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Artículos - octubre 2007

# miércoles, 31 de octubre de 2007 15:17

Hora y media de placer

Aunque pueda llevar a confusión, no puedo dejar de utilizar este calificativo para hablar de la hora y media que he pasado en el centro de Felicidad Carrera. Por fin he hecho realidad el sueño de ir a un sitio para que me cuiden y me pongan guapa. No sólo lo conseguí, sino que mientras tanto me dieron un montón de masajes relajantes. Os cuento paso a paso el Tratamiento Elixir Bellefontaine; espero no daros mucha envidia...

Este tratamiento, a base de productos naturales, tiene como objetivo prevenir y tratar los signos de envejecimiento, hidratar e iluminar la piel, mediante radiofrecuencia, cosmética científica (agua de los Alpes suizos, polvo de oro y de perla, entre otras sugerentes sustancias) y oxígeno puro. Así fueron mis dos horas de placer:

Para empezar, me dieron la bienvenida con un masaje de espalda suave pero eficaz en todos y cada uno de los músculos cervicales, cuello, nuca y espalda. El entorno, una cálida cabina blanca y minimalista con una delicada música de fondo. Nada podía apetecerme más después de toda una semana de trabajo, estrés y tensiones.

Una vez relajada y casi dormida, media vuelta para comenzar con una limpieza facial para eliminar impuerezas y continuar relajándote. A continuación, un peeling con partículas de Nylon para arrastrar las células muertas. En ese momento yo ya estaba empezando a olvidarme del mundo y a entrar en un agradable duermevela.

Una vez limpia la piel, el tratamiento continúa con una sesión de radiofrecuencia por la cara y el cuello para activar la producción de colágeno y reafirmar la piel. La sensación externa era de frío y calor a la vez; en mi ya profundo estado de relajación, me creía casi en la playa tomando el sol mientras una suave brisa me refrescaba la cara.

Después, me colocaron una agradable mascarilla antiarrugas con extracto de mora a la vez que me daban un masaje facial con un pincel. Mientras me hacía efecto, la profesional empezó a darme un masaje en los pies y las piernas. Os juro que no daba crédito a tanto placer. Tras retirar la mascarilla, llegaba el turno del serum reafirmante con partículas de oro para iluminar la piel.

A esas alturas del tratamiento creo que empecé a conciliar el sueño, lo que debió coincidir con un masaje facial antiarrugas para alisar la piel y activar la circulación. Tras el masaje, el momento estrella del tratamiento: la aplicación del "elixir de belleza", un producto con 11 ingredientes de efecto mágico sobre el que se dispara oxígeno puro con un equipo de alta tecnología. La senasción es la de estar dándote un masaje con aire, una auténtica gozada.

Para terminar, le llega el turno al cuello y la cabeza, con un delicioso masaje relajante que te deja profundamente relajado. Como a esas alturas ya estás casi en el séptimo cielo, te cubren con una mantita y te dejan un rato a solas para seguir disfrutando de la extraordinaria e insólita sensación de no hacer nada, de no tener que hablar, de no tener siquiera que moverte.

Como imaginaréis, una sale de allí como si flotara, con una sonrisa de placidez y satisfacción en la cara que no se te quita hasta unas cuantas horas después. El tratamiento cuesta 160 euros y para mí, mereció totalmente la pena. Pienso repetirlo cuando no pueda más, cuando quiera verme guapa, cuando necesite que me masajeen el cuerpo, cuando tenga la imperiosa necesidad de que alguien cuide de mí mientras descanso.

¿Cuál es el mejor tratamiento de belleza o relajación que habéis probado?

 

# lunes, 29 de octubre de 2007 10:50

El amor, lo que más adelgaza

Ni dietas, ni restricciones, ni tratamientos, ni gimnasios. Lo que más adelgaza es enamorarse. Y encima, se pierden kilos sin pasar hambre ni hacer esfuerzos, todo lo contario, sintiéndonos mejor que nunca, exultantes y pletóricos. Cuando uno se enamora el cuerpo libera hasta 300 sustantcias químicas cuyo sorprendente objetivo es hacernos sentir mejor, embellecernos y afinar nuestra silueta.

Cuando uno está enamorado no se acuerda ni de comer. Pero esto, según los científicos no es tanto debido al pensamiento obsesivo por la persona amada, sino por la cantidad de procesos químicos que tienen lugar en nuestro organismo.

Entre las sustancias que libera nuestro cuerpo está la famosa bilirrubina, que nos pone el ánimo "sandunguero". Pero hay mucho más. La glándula del timo segrega timina, una sustancia que estimula el buen humor. La glándula suprarrenal reprime la producción de cortisol, la hormona responsable del estrés. El hígado libera glucosa, que atempera el cansancio muscular y las agujetas. Los glóbulos blancos se reactivan, aumentando las defensas y la presión sanguínea.

El cerebro es el órgano en el que más se sienten los efectos del amor. Bajo ese estado de feliz exaltación y emebelsamiento, produce ácido glutámico y feniletilamina, neurotransmisores que nos hacen sentir en el mismísimo cielo. Nuestro "coco" enamorado también envía a la médulas espinal adrenalina y endorfinas que nos hacen olvidarnos del dolor y las penas, y nos llevan a un estado de euforia levitativa.

Todas estas reacciones fisiológicas nos hacen sentir tan bien que no tenemos necesidad de calmar ningún tipo de penas o ansiedades con la comida. Pero encima, el subidón de dopamina que nos produce estar enamorados bloquea la hipófisis y anestesia literalmente las demanadasa del estómago. Es decir, que, milagrosamente, desaparece la sensación de hambre.

Dada la efectividad de amor como método adelgazante, yo, si fuera nutricionista o endocrino, añadiría a mis servicios profesionales un consultorio sentimental. No pasas hambre, no te gastas dinero, no tienes que sudar la camiseta... ¿Existe una forma más maravillosa de adelgazar? La única pega es que uno no se enamora cuando puede; Cupido es harto caprichoso e inesperado.

¿Cuánto os adelgaza a vosotr@s el amor?

Nota: Gracias Juan Manuel de Prada por la idea de este post.

# sábado, 27 de octubre de 2007 17:50

Tic-tac, tic-tac... ¡quién pudiera detener el tiempo!

