"Bésame, bésame mucho" parecen querer decir algunas bocas que, insolentes, parecer pedir ser besadas y hasta mordidas.
La boca es el mayor objeto de deseo; no hay nada más erótico y sensual que un beso en la boca, bien dado, por supuesto. En una mujer, no hay nada más sexy que unos
labios pintados de rojo. En un hombre, es irresistible una boca de
labios carnosos que dibujen una perfecta sonrisa de dientes blancos.
Como la boca de Sophia Loren, ninguna. Desmesurada y espléndida, como ella misma. Una boca que la actriz italiana se pintaba siempre con el mismo tono labial rosado, del que había comprado todas las existencias. Una boca que aún sigue desafiando a todas las que lucen, inflamadas a base de silicona, muchas famosas.

La boca más grande no es siempre la más deseable, carnosos pero no gigantes es lo ideal para unos labios.
La silicona ha hecho estragos en muchas bocas finas, pero no por ello menos atractivas, que acaban como butifarras difíciles de encajar en sus caras originales.
Esther Cañadas es un ejemplo de lo que digo.
Hay otras bocas, sabiamente retocadas, que sí agradecen los efectos de algún que otro pinchacito bien puesto si así consiguen aumentar discretamente unos labios demasiado finos, alguna asimetría entre uno y otro, o una forma insulsa. Penélope Cruz, Heidi Klum o Isabel Preisler han "ganado en boca" con el cambio.
Lo más trayente, para mí, son las bocas naturales, cuya belleza es, por definición subjetiva. Hay bocas pequeñas pero perfectas que embellecen rostros, hay bocas de labios finos que dan personalidad y atractivo, hay bocas pequeñas y aniñadas que producen morbo, hay bocas grandes de sonrisa fácil que conquistan por su simpatía, hay bocas voluptuosas que incitan al pecado. Bocas especiales por un detalle que las hace únicas: como las de Marilyn o Cindy Crawford, adornadas por un lunar. Cada boca tiene personalidad y hasta color propio: hay interesantes labios pálidos, y labios de un natural color sonrosado. Cualquier boca mejora si el aspecto de sus dientes es sano y, sobre todo, blanco.
Cuando alguien te gusta, cuando sientes deseo, no puedes evitar mirarle a la boca, la conquista más ansiada. Pero a todo el mundo miramos a la boca, es inevitable. Hablando, comiendo, riendo, bostezando, gesticulando, jadeando... Las mujeres, sabedoras de su poder erótico, la pintamos, la perfilamos y la resaltamos; rara es la mujer que no lleva un gloss encima.
Angelina Jolie o Scarlett Johansson tienen dos de las bocas más sensuales del panorama cinematográfico femenino. Cameron, el modelo, o Brad Pitt también tienen bocas de anuncio. Pero hay mcuhas más bocas deseables, ¿me ayudáis a elegir la más sexy? Os propongo una pequeña lista:
Ellas. 1. Angelina Jolie. 2. Scarlett Johansson. 3. Mónica Bellucci. 4. Beyonce. 5. Jessica Alba.
Ellos. 1. Cameron. 2. Andrés Valencoso. 3. Brad Pitt. 4. Tyson Beckford, del que dicen es el mejor modelo del mundo (juzgad vosotras mismas, es el de la foto). 5. Cayetano Martínez de Irujo
Se admiten sugerencias...