
Tras escribir numeroso post sobre las famosas más guapas, con mejor cuerpo, con más encanto o estilo, me paré a pensar a quiénes considerarían guapos estas mismas famosas.
¿Quiénes habían conseguido enamorarlas, sobre todo, cuando no eran tan famosas? Una conocida revista de moda vino a leer mis pensamientos con un curioso artículo sobre celebrities y sus mitos de juventud.
No os perdáis quiénes enloquecieron a aquellas que un día llegarían a ser tan famosas -o más- como sus propios ídolos.
Kirsten Dunst y Jessica Alba se enamoraron de... Johnny Depp. Y como ellas, millones de adolescentes que suspiraron por aquel chico dulce y sensible que aparecía en "A quién ama Gilbert Grape". A mí también me encantó esa película y me gusta Johnny, un actor tan diferente al prototipo de celebritie "made in Hollywood". Excéntrico, alternativo, comprometido, inteligente... hace una pareja perfecta con su actual mujer, Vanessa Paradis.
Rosario Dawson soñaba con... Antonio Banderas. Nuestro Antonio ha roto corazones dentro y fuera de España. Su belleza latina ha conquistado a mujeres tan hermosas y famosas como Melanie Griffith, que de jovencita se dejó impresionar por el guaperas tipo Don Johnson, pero de mayor recapacitó y se lanzó al prototipo latino, más apasionado y familiar. A Rosario Dawson, una de sus fans más conocidas, le volvía loca con 15 años. Tanto, que se pasaba el día escribiendo "Rosario Bandereras" (no se enteró bien del nombre) por todas partes. Por si no es suena, Rosario es una de las guapas de películas como Clerks, Sin City, Men in Black II, La últila noche o Alejandro Magno.
¡Reese Witherspoon y... A-Ha! ¿Os acordáis de este grupo noruego y de lo guapo que era el cantante? A mí de pequeña también me encantaban y me emocionaba viendo el vídeo de "Take on me", su tema más conocido, aquel como de cómic en el que él -Morten Harket- sufría muchísimo por una chica con unas pintas tremendas típicas de los 80. Pues a la oscarizada Reese le pasaba lo mismo, no se perdía una actuación de este grupo.
Jennifer López y... Ricky Martin. No es raro que a la actriz portorriqueña le gustara otro portorriqueño, ya que cuando era jovencita el grupo Menudo -del que formaba parte Rocky- era súper famoso. Jennifer ha confesado que se sabía todas las canciones del grupo de memoria, para ella eran sus ídolos. Y los superó con creces...
Mariah Carey, loca de amor por Matt Dillon. Por una vez comparto el gusto de esta esta mujer, porque en cuestión de estilo no hay manera... María se enamoró profundamente de Matt tras ver "Rebeldes", le gustaba hasata su forma de fumar. Confieso que a mí me pasó algo parecido, me encanta Matt Dillon y creo que he visto todas sus películas. Es mi prototipo de hombre, duro, seguro de sí mismo, rebelde... aunque sólo sea en la ficción.
Uma Thurman... fiel a la saga Bond. No podía ser de otra manera. Una mujer con tanta clase y diva de Tarantino sólo podía perder la cabeza por un galán como James Bond. Uma ha confesado que le gustaban todos los Bonds por ser sexys, fuertes, interesantes... "alguien que podía defenderte y protegerte de todo". "Por mí podía remover o agitar la bebida o lo que él quisiera", dice Uma.
Charlize Theron y... ¿qué?... MacGyver. Yo tampoco doy crédito. Incluso de pequeña, este hombre me parecía menos sexy que una llave inglesa. Sorprendentemente, para Charlize, según sus propias palabras, "desde mi punto de vista, estaba como un tren". Hasta jugando, Charlize firmaba como Charlize Macgyver. En fin, todas tenemos algo oscuro en nuestro pasado.
Nicole Ritchie y... Luck Perry. Cómo no, le pega todo quedar con su amiga Paris Hilton para ver "Sensación de vivir" en su mansión, se identificarían perfectamente con los personajes. Además, en la serie Luck era como el rebelde, el James Dean incomprendido en Beverly Hills. Nicole ha confesado que cuando le conoció se puso a llorar como una niña roja como un tomate porque su madre sde lo había contado todo. Eso no se hace señora...
¿Quién os volvía loc@s de pequeños? Además de la de Matt Dillon, os haré otra confesión; mi amor platónico era Conan el Bárbaro. Me pasaba la vida leyendo sus cómics y me imaginaba blandiendo la espada y luchando como un guerrero. No sólo me gustaba, sino quería ser cómo él; creo que de pequeña me costó asumir que era una niña...