 La semana pasada estuve en la presentación de Tic-Tac, cuentos y poemas contra el tiempo (Ediciones Atlantis), en el que se estrena mi amigo Enrique Fernández con "Woman Twenty"; en diciembre verá la luz su primera novela. Tic-tac "es un complot, una maquinación entre autores que se han reunido bajo las agujas de un reloj para mover sus oscuros engranajes eliminando el tiempo (...)".

Eliminar el tiempo, detenerlo, siquiera ralentizarlo. ¿Quién pudiera? El tiempo, que en la niñéz pasa lenta y parsimoniosamente, acelera su ritmo en la juventud y se torna espídico en la madurez. A medida que avanzamos en edad, madurez, experiencia y disfrute de la vida, cuando más podríamos disfrutar de nuestro tiempo, más fugaz comienza a parecernos.

El tiempo. La perspectiva. La situación. El ánimo. Su trascurrir depende de tantas cosas. Viajando parece quedar en suspenso, es la sensación más parecida a la atemporalidad que conozco. Te vas y todo parece quedar en suspenso; vuelves, y los granos del reloj de arena comienzan a caer de nuevo amenazadoramente.

El tiempo se esconde en sensaciones, lugares, impresiones, personas, olores. Cuántas cosas hay ahora que, como la famosa magdalena de Proust, me retrotraen a un pasado luminoso y feliz, en el que el tiempo parecía estar detenido. Querría volver a sentir esa lentitud de las horas, ese futuro tan lejano que te hace pensar que nunca envejecerás.

No tener tiempo es un mal extraordinariamente curioso, una sensación que tal vez sólo existe en una parte del mundo, en un tipo de sociedades, para ciertos colectivos de personas. En África la percepción del tiempo es muy diferente a la de Europa; en un pequeño pueblo de Europa sus habitantes sienten el devenir del tiempo de forma muy diferente a como lo viven los habitantes de la gran ciudad más cercana.

No tener tiempo es un mal que padecemos millones de personas en todo el mundo, un problema que en la mayoría de los casos nos hemos creado nosotros mismos. Soñamos con tener tiempo para hacer todo aquello que hemos dejado para después de trabajo, las obligaciones, la familia... Anhelamos tener tiempo para ser, en definitiva, felices. Cuando lo tenemos, irónicamenbte, no sabemos qué hacer con él. Tal vez uno de los mayores logros del hombres sea convivir felizmente con el tiempo.

Para mí el tiempo, ahora, transcurre rápido. No tanto que quiera detenerlo o sienta no estar viviendo la vida. Pero su acelerado paso me hace ya volver la vista al pasado y desear que el tempo presente se parezca más a aquél amable de mi niñez. Para mí el tiempo, ahora, resulta escaso, desearía tener más, me faltan horas en el día.

¿Cuál es vuestra relación con el tiempo?

# miércoles, 24 de octubre de 2007 15:03

Maribel Verdú: una magnífica evolución

Hacía tiempo que quería escribir sobre Maribel Verdú, una actriz de mi generación con la que me siento identificada en muchas cosas. Con más de 60 películas a sus espaldas e icono sexual de toda una generación, Maribel ha sabido no sólo aceptar el paso del tiempo y de los tiempos, sino emplearlos a su favor. Para mí, está más guapa, más elegante, más interersante y más serena que nunca. "Los años han pasado bien en mí", ha dicho ella misma. Y no puede ser más cierto y más motivador.

Maribel Verdú era la prima, la vecina, la amiga que tantos chicos y hombres de mi generación desearon. Natural, apasionada y con una increíble fuerza en escena, no tenía problema en desnudarse ante las cámaras. Ella misma decía en una entrevista que si el desndudo le hubiera supuesto un problema, "me habría perdido las mejores películas de mi vida" y hasta de la época: La Celestina, La estanquera de Vallecas, Amantes... Reconozo que entonces no me la imaginaba vestida de alta costura.

Mi imagen de Maribel Verdú se correspondía que la de personajes de la España más típica, más castiza, más rural, más descarnada y descarada. Lectora voraz, provenientes de un ambiente culto, interpretaba como nadie al pueblo llamo. Ahora que tengo una edad cercana a la suya aprecio bien su trabajo como actriz, el esfuerzo y preparación que hay detrás de cada uno de los personajes que ha interpretado.

Los años pasaron y rostros nuevos llenaron a la escena cinematoráfica, en la que Maribel Verdú se sintió algo desplazada. Sin embargo, de repente, empecé a verla en revistas de moda. ¡Tan diferente, tan guapa, tan glamourosa, tan delgada! La Maribel Verdú de Belle Époque, Salsa Rosa o Huevos de Oro se había convertido en una sofisticada mujer del siglo XXI que bien podría incluso aparecer en una serie como Sexo en Nueva York. Ahora la veo en los estrenos, en la alfombra roja, que ha pisado ya tres veces (Belle Époque, Y mi mamá también, El laberinto del fauno), y pienso que a pocas les sienta tan bien un Chanel.

Maribel se cuida mucho, porque le apete y porque le encanta. Como publicaba mi compañera del blog ¡Arrégalte ya!, no hay crema, maquillaje o tratamiento que Maribel no conozca. Además, practica Pilates cuando puede, su alternativa al gimnasio, que le resulta aburrídisimo. Respecto a su estilizada figura, ella misma decía en una entrevista que no ha hecho nada especial para adelgazar, que le apasiona comer y que no dejaría de hacerlo por nada del mundo; que al hacerse mayor su cuerpo se ha ido definiendo y estrechando. Y es que, cuando empezó, tenía el voluptuoso y hermoso cuerpo de una adolescente de 13 años.

Pero algo me llama mucho más la atención en la evolución física y, me atrevo a decir, hasta espiritual, de Maribel Verdú: su serenidad. Maribel parece disfrutar realmente de la vida, haber encontrado la fórmula de la felicidad, que ella misma define como "vivir como a uno le apetece". Y ella lo hace junto a Pedro Larrañaga, su marido. Ambos han decidido que no quieren ser padres, que es así como quieren vivir. Y es ahora cuando Maribel siente que su vida es más importante que su trabajo, cuando sabe tener paciencia para esperar los buenos guiones, como el del "Laberinto del Fauno", donde, curiosamente, a mí me recordó a la Maribel de los primeros tiempos; tapada, eso sí.

¿Os gusta la actual Maribel Verdú?

