis temporales he padecido yo, y estoy segura qure vosotras, por ponerme taconazos. Podólogos y traumatólogos no dejan de recordarnos los males que los tacones excesivos causan a las féminas.

Heridas, rozaduras, las citadas ampollas, uñas encarnadas, callos, dedos en garra, anomalías en las articulaciones, dolores de espalda y hasta artrosis de rodilla te pueden porvocar unos inocentes tacones de aguja. Y todas sabemos que los médicos no exageran...

 Para la boda de uno de mis hermanos buscaba desesperadamente unas sandalias doradas lo suficientemente elegantes como para no desmercere el maravilloso vestido que me había comprado. Las encontré. Eran espectaculares y además estaban rebajadas a mitad de precio. El único problemilla: eran un número menos que el mío, pero "casi mejor, así me quedan bien justitas al pie". En la Iglesia aguanté porque tenía que leer y no era plan de quedarse descalza en el altar. Durante la cena empecé a perder la sensibilidad en los pies y casi ni me enteraba de que los tenía. Cuando empezó el baile, ni siquiera me las podía quitar. ¿Os acordáis de la escena de "Algo pasa con Mary" en la que Ben Stiller se pilla sus partes nobles con la cremallera y le salen como unos bollos? Pues mis pies eran lo mismo, hinchados como morcillas, la carne me sobresalía como dos centímetros entre las tiras. A las cuatro de la madrugada me tuve que ir a casa -ayudada por dos primos que me metiron en un taxi-. Desincrustarme los zapatos fue una hazaña, los tenía como dos pianos de cola.

 Otros zapatos que no podré olvidar y que descansan, nuevos como el primer día, en los alto de mi armario, son unos taconazos rojos de piel de serpiente. Sí, el sueño de cualquier fetichista y el capricho de cualquier mujer. Y encima, me los compré rebajadísimos. El recuerdo es imborrable: me los puse con un vestido negro de Muka. para ir a la inauguración de la heladería Gian Grossi en Alberto Aguilera. Menos mal que iba con mi mejor amigo, si no, me tienen que amputar allí mismo los pies. Me había puesto los zapatos tal cual, sin medias y sin una mísera tirita en el bolso. A los quince minutos aquello me empieza a rozar de mala manera; a la media hora las ampollas eran monumentales; a la hora las ampollas se me habían roto, se me había levantado la piel y me sangraban. El pánico me entró cuando me di cuenta de que no me podía sacar los zapatos porque se me había pegado la piel a las heridas. Como os decía, fui con mi mejor amigo, que me tuvo que llevar en brazos hasta el coche. Al día siguiente tenía tales heridas en los pies que me dio fiebre y una amiga, que me vio los pies, me quería llevar al hospital.

Pero ahí no queda la cosa. Estábamos mi actual novio y yo en uno de esos extraños paréntesis que hacen las parejas y en los que renace la chispa, vuelves a tontear, te enrollas furtivamente... Fuimos con un montón de amigos a una fiesta en el Florida Park, en el Retiro. Yo aproveché para ponerme un pedazo de modelito: vestido de cuero rojo con la espalda descubierta y taconazos rojos de Farrux. Alucinantes, los tengo como oro en paño. Imbuida por la emoción del momento, estuve bailando frenéticamente en la pista y correteando cual adolescente por el local. Todo bien, ningún problema con los tacones. Hasta que me paré. Me senté en una mesa a hablar con él, toda sexy yo, con los pies colgando. Cuando volví a apoyar los pies -tras haberse enfriado durante la larga conversación- casi me caigo de cabeza al suelo. Simplemente, no podía andar, era incapaz de apoyar la planta de los pies. Qué corte, no sabía cómo decírselo sin parecer imbécil, porque además cuando le dices a un tío que los zapatos te están matando, te responde que para qué te los has puesto. Aparte de lo poco sexy que iba a resultar vestida así y andando como Lina Morgan en sus actuaciones estelares. Lo siguiente lo recuerdo como una pesadilla: ni un taxi en Madrid, él llevándome en brazos unas veces y ya, al final, directamente descalza por la calle. Cuando llegué casa tenía los pies como Micky Mouse: la planta se me había puesto como dos panes de pueblo. 

"Mis tacones y yo", se podría llamar esta serie de aventuras. Y es que tengo muchas más para contar, como la primera vez que fui a Cádiz con mis amigas y me puse para salir unas increíbles sandalias transparentes de tacón dorado y cuerdas hasta la rodilla de Sinela con los que estaba totalmente ridícula por los chiringuito playeros a los que fuimos. O la boda de una de mis mejores amigas, este mismo años, para la que me compré unos zapatos de piel de potro de Pura López en los que, a pesar de las almohadillas de silicona, el algodón y las tiritas, se me reconcentraron los dedos en la mismísima punta impidiéndome dar un paso. Los aguanté con dignidad hasta la cena, cuando me los cambié por unas botas de corsaria que no pegaban excesivamente con mi vestidazo de gasa.

Admiro a esas mujeres que son capaces de llevar taconazos como si nada. Tengo una amiga, diseñadora de moda, que va siempre, desde que sale de casa por la mañana, con unos taconazos de muerte que pasea por el centro derrochando glamour. Otra de mis amigas trabajó varios años en Blanco de encargada. Todos y cada uno de los días iba con tacones y aguantaba con ellos como si tal cosa jornadas de 12 y 14 horas de pie. Eso sí, ha conseguido tener unos callos importantes. Menos mal que ahora se llevan los tacones con plataforma, lo que les quita centímetros de dolor, y que las bailarinas se han universalizado como el calzado de moda.

Me han hecho daño, me han hecho sufrir, me han dejado sin habla y sin capacidad de movimiento, me han dado la noche y me han hecho tener que volverme antes a casa. Pero aún así, me encantan y creo que no dejaré de comprarme zapatos de tacón aunque sea para esas ocasiones maravillosas que las mujeres imaginamos. Porque lo que es en la vida normal, me he pasado a las bailarinas y a los zapatos completamente planos, que también me encantan. Aunque dicen los expertos que ir totalmente plano tampoco es bueno (se cargan los gemelos y sufren los tendones de Aquiles); recomiendan entre 2 y 4 centímetros para que el peso del pie se reparta adecuadamente.

¿Tacones sí o no? ¿Os gustan tanto como a mí? ¿Os han hecho sufrir mucho?

Publicidad


Recomendaciones

Síguenos

Buscar