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Artículos - diciembre 2007

# domingo, 30 de diciembre de 2007 16:03

2008, el año en que seremos más...

Ecológicos. Estoy convencida. Por necesidad y por moda, reciclaremos más, malgastaremos menos menos energía, ahorraremos más agua, seremos más respetuosos con el medioambiente e intentaremos ser menos consumistas. Cada vez veremos a más gente llevando su propio carrito de la compra al súper y rechazando las bolsas de plástico; cada vez serán más las personas que se acostumbren a desconectar los aparatos eléctricos antes de irse a dormir; muchas personas instalarán fuentes alternativas de energía en su casa; otras dejarán de comprar ciertos productos por ser obtenidos de forma contaminante; habrá quien se anime a dejar más el coche en casa o se comprará uno no contaminante; hasta los grandes diseñadores crearán colecciones de ropa ecológica...

Los vaticinios de Al Gore han dejado huella en la conciencia pública mundial. Si antes ser ecologista era algo de gente rara, molesta y hasta marginal, hoy en día es intolerable decir que uno no es ecologista. Tanto es así, que se ha convertido en toda una seña de identidad, en una actitud vital que los famosos se han apresurado en adoptar -unos por puro convencimiento y otros porque queda bien-, en todo un leit motiv vital para millones de ciudadanos del mundo preocupados por su futuro y el de las generaciones venideras en este maravilloso Planeta. Las preocupaciones ecológicas han llegado a todos los ámbitos: desde los hogares hasta los colegios y los medios de comunicación. Creo que los ciudadanos estamos preparados para ser ecológicos, pero no sé si nuestros gobernantes, suejtos a los intereses de las grandes superpotencias, nos permitirán serlo.

La salud está siempre entre las peticiones que la gente hace para el nuevo año. Creo que 2008 será también un año en el que los ciudadanos se preocupararán especialmente y de forma activa por su salud... pero trambién por su estética. Si España ya alcanza cifras récord en operaciones de estética respecto a sus homónimos europeos, creo que este año las superaremos. De hecho, tener un médico estético al que hacer al menos una visita anual -cosa que no me parece mal- se convertirá en algo normal en poco tiempo. También, por supuesto, aumentará el número de adictos a la cirugía plástica y a los tratamientos de estética. Por desgracia, no creo que sea 2008 el año en el que cambien los cánones de belleza para favorecer más la naturalidad y la salud.

Aunque nos esforcemos en ser ecológicos, como no vamos a recibir el suficiente respaldo por parte de quienes más deberían serlo (ahora mismo señalo con el dedo hacia EEUU, probablemente el país más contaminante del mundo), creo que seguiremos siendo testigos de grandes desastres naturales y cambios irreversibles en los ecosistemas. También, me temo, el lamentable "ecosistema político" nacional e internacional seguirá dándonos disgustos. Lamentablemente, no creo, ni aunque todos lo deseemos intensamente, que en 2008 se erradiquen las guerras, el terrorismo la violencia y la barbarie humana.

2008 seguirá siendo, sin duda, el año de Internet, la mejor lanzadera mundial de tendencias, la fuente más potente de intercambio de información, la red de contactos -de todo tipo- más increíble que jamás haya existido. Quien quiera ser alguien, tendrá que serlo también en Internet. No hay más que teclear un nombre en Google para saber su grado de celebridad. Por las millones de unidades vendidas, 2008 será también el año de la Wii, la consola que ha levantado del sillón a millones de niños y ha hecho que hasta sus padres y quienes no son padres, se aficionen a los videojuegos.

Precisamente por lo difícil que es hacer realidad propósitos que nos atañen a todos, lo mejor es intentar cumplir, al menos, los propios, aunque sea, y valga la redundancia, por amor propio. Los míos, tras haber releído a Borges y haberme quedado fuertemente sorprendida por el magnífico libro de Viktor Frankl, "El hombre en busca de sentido", se reducen a uno: tratar con todas mis fuerzas de ser feliz, lo que, sin duda, hará más felices a los que me rodean.

¿Créeis que 2008 será el año del ecologismo? ¿Cuáles son vuestros deseos para el nuevo año?

# viernes, 28 de diciembre de 2007 11:34

Así se cuida Halle Berry

Halle es una de mis celebrities preferidas por muchos motivos: porque tuvo una infancia difícil (de madre blanca, fueron abandonadas por su padre y sufrió rechazo en el colegio), porque fue la primera actriz afroamericana que ganó un Oscar  (por Monster's Ball) y su discurso emocionó a todo el mundo, porque ha confesado haber sufrido malos tratos por parte de uno de sus maridos, porque comenzó siendo Miss América y con gran esfurzo demostró que tenía talento como actriz, porque es bellísima y tiene uno de los cuerpos más espectaculares que he visto.

Halle ha sido una de las chicas Bond que más me han gustado y, aunque la película fue un fracaso, también fue una magnífica Catwoman. Su cuerpo, atlético pero muy femenino es mi ideal de belleza (imagino que como del resto de las mortales). Además, tiene una preciosa piel morena fruto de su herencia genética y unos rasgos dulces y felinos a la vez que dan como resultado uno de los rostros más bellos del panorama cinematográfico de todos los tiempos.

Halle También me gusta porque, tras dos matriomios fallidos, dijo que no volvería a casarse y ha sido consecuente con sus palabras. Con 41 años, está embarazada de su actual pareja, el modelo Gabriel Aubrey, diez años menor que ella. Pese a la diferencia de edad y a que él vive de su belleza, ella brilla a su lado con luz propia, no parece mayor ni menos guapa que él. Es más, está espléndida durante su embarazo.

Para mantener su cuerpo, Halle trabaja con un entrenador personal y sigue el conocido método de entrenamiento 5 Factor Fitness; que consiste en realizar 5 sesiones de entrenamiento semanales de 25 minutos que combinan ejercicio cardiovascular con tonificación. Además, practica Pilates.

Al ser diabética del Tipo 2, la actriz se ve obligada a cuidar especialmente su alimentación. Aconsejada por su entrenador personal, Halle realiza cinco comidas al día que incluyen proteínas de alta calidad, hidratos de carbono de índice glucémico bajo o medio (patatas, judías blancas, arroz) y 5-10 g de fibra por comida. Su dieta es pobre en grasas (las perjudiciales o con calorías vacías están excluidas) y sólo toma bebidas sin azúcar (prohibidas las que tienen gas).

Aunque ahora es considerada una de las mujeres más bellas del mundo y es una de las actrices mejor pagadas de Hollywood, las cosas no siempre fueron así para Halle, que sintió discriminada de pequeña al ir a un colegio donde todos eran blancos y sufrió el abando de su padre. Imagen de Revlon y una de las actrices más sexys sobre la alfombra roja, afirma que la parte de su cuerpo que más le gusta son sus pies.

