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Artículos - noviembre 2007

# miércoles, 28 de noviembre de 2007 22:44

El vino está de moda

Cada vez veo más artículos y referencias al vino en las revistas o en la televisión. Restaurantes con una bodega digna de visita, famosos que se meten en el negocio del vino, viajes al mundo del vino de la mano de famosas como las hijas de Bertín Osborne, nuevos caldos originalísimos como el que se hace con uvas congeladas, reportajes sobre sumilleres de pro...

La cultura del vino triunfa, no hay nada más glamouroso que tomarse una buena copa de vino (sólo una) para disfrutar de una buena comida y de una buena compañía. Son muchas las celebrities que declaran su amor al vino, que dicen incluso tomarse una copa como premio tras una lara jornada. Muchas también se decantan por esta bebida, sobre todo el vino blanco, debido a sus calorías, pocas en comparación con otras bebidas alcohólicas. Me encantaba ver a las chicas de Sexo en Nueva York tomándose una copa de vino en casa sin necesitar más compañía que el propio vino.

Apreciar un buen vino es una cosa que llega con la edad. Cuando eres joven no pasas del calimocho o el Lambrusco, para los entendidos, uno de los peores vinos del mercado. Cuando empizas a cambiar las discotecas por los restaurantes, el vino empieza a cobrar protagonismo. Un buen vino, sabiamente maridado, potencia los sabores y añade mil matices diferentes a la comida, a la conversación y a la compañía.

Entender algo de de vinos no es difícil si hacemos algún curso de cata, imprescindible si queremos, al menos, saber elegir el vino en función del menú que vayamos a comandar. Siempre que haya sumiller, como me decía un amigo sumiller, y valga la redundancia, lo mejor es pedirle consejo sin complejos, ya que es la persona que hace la selección de caldos del restaurante. 

Mi familia es una gran apasionada del vino, sobre todo mi padre, para disgusto de mi madre, que siempre anda regañándole por su afición. Para mi padre, habiendo vino, el agua, para los peces. Y mal no le ha sentado al hombre, ya que a sus 64 años tiene unos análisis ejemplares, con el colesterol y los triglicéridos a raya. He leído (en un periódico serio) que Victoria Beckham bebe vino para abrir el apetito y evitar las arrugas.

Precisamente esa es una de las razones por las que el vino es una bebida tan apreciada, por sus propiedades beneficiosas para la salud. Por su gran contenido en sustancias antioxidantes, y tomado con moderación (una copita al día), es una bebeida excelente para el corazón y para mantenerse joven.

Debo estar haciéndome mayor, porque cada vez me gusta más el vino, aunque he de reconocer que no entiendo nada. Sólo sé que la copa hay que cogerla por el tallo para no calentar el vino, que se precia el olor metiendo la nariz en la copa y apoyando ésta en la frente, que los tintos maridan con las carnes y los blancos con los pescados, y que se puede tomar cava durante toda la comida.

¿Sois amantes del vino? ¿Cuál me recomendaríais?

 

# lunes, 26 de noviembre de 2007 22:35

El amor, pura ciencia

Tantos años haciendo cábalas sobre la naturaleza del amor, y ahora resulta que, desde la atracción del pimer día, pasando por la consolidación de una relación, hasta la crisis y la ruptura final, todo tiene una explicación ciéntífica. Para Eduardo Punset, autor de El camino del amor (Destino), y más conocido por presentar el magnífico programa Redes, "el amor dura unos seis o siete años". El tiempo justo para procrear y criar a un niño.

De entrada, esta teoría desmonta los mitos amorosos que todos arrastramos, pero también nos da una explicación a las crisis que más o menos todas las parejas suelen pasar a los seis años de convivencia. ¿Cómo tomarse entonces el amor? ¿Te resignas a tener una sola pareja aunque la pasión haya desaparecido o vuelas de flor en flor buscando nuevas emociones? Punset cuenta, en una entrevista concedida a una revista femenina, cosas interesantísimas sobre el origen biológico del amor.

Según Punset, el amor es la primera manifestación en la historia de la evolución del instinto de supervivencia. El amor que cualquier pareja siente en el siglo XXI es igual que el que impulsó a dos bacterias solitarias hace tres mil millones de años a unirse, ya que todos los organismos vivos sienten la necesidad de perpetuarse. El concepto de pareja como tal se remonta a los neandertales, que nace de la necesidad que tiene un bebé de contar con los cuidados de sus progenitores para sobrevivir. A los seis o siete años, a ese niño puede cuidarlo ya un sólo progenitor...

Para este divulgador científico, los mismos circuitos neuronales y las mimas descargas hormonales suceden tanto en el desamor de un bebé como en el de un adulto. "El desamparado del niño llorando en la cuna y el desamor del señor abandonado son lo mismo", dice. Respecto al matrimonio, Punste piensa que hay que desprenderse del ideario social tradicional, primitivo y orientado hacia un único sistema de convivencia para llegar a una forma de relación más cercana. donde prime el impulso biológico y mental.

¿Se puede entonces seguir creyendo en el amor eterno? Para Punset es posible, ya que "la intensidad de una emoción viene dada por la frecuencia, mientras que la duración viene dada por el potencial". Es decir, que no hay que descuidarse, ya que el tiempo y la ausencia juegan en contra del amor. Vamos, que hay que ser constantes y trabajárselo cada día si queremos que dure.

Para Punset Cupido se queda totalmente fuera de esta historia, ya que el flechazo respondería acausas puramente biológicas, de perpetuación de la especie. En cuanto a la crisis y la ruptura, pasadas esas necesidades científicas, la libertad empieza a aparecer en escena, y entonces podemos elegir entre lo que nos dicen nuestros nuevos impulsoso o lo que nos dice la razón. En su libro, Punset incluye un test para medir la capacidad de amar de cada individuo.

