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Artículos - agosto 2007

# jueves, 30 de agosto de 2007 22:09

Ser verde es cool

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Conscientes de la atención que suscita el papel cuché, las ONG han puesto en marcha una nueva técnica para concienciar a a la población sobre la necesidad de cuidar el Planeta: captar un famoso para su causa. Leonardo di Caprio se ha convertido en el ídolo de los ecologistas, de hecho, él mismo se define en MySpace como "actor y ecologista". Amigo personal de Al Gore, ha producido y prestado su voz a "The 11th hour", sobre el cambio climático. Ha otras muchas celebrities que se han subido al carro de la denuncia ecologista y, lo más importante, que predican con el ejemplo.

El citado Di Caprio, por ejemplo, acudió a la última edición de los Oscar en un coche híbrido. La ocasión no podía ser mejor para presentar su nuevo coche. Sheryl Crow también se desplaza en autobús biodiesel por las universidades de EEUU para alertar a los estudiantes sobre los peligros de no actuar frente al cambio climático.

 

Julia Roberts, otra de las grandes de Hollywood, más que protaginizar campañas ecologistas, predica con el ejemplo: siempre lleva en su divino bolso una taza de metal para evitar los vasos de usar y tirar, devuelve las bolsas en el súper, conduce un coche híbrido, tiene paneles solares en casa y lucha por proteger la fauna y la flora del Valle de Vidal, en nUevo Méxivo, cerca de su rancho.

La guapísima Sienna Miller ha demostrado no ser sólo una fashion victim participando en un cortometraje para una ONG junto al primer ministro británico, Tony Blair, y algunas estrellas de Bollywood. En el corto, Sienna, caracterizada de princesa Leia, cuenta desde el futuro las desgracias ocurridas en la tierra debido al calentamiento global.

Muchos famosos nacionales también han querido poner su popularidad "al servicio del Planeta". David Bisbal ha prestado su imagen, junto a la baronesa Thyssen o Frank Rijkaard, a la campaña "Movimiento clima", de Adena. Bisbal también predica con el ejemplo; en su casa de Almería ha instalado energía solar. Los directores Julio Medem e Isabel Coixet han grabado dos cortos sobre desarrollo sostenible.

Frente a esta lluvia de celebrities verdes, las propias ONG afirman que la utilización de famosos en sus camapañas les ha ayudado a llegar a sectores de la población que nunca les hubieran hecho caso. Por su parte, y sin poner en duda la sincera preocupación ecológica de los famosos, a éstos les beneficia la imagen de ciudadanos comprometidos.

A mí la idea de que los famosos utilicen su popularidad para llamar la atención sobre el cambio climático me encanta, de hecho, me parece la mejor forma de emplear su fama. Cuando además publican con el ejemplo, me gustan mucho más. Y, como dicen las ONG, seguramente Di Caprio o Julia Robert conseguirán concienciarnos más sobre la necesidad de ser respetuosos con el medioambiente, que cientos de campañas ecologistas. Es más, creo que los famosos están consiguiendo que ser verde esté de moda y sea, como decía en el titular, algo cool. Por mi parte estupendo, por fin una moda sirve para algo y tiene beneficos para todos los que habitamos en este maltrecho planeta y no sólo para unos pocos pudientes.

En casa, mi novio y yo separamos la basura (nos hemos comprado un cubo muy práctico de tres compartimentos), intentamos ahorrar agua, por la noche desconectamos todos los aparatos eléctricos (tv, router, microndas, etc.) y, desde que nos regalaron un carrito de la compra intentamos, como Julia Roberts, no traernos las bolsas del súper.

¿Qué os parece la moda del ecologismo? ¿Lo practicáis?

¡Ah! Se me olvidaba: si queréis saber más sobre famosos implicados en causas ecologistas y otrso que dicen ser verdes y luego resulotan ser de lo más "tóxico", visitad la web ecorazzi.com

# miércoles, 29 de agosto de 2007 9:34

¿Te pareces a tu madre?

Durante mis días de asueto en la playa leí un artículo que, de primeras, me pareció algo rancio, pero luego me hizo plantarme algo que venía sospechando desde hace tiempo: cada vez me parezco más a mi madre. Y nos hemos llevado como el perro y el gato, nos hemos pasado mi adolescencia discutiendio maratónicamente y dándonos disgustos gordísimos. Yo estab aberrada por la tremenda sobreprotección con la que que el infinito amor de mi madre me machacaba, y yo la tratataba cruelmente unas veces, con desprecio otras, e ignorándola y no contándole nunca nada de mi vida las más de las ocasiones. Durante esa época me juré, me imagino que como la mayoría de las adolescentes, que nunca sería como ella....


