Ir a la paya es una de las cosas que más me gusta en el mundo, no concibo un verano sin mar. Me ayuda a recuperar la salud física y mental, me divierte y me quita el típico aspecto de lechuguino que tenemos los de ciudad. Pero si tuviera hijos, no sé si me gustaría tanto...
Mi novio cada vez insiste más en la idea de tener hijos, si por él fuera tendría hoy mismo dos o tres de golpe. Poco a poco a mí, que nunca me han gustado demasiado los infantes y por ahora no he experimentado la llamada de la naturaleza en ese sentido, cada vez me iba apeteciendo más la idea. Iba. Porque desde que he convivido este verano con varios niños en la playa, se me han quitado otra vez las ganas. Lo que debería ser un momento de relax, tranquilidad y disfrute, se convierte en una lucha constante contra los elementos: la arena, el agua y el sol se convierten de repente en tus enemigos y aparecen en escena elementos como el carrito, la sombrilla, los flotadores, los pañales, la comida, el gorro, el cubo y la pala, etc. Yo, que voy a la playa con poco más que el pareo, casi sufro un shock nervioso cuando acompañé a una amiga y a sus dos hijos en una jornada playera.
Si vas con niños a la playa olvídate de tumbarte tranquilamente a tomar el sol, de darte un largo paseo por la orilla, de bañarte cada vez que te apetezca o de irte a comer unos espetos de sardinas al chuiringuito. Tu día va a consistir, como decía antes, en una lucha contra los elementos, entre ellos, tus hijos. Porque se van a rebozar como croquetas, porque se te van a enganchar al cuello y te van a ahogar cada vez que te quieras dar un chapuzón, porque vas a tener que cargar con ellos pisando piedras picudas cada vez que salgas del agua, porque se van a comer la crema bronceadora, porque van a llenar de arena a los de las toallas de al lado, porque vas a pisar la caca que se han hecho debajo de la sombrilla, porque van a tener berrinches que van a poner de los nervios hasta al socorrista, porque no se van a querer dormir la siesta, porque vas a tener que cargar con millones de cosas para que se entretengan, para que no se quemen, para que coman, para limpiarles cuando se hagan caca en el bañador... Eso sí, ejercicio vas a hacer bastante, porque no te vas a poder tumbar más de un minuto seguido en la toalla. ¿Cómo harían mis padres, que tenían cuatro hijos, para llevarnos todos los veranos la playa y no acabar desquiciados?
No os lo teméis a mal quienes tenéis hijos y váis a la playa con ellos, estaba hablando en clave de humor y no puedo más que deciros cuánto os admiro. Pero decidme, ¿Cómo os las arregláis vosotr@s?