¿Os gusta la belleza de Halle Berry?

 

# jueves, 27 de diciembre de 2007 15:21

Amor: orgullos y prejuicios

Siempre que veo imágenes de Doña Leticia pienso que no me cambiaría por ella por nada del mundo. Creo que ni siquiera aunque estuviera muy enamorada. La presión a la que debe estar sometida me sería muy difícil de sobrellevar. La admiro por ello, ya que, además, se trata de una persona que no pertenecía la realeza, ni siquiera a familias emparentadas con ella o la alta sociedad. Lo que hace aún más de admirar su papel. Precisamente esta increíble subida de estatus social es lo que me ha hecho volver a pensar en cuánto pueden influir en las relaciones las diferencias socioculturales y los prejuicios, propios y ajenos.

Me he visto en ambas situaciones alguan vez en mi vida. Sin ser demasiado conscientes de ello, al menos en mi caso, solemos enamorarnos de personas similares a nosotros, que se desenvuelven en nuestro mismo ámbito social, cultural y hasta económico. Tenía una amiga en la facultad con la que siempre discutía porque decía abiertamente y sin ningún tipo de pudor que ella no salía nunca con alguien que no tuviera carrera, porque tenía muy claro qué tipo de vida quería llevar. Entonces yo me escandalizaba; ahora admiro su sinceridad, porque creo que todos, en mayor o menor medida, hacemos una selección, una criba entre nuestras posibles parejas antes de decidirnos. Aun el más moderno y reaccionario hace esta criba, ya que se fija en personas tan reaccionaria o modernas como ella. A veces me hace mucha gracia a los que critican a los pijos por lo supuestamente elitistas que son, ya que ellos mismos se muestran elitistas con esta postura.

Por suerte, también nos enamoramos de las personas sin preguntarnos quiénes son ni cuánta cultura o dinero tienen. Pero entonces la criba suele venir después. Esto le ha ocurrido a alguien que conozco, que después de varios años completamente enamorada de su pareja, empezó a desenamorarse por las grandes diferencias socioculturales que había entre ellos. Cuando se conocieron ella estudiaba y él trabajaba. A ella nunca le importó que él no tuviera estudios, hasta que su propia vida laboral empezó a dejar la de él a años luz. Hasta que sus conversaciones comenzaron a tener poco en común. Hasta que los modales de él empezaron a chocar con los de ella y su entorno. Ella ganaba más que él, pero ése no era el problema, sino más bien las expectativas intelectuales de ella.

Hablar de este tipo de cuestiones sin ser mailinterpretado es difícil. En absoluto defiendo que uno deba mantener relaciones con personas de su mismo estatus, eso es un pensamiento absurdo, rancio, estúpido y snob, más aún cuando, por suerte, la sociedad en la que vivimos se caracteriza por la movilidad social. Tampoco hablo de tener o no estudios. De hecho, uno de los hombres más interesantes y cultos que conocí, y del que caí enamorada, no había estudiado nunca; pero sí había tenido un vivo interés por viajar, leer y adquirir cultura, y era exquisitamente educado. Pero sí creo que hay casos en los que las diferencias socioculturales matan las relaciones porque se generan prejuicios por ambas partes.

Yo misma he vivido ambas situaciones. De jovencita tuve un novio encantador, guapísimo, de buenísima familia, que me adoraba pero que, como dicen en mi tierra "era más bruto que un arao". Toda la planta que tenía se le venía abajo en cuanto intentabas mantener una conversación con él, cuyo principal motivo de reflexión eran los "guarros", las ovejas o los tractores que tenía en su finca. Antes de que le dejara, el muchacho me llegó a decir que había decicido no lavarse más los dientes porque eso era un invento moderno (creo que en ese momento escupí pensando en todos los besos que nos habíamos dado). Tenía coches, tierras y dienero para aburrir, pero era imposible hablar de nada medio interesante con él.

Años más tarde empecé a salir con un compañero mío del colegio dondé hice BUP. Se trataba de un colegio privado muy conocido al que mis padres me enviaron haciendo un esfuerzo económico porque querían darme una buena educación. Mi nivel sociocultural estaba por debajo del de la mayoría de mis compañeros. Nunca me sentí desplazada por eso, hice increíbles amigos que aún conservo, pero sí me supuso un freno en relaciones como las que os cuento. Este chico era de una de las mejores familias de Madrid, de esas que veranean con la familia real en Mallorca. Y claro, a mí, que veraneaba en un pueblo de Badajoz, aquello me vino un poco grande. Fui yo misma quien tuvo prejuicios, no él, una persona sencillísima y educadísima. Pero yo no me veía, no me sentía a gusto, sabía cómo comportarme con gente de tan alta alcurnia, no compartía sus aficiones ni podía permitírmelas, por lo que sentía incómoda y fuera de lugar. No sé si es que no estaba realmente enamorada de él, o es que mis prejuicios me impidieron enamorarme.

Las diferencias culturales también son tremendamente importantes en las relaciones. Y no hablo de un noviazgo entre alguien de un barrio humilde y alguien de la Moraleja, sino de personas de diferentes países. Por ejemplo, el caso de una amiga mía que estuvo seis años saliendo con un islandés. Él se vino a España porque la adoraba, pero no conseguía adaptarse a la cultura, los españoles le parecían poco cultos, casi nadie le hablaba en inglés; tampoco le gustaba la comida ni la forma der vida en una ciudad como Madrid. Ella no podía ni imaginarse vivir y mucho menos envejecer en Islandia, así que las diferencias culturales se llevaron por delante su relación.

El amor es capaz de saltarse todas las barreras sociales, culturales, económicas y hasta vitales que se le pongan por delante. Pero de vez en cuando se pega unos tortazos tremendos.

¿Habéis sufrido alguna vez una ruptura amorosa por prejuicos o diferencias sociales?

# miércoles, 26 de diciembre de 2007 12:40

¿Contenta con tu vida sexual?

Una macroencuesta del Instituto Opina sobre los hábitos sexuales de las españolas revela que la mayoría se siente "notablemete satisfecha" con sus relaciones sexuales. Según este informe, la mayoría se inicia a los 20 años, tiene pareja y practica el sexo de 2 a 3 veces por semana. Unos datos con los que me identifico.

Ésta es la mayor encuesta nacional presentada hasta ahora sobre los hábitos sexuales de las españolas, realizado por este organismo para la cadena televisiva Cuatro.

Aunque la nota es buena, las españolas dicen recibir menos sexo oral del que dan. También afirman fingir pocos orgasmos, lo que, sin embargo, confirma mi teoría (rebatida por por muchos de mis amigos hombres) de que las mujeres pueden perfectamente fingir un orgasmo sin que el "susodicho" se de ni cuenta.