# lunes, 22 de octubre de 2007 22:30

Decálogo del buen ecologista

Salvar la Tierra para salvarnos a nosotros mismos. Éste debería ser el lema de todos si no queremos acabar viviendo en una ruina de Planeta. Mi novio y yo hemos recortado de una revista femenina (todo un hito para él, que las odia), un artículo con ideas, hábitos, gestos, tecnología y artilugios para ayudarnos a ser ecológicos. Os cuento los que más nos han gustado:

1.  Vuelve a utilizar pastillas de jabón de toda la vida, no llevan derivados de petróleo como los geles.

2. No imprimas en vano. Piensa si de verdad necesitas las toneladas de papel que se acumulan en tu mesa. Y si lo haces, que sea con papel reciclado.

3. Bombillas ecológicas. Consumen un 80% menos que las creadas por Edison y duran hasta 12 veces más.

4. Cultivas hortalizas y frutas en casa. Te asegurarás comer sano, sin pesticidas ni aditivos. Puedes hacerlo en tu balcón con el minikit de biojardinería Leopoldo (http://www.leopoldobcn.com/).

5. Fuera bolsas de plástico. Tardan 150 años en destruirse. Ve a la compra con un carrito (los hay plegables) o una bolsa de tela reutilizable.

6. Apaga totalmente los aparatos de tu casa: la lucecita de la televisión, el vídeo, el microondas o el portátil consumen hasta 20 vatios por hora. Y no te olvides de desenchufar el cargador del móvil cuando quites el teléfono. Y el móvil viejo, llévalo a los contenedores de las tiendas de telefonía.

7. Recicla todo lo que puedas, no ignores los contenedores de reciclado. Un cubo de basura con tres compartimentos te lo pondrá muy fácil: para resíduos orgánicos, envases y papel.

8. Controla la temperatura de tu casa con un termostato: no es normal estar en camiseta en invierno ni con sudadera en verano. Comprueba bien el aislamiento de tus ventanas para no perder energía tontamente. 20 minutos son suficientes para ventilar una habitación en invierno mientras la calefacción está puesta.

9. Dúchate y relájate haciendo yoga o dando un paseo, no en la bañera. Duchándote gastas entre 30 y 80 litros de agua, frente a los 200 del baño. No uses el water como papelera y coloca una cisteran con dos cargas.

10. Ropa solidaria. Intenta no comprar tantas cosas que no necesitas y buscar camisetas solidarias, prendas hechas con tejidos orgánicos, provenientes de la economía justa, etc. En H&M tienen una colección de prendas de alodón orgánico, respetuoso con tu piel y con el medio ambiente.

Me encantaría que me ayudáseis a añadir puntos a esta lista.

 

 

# sábado, 20 de octubre de 2007 10:48

El complejo mundo de los complejos

Hasta los más seguros de sí mismos, y a veces mucho más éstos, tienen algún complejo. Qué raro, qué envidiable y qué sano, encontrarse con gente sin complejos, o con los justos, aquellos intrínsecos a la naturaleza humana, pero con los que uno más o menos se puede bandear.

Los complejos suelen tener su orien en la infancia, se afinzan en la adolescencia y, si no se superan, se recrudecen en la edad adulta. Entre las causas están los defectos físicos, los choques emocionales o los deseos insatisfechos. El resultado de un complejo no superado puede ser una persona atormentada, amargada, que se siente incómoda, insegura e inferior frente a los demás, y que rechaza los cambios naturales de la vida.

Lo curioso de los complejos es que, quien los padece, suele intentar disfrazarlos adoptando actitudes defensivas que se traducen en estos altivos, despectivos, excesivas muestras de falsa seguridad en uno mismo, insolencia, falta de respeto e incluso cierta tiranía hacía los demás. No es raro ver a gente acomplejada llamando la atención con actitudes y comporatmientos provocativos o extravagantes.

Quien se siente acomplejado, se siente también inseguro y tiene una baja autoestima. Su complejo le hace distorsionar la imagen de sí mismo, lo que condiciona sus relaciones con los demás.

Según los expertos, la familia es el primer factor determinante en los complejos. La sobreprotección o la falta de apoyo y los reproches, causan una baja autoestima, una personalidad frágil e insegura. Otro gran factor generador de complejos es el entorno escolar. ¿Quién no ha padecido alguna vez la crueldad de sus compañeros? El tercer factor desencadenante de complejos es la sociedad que nos rodea, sobre todo por las pautas de vida o belleza que nos marca. Los adolescentes son especialmente sensibles a los complejos.

Como es obvio en la teoría, para superar un complejo, es fundamental quererse a uno mismo. En la práctica no siempre es tan fácil. Para mí es clave no buscar la aprobación de los demás sino actuar según los propios valores y percepción de las cosas. Vivir para los demás y pensando siempre en su reacción y aprobación, resulta agotador. También hay que evitar infravalorarse ante los demás, pues ello acrecentará la percepción negativa propia y ajena de uno mismo. Por supuesto, hay que intentar no valorarse de acuerdo a la apariencia externa, pues es precisamente la interna la que cambia positiva o negativamente nuestra imagen ante los demás. Ante un complejo fuerte, que nos amarga la vida, hay que buscar las causas, si es necesario, con la ayuda de un psicólogo.

El término complejo fue popularizado por Freud, quien le puso nombre a muchos de ellos: Complejo de Antígona (fijación excesiva en la figura de la madre e incapacidad para aceptar las leyes de la vida y del amor), Complejo de Alejandro (resentimiento del hijo contra el padre), Complejo de Aquiles (tendencia a ocultar la propia debilidad bajo la apariencia de invulnerabilidad o heroísmo), Complejo de Edipo (amor patológico del hijo por su madre), Complejo de Bovary (derivado de la famosa novela Madame Bovary, consiste en una alteración del sentido de la realidad, por la que una persona se considera otra a la que es), Complejo de Otelo (sentimiento morboso de celos, celoso por antonomasia), etc.

Los complejos son universales, no perdonan ni a ricos ni a famosos. La mismísima y deseada por medio mundo, Scarlett Johansson afirma que "cuando era adolescente era muy insegura: tenía muchas dudas acerca de mi aspecto. Tenía una voz fuerte y unos labios muy grandes y había gente que me hacía burla por ello. Me sentía demasiado gorda, bajita y veía mi rostro demasiado ancho".

 ¿Qué presencia tienen los complejos en vuestra vida?