Sin caer en el descreimiento total o en el cinismo, me parece saludable desmontra las clásicas teorías del amor. Si desde pequeñita me hubieran dicho que el amor no tiene por qué durar para siempre, que un ruptura no significa un fracaso personal o que tener varias parejas a lo largo de la vida es una opción no sólo posible sino nada escandalosa ni pecaminosa, me hubiera ahorrado muchas penas y desengaños.

¿Cómo es para vosotros el amor? Los que lleváis tiempo en pareja ¿seguís creyendo en él?

 

# domingo, 25 de noviembre de 2007 22:03

Atracones de fin de semana

Síndrome del comedor nocturno, síndrome del gourmet, ortorexia, diabulimia... a estos nuevos trastornos alimenticios yo añadiría uno: el "síndrome del comedor sin control del fin de semana". Me explico: dícese de aquella persona que durante la semana cuida a conciencia su alimentación, componiendo su dieta a base de alimentos sanísimos y bajos en calorías, pero que el fin de semana se salta la dieta a torera y se pone morado de aperitivos, entrantes, pan, platos grasosos y, sobre todo, postres.

Esa soy yo y muchas de mis amigas, que durante la semana nos esforzamos por comer bien, a base de verduritas, purecitos, carnes y pescaditos a la plancha, fruta... pero al llegar el fin de semana nos sentimos en posesión de una especie de bula exculpatoria de todo mal y nos permitimos todo tipo de caprichos. Nos permitimos, precisamente, todo aquello de lo que nos privamos entre semana. Aunque esto no es tan cierto, porque ya en nuestra cenita semanal de los miércoles comenzamos con las licencias, sobre todo yo, que no me puedo resistir a los postres. 

No me entendáis mal ni tampoco me toméis demasiado en serio, abordo este tema con humor y simpatía porque no lo considero un problema sino algo que hacemos casi todos. Tampoco es que durante la semana suponga un gran sufrimiento comer a base de cosas sanas y ligeras, me gustan tanto como las otras, me sientan genial y me ayudan a compensar los excesos del fin de semana; tan trastornado se queda la mayoría de los domingos mi estómao tras la habitual comida familiar. Que esa es otra: la visita a casa de tus padres, que preparan todo tipo de comidas contundentes tipo cocido, fabada, paella, aperitivos y dulces caseros. Encima, en mi casa somos todos "muy de aparecer" con tartas, bombones, chocolates, bollitos, helados... Hoy, sin ir más lejos, nos hemos comido una fabada termenda, precedida por lomo, jamón, setas y queso, fruta como postre y una increíble tarta de chocolate y frambuesa, más unos After Eights y unos bombones para acompañar el café. Monstruoso.

En algunas perosnas lo que yo llamo "síndrome del comedor de fin de semana" se asemeja bastante al "síndrome del gourmet". Quienes padecen este último síndrome viven pendientes de la preparación, compra, presentación e ingestiónde platos exquisitos. Y esto le ocurre también a algunas personas sólo en fin de semana. A mí no me pasa porque no cocino mucho; ahora que no tengo hijos y me lo puedo permitir, salgo todo lo que puedo a cenar. Pero confieso que mirando la carta me deleito sobremanera pensando en los platos que me voy a comer. Incluso cuando se aproxima el fin de semana, empiezo a pensar ya mis restaurantes preferidos, de los que me conozco la carta casi al dedillo, y empiezo a pensar ya en las cositas ricas que me voy a comer, como el carpaccio de gambas de Bazar, el salmorejo o las croquetas de queso de El Albur, el rabo de toro de El Tendido, la crema de mango de La Tapería, o la copa de fruta gratinada de Bazar, mi postre favorito.

El fin de semana también es el momento ideal para dejarse caer por heladerías tipo Giangrossi, donde comerse un tremendo helado (en sabor, cremosidad y calorías) de dulce de leche, unos bomboncito de Xocoa, una palmerita de chocolate de El Horno de San Onofre, un chocolate calentito de Cacao Sampaka... ¡si es que las tentaciones están en cada esquina¡ Menos mal que durante la semana, entre el trabajo, la casa, el gimnasio y otras obligaciones, una no tiene tiempo más que de hacerse algo rápido y fácil, que si no no sé dónde llegaría mi tripa.

El síndrome del comedor de fin de semana es también la explicación de que muchas personas, entre ellas muchas mujeres y yo, no consigamos bajar de peso por mucho gimnasio o caminata diaria que nos demos. Las calorías que nos ahorramos durante la semanas nos las engullimos multiplicadas por tres en el fin de semana.

El caso es que a mí no parece mal padecer este síndrome, creo que es incluso positivo, ya que supone llegar a un equilibrio sano entre la necesidad de cuidar la alimentación y el disfrute que supone comer: no que hay que renunciar a nada pero tampoco se atiborra uno de grasas, colesterol y calorías innecesariamente.

¿Sois vosotros "comedores de fin de semana"?

# miércoles, 21 de noviembre de 2007 12:41

Así se cuida... ¡Sophia Loren!

Después de escribir el post Así se cuida Sarah Jessica Parker, algunos de vosotros me pedísteis que escribiera sobre cómo se cuida la gran Sophia Loren, elegida, a sus 73, como uno de los cuerpos más deseados, quedando incluso por delante -quinta posición- de mujeres como Angelina Jolie o Jennifer López. Casualmente, tenía en casa de mi madre una reliquia que no podía venir mejor al caso: un libro sobre belleza escrito por la propia Sophia Loren.

Los "jueces" de esta votación fueron expertos en salud y forma física de la organización Premier Trainning International. Y estoy totalmente de acuerdo con ellos: no existe otra mujer en el mundo que a esa edad tenga el aspecto físico de Sophia Loren, su cuerpo, su cara y su piel.