Al mirar a mi madre o al ver una foto suya, nunca me he encontrado parecido. Sin embargo, cada vez que alguien hace la misma observación me dice con asombro que somos igualitas. Lo del parecido físico, por supuesto, es normal, pero lo de los gestos, formas de pensar y comportarse, ya es otro cantar. Y es que hace ya unos cuantos años que mi familia, mis amigos y mi novio me dicen cosas como: "ese gesto es típico de tu madre", "eres tan quejica como tu madre" (justsamente los que más detestaba en ella) o "te comportas conmigo como tu madre con tu padre". Y es que, por muchos novios canallas o estrambóticos que hayamos tenido, casi siempre acabamos con un hombre parecido a nuestro padre, y adoptando con él un rol parecido al que hemos visto despempeñar toda la vida a nuestra madre. No voy a confesar públicamente lo que creo que estoy calcando de mi progenitora con mi pareja, no sea que luego se agarre a esta confesión ública para torturarme. Pero sí diré que, aunque sé que repito comportamientos que en ella me sacaban de quicio, también he heredado otros de los que me siento muy orgullosa.


Volviendo al artículo: lo que más me gustó leer era lo que opinaban algunas famosas sobre sus parecidos con sus madres. Sus comentarios decían mucho a propósito de ellas y el tipo de personas en las que se han convertido. Soy de la opinión -ya que lo he experimentado yo mismo- de que uno no puede estar en paz consigo mismo si no está paz con su familia, sobre todo con su madre. “Ojalá me pareciese a ella, tengo una madre perfecta”, decía Lydia Bosch. Raquel Meroño comentaba que toda la vida le había puesto nerviosa la superprotección de su madre, y ahora que es madre se da cuenta de que es igual. Toni Acosta se reconoce en su madre en lo prudente y protectora que es con su familia.

¿En qué has acabado pareciéndote a tu madre que antes odiabas en ella?

# lunes, 27 de agosto de 2007 15:43

La belleza de Jessica Biel

En Hollywood muchos consideran que Jessica Biel ha destronado a Scarlett Johansson del podium de la más sexy. La revista FHM sacaba recientemente en la versión francesa el lado más sexy de la actriz, que en poco tiempo se ha posicionado entre las más solicitadas.Su relación con el cantante Justin Timberlake, ex de Cameron Díaz, ha hecho subir su popularidad.

La primera vez que vi a Jessica Biel fue en "El Ilusionista", película en la que compartía cartel con el magnífico Edward Norton. Su belleza, fresca y natural, me llamó poderosamente la atención; enseguida quise saber más sobre aquella actriz que no había visto hasta entonces pero que me parecía, iba a despuntar. No me equivocaba. Entre su filmografía hay películas como "Elisabethtown", "Cellular", la horrible "La Matanza de Texas", "Next" o "Regreso del infierno". Próximamente mostrará parte de sus encantos -las negociaciones están siendo arduas- en Powder Blue, donde hará de stripper. La actriz también se ha convertido en la imagen de Maybelline New York. 

Por el momento no he visto suficientes películas suyas como para apreciar su talento como actriz. Pero su tipo de belleza me gusta, transmite una imagen de salud y frescura de la que carecen muchas famosas. He visto fotos suyas en en bañador y tiene un cuerpo estilizado pero no esquelético, tiene curvas para rellenar la ropa. Por supuesto, se cuida para mantenerse así: es vegetariana y practica habitualmente deporte (le han hecho fotos haciendo jogging). Sus 25 añitos también son la clave de una belleza tan arrebatadora.

Aunque la hayan comparado con Scarlett Johansson, no creo que deba hacerse tal comparación. Aunque ambas transmiten dulzura y son sexys, Scarlett me parece que encaja mucho más en el prototipo de "lolita", mientras que en Jessica Biel encuentro una belleza más serena y atemporal.

¿Os gusta Jessica Biel? 

# domingo, 26 de agosto de 2007 10:52

Con los niños en la playa

Ir a la paya es una de las cosas que más me gusta en el mundo, no concibo un verano sin mar. Me ayuda a recuperar la salud física y mental, me divierte y me quita el típico aspecto de lechuguino que tenemos los de ciudad. Pero si tuviera hijos, no sé si me gustaría tanto...