 

# miércoles, 17 de octubre de 2007 15:42

Mi vida en una pastilla

Vivimos en la sociedad de las pastillas: para adelgazar, para relajarnos, para rejuvenecer, para dormir, para euforizarnos, para hacer el amor... Las utilizamos para combatir males transitorios como un simple resfriado, para tratar enfermedades que tal vez no lo sean, para prevernir problemas inexistentes o para aportar a nuestra vida sensaciones muchas veces irreales: juventud, belleza, bienestar, felicidad...

Un artículo que he leído sobre el abuso de la Viagra, la "pastilla azul", me ha hecho plantearme la cantidad innecesaria de medicamentos, suplementos o complementos que nuestra sociedad consume. Mucha gente acaba teniendo incluso una dependencia psicológica que, muchas veces, no se traduce en mejoras físicas o psicológicas. Pero no pueden dejar de tomar sus pastillas, no pueden viajar sin ellas, necesitan incluso llevarlas encima.

Michel Wilkes, un científico de la Universidad de California habla a este respecto de enfermedades medicalizadas, es decir, de enfermedades que podrían no serlo realmente. Por ejemplo, mucha gente toma sustancias energizantes porque está terriblemente cansada... tras jornadas de trabajo de 12 o más horas diarias. Mucha gente consume habitualmente pastillas para dormir... cuando mantiene un ritmo de trabajo o de vida que le lleva a dormir muy poco; cuando, además, consume grandes cantidades de sustancias excitantes (café, alcohol, drogas). Mucha gente toma pastillas para adelgazar... sin acompañarlas de una dieta equilibrada o la práctica de ejercicio físico. Mucha gente toma tranquilizantes... sin plantearse que tal vez la causa de su nerviosismo sea la extraordinaria presión laboral o familiar a la que se ve sometida. Mucha gente toma antidepresivos de forma permanente sin realizar una terapia que les ayude a no necesitarlos...

Conozco gente en mi entorno que se automedica ante el mínimo síntoma de enfermedad. Hay personas entre mis amistades que viven enganchadas a los tranquilizantes y antidepresivos que una vez les recetaron, pero que no siguen ninguna terapia psicológica para solucionar realmente sus problemas; en mi ambiente y en los sitios donde voy hay mucha gente que consume habitualmente drogas para sentirse mejor o esconder los problemas que no se atreven a enfrentar. ¿Dependencia real, psicológica o física? Creo que todas.

¿Qué pastillas consumo yo? Pensaba que ninguna pero, como millones de mujeres en todo el mundo, dependo de una pastilla diaria para no alterar mi "statu quo" vital, es decir, para no pasar de "hija de" a "madre de": la píldora. En ciertas épocas de año también suelo tomar diariamente vitaminas o suplementos para mejorar las defensas. Cuando era una dolescente tomé traquilizantes y antidepresivos, pero corrí a la consulta de un psicólogo para dejar de hacerlo rápidamente; nunca me ha gustado la sensación de depender de algo.

Prozac o Zoloft contra la depresión, Lexatin para combatir la ansiedad, Aurix contra la fobia social, Minoxidil contra la caída del cabello, melatonina para alargar la juventud o atraer el sueño, Serotax contra la timidez, Viagra para conseguir la erección, Xenical para no asimilar las grasas, pastillas de dudosa composición para colocarse...

¿Cuántas píldoras diarias consumes tú?

# lunes, 15 de octubre de 2007 16:32

El superhéroe más sexy

Los americanos, tan dados a las encuestas, han hecho una que me encanta: la elección de los superhéroes más sexys. Me encantan porque mi infancia transcurrió entre tebeos y cómics, leía todos los que caían en mis manos. Con motivo de la presentación del DVD de "Los 4 fantásticos", se ha votado a los actores más sexys en su caracterización de superhéroes. La ganadora, Angelina Jolie-Lara Croft (36% de votos), y el ganador, George Clooney-Batman (73% de votos). 

A Angelina la siguen a corta distancia Jessica Alba-La Mujer Invisible y Halle Berry-Catwoman. En la lejanía, Michel Pfeiffer, también como Catwoman, y la estupenda Jane Fonda en su mítico papel de Barbarella. A Clooney le siguen de lejos Christian Bale en la, para mí, mejor versión de Batman (reaparecerá con "The Dark Knigth") y Christopher Reeves, el único que ha tenido cuerpo y carisma para interpretar a Superman. En cuarto lugar, aunque yo le pondría en primero, Hugh Jackman por su papel de Lobezno. En quinta posición, y aunque la saga de Spiderman ha sido muy taquillera, el aniñado Tobey Maguire.

Las elecciones no están mal, aunque mi personaje de cómic preferido no está entre ellos: Conan el Bárbaro. Aunque Arnold Schwarztzeneger es de los pocos actores que tenía cuerpo para interpretarlo, no resultaba tan atractivo como el personaje de cómic. Red Sonja, el alter ego femenino de Conan, es también para mí la heroína más sexy de los cómics. Tal vez porque no eran en realidad superhéroes, ya que no tenían superpoderes, sino una increíble fuerza, destreza y valentía. A mí, de pequeña, me hubiera gustado ser Conan.

¿Estáis de acuerdo con los resultados de esta encuesta? ¿Cuál es vuestro superhéroe-heroína preferido en los cómics?

 

# viernes, 12 de octubre de 2007 10:50

Menos hidratos y más calorías

El otro día tuve una conversación muy interesante con un nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. Vivo justo al lado, y cada mañana, de camino al trabajo, me fijaba en la cantidad de cosas que anunciaban en el cartel de entrada: tratamiento de la obesidad con endocrinos, nutricionistas, psicólogos, cirujanos y hasta esteticistas; Fisioterapia, spa, tratamientos de estética con los aparatos más modernos (hasta cámara de ozono) y hasta Pilates. Todo lo que me contó este profesional, experto además en nutrición deportiva, me resultó tan interesante que tenía ganas de contároslo.

Aunque la entrada no es muy grande, el centro resultó ser enorme y esconder un montón de consultas médicas de todo tipo, zona de fisioterapia, mini gimnasio, zona spa y un montón de cabinas de estética con los aparatos más modernos. ¿Para qué tanta cosa? Según me explicó Rubén, el nutricionista, en este centro tratan la obesidad desde todos los frentes, combinando el trabajo de endocrinos, nutricionistas, psicólogos, cirujanos si fuera necesario, fisioterapeutas para mejorar la movilidad y hasta esteticistas para "arreglar" el cuerpo después de adelgazar mucho. Pero no sólo atienden a personas obesas, también tratan a gente con un problemas normales de sobrepeso o, simplemente, con grasa localizada o celulitis. De hecho, me contó que por allí pasaba algún que otro famoso al que ayudaban a tener un cuerpo 10.

