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# jueves, 21 de junio de 2007 11:22

¡Qué caída más tonta!

Qué gracia nos hacen a todos los vídeos caseros con las típicas caídas o porrazos (la de la foto es de la pobre Beyonce). Todavía lloro de la risa con "Humor amarillo", un clásico en lo que a trompazos se refiere, o con las películas de El Gordo y el Flaco" y Buster Keaton, unos maestros en el arte del caer . Ver caerse o tropezar a alguien de forma natural provoca una de las risas más espontáneas e inevitables que conozco. Pero ¡ay¡ cuando nos toca a nosotros ser los protagonistas del "gag", no hay nada más embarazoso que caerse públicamente y que encima la gente se empiece a reír. Como aquella vez en que, cegada por el amor, y levitando como iba, obvié unas escaleras del metro y me pegué unos de los mayores castañazos que habrá grabado nunca una cámara de seguridad...

 Porque encima eso, me caí delante de unas de las ´"cámaras que velan por tu seguridad" en el metro. Aquel día se debió reír hasta el ministro de fomento. Menos yo, que casi me muero de la vergüenza, sobre todo por el motivo de mi caída, que no fue otro que el puro obnubilamiento amoroso. Y no es que sea yo muy enamoradiza, más bien lo contrario, pero fue de esas pocas veces en la vida en que te quedas completamente colgado de alguien, que no eres capaz de pensar en otra cosa, y cuando tienes delante de ti al objeto de tus desos no eres capaz más que de balbucear estupideces.

 Pues bien, al objeto de mis desvelos le había conocido en el gimnasio, pero no sabía nada de él, ni dónde vivía ni a qué se dedicaba; ni tan siquiera cómo era vestido de calle, sólo le había visto en chándal. Por esas increíbles casualidades del azar, andaba yo en mi trabajo pensando en el interfecto en cuestión -por aquel entonces yo estaba en una productora de tv y publicidad- cuando así, como por arte de magia, me lo cruzo en las escaleras. No daba crédito. Ambos nos quedamos como paralizados, ya que nos conocíamos perfectamente del gimnasio, pero no nos hacíamos en ese lugar y en esa situación. "¿Pero que haces tú aquí?", "¡Qué casualidad!", "Así que trabajas para la productora", bla, bla bla. Resultó que el "maromo" en cuestión era realizador y de vez en cuando colaboraba con mi productora, además de hacer reportajes para National Geographic, viajar por todo el mundo y tener una vida interesantísima. Y encima, vestido, deslumbraba, tenía un estilo impresionante y olía de maravilla. Como os decía, con el shok que me produjo el encuentro, no era capaz ni siquiera de balbucear, de hecho, creo que le dije algo tan interesante y seductor como "hala, como hueles a colonia". Y encima iba horrorosa, con el típico modelito "nada atractivo para ir a trabajar". 

Espoleada por la oportunidad que el azar me brindaba, al día siguiente -y todos los sucesivos- salí de casa arreglada como para ir a una fiesta: minifalda, tacones, top, abalorios, rimmel, gloss, pelo liso hipersedoso... Lo que así, a primera hora de la mañana en el metro, no pega mucho... El caso es que a ese primer encuentro con el transporte público sobreviví, y encima ÉL se pasó a verme ese mismo día por mi oficina. Lo primero que me preguntó era por qué me había vestido así... Qué tonta me sentí, y encima, de nuevo, los balbuceos y las incongruencias. Cuando se fue no cabía en mí, entusiasmada además pensando que luego le vería en el gimnasio. Tanta suerte no era posible. Así que salí de la oficina ligera cual gacela, ignorando los tacones y las estrecheces de la falda, más corriendo que andando,  intuyendo el camino más que fijándome por dónde iba. Así entre en el  metro, con una cara de imbécil que ya llamaba la atención, toda chancleteante y erguida por los pasillos, todo caras de seducción y ojos entornados. Tan entornados que no vi las escaleras que me llevaban hasta el andén... Me salté como cuatro escalones de golpe, me caí para atrás, me salieron volando los zapatos, se me subió la falta y me quedé completamente espatarrada en medio de un montón de gente que, primero se asustó y vino a socorrerme, y luego se empezó a mear de risa delante de mí. ¡Qué bochorno¡ Yo me intentaba reír también para quitarle hierro al asunto, y decía todo el rato que no había sido nada mientras buscaba mis zapatos y me aguantaba las lágrimas aferrándome las costillas para que no se me cayeran.