A diferencia del resto de europeas, las españolas nos iniciamos relativamente tarde en el sexo. En cuanto a la frecuencia de las relaciones, las mujeres casadas o con pareja son las más activas, lo que también confirma otra de mis teorías: las mujeres seguimos teniendo prejuicios para practicar sexo sin amor. Cuando nos quedamos sin novio, en lugar de hacer como ellos, nos solemos quedar sin sexo. A mí misma me ha pasado en las épocas en las que he estado soltera; entre la pena por la ruptura y que no consigo que me guste un hombre sólo por su físico, no me comía un rosco.

Estos datos me llevan hasta otro un poco triste: el 16% de las españolas no practica nunca el sexo. Otros datos curiosos que la encuesta revela son: el 95% no incluimos el sexo por Internet entre nuestras prácticas sexuales (recalco el "nos" porque me alegra estar en este porcentaje); después de la cama, el lugar preferido por las españolas para hacer el amor es el coche, seguido de la casa, la playa, el campo o baño del hogar.

Respecto a los mitos sexuales de las españolas, ninguna novedad: Brad Pitt y George Clooney, seguidos por Richard Gere, Tom Cruise y Robert Redford.

¿Le dáis también un notable a vuestra vida sexual? ¿Y vosotros?

# lunes, 24 de diciembre de 2007 16:32

¡Uf!, la familia en Navidad

"Vuelve, a casa vuelve, por Navidad". Tal vez éste haya sido el anuncio más emblemático de las Navidades para muchas generaciones de españoles. Volver a casa por Navidad, reencontrarse con la familia... puede ser maravilloso o una auténtica pesadilla.

Ahora que hace años que no vivo en mi casa, me encanta cenar o comer con mi familia en Navidad, intento no perderme ninguna celebración porque, además, desde que mis hermanos se casaron ya no es tan fácil coincidir todos. Mis padres están felices de recibirnos, cuantos más mejor, hijos, nueras y nietecitas; preparan la cena encantados de la vida y todo es alegría y harmonía. No puedo decir lo mismo de algunos años atrás, cuando yo, ruín e inmadura de mí, aprovechaba que había testigos para discutir con mi madre con la menor excusa, intentar que los demás me dieran la razón y, sobre todo, se la quitaran a ella. Después de haber asistido a las peleas familiares de otros, me doy cuenta de lo incómodo y violento que debía resultar para mis pobres cuñadas y mis hermanos, que se comían, además de la cena navideña, unas broncas de órdago.

Reunirse con la familia es lo mejor de la Navidad, sin duda, aunque muchas veces supone desenterrar un hacha de guerra que la distancia y el olvido se encargan de enterrar durante todo el año. A veces tampoco es el mejor plan del mundo tener que aguantar a una familia política insoportable, que las hay o se acaban convirtirtiendo en ello tras años de convivencia. Luego están los típicos familiares caraduras que se te cuelan en casa por Navidad, se ponen morados a comer -sin aportar nada por supuesto- y encima se instalan varios días en casa, los mismos que tardan en saquerte la nevera y acabar con tu paciencia. También están las familias cotillas o pesadas que aprovechan estos eventos familiares para sonsacarte acerca de tu vida privada o hacerte los típicos comentarios de "a ver cuándo te echas novia", "cuando te casas que eso de vivir juntos no me gusta a mí" o "como esperes más para tener un hijo se te pasa el arroz".

Familias cargantes y petardas en Navidad las hay de muchos tipos, sobre todo cuando no se trata de la tuya propia, en cuyo caso los años de experiencia hacen que se sobrelleven mejor. En mi casa no somos muy dados a cantar villancicos, cosa que sé que algunas amigas mías tienen que hacer con la familia de sus respectivos, pero mi padres siempre han sido muy dados a cebarnos en Navidad, por lo que a  mitad de la cena puede verse a alguna de mis cuñadas resoplando y rojas como un tomate intentando decir amablemente que no al decimotercero plato que mis padres intentan hacer que se coman.

Las Navidades también son complicadas para aquéllos que acaban de pasar alguna ruptura amorosa o están en plena crisis, porque a ver cómo le explicas tú a tu tía abuela que te has peleado con novio, que no te vas a casar con él y que además no viene a cenar porque ayer se cogió una cogorza tremenda y está todavía durmiendo la mona. Por no hablar de las familias no muy bien avenidas, que, enardecidas por el abundante alcohol, se acaban tirando el pavo a la cabeza por culpa de la herencia de una tatarabuela o algo similar.

¿Qué es para vosotros la familia en Navidad, "uff" o "síí"? 

# miércoles, 19 de diciembre de 2007 12:17

El posado navideño

El otro día estuve ojeando un Hola y pude ver los típicos posados navideños de las famosas, como el comentadísimo de Isabel Pantoja. Siempre me han llamdo mucho la atención este tipo de reportajes en los que la famosa protagonista engalana su casa con deslumbrantes adornos, se pone sus mejores galas y viste su mesa con la mejor vajilla reservada sólo para las mejores ocasiones (a veces precisamente el momento de la foto). Yo pienso en cuando mi madre me pide que suba el árbol y el Belén del trastero y me da cierta pereza. Creo que nuestro posado navideño no se parecería mucho al de las famosas.

Me produce curiosidad ver cómo la gente adorna sus casas por Navidad, el despliegue gastronómico que hacen y cómo se embellecen ellos mismos. En general, me tira para atrás la ornamentación excesiva, tanto en la casa como en la mesa, ya que en Navidad suelen cometerse demasiados excesos, gastronómicos, estéticos y consumistas. Aunque me repele un poco la cultura americana y soy defensora a ultranza de la mediterránea, reconozco que no me gustan mucho los belenes, tampoco los "papanoeles". Me quedo con los árboles y los adornos de flores, guirnaldas o luces, me parecen más neutrales y elegantes.

Yo no he puesto ningún adorno navideño en mi casa. Si habéis seguido mi blog desde el principio sabréis que soy bastante anti-Navidad, pero tampoco me gusta ver una casa "pelada" en estos días. Así que estoy pensando en comprar unos imanes de nevera navideños muy graciosos que vi en una tienda de la calle Almirante, y si acaso algunas ristras de flores luminosas de Tahilandia, que hacen un efecto precioso en cualquier sitio: Pero no creo que pase de ahí, no me puede tanto la emoción. En casa de mis padres, con mis sobrinas, es otra cosa, ahí se te cae la baba viéndolas disfrutar con todos los tópicos de la Navidad. 