Mi novio cada vez insiste más en la idea de tener hijos, si por él fuera tendría hoy mismo dos o tres de golpe. Poco a poco a mí, que nunca me han gustado demasiado los infantes y por ahora no he experimentado la llamada de la naturaleza en ese sentido, cada vez me iba apeteciendo más la idea. Iba. Porque desde que he convivido este verano con varios niños en la playa, se me han quitado otra vez las ganas. Lo que debería ser un momento de relax, tranquilidad y disfrute, se convierte en una lucha constante contra los elementos: la arena, el agua y el sol se convierten de repente en tus enemigos y aparecen en escena elementos como el carrito, la sombrilla, los flotadores, los pañales, la comida, el gorro, el cubo y la pala, etc. Yo, que voy a la playa con poco más que el pareo, casi sufro un shock nervioso cuando acompañé a una amiga y a sus dos hijos en una jornada playera.

Si vas con niños a la playa olvídate de tumbarte tranquilamente a tomar el sol, de darte un largo paseo por la orilla, de bañarte cada vez que te apetezca o de irte a comer unos espetos de sardinas al chuiringuito. Tu día va a consistir, como decía antes, en una lucha contra los elementos, entre ellos, tus hijos. Porque se van a rebozar como croquetas, porque se te van a enganchar al cuello y te van a ahogar cada vez que te quieras dar un chapuzón, porque vas a tener que cargar con ellos pisando piedras picudas cada vez que salgas del agua, porque se van a comer la crema bronceadora, porque van a llenar de arena a los de las toallas de al lado, porque vas a pisar la caca que se han hecho debajo de la sombrilla, porque van a tener berrinches que van a poner de los nervios hasta al socorrista, porque no se van a querer dormir la siesta, porque vas a tener que cargar con millones de cosas para que se entretengan, para que no se quemen, para que coman, para limpiarles cuando se hagan caca en el bañador... Eso sí, ejercicio vas a hacer bastante, porque no te vas a poder tumbar más de un minuto seguido en la toalla. ¿Cómo harían mis padres, que tenían cuatro hijos, para llevarnos todos los veranos la playa y no acabar desquiciados?

No os lo teméis a mal quienes tenéis hijos y váis a la playa con ellos, estaba hablando en clave de humor y no puedo más que deciros cuánto os admiro. Pero decidme, ¿Cómo os las arregláis vosotr@s?

 

 

 

# martes, 21 de agosto de 2007 11:52

Mi “amienemiga” la píldora

Una de mis amigas se ha traído todas las temporadas de “Sexo en Nueva York” a Málaga, donde estamos pasando unos días de "vacaciones de chicas". La primera noche nos vimos tres capítulos seguidos, uno de ellos el de los “amienemigos”, aquellas personas que pueden ser tanto tus mejores amigos como tus peores enemigos. Justo después me pasó una cosa que me hizo plantearme también la existencia de cosas “amienemigas”: me olvidé la píldora en Madrid.

 

¡Uf, qué trastorno! Me costó bastante conseguirla la última vez que la compré: ya no te la venden tan fácilmente sin receta porque supuestamente están haciendo un estudio para controlar a la población femenina que toma anticonceptivos. Evidentemente, lo normal sería ir con la receta, pero ¿quién la lleva siempre encima o la guarda después de años tomando la píldora? “Vete al ginecólogo, que te dé la receta, la plastificas y la metes en tu cartera como si fuera un documento”, me dijo la farmacéutica. Pero ¿quién tiene tiempo para ir al ginecólogo cuando trabaja, está punto de irse de vacaciones y encima no te dan cita hasta octubre? Todas estas cuestiones pensaba yo que me iban a surgir al día siguiente cuando me fuera a buscar a toda prisa una caja de mis anticonceptivos si quería evitar males muy mayores (tengo pareja más que estable).

 

Para mi sorpresa, en la primera farmacia en la que entré la dependienta me dio la píldora sin dejarme casi explicarle por qué no tenía receta. “Aquí no la pedimos”, me dijo. “Pues deme treinta cajas, que no sé cuando voy a poder ir al ginecólogo a pedirle la receta”, pensé yo. Pero no lo hice porque me entró mala conciencia y porque me dio corte comprar más cajas después de haberle contado lo de que era de Madrid, que se me había olvidado, bla, bla, bla.