El costalazo del metro fue de los peores, porque además, el golpe se llevó por delante todo mi ensimismamiento amoroso. Pero no ha sido el único. Con mi actual novio también me he dado unos cuantos buenos. Os juro que normalmente no soy tan torpe ni he vuelto a ir por ahí embebida en mis sueños de amor, pero sí es verdad que cuando voy con mi novio me relajo y me distraigo más, voy pendiente de la conversación, mirándole, y así me pasa... Mi primera "caidita de Roma" con él fue precisamente en esa ciudad, donde fuimos a pasar un fin de semana al poco de conocernos. íbamos habllando por la calle, extasiada yo ante la belleza circundante, cuando de repente sentí como que me hacía pequeña, que me iba para abajo: había metido la pierna, hasta la rodilla, en una alcantarilla que había en el borde de la acera. Sin inmutarse, mi novio tiró de mi y seguimos hablando como tal cosa. ¿Por qué una reacción tan natural? Se me ha olvidado contar que el día que le conocí, primero se me salió una chancla y di dos o tres ropezones, y luego casi me dejo la cara en una farola.

Otro de los trompazos memorables que he vivido con mi novio y que mis amigos recuedan mucho, fue en Sierra Nevada. Pero no esquiando, sino en le garaje. Iba yo toda peripuesta con el equipo, las botas y los esquís en mano, cuando me resbalé y me caí no una, sino dos veces entre las sonoras risas del personal. Después, ya envalentonada con el "calentamiento", y muy digna con los esquís en la mano todavía, me escurrí justo cuando un amigo daba marcha atrás con la furgo que llevaba. Literalmente, me metí debajo del coche y, literalemente también, en una fracción de segundo mi novio me agarró del anorak, tiró de mí, y me dejó otra vez de pie a su lado como si allí no hubiera pasado nada.

Pero no he sido yo siempre la protagonista de las caídas. La mejor que he visto en mi vida fue en el Budha Bar que hay en la carretera de la Coruña, en Madrid. Estaba en un reservado con mis amigas tomando unas copas y echando unos "dancings". Yo estaba de pie, frente al sillón que teníamos y enfrente también de la entrada a la disco. Dos chicas se acercaban charlando hacia el sillón, de espaldas a ellas. Tan distrída iba una de ellas que no vio lo que tenía por delante, se chocó con el sillón, hizo un perfecto mortal hacia delante y se quedó sentada al lado de una de mis amigas con cara de no saber qué carajo había pasado. Os juro que no me he reído tanto en mi vida. Ella también, pobre, pero es que yo me tuve que esconder con el guardia de seguridad, atacado de la risa como yo, y que en toda la noche no fue capaz de hacer bien su trabajo de los accesos de carcajadas que le daban. Después, me pasé varios días riéndome a lágrima viva cada vez que me acordaba de la chica volando y cayendo sentada en el sofá.

Ahora que os habéis reído conmigo -espero-, ¡por favor, contadme vuestras caídas más graciosas¡

Comentarios

# Anonymous ha opinado el viernes, 22 de junio de 2007 18:26
maria

Jajajaja, como me he reido con tus historias. Yo tambien me he caido mas de una. Me acuerdo una vez en una fiesta de fin de curso en una discoteca. Había que bajar unas escaleras, justo estaba abajo el chico que me gustaba. Yo iba toda chulita con mi vestidazo, haciendo la interesante cuando me resbale y me bajé la escalera de cabeza. Aaaaaa¡¡¡¡¡ casi me muero de la verguenza, me fui corriendo a esconderme al cuarto de baño. Y de esas unas cuantas más. Besos

# Anonymous ha opinado el sábado, 23 de junio de 2007 11:15
cari

Yo también me he reido mucho con este post. Me he acordado de una boda a la que fui. La novia llevaba un vestido horroroso y aparatoso, no podía ni andar con el. Cuanddo llego la hora del vals se lo pisó y se cayo rodando con el novio. PObrecilla, hubo carcajadas generales, me dio mucha pena pero no podia parar de reirme. Despues de eso ya no volvio a bailar. jajaja

# Anonymous ha opinado el domingo, 24 de junio de 2007 11:19
cris

Para tortazos los de Anita Obregón

# Anonymous ha opinado el domingo, 24 de junio de 2007 23:52
Cena romántica

El mejor el osito :-)

En Sierra Nevada anda que no me tengo caído veces, qué recuerdos.