En cuanto a los banquetes Navideños, me parece bien comprar buenos productos, aprovechar para comer cosas que a lo mejor no vemos mucho en nuestra mesa a lo largo del año (eso sí, comprándolas dos meses antes y congelándolas) o dedicándole el tiempo que normalmente no tenemos a cocinar con los nuestros. A lo que cada año me resisto más es a los dulces Navideños. Yo no compro ninguno, no me gustan, aunque tal  vez acabe comiendo algún trocito de turrón de chocolate en casa de mi madre. Prefiero el Panetone, típico de Italia, o unos buenos bombones. Lo que sí me gusta ver en la mesa de Navidad es marisco y la delicosa mayonesa que hace mi padre.

En mi casa nos arreglamos para sentarnos a la mesa en Noche Buena Y Noche Vieja, pero discretamente. Cuando era más jovencita y luego salía de fiesta por ahí, me pintarrajeaba con mis primas y nos poníamos unos modelitos brillantoso tremendos de los que toda la familia se reía durante toda la cena. Me gusta estar arreglada, pero no me voy a la peluquería, me hago la manicura o compro modelitos especiales para Navidad como los que sacan las famosas en sus posados. Está bien ponerte guapo para tu familia o tus amigos, pero no sé, algunos de los atuendos que sacan las famosas en estos reportajes me parecen excesivos para una cena en familia. Si mi madre se pusiera alguno de sos largos vestidos de fiesta seguro que se pisaría la cola cuando fuese a servir el asado y nos lo pondría a todos de gorro; acto seguido iría alguna de mis sobrinas con las manos llenas de chocolate, salsa o algo similar y le haría un estampado creativo en el susodicho vestido.

¿Cómo sería vuestro posado navideño si entrasen en vuestra casa con una cámara fotográfica?

# lunes, 17 de diciembre de 2007 23:14

El síndrome de Savant

Las personas que sufren este rarísimo síndrome padecen retraso o autismo en diverso grado pero poseen una increíble habilidad: una prodigiosa memoria y una extraordinaria capacidad de cálculo. Con tan sólo escuchar una vez una pieza musical o ver unos instantes un cuadro son capaces de reproducirlos en cuestión de segundos.

Este síndrome aparece en uno de cada diez autistas y en uno de cada 2.000 individuos que tienen dañado el cerebro o tienen retraso mental. Algunos expertos piensan que determinados aspectos de estas genialidades pueden estar latentes o adormecidos en todos nosotros.

¿Os imagináis si un día al despertar recordáseis absolutamente todo vuestro pasado? Todos los momentos maravillosos que vivísteis y también los más amargos. Vuestros primeros años de vida, vuestras experiencias traumáticas en el colegio. Vuestro primero amor, vuestro primer beso. La primera vez que hicísteis el amor. Todas las veces que discutísteis con alguien. Todos los nombres de las personas que has conocido. Todas las conversaciones que has mantenido a lo largo de la vida. La primera vez que alguien te dijo te quiero. Todas las veces que tuviste miedo. Lo que sentiste cuando perdiste a alguien muy querido...

Qué tentador poder recordarlo todo. Qué tentador también poder hacer increíbles cálculos matemáticos en tan sólo unos segundos o recordar absolutamentre todas las melodías que has escuhado en tu vida. Pero qué agotador. Una mente así no puede descansar jamás, debe estar sometida a una insoportable presión.

Poder recordar es hermoso; disponer de memoria es un extraordinario don que posee el ser humano. Qué curioso es, además, el funcionamiento de la memoria, que se aletarga sabiamente cuando los recuerdos nos son demasiados dolorosos; que nos hace revivir una y otra vez las sensaciones maravillosas, capaz incluso de permitir a un preso de un campo de concentración alemán sentirse feliz con sólo evocar el recuerdo de un ser querido; que rescata momentos y sensaciones del pasado espoleada por resortes tan sorprendentes como un olor o un sabor, como en el famoso episodio de la magdalena de Proust; de dulcificar, trasformar y hasta embellecer los recuerdos cuando éstos no fueron gratos.

Entre los "savants" hay casos realmente sorprendentes, como el de Kim Peek, autista y una enciclopedia ambulante: ha memorizado más de 7.600 libros, puede decir todas las carreteras de todas las ciudades, pueblos o condados de EEUU, así como sus códigos telefónicos y postales. Puede identificar cualquier pieza musical clásica, con la fecha en la que se estrenó y la fecha de nacimiento y muerte del compositor. Sin embargo, no puede valerse por sí mismo. En él se inspiró la película Rain Man.

Aunque en general no me arrepiento de nada, hay algunas cosas que mi memoria me ha ayudado sabiamente a olvidar. De otras me gustaría acordarme toda la vida.

¿Os gustaría poder recordarlo todo? ¿Qué os gustaría recordar toda la vida y qué olvidar para siempre?

# domingo, 16 de diciembre de 2007 18:25

Generación desnatada

¿Eres de los que pensaban que tomar cocacola light era cosa de tontos o que la leche desnatada era para los enfermos y ahora tomas hasta sacarina con tu sanísima infusión de té verde y tu sandwich integral de pavo 0% grasa? Me llama mucho la atención cómo se ha vuelto nuestra generación, cómo hemos ido integrando en nuestra alimentación un montón de productos que antes considerábamos para gente con problemas de salud ubsesionada con adelgazar.

Leche desnatada, yogures 0% materia grasa, fiambre de pavo, sacarina, cocacola ligth, queso desnatado, caramelos sin azúcar, tortitas de maíz bajas en calorías... ¿quién no tiene algo de esto en su nevera? Y no digo que sea malo comer este tipo de alimentos, lo que me pregunto es si realmente nos ayudan a adelgazar o a estar más sanos. Siendo sincera, en realidad, creo que casi todos decimos que los tomamos porque son mejores para la salud pero lo hacemos con la secreta convicción de que nos ayuden a no engordar y, si puede ser, a quitarnos de encima algún kilillo.

Lo gracioso es que a veces muchos de los productos "sin azúcar" o ligth que compramos tienen más calorías que los normales y encima son más caros. ¿No os lo creéis? Mirad la etiqueta donde la viene la composición y calorías, por ejemplo, de alguna margarina, cereales o chocolate ligth. ¿Qué sentido tienen entonces estos alimentos? Que supuestamente son más saludables o indicados para personas diabéticas, con problemas de colesterol o, sospecho, gente que se deja seducir por cualquier etiqueta que ponga "bajo en calorías, ligth, desnatado o sin grasa".