 

El caso es que ya con la píldora tomada empecé a hablar con mis amigas sobre lo “amienemiga” que era para todas nosotras la píldora. Lo bien que nos venía por un lado tomarla cuando teníamos pareja, lo cómoda que era la regla estando hormonada (casi ni te enteras) o lo bien que se te ponen el pelo y la piel (al regular las hormonas evita la caída, y la aparición de granos). Pero por otra parte te puede producir retención de líquidos (hay quien dice que engorda), cambios emocionales y manchas en la piel (comola que le salió a Rebeca Loos en el bigote en “Supervivientes”), ademásw de multiplicar el riesgo de enfermedad cardiovascular para las fumadoras. Por no hablar de las veces que se te olvida tomártelas, cuando te la tomas dos veces el mismo día, o cuando te la dejas en tu casa en lugar de llevártela contigo cuando te vas de viaje. Encima crea dependencia: la única vez que intenté dejar de tomármela, me empecé a llenar de granos y eccemas, se me puso el pelo grasiento y me veía tan fea que no aguanté ni un mes antes de ir corriendo a la farmacia a por mi caja de Yasmin.

 

¿Es la píldora vuestra “amienemiga”?

# jueves, 16 de agosto de 2007 20:21

A mal tiempo, rayos UVA

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Los tres primeros días de la única semana que iba a pasar en Ibiza, llovió. Pero no un poco: todo el día y abundantemente. Allí estábamos mis amigas y yo, calzadas con hawaianas y vestidas con biquini y atuendo playero viendo llover frente a un exótico zumo natural. Porque eso fue lo único de exótico y vacacional que tuvo nuestra llegada a la isla pitiusa. Abatidas por la perspectiva de no poder ir a la playa en todas las vacaciones -al tercer día el pesimismo había hecho mella en nosotras-, una de mis amigas dijo que si el tiempo seguía así, se daba unas cuantas sesiones de rayos UVA antes de volver.

Jamás me he planteado la posibilidad de darme rayos UVA estando en la playa, ni aunque haga mal tiempo. Tampoco me gustan cuando estoy en Madrid, excepto ocasiones especiales tipo boda o extrema cara de brócoli acelgado. De entrada, a todas la idea nos pareció exagerada, pero según se iba calando la lluvia en nuestros vestidos de playa y en nuestro maltrecho ánimo, empezamos a considerar muy mucho la idea. Y no sólo por volver morenas a Madrid -hace ya años que pasamos la fase de "broncearse cueste lo que cueste"- sino por el efecto anímico positivo que tiene verse morenita y quitararse el típico "color polución" que uno tiene cuando llega a la playa. Tanto los rayos solares (UVB) como los UVA tiene un efecto antidepresivo y recargan la energía corporal.  

Si se os pasa esta idea por la cabeza ante unas vacaciones con mal tiempo, o sois habituales de los rayos UVA, tened en cuenta las recomendaciones que he encontrado respecto al bronceado artificial, del que, de paso sera dicho, las buenas esteticistas desconfían y desaconsejan. Y es que, sin control ni máquinas manajedas por profesionales, los rayos UVA pueden producir un severo fotoenvejecimiento cutáneo, sobre todo facial.

Si vas a tomar rayos UVA:

- Acude a un buen centro, donde te informen sobre tu fototipo de piel y te indiquen el tiempo de exposición máximo que tu piel puede soportar sin peligro. Como media: 1 sesión por día, 3 a la semana, diez al mes y entre 50 y 100 al año. Si tu piel es del fototipo I o II (albinos, piel y ojos muy claros), NO debes tomar rayos UVA. Espera 48 horas entre las dos primeras sesiones.

- Utiliza siempre unas gafas homologadas para tomar UVA, estos rayos penetran el párpado y pueden causarte lesiones oculares graves.

- Desmaquíllate antes de la sesión y no utilices fotoprotector solar (no lo necesitas si te atienes al tiempo de exposición recomendado según tu piel). En los centros de bronceado artificial existen productos específicos para potenciar el color, pero no son filtros solares. Después, hidrata bien la piel.

- No tomes el sol además de exponerte los rayos UVA, es demasiado para tu piel. Tampoco los tomes si estás tomando medicamentos, hay antecedentes de cáncer de piel en tu familia o estás embarazada.