 

¿Cómo lo hace? Tras posar absolutamente espléndida y deseable a los 71 para el famoso Calendario Pirelli, la diva dijo que no pensaba recurrir a la cirugía estética antes de los 100 años. Muchos dicen que su gran amigo el cirujano Ivo Pitanguy, considerado el mejor del mundo, tiene mucho que ver en el increíble aspecto de la septuagenaria actriz. Ella dice que el secreto de su eterna belleza es la disciplina, la vida sana y dormir mucho, acostándose siempre antes de las 12 de la noche. A mí me cuesta creer que no se haya hecho ningún retoque.

Lo que desde luego nunca me imaginé que, veinte años más tarde, utilizaría el libro de Sophia Loren que mi madre me trajo de los saldos de El Corte Inglés y que siempre he guardado como un auténtico tesoro: "Confidencias de Mujer. Una mirada sobre la belleza", de la editorial Plaza y Janer, escrito por la propia actriz a los 50 años. Ahora que la eterna belleza de la Sophia Loren es motivo de asombro y debate para muchos, me resulta especialmente valioso el contenido del libro, ya que en él, la diva cuenta "desde su experiencia como belleza profesional", qué es para ella la belleza, cómo se cuida y cuáles son sus rituales y secretos de belleza. El ibro es interesantísimo, porque Sophia comenta cosas de su vida como actriz, sus películas o los grandes personajes a los que conoció mientras habla sobre el cuidado de la piel, al arte del maquillaje, la moda y el "sentimiento del estilo", la dieta o el valor del ejercicio. También habla de cuestiones como el encanto (su misterio y su técnica), embarazo y serenidad, los hombres y el amor o la aceptación de la edad.

En el libro, Sophia dice cosas tan acertadas como que “la belleza depende de cualidades que están al alcance de todas las mujeres: encanto, calidez, sabiduría e imaginación. “A diferencia de la belleza juvenil, la belleza madura es más consciente y sofisticada, requiere esfuerzo pero también es más rica y compleja”. “Nada hace más bella a una mujer que se creencia de que lo es”, afirma.

Para la Loren, la belleza está al alcance de cualquier mujer y merece la pena trabajar para conseguirla. Para la actriz hay que tomarse los rituales diarios de belleza como algo placentero y divertido. Los dos pilares sobre los que la italiana sustenta la belleza son: confianza en ti misma (“si te sientes segura eres hermosa”) y disciplina (“la diferencia que existe entre una mujer hermosa y una común es la disciplina”).

 Merece la pena hacer una mención a los capítulos del libro. Por ejemplo, sobre el pelo, Sophia dice que “el hallazgo del corte adecuado puede hacer hermosa a una mujer insignificante e inolvidable a una  mujer hermosa”. Sobre la piel, la Loren afirma que cuidar de la piel es una inversión de futuro. A sus 73 años, ella es el mejor ejemplo de esta afirmación, hecha veinte años atrás. Limpieza e hidratación dos veces al día, además de hacer ejercicio y tener unos buenos hábitos de vida, son fundamentales. "No cuentes tus arrugas ni te desesperes, dice, llega un momento en que no ves las arrugas sino el carácter".

Sobre el arte del maquillaje, Sophia cuenta que, tras pasar por las manos de montones de maquilladores profesionales, no dejaba que la maquillasen, ya que nadie conocía su rostro mejor que ella. Sus básicos de maquillaje: base (ligera si eres mayor) pulida con una esponja de maquillaje, polvos para quitar brillos, delineador, sombra y máscara para realzar sus espectaculares ojos. Para los labios, Sophia encontró una barra ideal entre rosada y beige de la que se compró todas las existencias (no sé si aún le quedará alguna).  

 

Respecto a la dieta, Sophia hablaba ya hace veinte años de la "obsesión de las mujeres por unos kilos de más, que se matan de hambre hasta transformarse en criaturas nerviosas, débiles y crónicamente deprimidas porque creen que están gordas". Como buena italiana, Sophia dice que en su dieta no falta la pasta al medio día con tomate y aceite; eso sí, la cena ligera, mucha agua y no picotear entre horas. El ejercicio también es importantísimo para la Loren. Eso sí, nada de footing, una cosa que vio hacer a las neoyorkinas y que ella aseguraba que jamás imitaría. Su rutina de ejercicios consiste en andar, hacer estiramientos y "ejercicios para puntos problemáticos". Impagables son las imágenes de la diva en chándal y zapatillas (blanco y elegantísimo) mostrándonos su "inocente" rutina de ejercicios (con ellos no creo que consiguiésemos mucho ninguna de nosotras).

Al final del libro, Sophia continúa disertando sobre la belleza, tratando cuestiones como el encanto como "la parte invisible de la belleza", la voz, los gestos, la calidez, el humor o la conversación como elementos que la potencian.En ese momento, hace veinte años, la bellísima actriz decía algo realmente premonitorio: "no me he hecho un lifting, pero si llega el momento en que quiera uno, nada me detendrá". Y matiza: "Aún cuando digo que en el cuerpo de una mujer madura hay una gran belleza, pienso que cualquier cosa que te haga sentir mejor, merece la pena". Las conclusiones os las dejo a vosotros.

Tras haber leído este resumen del libro, ¿no os gusta aún más Sophia Loren? Porque, como ella dice, en su propia belleza hay mucho más que una suma de rasgos (muchos de ellos imperfectos). Sophia Loren posee, sin duda, el encanto, la seguridad en sí misma y la inteligencia de las que habla como cualidades de la mujer hermosa.

www.sophialoren.com

# lunes, 19 de noviembre de 2007 19:54

Culos de exposición

Se llama Ocultos y se exhibe en la Fundación Canal hasta el 6 de enero. Os hablo de una de las exposiciones más originales que he visto. Culos, traseros, glúteos, posaderas...de hombre y de mujer, desnudos o vestidos. Algunos, de una belleza y una sensualidad espectaculares; otros, divertidos, amables y curiosos. Todos ellos, testigos de su época. Todas ellas, de un valor artístico excepcional.