Y es que lo ligth y lo desnatado son un filón para los fabricantes de alimentos manufacturados. Tanto, que han invadido el mercado con productos que vienen a responder a la demanda de ese consumidor dispuesto a pagar lo que sea por un producto que le ayude a adelgazar. Porque ya no sólo hay alimentos que suman pocas o ninguna calorías, ahora los hay que que incluso contienen ingredientes, como el Tonalín o la L-Carnitina, que spuestamente te ayudan a adelgazar. ¿Cierto? La pregunta tierne difícil respuesta, ya que puede que ese supuesto efecto metabolizador de grasas exista, pero si no se acompaña de una dieta adecuada y de la práctica de ejercicio físico, "no hay tu tía". Por ejemplo, la L-Carnitina se emplea mucho en bebidas para deportistas que se  venden en gimnasios; se supone que tomándola antes y después de hacer ejercicio aeróbico, pierdes más peso.

Evidentemente, ingerir alimentos con pocas calorías te ayuda a manetenr la línea, pero a veces quienes toman estos productos lo hacen sin demasiada lógica: se acaban la caja entera porque engordan menos, nos comemos un sandwich mínimo de pavo al medio día y luego se hichan a bollos, se alimentan a base de productos dietéticos y acaban comiendo de forma desordenada y desequilibrada.

¿Pertenecéis a la generación desnatada? ¿De verdad os ayudan estos productos a mantener la línea?

Nota: para los que no sepáis qué es el Tonalín, se trata de un ácido conjugado linoleico (LCA) que se ha puesto muy de moda en leches, zumos o yogures por sus supuestas propiedades adelgazantes y su poder para combatir el colesterol, la arteriosclerosis e incluso la diabetes tipo II. Estas supuestas propiedades beneficiosas se basan solamente en estudios con animales.

# jueves, 13 de diciembre de 2007 12:33

Así se cuida Kate Moss

O así se "descuida", que también podría ser una opción de titular dadas las conocidas -y espero que pasadas- aficiones de la modelo. De hecho, para ella, tras el escándalo provocado por las revelaciones del diario Mirror sobre su afición a la cocaína y su consiguiente paso por una clínica de rehabilitación, su forma de cuidarse era no drogarse y alejarse de los hombres, sobre todo de Pete Doherty.

Kate, no se sabé por qué milagro de la Naturaleza, puede permitirse el lujo de castigarse sin dormir, fumar, beber, comer poco y seguir siendo una de las modelos más solicitadas. En mi opinión, en parte puede porque los cánones estéticos son demenciales y no sólo se permite sino que gusta su look esmirriado y enfermizo. Pero hay que reconocer que, maquillada y arreglada, Kate tiene algo único, una luz especial que yo resumiría en la palabra "morbo". Un morbo que ella transmite como nadie a través de las fotografías; aunque esté rodeada de otras modelos, las miradas siempre van a ella, jamás pasa desapercibida.

Después de buscar insistentemente información sobre cómo se cuida Kate Moss, sobre sus secretos y trucos de belleza, lo que he encontrado es muy poco. A diferencia de otras celebrities que hablan sobre su afición al deporte, sus secretos y rituales de belleza, sobre Kate aparece poco. Sin embargo, hay cientos de páginas que hablan sobre su afición a las juergas nocturnas, sobre sus malos hábitos de vida y sus tormentosas relaciones con Pete Doherty. Su caída, vaticinada muchas veces, no ha llegado sin embargo a producirse nunca, y Kate sigue siendo el mayor icono de la moda actual.

Como os decía, he encontrado datos muy escasos, superficiales y hasta poco creíbles sobre los hábitos de belleza de Kate Moss. Os los trasnscribo:

- Una conocida revista afirma que para la modelo una de las claves de su dieta es el desayuno. Según ella misma dice, le giusta el clásico británico con zumo, huevos y hasta bacon. ¿Quién no desayuna así o más después de una noche de fiesta? También afirma que es de constitución delgada y no necesita hacer dieta.

- La mayoría de las webs que he visitado señalan como secretos de belleza de Kate no tomar el sol ("le encanta la playa pero odia tomar el sol"), beber mucha agua, mantener su piel bien hidratada, desmaquillarse siempre, dormir entre 8 y 10 horas diarias, y practicar pilates y yoga. Ejem.

Lo de dormir, sin embargo, sí parece cierto, ya que, como ella misma decía en una entrevista concedida a propósito del presentación (el pasado mes de mayo) de su línea de ropa en Top Shop, procura dormir todo el día para poder salir por la noche. Esto ya me lo creo más... En esta misma entrevista Kate también decía considerarse una chica normal, sólo que un poco más alta y delgada.

 

¿Vosotr@as también sois de las que os cuidáis-descuidáis al estilo Kate Moss?

 

 

 

# lunes, 10 de diciembre de 2007 15:29

Mi trabajo me mata

"Se estima que en España, 7,6 millones de personas sufren algún trastorno psíquico derivado de su trabajo, ya sea en forma de depresión, estrés, mobbing o burnout", según un artículo publicado en El País Semanal. Basta darle un repaso a tu grupo de amigos o familiares para encontrarte con alguien que encaje en esta estadística. Una de mis mejores amigas incluso enfermó gravemente tras un durísimo año de trabajo, ingrato, estresante y con un gran desgaste físico.

Aunque en un principio pensé, "qué suerte, no es mi caso", he de reconocer que sí me encuentro entre los afectados por el estrés; al menos una o dos veces al mes sufro un pico de estrés que me deja hecha un asco mental y físicamente.

Sin embargo, no sé lo que es el mobbing, el síndrome de burnout (trabajdor quemado) o la depresión causada por el trabajo. Mi actividad laboral es excesiva, a veces se come parte de mi vida personal, pero todo lo que hago me gusta, el ambiente de trabajo en el que me desenvuelvo es inmejorable, tengo flexibilidad horaria, alicientes y novedades cada día. Hombre, tampoco me vendría mal cobrar un poco más, como a todo el mundo, pero estoy bastante contenta. Podría inlcuso decir que mi trabajo es una fuente de alegría, satisfacción, diversión e incluso momentos de felicidad.

Sé que soy afortunada. Mucha gente que al trabajo va a sufrir, que cada viernes respira aliviada y cada domino empieza a sentir ansiedad ante la perspectiva de volver al trabajo. Mcha gente sufre cada día situaciones humillantes, discriminatorias o desagradables por parte de sus jefes o sus propios compañeros. Porque hay personas que soportan unos niveles tan elevados de estrés que acaban poniendo en peligro su salud, su bienestar emocional y hasta sus relaciones personales.