Por si no tenéis claro qué son los rayos UVA, se trata de una de las tres bandas (UVA, UVB y UVC) que conforman el 5% de los rayos ultravioletas (parte del espectro solar) que llegan a la tierra y recibe nuestra piel. Los UVB son utilizados en estética por su supuesta inocuidad (penetran más profundamente en la piel y broncean sin enrojecimiento previo), pero tomados en exceso y sin contro, producen envejecimiento cutáneo. Hace años, cuando descubrí los UVA, me daba dos o tres sesiones al mes porque me encantaba la idea de verme morena en invierno (hay mucha gente adicta a los UVA), pero desde que empecé a cuidarme la piel en centros de estética, no ha habido una sola profesional que no me haya dicho que me olvide de ellos por lo que envejecen la piel.

¿Habéis vuelto aluna vez de la playa morenos de rayos UVA? ¿Los tomáis habitualmente?

 

  

 

 

# martes, 14 de agosto de 2007 17:38

Topless y cirugía

¡Cuánto ha cambiado el topless desde que la cirugía estética se ha popularizado! Y no lo digo necesariamente para mal, ya que visualmente el espectáculo ha ganado en volumen, forma, firmeza y hasta suspensión. Cuando yo empecé a hacer topless, hará unos siete años, aún no se veían demasiados pechos operados. Ahora abundan, orgullosos y desafiantes, por las playas españolas. Precisamente acabo de volver de Ibiza, destino que muchos parecen elegir para exhibir en verano los cuerpos que a base de dieta, gimnasio y cirugía, "se trabajan" durante todo el año. Siempre he pensado que la belleza natural es la más atractiva, pero empezé a replantearme esta cuestión entre paseo y paseo por las paradisíacas playas de formentera junto a una de mis amigas: yo más o menos una 90 de pecho natural, y ella más de una 100 de pectoralidad mejorada.

 

Cada vez que mi amiga se levantaba de la hamaca para darse un baño o un paseo, media playa se giraba para mirar descaradamente su pecho; y no sólo hombres, también las mujeres se quedaban mirando, entre admiradas e impactadas, su aumentada pectoralidad. Otro tanto la miraba con curiosidad intentando averiguar si aquel portento era natural o "made in quirófano" dado lo bien hecho, todo hay que decirlo, que estaba hecho el asunto.

 

Pero no todos los pechos operados están tan logrados como el de mi amiga -con un pelín de caída que les proporciona naturalidad-. Muchas mujeres,a mi entender, que otra cosa suelen pensar ellos, se lo aumentan demasiado, lo que suele resultar un poco vulgar a la hora de vestir y enseñar. El exceso de turgencia, dureza y levantamiento también delatan el origen sintético del busto.

 

Tras mis observaciones en playas ibicencas he confirmado que ya no son sólo las famosas o las pudientes las que se ponen pecho; he visto hasta adolescentes que no tendrían mucho más de 18 años con bustos dignos de Pamela Anderson. Y es que ahora muchas jóvenes les piden a sus padres una operación de pecho como regalo de cumpleaños o fin de curso.

 

¿Por qué se aumenta o se opera la gente el pecho? En el caso de mi amiga, porque tras darle el pecho a sus dos hijos, se le había estropeado mucho. Francamente, y como dice Paz Padilla, si me veo con los pechos como dos pimientos fritos después de dar a luz, creo que me operaría. Tanbién si estruviera lisa como una tabla. Pero creo que nunca, muy a pesar de mi novio, me pondría una 100 de pecho si tuviera una 80 o una 90, no me atrae nada la idea de convertirme en un busto andante, tendría la sensación de ligar sólo por mis atributos pectorales. 

 

¿Os gusta el pecho operado? ¿Os habéis puesto u os pondríais una 100 de pecho?

 

 

 

# viernes, 03 de agosto de 2007 20:16

¡Qué desastre de vacaciones!

Aún no me he marchado de vacaciones y espero no decir esto a mi vuelta, pero tras varias experiencias poco recomendables en pasadas vacaciones, no puedo evitar desarrollar cierto "pesimismo prevacacional". Para combatirlo, intento no hacerme ilusiones ni fantásticas composiciones previas de lugar, y así luego todo lo bueno me emociona el doble y lo malo no me sorprende tanto. Y es que hay vacaciones que uno no debiera haberse tomado nunca, aquellas en las que todo parece torcerse y de las que vuelve uno más cansado y estresado de lo que se iba. Esto último le suele pasar a mi novio y a mucha gente que se va de vacaciones con montones de amigos con los que no para de hacer millones de cosas todo el rato, entre ellas, trasnochar mucho. Yo no suelo acompañarle en este tipo de "viajes sociales" porque me agotan; de hecho, cuando vuelve, siempre dice que necesita otras vacacionesencerrado solo en casa para recuperarse de las anteriores.

