Su receta sigue siendo un misterio. Tal vez por eso sea la bebida más vendida del mundo: cada segundo se consumen en el mundo más de 8.000 refrescos de The Coca-Cola Company. Creada en 1886 por un farmacéutico como remedio contra el dolor de estómago, de cabeza y la neurastenia, ese mismo año le propusieron venderla en todo Estados Unidos como refresco. El mítico envase de Coca-Cola que todos conocemos y que se exhibe hasta en el Moma, fue diseñado en 1960. Pepsi, su pertinaz competidora, no ha conseguido superar el éxito de una bebida que ha creado verdaderos adictos.
Su fórmula contiene sodio y potasio, sustancias energizantes y vigorizantes; colorantes, conservantes, fructosa o edulcorantes (el controvertido aspartamo, y ciclamato); felanina (sustancia desaconsdejada para las embarazadas); y cafeína, la mayor culpable de la dependencia que crea en tantísima gente.
Aunque los nutricionistas dicen que los refrescos como la Coca-Cola u otros deben tomarse de forma esporádica, una al día no tiene por qué ser perjudicial si no existe ningún problema de sobrepeso o ansiedad. Pero hay gente que toma muchas más "cocacolas" al día; de hecho, hay quien se levanta y se acuesta con ella; quien la sustituye por agua en las comidas y quien se toma una cada vez que necesita un poco de energía, llegando a beber más de cuatro o cinco diarias. Hay también quien la toma en cantidades masivas para engañar el hambre, sobre todo en su versión ligth.
Tomarse una Coca-Cola en verano, cuando tienes mucho calor y mucha sed, es un auténtico placer. Tomarse una Coca-Cola cuando tenemos un pequeño bajón durante el día, anímico o de energía, sienta de maravilla. Mezclar una Coca-Cola con una bebida alcohólica, es un lujo destinado a la noche o a momentos especiales. Tomarse una Coca-Cola porque sí, porque nos apetece, me parece estupendo. Pero cuando "necesitamos" una Coca-Cola para poder despertarnos por la mañana, varias duarnte el día para poder seguir el ritmo de trabajo, una en cada comida porque nos gusta más que el agua, y alguna más porque nos la pide el cuerpo, tenemos un claro problema de adicción a la Coca-Cola.
El abuso de la Coca-Cola está presente en muchos casos de obesidad. Tomar Coca-Cola ligth, por aquello de que no tiene calorías, puede llevarnos a abusar de una bebida que, en ningún caso, puede sustituir al agua. Tomar mucha Coca-Coca todos los días puede provocar nerviosismo, dolor de cabeza, taquicardias o insomnio. Por supuesto, está desaconsejada en personas con problemas de ansiedad, sobrepeso, el citado insomnio, y embarazadas. Aunque existen versiones sin caféina y sin azúcar, no deberían tomarse más que de forma ocasional.
Pero tampoco hay que ser radical, no tiene por qué ser necesario eliminar "la chispa de la vida" totalmente obsesionándonos como los que dicen que contiene sustancias transgénicas o es la causa de la contamninación del Planeta. Pero para nuestra salud y nuestra figura es mejor cambiar las varias Coca-Colas diarias por unos buenos vasos de agua.
¿Sois adictos a la Coca-Cola? ¿Cuántas tomáis?