# Anonymous ha opinado el lunes, 25 de junio de 2007 6:16
lau

jajaja, que gracioso, no pensé que fuera a empezar el lunes riendome tanto!!
Yo estuve en una boda el sábado y cuando leyeron las peticiones la chica al volver a su asiento se pegó un tortazo alucinante,claro que de la vergüenza que le dió se levantó como si nada hubiera pasado pero luego medio cojeaba.Eso sí, los de su banco ( supongo que eran sus amigos) no pudieron dejar de reirse el resto de la celebración.

# Anonymous ha opinado el lunes, 25 de junio de 2007 8:55
mai

jajaja, me río por no llorar. Para tortazos el que me di yo en plena Gran Vía el sábado. Iba con unas amigas, me tropecé con una mochila que un guiri tenía en el suelo y casi me dejo los dientes. Qué corte por favor, sali corriendo de alli y me metí en el H&M para que no me vieran. Todavía me duele el orgullo. Beso

# Anonymous ha opinado el lunes, 25 de junio de 2007 11:12
pelines

jajajajajaaaaa...la verdad es que está divertido el post...jajaja.

Una de mis caidas más estrepitosas fue por las escaleras de mi portal. Mi madre tiene la estupenda costumbre de, cuando voy a salir de casa con mis tacones y mi modelo de turno, me encasqueta la bolsa de la basura para que la deje en el cubo según bajo. Pues bien ese día no iba a ser menos. Yo llevaba unos buenos tacones y un abrigo largo hasta los pies, la bolsa de la basura en la mano izquierda y el bolso enla derecha. Bien, me pisé el bajo del abrigo y cai de rodillas por las escaleras.... fue como hacer penitencia pero un poco peor.PLAC, PLAC, PLAC...así hasta 4 escalones. Del susto, ni siquiera solté la bolsa de basura que estaba como pegada a mi mano. Y alli me quedé haciendo puchueros un rato y mirando a izquierda y derecha por si acaso me había visto alguien conocido...., hasta que me pude levantar y me vi las rodillas sangrantes....en fin unas heriditas y unos moratones que me deslucían un poco, pero que se le va a hacer.

un beso a todos

# Anonymous ha opinado el lunes, 25 de junio de 2007 13:54
Arancha

yo soy un desastre con patas me caigo, me doy golpes, tiro cosas... y todo pq no voy con toda la atencion que requieren las situaciones...
un dia en el instituto (oh my god) iba corriendo y al llegar a mi clase frene y gire... el caso es que me escurri y me cai de culo y me recorri el resto del pasillo deslizandome de lado... en fin, una verwenza.
otra vez iba andando en la uni cn mis amigos (dos torres y yo en medio) iamos hablando y no vi una escalerilla de tres escalones, me la comi entera y me cai en plancha... en medio del hall...
otra vez iba subiendo las escaleras del metro con zapatos nuevos, no controlaba aun la suela y la puntera y le di una patada al escalon y me cai de lado... me quedo un moraton con forma de cremallera, por los dientes de la escalera mecanica...
otra en el autobus... en esa acabe de rodillas...
una amiga mia, en el metro, arranco, ella sin agarrarse y salio despedida hacia atras, quedando sentada en las rodillas de un señor mayor... esa si que fue pa haberla grabao :-)

# Anonymous ha opinado el lunes, 25 de junio de 2007 15:18
eli

Yo cuando era jovencita me bajé las escaleras de la plaza de mi pueblo con un vespino, sin quere, por supuesto. No he vuelto a montar en moto. Muy bueno el post

# Anonymous ha opinado el lunes, 25 de junio de 2007 15:47
olivia

Pues la mía más memorable fue cuando estaba en segundo de BUP. El niño por el que yo bebía los vientos me dio un casto beso de despedida porque el curso se acababa y yo para celebrarlo (y contárselo a mi amiga) salí corriendo escaleras abajo, saltando los escalones de 3 en 3. En uno de los saltos el pie se me dobló y pegué un porrazo bestial. Con el ruido (que además me choqué contra la baranda de hierro y sonó como un terremoto) mi amorsito se asomó pa ver lo que pasaba y cuando me vio en el suelo vino y me llevó en brazos a sentarme en un banco. Si no fuera porque 12 años después todavía se me hincha el tobillo a veces como consecuencia de aquello, guardaría muy buen recuerdo...