Pero son muchas las cosas que puede ocurrir en vacaciones...

Hace cuatro años me fui a Cádiz con mis amigas. Habíamos alquilado una casa por el Segunda Mano y estábamos convencidas de que iba a ser una mansión: tres habitaciones, dos baños, jardín propio y encima, a estrenar... Desde luego, por el precio que íbamos a pagar no esperábamos menos. Menudo golpe nos llevamos cuando llegamos al supuesto chalet: era una especie de casa prefabricada con techo de uralita,eso sí, a estrenar. Lo de las tres habitaciones y los dos baños era cierto, pero qué pelaje tenía aquello, daban ganas de salir corriendo. No os lo creeríais. Encima, el supuesto chalet estaba dentro de la propia parcela del de los dueños, era algo así como una caseta a lo grande que habían construido para alquilar en verano. Después de diez horas de viaje, con el coche cargado hasta los topes y sudando como pollos, a punto estuvimos de conformarnos con aquella birria. Menos mal que se nos hizo la luz y le dijimos al tipo que "nanai", que nos devolviera el dinero que aquello no se podía considerar una casa, y mucho menos un chalet. El hombre se puso gallito y nos enzarzamos todos en una infructuosa discusión (¡el primer día de nuestras vacaciones!). Desesperada, me armé con toda la diplomacia y educación de la que fui posible y, tras algo así como tres cuartos de hora de desesperantes tiras y aflojas, conseguí que nos devolviera la mitad de la fianza.

A partir de ahí, y bajo el inclemente sol de las cuatro de la tarde en pleno agosto, iniciamos un peregrinaje por los alrededores dee Conil en busca de casa. Le preguntabas a alguien e inmediatamente te decía que tenía un primo que tenía una cuñada que tenía una amiga que tenía una casa para alquilar. Uno de aquellos familiares que conocimos nos dijo que tenía un chalet disponible para ese mismo día; grande y amueblado, con televisión y jardín. Para el que pueda dudar de mi testimonio, le doy mi palabra de que es cierto: el hombre nos llevó a su propia casa, donde estaba su familia comiendo en la mesa, abuelos incluidos; manteles de ganchillo, flamenca y botijo ente la decoración. Nos dijo que no había problema, que terminaban de comer y se iban... Muertas nos quedamos.

Sin embargo, por esa ley de compensación universal, tantas calamidades tuvieron finalmente su recompensa y acabamos encontrando el chalet de nuestros sueños por poco más de lo que nos pedía el primer hombre. Además, luego fue un verano de esos que recuerdas toda la vida... pero ésa es otra historia.

Son muchas las anécdotas de vacaciones desastrosas que he oído. Una de las mejores es la que protagonizó un amigo francés, la típica persona a la que siempre le pasa todo. Romin, que así se llama, se fue el verano pasado a la boda de una amiga en Marruecos. Elegante y refinado, amante de la literatura, el arte y los placeres de la buena mesa, decidió apartarse de los lujos y descubrir el país -por el que viajaría durante unos días antes del enlace para vivir experiencias más auténticas. Así, decidió alojarse en pensiones y albergues, de los que no acabó sacando en claro más que una buena "troupe" de ladillas en sus partes íntimas y piojos en su hermosa cabellera. Atormentado por los picores arriba y abajo, decidió rasurarse el pelo en ambasa partes. De esta guisa -sólo visible la desaparción de su hermosa cabellera, por supuesto- se presentó el día de la boda ante el asombro de los novios, que entendieron de inmediato la drástica decisión cuando les contó el motivo. Por fin relajado entre amigos y familiares, decidió darse un baño en la playa cercana, aguas de las que tuvo que salir como alma que lleva el diablo debido a los endiablados picores que la sal marina le producía en sus partes. Y claro, ante tanto público no quedaba bien rascarse. Olvidado ya este trance por la tarde, tuvo lugar, sin más incidentes, la boda. En la fiesta posterior fue Romin ganando confianza en sí mismo, olvidados ya los picores, y se dispuso a bailar en la improvisada pista al rirmo de la sugerente música árabe... con tan mala suerte, que pisó un cable de los equipos de sonido y se electrocutó. Por suerte, la tensión no era demasiado alta y sólo le dejó atontado, aunque se tuvo que ir a acostar sin cenar siquiera.