El estudio "Los jóvenes españoles ante la empresa y el trabajo" revela que el 21% de los más de 1.800 encuestados dejaría su trabajo por un mal ambiente laboral. Yo también lo haría; es más, ya lo he hecho en dos ocasiones porque no podía ni dormir por las noches y me ponía malísima en cuanto sonaba el despertador. Pero no tenía hijos que mantener ni montones de facturas por pagar. Conozco de cerca unos cuantos casos que claman al cielo, como el de mi prima, que trabaja en una empresa de capital árabe en la que su jefe es hindú y trata a la gente que está por debajo de él como si fueran de una casta inferior; si llegan literalmente dos minutos tarde al trabajo les monta casi un consejo de guerra; a las mujeres las trata como a seres inferiores. Por suerte, mi prima no depende de ese trabajo para mantener una familia y se irá en cuanto encuentre otra cosa.

Lo normal es que la presión en el trabajo se ejerza por parte de los jefes hacia los subordinados. Pero también es muy potente la llamada "presión laboral horizontal", entre empleados de la misma categoría. Presión que afecta a la productividad laboral de los afectados y, por su puesto, a su estabilidad emocional. Si hablamos del mobbing, la situación puede ser realmente dramática, ya que el trabajdor se siente marginado, aislado e ignorado por la empresa; incluso se da la situación de que se le retiren todas las funciones y la persona acuda al trabajo para no hacer nada durante ocho larguísimas horas.

A veces uno no es consciente de cuánto afecta el trabajo negativamente a su vida hasta que su familia o sus amigos dan el toque de alarma. Estar siempre cansado, de mal humor, irascible, ansioso, estresado, agresivo o enfermo durante o después de la jornada laboral no es normal, y mucho menos debemos aceptarlo como tal. Sé que muchas personas no pueden permitirser el lujo de dejar un trabajo, pero creo que, si se busca, si no te conformas, siempre se puede encontrar algo mejor, no hay por qué aguantar eternamente una situación que nos hace infelices. Como me dicen muchas veces mis hermanos "¿a quién le gusta su trabajo?". Vale, pero al menos, que no te machaque la vida.

¿Os mata vuestro trabajo?

 

# sábado, 08 de diciembre de 2007 11:32

La mejor relación de tu vida

"Hay relaciones que te abren puertas a cosas nuevas y exóticas. Otras viejas y familiares. Relaciones que te hacen preguntarte muchas cosas. Relaciones que te llevan a cosas inesperadas. Unas te llevan lejos del punto del que saliste. Y otras te devuelven a él. Pero la relación más emocionante, difícil y significativa de todas, es la que tienes contigo misma. Y si encuentras a alguien que te quiera por ti misma, bueno, eso es fabuloso".

Me encanta el último episodio de Sexo en Nueva York, es divertido, estéticamente impecable, tierno y hasta emocionante. Pero creo que lo que más me gusta de todo, además de que Mr. Big vaya a buscar a Carry a París, es la reflexión que ella hace al final mientras se reencuentra con sus amigas, se suceden escenas de sus respectivas relaciones, y pasea por Nueva York. Me acabo de poner de nuevo el final del capítulo para poder transcribiros literalmente lo que dice.

La serie te puede parecer genial o estúpida, divertida o superficial a partes iguales, pero se dicen cosas sobre las relaciones con las que muchas personas pueden identificarse. Sobre todo en el último capítulo, sobre todo en la reflexión final de Carry, que no podía ser más acertada: "la relación más emocionante, difícil y significativa de todas, es la que tienes contigo misma". Como ella misma diría, y esta vez no me importa parafrasearla, "una frase realmente fabulosa".

Cuando era una adolescente y pensaba en el amor, siempre imaginaba que alguien perfecto llegaría y haría realidad todos mis sueños, llenaría todos mis vacíos y me haría feliz para siempre. Pobre de mí, cuántas veces después la vida me llevaría la contraria -afortunadamente- para hacerme comprender que en nadie pueden ponerse tantas expectativas como en uno mismo. Por eso me gustó tanto la frase final de Carry, quien por fin, y más que con Mr. Big, se reencuentra consigo misma.

Cuando uno es joven piensa en el amor y en la pareja como una perfecta fusión, pone todo su empeño en querer y entregarse al otro, en cumplir sus deseos, en dejar todo de lado para vivir esa relación. Cuando debería ser todo lo contrario: el amor, la comprensión y la entrega deberíamos proyectarla hacia nosotros mismos antes que a cualquier otra persona. Porque sólo sintiéndonos completos y felices como individuos, manteniendo una feliz relación con nosotros mismos, podemos hacer que funcione una relación con otra persona. Si tu te das libertad, no te juzgas y te quieres bien, podrás querer bien a otra persona y darle todas esas cosas.

Cuando era jovencita, mis ideas sobre el amor eran terriblemente infantiles e ilusorias, pero siempre tuve algo que me impidió convertirme en la típica adolescente enamoradiza que no puede vivir sin un novio: mi fortísimo sentido de la independencia y la libertad. No era nada enamoradiza ni tenía especial interés en tener novio; lo que no quiere decir que no tuviera mis estrambóticas fantasías sonbre el hombre perfecto para mí, tan libre e independiente como yo, pero con un firme convencimiento sobre la fidelidad (jajaja).

Como dice Sara Jessica Parker en la serie, hasta llegar a apreciarme realmente a mí misma y potenciar incluso mi individualidad como un importante medio para conseguir mi felicidad, tuve relaciones de todos los colores. Yo, la independiente, tuve un novio a los 20 que me adoraba hasta el empalago y me puso incluso fecha de boda. Tuve affaires con chicos malos... que fueron muy divertidos y emocionantes. Conocí al que creí el hombre de mi vida, hasta que me di cuenta de que yo era mucho más intersante que él y dejó de importartme por completo (¡con lo que me hizo sufrir el maldito!). Tuve un noviete argentino del que aún me acuerdo por su extraordinaria madurez (sus padres eran psicoanalistas). Y así otras tantas.

Me divertí mucho y también sufrí mucho. Me "movieron el piso" y yo levanté mis pasiones; jugué el juego de la seducción; dominé muchas veces y me dominaron otras; y, algo que ahora me hace mucha gracia y me da infinita pereza, me hice la dura durísima en todas mis relaciones, nunca fui del todo natural. Hasta que empecé a tener "buen rollo" conmigo misma, a pensar que era alguien con quien merecía mucho la pena estar, alguien con unos valores y principios de los que me podía sentir orgullosa; con diferencias que me hacían especial, jamás rara o fea. Alguien que no se olvida de sus amigas porque se cruce por delante suyo un hombre; alguien que disfruta inmensamente de su propia compañía. Alguien que comienza a tener una magnífica relación consigo misma. Fue entonces, cuando conocí, o más bien dejé que me conociera, mi actual pareja.

¿Mantenéis con vosotr@s mismos la mejor relación de vuestra vida?