Ocultos reúne fotografías de culos tomadas durante más de un siglo por diversos fotógrafos: Doisneau, Capa, Cartier-Bresson, Julio Álvarez Yagüe, Eve Arnold...Algunas de las fotos son sensacionales, como las de  mujeres como las de antes, que con un  vestido ajustado y unas buenas curvas traseras eran capaces parar el tráfico. Desde Marilyn sentada de espaldas, hasta las posaderas de un luchador de sumo, la exposición es también un interesante y sutil recorrido histórico desde la original perspectiva del trasero de sus protagonistas.

La forma en que está organizada la exposición también resulta evocadora; uno parece estar casi en un teatro de variedades, sonrojándose o sorprendiéndose ante la carnalidad ajena. Original, irónica, cómica y tremendamente estética, esta exposición permite verle el trasero a todo un siglo de historia, con la lógica evolución respecto a su forma, tamaño y tonificación.

La exposición me ha gustado especialmente por su elegancia, ya que ha sabido huir de lo soez para retratar una de las partes más eróticas de nuestra anatomía.

¿Es para vosotros el culo "ese objeto de deseo"?

 

# sábado, 17 de noviembre de 2007 22:14

Envidias veniales

Las personas envidiosas son tan peligrosas como las acomplejadas, ya que para compensar sus carencias pueden llegar a hacerle la vida imposible a quienes tienen alrededor. Siempre sibilinamente, pues una persona envidiosa nunca reconoce que lo es. Las envidias son el pan nuestro de cada día; los españoles tienen fama de ser grandes envidiosos para con los logros ajenos. La envidia lleva a desprestigiar, anular, desfavorecer e incluso machacar a quien es objeto de tan cruel sentimiento, para también sufre y se consume quien envidia. Pero envidias las hay de muchos tipos, y es precisamente de aquellas veniales, las que todos calificamos como "sanas", de las que me gustaría hablar.

El prestigioso psicoanalista Harry Snack Sullivan define muy bien la envidia como "un sentimiento de aguda incomodidad, determinada por el descubrimiento de que otro posee algo que sentimos que nosotros deberíamos tener". El envidioso sufre mucho por anhelar lo que otros tienen y, tristemente, esa percepción suele estar totalmente distorsionada y radica más en sus propias inseguridades y complejos. 

La vida de una persona envidiosa gira sobre lo que desearía, lo que no tiene, lo que le falta. La insatisfacción, el vacío y el pesimismo le impiden gozar de su vida real. El envidioso hace del victimismo su divisa y se convierte en alguien amargado, carente de alegría, que disfraza sus verdaderos sentimientos desprestigiando, criticando o mofándose de los demás.

Todos padecemos a lo largo de nuestra vida, en mayor o medida, sentimientos de envidia hacia lo que poseen otras personas, ya sean bienes materiales o cualidades personales. Creo que las mujeres somos más dadas a la envidia, sobre todo entre nosotras mismas: por los novios, por la belleza, por el éxito social... No es difícil encontrarse a una mujer que se comporta tirana y friamente con otra porque en el fondo le tiene envidia por ser más guapa, más joven o más atractiva. Tener una jefa o una amiga envidiosa es una de las peores cosas que pueden pasarte, ya que desplegarán todas sus armas para hacerte sentir inferior y hacerte creer que eres menos que ellas.

Por supuesto, la envidia también se da en el género masculino, pero suele ser menos evidente y, por ende, más peligrosa, ya que alguien envidioso puede ser capaz de las peores cosas por derribar a aquel que le hace sentir miserable. Én "El talento de Mister Ripley" Matt Demon plasma perfectamente este ruín sentimiento, llevándolo a su extremo más perverso: matar a la persona que tanto envidia, por su posición, su belleza, su novia, y suplantar su personalidad.

Pero volvamos a esas "envidias veniales", como me gusta llamar a esos sentimientos de deseo de la suerte ajena que no llegan a convertirse nunca en afán por lo ajeno ni en feos sentimientos o rencores. Me refiero solamente a esas cosas que a los demás les pasan o tienen, que querríamos para nosotros mismos pero que jamás les arrebataríamos. Hablo de esa sutil envidia, que seguramente no debería llamarse así, y que lleva implícita admiración y alegría por la suerte ajena. Estas son algunas de las cosas que a mí me producen un leve sentimieno de envidia que rápidamente se me olvida:

- Cuando, tras el sorteo de Navidad, veo cómo los agraciados lo festejan por todo lo alto mientras yo miro mi décimo con decepción.

- Cuando me entero de que alguien menor de 40 años ha conseguido comprarse una casa y, encima, en el centro.

- Cuando veo a alguna chica con la piel de porcelana, la cintura estrecha o los pies bonitos.

- Cuando leo reportajes sobre la vida de personas aventureras e independientes que viajan por todo el mundo.

- Cuando piensa en las novelas de Paul Auster, Proust, Juan Rulfo, Borges o Ana María Matute, porque me hubiera gustado escribirlas a mí

- Cuando veo a alguien con un tipo estupendo inflándose de bollos, chocolate o hamburguesas.

- Cuando mis amigas del gimnasio me cuentan que van todos los días y hacen dos horas seguidas de clase...

Por supuesto, antes de dejar avanzar a la envidia, hay que pensar en si lo que envidiamos es fruto de la suerte o del esfuerzo personal de la persona objeto de nuestra envidia, ya que si se trata de lo segundo, lo que deberíamos es alegrarnos y motivarnos con el ejemplo.

¿Habéis sufrido en vuestras carnes la envidia? ¿Qué os provoca envidias veniales?

 

# jueves, 15 de noviembre de 2007 11:12

Homenaje al pan

No puedo, ni quiero, vivir sin pan. Me emociona en todas sus variantes, tamaños y elaboraciones; no hay olor más apetitoso en el mundo que el del pan recién hecho. Mi devoción por el pan viene desde pequeñita, cuando para mis hermanos era la "nena palillo" que no comía nada pero que era capaz de devorar media barra de pan a escondidas mientras leía cómics. En mi casa se compraban hasta cuatro barras de pan para los seis que éramos, y si sobraba algo, se metía en la talega para hacer pan rallado o para el gazpacho.

