Algunos estudios afirman que dormimos un 25% menos que nuestros tatarabuelos. Y la cosa parece ir a peor, sobre todo en las sociedades más avanzadas, donde la gente parece no tener tiempo ni para dormir. ¿Por qué? Las largas distancias hasta el lugar de trabajo, las abusivas jornadas laborales, el hecho de que ambos miembros de la pareja trabajen y tengan que retrasar la hora de acostarse para poder atender la casa, tener hijos y trabajar fuera de casa... El estrés y la ansiedad producidos por este tipo de vida perjudican aún más nuestra calidad y cantidad de sueño. Luego están los que duermen poco porque trasnochan mucho; cuando se trata de algo ocasional, "que te quiten lo bailao", pero cuando se abusa de la juerga nocturna, puede uno acarrearse un déficit de sueño muy poco recomendable. La adiccón a Internet también es un factor a tener cada vez más en cuenta en los casos de falta de sueño.
Cada viernes, cuando termino la semana tan cansada que casi no puedo salir, me propongo pasarme el fin de semana durmiendo y acostarme antes entre semana. Pero nunca lo consigo. Llevo tres fines de semana seguidos de boda (y mira que les tengo fobia), otros dos con amigos en casa y otros tantos con un montón de compromisos familiares, cumpleaños u otros eventos que no me han dejado apenas echarme una siesta en condiciones o acostarme a una hora decente. De lunes a viernes, se me acumula tanto el trabajo durante el día, que casi todas las noches acabo encendiendo el portátil después de cenar y no consigo acostarme antes de la 1 o las 2 de la madrugada. Y a las 8.30 en pie. Así que no consigo llegar casi nunca a las ansiedas 8 horas de sueño.
Y encima sé que tengo suerte: mis hermanos, que tienen niños pequeños, duermen desde hace años a "trozos" y nunca se acercan a las 8 horas ni de lejos; algunas amigas mías se tienen que levantar poco más tarde de las 6 de la mañana para poder llegar a sus trabajos en el quinto pino; otras se levantan o se acuestan a horas infames porque tienen que sacar a sus perros a pasear; otras deben despertarse casi tres horas antes de la entrada a sus trabajos para poder dejar la comida preparada, algo de la casa hecho y a los niños vestidos, desayunados y en el cole, además de acostarse luego tardísimo por ídem de ídem y para poder disfrutar de un ratito para ellas. También conozco a quien duerme muy poco porque se da a la fiesta de mala manera...
Entre 7 y 8 horas diarias de sueño son las que necesita una persona para estar sana mental y físicamente. Pero no todo el mundo necesita dormir lo mismo: el sueño es como la talla de pie, cada uno tiene su propia medida. Además del ritmo de vida quer llevamos y de las obligaciones diarias, el estrés y la ansiedad provocado precisamente por lo anterior, también nos roban horas de sueño y no nos dejan descansar bien.
Dormir poco y encima mal, provoca nerviosismo, ansiedad, falta de concentración, cansancio crónico. Cuando dormimos poco nos cuesta controlar las emociones, nos volvemos irritables y torpes, lo que se traduce en un menor rendimiento laboral, en que estamos más expuestos a sufrir accidentes y que nos sentimos más tristes y enfadados. No dormir lo suficiente también nos envejece, ya que la falta de sueño provoca radicales libres (que causan el envejecimiento prematuro) e impide que el cuerpo realice los procesos fisiológicos que sólo se realizan durante el sueño. Las ojeras, la piel opaca y el aspecto poco saludable se incrementan al tener que recurrir al café, al tabaco y otros estimulantes, entre ellos la comida "fast food". La falta de sueño está ligada también a la presión alta, diabetes e incluso obesidad.
Nuestra sociedad cada vez tiene más problemas para dormir, y lo peor es que, a base de desvelos, nos vamos a costumbrando a dormir cada vez menos.
¿Por qué tú no consigues dormir ocho horas?
http://www.institutodelsueno.cl/nove.html