A la mañana siguiente, y a diferencia del resto de comensales, se levantó Romin radiante, descansado y fresco tras el reparador sueño. Para celebrarlo, y convencido de que los picores ya no le atacarían más, decidió reconciliarse con el mar dándose otro bañito. Picores íntimo no hubo esta vez, solamente los que le produjo en el pie el pisar un pez araña... En el hospital acabó ese día le pobre Romin.

Aunque os haya podido sonar a cuento, todo lo que os relato es verdad, me lo contó la contrariada novia (para la que trabajo) y algo después el propio Romin en Bali, donde tuve el placer de conocerle y comprobar que su curiosa suerte era cierta. Un día, haciendo surf en la playa de Padang Padang casi le tienen que rescatar unos pescadores de unas rocas a las que se subió con la tabla... pero ésa también es otra historia

Podría contaros muchas anécdotas sobre vacaciones desastrosas, pero prefiero que me contéis las vuestras, sobre todo si son divertidas.   

 

 

# viernes, 03 de agosto de 2007 11:23

Embarazos al desnudo

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Desde que Demi Moor apareciera en 1991 desnuda y embarazada de ocho de meses en la revista Vanity Fair, han sido muchas las famosas que han querido mostrar su estado de gracia de la forma más natural. Algunas han recibido a cambio grandes sumas de dinero, otras lo han hecho por motivos más altruistas, como Mónica Bellucci. Otras sólo se han dejado pintar, como Kate Moss y Angelina Jolie. Pero todas enseñan su embarazo con orgullo y felicidad, y su desnudez con una falta de prejuicios que seguramente no tendrían de no estar encinta. Todas ellas, hermosas y sexys en estado, han ayudado a cambiar la imagen de la mujer embarazada, antes tan escondida y lejos de cualquier calificativo sexy o sensual.

 

A Demi la siguieron famosas como las top models de la época Cindy Crowford, que con 35 años mostró un atlético embarazo durante el que se cuidó haciendo yoga, o Elle Mc Pherson, que ya se había desnudado en muchas fotos de moda, y ahora lo hacía como orgullosa futura mamá. Todavía ellas seguían levantando escándalo con sus embarazados cuerpos desnudos, pero ya Demi le había quitado la venda de los ojos a los sectores más conservadores de la sociedad americana: el desnudo de una mujer embarazada no sólo no era indecente sino que podía mostrarse como algo hermoso y natural.

Famosas actuales, como Britney Spears, también se sumaron a la moda de las "mamás al desnudo". Embarazada de seis meses y con el pelo teñido de negro -lo que le supuso muchas críticas por estar contraindicado por los médicos-, Britney se desnudó para la revista Harper's Bazaar. La imagen dio la vuelta al mundo.

Gran expectación creó también el posado de Mónica Bellucci en 2004, de nuevo en la revista Vanity Fair. Los motivos de la bella actriz no eran tanto mostrar su embarazo o cobrar un buen caché, sino sumarse con su poder mediático a las protestas ocurridas en Italia en contra de la prohibición de acceder a la fecundación in vitro para las mujeres no casadas. "En Italia, si no estás casada, no puedes recurrir a la ciencia para tener un hijo", afirmaba Mónica en la publicación.

A pesar de tratarse de un causa social, Mónica no tuvo reparos en mostrar, orgullosa, su embarazo. "Es un momento de equilibrio extraordinario", dijo. Lejos de cualquier insinuación sexual u obsecenidad, el desnudo de una mujer embarazada me resulta especialmente hermoso y puro. De hecho, creo que muchas mujeres que no posarían desnudas por pudor, lo harían estando embarazadas sin sentirse en modo alguno impúdicas.   

Algunas famosas españolas también se han animado últimamente a lucir sus barrigas en las revistas. Especialmente bonito me pareció el reportaje que Rosario Flores hizo para la revista Elle, en el que aparecía radiante, guapa y atractiva como nunca. Paz Vega también posó muy sexy, con vestidos que marcaban su silueta, durante su embarazo. Cayetana Guillén Cuervo posó embarazada y desnuda, en una imagen preciosa, junto a su pareja.

¿Posaríais desnudas estando embarazadas? ¿Qué pensáis sobre las famosas que lo hacen?

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