Entre los olores de mi infancia recuerdo con especial cariño el del pan recién tostado por las mañanas, cuando las típicas pistolas de Madrid eran exquisitas, y no el pan desabrido, hueco y soso que hacen ahora en casi todas partes. De mis veranos en el pueblo de mis padres, en Extremadura, recuerdo también vivamente el pan, los molletes, blanditos y esponjosos (más típicos de Andalucía pero que allí también se hacen), y esos panes grandes de corteza dura que se conservaban varios días en perfecto estado.

En mi infancia y adolescencia el pan Bimbo (entonces no había otro) también tuvo una presencia decisiva en mi vida, junto con el famoso Tulipan, el Coca Cao y el chopped, me imagino que igual que en las vuestras. Pero yo prefería comérmelo a palo seco, sin ningún tipo de relleno que desvirtuase el exquisito sabor de ese pan blandito y ligeramente dulce; a diferencia de casi todo el mundo, a mí la corteza me encantaba. Hasta tostado me comía el pan de molde sin mantquilla, mermelada u otros aderezos.

Llegada a la adolescencia (qué mal momento) mi relación con el pan se convirtió en desconfiada y restrictiva, por aquella absurda obesión por adelgazar que a todas las mujeres nos entra en alguna época de nuestras vidas. Pero siempre, por mucho que quisiera alejarme de él, acababa poninéndome morada de pan, no había para mí mayor golosina. El pan Bimbo, sin embargo, prácticamente lo eliminé de mi existencia.

Pasada aquella época de tonterías adolescentes, que coincidó por una absurda campaña de desprestigio contra el pan por su supuesta culpa en el sobrepeso de los españoles, volví a mis orígenes. El pan reapareció con fuerza en mi vida, sobre todo tras empezar a ponerse de moda el pan integral y otro tipo de panes que hasta entonces sólo se veían si viajabas al extranjero. ¡Mamma mía! Mi pasión se convertió en devoción por todos aquellos panes con semillas, frutos secos, mantequilla, soja... Las panaderías comenzaron a convertirse en mis boutiques preferidas.

Mi idilio con el pan se ha visto sublimado en París, la ciudad del amor, que en mí ha resurgido por todos esos bollos calentitos, crujientes, esponjosos y absolutamente irresistibles que pueden encontrarse en las "boulangeries" parisinas. Cuando uno entra en una panadería o en una pastelería francesa, las de tu barrio te parecen inmediatamente poca cosa, salvo honrosas excepciones como El Horno de San Onofre o Delipanific, una deliciosa panadería francesa que hay en la calle Hortaleza 41, en Madrid. A mis amigas y a mí se nos caía la baba viendo los panes en los escaparates. En mi bolso se vino conmigo a España un delicioso pan de cereales que ahora tengo congelado en rebenadas y saco cada día para desayunar, el momento del día en el que uso y abuso del pan, igual que entre horas. Curiosamente, nunca me ha gustado comer pan en las comidas (salvando la obligada excepción que impone el huevo frito).

Harina, agua, una pizaca de sal y levadura son la esencia del pan. Con la levadura, el pan aumenta de volumen, la masa se hace ligera y porosa. El pan sin levadura se conoce como ácimo. Las harinas más habituales para hacer pan son: la de trigo, centeno, cebada, maíz, arroz o soja. Al pan pueden añadírsele deliciosos ingredientes: semillas de lino, girasol o amapola, frutos secos, fruta, verduras, aceite de oliva y hasta ajo y cebolla.

El pan más consumido es el blanco, que contiene un 90% de trigo y un 10% del salvado de otros cereales. Pero veamos con más detalle los distintos tipos de pan y su aporte energético, poroveniente, sobre todo, de los hidratos de carbono:

- Pan blanco o francés: es el pan tradicional, que aporta unas 250 kcal/100 g.

- Pan lactal o de molde: se le añade leche, lo que aumenta su contenido en proteínas. Su aporte energético es de 269 kcal/100 g.

- Pan integral: realizado con harina integral (grano entero), incluyendo el germen, lo que aumenta su contenido en proteínas, fibra, vitaminas y minerales. Aporta unas 250 kcal/100 g.

- Pan con salvado: no es igual que el integral, ya que se hace con harina blanca y agregado de salvado (cáscara del cereal). Tiene más fibra que el blanco pero menor valor nutricional. Aporta unas 270 kcal/100 g.

- Pan de gluten: similar al blanco o integral pero con gluten añadido. Es el de mayor valor nutricional y calórico (unas 339 kcal/100 g).

El pan está compuesto por un 50-70% de hidratos de carbono y apróximadamente un 10% de proteínas. El porcentaje de grasa debería ser bajísimo, pero me da la impresión de que muchos panaderos (sobre todo en este tipo de masas prefabricadas) les añaden un extra para que dure más tiempo. Pero ya se sabe, "el pan se pone duro y las galletas blandas", así que desconfía del pan que sigue blando al día siguiente.

Esta última frase, acuñada en mi infancia, me lleva a hablaros sobre la conservación de pan: nunca en bolsa de plástico, siempre de tela o en panera de madera. Para congelarlo, necesita una temperatura, como mínimo, de 14º bajo cero. Para descongelarlo, lo ideal sería respetar la cadena del frío pasándolo primero a la nevera. Aunque yo lo descongelo en el microondas...

Por último, tengo que desmontaros uno de los mayores mitos sobre el pan: la miga no engorda más que la corteza, todo lo contrario, aunque tampoco hay una gran diferencia. De hecho, el pan no tiene muchas calorías, lo que nos engorda son las cosas cosas que lo acompañan. En cada comida puede tomarse una ración moderada de pan (los biscotes y colines tienen más calorías), es un alimento magnífico; pero si te preocupa la línea, tómalo sólo en le desayuno o la comida, cuando puedes quemarlo con la actividad diaria. 

