Para mí, imagino que como para mucha gente que lo desconoce, el Reiki era cosa de frikis "alternativos". Hasta que probé una sesión con una terapeuta. Antes de avanzar en mi relato: el Reiki es un sistema de sanación a través de la transmisión de energía, totalmente inocuo y natural. El terapeuta de Reiki coloca las manos en los chakras o puntos energéticos del paciente, para hacerle pasar energía. Cuando probé la primera sesión, todo esto que me parecía totalmente surrealista, me resultó absoutamente real. Cuando un buen terapeuta de Reiki te trata, sientes perfectamente al energía pasando de sus manos a tu cuerpo, y eso produce efectos muy beneficiosos.
Para mí, el Reiki es ahora una terapia natural que puede sustentarse sobre las bases de la mismísima física cuántica: la energía ni se crea ni se destruye, se transforma; y en este caso, se transmite. Y he constatado en mí misma sus efectos: equilibra tu energía o te ayuda a recuperarla, aporta paz, sensación de bienestar y armonía física, emocional, mental y espiritual. Es una terapia que puede emplearse perfectamente en combinación con la medicina tradicional y que potencia sus efectos beneficiosos con disciplinas como el tai chi o el yoga.
El creador de este sistema de sanación fue Mikao Usui, un japonés que dejó todo para encontrar alguna forma de curar el cuerpo y la mente que pudiera ayudar a todo el mundo. Lo consigió mediante el budismo y la meditación, a través de la cual consigió sentir la fuerza curativa que la energía podía tener en las personas. Hecho su descubirmiento, se dedicó a sanar a gente en los barrios pobre de Kyoto. Usui viajó pro todo Japón transmitiendo sus conocimeintos y tratando a enfermos. Hoy en día, el Reiki es una práctica habitual en Japón, tanto en los hogares como en los hospitales. De hecho, la comunidad médica internacional se ha acercado al Reiki como terapia alternativa y combinada para tratar enfermedades tan duras como el cáncer. En Madrid se emplea ya en hospitales como el 12 de Octubre, el Ramón y Cajal o la clínica Anderson. Los especialistas han comprobado que hacerle Reiki, es decir, transmitir energía, a las botellas de quimioterapia y a los propios pacientes de cáncer, atenúa los efectos de este tratamiento.
Como os decía, yo misma he probado estos efectos beneficiosos del Reiki. Y no me creía nada de nada, nunca me han ido las terapias alternativas. Me decidí porque vi los efectos en una de mis amigas, que lo llevó a su centro de Pilates. Además, la chica que lo impartía era una persona absolutamente normal, cabal y realista. Para mí, fue toda una experiencia:
Para recibir Reiki, te tumbas cómodamente en una camilla, con música suave de fondo y en una habitación cálida. Tras comprobar el estado de mis chakras, Raquel, la terapeuta, me dijo que tenía unos cuantos bloqueos (con los que yo estaba totalmente de acuerdo), Comenzó poniéndome las manos en la cabeza. Casi inmediatamente empecé a entrar en un estado de relajación increíble, me invadía una sensación de bienestar muy grande. Continuó poniéndome las manos en la garganta, el pecho, el diafragma... mientras mi estado de relajación, bienestar y felicidad iban en aumento. Nunca había sentido algo así, era un estado casi de euforia, de hecho, no podía evitar sonreír todo el rato. Cuando me puso las manos en la tripa y las ingles, no lo pude evitar: me eché a reír a carcajadas, tanto me podía la felicidad y alegría que sentía. Fue una experiencia increíble. Yo, que soy una mujer de pocas efusiones y de emociones muy controladas, le di un abrazo y todo a Raquel cuando terminó la sesión.
En la siguiente sesión volví a sentir esas sensaciones tan alucinantes de bienestar, protección y felicidad. Por supuesto, no siempre es así, depende absolutamente de tu estado físico y emocional. Aún cuando las sensaciones que te produce el Reiki no son tan felices, sus efectos siguen siendo beneficioso, ya que limpia tu cuerpo y tu mente, te ayuda a sacar todo lo que te está haciendo mal; es posible que después te sientas peor, para ir luego mejorando. Después de cada sesión vas mucho más al baño, estás más tranquilo y te apetece comer más sano y ligero.
Tanto me impresionó el tema del Reiki que me decidí a hacer el curso de iniciación con una amiga, lo cual fue toda una experiencia que me ha ayudado a mejorar mis problemas para dormir e incluso cambió mi forma de comer. Tras el curso, ya que cuando lo hice no estab pasando mi mejor momento, pasé por lo que llaman una "crisis de sanación", en la que experimenté un montón de cambios físicos y emocionales que luego me llevaron a estabilizarme, a dormir como un tronco y a dejar de comer tanta pasta y arroz cada día; de repente me apetecía más comer pescado, carne o verduras. En vista del cambio, incluso mi novio se decidió a hacer el curso con otra amiga, en el que coincidió con médicos y enfermeras de varios hospitales de Madrid que querían emplearlo como apoyo a los tratamientos médicos.
El curso no lo hicimos para convertirnos en terapeutas de Reiki, sino para emeplearlo con nosotros mismos, ya que esto es lo mejor del Reiki, una vez que aprendes cómo, puedes hacértelo a ti mismo, lo cual dicen previene enfermedades y te ayuda a mantener tu cuerpo y tu mente sanos y jóvenes; debería ser un hábito más. He de confesar que yo no me lo hago todos los días, no siempre tengo tiempo ni me acuerdo, pero intento no dejar pasar mucho tiempo porque me hace bien. También puedo hacérselo a otras personas, aunque no tengo mucha energía: se supone que mientras más lo practicas y más meditas, más energía tienes; además, es algo inocuo, ni tú le transmites malas energías al paciente ni él a ti, sólo eres el medio de transmisión.
Espero que después de lo que os he contado no me consideréis una friki. ¿Qué pensáis vostros del Reiki, conocíais esta terapia?
Si queréis saber más, podéis contactar con la Fundación Sauce.