Me estuvo enseñando las instalaciones y luego tuvimos una charla sobre nutrición. Aunque le dije que, por el momento no tenía intención de hacerme nada, me informó sobre todos los tratamientos y respondió a todas las preguntas que, animada por su amabilidad, le empecé a hacer. En fin, que me pasó lo que a todos cuando tenemos un médico delante, que le empezamos a acosar con las preguntas más inverosímiles.

Para empezar, le pregunté si alguien como yo, a quien la grasa se le acumula de forma localizadísima en la tripa, podía tratarse un problemilla tan leve. Rubén me dijo que muchísima gente acude al centro con problemas de ese tipo, ya que aunque están delgadas, tienen grasa acumulada en el abdomen, el trasero o las cartucheras. La solución está en combinar una buena dieta con la aparatología y el ejercicio adecuado. Pero no se refería a hacer dieta sino a revisar la forma de comer de esa persona, ya que, según me dijo -y ahí quiero llegar- en general, abusamos mucho de los hidratos de carbono.

Como alguna vez os he contado, yo no es que haga una dieta disociada pero sí intento no mezclar demasiado los hidratos y las proteínas porque me producen digestiones muy pesadas. Vamos, que intento no comerme un plato de lentejas y luego un filete comn patatas fritas. Rubén me dijo que lo de las dietas disociadas era una teoría más y que había que seguir con control, pero que lo de los hidratos sí que era importante. Según me dijo, las verduras y las hortalizas son los mejores hidratos de carbono que podemos tomar, que contienen todos los nutrientes que nuestro organismo necesita y que pueden prácticamente sustituir a los hidratos que a todos nos hacen engordar: pan, pasta, arroz, patatas.

"Ay madre -pensé yo-, con lo que a mí me gusta el pan no me quito ni en cien años la tripa". pero Rubén me explicó que tampoco hay que ser drásticos: en el desayuno, la comida que mejor vamos a quemar, podemos permitírnoslos. Pero a lo largo del día me recomendó reducir al máximo los hidratos saturados y sustituirlos por verduras (de las que podemos comer cantidades enormes sin engordar) junto con proteínas, el alimento estrella de cualquier dieta. Según Rubén, mucha gente se atiborra de hidratos (como yo cuando me independicé, que sobrevivía a base de pasta) y come pocas proteínas (pues sí, yo la carne y el pescado, los domingos en casa de mi madre), loq ue produce sobrepeso y grasa localizada a no ser que tengamos una increíble actividad física diaria.

Parece ser que las proteínas son importantísimas para el cuerpo, ya que no aportan ni la mitad de calorías que los hidratos "chungos", y son el sustento de nuestros músculos. Comer a base de hidratos de carbono te vuelve no sólo gordito sino blandito. Eso sí, las proteínas tienen que ser de buena calidad: carnes magras, pescados, huevos (pero sin abusar, que tienen mucho colesterol), frutos secos, etc.

"Pues no sé porque tengo yo tripa, porque ahora como muchas más proteínas que hidratos", le comenté. "Y que hay de los bollos, los helados, el chocolate, los caramelos, los rebozados, los trozos de empanada, etc.". "Glups, pues va a ser que sí como unos cuantillos hidratos de más", pensé yo.

Aclarado el tema de los hidratos, Rubén me soluconó también otras dudas. Por ejemplo, yo pensaba que el día que voy al gimnasio a hacer spinning o aeróbic, lo mejor es comerme un buen plato de pasta. Y no. Resulta que comer hidratos de carbono está bien si lo que vamos a hacer es ejercicio de fuerza, tipo pesas o body pump (después hay que tomar proteínas para preservar la masa muscular). Cuando vamos a hacer ejercicio aeróbico lo mejor es comer proteínas y verduras, y al menos tres horas antes, para así potenciar el efecto quemacalorías y aeróbico del ejercicio.

También me dijo que si lo que queremos es adelgazar haciendo ejercicio, lo más efectivo es entrenar por la mañana y en ayunas. Esto es porque durante la noche los niveles de glucógeno del cuerpo bajan tanto que, si hacemos ejercicio sin meterle combustible (unas tostadas, por ejemplo), el organismo empezará a tirar de las grasas acumuladas para tener energía. Si además esperamos una horita antes de tomar el desayuno, tendremos un metabolismo a pleno funcionamiento, que quemará todo lo que se le ponga por delante durante el día.

Respecto a las máquinas de estética, tipo LPG y otros aparatos contra la celulitis y el volumen, me dijo que sí eran efectivos, pero bien utilizadas, cosa que no en todos los centros de estética ocurre. Según Rubén, para utilizar una máquina de este tipo lo mejor es ir en ayunas e, inmediatamente después de utilizarla, hacer ejercicio físico. Si lo hacemos así, podemos perder hasta 1,5 cm de volumen en cada sesión, frente al 0,50, con suerte, que perdemos si no seguimos estas pautas.

Por último, le pregunté por qué muchas personas que siempre están a dieta nunca consiguen adelgazar. "porque se machacan el metabolismo", me dijo. Por lo visto, cuando comes muy poco, te saltas comidas o suprimes totalmente las grasas sanas de tu alimentación, tu cuerpo se acostumbra a funcionar con muy poquito, así que cuando le das algo más, lo acumula en forma de reservas y no lo suelta ni loco por lo que pueda pasar. "Corregir un metabilismo es bastante difícil". Encima, a partir de los 35 años, el cuerpo empieza a ralentizar su funcionamiento y, según Rubén, tenemos que empezar a controlar lo que comemos y a aumentar la actividad física si no queremos ir aumentando progresivamente de peso. Para las mujeres, la menopausia es el descontrol total, el cuerpo deja de producir hormonas necesarias para metabolizar las grasas y aunque te comas una lechuga cada dos días, no adelgazas un gramo. En ese momento sí que es importante la ayuda médica.

Me contó muchas cosas más, pero si sigo, voy a acabar escribiendo un testamento. Sólo una cosa más: el endocrino es quien te debe ayudar a adelgazar si tienes sobrepeso de verdad o algún problema de salud, y el nutricionista te va bien si se trata de unos kilos de más y estás sano. Lo demás, ni de lejos.