# miércoles, 05 de diciembre de 2007 11:01

Virguerías dietéticas

Las tiendas de comida biológica y dietética me tienen enganchada. El otro día me pasé más de una hora decidiendo entre los cientos de "virguerías" que hay en la boutique dietética de El Corte Inglés. Nunca había pasado de comprarme pan o galletas integrales, hasta que me dio por pararme allí antes de entrar al súper. Tras difíciles e intensas deliberaciones -motivadas, más que nada, por el precio-, volví a casa con un paquete de salchichas de tofu y vegetales, un pan payés integral, yogures de soja, fruta y cereales, leche de soja con chocolate, hamburguesas de soja y zanahoria, galletas integrales con higos, pan alemán con cereales, una crema de calabacín y puerro, compota natural de frutos de bosque y perlas de fresa con calcio.

Los alimentos dietéticos no son adelgazantes, no nos llevemos a engaño, sino más sanos y equilibrados, o especiales para personas con problemas (sin grasas, para celíacos, para diabéticos, sin sal...). Que no lleven azúcar tampoco quiere decir que necesariamente sean más bajos en calorías, sino que son aptos para diabéticos. Con esto os quiero decir que mi interés por comprar productos dietéticos no es porque tengan menos calorías, sino porque cada vez los hacen más apetecibles y tentadores. Si no fuera porque son bastante más caros que los normales, haría media compra entre alimentos dietéticos y biológicos.

Los supermercados biológicos, como el NaturaSi, también me encantan, pero también son bastante prohibitivos. En ellos puedes comprar fruta sin pesticidas (más fea pero de mejor sabor), carne de ganaderías ecológicas y todo tipo de alimentos tradicionales (queso, aceite, frutos secos, vino, mermeladas, conservas...) pero de origen biológico. En estas tiendas también montones de productos dietéticos y vegetarianos.

Entre las "virguerías" que me compré el otro día en la boutique dietética de El Corte Inglés me tienen loca las perlas de calcio de Lacasavital, una rama más moderna de La Casa (la de los turrones de toda la vida) que hace productos dietéticos que las revistas femeninas calificarían de "fashion" y "cool". Las perlas que yo me compré son unas gominolas de fresa que huelen y saben de muerte, están riquísimas. También las había antioxidantes, reafirmantes, caramelos con efecto saciante o bolitas de chocolate quemagrasa. Las salchichas de tofu, que me llevé con un pelín de recelo porque el tofu fresco me da más bien asquillo, también están riqúísimas, me recuerdan a las salchichas Frankfurt de lata de toda la vida.

No me gustaría nada comer sólo a base de productos dietéticos, creo que si no tienes ningún problema de salud es mucho mejor comer alimentos normales, pero sí me parece bien incluir alguno de refuerzo o incluso por capricho. Sí me gustaría que la mayoría de los alimentos que como fueran de origen biológico, pero es que la compra sale carísima. Así que intento combinarlos todos de manera equilibrada para mi salud y mi bolsillo.

¿Compráis alimentos biológicos o dietéticos? ¿Cuáles son vuestros preferidos?

 

# martes, 04 de diciembre de 2007 14:42

Freegan: comedores de basura

Ha nacido una nueva forma de protesta social que en el fondo no me sorprende: quienes, por conciencia social, se dedican a comer de la basura de los demás. Pero no de cualquier ciudadano, sino de aquellos que sin ningún tipo de reparo tiran a la basura comida en perfectas condiciones. Porque les sobra, porque les fastidia tener que comer dos veces lo mismo, porque en cuanto el alimento cumple la fecha de caducidad ya no le dan ninguna oportunidad, porque, o saben, o no quieren aprovechar las sobras en perfecto estado, porque no piensan en quienes no tienen absolutamente nada que llevarse a la boca...

Los "freegan" proliferan ya por las calles de Nueva York y otras grandes ciudades del mundo, hastiados de ver cómo la sociedad occidental despilfarra toneladas de comida en perfectas condiciones mientras la otra mitad del mundo se muere de hambre. Este despilfarro de recursos, uno más de los que conlleva el consumismo, es para los freegans profundamente antiecológico, por lo que se han organizado para intentar recuperar parte de la comida que se tira a diario, evitando así consumir más.

Según algunos miembros de este movimiento, entre los que hay profesores universitarios o expertos en comunicación, muchos supermercados neoyorkinos tiran fruta, pasta, arroz, carne o pescado ahumado en perfectas condiciones entre sus resíduos. Cada noche, ellos buscan en estas bolsas de resíduos los alimentos salvables, que son muchos (pueden llegar a cubrir hasta el 80% de los alimentos que comen estas personas).

Como una forma de boicot a la actual sociedad de consumo, los freegan llevan su conciencia de reciclaje hasta la comida que otros tiran alegremente. Pero no penséis que comen sobras, restos o pedazos, en abosluto, lo que rescatan cada noche son alimentos caros y de gran calidad, incluso delicatessen, ya que son muchas las tiendas de este tipo que tiran comida. En lugar de pagar precios desorbitados por ellas, las recogen de la basura.

Periodistas de El País compañaron a un grupo de freegan neoyorkinos en sus "compras nocturnas". Según Adam Weissman, uno de los impulsores de este movimiento, los comercios ponen las fechas de caducidad mucho antes de lo necesario, "muchos supermercados simplemente tiran productos cuando les llegan otros más frescos por falta de espacio". Los periodistas de este diario pudieron comprobar cómo, efectivamente, los freean recogían un montón de comida (era tanta que gran parte tenían que dejarla) envasada y en perfectas condiciones, comida que sólo unas horas antes podía estar vendiéndose en las estanterías de ese supermercado.

Según un estudio de la Universidad de Arizona, el 40% de los alimentos que se producen en EEUU acaban directamente en la basura, lo que significa que, cada año, las familias americanas tiran 40.000 millones de dólares a la basura. Creo que estas cifras podrían extrapolarse a España y a muchos países europeos. En el mundo hay 852 millones de personas desnutridas y que pasan hambre.

Tal vez porque mis padres siempre han sido muy coherentes con su consumo alimentario, nunca me ha gustado tirar comida, soy de las que prefiere (encantada, por cierto) comer dos días seguidos lo mismo antes que tirarlo a la basura porque sí. Cuando la fecha de caducidad de algo está cumplida, intento al menos probarlo para ver si de verdad está estropeado (casi nunca). Pero sé que también tiro cosas en buenas condiciones, que a veces dejo que algunos alimentos se estropeen en mi nevera simplemente porque no tengo tiempo de cocinarlos. Y me da muchísima rabia. Igual que ir a un restaurante, pedir a lo loco un montón de platos y dejar la mitad. Creo que deberíamos acostumbrarnos a pedir que nos metan las sobras en tupper para llevárnoslas a casa (cuando de verdad son muchas). No por el dinero que hemos pagado por la comida, sino porque no me parece moral tirarla.