# Anonymous ha opinado el lunes, 25 de junio de 2007 16:09
maría

Jajajaja, qué gracia me ha hecho tu comentario Olivia, jajaja

# Anonymous ha opinado el lunes, 25 de junio de 2007 17:41
Sexshop

Me imagino la situación, paseando por la nieve y te pasa por al lado un oso polar a toda leche... je je qué buena foto.

# Anonymous ha opinado el lunes, 25 de junio de 2007 20:27
jaime

Yo protagonicé el verano pasado una de las antonómicas. Estabamos de barbacoa en una piscina, un poco ya tajaditos de sangría, bueno bastante. La hora de comer se alargó mucho y el personal protestaba por le hambre. Asi que yo, servicial, me fui a sacar la primera tanda de chuletas, chorizos, morcillas y otras viandas. Iba tan mamado que de camino a la mesa iba haciendo eses, se me cayo un chorizo, lo pisé y me caí en la psicina con toda la bandeja de carne. Fue tremendo, se estuvieron riendo una semana. A mi se me quedo un acara de gilipollas que ni os cuento y encima hubo que bucear para sacar las chuletas y las otras cosas de la piscina. Despues de eso nunca me dejan ayudar en las barbacoas, jajaja

# Anonymous ha opinado el lunes, 25 de junio de 2007 20:52
lauRa

Jua juas que risa. Weno yo caidas... he tenido muchas pero las 2 caidas mas memorables han sido una ves que yo taba esperando el bus si en la parada llego otro, un señor todo decidido bajo del bus y siguio andando sin ver que tenia delante el cristal de la parada y se pego un guarrazo que se tumbo de espaldas y todo, pobre hombre, se hizo un daño pero yo no podia aguantarme de la risa de ver al hombre rebotar contra el cristal. La segunda fue una amiga, ibamos tres al instituto ella iba en medio, era una xica muy atolondrada y llevaba mil bolsas colgadas, como teniamos gimnasia llevaba su bolsa de deporte con las deportivas dentro, pos la pobre se tropezo y se cayo de boca al suelo pero a los 4 segundos de caer vemos que cae del cielo la bolsa de las deportivas y aterriza directamente sobre su cabeza haciendo un cloc!!! no me habia reido tanto en mi vida jajaj no se me olvida el ruido de las deportivas en la cabeza parecia de pelicula
jajaja un besazo

# Anonymous ha opinado el martes, 26 de junio de 2007 14:34
kat

Jo, yo sí que tuve hace poco una caída tonta. Había discutido con mi novio y cogi la moto toda atontada. la verdad es que no me iba fijando mucho por donde iba. Al final derrape en una curva y me caí. No fue nada, una cosa muy tonta, pero me puse a hacer pucheros como una niña delante de la gente que me vino a ayudar. Al final acabé en un bar llorando a moco tendido mientras una camarera me echaba betadine...

# Anonymous ha opinado el jueves, 28 de junio de 2007 10:17
Ela

k bueno!!!

# Anonymous ha opinado el jueves, 28 de junio de 2007 12:27
CARMELA

LA VERDAD ES QUE ES LO PEOR.... CUANDO TE SUCEDE ALGO ASI, DESEAS.. TIERRA TRAGAME. Y AHÍ ESTAS TODA ROJA SIN SABER QUE HACER...
LO MIO FUE LA OSTIA. LA SUPER OSTIA.. ESTAMOS EN LA OFICINA DE CORREO. COM MI MEJOR AMIGA. IBAMOS AENTREGAR UNA CARTA. Y EL PASILO CENTRAL CON TODO LO ANCHO QUE ES PORQUE A AMOS LADOS ESTAN LAS OFICINAS, VOY MI RESBALO CON UNAS SIMPLES FLIP-FLOP. Y ME QUEDO TIRADA EN PLANCHA. AL MOMENTO UN QUEMON EN LAS MANOS Y TODOS MIS PAPELES ESPARRAMADOS POR TODO EL PASILLO. LA GENTE MIRANDO COMO DE COSTUMBRE... VIVA LA AYUDA. SÓLO UNA MUJER MAYOR, SACO COLONIA DE SU BOLSO Y REFREGÓ EL GOLPE CON UN PAÑUELO DE PAPEL, ME ALIVIO BASTANTE POR EL ALCOHOL. PERO NO OS PODEIS IMAGINAR COMO OLIA ESA COLONIA. ERA PACHULI, NO SE ME QUITO EL OLOR Y EL DOLOR EN TODA LA TARDE... PERO LA SEÑORA SE PREOCUPÓ, Y ESO HAY QUE RECONOCER QUE EN LA SOCIEDAD QUE STAMOS QUEDA MUY POCA GENTE ASÍ. UN BESO A LOS AVERGONZADOS.