¿Cometéis vosotro@s los errores nutricionales que os he contado? Yo, casi todos...

 

 

 

 

# miércoles, 10 de octubre de 2007 15:51

El otoño, los resfriados, las soluciones

El otoño es la época del año que más altibajos provoca en nuestra salud física y mental. Aún nos sentimos nostálgicos de las no tan lejanas vacaciones de verano, cuando la oscuridad se nos echa encima con el cambio de hora y el frío, sibilinamente, hace su aparición. Empieza entonces la temporada de los resfriados, las gripes y los dolores de garganta.

A mí es la época que más me afecta del año. Antes de la llegada del frío, el final del verano se manifiesta principalmente en mi cuerpo por la caída del pelo, homónima de la de la hoja. Si a eso le sumamos el gran esfuerzo físico que todos realizamos al reincoporarnos a la dura rutina de trabajo y obligaciones tras las vacaciones más largas del año, la salud se resiente bastante. Cuando ya me estoy haciendo a la idea de que los días de verano se acaban, pero empiezo a disfrutar de los hermosos días de otoño y su especial luz, llega el maldito cambio de hora. De repente, sin previo aviso, se hace de noche. Eso produce en mi ánimo una honda impresión, mi ritmo vital decae y una inevitable tristeza se apodera de mí. Nada que ver con la primavera, cuando jamás he sufrido la famosa astenia; todo lo contrario, me vuelven las ganas de vivir.

La llegada del frío supone el remate a la situación anterior, ya que siempre suele cogerte con ropa de entretiempo por la calle, sin paraguas cuando llueve sin previo aviso, poco o demasiado abrigado frente a los cambios de temperatura en el metro, o durmiendo cuando aún no has sacado el edredón. El resultado, el primer resfriado de la temporada o, si tienes peor suerte, el temido gripazo. Estando el bronceado tan lejano como es normal a estas alturas del año, al decaimiento de ánimo y el mal estado del sistema inmunológico se suman el mal aspecto que una tiene pálida, amarillenta y ojerosa, a fuer de tanto madrugón y de la escasez de sol.

Para combatir los males que cada año me depara el otoño, he desarrollado tácticas de defensa muy efectivas. Os las cuento a cambio de que me contéis las vuestras, para que podamos disfrutar del otoño en lugar de tener que sufrirlo:

- Vitaminas para pelo y uñas. Las las empiezo a tomar a principios de septiembre, cuando noto que se me empieza a caer el pelo, y hasta octubre. Las mejores son las especiales para mujer. A mí me van muy bien las Glam: vienen en un bote fácil de llevar y sólo hay que tomar una al día.

- Propóleo o algún complemento similar que ayude a reforzar las defensas, sobre todo si haces deporte. Lo puedes encontrar en herbolarios o farmacias. Son muy buenos para prevenir resfriados. Yo empiezo a tomarlo en octubre. Las perlas de ajo también fenomenal para mejorar las defensas, sobre todo si, como yo, no lo soportáis crudo. 

- Equinácea. La utilizo como medicina contra resfriados, problemas respiratorios e incluso de garganta. La descubrí hace un par de años, cuando una gripe mal curada me dejó las vías respiratorias tan delicadas que enganchaba un resfriado o un dolor de garganta tras otro. Aunque natural, es un medicamento y no se puede tomar a la ligera. Antes de comprarla consulta con tu médico o tu farmacéutico.

- Zumo de naranja, limón y miel. Son mis tres aliados naturales en invierno, la mejor fuente de vitaminas naturales para ayudar al organismo a aguantar las demandas del invierno. El zumo de naranja natural lo tomo con el desayuno y, de vez en cuando, zumo de limón con miel o azúcar moreno en ayunas (tambiédn es bueno contra la celulitis). También utilizo la miel para endulzar las infusiones, sobre todo por la noche.

- Alimentos típicos de otoño. En cada época del año lo mejor es comer los frutos de la estación, que son los que el cuerpo y la mente necesitan: naranjas, mandarinas, castañas, higos secos, pescado azul, dulce de membrillo, verduras y hortalizas típicas del otoño (para encontrarlas lo mejor es ir a un mercado).

- Autobronceador. Imprescindible para quitarme la cara de lechuguino que se me queda en invierno. Ya os lo he dicho alguna vez: el Autobronceador Flash de Lancome para rostro hace milagros.

Estos son mis remedios naturales. ¿Cuáles son los vuestros?

# lunes, 08 de octubre de 2007 22:46

¡Quiero dormir ocho horas!

Algunos estudios afirman que dormimos un 25% menos que nuestros tatarabuelos. Y la cosa parece ir a peor, sobre todo en las sociedades más avanzadas, donde la gente parece no tener tiempo ni para dormir. ¿Por qué? Las largas distancias hasta el lugar de trabajo, las abusivas jornadas laborales, el hecho de que ambos miembros de la pareja trabajen y tengan que retrasar la hora de acostarse para poder atender la casa, tener hijos y trabajar fuera de casa... El estrés y la ansiedad producidos por este tipo de vida perjudican aún más nuestra calidad y cantidad de sueño. Luego están los que duermen poco porque trasnochan mucho; cuando se trata de algo ocasional, "que te quiten lo bailao", pero cuando se abusa de la juerga nocturna, puede uno acarrearse un déficit de sueño muy poco recomendable. La adiccón a Internet también es un factor a tener cada vez más en cuenta en los casos de falta de sueño.

Cada viernes, cuando termino la semana tan cansada que casi no puedo salir, me propongo pasarme el fin de semana durmiendo y acostarme antes entre semana. Pero nunca lo consigo. Llevo tres fines de semana seguidos de boda (y mira que les tengo fobia), otros dos con amigos en casa y otros tantos con un montón de compromisos familiares, cumpleaños u otros eventos que no me han dejado apenas echarme una siesta en condiciones o acostarme a una hora decente. De lunes a viernes, se me acumula tanto el trabajo durante el día, que casi todas las noches acabo encendiendo el portátil después de cenar y no consigo acostarme antes de la 1 o las 2 de la madrugada. Y a las 8.30 en pie. Así que no consigo llegar casi nunca a las ansiedas 8 horas de sueño.