Hace poco una amiga de Ginebra me contaba que dio una pequeña fiesta en su casa para celebrar su boda con amigos que no habían podido asistir. Había comprado mucha comida, cosas riqúisimas y caras que sobraron y que ella y su marido no podrían comerse aunque quisieran. Así que guardó en tuppers todo lo que había sobrado y se lo fue dando a sus invitados cuando se iban a casa. Me contó que todos estuvieron encantados de llevarse el almuerzo del día siguiente.

¿No creéis que todos tiramos comida innecesariamente? 

 

# domingo, 02 de diciembre de 2007 14:53

Reiki: ¿cosa de frikis?

Para mí, imagino que como para mucha gente que lo desconoce, el Reiki era cosa de frikis "alternativos". Hasta que probé una sesión con una terapeuta. Antes de avanzar en mi relato: el Reiki es un sistema de sanación a través de la transmisión de energía, totalmente inocuo y natural. El terapeuta de Reiki coloca las manos en los chakras o puntos energéticos del paciente, para hacerle pasar energía. Cuando probé la primera sesión, todo esto que me parecía totalmente surrealista, me resultó absoutamente real. Cuando un buen terapeuta de Reiki te trata, sientes perfectamente al energía pasando de sus manos a tu cuerpo, y eso produce efectos muy beneficiosos.

Para mí, el Reiki es ahora una terapia natural que puede sustentarse sobre las bases de la mismísima física cuántica: la energía ni se crea ni se destruye, se transforma; y en este caso, se transmite. Y he constatado en mí misma sus efectos: equilibra tu energía o te ayuda a recuperarla, aporta paz, sensación de bienestar y armonía física, emocional, mental y espiritual. Es una terapia que puede emplearse perfectamente en combinación con la medicina tradicional y que potencia sus efectos beneficiosos con disciplinas como el tai chi o el yoga. 

El creador de este sistema de sanación fue Mikao Usui, un japonés que dejó todo para encontrar alguna forma de curar el cuerpo y la mente que pudiera ayudar a todo el mundo. Lo consigió mediante el budismo y la meditación, a través de la cual consigió sentir la fuerza curativa que la energía podía tener en las personas. Hecho su descubirmiento, se dedicó a sanar a gente en los barrios pobre de Kyoto. Usui viajó pro todo Japón transmitiendo sus conocimeintos y tratando a enfermos. Hoy en día, el Reiki es una práctica habitual en Japón, tanto en los hogares como en los hospitales. De hecho, la comunidad médica internacional se ha acercado al Reiki como terapia alternativa y combinada para tratar enfermedades tan duras como el cáncer. En Madrid se emplea ya en hospitales como el 12 de Octubre, el Ramón y Cajal o la clínica Anderson. Los especialistas han comprobado que hacerle Reiki, es decir, transmitir energía, a las botellas de quimioterapia y a los propios pacientes de cáncer, atenúa los efectos de este tratamiento.

Como os decía, yo misma he probado estos efectos beneficiosos del Reiki. Y no me creía nada de nada, nunca me han ido las terapias alternativas. Me decidí porque vi los efectos en una de mis amigas, que lo llevó a su centro de Pilates. Además, la chica que lo impartía era una persona absolutamente normal, cabal y realista. Para mí, fue toda una experiencia:

Para recibir Reiki, te tumbas cómodamente en una camilla, con música suave de fondo y en una habitación cálida. Tras comprobar el estado de mis chakras, Raquel, la terapeuta, me dijo que tenía unos cuantos bloqueos (con los que yo estaba totalmente de acuerdo), Comenzó poniéndome las manos en la cabeza. Casi inmediatamente empecé a entrar en un estado de relajación increíble, me invadía una sensación de bienestar muy grande. Continuó poniéndome las manos en la garganta, el pecho, el diafragma... mientras mi estado de relajación, bienestar y felicidad iban en aumento. Nunca había sentido algo así, era un estado casi de euforia, de hecho, no podía evitar sonreír todo el rato. Cuando me puso las manos en la tripa y las ingles, no lo pude evitar: me eché a reír a carcajadas, tanto me podía la felicidad y alegría que sentía. Fue una experiencia increíble. Yo, que soy una mujer de pocas efusiones y de emociones muy controladas, le di un abrazo y todo a Raquel cuando terminó la sesión.

En la siguiente sesión volví a sentir esas sensaciones tan alucinantes de bienestar, protección y felicidad. Por supuesto, no siempre es así, depende absolutamente de tu estado físico y emocional. Aún cuando las sensaciones que te produce el Reiki no son tan felices, sus efectos siguen siendo beneficioso, ya que limpia tu cuerpo y tu mente, te ayuda a sacar todo lo que te está haciendo mal; es posible que después te sientas peor, para ir luego mejorando. Después de cada sesión vas mucho más al baño, estás más tranquilo y te apetece comer más sano y ligero.

Tanto me impresionó el tema del Reiki que me decidí a hacer el curso de iniciación con una amiga, lo cual fue toda una experiencia que me ha ayudado a mejorar mis problemas para dormir e incluso cambió mi forma de comer. Tras el curso, ya que cuando lo hice no estab pasando mi mejor momento, pasé por lo que llaman una "crisis de sanación", en la que experimenté un montón de cambios físicos y emocionales que luego me llevaron a estabilizarme, a dormir como un tronco y a dejar de comer tanta pasta y arroz cada día; de repente me apetecía más comer pescado, carne o verduras. En vista del cambio, incluso mi novio se decidió a hacer el curso con otra amiga, en el que coincidió con médicos y enfermeras de varios hospitales de Madrid que querían emplearlo como apoyo a los tratamientos médicos.

El curso no lo hicimos para convertirnos en terapeutas de Reiki, sino para emeplearlo con nosotros mismos, ya que esto es lo mejor del Reiki, una vez que aprendes cómo, puedes hacértelo a ti mismo, lo cual dicen previene enfermedades y te ayuda a mantener tu cuerpo y tu mente sanos y jóvenes; debería ser un hábito más. He de confesar que yo no me lo hago todos los días, no siempre tengo tiempo ni me acuerdo, pero intento no dejar pasar mucho tiempo porque me hace bien. También puedo hacérselo a otras personas, aunque no tengo mucha energía: se supone que mientras más lo practicas y más meditas, más energía tienes; además, es algo inocuo, ni tú le transmites malas energías al paciente ni él a ti, sólo eres el medio de transmisión.

Espero que después de lo que os he contado no me consideréis una friki. ¿Qué pensáis vostros del Reiki, conocíais esta terapia?

Si queréis saber más, podéis contactar con la Fundación Sauce.

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