
Como publican diferentes medios de comunicación -como el Daily Mail-,
Penélope Cruz sufrió un ataque de pánico en el avión en que se disponía a viajar desde Newark (New York)
hacia Barcelona. El episodio ocurrió momentos antes de que el avión despegase. Penélope iba sola en primera clase y comenzó a sentirse muy nerviosa cuando el avión rodaba por la pista preparándose para despegar.
Pobrecilla, porque pasar miedo en un avión es realmente horrible. Lo que no sé si es del todo normal es que el Piloto detuviera el avión y regresara a la zona de embarque para que Penélope se bajara. ¿Hubiera hecho lo mismo por un pasajero no famoso? Hace tres años, volando a México junto a su amiga Salma Hayek, Penélope perdió los nervios y obligó al capitán a hacer un aterrizaje de emergencia.
¿Os parece normal que a los famosos se les permitan este tipo de cosas? En mi opinión el caso de Pe está algo más justificado por tratarse de verdaderos ataques de pánico, pero hay otros "caprichos-manías" de famosos que no tienen perdón.
Por ejemplo, Paris Hilton y su "odisea" carcelaria, que ha costado a los contribuyentes estadounidenses 1.109,78 dólares por día, diez veces más que la estancia de cualquier preso normal. Además, Paris pudo añadir a su dieta diaria -las tres comidas que se sirven a todas las reclusas de la carcel de Lynnwood- caprichos como magdalenas de moras, caramelos de toffee, salsa de soja, cereales, sopa de sobre, café o ponche de fruta, delicias gastronómicas en las que se gastó 145,32 dólares en una semana. De su condena de 45 días sólo ha cumplido 23, aunque he de decir que su encarcelación me pareció exagerada dada la naturaleza del delito.
Cuando salía con Jennifer López, Ben Affleck le regaló, además de un Roll-Royce Phantom, un Ferrari y un anillo de diamantes rosados, un inodoro con incrustaciones de rubíes, zafiros, perlas y diamantes. Sin comentarios.
Hablando de la princesa del pop latino, Jennifer entra en el grupo de los muchos famosos que piden que se cierren al público los centros comerciales, por ejejmplo durante un día completo, para que llos puedan hacer sus compras sin el asedio del os fans. Esto lo hicieron J.Lo y su marido en el mejor centro de Bogotá. Jennifer también exige que en las habitaciones de los hoteles donde se aloja todo sea blanco y la iluminación sea adecuada (es capaz de pedir que la cambien si no le gusta). Ella sus propias sábanas de hilo.
Paulina Rubio tiene fama de ser bastante caprichosa. Para una producción que realizó con la revista People en español, la cantante pidió un camerino de 40 metros cuadrados, agua mineral a tres temperaturas distintas, sushi del mejor restaurante de Miami, vitaminas azucaradas y toallas blancas perfumadas. Llegó, lo miró todo y no tocó absolutamente nada.
Joaquín Cortés tampoco se queda atrás en exigencias: tulipanes blancos, velas, incienso, caviar y suhi preparados en su camerino bajo contrato durante sus actuaciones. Conocidas son también las peticiones de los Rolling Stones: 600 toallas, litros de alcohol y hasta una sala de primeros auxilios después de su actuación. ¿Será por si se descuajaringan durante el concierto?
Madonna es otra celebritie que tiene muy claras sus necesidades: convertir una habitación del hotel en el que se aloja en un gimnasio para ella, y estrenar inodoros en el cuarto de baño, no basta con que estén como los chorros del oro. En otros aspectos de su vida, la "ambición rubia" también se las trae: le pidió al mismísimo Papa que bautizase a su hija. Ejem.
La perrita de Mariah Carey, otra diva conocida por su exigencias, es una de las grandes beneficiadas de los caprichos de su dueña, ya que se relaja con ella en una bañera llena de agua mineral francesa. La cantante también es conocida por su afición a los peeling: es capaz de pedir sales del Mar Muerto en cualquier sitio y a cualquier hora para hacerse uno.
La "gran" Victoria Beckham también tiene sus necesidades, la pobre, auqnue hay que decir que es muy generosa: en una fiesta de cunpleaños de su marido le regaló un diamante a cada invitado. Qué penosa e innecesaria ostentación. En su lujosa residencia de Madrid, apodada "Buckhingham Palace" instaló una fuente de chocolate por si sus chicos tenían capricho de dulce. Victoria se gasta además, cantidades infames en ropa que, encima es de un gusto pésimo. Más le valdría gastárselo en algo que llevarse a la boca.
Pese a que muchos de estos caprichos son estúpidos, no quiero lanzarme a la crítica fácil. Decidme: ¿qué caprichos os cencederíais si fuéseis tan famosos como ellos? Yo me quedo son una de las discretas peticiones de Shakira: que siempre hubiera en mi camerino fruta fresca tropical y zumos recién hechos. Pero estoy segura de que acabaría teniendo otros caprichos.