# Anonymous ha opinado el jueves, 28 de junio de 2007 14:24
moni

Salia yo de mi trabajo corrieno al coche, pq. llovia que no os imaginais... segun fui a cruzar la calle, venia un coche y al parar (llevaba unos zapatos que resbalaban un monton) me resbale y fui a caer en el charco mas grande que habia en toda la calle, el señor hizo amago de parar al ver que me caia, pero me levante tan rapido como un rayo, y el hombre al final no paro, eso si mire a todos los lados por si me habia visto alguien mas, por suerte creo que no me vio nadie, pero me qegue un talegazo que me estuvo doliendo en muslo 3 dias.

Otra fue en un rio, estabamos mi marido, mis suegros, mis cuñados, en fin eramos por lo menos diez, y mi suegra queia hacernos una foto en medio del rio (bueno riachuelo) pq. no pasaba mucho agua, en fin, que de una piedra a otra, hasta que nos pusimos todos para caber en la foto, fui yo toda patosa y pise una piedra que resbalaba y al agua patos, lo que mas risa nos sio despues cuando rebelemos las fotos que mi suegra habia hecho foto por foto segun me caia, cuando las vimos parecia una camara lenta, habia sacado por lo menos 4 o 5 fotos, desde que me resbale, hasta que me cai, todabia nos acosramos alguna vez y no partimos de risa.

De ese tipo tengo un monton, ya la ire contando.

# Anonymous ha opinado el jueves, 28 de junio de 2007 17:31
Sergio

Un día, iba yo corriendo por los pasillos de mi instituto, como todos mis compañeros para ver quien llegaba antes a clase. De repente, me tropezé con algo y caí de rodillas y como el suelo estaba resbaloso, fue deslizándome de rodillas hasta que me comí la pared. Ese día se me rompieron las gafas y para colmo tuve que aguantar las risas de casi 300 niños.

# Anonymous ha opinado el viernes, 29 de junio de 2007 23:50
LuCiX

Jejejeje!! Este post es bastante bueno. Caídas de ese estilo he tenido tropecientas. Una de ellas fue en el insti: estaba yendo hacia la clase de música cuando de repente me resbalé con algo pastoso y me caí de espaldas (con mochila incluida). Otra que recuerdo muy bien fue en las escaleras de mi casa: iba bajando para ir a comprar unas cosas y me resbalé, de forma que bajé de rodillas varios escalones. La última caída que tuve fue en un descampado (celebrando que el R.Madrid había ganado la liga): fui a mear a los matorrales, terminé y a los pocos segundos me tropecé de tal manera que me clavé la rodilla en la tierra (todavía me duele un poco). He tenido más caídas divertidas como la que me di en el viaje de estudios cuando regresábamos. Estábamos haciendo una parada en un restaurante y yo había bajado del bus y me puse a dar saltos hacia delante y hacia atrás y como consecuencia me caí de culo (y las risas de los que estaban alrededor se hicieron notar). De momento lo dejo aquí que si no cuento aquí la biblia en verso.

Besitos a todas/os.

Chao.

# soy lucas melo el mas tonto ha opinado el jueves, 13 de diciembre de 2007 23:54
re: ¡Qué caída más tonta!

si soy un flor de puto!

una ves me cai pero por que soy un vovo!!1

jajaja

nadie me da ni 5 de volaa!!

agreguenme yyaaaaaaaaaaa!!

por favoy

lucas meloo

besos

# AGUILAVELOZ786 ha opinado el jueves, 24 de julio de 2008 20:31
re: ¡Qué caída más tonta!

QUE TAL ESTAN GRACIAOSOS ESOS VIDEOS PERO HE QUERIDO CONSEGUIR VIDEOS DE CHAVAS CAYENDO DE CABEZA A UN BOTE COMO LA PELICULA CHICAS PESADAS DDE LINDSAY LOHAN NO SABRAN DE ALGUNOS

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