Y encima sé que tengo suerte: mis hermanos, que tienen niños pequeños, duermen desde hace años a "trozos" y nunca se acercan a las 8 horas ni de lejos; algunas amigas mías se tienen que levantar poco más tarde de las 6 de la mañana para poder llegar a sus trabajos en el quinto pino; otras se levantan o se acuestan a horas infames porque tienen que sacar a sus perros a pasear; otras deben despertarse casi tres horas antes de la entrada a sus trabajos para poder dejar la comida preparada, algo de la casa hecho y a los niños vestidos, desayunados y en el cole, además de acostarse luego tardísimo por ídem de ídem y para poder disfrutar de un ratito para ellas. También conozco a quien duerme muy poco porque se da a la fiesta de mala manera...

Entre 7 y 8 horas diarias de sueño son las que necesita una persona para estar sana mental y físicamente. Pero no todo el mundo necesita dormir lo mismo: el sueño es como la talla de pie, cada uno tiene su propia medida. Además del ritmo de vida quer llevamos y de las obligaciones diarias, el estrés y la ansiedad provocado precisamente por lo anterior, también nos roban horas de sueño y no nos dejan descansar bien.

Dormir poco y encima mal, provoca nerviosismo, ansiedad, falta de concentracióncansancio crónico. Cuando dormimos poco nos cuesta controlar las emociones, nos volvemos irritables y torpes, lo que se traduce en un menor rendimiento laboral, en que estamos más expuestos a sufrir accidentes y que nos sentimos más tristes y enfadados. No dormir lo suficiente también nos envejece, ya que la falta de sueño provoca radicales libres (que causan el envejecimiento prematuro) e impide que el cuerpo realice los procesos fisiológicos que sólo se realizan durante el sueño. Las ojeras, la piel opaca y el aspecto poco saludable se incrementan al tener que recurrir al café, al tabaco y otros estimulantes, entre ellos la comida "fast food". La falta de sueño está ligada también a la presión alta, diabetes e incluso obesidad.

Nuestra sociedad cada vez tiene más problemas para dormir, y lo peor es que, a base de desvelos, nos vamos a costumbrando a dormir cada vez menos.

¿Por qué tú no consigues dormir ocho horas?

http://www.institutodelsueno.cl/nove.html

# domingo, 07 de octubre de 2007 19:53

El nuevo modelo de Calvin Klein

Djimon Hounsou. Este es el nombre del poseedor del impactante cuerpo que desde las marquesinas nos enseña los steel, los calzoncillos de la conocida marca de ropa interior. Cada año, Calvin Klein elige un "hombre insignia" para despertar la admiración y el deseo de cuantos se topan con ellos en las paradas de autobús, de camino al trabajo, mientras conducen o caminan, en 22 países. Este año, el elegido se ha convertido en uno de mis preferidos por todo lo que hay detrás de ese cuerpo de ébano esculpido.

Actor y modelo de profesión, Djimon tiene a sus espaldas una interesante filmografía: Gladiator, Diamante de Sangre, Eragon, Deep Raiser, Constantine, Las Cuatro Plumas, Lara Croft Tomb Rider: la cuna de la vida, Stargate o En América. Su primera gran oportunidad se la dio Spielberg en Amistad. En casi todos sus papeles interpreta a hombres con un físico espectacular.

Su sueño era ser actor. Hasta conseguirlo recorrió un largo y duro camino. Nacio en un pequeño pueblo de Benim hace 43 años y con 13 años emigró a Francia para vivir y estudiar con uno de sus cinco hermanos. Con apenas 17 años se fue solo a París, llegando a vivir y mendigar en la calle hasta que un fotógrafo le descubrió y le introdujo en el mundo de la moda.

De las pasarelas francesas dio el salto a Estados Unidos, donde, sin hablar apenas inglés, dejó la moda para ser actor, su verdadera vocación. Estuvo a punto de conseguir un Globo de Oro con Amistad y fue nominado a los Oscar por En América.

Además de su demostrada valía como actor, a Djimon Hounsou su espectacular físico, que mantiene a base de ejercicio pasados los cuarenta, le ha hecho ser considerado uno de los hombres más sensuales del mundo. Para Djimon lo importante no es tanto ser guapo sino demostrar seguridad en sí mismo, algo de lo que este actor y modelo está sobrado.

¿Qué te parece el nuevo modelo de Calvin Klein?

P.D.: Os pongo una foto de Djimon vestido para que busquéis las marquesinas donde aparece, os aseguro que merece la pena...

 

# miércoles, 03 de octubre de 2007 16:00

Adictos a la Coca-Cola

Su receta sigue siendo un misterio. Tal vez por eso sea la bebida más vendida del mundo: cada segundo se consumen en el mundo más de 8.000 refrescos de The Coca-Cola Company. Creada en 1886 por un farmacéutico como remedio contra el dolor de estómago, de cabeza y la neurastenia, ese mismo año le propusieron venderla en todo Estados Unidos como refresco. El mítico envase de Coca-Cola que todos conocemos y que se exhibe hasta en el Moma, fue diseñado en 1960. Pepsi, su pertinaz competidora, no ha conseguido superar el éxito de una bebida que ha creado verdaderos adictos.

Su fórmula contiene sodio y potasio, sustancias energizantes y vigorizantes; colorantes, conservantes, fructosa o edulcorantes (el controvertido aspartamo, y ciclamato); felanina (sustancia desaconsdejada para las embarazadas); y cafeína, la mayor culpable de la dependencia que crea en tantísima gente.

Aunque los nutricionistas dicen que los refrescos como la Coca-Cola u otros deben tomarse de forma esporádica, una al día no tiene por qué ser perjudicial si no existe ningún problema de sobrepeso o ansiedad. Pero hay gente que toma muchas más "cocacolas" al día; de hecho, hay quien se levanta y se acuesta con ella; quien la sustituye por agua en las comidas y quien se toma una cada vez que necesita un poco de energía, llegando a beber más de cuatro o cinco diarias. Hay también quien la toma en cantidades masivas para engañar el hambre, sobre todo en su versión ligth.