¿Os gusta el pan tanto como a mí? Desde aquí os invito a que hagáis vuestro particular homenaje al pan y a que me contéis dónde puedo encontrar panaderías con panes especiales, de esos por los que merece la pena cruzarse la ciudad si es necesario.

# lunes, 12 de noviembre de 2007 22:35

Así se cuida Sarah Jessica Parker

Me encantan este tipo de artículos, siempre los leo con la ilusión de encontrar algún truco o secreto que me puedea servir para estar tan guapa, joven y estupenda como las famosas que más me gustan. Aunque, para ser sincera, luego tampoco descubres nada nuevo aparte de dieta, ejercicio y maquillaje, los "arreglos o tratamientos gordos no suelen desvelarlos, y casi mejor, porque serían impagables. Porque el otro día volví a ver el último capítulo de Sex & The City, porque cada vez se desvelan más cosas sobre la esperada película sobre la serie, por el lanzamiento de Covet, el segundo perfume de SJP, me apetecía saber cómo se cuida Sarah Jessica Parker para seguir manteniendo el tipo cumplidos los cuarenta. 

Así que me puse a buscar información sobre los trucos, secretos y cuidados de belleza de la inefable Carry Bradshow. Para ser sinceras, no he encontrado nada sorprendente (aunque estoy segura de que algo de botox y de tratamientos tipo Doctor Chams hay por ahí), pero allá va:

Como imaginaréis, su delgadísimo cuerpo lo mantiene a base de dieta, más excatamente, la de la Zona, que consiste en raciones pequeñas, preferencia por las proteínas de alta calidad (pescado, frutos secos, carnes magras, huevo...) y control de los hidratos de carbono, que prácticamente se reducen a frutas y verduras. Ella misma dice que la clave para mantener el peso es evitar los excesos.

El ejercicio, por supuesto, es la clave de las piernas, los brazos y el abdomen súper tonificados de Carry. De jovencita bailaba ballet clásico, así que debe ser muy disciplinada para el ejercicio. Tras dar a luz, tardó sólo dos meses en recuperarse, algo que ella misma no recomendaba a las mamás, ya que para conseguirlo hace falta tener a tu disposición un entrenador personal y los consiguientes extras de belleza (para algo ella es una de las mujeres más ricas de Nueva York). Al menos en ese sentido fue prudente y sincera, ya que otras dicen recuperar la figura a base de acunar a su niño o dar paeos por el parque. Como es obvio, hace falta mucho más.

En su rutina de entrenamiento ha incluido, como la mayoría de las famosas, Pilates y ejercicio cardiovascular. Pero ella dice que uno de sus grandes secretos es caminar por Nueva York, va andando a todas partes. Yo también camino bastante cada día, y tengo que decir que funciona.

Respecto al maquillaje, Sarah es adicta al colorete y al gloss, que dan un aspecto natural y fresco, aunque a veces a sus maquilladores se les va un poco la mano y la ponen cual Heidi crecidita. Pero, a diferencia de la mayoría de las mujeres, SJP se lo puede permitir casi todo; si no, pensad en algunos de sus looks.

Tras haberos contado algunos de los secretos de belleza de Sarah Jessica, me gustaría preguntaros de quién os gustaría leer un "Así se cuida...". Intentaré complaceros.

# domingo, 11 de noviembre de 2007 19:12

Ahora nosotras leemos el Gentleman

Como de vez en cuando hacía mi novio con mis revistas femeninas (aunque le cuesta reconocerlo), el otro día me sorprendí leyendo con gran interés el Gentleman, la revista masculina que ahora él se compra. Sentía curiosidad por saber qué cosas le interesan a los hombres, qué les divierte, cómo quieren vestir, qué piensan sobre la vida, la política o las mujeres. Los contenidos me parecieron no sólo interesantes sino elegantes ("El valor de la elegancia" reza el subtítulo), con clase, glamourosos.

El hecho de que ahora, junto al Vogue o la Elle, esté en mi casa el Gentleman, me hace pensar en cuánto hemos cambiado-evolucionado hombres y mujeres respecto a nuestros roles típicos de género.

Antes, que un hombre se interesase por cuestiones como la moda, la belleza, el diseño, la decoración o el arte era algo casi mal visto. Ahora tienen a su diposición revistas sobre todos estos temas dirigidas exclusivamente a hombres, que pueden comprar y leer sin considerados algo raros o incluso metrosexuales. De hecho, creo que este término se está empezando a quedar obsoleto.

¿Cuánto hemos cambiado nosotras? En mi opinión, tanto, que les hemos descolocado a ellos y a nosotras mismas. Hace tiempo que veo a hombres a mi alrededor (amigos, familiares, mi propia pareja...) a los que no les asusta el compromiso, hombres que quieren ejercer de padres a tiempo completo, incluso de amas de casa. Hombres que a veces no entienden el comportamiento de las mujeres que les rodean, el porqué de querer alcanzar algunas de las metas a las que ellos están sabiamente renunciando.

Tal vez las mujeres nos estemos alienando un poco - al menos así me siento yo a veces-, pero también es evidente que dar pasos atrás es imposible. Sin independencia económica y emocional del nuestras parejas (hombres o mujeres), es imposible mantener una relación sana y, me atrevería a decir, feliz para ambos.

A veces sí tengo la impresión de que ellos nos miran atónitos, preguntándose con acierto por qué queremos conseguir a toda costa todo lo que hasta ahora se consideraba típicamente masculino en cualquier ámbito de la vida. Irónicamente cuando ellos ya han conseguido darse cuenta de que muchos de esos logros o comportamientos no merecen la pena.

Evidentemente, debe haber libertad y oportunidades para cada individuo hombre o mujer; para poder decidir cómo cada uno quiere vivir su vida. Ellos deberían no sólo aceptarlo sino sentirlo como algo normal, y nosotras vivirlo como una opción, no como una obliación para demostrar nada.

