El otro día tuve una conversación muy interesante con un nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Vivo justo al lado, y cada mañana, de camino al trabajo, me fijaba en la cantidad de cosas que anunciaban en el cartel de entrada: tratamiento de la obesidad con endocrinos, nutricionistas, psicólogos, cirujanos y hasta esteticistas; Fisioterapia, spa, tratamientos de estética con los aparatos más modernos (hasta cámara de ozono) y hasta Pilates. Todo lo que me contó este profesional, experto además en nutrición deportiva, me resultó tan interesante que tenía ganas de contároslo.
Aunque la entrada no es muy grande, el centro resultó ser enorme y esconder un montón de consultas médicas de todo tipo, zona de fisioterapia, mini gimnasio, zona spa y un montón de cabinas de estética con los aparatos más modernos. ¿Para qué tanta cosa? Según me explicó Rubén, el nutricionista, en este centro tratan la obesidad desde todos los frentes, combinando el trabajo de endocrinos, nutricionistas, psicólogos, cirujanos si fuera necesario, fisioterapeutas para mejorar la movilidad y hasta esteticistas para "arreglar" el cuerpo después de adelgazar mucho. Pero no sólo atienden a personas obesas, también tratan a gente con un problemas normales de sobrepeso o, simplemente, con grasa localizada o celulitis. De hecho, me contó que por allí pasaba algún que otro famoso al que ayudaban a tener un cuerpo 10.
Me estuvo enseñando las instalaciones y luego tuvimos una charla sobre nutrición. Aunque le dije que, por el momento no tenía intención de hacerme nada, me informó sobre todos los tratamientos y respondió a todas las preguntas que, animada por su amabilidad, le empecé a hacer. En fin, que me pasó lo que a todos cuando tenemos un médico delante, que le empezamos a acosar con las preguntas más inverosímiles.
Para empezar, le pregunté si alguien como yo, a quien la grasa se le acumula de forma localizadísima en la tripa, podía tratarse un problemilla tan leve. Rubén me dijo que muchísima gente acude al centro con problemas de ese tipo, ya que aunque están delgadas, tienen grasa acumulada en el abdomen, el trasero o las cartucheras. La solución está en combinar una buena dieta con la aparatología y el ejercicio adecuado. Pero no se refería a hacer dieta sino a revisar la forma de comer de esa persona, ya que, según me dijo -y ahí quiero llegar- en general, abusamos mucho de los hidratos de carbono.
Como alguna vez os he contado, yo no es que haga una dieta disociada pero sí intento no mezclar demasiado los hidratos y las proteínas porque me producen digestiones muy pesadas. Vamos, que intento no comerme un plato de lentejas y luego un filete comn patatas fritas. Rubén me dijo que lo de las dietas disociadas era una teoría más y que había que seguir con control, pero que lo de los hidratos sí que era importante. Según me dijo, las verduras y las hortalizas son los mejores hidratos de carbono que podemos tomar, que contienen todos los nutrientes que nuestro organismo necesita y que pueden prácticamente sustituir a los hidratos que a todos nos hacen engordar: pan, pasta, arroz, patatas.
"Ay madre -pensé yo-, con lo que a mí me gusta el pan no me quito ni en cien años la tripa". pero Rubén me explicó que tampoco hay que ser drásticos: en el desayuno, la comida que mejor vamos a quemar, podemos permitírnoslos. Pero a lo largo del día me recomendó reducir al máximo los hidratos saturados y sustituirlos por verduras (de las que podemos comer cantidades enormes sin engordar) junto con proteínas, el alimento estrella de cualquier dieta. Según Rubén, mucha gente se atiborra de hidratos (como yo cuando me independicé, que sobrevivía a base de pasta) y come pocas proteínas (pues sí, yo la carne y el pescado, los domingos en casa de mi madre), loq ue produce sobrepeso y grasa localizada a no ser que tengamos una increíble actividad física diaria.
Parece ser que las proteínas son importantísimas para el cuerpo, ya que no aportan ni la mitad de calorías que los hidratos "chungos", y son el sustento de nuestros músculos. Comer a base de hidratos de carbono te vuelve no sólo gordito sino blandito. Eso sí, las proteínas tienen que ser de buena calidad: carnes magras, pescados, huevos (pero sin abusar, que tienen mucho colesterol), frutos secos, etc.
"Pues no sé porque tengo yo tripa, porque ahora como muchas más proteínas que hidratos", le comenté. "Y que hay de los bollos, los helados, el chocolate, los caramelos, los rebozados, los trozos de empanada, etc.". "Glups, pues va a ser que sí como unos cuantillos hidratos de más", pensé yo.
Aclarado el tema de los hidratos, Rubén me soluconó también otras dudas. Por ejemplo, yo pensaba que el día que voy al gimnasio a hacer spinning o aeróbic, lo mejor es comerme un buen plato de pasta. Y no. Resulta que comer hidratos de carbono está bien si lo que vamos a hacer es ejercicio de fuerza, tipo pesas o body pump (después hay que tomar proteínas para preservar la masa muscular). Cuando vamos a hacer ejercicio aeróbico lo mejor es comer proteínas y verduras, y al menos tres horas antes, para así potenciar el efecto quemacalorías y aeróbico del ejercicio.
También me dijo que si lo que queremos es adelgazar haciendo ejercicio, lo más efectivo es entrenar por la mañana y en ayunas. Esto es porque durante la noche los niveles de glucógeno del cuerpo bajan tanto que, si hacemos ejercicio sin meterle combustible (unas tostadas, por ejemplo), el organismo empezará a tirar de las grasas acumuladas para tener energía. Si además esperamos una horita antes de tomar el desayuno, tendremos un metabolismo a pleno funcionamiento, que quemará todo lo que se le ponga por delante durante el día.
Respecto a las máquinas de estética, tipo LPG y otros aparatos contra la celulitis y el volumen, me dijo que sí eran efectivos, pero bien utilizadas, cosa que no en todos los centros de estética ocurre. Según Rubén, para utilizar una máquina de este tipo lo mejor es ir en ayunas e, inmediatamente después de utilizarla, hacer ejercicio físico. Si lo hacemos así, podemos perder hasta 1,5 cm de volumen en cada sesión, frente al 0,50, con suerte, que perdemos si no seguimos estas pautas.
Por último, le pregunté por qué muchas personas que siempre están a dieta nunca consiguen adelgazar. "porque se machacan el metabolismo", me dijo. Por lo visto, cuando comes muy poco, te saltas comidas o suprimes totalmente las grasas sanas de tu alimentación, tu cuerpo se acostumbra a funcionar con muy poquito, así que cuando le das algo más, lo acumula en forma de reservas y no lo suelta ni loco por lo que pueda pasar. "Corregir un metabilismo es bastante difícil". Encima, a partir de los 35 años, el cuerpo empieza a ralentizar su funcionamiento y, según Rubén, tenemos que empezar a controlar lo que comemos y a aumentar la actividad física si no queremos ir aumentando progresivamente de peso. Para las mujeres, la menopausia es el descontrol total, el cuerpo deja de producir hormonas necesarias para metabolizar las grasas y aunque te comas una lechuga cada dos días, no adelgazas un gramo. En ese momento sí que es importante la ayuda médica.
Me contó muchas cosas más, pero si sigo, voy a acabar escribiendo un testamento. Sólo una cosa más: el endocrino es quien te debe ayudar a adelgazar si tienes sobrepeso de verdad o algún problema de salud, y el nutricionista te va bien si se trata de unos kilos de más y estás sano. Lo demás, ni de lejos.
¿Cometéis vosotro@s los errores nutricionales que os he contado? Yo, casi todos...