Tomarse una Coca-Cola en verano, cuando tienes mucho calor y mucha sed, es un auténtico placer. Tomarse una Coca-Cola cuando tenemos un pequeño bajón durante el día, anímico o de energía, sienta de maravilla. Mezclar una Coca-Cola con una bebida alcohólica, es un lujo destinado a la noche o a momentos especiales. Tomarse una Coca-Cola porque sí, porque nos apetece, me parece estupendo. Pero cuando "necesitamos" una Coca-Cola para poder despertarnos por la mañana, varias duarnte el día para poder seguir el ritmo de trabajo, una en cada comida porque nos gusta más que el agua, y alguna más porque nos la pide el cuerpo, tenemos un claro problema de adicción a la Coca-Cola. 

El abuso de la Coca-Cola está presente en muchos casos de obesidad. Tomar Coca-Cola ligth, por aquello de que no tiene calorías, puede llevarnos a abusar de una bebida que, en ningún caso, puede sustituir al agua. Tomar mucha Coca-Coca todos los días puede provocar nerviosismo, dolor de cabeza, taquicardias o insomnio. Por supuesto, está desaconsejada en personas con problemas de ansiedad, sobrepeso, el citado insomnio, y embarazadas. Aunque existen versiones sin caféina y sin azúcar, no deberían tomarse más que de forma ocasional.

Pero tampoco hay que ser radical, no tiene por qué ser necesario eliminar "la chispa de la vida" totalmente obsesionándonos como los que dicen que contiene sustancias transgénicas o es la causa de la contamninación del Planeta. Pero para nuestra salud y nuestra figura es mejor cambiar las varias Coca-Colas diarias por unos buenos vasos de agua.

¿Sois adictos a la Coca-Cola? ¿Cuántas tomáis? 

# lunes, 01 de octubre de 2007 22:45

Anorexia, bulimia, ortorexia... NO

La foto de una modelo anoréxica en el puro esqueleto nos ha puesto a todos los pelos de punta. El fotógrafo Oliviero Toscani, conocido por sus polémics campañas para Benetton, ha empleado esta estremecedora imagen en una campaña de moda para llamar la tención sobre esta terrorífica enfermedad. Porque, aunque la foto se borre de nuestras retinas, aunque dejemos de leer noticias sobre muertes de modelos o sobre la excesiva delgadez de las famosas, aunque nos olvidemos de las estadísticas sobre los miles de afectados por trastornos alimenticios en el "primer mundo", la anorexia no desaparece; la bulimia no desaparece; la vigorexia no desaparece; la ortorexia no desaparece.

La frase "¿quién no conoce a alguien con trastornos alimenticios"? se está convirtiendo en una utopía. Ahora la pregunta es ¿quién no ha padecido o padece algún trastorno alimenticio? En las sociedades desarrolladas son una auténtica plaga; terrible por silenciosa; dramática porque se oculta bajo mil mentiras; vil porque roba juventudes; atroz porque mata.

Los trastornos alimentarios atacan sobre todo a las mujeres; pero no sólo a nosotras. Han adoptados variantes sibilinas y crueles, que se cuelan en las vidas de la gente sin que se den cuenta, hasta que se sienten presas de cadenas invisibles que no pueden romper; hasta que buscan desesperadamente la salida de un laberinto que no existe sino en su mente; hasta que se saben enfermos de una enfermedad que, en lugar de contarle a su médico, desean ocultársela a todo el mundo. Lo saben. Las personas que padecen un trastorno alimenticio siempre lo saben, son absolutamente conscientes de ello. Lo sé, porque de jovencita padecí uno, como tantas otras mujeres que estáis leyendo esto.

La anorexia sigue siendo la patética estrella de la escena en la que se desenvuelven los trastornos alimenticios; cada año mata a cientos de personas en todo el mundo. Para cada vez son más los nefastos actores que se unen a este bodeville. La vigorexia convierte en grotescos proyectos de gigante a quellos que acaban viviendo por y para sus músculos. Quienes padecen el "síndrome del comedor nocturno" se levantan a media noche, empujados por ansiedades, tristezas e incluso depresiones solapadas, para atracar la nevera; algunos ni siquiera lo recuerdan al día siguiente. 

De toda esta nueva hornada de problemas alimentarios, me llama especialmente la atención la orterexia, es decir, la obsesión por comer sano. Quienes la padecen son incapaces de comer alimentos que no sean absolutamete naturales, libres de aditivos, grasas y hasta calorías, lo que les hace acabar ingiriendo escasísimas cantidades de alimentos y perdiendo mucho peso. Muchas personas anoréxicas que superan su enfermedad acaban convirtiéndose en ortoréxicas y, por supuesto, lo contrario. Todas ellas presas, irónicamente, de un magnífico ideal: comer sano.

Cuidar nuestra alimentación, tratar de no comer en exceso, tomar alimentos sanos, hacer ejercicio, son hábitos saludables y más que recomendables. Cuando alguna de estas actitudes, hábitos o propósitos comienzan a limitarnos en algún sentido (ponernos nerviosos si no podemos ir al gimnasio, dejar de ir a cenar a casa de nuestros amigos, pasar un hambre terrible para adelgaza, acomplejarnos sin un motivo justificado por nuestra imagen...) tenemos un problema. Transitorio, reincidente o crónico, pero un problema.

¿Quién tiene la culpa? El objetivo apunta a la moda, a los medios de comunicación, al mal ejemplo que dan muchas famosas con su imagen extremadamente delgada. En mi opinión, tienen mucha culpa, pero no toda; las famosas no me perecen sino vítimas de la situación. En la base de cualquier trastorno alimentario hay un problema psicológico, que debe tratar un psicólogo o psiquiatra en colaboración con un endocrino. Y para encontrar el origen de este trastorno hay que analizar a la familia, el ambiente e incluso la infancia de esa persona. Aunque sea duro decirlo, las jóvenes que padecen trastornos alimenticios suelen tener madres sobreprotectoras. La falta de autoestima, que a veces no se potencia adecuadamente en la infancia, es otro denominador común en estas enfermedades. En resumen, los estímuloos negativos externos empujan a muchas personas a padecer este tipo de trastornos; pero que se conviertan en devastadores tiene mucho que ver con la psique, personalidad y ambiente familiar de cada afectado.

No quiero preguntaros si padecéis algún trastorno alimentario, no quiero generar morbo. Lo que me gustaría es que le contáiseis a aquell@s que los padecen, lo felices que os sentís en vuestra piel aunque os sobren algunos kilos, aunque no tengáis un cuerpo perfecto, aunque de vez en cuando vayáis al burguer... Querría que desde aquí dijérais conmigo NO a la anorexia, la bulimia o la ortorexia.

 

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