¿Dónde está el punto de equilibrio? Para mí, donde cada pareja consiga ser feliz, donde cada uno de los miembros del tándem amoroso no siente que renuncia, que no existe un rol preestablecido por ser hombre o mujer. Dondo ellos no se sientan extraños por quedarse en casa a cuidar de sus hijos y ellas no se sienten malas madres por ir a trabajar.

¿Qué roles habéis intercambiado o alternáis con normalidad con vuestra pareja?

 

# miércoles, 07 de noviembre de 2007 22:58

¿Qué pareja española de famosos te gusta más?

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Tanto hablar del tándem "Brangelina" me ha hecho pensar si aquí no tenemos parejas de famosos tan guapos, interesantes y glamourosos. Sin llegar al nivel de Angelina y Brad, posiblemente la pareja más famosa y deseada del mundo, en territorio nacional podemos encontrar parejas de lo más atractivo e interesante. Os propongo algunas de las que más me llaman la atención, por su belleza, su suma de talentos, su singularidad o magnetismo.

1. Antonio Banderas y Melanie. Me encanta cómo se aferra ella al brazo de Antonio cuando posan juntos, cómo le mira con profunda devoción, con un amor que se le desborda. A él da gusto oírle hablar de su esposa y de su familia, con quienes forma una familia que nada tiene que envidiar a las que habitan las colinas de Hollywood. ¿Quién le iba a decir a Antonio cuando comenzaba su carrera como actor que acabaría casándose con uno de los mitos del cine americano?

2. Nieves Álvarez y Marco Severini. La conjunción no podía ser mejor: ella modelo y él fotógrafo de moda. Ella bellísima, él interesante y elegantísimo. Cuenta Nieves que cuando le conoció ella era casi una niña y Marco apenas reparó en su presencia. Hoy son unos padres felices y una de las parejas con más glamour del panorama nacional.  

3. Martina Klein y Álex de la Nuez. Otra pareja con gancho: ella modelo, él, músico. Para mí es una pareja siempre de moda y a la moda, con un toque alternativo. Se les puede ver en Ibiza, Martina siempre sonriente, encantada con su niño. Sin duda, una de las parejas más atractivas del "mundillo fashion" de la capital.

4. Paula Echevarría y David Bustamente. A esta pareja la he puesto porque me llama mucho la atención. Él, cantante de la saga "Operación Triunfo"; ella, actriz. Nunca me imaginé que una chica tan guapa y con tanto estilo se fijaría en Bustamante, que me cae muy simpático pero, a priori, no me parecía su tipo. Y la verdad es que se les ve encantados.

5. Ariadne Artiles y Fonsi Nieto. Ella modelo, él, piloto de motociclismo. Dos mundos muy diferentes que sufrieron una auténtica colisión: después de romper su relación con Elsa Pataky, Fonsi no se lo pensó dos veces para casarse con Ariadne. A mi ella me parece guapísima, tiene muchísima clase, y juntos son una pareja espectacular. 

6. Mariola Orella y Antonio Carmona. Esta pareja siempre me ha llamado la atención por lo bien avenidos que están. Él, músico, ella, representante de conocidos artistas. Él gitano, ella paya. El tándem perfecto de tolerancia y convivencia. Siempre a la moda pero no estridentes, parecen disfrutar al cien por cien de su vida, de sus hijos, de su arte. Antonio siempre tiene una palabra para Mariola, y ella parece llevar perfectamente el segundo plano escogido que ostenta.

7. Alaska y Mario Vaquerizo. A mí me recuerdan a la pareja que formaban Dita Von Tesse y Marylin Manson, salvando las distancias entre ambos, pues ni Alaska es tan guapa y sexy como Dita, ni Mario tan horroroso como Marylin. Aunque los cuatro destacan por su singularidad y por su talento. Alaska y Mario, en mi opinión, son un modelo de pareja, por su buen entendimiento, por su falta de prejuicios, por su normalidad pese a su llamativo aspecto.

8. Carolina Herrera y Miguel Báez "Litri". Esta pareja me gusta especialmente por su discreción y su clase. Él, torero; ella, se dedicaba al cine hasta que lo dejó por la empresa de su conocida madre. Carolina ya vivía en España cuando conoció al Litri, pero no dudó en afincarse en Extremadura. Ambos viven entre su finca extremeña, Madrid y Nueva York. No se puede pedir más glamour, sobre todo por la belleza y la elegancia clásica y romántica de ella y la apostura de él.

¿Qué pareja os parece más guapa o impactante? Podéis proponer otras: Rosario Nadal y Kiryl de Bulgaria, Paz Vega y Orson Salazar, Zapatero y Sonsoles Espinosa, Laura Sánchez y Aitor Ocio…

 

# lunes, 05 de noviembre de 2007 21:57

La espléndida Catherine Zeta Jones

Aunque la había visto junto a Banderas en "El Zorro", me dejó con la boca abierta en "Chicago", donde me resultó arrebatadora, brillante y bellísima, actuando, cantando y bailando de forma arrolladora. Pocas actrices me han transmitido tanta fuerza en pantalla como Catherine Zeta Jones, la misma que demuestra en su vida real, la misma con la que le puso las cosas claras a Michael Douglas, su marido y padre de su dos hijos.

A sus 37 años, Catherine Zeta Jones está espléndida, la madurez le ha sentado francamente bien. Y lo digo con motivos, ya que vi las típicas fotos del "antes y el después" en una web sobre los arreglos que se habían hecho los famosos y me quedé bastante sorprendida: de jovencita, Catherine tenía una belleza tosca que la cirugía, los tratamientos y unos buenos estilistas han sabido pulir. Catherine ha ganado en belleza, clase y glamour. Además de en calidad de vida, pues entre su marido y ella suman una importante fortuna que incluye ¡una colección de casas!

Aunque de rasgos latinos, Catherine es de origen galés. Aprendió a bailar en la parroquia de su barrio y empezó a actuar en un grupo de teatro local, desde pequeña sabía que quería ser actriz. Un producto de teatro que buscaba una niña para un musical se fijó en ella; a los 15 años abandonó Londres para actuar en 42nd Street, su primer éxito. Entonces ni siquiera pensaba en el cine, y mucho menos en Hollywood.

Una serie de televisión le permitió llegar a la meca del cine, pero fue Spielberg quien la hizo famosa con "La máscara de el Zorro". Tenía 29 espléndidos años. "Chicago" le proporcionó un Oscar y un caché millonario. Su matrimonio con Michael Douglas, negociado al milímetro por la galesa para evitar las infidelidades del actor, la elevó a reina del papel cuché. De hecho, para evitar a los paparazzi, los Douglas se compraron una casa en Las Bermudas, donde pueden pasar desapercibidos junto a sus hijos.

¿Qué hace esta mujer para estar tan increíblemente guapa y tener ese cuerpazo? Ella dice que come de todo pero con inteligencia. En sus dos embarazos engordó veinte kilos pero no le costó nada perderlos. ¿Su secreto? Hacer yoga, Pilates, jugar al golf, pescar en alta mar y pasear con sus perros por las playas de Las Bermudas... Así cualquiera.

                                             

Tiene dos productoras de cine, una línea de ropa infantil (Zeta), es imagen de Elisabeth Arden y otras grandes firmas... Catherine tiene fama de ser una fría mujer de negocios, de hecho, ella misma reconoce ser ambiciosa y perfeccionista en el trabajo. Tengo ganas de ver su última película, "Sin reservas", un remake de la deliciosa, y valga la redundancia, "Deliciosa Martha".

¿No os parece Catherine Zeta Jones una mujer de bandera?

 

# viernes, 02 de noviembre de 2007 16:40

Mentirosos compulsivos

Según los científicos, quienes mienten tienen en el lóbulo frontal del cerebro más cantidad de materia blanca que gris, lo que les predispone a mentir. Este 14% menos de materia gris les lleva a preocuparse menos por los aspectos morales, lo que les supone una especie de ventaja natural para mentir. Ahora entiendo la facilidad y la absoluta falta de moral que tienen algunos para mentir.

Ocultar ciertas cosas, decir pequeñas mentirijillas, disfrazar ciertas verdades... las mentiras forman parte de la vida, pero cuando éstas se convierten en un comportamiento compulsivo, entonces existe un trastorno psicológico. Y son muchos los que lo padecen. Muchos.

Recientemente saltaba a la opinión pública la escalofriante noticia de Tania Head, que se había hecho pasar por víctima del terrible atentado del 11 S contra las Torres Gemelas de Nueva York. Esta mujer había llegado incluso a ser presidenta de la Red de Supervivientes del World Trade Center. Tania contó repetidas veces su traumática experiencia con todo tipo de emotivos y escalofriantes detalles. Todo era mentira.

Esta forma extrema de engaño se conoce como "pseudología fantástica", una tendencia a mentir compulsivamente que empuja a personas inteligentes, necesitadas de estima, a contar historias por puro afán de protagonismo, historias que acaban creyéndose. Hay montones de casos que saltan a la luz pública, como el de Enric Marco, un anciano de 86 años que se pasó 30 recorriendo foros internacionales para contar su dramática experiencia en un campo de concentración. Llegó a ser presidente dela Asociación de Superviviente de Mauthausen. Y todo era mentira. Al ser descubierto, el anciano dijo que no había tenido mala intención, que simplemente quería que le hicieran caso.

Son muchos los mentirosos compulsivos que nos acechan. Yo misma conocí a uno hace años, uno con el que mantuve una relación y que resultó ser un auténtico tarado. El tipo se había inventado toda una vida para impresionarme, a mí y al montón de amantes que tenía. Decía ser abogado pero no haber ejercido porque no le gustaba la profesión. Contaba de todas sus ex que habían estado locas por él, que las había tenido que dejar entre súplicas, que todas ellas habían sufrido enromemente por su amor. Nunca me enamoré de él, nunca me acabó de convencer su mirada esquiva. Me costó mucho dejarle... por pena; lloraba como una magdalena diciéndome que para él todo se iba a acabar. Os ahorro los detalles porque no merece la pena dedicarle más tiempo. Lo interesante es que luego me enteré de todas las mentiras que me había contado a mí y a otras muchas, inventándose una vida que creo, había llegado a creerse. En el fondo, era un tipo con un problema de inferioridad y una bajísima autoestima. 

Además de las alucinantes fantasías de este mentiroso compulsivo con el que tuve la desgracia de toparme, lo que más me sorprendía cuando pensaba en ello, era la pasmosa naturalidad y descaro con las que mentía. Sus "bolas" eran tan, tan grandes, que nadie se atrevía a ponerlas en duda. "Cómo alguien iba a mentir sobre algo así", pensábamos quienes le conocíamos. Y es que esa frialdad entra dentro de la descripción del mentiroso compulsivo, que desarrolla un increíble control de sus emociones. De memoria también andan muy bien este tipo de elementos, ya que tienen que tenerla siempre despierta para poder recordar todas las mentiras que cuentan.

En mi opinión, hay muchas situaciones en las que a veces es mejor mentir o, al menos, no decir la verdad. Me refiero a las mentiras piadosas (cuando de verdad lo son), a las pequeñas mentirijillas que todos utilizamos  para evitar ciertas situaciones incómodas sin importancia, para conseguir ciertas cosas... Lo triste es que no sólo nos mienten quienes padecen un trastorno, nos mienten quienes están en el poder, quienes trabajan en los medios de comunicación, quienes anhelan su dosis periódica de fama para poder sentirse alguien, quienes engañando ganan más dinero o consiguen más poder... Tantas son las mentiras que nos cuentan y las que muchas veces nos contamos nosotros mismos para no ver la realidad. 

¿Os habéis encontrado alguna vez con un mentiroso compulsivo? ¿En qué situaciones creéis necesario mentir? 

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